Arxiu mensual: abril de 2020

MARTES, 14 DE ABRIL. TRIGÉSIMO PRIMER DÍA. BUROCRACIA CONTRA NÁUFRAGOS

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Vuelve a llover. Apenas nos interesa el asunto, confinados como estamos. Pero cuando te imaginas en la calle es cuando te percatas de que está siendo una primavera particularmente lluviosa en la que hubiéramos visto aguados los días de Fallas y los de Semana Santa. Y ahora, también, esta semana de la segunda Pascua valenciana, tan a propósito para viajes de primavera.

Pero llueve y hace fresco. Vicente Lladró, en “Las Provincias” del lunes, escribió sobre la climatología de estos meses últimos, especialmente lluviosos, y sobre lo que podemos considerar un cambio de tendencia después de un periodo de sequía. El embalse de Benagéber, decía en su artículo, está tan lleno que rebosa; el otro embalse del Turia, el de Loriguilla, también está al borde de su capacidad técnica y no puede almacenar más agua. De modo que el caudal que sigue llegando a los embalses tiene que discurrir hacia el mar, lo que produce en el nuevo cauce un espectáculo pocas veces visto.

En ese reportaje, Lladró le daba vueltas a un fenómeno de imprevisión política, uno más, que sin embargo causa poco escándalo social y periodístico. Sin contar con que el embalse de Villamarchante debería haber sido construido en los años sesenta, ocurre que el de Loriguilla tiene problemas técnicos y no lo dejan llenar a su máxima capacidad; de modo que es una instalación desaprovechada e incompleta. Un ejemplo de falta de acción que los gobiernos se han ido transmitiendo desde hace décadas.

Imprevisiones. Un mes. Treinta y un días, uno tras otro, encerrados con el mismo juguete. Recordar lo que hicimos en las primeras jornadas de confinamiento, repasar lo que dijimos antes, comprobar nuestras primeras impresiones de alarma, quizá ayuda a poner marco al paisaje de las imprevisiones. ¿Cuándo me percaté de que el problema era grave y podía afectarme personalmente? ¿Qué estaban haciendo los responsables de la administración en esos momentos? ¿Todos fueron sorprendidos de forma repentina o unos lo fueron menos que otros? Es interesante para matar el tiempo; es como hacer crucigramas. Aunque la realidad indica que incluso los muy precavidos no pueden realizar sus sueños: la realidad de la burocracia puede con todo, y ataca primero que a nadie a los soñadores.

Uso como ejemplo el de ese valencianos que el día 14 de marzo, al ver las órdenes de confinamiento del Gobierno, decidió irse con su barco a la isla de Espalmador, junto a Formentera, donde echó el ancla y se puso a sí mismo en cuarentena. Tenía a bordo todo lo que podía necesitar para un par de meses y estaba decidido a no molestar para no ser molestado. Pero no le han valido coplas: la delegación del Gobierno en Baleares le ha dado puerta, lo han sacado del lugar y la han hecho volver al Náutico de Valencia, donde desembarcó el domingo de Pascua. Él piensa, y lo ha dicho, que todo es ridículo, que en medio del mar estaba mucho más seguro que ahora en tierra, donde puede ser contagiado o contagiar. Pero la burocracia se ha de meter en todo, controlarlo todo y se muestra incluso contra los autoconfinamientos, contra los ermitaños voluntarios, contra los náufragos a su placer. Contra lo que era un inquietante atisbo de libertad, vaya…

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

LUNES,13 DE ABRIL. TRIGÉSIMO DÍA. A LAS BARRICADAS

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

La gente saca enseguida lo que lleva dentro. Esos alcaldes que, por ejemplo, han dado orden de levantar barricadas para que nadie pueda entrar en la fortaleza de su pueblo han dejado muy claro el disparatado personaje que llevan dentro. Daoíz y Velarde, Agustina de Aragón, Sagunto y Numancia… Uf!

No debe ser fácil trabajar con ellos, no. No debe ser cómodo soportar a un tipo que ordena poner barreras de cemento, o acumular una duna de metro y medio para que nadie “de fuera” entre en su pueblo. Donde a lo mejor tiene una casa, o un apartamento, por el que paga religiosamente todos los impuestos que el ayuntamiento pone al cobro y todas las tasas de servicios que el municipio y la Diputación se inventa, sobre agua y depuración, sobre basuras y restos de poda, aun a sabiendas de que hay quien vive allí 365 días y hay quien no acude más a allá de cien.

Sí, lo tengo claro: el decreto dice que hay una primera y una segunda residencia y la norma señala que donde hay que confinarse –no sé por qué– es donde uno está empadronado. También está claro que hay que ser rigurosos en el confinamiento para que el virus no se extienda. Pero esos gestos de algunos alcaldes no me gustan un pelo. Como no me gusta, pero nada, el clima social que los protege. Porque nos muestra que hay docenas de municipios, en la costa y en el interior, donde el turista es considerado como un molesto virus siempre, en Pascua y en verano, cuando aguarda turno en las tiendas y cuando pide mesa en el bar. Yo he visto a vecinas habituales de un pueblo pedir prioridad sobre los turistas o no empadronados en una carnicería…

Estos días se está hablando mal, incluso en los medios más serios, de la segunda vivienda. Esa especie de resentimiento social que hay en España contra el que tiene dos casas, o contra el que dispone de una casa grande, aflora estos días sin que nadie lo pueda evitar. Y la modalidad más común consiste en cargar contra los que han querido ir a sus casas, en la playa, el campo o la montaña, no para instalarse durante la cuarentena –!vaya una pretensión!– sino solo para echar un vistazo rápido.

Pero no se puede. O eso dicen. No está permitido ver si el riego está conectado o se ha roto una brida en alguna parte; no se puede confirmar si han saltado los plomos y la nevera hiede con todo podrido dentro; es imposible confirmar si aquella gotera del techo ha ido a más durante las lluvias o cerrar la llave de paso para que cese el goteo inútil de aquel grifo. Tampoco puede uno cosechar sus verduras, ver cómo han ido las habas y hacer planteles de tomateras. Toda la actividad de jardín y huerto durante los días de primavera ha quedado congelada. Esos alcaldes, tan cansinos con la ecología que ayer daban la tabarra con las bondades de los huertos urbanos, son los que ahora han puesto barricadas contra los apestados de la ciudad. O los que han consentido que la concejala de turno haga la tontería de repartir monas de casa en casa. A los empadronados, claro; a los de la segunda vivienda ni hablar.

Con todo, no se descuiden, que la gente toma buena nota. La gente aprende y tiene muy buena memoria. Incluso esos tontos de la ciudad.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

EPIDEMIAS Y PANDEMIAS

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

    Preámbulo y terminología

Un lazareto es una instalación sanitaria, más o menos aislada, donde a lo largo de la historia se han tratado enfermedades infecciosas. Históricamente se han utilizado para enfermedades como la lepra, la tuberculosis o la fiebre amarilla, y se solían instalar en los puertos de las grandes ciudades costeras para tener en cuarentena a las embarcaciones o personas procedentes de otros países contaminados o sospechosos de contagio. Hoy, en plena pandemia de Corvid-19, se les ha rebautizado con el nombre de ‘Arcas de Noé’, aunque siga teniendo la misma utilidad. En otras épocas se han llamado salas de infecto-contagiosos o habitaciones de aislados. Aquellas instalaciones contaban con un amplio equipo médico que debía cuidar de los enfermos, aunque en muchas ocasiones, y debido al contacto directo, el propio equipo médico también caía enfermo. Vemos actualmente no han cambiado tanto.

Si atendemos a la palabra “confinado”, se dice de la persona condenada a vivir en una residencia obligatoria. Obligada a residir en una residencia y dentro de unos límites. Es una pena por la que se obliga al condenado a vivir temporalmente en libertad, en un lugar determinado, bajo la vigilancia de la autoridad.

En 1971, los sentenciados a confinamiento serán conducidos a un pueblo o distrito situado en la Península o en las islas Baleares o Canarias, en el cual permanecerán en libertad, bajo la vigilancia de la autoridad, incurriendo en la pena de confinamiento los que promovieren, dirigieren o presidieren manifestaciones u otra clase de reuniones al aire libre en los alrededores del Palacio de las Cortes cuando estén reunidas; siendo considerados como promovedores o directores de dichas reuniones o manifestaciones los que por los discursos que en las mismas pronunciaren, impresos que publicaren o en ellas repartieren, por los lemas, banderas u otros signos que ostentaren o por cualesquiera otros hechos, deban ser considerados como inspiradores de los actos de aquéllas. Esta pena estuvo en el código penal hasta entrada la era democrática.

Si atendemos al término “cuarentena” tiene su origen porque consiste en el aislamiento de un enfermo durante un plazo de cuarenta días. aislamiento de un enfermo durante un plazo de cuarenta días. La razón, sin embargo, de este plazo de tiempo dista de tener fundamento científico: se escogió simplemente porque fueron los días que Jesucristo pasó de ayuno en el desierto y vivió el episodio en el que fue tentado por el diablo, así como fueron también los días de diversos eventos de los libros sagrados.

Torrevieja perteneció a la zona abarcada por el Lazareto de Mahón, y por donde pasaban los marineros que llegaban por el mar aquejados de algún tipo de infección.

    Cólera de 1834

Durante la epidemia de cólera de 1834 el puerto de Torrevieja gozó la prerrogativa de no tener una defunción producida por esta enfermedad, aunque sí que se presentaron algunas disenterías que cedieron con lo medios comunes de curación utilizados entonces: limonadas, emulsiones, bebidas frías anisadas –palomas y canarios-, dieta vegetal y baños templados.

    Cólera de 1850

En el año de 1850 se expandió desde Argel un brote epidémico que produjo una mortandad numerosísima. La beneficencia francesa establecida en su colonia africana abrió una suscripción para socorrer a las familias necesitadas, distribuyendo en menos de un año 1.499 francos. De estas familias 45 eran españolas, participando de la caridad pública en las mismas proporciones que las francesas y las indígenas argelinas. Según el monitor de la colonia de Argel, durante el segundo trimestre del año 1850, la población europea tuvo un aumento de 6.812 almas, de las cuales 4.516 eran españolas; desembarcando la mayor parte en la provincia de Orán, procedentes de Murcia, Torrevieja y Alicante. En aquellos momentos los residentes españoles en Argelia superaban los 45.000.

Trasmitida y declarada la epidemia en la vega del Segura se tomaron medidas con el consiguiente revuelo, prohibiendo la huida de las personas para evitar la propagación. En Orihuela, un grupo de concejales y funcionarios escaparon refugiándose en Torrevieja.

El 29 de agosto se publicó una real orden destituyendo a todos de los cargos desempeñados por los huidos, debiéndose entregar a los tribunales para ser juzgados, con arreglo al código penal, todos aquellos miembros del Ayuntamiento y empleados dependientes del ministerio de la Gobernación que abandonaron Orihuela, marchándose a Torrevieja, no presentándose en aquella ciudad, pese a tener noticias haber sido invadida por el cólera, faltando al cumplimiento de los deberes de socorrer con sus intereses y animar con su presencia a los afligidos vecinos, que se vieron abandonados por aquellos que poseyendo cargos no los supieron desempeñar.

Los ediles testificaron ante la justicia el haberse ausentado de Orihuela con el fin de reponer la salud tomando baños en Torrevieja, alegando haber pedido permiso y creyéndose pagados con donativos Matías Sorzano, Manuel Pastor Orsusan, Manuel Pastor Arbuxel, Andrés y Santiago Rebagliato, Mariano Casanova, Nicolás Pastor, Pedro García de Burunda, Francisco Moreno y su hijo Vicente. Además, con igual designio, distribuyeron otras cantidades entre viudas, pobres, vergonzantes, ancianos y demás personas necesitadas de Orihuela. Mientras, en Torrevieja hubo gran alarma producida por unos cuantos enfermos, no falleciendo ninguno.

    El cólera del año 1884

Volvió el sobresalto sanitario en junio de 1884 y las precauciones contra el cólera se extremaron en Torrevieja, Mazarrón y otras localidades con contactos en Argelia, cercanamente amenazada por la enfermedad epidémica.

Conociendo los focos de infección y declaradas las procedencias sucias y sospechosas se establecieron lazaretos y cordones sanitarios. Tanta fue la confusión que reinó en los centros oficiales que, a vueltas de un sinfín de órdenes y contra órdenes, acabaron muchas veces por dejar que hicieran lo que quisieran.

En Torrevieja se cumplieron las medidas sanitarias con mucho rigor, tanto las autoridades como los vecinos. Con referencia al puerto, no se hizo el más ligero abuso, no permitiéndose a un vecino la entrega a su mujer del dinero del sueldo para el sustento del resto de la familia, sin antes haber sufrido la cuarentena.

El miedo al contagio hizo previsora a Torrevieja, agudizándose el celo de las autoridades; habiendo, entre el uso legítimo de la propia defensa y el abuso de la autoridad, una línea que algunos trataron de romper.

Una familia torrevejense, integrada por 13 personas, que había logrado entrar en Murcia, fuera conducida al lazareto de Espinardo; siendo más tarde dadas de alta por haber cumplido cuarentena. A mediados de septiembre, el director del lazareto de Espinardo informó a que la salud allí era excelente, excepción hecha de una mujer que padecía intermitente franca, y de un individuo que sufría dispesia flatulenta.

Estuvo Torrevieja limpia de la enfermedad colérica, aunque presentándose un buque a cargar sal para Alicante, el director de Sanidad lo despidió para el lazareto de Mahón. El consignatario reclamó contra esta medida, y la autoridad del ramo resolvió el asunto dejando en libertad al director de Torrevieja para que lo admitiese o despidiese.

La cancillería alemana declaró sospechosas de cólera los puntos comprendidos entre Torrevieja y Altea, sometiendo sus procedencias –aunque fuese sal- al tratamiento de observación que prescribía el reglamento sanitario. A finales de septiembre, el ministro de la Gobernación telegrafió al gobernador de la provincia de Murcia para que mandara retirar inmediatamente el cordón que había establecido en esa provincia por la parte de Torrevieja.

    El cólera del año 1885

Al siguiente año, en junio de 1885, al declararse la epidemia de cólera en Murcia, el pánico que se dejó sentir fue grande, dirigiéndose muchas familias a Torrevieja, no encontrándose en la villa marinera ninguna casa sin habitar.

Con motivo de la epidemia se volvieron a establecer cordones sanitarios, no teniendo los habitantes de Torrevieja mucha tranquilidad, en su puerto se refugiaron muchos de los que habían huido de Cartagena y se temían que pudieran portar el vibrión colérico. El miedo a la expansión de la epidemia hasta Torrevieja impidió que los vecinos de Murcia y otros pueblos tomaran baños de mar que aquel verano, al suprimirse además las líneas de trenes.

No faltaron casos de abandono impío por miedo al contagio. En el mes de julio llegó a Torrevieja un hombre y una mujer, no permitiéndoles las autoridades la entrada, teniéndose que irse a habitar una cueva donde poco a poco enfermaron y murieron los dos. Nadie se atrevió a enterrarlos, hasta que dos hombres se comprometieron a ello y arrojaron los cadáveres a un pozo de 50 metros de profundidad.

Todo gira y da vueltas. Ahora, no es que estemos en las mismas, estamos en una de las peores epidemias: el coronavirus o la llamada pandemia corvid19.

Fuente: https://torreviejaresiliente.es

12 D’ABRIL, 30É DIA DE CONFINAMENT

DANIEL ALFONSO, CRONISTA OFICIAL D’OTOS

El Diumenge de Pasqua enguany no ha començat amb el cant de de la despertà pels nostres carrers, però punxant ací podeu escoltar l’àudio que li vam gravar al cor d’Otos. Un enregistrament de fa anys amb un radiocasset que no pensàvem que serviria per recordar algunes celebracions al no poder eixir de casa per una pandèmia en ple segle XXI.

Però hui no és dia de tristeses i cal valorar, dins del que cap, allò que hem aprés o que hem retrobat  gràcies al confinament. Aquelles coses bones que estem podent fer com ara aprendre a cuinar millor, contactes pendents amb familiars o amics per videocridada o alguns treballs i reflexions que estaven aparcats per falta de temps. Molts canvis no tindran remei i altres ens resultaran gratament positius i després direm això ho vaig fer quan al coronavirus.

Hui ens menjarem i compartirem la mona que és símbol de fertilitat, d’esperança i de renaixement. Les dels xiquets són menudetes i redones amb un ou cuit en el centre o també tenen forma d’un savatxo amb la boca oberta on es troba l’ou. Les dels adults a Otos no tenen ou i la seua forma és la típica redona i unflada amb caramull damunt, però també poden ser rotllos o trenes. Mentre que hi ha territoris més llunyans com el Matarranya on són salades i tenen insertats un ou bollit, costella de porc i embotit. I a Catalunya solen ser de xocolate i les regalen els padrins als seus afillats.

Tant la mona com l’ou han tingut un gran significat en moltes cultures anteriors a la nostra, per tant hui i demà són dies de menjar-los encara que enguany siga en companyia dels veïns des del balcó de casa. Perquè almenys estem millor que en la postguerra quan van passar molta fam i, en lloc de cantar la tarara, a La Casita de Papel li van aplicar la següent lletra: “que felices seremos los dos/ sin aceite ni harina ni arroz,/ pasaremos la Pascua sin mona/ por culpa del señor gobernador”.

Fuente: http://publicacionsotos.blogspot.com/

DIARIO DEL COVID-19: CASINOS: EL DÍA DE PASCUA Y EL MÁS DEL JUEZ PAGÁN

JOSÉ SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

Era costumbre en Casinos, en la década de los años 1940 ir a comer la mona al campo, y los lugares más concurridos eran “Cerveret”, el Más de Juez, la Torreseca, y hasta la misma ermita de San Roque. Cada día se visitaba un lugar, para al final de la jornada todos los jóvenes y menos jóvenes que participaban en la excursión, reunirse en la plaza, hacer un corro, bailando la tarara, y acabar así el primer día de pascua, para después continuar en el Cine Moderno, en el de Pons, o en el baile del musical… Eran los años cuarenta, cincuenta… setenta…

Hoy me centraré en el Mas del Juez Pagan. Esa Masía, que en 1788 ya está datada en el Inventario Parroquial, tiene sus orígenes muchos años antes. En el Libro de ésta Familia, se expresa el origen de la misma, y transcribo algunos apuntes históricos, dignos de ser tenidos en cuenta para conocer nuestra historia: “Don Ramón Lazo y Ortega, chronista y rey de armas en todos los reinos, dominios y señoríos de la cathólica magestad del señor don Carlos terzero (que Dios prospere) rey de España y de las Yndias Orientales y Occidentales, etcétera.

Certifico: que por parte de don Antonio Pagán, natural de la ciudad de Murzia y vecino de esta corte, me ha hecho constar ser hijo lexítimo de don Pedro Pagán, natural de || la villa de Elche y de doña Graciana Mora.”

Por otra parte, sabemos por el mismo libro que la Casa de Pagan:” Cuya familia trae su origen de la ciudad de Génova, donde esta familia es mui antigua y noble. Se establecieron en Murcia casi desde la población, tenidos por caballeros más principales de dicha ciudad y como tales tubieron siempre oficios públicos en ella, como parece por diversos libros, annales de aquel archivo. Y assí, Rodrigo Pagán, fue alguazil maior, año mil trescientos y treinta y seis. ||

Y el mismo fue procurador de Cortes, juntamente con Manuel Porzel. Y Gonzalo Pagán, alcalde ordinario, año mill trescientos ochenta y cinco. Sancho Pagán fue regidor, año mill trescientos ochenta y seis, y Alfonso Rodríguez Pagán, regidor, año de mill quinientos y dos. Diego Pagán, regidor, año mil quinientos y siete. Gonzalo Pagán, llamado a concejo por collaciones, año mill quatrocientos y diez. Gonzalo Rodríguez Pagán y Sancho Rodríguez Pagán, llamados a concejo por collaciones, año mill quatrocientos y once. Y otros muchos de esta ma- || nera. Después, acà, Alonso Pagán fue merino del marqués de los Vélez, el qual casó con doña Luisa de Negrón y Oria, y tubo por hijos a Rodrigo, Francisco, Juan Antonio, Luis, doña Leonisia y doña Ysabel Pagán.”

Uno de los primeros moradores en Casinos de esa Familia fue Antonio Pagán, y en la misma obra se lee: “Don Antonio Pagán, que fue bautizado en Santa Eulalia de Murzia, a diez y nueve de diziembre de mill setecientos treinta y dos. Casó quatro vezes: la primera, con doña Josefa de Aguilar; la segunda, con doña Bernarda Valdecañas; la terzera, con doña Josefa de Campos; y la quarta, con doña Manuela de Aguilar. De la primera unión, resultaron por hijos doña María Petronila Pagán y Aguilar, bautizada en San Gil de Torrijos || y doña Josefa Gala, bautizada en San Justo y Pastor de Madrid. De el segundo matrimonio, tubo a doña María Magdalena <Pagan> y Valdecañas, bautizada en San Pedro de Madrid. De la terzera unión, tubo por hijo a don Francisco de Paula Pagán y Campos, el que murió de corta edad. Y de el actual matrimonio con doña Manuela Aguilar, aún no tienen subcesión, siendo de advertencia que esta señora hera prima hermana de la primera muger de dicho don Antonio, por cuya razón, precedió la bula de Su Santidad de dispensación. || A este otro caballero, don Antonio, le corresponde el relacionado blasón de armas, según parece, por sus papeles, con testes, con mi real archivo.”

Es una interesante historia de amor, de hidalgos personajes que está datada su origen en 1336. En 1792 el Informe Fabián y Fuero, nos habla de “Las Casas vulgo el Más de Casinos. La Parroquia de Liria tiene por Anexo unas casas, llamadas vulgarmente el Más de Casinos, que es Vicaria Temporal desde el año 1788”, ya nos la referencia.

El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar que es una magna obra publicada por Pascual Madoz entre 1846 y 1850P Madoz en su Tomo V- Página 486, nos habla de la “Casa del Cañar: Masía con ermita de la Prov. de Valencia partido judicial de Villar del Arzobispo, termino jurisdicción de Casinos. (Más del Juez Pagán).

Cuando la familia Pagán vendió la propiedad de esta Masía y sus tierras, recordamos que uno de los propietarios estaba relacionado con la Farmacia Royo de Valencia. Por los datos que tenemos, conocemos que el origen de la familia Bartle se sitúa en Bradford, pequeña ciudad industrial de Inglaterra, cercana a Birmingham.

Willian Bartle Craven fue ingeniero de ferrocarriles y debió nacer en el primer tercio del siglo XIX en Bradford. Ejerció su profesión en India, más tarde en Italia y por último, en España. Su primer punto de llegada fue Madrid, contratado para la puesta en marcha del ferrocarril que entonces empezaba a desarrollarse en nuestro país, construyendo también edificios como el Circo Price y otros.

Por su profesión, conoció a Henry Fink, también inglés, originario de Bristol, que tenía en Valencia una fundición dedicada a la construcción de locomotoras de vapor, con cuya hija, Jane Fink Woodford, se casó pasando a ser socio de dicha fundición.

Emma Bartle Fink que pasó varios años en Inglaterra estudiando en un colegio de Bristol llamado Wester Super Mare y, a su regreso a España se casó con Ramón Bigné Molina, nacido en Valencia el 27 de diciembre de 1859. Una hija de los siete que tuvo este matrimonio Elena Bigne Bartle, se casó con Adolfo Royo Soriano, que fue el farmacéutico recordado en Casinos. Después hubieron más propietarios, hasta llegar a los actuales.

El Apellido Pagán ha permanecido en Casinos hasta hace algunos años, hoy quedan los descendientes de ese linaje. En 1840 don Antonio Pagán fue Alcalde de Casinos. Sigue en el recuerdo la Masía del Juez, de las tardes de pascua, del encanto de aquel lugar, pero sobre todo queda recreada en nuestra mente esa legendaria historia, que nació hace muchos siglos y que nos devuelve la identidad de una historia guardada en la memoria en la que disfrutaron las pascuas nuestras generaciones precedentes. Allí en esa Masía, junto a la Fuente del Cañar, se pueden escribir las más bellas páginas de historia que vivieron alumnos, maestros, chicos y chicas, que lo dieron todo en su niñez y juventud.

¡Ya es Pascua! Seguimos confinados… esperamos la merienda rural en el 2021. ¡Feliz Pascua Florida!

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

EL CANTO DE LA PASIÓN


Imagen y trono del Cristo Crucificado de la familia Ballester, que procesionaba en el Viernes Santo a finales del siglo XIX. / Foto: A. Darblade – Colección Fco. Sala Aniorte

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Buscando historias aun no desveladas de nuestra historia de las procesiones de Semana Santa, encuentro un artículo escrito, en septiembre de 1887, bajo el seudónimo de “Un salinero, que hace un recorrido algunas curiosidades de las fiestas y costumbre religiosas en la villa de Torrevieja”:

“El culto católico debe revestir, en mi opinión, esos caracteres de respetuosa seriedad y fe tranquila y apacible que reviste en este rinconcito de España. Nada de fiestas chocarreras en que los santos o las vírgenes representen o bailen como histiones o bacantes [mujeres griegas adoradoras del dios Baco]. Nada que haga meditar al pensador en los dijo y sabores del paganismo que quedan todavía en algunas fiestas religiosas de nuestro país. Nada que recuerde siquiera a aquellos autos sacramentales que en las naves de nuestras basílicas se representaban allá por los siglos XIV y XV, y que fueron la infancia de nuestro teatro. Cierto es que aun no hace muchos años vimos en la plaza de las Barcas [actual plaza de Castelar] y al aire libre a imitación de ‘Los Milagros de San Vicente’ en Valencia, una representación de la hermosa tragedia del Bautista, y en el siguiente, en la glorieta (entonces plaza de Capdepón) [actual plaza de Miguel Hernández], una especie de ópera mímico-divino-marcial, letra de nuestro malogrado poeta Higinio Gómez, y música del maestro Casamitjana, en la que había frailes, moros, odaliscas, almas en pena, ángeles y, como protagonista, la Virgen del Carmen. Pero bueno es hacer observar para que no se crea que esto contradice mi anterior opinión, que tales fiestas no han tenido nunca en Torrevieja vida propia ni ese carácter consuetudinario que deja entrever que son hijas del espíritu y de las ideas del pueblo que las celebra. No han pasado nunca de tentativas más o menos afortunadas: no han arraigado nunca entre las costumbres religiosas de nuestra patria.

En cambio, ¡qué seriedad, qué respeto, qué justo concepto de lo que es el culto católico respiran nuestra dos magníficas procesiones de Viernes Santo y 8 de Diciembre! De mí sé decir que un año que, acompañando a mis amos, salí de Torrevieja en aquellos santos días y presencié ciertas célebres procesiones de una ciudad que no nombraré, no quedé descontento del parangón que mi mente establecía entre las de aquella opulenta capital y las de mi humilde pueblo. Había allí más lujo, más ostentación, más aparato, pero no más belleza, no más alto concepto de espíritu religioso”.

Años después, comenzaría a interpretarse otra pieza sacra torrevejense, la llamada ‘La Pasión de la Tía Tortas’, considerada como uno de los más antiguos cantos pasionales de Torrevieja, y que tradicionalmente se ha cantado siempre en Torrevieja en los días de Semana Santa. Tras muchos años olvidada, volvió a cantarse en los años cincuenta del pasado siglo por un grupo de cantores bajo la batuta del maestro Francisco Vallejos, y en la Semana Santa del año 1968, bajo la misma batuta. Pero es a partir de la vuelta de las procesiones en la década de los años ochenta del pasado siglo cuando se ha venido cantando por la Coral Francisco Vallejos, el Jueves Santo, a las once de la noche, a la salida del templo de la Inmaculada Concepción de la imagen del Cristo Crucificado, en la llamada ‘Procesión del Silencio’, años después acompañado por le imagen de María Santísima del Silencio, la Coral Francisco Vallejos

Ya en la década de los noventa también la Agrupación Coral Manuel Barberá, interpreta los cantos «Señor, me cansa la vida» y «Madre del Silencio». A las doce, en la Plaza del Calvario, al norte del centro urbano, desde donde parte la solemne ‘Procesión del Descendimiento de Cristo del Calvario’, con la ciudad oscurecida; antes de iniciarse la procesión, volviendo a intervenir la Coral Francisco Vallejos para entonar la «La Pasión de la Tía Tortas».

El Viernes Santo de 1982, se estrenó el ‘Vía Crucis’, composición original de Ricardo Lafuente Aguado, compuesto por catorce estaciones, y que regaló a la Junta Mayor de Cofradías, entonces recién fundada. Era interpretada por la Coral Grupo de Empresa Salinas de Torrevieja; la actriz torrevejense Carmen Alarcón hizo de narradora en los primeros años en que fue interpretada la obra.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

DOMINGO, 20 DE ABRIL.VIGÉSIMO NOVENO DÍA. FALLAS EL DÍA DE PASCUA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

En San Miguel de Allende, el domingo de Pascua tiene la misma pulsión popular y expansiva que en la Semana Santa del Marítimo de Valencia. El rigor de los días pasados se convierte ahora en desbordamiento de la alegría, en descorche de risas contagiosas. Y todo termina como empezó: con la cercanía de la pólvora, el ruido, el fuego y una catarata de colores.

En San Miguel de Allende, en México, hacen durante el invierno unos muñecos de cartón pintados de colores chillones. En principio es la metáfora de Judas, el traidor que vendió a Jesús a cambio de unas monedas. Pero tampoco ocurre nada si se moldea la figura de un demonio o un hacendado, de una bruja, de un policía, de un preboste que simboliza la autoridad, el dinero y el poder; la mentira, el vicio y la fealdad.

Vienen con colores brillantes y churretones de pintura no profesional. Los muñecos se cuelgan de las fachadas, penden de alambres que los colocan en medio de la calle, de farolas o semáforos: cada calle, cada barrio, cada artesano, exhibe los suyos durante tres días…

Pero en la mañana del domingo, los muñecos de la Semana Santa mexicana se concentran en el zócalo, en la plaza mayor, donde se han situado hilos que cruzan de  lado a lado como tendederos de ropa. Veinte, cuarenta muñecos se bambolean y cuando llega el momento, llenos como van de petardos y cohetes, se les prende fuego en medio del jolgorio general…

Giran, se contorsionan, estallan y esparcen sus miembros rellenos de paja. Y arden, se queman como teas para escarmiento general. Los mexicanos también hacen exorcismos como los fallero valencianos: al llegar la Pascua, la resurrección y el perdón, los vicios arden y las cenizas se proponen como metáfora. En San Miguel de Allende, Fallas y Semana Santa se dan la mano, por orden del pueblo. Que ha tomado las calles en una celebración donde no faltan comidas populares, calles adornadas, enchiladas y notables raciones de tequila. La fiesta dura hasta la tarde, cuando el Cristo de Atotonilco emprende el camino de regreso hacia su santuario barroco, acompañado de cientos de peregrinos.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

LA SETMANA SANTA DE SAGUNT DE 1920


Entrada al calvari de Sagunt a principis dels anys 20 del segle passat Levante-emv

LLuís Mesa i Reig explica com va ser la Setmana Santa de fa cent anys i quina va ser l’actualitat de la comarca a la premsa d’aquella época.

LLUÍS MESA I REIG, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

Les últimes setmanes sembla que s’ha detingut el temps. Totes les efemèrides renovades cada any s’han perdut. També esta secció ha emmudit. No obstant això, precisament enguany més que mai, torna per a recordar la celebració, fa cent anys, de la Setmana Santa de Sagunt.

El 1920 la premsa anunciava com s’esperava que fora la Setmana Santa en la capital comarcal. El corresponsal deia que “prometen ser muy solemnes y lucidas”, com així van ser. El clavari d’eixe any va ser José Pitarch Viña. Els majorals foren: Antonio Galmes Aleixandre, Francisco Robert Navarro, Mariano Estada Estada, Manuel Sorriano Mira, Francisco Martínez Navarro, Vicente Ferrer Peris, Luis Colomer Marzó i José María Baquero Llorens. La Junta de la Confraria estava presidida per José Badenes Alegre.

El dimecres 31 de març es va realitzar l’acte del Jubileu. El clavari i majorals, com es feia tradicionalment realitzaren la recol·lecció.

L’1 d’abril, Dijous Sant, a les nou del matí es va celebrar la missa de comunió a l’ermita de la Sang. El cor cantà els motets amb la direcció de Baltasar Palanca. A les tres de la vesprada, es van fer els oficis de Tenebres amb el mateix cor. Posteriorment, a les nou de la nit a l’església de Santa Maria predicà el pare fra Francisco Nosas de Vila-real.

El Divendres Sant, a les cinc del matí, va iniciar-se l’acte de la Pujada al Calvari amb el Jesús Natzaré. Allí estigueren el clavari i els majorals, acompanyats del capità i la guàrdia de saions. També el mestre Palanca va dirigir el cant del motets. Seguidament es va fer el sermó de la “Galtà” o de la Passió a càrrec de Félix Tomás Vivó. A les deu del matí, es van fer els oficis, la missa i l’adoració. En l’acte van participar el clero i l’Ajuntament. A les sis de la vesprada, es va celebrar el sermó del Descendiment a càrrec del canonge de la catedral de Terol Juan Antonio Faulí.

En acabar, a les set de la vesprada, va eixir la “solemne y simpática procesión del Entierro”, En l’inici es trobada el sargent amb dos membres del Cos de Carabiners de València. Seguidament desfilaren les andes en el següent orde: Veròniques, Santa Creu, Crist amb els Apòstols (portada pels devots), oració de Crist en l’hort, Crist en la Columna, i Jesús Ecce-Homo. Després estava situada la banda de música dirigida pel mestre Enrique Monreal. Continuaven les andes del: Crist del Descendiment, la Dolorosa, la Soledat, el Sant Sepulcre, el clavari i els majorals amb la Vera Creu, l’Ajuntament i la banda de música dirigida pel mestre Palanca Macià. Segons la premsa hi van assistir: “unas 300 parejas o más, con sus colas tendidas de las vestas o trajes de penitencia”.

Un any més, es va posar un tren especial des de la ciutat de València. Va eixir de la capital a les tres de la vesprada i tornà de Sagunt a les deu de la nit. El preu del bitllet d’anar i tornar era de 3,50 pessetes en primera classe. La tarifa per a la segona i tercera classe n’era de 2,50 i 1,50 pessetes.

Estes foren les celebracions de la Setmana Santa de 1920 en la capital comarcal. De segur que en el 2021 tornaran a ser tan destacades com sempre. Mentrimentres recorrerem la vida comarcal de fa 100 anys i pensarem que tot açò també passarà.

Fuente: https://www.levante-emv.com

SABADO, 11 DE ABRIL. VIGÉSIMO OCTAVO DÍA. CAMPANAS PARA LA ESPERANZA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

En medio de la ciudad silenciosa, cuando solo se oye el arrullo de las palomas, las campanas de muchas iglesias no han dejado de tocar a mediodía. Era una señal, una llamada a la oración, el toque ancestral del Ángelus convertido en aplauso de metal en recuerdo de los que luchan por la vida en medio de la epidemia.

Hoy Sábado Santo volverán las campanas. Se ha pedido un toque general y será nuevo. Será un toque de esperanza, de fe y de caridad también, para recordar la Resurrección y para llevar, con el recuerdo de tanta gente que ha muerto, el consuelo a los que esperan el triunfo sobre la enfermedad.

Es un día adecuado para escuchar las campanas de Valencia. Y de recordar un texto aparecido en “Las Provincias” el 22 de junio de 2019, sobre la ciudad y sus campaneros tradicionales. Aquí lo tenéis:

“Las “marcas de agua” de las fotos dicen que fueron tomadas en 2006; pero lo que importa es ver en ellas cómo algunas personas congregadas en el círculo mágico de la ceremonia se tapan los oídos, electrizadas, y miran hacia arriba, hacía esas formas huidizas de madera y bronce que dan vueltas sobre sí mismas y en un momento dado reciben el golpe-impulso del campanero. Hay dieciocho profesionales que se mueven como un ballet; y un grupo pequeño de invitados, intrusos con visado, sobre los que todo vibra, y se conmueve, mientras las notas de los metales trazan su armonía. Todo parece ancestral, viejo de siglos; pero maravilla comprobar que el ritual de las campanas del Micalet — piedra, soga, madera, acero y bronce– está naciendo, ahora mismo, solo para tus oídos.

Cuando he tenido oportunidad me he colado en el cuarto de las campanas del Micalet con motivo de alguna fiesta solemne. De la mano de Francesc Llop y sus colegas de Gremio, asistir a algún toque de Fiesta Mayor es una vivencia inolvidable. Si encandila ver a los que tienen como misión dar a las maderas un cachete que recuerda los que se daban en las ancas de las mulas, aún es más atractivo ver como un campanero situado en el centro de la replaza es capaz de manejar ocho, diez, doce sogas que confluyen en sus manos como bridas de caballos que quisieran galopar.

Huele a tradición, las campanas trasladan hasta las fiestas y los toques anuncian horas que poblaron la vida, el gozo y la muerte de los bisabuelos de la ciudad. Si el Setentón, aquí al lado, escribió sobre su amigo Aguado, que ejerció el oficio desde 1905 a 1942, ahora toca evocar a su antecesor, Mariano Folch, el último campanero que vivió en el cuarto de campanas de la torre. Después vinieron Estellés, Plá y Francesc Llop Lluch; padre, este último, de Francesc Llop i Bayo, que ha sido quien ha codificado toques y tradiciones para convertir oficio en cultura y tradición en etnología.

Recuerdo ahora el último pleno del Consell Valencià de Cultura al que asistí, hace ahora un año, en julio de 2018. Había llegado la hora del relevo, el mandato se había cumplido con creces, pero me dio especial ilusión ver que se incluía en el orden del día un papel particularmente atractivo de la comisión de Promoción: el que aconsejaba declarar Bien de Interés Cultural un conjunto de 70 campanas góticas valencianas. Me había tocado en suerte en su momento; o me lo habían adjudicado entre bromas sabiendo que era un tema “de los míos”. En todo caso, fue un placer preparar un informe sobre la intención que la Consellería de Cultura, inspirada por el mismo Francesc Llop, quería llevar a ramos de bendecir.

En el último pleno celebrado informamos positivamente una declaración protectora que ahora ya está en vigor: las 70 campanas más antiguas de las tres provincias valencianas están protegidas, no solo en sí mismas sino en su instalación, forma de toque y significado como medio de comunicación. Con esas setenta campanas antiguas, llamadas “góticas”, no se pueden hacer las tropelías que se han hecho en algunos campanarios en aras de la “modernidad”. Es preciso respetar sus mecanismos, sus modalidades de toque y su historia, porque forman parte de la del pueblo valenciano.

En estos días del Corpus voy a volver al Micalet. Al menos, al pie de la torre. Algunos tendrán la suerte de estar en la cima, en el cuarto vedado de las campanas, durante ese vuelo general que, entre mediodía y la una de la tarde, anuncia la fiesta eucarística. Las once campanas, “senys i morlanes”, cinco grandes y seis pequeñas, son volteadas a la vez. Es la única ocasión en el año en que suena “La Caterina”, una campana fundida en 1305 que es la más antigua y respetada del viejo Reino de Aragón. Escuchar es entrar en el corazón de la tradición”.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

DIARIO DEL CONFINAMIENTO: ‘ENTRE PASCUAS Y RAMOS’

JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

De Casinos a Sevilla, encontré a la Patrona de Valencia.

Ayer empezó la Semana Santa, fue un domingo de ramos diferente.  Si vemos los índices de audiencia en las horas que las misas son emitidas por televisión, sabemos que alcanzan cuotas tan importantes como sorpresivas. ¿Estamos ante un momento de conversión, de refugio en el misterio pascual, o de volver a nuestros orígenes y principios? La verdad es que son momentos para que cada uno en su silencio medite lo que está ocurriendo en el mundo,  la trascendencia de lo que nos está pasando y el momento que estamos viviendo.

Son muchos los mensajes y videos que recorren por las redes hasta llegar a nuestros ojos y oídos. Me sorprende incluso la procedencia de algunos de ellos, pero en verdad, es algo positivo, que nadie se avergüenza de enviarlos, aun siendo de contenido religioso, o de suplicas ante el Altísimo o su santa Madre.

He tenido la suerte de vivir muchos domingos de ramos en Sevilla, podía hacer un mini pregón de lo que ayer pasó por mi mente, de lo que ayer pude vivir con mi familia de Sevilla… fue un día intenso, tan intenso que a la hora que cada año salía el paso de la “Borriquita”o “Jesús Despojado” (y nombro estos pasos con el nombre que son conocidos por todos, y son los primeros que recorren las calles más céntricas de la ciudad),  tuve que quemar una pastilla de carbón en el balcón de mi casa, poner incienso y al compás de las marchas de aquellas bandas sevillanas revivir desde Casinos  los momentos que otros años, viví en directo en la capital Hispalense. Sevilla es un ejemplo de arte, música, belleza, elegancia, religiosidad y de fe. Siempre digo que cuando vas a Sevilla a vivir la semana santa, recibes una inyección de esperanza, de la que tan faltos estamos en algunos momentos.

Hoy estarían desfilando las nueve procesiones propias del lunes santo, dignas todas ellas de ser referidas en diferentes crónicas por el esplendor y categoría que las envuelve. Pero ya estamos casi al final del día, y en esta tarde primaveral, me centro en una procesión que hubiera desfilado mañana martes por aquella querida ciudad: “San Esteban.”

Poco o nada nos puede decir este nombre a quienes de lejos vivimos aquella celebración, pero para los valencianos que somos muchos, los que nos encontramos en Sevilla en semana santa, este título del paso, que sale de la Iglesia del  mismo nombre, nos evoca muchas más cosas. El nombre oficial que lleva esta hermandad es “Nuestro Padre Jesús de la Salud y buen Viaje y María Santísima Madre de los Desamparados, San Juan de Ribera y Protomártir San Esteban.”

¡Qué nombre tan largo… pero que devoción tan nuestra. La Junta Organizadora la Hermandad  adquirió, a principios de 1927, del imaginero D. Manuel Galiano Delgado una imagen de María Dolorosa, que quedó depositada en la iglesia del Hospital de las Cinco Llagas, ya que en aquellos momentos la iglesia de San Esteban, se encontraba en obras de restauración. Dicha imagen fue advocada en un primer momento con el título de Nuestra Señora de la Asunción; sin embargo, el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Ilundain, al que la Junta Organizadora había invitado para bendecirla, estimó poco apropiado ese nombre para la iconografía dolorosa de la Virgen, renombrándola Madre de los Desamparados, como permanente recuerdo de los acogidos en el hospital que la cobijó desde que fuera esculpida por su autor. Finalmente, fue bendecida el día 8 de mayo de 1927 por el citado cardenal en la iglesia del hospital, siendo madrinas del acto las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Al año siguiente, fue trasladada solemnemente a la sede canónica de la Hermandad el domingo 18 de mayo.

En el año 1960, la Hermandad obtiene de la Autoridad Eclesiástica la inclusión del entonces beato Juan de Ribera, más tarde santo, como Titular de la Corporación. San Juan de Ribera, fue arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, fue vecino de la collación de San Esteban y en ese templo recibió la tonsura clerical.

Cada martes santo desfilan por Sevilla diferentes Banderines uno de ellos es de San Juan de Ribera bordado por José Guillermo Carrasquilla en 1960 y el otro es azul con la imagen centra de la Virgen de los Desamparados, la que esperamos cada año verla pasar en la Plaza del Duque, donde nos reunimos los valencianos – sevillanos.

El paso, en su parte delantera, sobre el Llamador,  tiene una Virgen de los Desamparados en plata de ley cincelada por Manuel Seco Velasco en el años 1968, y fue donada por el Ayuntamiento de Valencia  de la época para presidir el frontal del paso de la Dolorosa.

Esta Cofradía tiene mil trescientos nazarenos aproximadamente que visten túnicas de color crema con capa, antifaz y botonadura azul celeste  con cíngulo azul y crema;  y tiene sobre tres mil cien hermanos,  la banda de música que acompaña el palio es la de Mª Santísima de la Victoria, más conocida  como “Las Cigarreras.”

Termina el lunes… vamos camino del martes, estas ideas históricas nos ayudan a conocer la importancia que tiene Valencia y su Patrona, en el mundo. Es una experiencia importante descubrir y conocer hechos de nuestra historia, que en ocasiones por desconocimiento nos pasan desapercibidos, pero es un  buen momento para saber que cada martes santo la Virgen de los Desamparados, recorre las calles y plazas de Sevilla.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com