FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
Envidio a los fotógrafos. Porque estos días de asombro
tienen “papeles”, licencia para moverse de aquí para allá en la ciudad vacía de
gente, en una Valencia insólita habitada por personas refugiadas detrás de los
cristales. Desde mi ventana tengo a la vista apenas un retal de la Valencia
vaciada. Si el resto es como lo que veo, y sin duda aún tiene que ser mucho
más, me muero de las ganas de salir a la calle, a captar ese paisaje de
semáforos que cambian de color para nada, de banderas a media asta, túneles sin sentido y pasos de cebra que
nadie necesita…
Los fotógrafos tienen un sexto sentido, el de la
oportunidad. Su oficio reside en saber captar, en momentos como este, el
significado de un gesto solidario, la paradoja de un escaparate inútil, la
insensatez de un monumento que ahora nadie admira. La torre de Santa Catalina
fue construida para la mirada, la Lonja no tiene interés si nadie la contempla,
la Ciudad de las Ciencias es una cáscara solemne que pierde identidad sin
pequeños seres humanos al pie. ¿Para qué se pusieron estatuas en los puentes y
grandes luminarias en las rotondas? ¿Qué sentido tiene el generoso balcón del
Ayuntamiento si nadie se está asomando esta mañana?
Las grandes metáforas ya no funcionan. Puertas abiertas. Por
el momento, no hay quien se asome al balcón-emblema de aquella ciudad abierta.
Los botellones, los excesos, los disparates que toda ciudad tiene que cultivar,
no están ahora tolerados. Las reformas de las plazas, la ampliación del puerto,
la reparación del Palau de la Música, el delirio de dar solución al nuevo
Mestalla… todo ha quedado congelado. No hay ya debates enconados. No hay
permiso para que la gente se agolpe en los entierros y no se puede fotografiar el Puente de las Flores. El abad
que apareció en esqueleto en el claustro de la Roqueta se ha quedado sin cubrir
y hemos olvidado hasta las angustias del carril-bici y los patinetes.
La ciudad dormida necesita fotógrafos y periodistas que
tomen buena nota. Esto hay que contarlo a los que vengan detrás, que lo verán y
no querrán creerlo. Se vació el teatro Principal y multaron a unos que se
habían ido un rato a la playa del Saler; dieron salvoconducto a los que tenían
que vigilar el nivel de la Albufera y las palomas llegaron a creerse dueñas del
asfalto; no hubo sesiones del Tribunal de las Aguas y la casa más estrecha del mundo
se quedó sin mirones.
Desde la ventana, cada hora, sigo escuchando la campana del
Miguelete. Alguien debe estar al tanto, supongo. Es el latido viejo de la
ciudad dormida.
Publicado en “Las Provincias” el pasado 5 de abril.
MIGUEL APARICI NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS
El valenciano José Aparici Puig y Antonio Bernal, dos
distinguidos médicos de la Sanidad Militar que estuvieron encargados de la
asistencia de coléricos en el Hospital Militar de Monteolivete de Valencia,
dirigieron a su director de Sanidad Militar el Teniente General Manuel
Salamanca Negrete -que había sido Capitán General de Valencia- una memoria
escrita sobre la epidemia del cólera morbo asiático de 1885.
Con extensos conocimientos del tema que describían,
empezaban con una historia del cólera y de las causas de esta enfermedad;
aportando datos destacados de las epidemias habidas hasta la fecha por Europa
desde que salió, por primera vez, de su cuna en el Ganges. Marcando sus causas
y relacionándolas con las recientes teorías del famoso Koch y de otros
distinguidos profesores.
En una segunda parte, presentaron el origen y el curso de la
presente epidemia, desde que se presentó en Marsella, Tolón, Nápoles y
Alicante, en 1884, hasta sus primeros casos en Beniopa, Játiva, Alcira y todos
los pueblos de la ribera y del norte de la capital. Hasta que el día 13 de
abril se inició en Valencia y el día 10 de junio hubo el primer caso en la
fuerza militar de Paterna; debido a la afectada próxima población de Burjasot.
Infectando al resto de la guarnición, hasta sus últimos casos ocurridos en la
primera quincena de agosto.
Explicando aquí la marcha que siguió la epidemia en todo
España, que ellos consideraron que tenía como causa principal “la dirección de
las aguas”, como medio más fácil y seguro de propagarse en extensas comarcas.
Aunque también reconocían la gran importancia de otros focos, como las ropas,
en el contagio y propagación.
En una tercera parte, se ocupan del hospital de
Monteolivete; reseñando detalladamente tanto el edificio como el material y los
medios con que contaba. Momento en el que rinden tributo de agradecimiento al
instalador y ordenador de todo, el jefe de Sanidad Militar (a la sazón ya
retirado) Eduardo Cañizares; que contó con el apoyo del General Azcárraga,
Capitán General en el momento, que en julio de 1885 visitaba a los enfermos y
ordenaba la retirada del servicio de la guardia para que no se contaminasen.
Describen los medios de desinfección que fueron empleados en
el edificio, así como las medidas con los objetos y las ropas. Postulando la
importante de la higiene y del uso de desinfectantes “enérgicos”; a lo que
atribuyen que, pese a los servicios prestados por el personal, no quedo
invadido ninguno.
Exponían, luego, el cuadro sintomatológico clínico; por
periodos. E insistían, en la constancia en la medicación y en los cuidados sin
descanso al enfermo. Siendo los militares, dados de alta, enviados al lazareto
de Paterna y, más tarde, de licencia a sus casas.
Luego, presentan en el informe los principales medicamentos
que ensayaron: la helenina y el citrato de hierro, en inyecciones hipodérmicas.
Y, a continuación, insertaron en el texto “cinco
estadísticas y seis trazados”. Las primeras, con los resultados obtenidos. Los
segundos, registrando los ingresados, los recuperados y los fallecidos; por
días.
Indicándose el corto número de infectados en la guarnición
militar, ya que sólo fueron 166 (número muy limitado en relación con las
desastrosas cifras en la población civil), de los que fallecieron 51.
Ingresando 23 en un primer estadio, 18 en período agónico y el resto “en
diversas formas de padecimiento”. Número de enfermos graves al ingreso que pudo
deberse al cuarto de aislamiento que había en todos los cuarteles, donde de inmediato
se separaba de sus compañeros a todo aquél al que le aquejara cualquier síntoma
sospechoso.
Finalmente, expusieron las medidas que habían tomado las
autoridades militares a favor de los soldados, lo que sin duda fue la causa del
corto número de invadidos en la guarnición, en comparación con el mayor número
de civiles.
Recordemos que nuestro paisano, el doctor José Aparici,
había pasado por los destinos del Regimiento San Fernando (1891), el Hospital
Militar de Burgos (1897), había estado en Cuba (1898) y, luego, en el Hospital
Militar de Burgos. Siendo, finalmente, nombrado director del Hospital Militar
de Alcalá de Henares; donde falleció, al contaminarse por un corte cuando
operaba a un soldado.
A SANTA MARÍA MAGDALENA EXCELSA PATRONA DE NOVELDA
BENDITA TÚ, MARÍA MAGDALENA
COMO CUENTAS PEQUEÑAS DE UN ROSARIO
CORDIAL DESPROPORCIÓN
DAMA DE COLORES, GAMA DE PURO AMOR
DESDE MI CORAZÓN PEREGRINO
DITIRAMBOS A MARÍA MAGDALENA
EN EL SENO DE TU AMOR
LA NOCHE ILUMINADA
LA TESTIGO
MARÍA MAGDALENA
MÁS QUE UNA RAZÓN
MI ORACIÓN
MIRÓFORA DIVINA
PIROPO A SANTA MARÍA MAGDALENA
QUILLA DE LIRIOS
ROMANCE DEL VEINTIDÓS DE JULIO
De entre ellas será elegida la obra ganadora por el
siguiente Jurado:
Mado Abad, regidora de Cultura y Patrimonio del
Excelentísimo Ayuntamiento de Novelda; Ana Gómez , Presidenta de la
Congregación de Santa María Magdalena de Novelda; Lorenzo Pastor ,
vicepresidente de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa
de Novelda; Lola Boyer, presidenta del Patronato de Santa María Magdalena de
Novelda; Helios Beltrá , Presidente de la Comunidad de Penitentes de Santa
María Magdalena de Novelda; María Teresa Beltrá, descendiente de la familia
Beltrá “El Roget”; Lorena Tranche, poetisa; Mercedes Navarro,
directora de la revista oficial de fiestas “Betania 2020”; José Luis Navarro,
Cofrade de Honor de la Semana Santa de Novelda 2020; PAU HERRERO, CRONISTA DE LA CIUDAD DE NOVELDA; Alfredo Beltrá,
sacerdote noveldense, párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción de
Sax, consiliario de la comunidad de penitentes Santa María Magdalena y
pregonero de la Semana Santa de Novelda 2020 y José Antonio Martínez, ganador
del IV Concurso de Aleluyas a Santa María Magdalena 2019. La poesía ganadora
será premiada con 100 euros y trofeo. Los autores/as premiados con accésit
recibirán un diploma y lote de libros del Excmo. Ayuntamiento de Novelda.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
“Moored”. Amarrado. El MSC Eloane llegó poco después de la
medianoche al puerto de Algeciras. Y a pesar de los problemas que días atrás
hubo entre los estibadores y la autoridad portuaria, no se perdió ni un minuto.
A las doce y media estaba firmemente amarrado al gran muelle de contenedores y
poco después empezaron las tareas de desestiba: docenas de grandes cajones
fueron descargados, con la precisión de un reloj, sobre una fila de camiones
que esperaban en los muelles.
Andalucía, España entera, está pasando una cuarentena
insólita que ha dejado a miles de personas en el desconsuelo de no poder expresar
sus sentimientos religiosos a través de las procesiones de Semana Santa. Nunca
se había visto una cosa así, dicen desde las lágrimas. Las flores no han
servido, la cera no está ardiendo, y solo las oraciones se pueden aprovechar en
silencio, como cada año, ofrecidas esta vez a los que han muerto en la lucha
contra la enfermedad. El turismo se ha hundido en todas las regiones; seis,
ocho millones de españoles, quizá más, han alterado sus planes de descanso
durante esta semana; y los más locos, los que se han movido de casa en busca
del mar o la montaña se encuentran con barreras de cemento en “su pueblo” y amables guardias de servicio
que les ponen una multa por la imprudencia de salir de casa.
El capitán del MSC Eloane consulta su hoja de ruta y comprueba
que no tiene mucho tiempo que perder. Hay muchos papeles que firmar y
consultar. La operación de descarga de un buque de carga moderno está
controlada por un programa de ordenador, visible en una pantalla que se
consulta en el puente de mando. El diagrama del barco muestra la posición y
destino de todos y cada uno de los diez, doce mil contenedores que van a bordo.
El vientre de la enorme ballena de carga está dividido en espacios y zonas; y
cada contenedor declara en la pantalla si debe tener frío o temperatura normal,
si baja en Algeciras o se destina a otro puerto posterior… Desde mascarillas a
relojes, desde productos químicos a alimentos, desde lujosos bolsos de señora a
televisores de última generación… El MSC Eloane lleva en las tripas lo que hoy
se reclama con urgencia y lo que dentro de un mes será objeto de delicado
regalo.
Todo salió, el 23 de marzo, del puerto de Tanjung Pelepas,
en Malasia, una zona de trabajo nueva, desarrollada este siglo, con catorce
áreas de carga que suman cinco kilómetros de muelles. Millones de contenedores
cada año, muchos más que los que trasiega el puerto de Valencia. Mercancías de
toda clase para todos los destinos del mundo globalizado. Que en este caso han
llegado a Algeciras en solo 19 días, navegando por las aguas de un planeta que
está sometido a cuarentena.
El capitán del barco debe ser un italiano, como los cinco o
seis oficiales. Es la costumbre. También suele haber jefes de máquinas noruegos
e ingleses, que son los mejores. El resto de la tripulación, hasta 25 personas,
nunca se necesitan más, seguramente son malayos, indonesios y chinos. Gente
dura, esforzada, que gana buen dinero, apenas ve a la familia y procura
retirarse pronto. Todos, los del puente y los de las sentinas, deben estar
pasando días muy duros, con noticias adversas sobre su país, su barrio y su
gente. El jefe de cocina debe andar atareado para reponer algunas faltas de
fruta y verdura. El mayordomo quizá ha hecho un pedido de limones antes de
recoger el correo. El capitán ha firmado más papeles que un primer ministro y
está atento al informe del ingeniero jefe de sistemas de un barco que está
entre los diez o doce más grandes del mundo.
Gente dura y despierta. Gente muy especial para un trabajo
muy especial. Solo uno o dos puede que sean autorizados a bajar a tierra ahora:
desde el puente, si tienen un rato, verán que los operadores de tierra, los
camioneros y los responsables de las grúas de Algeciras, llevan todos
mascarillas.
Uno, en la cabina de su enorme estructura, a sesenta metros
de altura sobre el muelle, se ha puesto una estampita del Nazareno de su
pueblo. Ante él, la bahía de Algeciras es un hervidero de barcos; al fondo,
imponente, está la mole vieja de Gibraltar. Hay que trabajar…
Sábado Santo, 1958. Momentos antes del pasacalle del Caballero Cubierto. Colección A.L.Galiano.
ANTONIO LUIS GALIANO/CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA
En el “Diccionario de Autoridades” del siglo XVIII
encontramos la diferenciación que existe entre las mayúsculas y las minúsculas,
de manera que las primeras las define como letra grande para escribir los
nombres propios, ya sean de persona, ríos, lugares o montes, e incluso para
comenzar los capítulos, párrafos o un periodo nuevo. Por el contrario, a la
hora de definir las segundas, simplemente nos dice que se aplica a la letra
pequeña y regular, para diferenciarla de la grande.
De esta forma, espero que comprendan porqué en el título he
preferido tratar al dichoso virus con minúscula, y sin los dígitos que lo
apellidan, debido a que considero que no se merece él, ni aquellos presuntos
humanos que lo hayan podido parir en laboratorio, unas letras mayúsculas.
Máxime teniendo en cuenta que, aunque sirvan para iniciar “un periodo nuevo”,
éste no creo que sea tal para nuestros recuerdos.
Así, dicho lo anterior, tengo la certeza que lo minúsculo no
podrá vencer lo grandísimo y enorme de los recuerdos que atesoramos de pasadas
vivencias, que nos fueron forjando en nuestra forma de ser y de pensar. Y,
hablando de recuerdos, desempolvemos algunos de la niñez y de la recién nacida
adolescencia sobre la forma de vivir y sentir la Semana Santa de nuestra
tierra, de la que en este año nos hemos quedado huérfanos físicamente y no de
corazón ni espiritualmente.
Corrían los años cincuenta y llegábamos a 1960, en el que
cursaba cuarto de Bachillerato con trece años, y hacía mis primeras incursiones
en lo literario, y emulando aquel “Romance de la Semana Santa” de
Buenaventura Cumella Orozco iniciaba mis ripios así: “La Semana Santa se
acerca,/ y con ella mi ilusión,/ el vestir túnica larga/ y también un
capuchón”.
Y, tal vez, vivía una Semana Santa avanzada cuando en la
iglesia de la Merced se celebraba el día de San José la fiesta anual de mi
Cofradía de siempre, la del Ecce-Homo. Al concluir la misa que presidía el
hermano mayor D. Modesto Díaz Zudaire, en la sacristía se ofrecía un sencillo
aperitivo que según recuerdo lo preparaban mis padres y les ayudaba a llevarlo
desde mi casa hasta allí.
Una vez llegadas las vacaciones, la cita la tenía en el
Círculo Católico junto con otros niños, donde ayudábamos a Fernando Verdú a
arreglar los cirios de la Cofradía, que eran anunciados como “de estilo
renacimiento español”. También acudía a la iglesia de San Gregorio, sede
de la Cofradía del Perdón considerada por la del Ecce-Homo como hermana en el
Martes Santo, enriqueciendo ambas la Semana Santa de Orihuela bajo el nombre de
“los de la plata”.
Allí, más de una vez auxilié dentro de mis posibilidades a
D. Antonio García-Molina Martínez a trasladar las imágenes desde el camarín del
altar mayor donde se encontraban todo el año, hasta situarlas sobre el rico
trono que se elaboró en 1929. Recuerdo a Julita Gilí vistiendo a María
Santísima del Perdón y haber portado entre mis manos a las de la imagen de
Quintín de Torres. El Lunes y Martes Santo por la mañana la ocupaba en la
iglesia de la Merced limpiando y sacando brillo a la plata del trono del
Ecce-Homo trabajado por el orfebre valenciano Orrico.
Así, despertándonos en horas avanzadas de la noche de la
Semana de Pasión, al escuchar a los Cantores que dirigía Pepe Rodríguez,
llegábamos a la Semana Santa, con el Domingo de Ramos, cuando se hacía efectivo
el dicho “el que no estrena no tiene manos”, y de año en año, con
unos calcetines, una camisa y algún traje nuevo, acudía a la bendición de las
palmas de hosanna y a su procesión con largas filas de seminaristas,
sacerdotes, beneficiados y canónigos, presidiéndola el afable y comunicativo
Don José García Goldáraz, hasta su promoción al Arzobispado de Valladolid.
La tarde de ese día, el blanco de las palmas se tornaba de
luto con las Mantillas en su procesión y al concluir ésta hasta la salida de la
iglesia del Carmen de la Cofradía de los Azotes, me acuerdo del desfile de
tropa de Caballería haciendo sonar cornetines por las calles de Orihuela. Y la
llegada del paso de la Coronación de Espinas del que se esperaba su bendición y
estreno en un año y tuvo que posponerse hasta el siguiente. Y momentos antes de
la procesión, en la confluencia de las calles Alfonso XIII y Arzobispo Loazes,
tres o cuatro trompetas de los “Armaos” interpretando “arroz con
col”, y entre ellos Paco “el Turro”que vivía en la calle de
Arriba y era novio de mi chacha María, que era vecina del Rabaloche, en una
casa casi pegada a la sierra.
Como siempre, la bocina tocada por “el Perejilero”
y la Convocatoria encabezaba la procesión, vestidos de blanco y negro hasta que
cambiaron la indumentaria por los colores que hoy portan, con la novedad de llevar
medias capas los tambores que fueron cosidas por mis tíos Luis y Jesús Pérez.
Así, con el reiterado “a Jesús lo van a matar”, con el abrazo de los
palillos, con “el Saturnino Calleja mató a su mujer” o “te
tengo, te tengo, te tengo que dar”; seguían los días grandes.
El Lunes Santo; el blanco y amarillo de la Cofradía de la
Samaritana, el carmín y gris plata del Prendimiento y el verde y blanco de la
Oración en el Huerto, a los que les siguió, en 1958, la Negación de San Pedro
de Coullaut-Valera que aquel primer año fue acompañada por sólo seis u ocho
nazarenos de blanco y fajín rojo. La curiosidad y la expectación fue grande por
saber quiénes habían sufragado las imágenes, ya que sus nombres se podían leer
en los bordes de las ropas de las imágenes, y en el gallo, el de Luis Boné
Rogel que era emperador de la Centuria Romana del Prendimiento.
Tras el paso de la procesión del Lunes Santo por la puerta
del Casino, acudíamos a la iglesia de la Merced varias familias de la Cofradía
Ecce-Homo para trasladar el paso y la Cruz hasta la iglesia de San Gregorio,
donde permanecían hasta la noche del día siguiente. Las mujeres llevaban las
tulipas, los hombres empujábamos el paso o portábamos la Cruz.
El Martes, ya con los bajos de la vesta y la capa sacados,
con los caramelos preparados, esperábamos el pasacalle del Caballero Portaguión
del Perdón y la visita a Palacio para hacerle entrega al obispo de los primeros
caramelos, después de que los clarines cuyo toque es original de Emilio
Bregante Palazón, sonaran en el zaguán avisando al prelado que se iba a
visitarlo y pedirle permiso para sacar la procesión a las calles.
Y llegamos a la nuestra, esperando junto a la Glorieta que
la escuadra de Caballos del Perdón comenzaran el despeje, y tras ellos la
Convocatoria, después el Ecce-Homo, la Verónica, la Caída custodiada por los
“Armaos” y cerrando el cortejo María Santísima del Perdón. Con el
Ecce-Homo salíamos tres o cuatro niños, entre ellos Raúl Rodríguez, Luis Miguel
Ros y el hijo de Manuel Escamilla que era fabricante de maletas.
Y llegaba el Miércoles Santo, y a primeras horas de la tarde
la bocina de la V.O.T. avisaba por las calles a los mayordomos de Nuestro Padre
Jesús para la procesión que desde San Francisco llegaba como hoy hasta el
Santuario de Nuestra Señora de Monserrate. En la que “El Abuelo”
permanecía hasta la procesión general del Viernes Santo, en compañía de la
Patrona de Orihuela y de las también Patronas, Santas Justa y Rufina,
entronizadas en el altar mayor.
Por la noche, desde capuchinos la Cofradía de la Cena, cuyo
paso algunos años llevaba un altavoz con las palabras de Jesús en el cenáculo.
En su trayecto, a la bajada del Puente de Poniente se incorporaba la Cofradía
del Lavatorio, con el incienso de los pebeteros de los pajes, con “Tosca”
y con San Pedro el Arrepentido. Y al acceder al Santuario de Monserrate, la
interpretación del “Oriamendi”, que para las gentes jóvenes es el
“Himno Carlista” que empieza “Por Dios, la Patria y el
Rey”.
Oficios de Jueves Santo en el Colegio Santo Domingo, visita
a los Monumentos, olor a aceite quemado de los buñuelos por las calles, luces
apagadas, y Silencio, mucho silencio, y el Cristo del Consuelo iluminando con
su reflejo las paredes de las casas. Y desde un balcón de la calle Alfonso
XIII, los Cantores de la Pasión que acompañaban con sus voces roncas a la
imagen desde que se la veía aparecer por la esquina de Teléfonos frente a mi
casa hasta que giraba por la de Ramoné, enfilando hacia el Puente de Levante.
Aquella noche tras la procesión, recuerdo a Pepito que había
trabajado en la sastrería de mi abuela María, que era hijo de Pepa que tenía la
panadería en la Corredera, amasando las monas, para dejarlas
“dormir”. Mi padre, esa noche preparaba las viandas que se les
entregaban a los “empujaores” de los pasos del Ecce-Homo y del
Perdón, cuando la procesión general salía en la madrugada del Viernes Santo. A
la llegada de dichos pasos a la calle Alfonso XIII, y en la puerta de mi casa
se levantaban las faldillas de los tronos y se les hacía entrega a los sufridos
“empujaores” de panes con sardinas y bolsas de caramelos.
Recuerdo aquellas procesiones de madrugada, precedidas del
barullo callejero de las gentes que no dormían esperándolas tomando chocolate
con mona o con buñuelos. Un año, siendo muy niño me encontraba enfermo y la
pude ver desde el mirador de la casa de mi abuela, uno de los lugares más
privilegiados para presenciar nuestros desfiles pasionarios. A primeras horas
de la mañana, volvíamos a ver la procesión en la Plaza de Santa Justa y tras la
llegada a Monserrate, esperábamos la retirada cada cofradía hacia su iglesia.
Después, desde el cambio de la Liturgia de Semana Santa, allá por 1956, la
procesión general pasó a la tarde del Viernes Santo. Un año, 1957, en dicha
procesión cuando la Cruz del Ecce-Homo era llevada por dos nazarenos, en el
turno que terminaba en la puerta de la tienda de las “Coeas” en la
calle del Ángel, no llegaba el relevo y vi como mi padre la portó él solo
algunos metros: la procesión debía de continuar. Otro año, se corrió el rumor
de que el obispo Barrachina había prohibido que salieran mujeres vestidas de
nazareno, y recuerdo a mi hermana Mary y a otras chicas ir hasta el Santuario
de Monserrate con el capuchón puesto para salir en procesión general. Por
supuesto que todo el mundo al verlas cubiertas en dirección al templo de la
Patrona supondrían que eran del sexo femenino.
La tarde del Viernes Santo, hasta el cambio de Liturgia, era
para el Caballero Cubierto y la procesión del Entierro, en la que no se daban
caramelos. Viene a mi memoria el deslumbrante uniforme de Caballero de la Orden
de Malta de Juan Manuel Pardo-Manuel de Villena; Fernando Suárez de Tangil,
Conde de Vallellano y ministro de Obras Públicas; Fernando Pardo Manuel de
Villena y Egaña, marqués de Rafal. Y no se me olvidará nunca, 1958, en fue
nombrado Caballero Cubierto mi primo hermano (yo le decía tío, por la
diferencia de edad) José Antonio García Galiano, director de la Caja de Ahorros
de Nuestra Señora de Monserrate, al que acompañé llevando las borlas de la
bandera, junto con su hijo José Ángel y su sobrino Angelito García Penalva.
Y llegó la Resurrección, y el Sábado era día de trabajo y la
banda de los “Armaos” con aquellos trajes granates, medias a rayas y
cascos con penachos de papel recorrían las calles y plazas de Orihuela,
mientras que desde algunos balcones como los del domicilio de Rocío y Marianela
Caparrós se arrojaban algunos trastos y monedas a la calle.
Ha transcurrido seis décadas y recuerdo el final de aquellos
ripios que escribí en 1960: “La Semana Santa ha pasado/ la Semana Santa
pasó/ y mi ilusión se fue perdiendo,/ y como el viento se esfumó”.
Sin embargo, aquella Semana Santa no se ha perdido, no se
esfumó de mi memoria, y ni siquiera el covid podrá sustraerla de mis recuerdos,
a la espera que al año próximo nuestras calles y plazas se llenen de imágenes,
de nazarenos y de música envueltas en el azahar de nuestra huerta.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
La Hermandad del Señor de la Columna del Santuario de
Atotonilco, en el estado mexicano de Guanajuato, tomó la dolorosa decisión el
pasado 19 de marzo, día de San José: a causa de las medidas preventivas contra
el coronavirus, este año no se celebraría la procesión nocturna de la imagen de
Cristo hasta la ciudad de San Miguel de Allende. Estaba prevista para el 29 de
marzo, con asistencia de miles de peregrinos de toda la región y de los estados
colindantes; pero José Luis Malagón y Josué Pablan, los responsables de la
Hermandad, de acuerdo del señor obispo, tomaron la decisión por razones de
elemental prudencia.
Curiosamente, fue la peste la que dio origen a uno de los
ritos de Semana Santa más piadosos y coloristas de México. La epidemia del año
1823, cuando la vida independiente de España no había hecho más que comenzar,
hizo que la dolorosa imagen del Cristo atado a la Columna se trasladara hasta
la ciudad en demanda de curaciones. Desde entonces se sigue celebrando con
enorme devoción dos semanas antes de la Pascua; aunque este año ha sido preciso
cancelarla, con gran dolor de los fieles y no poca preocupación para todo el
sector de la hostelería de Guanajuato, que vio en ello una funesta señal de
crisis.
Dos semanas después se ha hecho patente. El Cristo no tuvo
procesión nocturna de peregrinos y la Semana Santa entera ha sido cancelada por
prudencia. Muchos bares y restaurantes de San Miguel de Allende están cerrados
y otros se presentan con la mayor parte de las mesas sin clientes. La
hostelería está a menos del 40% de ocupación en una preciosa ciudad colonial
que suele recibir anualmente más de un millón de visitantes, sobre todo
norteamericanos, atraídos por la belleza de calles, patios y plazas, en un
clima social de seguridad y buena receptividad hacia el turismo.
El Santuario de Atotonilco fue declarado Patrimonio de la
Humanidad junto con toda la ciudad de San
Miguel, que llevaba el apellido de Grande hasta que en 1826 le pusieron
el de Allende, en memoria del líder de la independencia nacido allí. Ignacio
Allende (1769-1811) es, junto con Aldama, el gran padre de los momentos
iniciales de insurrección de la Corona española que finalmente aglutinó el cura
Hidalgo. Allende pagó con su vida el levantamiento: lo fusilaron los realistas
y colgaron su cabeza de una de las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, uno
de los edificios coloniales que subsiste en la ciudad. Pero en 1826, tras la
peste, consolidada ya la naciente nación mexicana, Allende recibió todos los
honores de padre de la patria, el primero el cambio de nombre de la ciudad.
Una ciudad que había sido fundada por frailes franciscanos,
concretamente por fray Juan de San Miguel, en el año 1555. La zona tenía
abundantes manantiales que bajaban de la sierra hacia el río Laja. Y estaba en
el camino real, la vía que comunicaba ciudad de México con Zacatecas. A solo 76
kilómetros, la ciudad de Guanajuato era, y siguió siéndolo durante muchos años,
una zona minera de enorme importancia, capaz de producir más plata que la que
se extraía en el Perú y en el Potosí boliviano. Entre Zacatecas, Guanajuato,
San Miguel y México capital, la Ruta de la Plata conectaba con el puerto de
Veracruz; era una vía estratégica, fundamental para el mantenimiento del
imperio español durante los siglos XVII y XVIII.
La principal mina de Guanajuato, la que aún funciona y
ofrece vetas generosas de plata, es la del conde de la Valenciana, un caballero
que llegó a tener 3.000 personas trabajando en las entrañas de la tierra hasta
dejar la ciudad como la vemos ahora, horadada por túneles por donde transitan
cientos de vehículos al día, camiones y autobuses incluidos.
El santuario de Atotonilco, de donde tenía que haber salido
la procesión del Cristo flagelado, presume con razón de ser “La Capilla
Sixtina” de América. Desde que cruzas la puerta, todo, hasta el más mínimo
rincón, está decorado con pinturas barrocas que rellenan bóvedas y cúpulas de
figuras y de una espesa vegetación. En una de las alegorías, Europa, figurada
por un rey que parece Carlos III, mira con respeto a América. Pero las visitas,
este año, son escasas y raras: aunque no hay órdenes taxativas, como en Europa,
la gente de América se está mirando en el espejo del otro lado del mar y se
queda en casa por prudencia.
El productor gaibialense, Ximo Pérez, artífice de la
‘Alquería Blanca’, junto a su cuñado Paco Gascó; su hijo, Carlós Pérez; y su
sobrino, Javi Gascó, pusieron en marcha el pasado 24 de marzo una iniciativa
novedosa echando mano de las nuevas tecnologías para tener informados y entretenidos
a los vecinos de Gaibiel.
Todos los días a las doce del mediodía emiten ‘Gaibiel en
directo” a través de la página de Facebook ‘Memorias de Gaibiel” y a fecha de
hoy ya han sido 32 personas las entrevistadas por Javi Gascó. Además en el
espacio también se informa de todo lo que acontece en Gaibiel, así como en la
Comarca del Palancia.
El martes en ‘Gaibiel en Directo’ el entrevistado será RAFAEL MARTÍN, CRONISTA DE SEGORBE,
periodista y redactor del Periódico de Aquí y del periódico Mediterráneo para
la comarca del Alto Palancia. Él contará las últimas noticias de la comarca.
Seguidamente, Alberto Pérez Bonet, gaibielano y con residencia ahora en
Castellón de la Plana, será el segundo invitado del día. Él ha sido
protagonista de un sinfín de imitaciones que ha ido colgando en Memorias. Y
alguna sorpresilla más.
Entrevistas a personajes de Gaibiel y el Alto Palancia, así
como famosos de todos los ámbitos. Raquel Coloma, Nacho Mañó, Alfonso López,
Rubén Cañizares, Héctor Giner, Reyes Delgado, Pili Gimeno, Miguel Barrachina,
Paula Sanz, Ricardo Gómez, Natalia Granell, Guillermo Domingo, Eduard Forés,
Jorge Coloma, Carolina Ferre, José Domenech, Leire Gimeno, María Sánchez, Bea
Coloma, Sofía Palomar, Irene Calvo, Vanessa Puig, Joan Oliveres, Javier Felis,
Mateu Lahoz, Toño Bermudéz, Vicente Fayos, Manu Gimeno, Juan Antonio Calvo,
Rafa Calvo, Esther Giralte y Rocío Ibáñez.
Es bueno recordar los trazos de historia que nos deja la
historia de nuestros pueblos y más cuando la vives en primera persona, y el
paso de los años, te hace recordar aquellos momentos. El hecho de ser
protagonista, hoy te envuelve en la nostalgia y en el saber expresar lo que de
pequeño has vivido.
En cuanto a noticias de prensa, el Levante-emv recogía entre
otras noticias, que el domingo, día 18 de enero se iniciaba la temporada de
Automovilismo en nuestra región, con el IV Trofeo Autocano, puntuable para el
Campeonato Regional de conductores de rallies. El recorrido del
“rallie”, con un total de 250 kilómetros, es el siguiente: Valencia,
Burjasot, Godella , Betera, Serra, Liria, Casinos, Chulilla, Chera, Requena, La
Portera , Los Pedrones, Dos Aguas, Real de Montroy , Montroy-Monserrat,
Torrente y Valencia. Era un motivo para que Casinos pudiera un domingo del mes
de enero salir a la carretera Comarcal 234, a ver pasar el rallie, todo un
acontecimiento.
El treinta de enero, el Ayuntamiento de Casinos, celebra
sesión plenaria, siendo presidida por el Alcalde, Custodio Latorre Rocher.
El domingo 1 de febrero, realizó la visita, pastoral a
nuestra parroquia el señor Arzobispo, don José Mará García Larguera, al que
acompañó don Eduardo Margarit, vicario episcopal de la zona Noroeste, siendo el
cura párroco de Casinos don José Formentín. A las doce de la mañana, hizo
entrada en la población, siendo recibido por las primeras autoridades civiles y
religiosas, fuerzas vivas de la localidad, banda de música y numeroso público,
que exteriorizó su gran afectó por el prelado. Desde allí se internó en el
Barrio Nuevo, donde realizó una visita a todos los enfermos del mismo, y de
allí la comitiva se trasladó al nuevo templo parroquial, donde a las doce y
media, se celebró una solemne misa en la que administró el Sacramento de la
Confirmación recibiendo dicho Sacramento de manos de nuestro prelado, ciento
cincuenta niños y niñas, que fueron apadrinados por seis matrimonios de Acción
Católica, la Santa Misa fue cantada por la escolanía, y el señor Arzobispo, con
tal motivo, dirigió una bella y sentida plática a todos los feligreses que
llenaban el templo.
A las dos de la tarde, tuvo una reunión con los maestros,
después marchó al Cenáculo de las Obreras de la Cruz, pronunciando una emotiva
plática a las religiosas allí congregadas. A las cuatro de la tarde, tuvo una
reunión en el nuevo templo con los ancianos de la parroquia, y acto seguido
desfilaron ante su presencia besándole la mano y recibiendo del mismo un
pequeño obsequio. A las cuatro y media, tuvo una reunión con los padres de los
alumnos de la Academia parroquial continuando con la visita al Club Juvenil
” La Bodegueta”, donde fue obsequiado con dos piezas musicales y
dirigiéndoles seguidamente unas palabras, invitándoles a continuar por el
camino emprendido.
Desde allí se trasladó al Centro de la Unión Musical
Casinense, donde tuvo un cambio de impresiones con la Junta Directiva (pues el
Sr. Arzobispo es un músico consumado), a quienes dirigió la palabra, haciéndolo
a continuación a los Socios en general, que llenaban por completo el Casino,
pues era la hora de tomar café, y el Presidente de la Unión Musical don Ismael
Murgui Pomer, le ofreció al Sr. Arzobispo el nombramiento de Socio de honor de
dicha Entidad.
No faltó la visita a varios enfermos imposibilitados hasta
la hora de la misa que concelebró con todos los sacerdotes de la comarca.
Después se reunió con los sacerdotes de comarca, la Junta parroquial, Junta
nuevo templo, prometiéndoles la ayuda del Arzobispado; con las señoras de
Acción Católica, con el grupo que forman el Movimiento familiar cristiano,
teniendo un cambio de impresiones con el Presidente de la Asociación de Cabezas
de Familia, y por último visitó el edificio del Ayuntamiento, donde le
esperaban las Autoridades locales con las que habló tranquilamente hasta la
hora de su partida hacia la capital, cerca de las diez de la noche, resultando
en síntesis una Jornada de trabajo muy apretada en la que nuestro prelado
demostró ser el buen Pastor que quiere entrañablemente a sus ovejas.
El templo en aquel momento era el Nuevo Templo Parroquial,
la vieja iglesia ya no estaba y las obras avanzaban poco a poco para construir
una iglesia nueva, moderna, según las líneas que marcaba el Concilio Vaticano
II y que se bendijo en 1993 ¿Quién nos lo iba a decir el 1970?
El día 6 de febrero se reúne en Valencia la Junta provincial
de la Lucha Contra el Cáncer, en su sesión presidida por el señor Marqués del
Turia, para tratar sobre un extenso orden del día y entre otros temas anunció
que Casinos había contribuido a esta Asociación, con la aportación anual en
1969 de 3.576,00 pesetas, cantidad superior en más de un vente por cien a los
resultados del año anterior. La Junta acordó por unanimidad expresar su
gratitud a todas las juntas locales por tan generosas aportaciones.
El día cuatro de abril, el Pleno del Ayuntamiento de Casinos
se reúne a las trece horas bajo la presidencia de D. Bernardo Felipe Gil en
calidad de Delegado del Gobernador Civil, para la toma de posesión del nuevo
Alcalde, ya que con anterioridad había presentado la dimisión que fue admitida
don Custodio Latorre, que había desempeñado este cargo desde el 10 de junio de
1962, al que en este acto y con un Oficio de Gobierno Civil de fecha 13 de
marzo de 1970, le agradecían los servicios prestados, y nombraban para
sustituirle en el expresado cargo, al vecino de Casinos Don Francisco Yerbes
Mañes.
Estos son algunos de los recuerdos de aquel año. Solo han
pasado cincuenta años, pero pervive en nuestras memoria y el recuerdo aquellas
personas que trabajaron con ilusión por dejarnos un Casinos mejor. ¡Que el
olvido no sepulte la historia.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
No pude verlo. Metidos como estamos todos, cada uno en su
agujero, casi nadie vio llegar, lento y pesado, a este singular avión de carga,
el Antonov-124-100, uno de los cargueros aéreos más grandes y poderosos del
mundo. Que en la batalla contra la epidemia, traía a Valencia, por cuenta de la
Generalitat Valenciana y desde China, 65 toneladas de equipamiento: 506.800
mascarillas, 994.500 guantes, 216.860 equipos de protección individual (EPI) y
60.000 gafas de protección ocular.
Los aficionados a fotografiar las llegadas y despegues de
aviones raros o espectaculares no han podido estar al pairo, como es su
costumbre, en la senda de planeo de Manises. Se han perdido el espectáculo.
Pero tampoco es grave porque este avión no es la primera vez que viene a
Valencia: en este mismo blog hay una entrada del año 2012 que cuenta su
misterioso viaje, en el mes de marzo, quizá para traer motores de coche que
Ford necesitaba, en un momento de bache, para no dificultar su producción.
Estos cargueros de diseño y construcción rusa son unas
máquinas singulares. Tienen un compartimento de carga enorme, de hasta 1.050
metros cúbicos, que se puede presurizar igual que el espacio de pasajeros de
cualquier avión. Pero lo excepcional es que, para cargas tan enormes, el
avión –de 24 ruedas en total– despega
con gran facilidad en pistas muy reducidas, lo que le hace ideal para estas
situaciones de emergencia. El que ayer llegó a Valencia pertenece a la compañía
Volga Dnepr, especializada en transportes de mercancías con aviones muy
capaces; de modo que estos días están haciendo parte de los vuelos
internacionales con material sanitario que necesita el mundo agobiado por la
epidemia.
En Manises, como las fotos muestran, la descarga se hizo por
la cola, usando las rampas de las que el avión está dotado. Pero si hubiera
hecho falta, esta ballena del aire hubiera abierto la boca para descargarse: en
su interior tiene grúas puente de 30 toneladas de fuerza. La máquina, que llegó
desde China haciendo escala en Moscú, fue descargada a lo largo de la tarde de
ayer, momento en que se inició una labor de distribución del material que
necesitan los hospitales y colectivos que trabajan contra la epidemia en las
tres provincias valencianas.
Las 65 toneladas de material de este vuelo se suman al casi
millón de mascarillas, los 10.031 equipos de protección individual (EPI) y las
10.000 gafas de protección ocular, que llegaron a Zaragoza y Barcelona el
martes 31 de marzo, y a las 3.800.000 mascarillas, 5.000 monos de protección y
200.000 guantes que también llegaron al aeropuerto de la capital aragonesa el
pasado 25 de abril. A este material hay que añadir el procedente de numerosas
donaciones de empresas y particulares que ha sido puesto a disposición de las
autoridades sanitarias.
Al material sanitario que ha llegado este lunes en el avión
procedente de China hay que añadir el enviado por el Gobierno de España,
compuesto por 620.000 guantes, 336.470 mascarillas quirúrgicas, 90.050
mascarillas FFP2, 13.380 mascarillas FFP3, 26.800 buzos y 4.400 soluciones
hidroalcohólicas.
Se cerró en 1939, pero en 2020 será el año en que vuelva a
entrar la luz en uno de los refugios antiaéreos de Villar del Arzobispo. En
concreto, el de la calle Las Solanas, cuyo proyecto de limpieza y
acondicionamiento comenzó en enero y debía estar terminado en abril. Ahora,
además de algunos trámites administrativos, queda la parte de consolidación,
por lo que cuando todo vuelva a la normalidad, habrá un mes de trabajo por
delante, según los cálculos de la arqueóloga Ana Sabater antes de poder ser
abierto al público.
Sabater cree que el refugio debió ser construido en 1937,
cuando se produjo una reunión en los cines La Paz de Villar del Arzobispo donde
se decidió comenzar a ejecutar estas obras. En tota, hay 20 refugios en la
localidad serrana, aunque solo se conocían 13, hasta que el CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA, CÉSAR SALVO,
descubrió 7 más. «NO se sabe por qué no estaban localizados, supongo que porque
cuando termina la guerra, la gente solo quiere olvidar y empezar de nuevo»,
sostiene la arqueóloga.
La veintena de refugios supone una gran apuesta por parte de
la localidad. Villar era un área estratégica por ser la retaguardia del frente
de Teruel y por ello disponía de un hospital de campaña, una escuela de
aviación, un polvorín, y un aeródromo repartidos por el término municipal. «El
casco urbano nunca fue bombardeado, pero sí los exteriores», señala.
La cultura minera que existe en Villar del Arzobispo dio a
los vecinos y vecinas ventaja. Siempre han tenido minas, por lo que hacer
refugios era «relativamente» fácil. El de la calle Las Solanas, de hecho, no
está construido, sino excavado en la tierra bajo un antiguo cementerio,
aprovechando el desnivel de la calle y sin necesidad de cavar hacia abajo.
Muestra del trabajo manual que se llevó a cabo con los piquetes son las marcas
de los golpes en la pared.
La arqueóloga ha sido la responsable de acometer la
excavación y limpieza inicial del espacio, donde se retiró todo el material que
se había utilizado para sellar las dos puertas que dan acceso a la calle
Solanas. En la entrada norte el acceso se produce con escalones, mientras que
en la sur se solucionó con una rampa, todo excavado en la tierra. Entre las dos
entradas discurre una galería con bancos para que las personas pudieran
sentarse durante la espera: en total, cerca de 60. «Hay dos hornacinas que
rompen la línea recta para atenuar la onda expansiva en caso de explosión»,
señala Sabater.
En este trabajo le acompañó el arqueólogo Juan José Ruiz,
quien encontró un casco casi entero tipo Adrián, un modelo de acero francés
utilizado en la I Guerra Mundial, reutilizado en la Guerra Civil y vuelto a ver
en la II Guerra Mundial «La prisa era tanto que se compraban cascos de segunda
mano», señala.
No solo se encontró un casco: según Sabater, también
aparecieron restos de huesos humanos al retirar las tierras de la entrada, pero
poco o nada tienen que ver con la guerra: «Debieron utilizar tierras del
cementerio de arriba o de la necrópolis visigoda que se encontró justo enfrente
de la puerta» sostiene la arqueóloga.
Aquesta pàgina utilitza cookies per millorar la seva experiència. Si continua navegant, suposem que vostè ho accepta, però pot optar per marxar del web si ho desitja. AceptarLlegir més
Privacy & Cookies Policy
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.