Banda Primitiva de Lliria, dirigida por el maestro Soler Villalba.
GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA
No fue precisamente en Elda el lugar de estreno del que
fuera primer himno de nuestra ciudad, sino la valenciana ciudad de Lliria. Y no
pudo tener mejor estreno que su interpretación a cargo de una de las más
prestigiosas y antiguas bandas civiles de música de la Comunidad Valenciana: La
Primitiva, de Liria, cuando por primera vez, un domingo 25 de abril de 1926, se
estrenó en primicia el himno a Elda compuesto por Francisco Santos Amat
(1875-1949).
La partitura fue adaptada a banda por el maestro Félix Soler
Villalba, a la sazón director de la Primitiva (1924-1928), siendo dirigida por
el maestro Santos, al que acompañaron para la ocasión don José Lorenzo
Rodríguez, cura párroco de Santa Ana; Pablo Guarinos, teniente alcalde del
Ayuntamiento y Teófilo Romero, que será quién con posterioridad le pondría
letra.
Meses más tarde, y con motivo de las Fiestas Mayores de ese
año, el día 8 de septiembre de 1926, día de la Virgen de la Salud, la banda de
Liria en un concierto en el Teatro Castelar la volvería a interpretar por
primera vez en Elda.
El advenimiento de la República favoreció que fuese
considerado como himno oficial de Elda, siendo interpretado como tal la noche
de la Alborada como preludio de las Fiestas Mayores de los años 1931, 1932 y
1933.
La propia dinámica de la guerra civil, el nuevo régimen y el
fallecimiento de Francisco Santos trajeron el olvido oficial para aquel
pretérito Himno a Elda. Décadas más tarde, con motivo de la celebración del
centenario de la concesión del título de ciudad en el año 2004 el músico y
compositor saguntino Juan Enrique Canet Todolí compuso un nuevo Himno a Elda,
al que Antonio Porpetta puso letra.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
A las nueve y treinta y cuatro minutos, hora del meridiano
de Greenwich, he visto pasar por la acera de la casa donde vivo una niña de
unos ocho años que circulaba impulsando con el pie derecho su patinete. Iba
debidamente acompañada de un adulto, sin duda su papá, que la seguía a un metro
sesenta y dos centímetros de distancia. Lo escribo para que conste en acta en
el libro de esta historia de unos hechos singulares; y para que las autoridades
competentes tengan claro que el protocolo de desconfinamiento se está
siguiendo, como ha dicho el señor presidente, de una manera “gradual,
asimétrica y coordinada por el Gobierno central”.
Los niños, unos 700.000 en la Comunitat Valenciana, ya
pueden salir de casa hoy, domingo. Pueden hacerlo si tienen menos de 14 años,
un límite que ha sumido en el desconsuelo y el desconcierto a una familia que
yo conozco, donde el chico tiene trece años y pico, y ha podido salir, y la
chica, que nació primero sin que le preguntaran, tiene quince y un poco más, y
no ha podido salir de casa.
Ella quería salir, tenía ilusión. Pero se ha conformado, la
pobre, en la tarea de bajar la basura hasta el contenedor de la urbanización.
Haber nacido cuando lo hizo la sitúa en el mundo de los adultos y sometida a
sus reglamentos y normas. Su hermano pequeño, sin embargo, está inserto en ese
mundo de los niños que hoy sale del encierro; lo que ocurre es que ha salido de
casa sin ganas, forzado por el padre: preguntó si los amigos podrían verse, se
formuló un escenario ideal que le volvía a situar jugando al baloncesto con sus
compañeros, y al comprobar que eso no es posible, que por ahora le dejan pasear
acompañado y en un radio de menos de un kilómetro, puso cara de decepción y se
quedó como todos los demás, frustrado por el maldito virus que le impide soñar
con las proezas de LeBron James o cualquier otro de sus ídolos de la canasta.
Mal si ando y mal si no ando. En este mundo de desdicha,
nadie está contento… Es lo que tiene la necesidad administrativa de acotar y
deslindar, de decir hasta aquí se puede,
de estar en el poder y tener que ejercerlo: que no contentas a nadie aunque tú,
en realidad, quieres ser bueno con todos. Hasta los catorce eres un niño que
sale acompañado y enmascarado, y un día después estás en otra galaxia, la de
los mayores, y te hasta de mover en la galaxia de los bajadores de basura, los
compradores de pan y los paseantes de perro.
Por cierto ayer vi a una mujer que paseaba el perro… pero en
brazos; era un perrillo mínimo, una cosa inverosímil que sin duda no podía
caminar más de cien pasitos sin desvanecerse. Pero como es natural llamé a
autoridad para denunciar la escandalosa infracción administrativa: detuvieron a
la señora y tiraron al perro a un contenedor.
Mundo adulto, mundo infantil. Separados, discriminados,
condenados por algo tan volátil como la fecha de nacimiento. Por cierto, es el
punto adecuado para poner el acento en que esa división, la de los 14 años
cumplidos, es la única que hay. Mayores y menores de catorce años. Lo digo
porque es muy fácil que estos días, a los que llevamos canas a cuestas, nos
digan eso tan lindo de “bueno y vosotros…”. No, no hay distinciones, al menos
por ahora. Ni “grupos de riesgo” ni pepinillos en vinagre. Con las normas
vigentes en la mano, lo que queda por desconfinar es el grupo de los mayores de
catorce años, todos juntos. Que pueden ser autorizados a salir de paseo, o a
hacer deporte, el próximo 2 de mayo, fiesta de la Independencia por más señas.
Que no les vengan los cuarentones con distingos ni comentarios ridículos: o
todos o nadie.
Aunque, claro, si los bares van a están cerrados, si no va a
estar en marcha la freidora de calamares, si no va a haber palmadota en la
espalda y hueso de aceituna en el suelo, si va a faltarnos el ruido de antes y
la mugre de siempre… si los bares no van a ser bares y no vamos a poder hacer
ese deporte del levantamiento de vasos con los amigos, nos va a pasar como al
adolescente del baloncesto: ¿para qué coño salir de casa…?
Con ese título las Clavariesas de las Hijas de María de hace
cincuenta años, presentaban su Libro de fiestas que habían preparado para los
días 1 al 10 de mayo. La portada del programa, era la misma imagen que
presentaban en la estampa que repartieron el día 10 de mayo como recuerdo de la
fiesta: el altar de la Inmaculada de la iglesia antigua desaparecida a finales
de 1969.
En esta crónica, voy a relacionar los anuncios o guía
comercial de Casinos que presentaba éste libro. Anuncios a página entera:Caja
de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia, contraportada interior y el anuncio
era: “Con nuestras actividades Económicas, Sociales, Culturales y
Benéficas, buscamos el bienestar y prosperidad de nuestra zona de
influencia.” Miguel Espinosa,distribuidor de Cementos Turia y Materiales
de Construcción: Cantera y fábricas de yesos Domeño; Yeso crudo para enmiendas
de tierra, Yeso especial para lucidos, Exposición y almacén Avda. Valencia 75,
teléfono 68.Estación de Servicio Amado: Gasolina, Súper, Gasoil, Gasoil
Centrifugado, Lubricantes, Propietario Amado Villar Pérez, Carretera de
Valencia Ademuz S/N.Unión Levantina, Sociedad Anónima de Seguros; Seguros que
practica: Accidentes individuales, Incendio, Automóviles, Cinematografía,
Transportes Vida, Responsabilidad Civil y Pedrisco; Agente en Casinos: D.
Salvador Usach Murgui. Cooperativa vinícola y Caja Rural “Santa Bárbara”en
la contraportada interior, y en la contraportada exteriorCementos Turia S.A.
“El prestigio está a la vista, solo oculta su calidad”, Distribuidor
Miguel Espinosa.
Anuncios de medía página:Peluquería de Señoras Maribel,
Pelayo S/n Casinos.Bar Casinos, Fábrica de Peladillas y turrones, especialidad
en tapas de Cocina, Avda. Valencia 17.Carpinteria Mecánica Antonio
Cardo,Cervantes 13 Godella. Materiales de construcción, Hijos de Terencio
Fernández,Distribuidor de Cementos Rafe y Yesos Bomba; Especialidad en toda clase
de ladrillos cara vistas, prensados para chimeneas, tejas, celosías
vierteaguas, rasillas, saneamiento, azulejos, grifería, pisos de terrazo,
viguetas, bovedillas, tela asfáltica; Gómez Ferrer 18 Casinos.Marqués Merino.
Carpintería, trabajos esmerados en puertas, Calle Colón 20 Casinos.Ultramarinos
Dolores Murgui, Distribuidor exclusivo de piensos Fasa, Calle San Vicente 22
Casinos.
Con seis anuncios de página entera y otros seis anuncios de
medía página aquellas Clavariesas, fueron capaces de montar un libro de
fiestas, libro humilde y sencillo, pero que dejó constancia de su paso y su
trabajo por la fiesta. Muchos de aquellos comercios, no ofrecían su número de
teléfono, seguramente porque no lo tenían instalado, los comercios del pueblo
que lo ofrecían eran de dos cifras, estaba la Central Telefónica recién
estrenada en la Plaza del Rosario, esquina con la calle de San José, y para
hacer las llamadas de unos números a otros tenías que pasar por la centralita.
Casinos y su juventud, esperaban ansiosos estas fiestas del
mes de mayo, era el momento del reencuentro después de la pascua, ese año las
fiestas de mayo prometían mucho. Eran diez días los que Casinos tenía desfiles
de modelos, cabalgata, música, truenos, campanas, misa, procesión, baile y poder
salir de casa a disfrutar de una perfecta programación. Casinos en el recuerdo,
Casinos en la historia festiva de hace cincuenta años.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
Almansa, tíos. ¿Que ya no os acordáis? Hoy es 25 de abril. Y
la costumbre, la obligación del nacionalismo valenciano era, y sigue siendo, la
de recordar la famosa batalla de Almansa (25.04.1707), la de la guerra de
Sucesión –no, de Secesión no–, aquella que los partidarios del archiduque
Carlos de Austria –no, don Carlos de Borbón el de los carlistas, no, ese era
otro– perdieron frente a los partidarios de Felipe, el nieto del rey Sol, que
terminó siendo rey de España y cuelga retratado boca abajo en Xàtiva porque
realmente fue infame en el castigo posterior a aquella población.
Aquella fue una guerra europea. Como España, después de
aquel memorable Carlos II no tenía sucesor al trono, pugnaron dos candidatos. Y
se armó una buena guerra entre ellos, con apoyos de distintos países, deseosos
todos de aprovechar lo que quedaba de España, aquí y en las colonias. En
Almansa combatieron entre 50.000 y 60.000 soldados y mercenarios, unos cuantos
más del lado franco-español que pugnaba por el Borbón, que de la coalición
austracista formada por Inglaterra, Portugal y los Países Bajos. Cincuenta
batallones de infantería frente a 42; ochenta batallones de caballería frente a
sesenta, más o menos.
¿Y valencianos? ¿Dónde estaban los valencianos? Pues por lo
que voy leyendo solo hubo unos 300, a las órdenes del coronel Riera… que
formaron en el ejército vencedor, el de Felipe V no deseado por los partidarios
de la defensa de los Fueros Viejos. Y eso obedece a diversas razones: la
primera que la burguesía borbónica local financió ese modesto batallón. Y la
segunda es que el pretendiente Carlos de Austria estaba lejos, porque antes de
que se hablara de la llegada de los borbónicos a Fuente la Higuera tuvo a bien
dejar la ciudad, desarbolada y sin virrey, y trasladarse a Barcelona.
En cuanto a Juan Bautista Basset, el héroe valenciano del
momento, el militar que más había apoyado la causa de don Carlos, estaba en
prisión desde el año anterior y no pudo hacerse cargo de nada. Quedó en
libertad después de la batalla. Y es que, como pasa con mucha frecuencia, el
héroe popular se puso al lado de los agricultores y los pequeños propietarios y
en contra de la nobleza y los grandes propietarios, lo que dio paso a una
guerra de clases no disimulada que resultó muy inquietante para su jefe, el
Archiduque, que mandó meterle en la nevera.
Remember Almansa, así, en inglés. La batalla duró de tres a
cinco de la tarde, más o menos, del 25 de abril de 1707. Los dos ejércitos
formaron en líneas enfrentadas a lo largo de seis kilómetros, y después de
darse estopa con la Artillería empezó a trabajar la Caballería para dar paso al
final a la fiel Infantería. Con un resultado de varios miles de muertos,
heridos y prisioneros; una carnicería estúpida como pasa en todas las guerras.
Perdieron los del Archiduque Carlos, que tiene una calle
notable en Valencia, y ganaron los del rey Felipe V de Borbón, que no tiene
calle ni se la van a dedicar porque lo que hizo con los vencidos, especialmente
Xàtiva, no tiene nombre. O sí: se llama masacre, con incendio y cambio del
nombre de la ciudad incluido, porque la rebautizaron como San Felipe. El resto
de cuanto hizo es el origen del lamento nacionalista; anuló los Fueros y
privilegios del antiguo régimen fundado por Jaume I y en España se impuso el
modelo centralizado francés de jurisdicción y el nuevo concepto de estado sin
distinciones regionales.
El resultado es que el nacionalismo se siente cómodo en la
actitud doliente del perdedor y añora el pasado perdido. Y que los valencianos
tenemos dos fiestas de significación oficial: la conquista de la ciudad por
Jaume I (9 d’Octubre) y la pérdida del modelo de Reino que implantó, que es
este 25 d’Abril, mucho menos seguido por la mayoría del pueblo que el otro,
aunque muy valorado, ya digo, por la minoría nacionalista.
Y no mucho más: en los telediarios sigue el desfile de las
playas vacías de España. Eran la esperanza de una temporada de turismo que
fuera capaz de recuperar los negocios del daño aquel olvidado, el de la DANA.
Los ayuntamientos pelearon para reconstruir los daños, se gastaron lo que quizá
no tenían y esperaron unas ayudas oficiales que en muchos casos ni se han
visto. Todo ha sido inútil: un mes antes de la Semana Santa hubo que pararlo
todo a cuanta de la epidemia y las playas, la mayoría reparadas, están ahora
desiertas, esperando inútiles, si acaso, la oportunidad del mes de junio. O de
julio y agosto. Quién sabe…
Mañana, domingo, los niños podrán salir de casa. Los viejos
todavía no: somos “población de riesgo”, aunque no dicen para quién…
Vecinos de la Vall d’Uixó, Nules, l’Alcora, Borriol o Xilxes
honran al santo desde el confinamiento.
«El precioso manantial/ del pozo de vuestra casa/ concede
salud sin tasa/ al que bebe su cristal/ quedando con tal favor/ de todo mal
libre y sano/ sednos padre y defensor/ Santo Apóstol valenciano». Este es uno
de los versos de els gojos a Sant Vicent Ferrer que este lunes volvieron a
entonar sus devotos en la Vall d’Uixó, aunque desde su casa; pero con un
sentimiento compartido en muchos municipios de la provincia, para que quien
fuera conocido por sus milagros y por su intercesión en epidemias históricas
termine con la que golpea ahora a Castellón.
A nadie le pasó desapercibido que este lunes era el día
grande de las fiestas patronales de la Vall y así lo pregonaron las campanas de
la iglesia de la Asunción y de la ermita del santo, llamando a los vecinos a la
participación en una celebración virtual que, como tantas y tantas otras
celebraciones desde que se decretara el estado de alarma, está viviéndose de la
mejor manera posible cuando el confinamiento es norma e imposición.
La de Sant Vicent es una celebración que se vive en muchos
municipios como la Vall d’Uixó, Nules, l’Alcora, Borriol o Xilxes, entre otros.
Y como suele suceder en un día tan señalado, se conjugaron las celebraciones
estrictamente religiosas con otras más populares. Ese es el caso de Nules,
donde a pesar de no tener pasacalle –una de las fiestas más coloristas y
participativas de la localidad, declarada de interés turístico–, no hubo
resignación y las diferentes quintas salieron a los balcones al son de Paquito
el Chocolatero, logrando que por momentos las calles reprodujeran el mismo
jolgorio que las habría caracterizado de no estar la práctica totalidad de los
vecinos luchando contra el coronavirus en casa. Quedará por ver qué solución se
dará al hecho de que los organizadores de esta festividad cambian cada año y de
forma sucesiva desde hace décadas, coincidiendo, desde su origen, con el 25
aniversario del paso de los mozos por el servicio militar.
En Borriol, este lunes también fue un día trascendente y
esperado, que se vivió con el ánimo que imponen las circunstancias. Ha habido
dos fechas claves en la historia de su romería a la ermita de Sant Vicent que
impidieron su celebración: en 1887, por una intensa nevada y la segunda, a
medias, en 1994. La del 2020 engrosará ese listado por ser la que se vivió de
manera virtual. A puerta cerrada, se celebró una misa retransmitida por la
cuenta de Facebook del Ayuntamiento, que se completó con una mascletà casera
con instrumentos de cocina. Informa HENRI
BOUCHÉ (CRONISTA OFICIAL DE BORRIOL).
Y como hay tantas citas como costumbres, las expresiones de
amor tomaron los balcones y ventanas de l’Alcora en su tradicional mocadorà,
recuperada en el año 2002 por parte de los barrios y la Coordinadora
d’Associacions Culturals de la Comarca de l’Alcalatén. Los vecinos reprodujeron
la tradición de que los hombres regalaran a su amada dulces y confites después
de la romería, en el entorno de la ermita, en un particular San Valentín
alcorino que este año se tuvo que vivir dentro de casa. Informa Javier
Nomdedeu.
En Xilxes, los pañuelos se transformaron en instrumentos en
una jornada marcada por el pasodoble interpretado por la Unió Musical Santa
Cecília, cuyos miembros tocaron desde sus respectivos domicilios.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
En un viaje oficial a Alemania, lo primero que me
preguntaron los periodistas que trabajaban para el Ayuntamiento de Mainz
(Maguncia) era si en España se podía conducir borracho. Les expliqué que no era
conveniente, pero ellos insistían: sabían de buena tinta que en España no había
entonces una ley concreta que delimitara la tasa de alcohol en sangre, sabían
que la policía española no tenía detectores de alcohol, y lo que querían era mi
confirmación, para que los dos incrédulos del grupo quedaran convencidos de lo
que los otros dos pensaban: que a falta de ley, norma, organización, estructura
y medios, España era lo que en realidad los cuatro soñaban desde adolescentes:
un paraíso para los bebedores, un oasis permisivo en medio de la Europa
reglamentada. Porque todo alemán –o así lo vi yo entonces– es un ser nacido
para obedecer pero lleva dentro un caballo dispuesto a desbocarse en las exóticas
praderas sin reglas del sur.
Los periódicos empiezan a llevar estudios donde se puntúa la
gestión de la crisis del coronavirus en los países europeos. Se intenta saber
quién estuvo más atento, quién estaba más preparado, quién tomó antes medidas eficientes
para combatir la pandemia. Y sale lo que era de esperar: Alemania es la mejor
puntuada, seguida de Suiza, Austria y los bálticos; y los peor puntuados,
Italia y España, somos los de ese sur edonista y anárquico donde la gente habla
a voces y tiende ropa de un lado a otro de la calle.
Son los tópicos, siempre acuñados desde una realidad
sobradamente demostrada. Es el sentido de la obediencia y la colectividad, la
renuncia al individualismo, la abnegada aceptación del sentido de Estado que
es, también, sentido de batallón, de escuadra, y gusto por el desfile
exhibicionista.
¿Hay leyes en España contra los conductores bebidos? En
aquel momento, expliqué, todavía no había una estructura preparada para hacer
soplar a los conductores a la salida de una boda; pero eso no implicaba que
España fuera la selva, como ellos pretendían. No hubo manera de hacerme
entender: se necesita que haya una ley y que esté desarrollada a través de
ordenanza, reglamento, horario, organización y equipo material de aplicación a
los casos de infracción… El resto, ay, es ese dorado anarquismo del sur que en
el fondo persigue todo alemán… para probarlo al menos un par de veces antes de
llegar a viejo.
Colectivismo e individualismo. Organización y pequeño caos.
China, Singapur, Corea, Japón, Taiwán, al otro lado del mundo, reproducen con
facilidad modelos colectivistas que en esta parte comparten Finlandia, Noruega,
Austria y Alemania. Viene de lejos, de muy lejos. Viene del carácter, de las
formas religiosas, del concepto de libertad y burguesía, de lo que se escucha
en casa y se aprende en la escuela. Y todo eso, ahora, configura el ambiente
con el que Europa tiene que elaborar un plan destinado a salir de la peor
crisis a la que se ha enfrentado desde que la última gran guerra.
El liderazgo lo va a tener Alemania, como es de temer y
desear. Francia se ha quedado atrás y, una vez más, es la anticipación, la
preparación, la previsión organizada de los alemanes la que se presenta con
fuerzas y recursos para hacerlo. Y como es normal, lo hará imponiendo sus
reglas y controles.
En el año 1918, cuando los médicos valencianos empezaron a
trabajar en serio en el problema de una gripe que se extendía, se dieron cuenta
enseguida de que el bacilo que estaba causando estragos era “el de Pfeiffer”.
Es decir el que había descrito en 1892 Richard Pfeiffer para las enfermedades
gripales y respiratorias: el “Haemophilus influenzae”. Pfeiffer –¿les suena ese
nombre asociado a medicamentos?– había sido el mejor alumno del profesor Robert
Koch, el mejor estudioso de Alemania y el que detectó el origen de la
tuberculosis. Es decir que si el carácter colectivo configura un perfil y la
organización estatal genera un sistema, basta con dejar que los científicos
desarrollen sus cualidades investigadoras con el debido apoyo financiero. Si
uno tiene en su tradición científica a
Pfeiffer y a Koch tiene mucho adelantado…
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
En el Día del Libro ¿cómo no recordar a Cervantes y el
Quijote? En este mismo blog lo hemos hecho todos los años, entre 2012 y 2016.
Basta con que el lector busque las fechas. El pasaje cervantino sobre el famoso
“escrutinio de los libros” (23.04.2015) es una de las entradas con más
seguidores de este blog. También el 15 de abril de 2015 se publicó una entrada
sobre el rodaje en el Saler de la película que Rafael Gil dedicó a don Quijote.
Ahora añadiremos otra: es sobre el homenaje que Valencia rindió a Cervantes en
1905, en el 3º Centenario de su edición valenciana del Quijote. Se publicó en
“Las Provincias” el 18 de abril de 2016.
El 7 de mayo de 1905 es una fecha para recordar en Valencia.
Porque en ella comenzó a celebrarse, con toda solemnidad, el III Centenario de
la publicación del Quijote, el más destacado libro de la literatura clásica
española. En su honor, y en el de Miguel de Cervantes, ese domingo fue una
fiesta de exaltación cultural en la que, para empezar, estuvo presente la Real
Senyera, llevada por el alcalde de la ciudad.
La idea de la celebración del Centenario de la publicación
del Quijote salió de la tertulia que el fundador de este periódico, Teodoro
Lllorente, sostenía semanalmente en su pequeño despacho de la sede del diario
en la calle del Mar. El cónclave de cultos amigos se propuso que los actos a
celebrar en Valencia no fueran de menos calidad que los que estaba preparando
Madrid en honor de Cervantes y su novela. Entre otras razones porque tanto en
la edición de la primera parte del libro como en la segunda, muy poco después
de salir y triunfar la edición de la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta,
el autor había propiciado una segunda edición en Valencia.
La cuna de la imprenta española, Valencia, tenía un enorme
prestigio editorial a principios del siglo XVII: buenas manos, buenas máquinas
y, sobre todo un ambiente culto y exigente, hacían que en Valencia hubiera muy
buenos impresores, entre los que destacada Pedro Patricio Mey, autor de las dos
segundas ediciones quijotescas. Eso bastaba para Llorente y sus colegas, aunque
lo que se estaba subrayando era que donde hay buenas imprentas suele haber buenos
lectores y coleccionistas.
Todo eso bastó para que los “conjurados” cervantinos se
pusieran en contacto con la alcaldía, que en este caso facilitó mucho las
cosas: el clima de exaltación festiva que se dio en el mes de abril, cuando el
rey Alfonso XIII visitó la ciudad como monarca coronado por vez primera,
continuó en el primer domingo de mayo.
El caso es que hasta la Senyera dejó su Archivo, fue
descendida con solemnidad por el balcón municipal de la calle de la Sangre y se
sumó al cortejo festivo que, con las autoridades y corporaciones se dirigió a
la calle de San Vicente número 5, esquina a la plazuela de San Martín. Allí fue
descubierta una placa conmemorativa del lugar donde estuvo la imprenta de Mey:
en “el carrer de Sent Martí a Santa Tecla”, cerca de la “Pelleria Vella, carrer
dels Joffrens i Traveça”.
Si en 1605 era un dédalo de callejuelas, en 1905 ya era la
hermosa calle de San Vicente, próxima ya a la plaza de la Reina. Allí, junto a
la Isla de Cuba, tenía su tienda el señor Settier, que además de comerciante
era un gran divulgador de la cultura llamado a ser el exitoso hombre de prensa
y promoción de la Exposición Regional de 1909. Habló desde el balcón de su casa
y elogió a la imprenta de Mey y los impresores ates de que se descubriera una
placa, que el Ayuntamiento limpió el año 2005, para evocar el nuevo Centenario.
Colegio y monumento
Entre músicas, la comitiva marchó hasta el actual Colegio Cervantes,
en la calle de Guillem de Castro, donde se estaba derribando el viejo matadero,
sustituido ya por el nuevo, en el paseo de la Pechina. En ese hermoso solar, el
Ayuntamiento de Valencia quería desplegar el proyecto de levantar unas escuelas
graduadas que fueran ejemplo de modernidad y que habrían de llevar el apellido
Cervantes. Ese 7 de mayo de 1905 se colocó, con todas las bendiciones, la
primera piedra en una sala de despiece del viejo “escorxador”. Dentro de ella
estará un ejemplar de nuestro periódico de ese día y algunas monedas con el
perfil del rey Alfonso. El monarca, en 1909, cuando inauguró la Exposición
Regional, pasó antes a ver el Colegio recién terminado, y saludó a la
chiquillería.
La nueva escuela, que se basó en la didáctica más moderna e
importó pequeños muebles escolares desde Alemania, fue un referente nacional.
Obedecía al proyecto del delegado regio de Instrucción, José E. Serrano
Morales, uno de los promotores del homenaje a Cervantes. Coleccionista de
libros, regaló al Ayuntamiento toda su biblioteca, que se conserva intacta en
el palacio de Cervellón. Él fue el orador principal que glosó las relaciones
entre Valencia y Cervantes en un discurso magistral que pronunció en los
jardines de Guillén de Castro todavía semiocupados por corralones de los
almacenes municipales.
En lo que se deseaba que fuera un jardín en homenaje al
escritor se había ubicado un boceto, remitido por Mariano Benlliure, de la
escultura en homenaje a Cervantes: don
Quijote mostrando al mundo el busto de su creador. Lo que ocurre es que –cosas
valencianas– la estatua final de Benlliure fue colocada en la plaza del
Picadero y no aterrizó en los jardines de Cervantes, de verdad, hasta 1931.
Las celebraciones duraron semanas y pueden seguirse al
detalle en la colección de LAS PROVINCIAS, que editó un número extra, el 10 de
mayo, con excelentes colaboraciones. La Universidad y Lo Rat Penat, los vecinos
de la calle de Cervantes, los institutos y academias, todos los estamentos,
cultos y populares, se sumaron al homenaje. Si en la Catedral se celebraron
exequias por el escritor, en la Universidad se celebró una exposición que se
repite ahora en la Biblioteca Valenciana, con todas las ediciones del Quijote y
de los libros de Caballería de su tiempo. Y con la primera edición de esa obra
ejemplar, la mejor biografía de Miguel de Cervantes, que hizo un valenciano,
Gregorio Mayans i Ciscar.
Niños de Torrevieja. Foto A. Darblade – Colección de F. Sala
FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA
Mi esposa y mi hija se dedican al magisterio, hecho que me
conduce trazar unas leves pinceladas por las miserias en la enseñanza y la
educación en épocas de apreturas y recortes escolares, más aún en tiempos de
confinamiento por la pandemia del COVI-19 y las clases vía “on-line”,
telemáticas, por correo electrónico y por video conferencia.
Adentrándonos en el pasado observamos la falta de recursos
del Ayuntamiento de Torrevieja, en 1870, haciendo que se suprimieran las
escuelas, el alumbrado público y los vigilantes nocturnos, al no poder o hacer
frente a sus gastos.
En 1874, el inspector provincial de Primera Enseñanza
realizó visita a las escuelas encareciendo a los maestros la necesidad del
aprovechamiento de la educación y a los niños en que redoblaran sus esfuerzos
en la preparación para su futuro. Reunido con la Junta Local de Enseñanza
expuso con claridad el estado de cada una de ellas, indicando las medidas que
debían adoptar para su reforma, expresando su satisfacción por los progresos y
adelantos que advirtió en los niños. Los profesores salvaban con incansable
laboriosidad las aflictivas circunstancias financieras y económicas. El estado
ruinoso de la enseñanza y la educación quedó patente nuevamente.
En la noche del 6 de diciembre de 1889, abrió la escuela de
la ‘Sociedad Cooperativa de Obreros’, lo que hoy sería el equivalente de E.P.A.
(Educación Permanente de Adultos) que por entonces estaba bajo la dirección de
don Antonio Capellín, prestaba clases nocturnas a los trabajadores. No eran
obligatorias las escuelas de adultos, pero pasaron por ella más de doscientos
los alumnos. Todo un logro para aquella época.
Las niñas estaban relevadas del conocimiento escolar,
cebándose los recortes sobre ellas. En 1893, el Ayuntamiento, la Junta Local y
los mayores contribuyentes, elevaron una instancia al director general de
Instrucción Pública, solicitándole la suspensión de una de las escuelas de
chicas, alegando que era innecesaria. El gobernador provincial, en una visita
realizada a las todas las escuelas públicas de Torrevieja observó que no eran
lo amplias, altas y ventiladas que la higiene exigía.
En la memoria de los vecinos estaban los nombres de maestros
excelentes: don José Sánchez, don Pascual Capellín, don Antonio Pallarés, doña
Dolores Rovira, doña María Galiana y doña Socorro Gilabert. En ellos se tuvo
ejemplo honradez y laboriosidad, dándose buenas y constantes pruebas. Después
de ellos se notó un vacío en el adelanto de la infancia, que pagó las
consecuencias sin encontrar quien, ni en donde se debían de satisfacer su
constante anhelo de saber, ni cuando volvería el día en que fueran tratados con
el cariño y la consideración que aquellos maestros tuvieron a sus discípulos.
Fueron esclavos de su deber y, aunque con sueldos mezquinos satisfechos de
tarde en tarde, permanecieron impasibles, llenos de abnegación difundiendo la
cultura; como vicio notable únicamente el juego del ajedrez, todo su esfuerzo y
ocupación consistió en propagar la enseñanza. Aquellas escuelas modelo
sobrepasaron en más de setecientos niños y niñas.
El siglo XX se inició con la apertura de una escuela de
niñas puesta en funcionamiento y regida por las hermanas carmelitas, venidas a
Torrevieja para encargarse del cuidado de los enfermos del ‘Hospital de
Caridad’, ocupándose también de instruir a niñas de la clase acomodada de la
población. En agosto de 1907, organizaron una exposición de labores donde las
jóvenes alumnas demostraron su adelanto educacional bajo la dirección de las
monjas: cubiertas, papeleras, mantelerías, cubre bandejas, juegos de cama y
pañuelos; todo fue artísticamente expuesto, luciendo bordados muy delicados y
preciosamente realizados, recordando con sus colores, imitando con sus realces
y filigranas a trozos de mantones de Manila.
En 1907, doña Cruz Figueroa Pérez fue nombrada maestra para
la escuela de niñas, desplazándose hasta Torrevieja procedente de Los
Navalmorales (Toledo), donde hasta entonces había ejercido.
Las escuelas no marchaban muy bien; en 1908, pasaron de
ochocientos vecinos los firmantes de una exposición que se elevó al ministro de
Instrucción Pública, suplicándole que hiciera cumplir su cometido a los
maestros. Los alumnos que concurrían a las escuelas oscilaban entre ciento
ochenta y doscientos cincuenta para las clases de día. A las escuelas
nocturnas, solamente iban ocho alumnos. El material estaba antiguo, barato y
destrozado.
En las escuelas públicas que había agua para los niños, se
daba en un vaso de lata viejo y sucio. Las gorras y abrigos se colocaban en
cualquier parte porque no había perchas. La calle era la escuela más
concurrida: discordias, voces pedradas y blasfemias que tenían amedrentados a
los vecinos, no sabiendo dónde pedir una solución. Los niños, inclinados al
juego y al ejercicio, y estando los padres ocupados en ganar un salario no
podían reprimir esos esparcimientos, corriéndose el riesgo de tener fatales consecuencias
para el niño, la familia y la sociedad.
En 1908 se establecieron otras escuelas privadas, estando
las primeras enseñanzas de los niños en manos mercenarias sin preparación
alguna. Únicamente impartía una buena educación la escuela dirigida por don
Antonio Capellín, persona respetada y con conducta ejemplar, ensalzado por
muchas personas que le debían las posiciones que en su edad adulta ocuparon; su
establecimiento funcionaba dentro de la ley, estando considerado como ‘una
escuela modelo’. En el lado contrario estaba la ‘escuela de niñas’ dirigida por
Juana la mondonguera, la misma que su marido abandonó por escándalos públicos,
lugar donde Petra -la novia de Juan, un criado-, daba clases de costura y
labores.
Silverio, pobre de Torrevieja, al preguntarle por la escuela
a que asistía su hijo, declaró: “Yo no mando a mi hijo a ninguna parte. Comenzó
a ir a una del Gobierno y a los dos o tres días vino diciendo que no iba más,
que a él no le mandaban al corral mientras que a otros les daban sitios preferentes
y que no le daban lección mientras no se comprara un libro, pero es porque el
maestro quien los vende. Lo saqué de allí y lo mandé a otra, y todos los días
holgaba. Al preguntarle, me contestó que el maestro estaba fuera y no vendría
hasta el verano para bañarse. Le di dos mojicones creyendo que sería mentira.
Lo cogí de la mano y lo llevé a la puerta de la misma escuela comprobando que
tenía razón el chico. Desesperado, lo mandé desde entonces a casa de Fabián, un
tunante, y estoy temblando a que le enseñe a todos sus vicios.”
En julio de 1908, se procuró mejorar la enseñanza en la
villa, nombrándose maestra interina a doña Cruz Martínez Pujol; y, en 1912, fue
destinada a Torrevieja como maestra doña Remedios Sevilla. Mientras, las
autoridades se mostraban indiferentes en materia de enseñanza motivando que las
escuelas estuvieran vacías. ¡La crisis hacían mella en aquellos tiempos!
Estamos en la última semana de abril, y el viernes de la
próxima semana entramos en mayo. Volviendo la vista atrás, el mayo de 1970, no
tenía nada que ver con los meses de mayo de estos últimos años. Cincuenta años
son muchos años, para mantener las fiestas que se celebraban entonces.
Aquellos años las tradiciones eran algo sagrado, tenían no
solo que mantenerse, sino que superarse cada año y las fiestas se sucedían con
asiduidad, de hecho el aliciente para la juventud femenina era ser Musicales y
Clavariesas, fiestas que se celebraban en mayo. Hay que tener presente que en
aquellos años, la gente joven no cursaba tantos estudios universitarios como se
cursan ahora, aunque ya empezaba a notarse la presencia femenina en institutos
y facultades, que ha ido incrementándose poco a poco, hasta llegar a un nivel
considerable afortunadamente.
Podemos calificar que aquellos eran otros tiempos.
Diferentes. Nuestras jóvenes señoritas empezaban a trabajaban en aquella
fábrica de “Lois en Villamarchante”, que iban y venían en un autobús,
otras trabajaban en el taller de las Obreras de la cruz en Casinos, y otras
aprendían a ser buenas amas de casa, alternando las labores del hogar con las
del campo. Lo cierto es que el aliciente era ser cuando por edad te tocaba,
musical y clavariesa. En 1970 las Clavariesas empezaron su fiesta el día 1 de
mayo.
Ese año, las Clavariesas creo que por primera vez en la
historia de la fiesta,(otros años, se había el programa en un díptico) pero en
1970 prepararon un Libro de Fiestas, tamaño cuartilla, con artículos relacionados
con la fiesta, la programación y horarios de los actos, anuncios comerciales y
como no podía faltar en las primeras hojas, el Saluda institucional de las
Autoridades civiles y eclesiásticas. Como el Alcalde estaba recién estrenado,
se recoge en el libro, la salutación o despedida del Alcalde saliente: D.
Custodio Latorre, y los objetivos del Alcalde entrante D. Francisco Yerbes.
En uno de los párrafos el Sr. Alcalde Custodio Latorre, les
dedica a las Chicas unas palabras interesantes: “ que
Ella (la Virgen) las colme de bendiciones y felicidades sin fin, en compañía de
sus familiares, sin olvidarse de una pequeña recomendación para que San Antonio
(que también a él le rezan las chicas) las atienda en sus
“necesidades” que lo “cortés no quita lo valiente.”(Es
costumbre rezar a San Antonio de Padua para conseguir novio ).
Lo más importante y novedoso, es que ese año el día 1 de
mayo a las 19 h. y a las 23 horas, en el salón de arriba del Bar Musical, se
celebraba un Pase de Modelos a cargo de las Señoritas Clavariesas, patrocinado
por la firma comercial Rey Don Jaime de Valencia, alternándolos con actuaciones
especiales. Ese mismo pase, se repetía el día 2 sábado con la actuación
especial de “María Consuelo y de Carlos, representantes de la Nova canço.”
Era un acontecimiento para Casinos, organizar y poner en
escena, aquel “Primer Gran Festival de la Moda” que patrocinaba aquel
importante comercio de Valencia, con la colaboración de Óptica Calvet y Brocal,
alta Bisutería. Entregaron a cada espectador un programa de mano, en el que se
podía leer: “En nuestro establecimiento Rey Don Jaime, y en las casas
colaboradoras Óptica Calvet y Brocal, alta bisutería, a al presentación de éste
carnet, y durante todo el mes de mayo, les obsequiaremos con un especial
descuento.”
Los modelos que presentaron desfilaron fueron sesenta,
muchos de ellos con nombre italiano: Tintoreto, Valentini, Góndola, Tempo,
Giorno, Brioni, Stefan, Bresto, Pisa, Florencia o Milán. Otros nombres eran
Acapulco, Picasso, Cannes, Oxford, Sahara, Sajonia, Mónaco, Hamburgo, France Ocho modelos de trajes de Primera Comunión (estábamos cerca de la fiesta que se
celebraba el domingo de la Santísima
Trinidad) y los dos últimos modelos presentados
llevaban por nombre” Ilusión” y
“Casinos.”
En 1970 y 1971, se hicieron estos desfiles de moda, después
hubo otras actividades dentro del programa, pero queda el recuerdo ese año que
fue el primero en estrenar este maravilloso FESTIVAL DE LA MODA.
Ya mayo florido asoma, cual ardiente hermoso sol, los campos engalanados, de flores, luz y verdor son recuerdos de hace cincuenta años, son el reflejo del despertar de un Casinos a la modernidad, actualidad y diversión era la felicidad de hacer de lo cotidiano una gran fiesta en la que todos colaboraban, participaban y disfrutaban.
La reclusión a la que nos obliga la pandemia del coronavirus
tiene, entre otros muchos inconvenientes, la imposibilidad de convivir con
personas capaces de aportar no pocos argumentos para estos textos que se
escriben siempre con un afán ilustrativo y didáctico. Pero bueno, también
incita la creatividad y la acción de reinventarse para superar la clausura sin
subirse por las paredes. En ese menester, creo que ya he significado me está
ayudando mucho a llenar mi tiempo (que ahora sí que lo es mío) el dedicarme a
escribir una novela con argumento histórico en la que hay que documentar hasta
las comas.
El otro día, buscando expresiones habituales en la España
del rey Felipe II, me tropecé con una que aun llegué a escuchar en mi niñez,
pero que ahora está completamente en desuso. Se trata de la expresión
interrogativa «¿Cuál es su gracia?» Tratando de garantizarme la veracidad del
olvido de la frase, hice algunas llamadas telefónicas a gente de la generación
de mis hijos y, por supuesto, a ellos también y todos entendieron que esa
pregunta venía a significar algo así como alcanzar la forma de ser de una
persona. ¿Qué habilidades, qué agudezas, qué tretas, o, incluso, qué
tejemanejes tiene? Pues no, no van las cosas por ahí. La locución lo que viene
a inquirir es el nombre que uno tiene. En otras palabras, significa lo mismo
que ¿Cómo te llamas?. La explicación es muy sencilla; históricamente, como es
sabido, el nombre se recibía en el sacramento del bautismo, que confería la
gracia santificante de entrar en el seno de la iglesia. Por por eso la frase
completa vendría a decir algo así: «¿Qué gracia (que nombre) le pusieron a
usted al bautizarle?» Bueno, esa ya se ha perdido, ahora vamos a por el usted.
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