Arxiu mensual: juny de 2020

LA OCASIÓN

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Hace unas semanas un buen amigo me comentó por wasap —porque a causa del confinamiento y de la pandemia no podíamos salir de casa— que había comprado un excelente vehículo, de segunda mano, por un precio muy asequible para el gran prestigio de la marca, las condiciones del motor, el estado de carrocería e interior y, sobre todo, la escasez de kilometraje. Pletórico de satisfacción, me envió algunas fotos del coche, para presumir, legítimamente, de su adquisición.

—Chico, la ocasión la pintan calva, —me dijo— y había que aprovecharla. —Bien hiciste, le respondí yo llevándome al cacumen la frase que acababa de decir, bastante empleada pero de procedencia poco conocida.

En el histórico tiempo de la civilización helénica, había una diosa, cuya iconografía se atribuía al gran Fidias, conocida como Ocasión u Oportunidad. Se la representaba como una mujer hermosa, vestida con clámide y con la nuca rapada, frente a una abundancia de cabello en el frontal y el inicio de los parietales. Sus atributos eran las alas en los talones, una rueda y un cuchillo en la mano. Las alas y la rueda, evidentemente, hacían referencia a la velocidad y el cuchillo al tajo. En Google podemos encontrar no pocas estampas de esta deidad caprichosa.

Pues bien, si unimos toda esta información, podemos cuajar una historia fabulosa como todas las de la mitología. La Ocasión pasaba velozmente por delante de algún afortunado que, si quería aprovechar su providencia, tenía que agarrarla frontalmente de los pelos. Difícil empeño, pues debía hacerse en el mismísimo instante de tenerla enfrente, ya que ausencia de su cabello en la nuca, a causa de su calvicie, hacía imposible asirla por detrás y eso si la diosa no hacía uso de su cuchillo y rajaba su melena, dejando al interesado con un palmo de narices y el mechón en la mano. Mi amigo, sin duda, tuvo suerte.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

LO QUE DICEN QUE VIENE

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Te entretienes, disfrutas con ese concierto primerizo que el valenciano Gustavo Gimeno ha dirigido en el Concertgebouw de Amsterdam; y te sientes orgullosos al ver que esa espléndida reorganización del Museo del Prado es obra de otro valenciano, Miguel Falomir. Ha sido un fin de semana para recordar, un sábado y un domingo de terrazas llenas y viejos placeres recuperados: cerveza bien fría, paella valenciana bien hecha y café exprés fuerte de bar. Para redondear algo parecido a la ‘normalidad’, solo falta, es cuestión de horas, el regreso del fútbol: cuando la televisión muestre balones que ruedan, los días oscuros empezarán a desdibujarse e incluso ese alineamiento actual -medio país haciendo causa con la gestión del Gobierno, el otro medio mostrando sus gravísimos errores- se irá olvidando. A primeros de julio, cuando se abran las compuertas del turismo, marzo estará olvidado e incluso habrá voces que echarán de menos las Fallas.

La capacidad de resistencia y adaptación es consustancial al ser humano y corre en paralelo con su deseo de olvidar los malos tiempos. Pero el caso es que empiezan a menudear ya los artículos y reflexiones que señalan al menos tres campos donde a España y a Europa, al planeta entero, con los valencianos perdidos como una gotita en el mar, les queda mucho que debatir, pelear, sufrir y decidir. La Sanidad y la Educación, son dos elementos sustanciales: quizá sea preciso revisarlo todo, desde el ambulatorio a la geriatría, desde los parvularios a la Universidad. El tercer ámbito será la Justicia, que a su colapso ancestral acaba de unir un parón que da vértigo.

Lo más grave es que todo nos va a venir junto, en otoño, en medio de una nueva y muy grave crisis económica y en el contexto de dos debates: el del servicio público en combate abierto con la esfera privada; y el de la precisa, inevitable, inaplazable austeridad. Que va a ser exigida por todos los que, desde Europa, se tomen la molestia de darnos o prestarnos dinero para hacer más llevadera esa angustia financiera que hoy por hoy no queremos ver detrás de las paellas y las playas parceladas.

Vienen tiempos muy duros, y todos lo sabemos. Sánchez prepara lo que ya se está llamando unos «presupuestos de reconstrucción nacional», que deberían ser aprobados por una mayoría extraordinariamente amplia que eliminara a los dos extremos del mapa político. Más allá de las terrazas y el balón, todos sabemos que la coalición actual de Gobierno es la que Europa menos desea. Del mismo modo que tenemos claro que la polarización y el enconamiento actual de la política no sirven para nada.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA TRINITAT EN EL PATRIMONI OTOSÍ

DANIEL ALFONSO MEDRANO, CRONISTA OFICIAL D’OTOS

El diumenge situat entre les festivitats de Pentecosta i el Corpus l’Església celebra la santíssima Trinitat. Un dogma de fe irrefutable en el que la doctrina estableix que Déu és una sola substància que existeix simultàniament en tres persones distintes: el Pare (Déu Pare), el Fill (Déu Fill) i l’Esperit Sant. Com que no era fàcil d’entendre per a la major part de la població, la comunicació visual ha sigut sempre (no han canviat tant les coses) un element fonamental per explicar al poble pla conceptes poc senzills, en aquest cas referits a la catequesi de la Trinitat. De forma que, a més d’ensenyar, este conjunt de representacions ens han aportat un valuós patrimoni artístic dignes de tota protecció.

A Otos la Trinitat estava representada en tres obres d’estils diferents: una escultura, un quadre a l’oli i un retaule ceràmic. La primera d’elles es venerava a l’església en l’actual altar del Cor de Jesús fins que va ser destruida a principi de la Guerra Civil i era obra de l’imaginer Modesto Pastor Juliá (Albaida 1825- València 1889).

A la mateixa església actualment podem contemplar una destacada pintura a l’oli d’estil barroc. Del segle XVIII pertany a l’escola de Vicente López i sembla que l’any 1936 estava resguardada a una casa (fonts orals li indicaren a Benjamín Fayos que anys abans don Terencio Seguí la va portar a la seua vivenda del carrer Sant Josep) gràcies al qual actualment es pot contemplar al sector superior del retaule major, damunt de la Immaculada. Clarament representa a la dreta la figura de Déu Pare amb trets facials de persona major i cabell blanc portant a la mà el ceptre que simbolitza el seu poder. De forma simètrica, a l’esquerra trobem a Jesús, Déu Fill més jove que l’anterior i amb els atributs de la creu, la llaga del peu i un vestit roig per simbolitzar el martiri de la crucifixió. Entre el pare i el fill formant un triangle es troba l’Espèrit Sant iconogràficament en forma de colom que irradia la seua llum i poder.

Les dos figures humanes estan assegudes damunt dels núvols del cel i de l’esfera terrestre. En un primer plànol davant de la Terra se situen dos àngels alats que, lluny d’una simple funció decorativa, amb la posició dels seus braços i cares són intermediaris ja que un d’ells mira a l’espectador i actua de transmissor entre el quadre i la gent, entre el món terrenal i el celestial.

A la façana del Palau marquesal se situa la tercera de les representacions del dogma trinitari a Otos. Entre els balcons esquerre i el central, es troben l’antic rellotge de sol i el retaule ceràmic de la Trinitat, el qual està protegit de les inclemències meteorològiques amb un element arquitectònic en forma de con formant un guardapols.  Reproduim l’explicació d’Abel Soler:

El retaule de manisetes de la frontera és un afegit del 1787, quan el venerable pare fra Diego de Cadis, en el transcurs d’una predicació que efectuà a Albaida, concedí unes indulgències per a l’església d’Otos. Es de format rectangular, emmarcat per una motlura arquitectònica, i fa 1,03 x 0,61 m. Es compon de 18 peces ceràmiques quadrades (20,5 x 20,5 cm) eixides dels obradors de Manises, i representa la Santíssima Trinitat: Pare, Fill i Esperit Sant. L’expert en ceràmica valenciana Inocencio Pérez Guillén l’incorporà el 1993 al catàleg de la Conselleria de Cultura, com a element protegit.

Tot indica que el rector otosí Ramon Martí ho va costejar després de la visita del frare Diego José de Cadis a Albaida, quan va concedir una indulgència de 200 dies a les persones que resaren un credo o un trisagi davant d’esta imatge. Una acció pietosa davant del palau senyorial que serviria per redimir els pecats comesos pels otosins d’aquell temps, encara que segons el fet i els implicats igual no s’arreglaven les coses d’una forma tan senzilla.

Fuente: http://publicacionsotos.blogspot.com/

HERMANO PLÁSTICO

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Dicen que el plástico es un terrible enemigo del planeta; pero cuando ha llegado la hora del apuro ha sido escudo seguro, refugio amable, llave de seguridad. Incluso cuando todo estuvo al borde del caos, cuando faltaban elementos de protección para los sanitarios de la primera fila, las humildes bolsas de basura -siempre de plástico- salvaron vidas de enfermos y cuidadores.

Los datos que hace pocos días dio a conocer el Ayuntamiento sobre la recogida de residuos durante el confinamiento, son aleccionadores. Al cerrar el comercio y la hostelería, el volumen de basuras recogidas bajó de forma muy llamativa; y eso que no se han podido contabilizar los miles de casos en los que hemos empleado las horas muertas en poner orden en la casa y hacer limpieza de papelotes y toda clase de trastos, incluidos muchos muebles. Estudiar mejor los datos que ha dado la contrata, entrar en los apasionantes detalles de las basuras, nos daría conclusiones interesantes: el aumento de los hábitos de higiene de millones de personas confinadas ¿en qué se ha traducido? ¿Qué ha aumentado más, el uso de plástico o de papel?

Desde los años cincuenta y sesenta, la civilización del consumo, el bienestar y la higiene ha sido posible gracias a un derivado del petróleo, el plástico, que se ha hecho imprescindible. Sin gran esfuerzo, el plástico demostró que servía tanto para ‘envolver’ agua o jeringuillas como para vestirnos. Desbancó al vidrio, la tela, el cartón y el papel y dejó en la cuneta de la historia al yute, el esparto y el lino. La mitad de los coches están hechos de plástico. Las previsiones de consumo mundial, en el año 2020, eran del orden de los 500 millones de toneladas; pero el caso es que con este derivado del petróleo tan satanizado hacemos de todo, desde la delicada película que protege el bistec hasta cojinetes de alta resistencia para máquinas complicadas.

Si pudiéramos llegar al refinamiento estadístico de separar los plásticos del conjunto de las basuras producidas, sabríamos en qué punto estamos y cómo se puede medir el terrible parón que ha sacudido la economía en hábitos de vida. También nos daría pautas para estimular lo que más interesa, que es cómo conseguir que los plásticos de consumo diario se destruyan con más facilidad, dado que su alternativa, el papel, no es menos sensible porque consume madera y vegetales. Pero para eso está la ciencia.

Mientras tanto, dejo aquí mi pequeño homenaje al plástico. Y el dato de que en España reciclamos el 37%, 18 kilos por persona y año, una cifra que aun se airea poco aunque puede mejorar.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LOS GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA.15. LOS RAYOS X DE ROENTGEN

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

En la noche del 6 de diciembre de 1897, lo más encumbrado de la Medicina valenciana se dio cita en la plaza de las Barcas: en un local situado junto a su farmacia, el doctor Quesada y el doctor Pastor iban a protagonizar una sesión científica práctica en torno a los Rayos X, el gran invento del doctor Roentgen, del que tanto se hablaba.

Allí estaba el patriarca de los Peset, junto con Navarro Gil, Sleker, Candela, Carlos Pastor, Ferrando, Orts, Planellas, Arau, Laftaya Masía, Andreu y Fabía y bastantes más; eran la flor y nata del hospital y de las clínicas privadas valencianas, expertos en traumatismos, cirugía, enfermedades del pecho y también ginecología. Y todos quedaron entusiasmados, junto con los representantes de la prensa, por los frutos de una sesión en la que Quesada, y el doctor Rafael Pastor presentaron en Valencia el conjunto de aparatos más potentes que existía: “una bobina Runkorf, que da 45 centímetros de chispa, (unida) a un tubo bianódico Muret y a un interruptor especial, del que se ha obtenido patente recientemente, y que es la última combinación del distinguido profesor físico francés, por lo cual, los rayos catódicos atraviesas la cavidad del pecho”.

Era el mismo equipo que usaba en París el doctor Bouchardat, la primera eminencia francesa en materia de Rayos X. Y estaba complementada por aparatos de medica condensación y resistencia “dispuestos admirablemente en una ancha cámara oscura, indispensable para la mejor apreciación de los experimentos”.

Los expertos  locales, a cada cual más interesado dejaron gabanes, sombreros y bastones y se arremangaron. Pastor explicó todo cuanto sabía de los misteriosos Rayos X y destacó “la importancia que tienen en la investigación clínica, afirmando con argumentos irrefutables, que dan una seguridad grandísima en el diagnóstico de muchas enfermedades y accidentes traumáticos, que no se pueden obtener por ninguno de los otros medios conocidos”.

Todos los congregados lo sabían: Roentgen, en su laboratorio de Würzburg, había dado con unos rayos que eran capaces de atravesar la carne y los tejidos blandos. La noticia empezó a inundar el mundo médico, y las columnas de los periódicos, a finales de 1895. Y fue uno de los inventos del Siglo de los Inventos que más deprisa se expandió: En febrero de 1896, el doctor Pablo Colvée, alumno del doctor Monserrat, hizo la primera demostración del principio de Roentgen en el Instituto de Segunda Enseñanza de Valencia. Poco después, el padre Civera, profesor de Física de las Escuelas Pías, hizo otras demostraciones interesantes de las que se ocupó la prensa valenciana. Pero en muy pocos meses, Valencia pasó de las conferencias teóricas que impartió Colvée en la primavera de 1896 a disponer de equipos aplicables en la práctica sobre enfermos reales.

La primera radiografía que conoció la Medicina moderna fue la de la mano de la esposa de Roentgen. Se veían todos los huesos de sus dedos e incluso el grueso anillo que llevaba en el anular. Pero había tenido que aguantar más de quince minutos de exposición a los rayos para dejar una huella fotográfica visible. La máquina traída a Valencia desde París, según explicó Pastor, reducía a solo un tercio de minuto la exposición y servía para explorar todo el tórax y separar con claridad la visión de los huesos de la de las vísceras. Según la prensa escribió, el doctor “enseñaba fotografías obtenidas por él, de manos y pecho, en las que había verdadero lujo de detalles, puesto que se apreciaban con claridad las articulaciones y sinuosidades de los huesos, y hasta el espesor de los músculos que los revestían”.

Pasaron por pantalla, en aquella noche memorable, “los huesos y músculos de las manos del doctor Pastor, y luego un brazo, una pierna y la cabeza de uno de los dependientes de la farmacia”. Cuando ya todos estaban admirados y convencidos de aquella maravilla, Pastor invitó a otro empleado, al no le dejó desvestirse. Tal y como estaba, con su chaqueta y chaleco, lo metió en la cámara oscura. Y todos observaron, tras la corbata y los botones de la camisa, su pecho “cuyas costillas se veían mover, como se veía mover también el pericardio, y como se veía asimismo claramente subir y bajar el diafragma”.

Las felicitaciones desbordaron cualquier previsión. Quesada y Pastor tenían en su laboratorio un gran esperanza para la medicina del futuro. El periódico deseó que “este adelanto de la ciencia de a sus patrocinadores el mismo satisfactorio resultado que a la humanidad doliente”. Y así fue: los médicos no tardaron en enviar enfermos al laboratorio de Quesada y Pastor, que muy poco después introdujeron en Murcia el invento de Roentgen. Ver lo que ocurría tras la piel facilitaba la cirugía y el éxito ; en los tumores, en las heridas por asta de toro, en las inflamaciones de los órganos internos, en las piedras del riñón y en esa tuberculosis contra la que luchaban todos, ahora había una facilidad de diagnóstico muy precisa.

Menos de un mes después, en enero de 1898, los médicos forenses de Madrid tuvieron un aparato de Rayos X al servicio de la investigación policial. Antes de extraerla, esa bala fotografiada tenía mucho que decir… Apenas habían pasado dos años y un mes del hallazgo de Roentgen.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

PETRER VISITA A FRANCO


La corporación municipal con Franco. De pie de izquierda a derecha : el secretario del Ayuntamiento José Antonio Alcón Zaragozá, el exalcalde Nicolás Andreu, Joaquín Martínez Chico, el gobernador civil Mariano Nicolás, Franco, Antonio García Palazón “Ricote”, Pedro Herrero, Enrique Navarro Quiles, José Luís Torres, Carlos Payá, Manolo Maestre y Rodrigo Millá. Bajo: José María Requena, Manolo García, Vicente Villaplana y Juan Andreu.

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

El 7 de junio de 1972, hace hoy 48 años, la corporación municipal de Petrer fue recibida en audiencia oficial por el jefe del Estado Francisco Franco Bahamonde, en el palacio de El Pardo, con motivo de la entrega de la Primera Medalla de Oro de la Villa de Petrer.

La idea de concederle la más alta distinción municipal que el Ayuntamiento podía otorgar surgió a finales del año anterior, aprobándose esta iniciativa en la sesión del pleno de 20 de octubre, con asistencia de la totalidad de sus componentes y por aclamación unánime.

Junto a la medalla, se le entregó también un pergamino que se hacía eco del acuerdo plenario por el que se aprobaba este honor del Ayuntamiento y en el que se destacaba “la gratitud, el afecto y la incondicional adhesión de esta villa y de sus habitantes, por clamorosa unanimidad acuerda otorgar a S.E. el Generalísimo Francisco Franco Bahamonde la primera medalla de oro con el escudo de esta población conmemorando así el XXXV aniversario de la exaltación de S.E. a la jefatura del Estado”. Se celebraba que el 1 de octubre de 1936, Franco había sido nombrado Jefe de Gobierno del Estado Español en una ceremonia de investidura con la presencia de diplomáticos de Italia, Alemania y Portugal, adoptando a partir de entonces, el título de Caudillo por la Gracia de Dios.

La comitiva estuvo compuesta por toda la corporación municipal y al frente de la misma el alcalde Pedro Herrero Herrero. También asistieron a esta audiencia, como invitado especial, el que fue durante veintiocho años alcalde Nicolás Andreu Maestre, el gobernador civil de Alicante y jefe provincial del Movimiento desde 1969 hasta 1973, Mariano Nicolás García, y el secretario del Ayuntamiento, José Antonio Alcón Zaragozá.

Pedro Herrero en un discurso lleno de patriótismo le testimonió al Generalísimo su inquebrantable adhesión y le manifestó su reconocimiento y gratitud destacando la belleza de la villa de Petrer, “prestigiada por su laboriosidad y por la sin igual simpatía y generosidad de sus gentes hacia quienes tienen la fortuna de conocerla”. Destacó también que la fecha del 7 de junio de 1972 quedaría grabada en letras de molde en la historia del municipio, afirmando que “viendo a estos dos alcaldes juntos, unidos con Franco, y a esta joven generación de concejales, no había más que mirar hacia atrás sin olvidar el presente y contemplar la transformación social que Petrel había experimentado”. El alcalde terminó su alocución agradeciendo el honor que suponía que aceptara esta distinción y le agradeció que se preocupara por los problemas del pueblo.

La audiencia matinal de aquel día del Caudillo en el Palacio del Pardo era muy apretada y fue un ver y no ver. Según testimonios orales de algunos concejales que acudieron a este evento, se llevaron un profundo desengaño acerca de Franco y lo retratan como muy anciano y desmejorado. La advertencia de rigor de “no apriete la mano” tenía su explicación. Franco ya estaba muy débil. Cuando el general recibió a la corporación petrerense, tenía 80 años, y, dada su avanzada edad, el jefe de protocolo les sugirió que los saludos no fuesen muy efusivos y que durante el discurso alzasen la voz.

Como curiosidades de esta visita decir que todos los asistentes a la misma se hicieron el traje a medida para acudir a esta recepción tan relevante para la corporación franquista. Se encargó de la confección el sastre alicantino Daniel Navarro Lloret que vino en varias ocasiones a tomar medidas y a probar los trajes.

En Petrer, nada más finalizar la Guerra Civil, a la plaza principal del pueblo se le puso el nombre de Franco. En este sentido, a la que con anterioridad se había conocido como plaza de la República, pasó a llamarse plaza del Generalísimo en honor a Francisco Franco Bahamonde (El Ferrol, 1892 – Madrid, 1975). Un hombre que cuando acabó la guerra asumió en su persona todos los poderes del estado. Su dominio personalista y autoritario y la falta de libertades públicas caracterizaron este periodo de la historia de España.

En marzo de 2010 se presentó una moción por la que se anulaba el acuerdo plenario de 1971 por el que se concedía esta medalla a Franco, aprobándolo el Ayuntamiento Pleno democrático por unanimidad. Però d’això parlarem més endavant.

Fuente: https://www.valledeelda.com

UN ELDENSE ASESINA AL GENERAL BERENGUER


General Fernando Berenguer Fusté

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Malos tiempos para la política española corrían en 1934. La radicalización y violencia se había apoderado del panorama político. Las conspiraciones antirrepublicanas urdidas por los sectores monárquicos eran constantes; las diferencias ideológicas hacía mella entre los partidos republicanos; las diferencias de estrategia política dividían a los sectores moderados y radicales de los partidos; y, los partidos de corte fascista, al estilo italiano, cada vez cobraban más protagonismo, al amparo de la dinámica europea.

En aquel panorama de crispación de la vida política y social, el anarquismo continuaba su lucha violenta para acabar con cualquier forma de estado, independientemente de que fuera monarquía o república.

Hoy hace 86 años, muy lejos de la ciudad de Elda, tuvo lugar un luctuoso suceso que no tuvo repercusión alguna en la ya de por si agitada vida de los eldenses, pero que forma parte de nuestra pequeña historia.

Un 6 de junio de 1934, a la salida de su casa en la localidad vasca de Hernani era asesinado el general Fernando Berenguer en el jardín de su casa familiar “Villa Albernia”, sobre las 21 horas, cuando regresaba de la estación del tranvía junto a su hermana Dolores. Tras cuatro o cinco detonaciones de arma de fuego realizadas por varios individuos que huyeron a continuación en un automóvil, varias de balas alcanzaron al general ya retirado, que falleció a los pocos minutos en el interior de su casa, atendido por su familia.

Por las pesquisas policiales el asesinato fue realizado con pistola automática, de 7’35 mm, estando implicados tres personas. Veinte días mas tarde, el 27 de junio la Guardia Civil detuvo a Emiliano Huertas Rojo, natural de Valencia y de comprobada filiación anarquista, identificándolo como uno de los presuntos asesinos del general Berenguer. Por sus declaraciones, sabemos que estuvo acompañado por otros dos individuos, a los que conoció días antes en el enclave ferroviario de La Encina (Alicante), desde donde marcharon a Madrid, y desde aquí hasta San Sebastián. Únicamente sabía de ellos que uno era de Zaragoza y el tercero era natural de Elda, en Alicante.

Por la posterior investigación policial se supo el asesinato fue fruto de un error al ser confundido el general con su hermano el también general Dámaso Berenguer, quién había sido presidente del gobierno (1930-1931) tras la dictadura del general Primo de Rivera, durante el periodo conocido por los historiadores como la Dictablanda.

Nada sabemos de aquel eldense que participó en el atentado. Desconocemos su nombre, su trayectoria posterior, pues no llegó nunca a ser identificado. Pero que sin duda se convierte en ejemplo del violento activismo del anarquismo eldense que meses antes había protagonizado la huelga general revolucionaria el 10 de diciembre de 1933.

Fuente: https://www.valledeelda.com

PANDEMIAS DEL AYER

FRANCISCO SALA ANIORTE/ CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

En estos días aciagos que nos han tocado vivir son muchos los comentarios que, a través de las redes sociales, se han vertido sobre esta nueva pandemia del COVID-19. Tan acostumbrados estábamos a que la soberbia Europa quedara libre de toda enfermedad infecciosa que habíamos olvidado, que éstas no estaban erradicadas del globo terráqueo.

Así, cuando en los telediarios se nos mostraban las poblaciones de África, Asia y América diezmadas por la malaria, el cólera, etc., para nuestros adentros pensábamos que eso jamás nos podría afectar. ¡Y miren por donde nos ha tocado y de lleno!

Echando mano al pasado veremos reflejados en numerosos documentos que el Continente Europeo sufrió pandemias de incalculable virulencia. Tal es el caso de la célebre Peste Negra de la Edad Media o la no menos conocida y temida Gripe Española, en este caso en las primeras décadas del siglo XX.

Ahora, confinados en nuestras casas, nos ha sobrado tiempo para casi todo. De ahí que, buscando entre libros y entre sus páginas encontramos alusiones a las llamadas pestes pandémicas, tales como: el tifus, la viruela, la fiebre amarilla, la tuberculosos y así hasta contar con una docena de enfermedades. En otras épocas se mantenía que en una sociedad tradicional como la torrevejense en la que la mayor parte de la población vivía de lo que producía, la pesca, la sal, poca agricultura y alguna ganadería, una sequía o un exceso de lluvia podía poner en peligro a todos sus individuos, empezando claro está por los más débiles, ancianos, niños y aquellos otros que ya acarreaban una deficiente salud.

Antes, las sucesivas arribadas de europeos a cargar sal a Torrevieja podían debilitar en sobremanera a la población autóctona, toda vez que en contacto con los foráneos se contagiaban de no pocas enfermedades. Surgió una nueva sociedad torrevejense a partir de la afluencia gentes diversas de muchas partes del mundo y nosotros, los autóctonos, que también viajamos mucho, produciendo que, tanto la mescolanza de gentes de distintas procedencias como el comercio con otros puntos de la geografía, facilitaran el traspaso de cuantas pandemias pudieran existir.

Haciendo un estudio pormenorizado de nuestra salud en el pasado se observa la existencia de cientos de datos contenidos en los llamados Libros Sacramentales, entre ellos los de Defunciones, que reseñan con toda suerte de detalles los óbitos ocurridos en algunos momentos determinados, con detalles de la causa por la que se producían.

En el siglo XIX se inauguró con un largo periodo de sequías y por tanto de malas cosechas agrícolas y, lo que era aún más grave, copiosas lluvias primaverales y estivales que hacían perder la cosecha de sal, mermando el sostenimiento de la población y ocasionando severas hambrunas, además de la guerra contra los franceses. En esos momentos se abrían varios escenarios, uno era la pesca y el lanzarse a los campos a buscar los más diversos alimentos y algunas hierbas que guisadas servían para mantener los vientres calientes, era toda una proeza, Pero al poco tiempo surgía la enfermedad. Los cuerpos debilitados ante el continuo ejercicio y la poca o nula alimentación llegaban a un punto en que sus defensas naturales se veían mermadas en demasía y por lo tanto no se podía resistir el embate de los virus o bacterias. La falta de higiene, casi generalizada, la ausencia de centros sanitarios y una precaria asistencia médica y farmacéutica no hacían sino elevar el riesgo de las enfermedades.

Las antiguas creencias religiosas hacían que los Rosarios, Novenas, Triduos, Procesiones, Misas y cualquier manifestación de fe sirviera en lo posible para aliviar el progreso de la enfermedad, convirtiéndose en sus casi únicos aliados.

Torrevieja sufrió a principios del siglo XIX, en 1811, una gran pandemia, que se le llamó de fiebre amarilla, por el color que dicen que adquirían en su piel aquellos que la padecían, causando 180 defunciones -la mortalidad fue de un 128 por 1.000- afectando sobre todo a adultos. Se libró de otras, como las de cólera morbo de los años 1834, 1851 y otras varias en la década de los ochenta que cuso una alta mortalidad en la Vega Baja y en el resto de España, que sucumbió en esos meses tristes de angustiosos veranos.

En la hoy conocida calle Rambla de Juan Mateo, en los primeros números pares, estuvo el lugar del antiguo cementerio que tuvo que ser clausurado ante gran número de víctimas de la fiebre amarilla que causó la epidemia de 1811; teniendo que ser abandonados los cuerpos, sin posibilidad de traslado a una nueva sepultura, cubiertos por una capa de cal para evitar contagios.

Ya en el siglo XX, recordamos como si fuese ahora cómo nuestros mayores nos hablaban con miedo, casi pánico, de la tuberculosos, que se hizo endémica en nuestra área geográfica. La Guerra Civil (1936-39) trajo consigo grandes dificultades de abastecimiento que propiciaron el auge de enfermedades carenciales o ‘enfermedades del hambre’, que no sólo constituían un problema por sí mismas, sino también por su acción debilitante sobre el organismo, favoreciendo el contagio de la tuberculosis No consiguió situarse por debajo de 100 muertes por 100.000 habitantes hasta 1951. Sus causas sociales (malas condiciones de vida en general, y particularmente en todo lo relativo a vivienda, trabajo y alimentación) hacen que todavía, a día de hoy, no se halla erradicado, siendo una enfermedad endémica en España.

Seguro Obligatorio de Enfermedad fue implantado el 1 de septiembre de 1944 y fue dirigido a proteger a los trabajadores económicamente débiles, cuyas rentas de trabajo no excedieran de unos límites fijados. El SOE formaba parte de la Obra Social 18 de Julio, que posteriormente fue absorbida por la Seguridad Social quedando a cargo del Instituto Nacional de Previsión, como entidad aseguradora única, y entre sus prestaciones estaba la asistencia sanitaria en caso de enfermedad y maternidad, e indemnización económica por la pérdida de retribución derivada de las situaciones anteriores. En ese mismo año llegó a España la penicilina. Una niña aquejada de una grave infección se convirtió en la primera persona de nuestro país a la que le es suministrada una dosis. El fármaco llegó a Madrid el 10 de marzo de 1944, por vía aérea enviado por el gobierno de Brasil. Este nuevo medicamento descubierto por Alexander Fleming en 1929, supuso un éxito en la lucha contra las enfermedades infeccionas, aunque por su precio, y dada la situación paupérrima de aquella época, únicamente estaba al alcance de las familias más adineradas.

En aquellos años 40 del pasado siglo frecuentísimo era la muerte por tuberculosos y algunos de los más mayores recordaran la quema de colchones, sábanas, mantas y ropas, enseres de fulanito de tal, que murió de tuberculosis, siendo frecuente, ante la falta de tratamientos antibióticos, el fallecimiento de muchos jóvenes por esta enfermedad.

Recuerdo, cuando de la Academia del Sagrado Corazón nos llevaban al botiquín de las salinas a hacernos reconocimientos médicos; también en los primeros años del Instituto de Torrevieja años 1971-72, se nos hizo una prueba para saber nuestro estado con respecto a dicha enfermedad y una radiografía del tórax para descartar brotes tuberculosos.

A la mitad de la década de los cincuenta del pasado siglo XX, asoló el mundo otra pandemia, la llamada Parálisis Infantil, cuyo nombre científico era Poliomielitis, muchos niños de familias conocidas quedaron infectados de tal enfermedad. La morbilidad y la mortalidad fueron bajas, con una tendencia ascendente y la presentación de ciclos cada 2 a 3 años, de rápida difusión y afectando a amplios territorios. Las tasas de incidencia más elevadas fueron en el año 1958. Siendo el grupo más afectado el de los menores de 4 años. La enfermedad se manifiesta de forma asintomática en la mayoría de los casos, pero cuando los síntomas aparecen puede producir discapacidades severas permanentes e incluso resultar mortífera. Bendita vacuna de la polio que, a partir de 1963, a través del Seguro Obligatorio de Enfermedad, empezó a ser administrada en la clínica del Santo Hospital de Caridad inserta en un terrón de azúcar. Fue una campaña de vacunación en masa de la que tuvieron derecho todos los niños hasta los siete años de edad. Actualmente sólo se siguen dando brotes en Afganistán, Nigeria y Pakistán.

Hoy rememorando todas estas cosas, pienso en los sufrimientos del pasado, que ciertamente fueron peores que los del presente. No comprendo cómo hay gentes que se quejan de la obligatoriedad del confinamiento domiciliario. Ya quisieran aquellas otras generaciones poder tener las condiciones alimenticias e higiénico-sanitarias que hoy disfrutamos.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

LAS HABAS TIERNAS Y CASTELAR

VICENTE VÁZQUEZ – CRONISTA OFICIAL DE SAX

​Un cultivo muy tradicional en la huerta sajeña son las habas, cuyo ciclo vegetativo coincide con la primavera. Y en relación con las habas tiernas, que no pueden faltar en la mesa los días de Pascua, Bernardo Herrero nos relata algunas anécdotas de Emilio Castelar:

​“En las temporadas que pasaba en Sax Castelar parecía que se convertía el pueblecillo en residencia de príncipes, acudiendo a él para saludarle los numerosos amigos que contaba en toda la región levantina, y aun muchas veces solían ser las primeras en acudir las autoridades de Alicante. En la tarde de aquel Domingo de Pascua llegó casualmente a Sax desde Valencia su ex alcalde, el probo republicano don Francisco de Paula Gras, quien, al no encontrar en el pueblo a Castelar, se hizo conducir a la casa de campo donde nos encontrábamos.

​Como era natural, sentóse con nosotros a la mesa el señor Gras, y mientras alababa la exquisitez de este o el otro de los manjares, y admiraba el tamaño y lo artístico de las monas, fijándose en las serpientes y pajarillos hechos con la propia masa, con granos de pimienta por ojos, que triscaban y correteaban entre los huevos, veían con cuánto deleite saboreaba don Emilio las habas tiernas de un canastillo que había sobre el mantel. Pronto se percató éste de la curiosidad con que le miraba el ex alcalde de Valencia, y a propósito de ello nos contó el siguiente sucedido:

​En uno de sus viajes a Italia paseaba un día con Mazzini por la campiña romana, con el propósito de ir a visitar la tumba de Virgilio, y ocurrióles descansar un momento en una alquería que encontraron junto al camino. Había frente a ella un hermoso bancal de habas, e hizo Castelar que se las trajeran y, pidiendo pan y sal, se puso a comerlas delante de Mazzini”. Acaso ocurriera al ilustre estadista italiano lo propio que al señor Gras, cuando don Emilio Castelar le dijo: “He aquí el almuerzo y la merienda que tenía yo muchos días cuando era niño”.

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CASINOS: EL AYUNTAMIENTO INSTALÓ FUENTES PÚBLICAS EN EL AÑO 1913


Archivo JSMS- Fuente tío Agustín.

JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS.

Parece que fue ayer, cuando íbamos a la fuente, a la balsa de arriba, o a la cisterna a por agua. Parece que fue ayer, cuando bebíamos agua fresca de un botijo, porque no teníamos neveras. Parece que fue ayer, o el otro día, cuando hacíamos cola delante de las fuentes en cuyas pilas bebían las caballerías, para llenar las regaderas, pozales, cántaros y demás utensilios para abastecer de agua el consumo doméstico.

Los niños que vivimos aquella época, lo podemos recordar como una nebulosa; también los que vivíamos en las inmediaciones de la fuente, recordamos la demanda de la madre o de la abuela que cada día repetía: “-ves a la fuente y llena este pozal de agua.” Unas veces era un pozal, otras eran varios pozales para colmar de agua el librillo, para hacer la colada de la semana, o para refrescarte al verano. No es nostalgia, no es evocar aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor…” No, que nadie se confunda, esa fue la realidad de Casinos hasta la década de los años 1970, hace cincuenta años.

¿Qué me motiva a escribir esta crónica? Me motiva el recuerdo de una fuente en la calle de Santa Bárbara, una fuente de la que los vecinos hemos bebido, nos hemos mojado, posteriormente cuando no tenía agua hemos jugado, en definitiva, una fuente que junto a ella hemos crecido, y ha visto pasar por delante de sus piedras, mojadas o secas, la vida de muchas personas. Son piedras mudas que contemplan la vida.

De la noche a la mañana, empieza una reforma sobre un muro blanco, lastimado por el paso de los años, en el que solo se apreciaba un nicho hundido sobre la pared… Si preguntas a algún joven o niño de ahora “¿-eso qué es?” Te puede sorprender la respuesta inesperada. Otros saben porque lo han oído, que en esa esquina hace muchos años había una fuente.

Las fuentes públicas de Casinos, se aprobó instalarlas por la Corporación Municipal, en Sesión Ordinaria del 15 de febrero de 1913, siendo el señor Alcalde D. Alberto Pomer Muñoz y los señores Concejales: D. Juan Bautista Rocher, D. Felipe Usach, D. Emilio Sancho, D. José Civera, D. Lorenzo Espinosa, D. Lamberto Muñoz, D. Simeón Murgui, y el acuerdo que adoptaron fue el siguiente: “En vista del buen resultado obtenido en las obras de construcción de agua desde la cisterna pública al matadero, con el fin de facilitar al vecindario el abastecimiento de agua y como prolongación de dichas obras, se acuerda instalar tres fuentes que sean situadas: una en la calle de la Balsita esquina con la Acequia del Pano, otra en la de Santa Bárbara esquina a la de San Miguel y otra en la calle Nueva esquina a la calle Mayor, facultando al Sr. Alcalde para que adquiera de la Casa Figuerola y en las mismas condiciones que la anterior, la tubería y demás material necesario y proceda sin levantar mano a la ejecución de las obras, con objeto de anticipar lo posible tan beneficiosa mejora y resolver en parte la actual crisis obrera por la carencia de trabajo.”

En la Sesión Ordinaria del día 15 de marzo de 1913,la Corporación Municipal acordó atender la “Factura de Juan Figuerola en referencia a la tubería de las fuentes, es decir: Abonar a la casa Juan Figuerola de Valencia la cantidad de cuatrocientas noventa y ocho pesetas con diez céntimos por el importe de su factura por la tubería suministrada para la instalación de fuentes según acuerdo del 15 de febrero último.” El día 22 de marzo de ese año, existe otro acuerdo de la misma Corporación que dice: “Aprobar una cuenta de trescientas catorce pesetas con sesenta céntimos por el importe de los materiales invertidos en las obras de canalización de agua e instalación de tres fuentes en virtud del acuerdo de la Corporación de fecha 15 de febrero del corriente.”

También se trató en esa misma sesión: “Aprobar la relación de jornales invertidos en las expresadas obras durante la semana del 23 de febrero al 8 de marzo actual cuyo importe asciende a la cantidad de ciento ochenta y cuatro pesetas, formalizándose ambos pagos con cargo al Capitulo 10º Artículo 2º del presupuesto de gastos.”

El día 12 de abril la Corporación, tomó otros dos acuerdos: “Adquirir grifos automáticos para las fuentes: Con el fin de evitar el desperdicio de agua, que se proceda a cambiar los grifos actuales de las fuentes públicas, por los de sistema automático autorizando al Sr. Alcalde para la adquisición de los mismos.

Igualmente se acuerda aprobar la relación de jornales invertidos en la apertura de zanja para la colación de la antedicha cañería la cual asciende a cincuenta y cuatro pesetas.”

El día 8 del mes de febrero de ese año, la Corporación Municipal, informó y tomó por acuerdo: “Pagar la Factura de Figuerola: A continuación y previo un detenido examen se acordó por unanimidad aprobar una factura de cuatrocientas cuarenta y cuatro pesetas con diez céntimos por la tubería y colocación de la misma, adquirida para la conducción de agua desde la cisterna al matadero público para a limpieza y servicio del mismo según el acuerdo del 14 de diciembre último. Ese acuerdo decía: “Realizar las obras para la conducción de agua del Matadero: “De conformad con el dictamen de la Comisión de Fomento que fue leído, realizar las obras de conducción de agua directa desde la Cisterna del matadero público para la limpieza y servicio del mismo con ejecución del proyecto y presupuesto que en el dictamen se formulan y no llegando este último a quinientas pesetas que se proceda a su inmediata realización autorizando al Sr. Alcalde para que con cargo a lo consignado para ello en el próximo presupuesto adquiera de la Casa Figuerola el material necesario que en el dictamen se comunica y disponga todos los demás trabajos complementarios para la obra.”

Los que conocimos la cisterna ubicada en la calle Santísima Trinidad, cuyo trazado empezaba en la calle San Juan y terminaba en la calle San José, sabemos que aquel depósito subterráneo donde se conserva el agua, era el que abastecía y calmaba la sed de Casinos.

Teníamos agua en la balsa, donde anidaban los gallipatos, agua en la cisterna, agua en el pozo de la calle san Joaquín; se llevó el agua al recién construido matadero y después se instalan tres fuentes en las vías públicas de Casinos. Son noticias curiosas que definen la categoría humana de aquellos hombres que guiaban el futuro de nuestra Villa.

Hoy aparecen esas piedras, esos históricos ladrillos, que con ilusión, con pocos medios y menos recursos, están colocados ordenadamente con precisión y con solera. Desde hace ciento siete años han oído el rumor del agua, han oído las conversaciones de sus visitantes, han ordenado las colas de personas para llenar los utensilios caseros hoy semi olvidados, y finalmente han estado descansando largo tiempo, contemplando noviazgos, asistiendo a las bodas y bautizos sin estar invitados, y como no, llorando en los entierros que en su presencia ocurrieron.

En el mes de junio del año 2020, los expertos albañiles, gracias a su pericia, talento y buen hacer, nos los vuelven a mostrar limpios, serenos y lustrosos. Toda la casa está ahí, nosotros seguiremos mirando, andando, viviendo, pero esas piedras vivas, hoy nos recuerdan como supieron mitigar la sed que traspasó a Casinos, anunciándonos que la fuente del “Tío Agustín”, aunque sin agua, sigue viva en esa esquina cargada de risas, de cuentos, de noches de fresca, de paso de procesiones, de pasacalles, de encuentros veraniegos y despedidas otoñales, que nunca pasaron desapercibidos, entre esas ancianas y modernas calles de Santa Bárbara y San Miguel.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com