Arxiu mensual: juny de 2020

LOS GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA.16. EL PRIMER TELESCOPIO DE LA UNIVERSIDAD

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

En el año 1786, poco antes de la muerte del rey Carlos III, el rector Vicente Blasco García introdujo interesantes cambios en los planes de estudio de la Universidad de Valencia. Según los estudiosos que han analizado su figura, el prestigioso teólogo, que había sido nombrado para el cargo dos años antes, propuso una serie de transformaciones que venían a conectar, y a completar, la renovación científica que durante todo el siglo anterior había protagonizado la generación  de los llamados Novatores. Blasco, dado su prestigio, logró algo excepcional: ser nombrado en 1787 rector vitalicio, lo que le permitió estar al frente de la institución de la calle de la Nave hasta su muerte, en 1813.

Durante los casi treinta años de su mandato, la Universidad de Valencia, abierta ahora a los conocimientos astronómicos que iban llegando al mundo científico de la mano de Isaac Newton, concibió el propósito de dotarse de un observatorio astronómico. La idea empezó a desarrollarse en 1788, como secuela del nacimiento de un laboratorio de Química. Y en 1790 se concretó con un proyecto de emplazamiento en lo que se llamaba Casa Rectoral, situada con bastante aproximación donde está ahora, precisamente, la fuente de la plaza del Patriarca y el monumento que rinde homenaje al propio rector Blasco. Pero como el desarrollo se fue complicando, a causa de la falta de presupuestos, parece que el rector se inclinó por situar las dos instalaciones –Laboratorio Químico y Observatorio– en el Colegio de Santo Tomás de Villanueva, situado a pocos metros del edificio de La Nau, en la acera de enfrente de la calle actualmente llamada de Salvá. Las consultas que hizo el rector, disponibles en el archivo universitario, estuvieron dirigidas al responsable de la construcción del Observatorio Real de Madrid, Ximénez Coronado.

Las obras se realizaron en 1791 y el Observatorio, como era natural, fue ubicado en la terraza, con buenos ventanales. Los primeros instrumentos de observación que la Universidad tuvo eran propiedad de Josep Pérez, el encargado de custodiar y mantener los aparatos. Los datos disponibles señalan que era un “telescopio refractor de veinticuatro palmos de longitud” y luego un reflector dotado de un foco de tres pies, materiales que estaban ya en la ciudad cuando las obras se iniciaron.

Pero las obras para la definitiva instalación en la casa rectoral nunca llegaron a ser realidad. Se demoraron los permisos, cambiaron los gobiernos, se complicó la vida política española y el proyecto quedó paralizado. La Revolución Francesa, de 1789, fue origen de guerras e inestabilidad en toda Europa, hasta final de siglo. La ubicación provisional del Observatorio en el Colegio de Santo Tomás fue la única que, poco activa y sin un aparente desarrollo académico, entró en el nuevo siglo, en el que muy pronto se habría de producirla Guerra de la Independencia.

No obstante, en el “Diario de Valencia”, la primera publicación periódica de la ciudad, se puede localizar, entre los años 1805 y 1808, la presencia, en su portada, de una serie de datos diarios sobre astronomía y meteorología que, con toda probabilidad, provenían del Observatorio universitario o de alguien vinculado a él. El Diario no dice de dónde procede la información, que tampoco va firmada ni lleva atribución; pero es fácil conjeturar que se preparaba en un medio bien informado que sin duda es el universitario.

Los datos son sencillos y, en lo astronómico, se limitan a la hora de salida y puesta del Sol y de la Luna y a situar al satélite en sus fases y posición del Zodíaco. En lo meteorológico, los datos se publican con referencia a “anteayer”, y se refieren a las observaciones que a las 7 de la mañana, la una de la tarde y las seis de la tarde se hacen sobre temperatura, presión atmosférica, humedad, viento y estado de la atmosfera. Cuando se produce, se da noticia también de la formación de nubes o tempestades, con indicación de la lluvia caída, en “líneas de agua”, y si ha caído granizo.

Esta información, que reclama de la presencia de profesionales dotados de un instrumental de cierta solvencia, estuvo presente en las páginas del periódico desde 1805 y cesó cuando, en mayo de 1808, se produjeron en Madrid los primeros sucesos bélicos, con su rápido contagio en Valencia: el “Crit del Pallater” se produjo el 23 de mayo de 1808. Volcado el periódico en los asuntos de la guerra, sus páginas se llenaron de avisos y proclamas patrióticas que reclamaron todo el espacio disponible. Pero también nos indica que la anormalidad ha llegado a quienes se ocupaban de meteorología y astronomía: la ciudad sufrió el asedio francés en junio de 1808 y en marzo de 1810, en ambos casos con una denodada resistencia, una dura batalla y rechazo final de las tropas francesas.

Dislocada la vida de la ciudad, y con ella la vida académica, la idea del Observatorio quedó sin duda olvidada en 1808. El Colegio de Santo Tomás de Villanueva fue destinado a otros usos, incluido el de almacén de armas y municiones, en una ciudad que se ocupó de fortificarse y luchar, en un momento en que tuvo que derribar el Palacio Real. La propia Universidad sufrió los efectos devastadores de la guerra durante el bombardeo de la ciudad de enero de 1812, a cargo de las tropas del mariscal Suchet, que finalmente ocupó Valencia. La normalidad tardaría años en regresar a la ciudad y a su vieja Universidad. Durante todo el resto del siglo XIX, la institución no volvió a tener Observatorio Astronómico ni telescopios en uso. El “Diario de Valencia”, que había nacido en 1795 y dejó de publicarse en 1833, ya no volvió a publicar datos astronómicos o meteorológicos.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

A GOLPE DE DICCIONARIO


Monasterio de la Visitación. Foto A.L.Galiano.

ANTONIO .LUIS GALIANO PÉREZ/ CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

En estos meses en que nos ha sobrado tiempo para todo, cada uno ha intentado vivirlo de la mejor manera posible. Unos se han dedicado a la gastronomía para freír un huevo siguiendo las normas de internet, otros han saturado las redes con más de una chorrada, algunos han hecho el maratón por el pasillo de su domicilio y, por último, otros han intentado satisfacer su curiosidad buscado o recordando el significado o los sinónimos de algunas palabras. Así, han ido fluyendo a través del diccionario nombres como virus, pandemia, epidemia, sintomático, asintomático, simétrico, asimétrico, pico, nueva normalidad y fase, que como sabemos esta última viene a significar, “cada uno de los distintos estados sucesivos de un fenómeno natural o histórico o de una doctrina o negocio”. Pero, si continuamos leyendo en el diccionario alunizamos y tropezamos con las distintas formas en que se deja ver la Luna según es iluminada por el sol. Francamente, en algunos momentos me he creído que estaba en la Luna o eran otros los que allí estaban, pues no llegaba a entender si era creciente o escalada, o menguante o desescalada. Que por cierto, que ha sido bajar de una gran altura sin nuestra intención, de la hemos descendido como hemos podido, de igual forma que nos hemos visto trepándola y ascendiéndola sin ser nuestra voluntad. Así que, tras escalar la acción de descender es bajar.

Bromas aparte, pues el asunto ha sido y es muy serio, la palabra que más me ha llamado la atención ha sido “confinamiento”, o sea la acción o efecto de confinar, que es lo mismo que desterrar a alguien, señalándole una residencia obligatoria o bien recluirla dentro de unos límites. Sin embargo cómo explicarlo a una niña de tres años, como mi nieta Naroa: la solución la tuvo su padre cuando ella quería ir al parque y le dijo “está cerrado”. Y la niña lo entendió perfectamente y aún hoy sabe que, de momento sigue cerrado.

Siguiendo con esa búsqueda en el diccionario hemos recordado el significado de otras palabras como geriátrico, tanatorio y morgue. Menos mal, yo al menos no la he oído ni leído, que no han utilizado la palabra “triaje” que se emplea en Medicina, o acción de triar, que es separar, entresacar o escoger. Y aunque haya presunción de que se haya utilizado con los abuelos, yo me pregunto, que culpa tenemos de haber nacido tal año, hace tantas décadas.

Voy dando fin a esta elucubración mental y llego, tal vez, para mí la palabra más importante: solidaridad. Pues no hace falta definirla ya que todos la hemos vivido gracias a los demás. Muchas gracias.

Ahora bien, como decía esta reclusión, clausura, destierro, o confinamiento, me ha incitado a seguir poniendo mis ojos entre las páginas del diccionario, que no estaba cerrado sino abierto.

Y ahora, al transcribir un documento notarial de la primera década del siglo XIX, me tropiezo con un término muy usual: “arrendamiento” que me lleva a dos protagonistas en el mismo. Es decir: el arrendador que da o toma en arrendamiento de algo, y el arrendatario, que es quien toma el arrendamiento. En nuestro caso, utilizaremos para el que toma este último nombre y para el que da, el primero. O sea, el arrendador da al arrendatario el arrendamiento.

Nos encontramos en plena Guerra contra el francés en Orihuela, cuando la ciudad vive en retaguardia la misma, con el tránsito y acantonamiento de tropas españolas, con hospitales para atender a soldados heridos. El 26 de enero de 1810, ante el notario Joaquín Almira de Martínez se protocolizaba el arrendamiento de un mesón en la calle del Río, que lindaba por mediodía con la casa de la arrendadora, a poniente con la calle de la Compañía y al norte en parte con el domicilio de Rafael Portugués que era alguacil mayor de campo y huerta, y con el de Juan Roca Juan.

La arrendadora era Francisca Pareja, viuda de Pascual Valero y el arrendatario era un vecino de Aspe, llamado Tomás Jorge del que era fiador Francisco Galván, vecino de este último. La arrendadora había adquirido la propiedad del mesón por legado testamentario de su esposo, que reconocía que podía disponer “en el todo, en clase de arrendamiento y en venta”, de la mitad del mesón por ser usufructuaria de la otra mitad, que pertenecía a los herederos de dicho esposo.

Dicho arrendamiento comenzaba el día primero del mes de febrero del citado año, y se estableció por cuatro años, a razón de 22 reales de vellón diarios, lo que suponía que el arrendatario mensualmente tenía que abonar 44 libras. En él, existían siete cuadras para las caballerías de los viajeros con sus correspondientes pesebres y tres pozos con su garrucha, pozal y soga, que debía mantenerlos limpios el arrendatario.

Existían dos camas separadas con sus sábanas, colchones, mantas y “márfegas” o jergones. Así como en la cocina, una serie de útiles para “guisar a los pasajeros”, tales como perolas y sartenes. Todo ello, mediante tasación de perito, el arrendatario debería abonarle esta cantidad a la citada viuda. Por otro lado, éste se comprometía al finalizar el arrendamiento, ya no sólo a dejar en las condiciones que le eran entregadas las cuadras, sino también a reparar a su costa todos los años los terrados, cuidando que no hubieran goteras. Y si alguna viga de las cuadras o de la cubierta amenazaba a ruina al igual que las puertas y ventanas debía de ponerlo en conocimiento de la dueña. En el caso de que no la hiciera, sería la reparación por cuenta del arrendatario, el cual se comprometía en dejar libre la posada a los cuatro años, quedando a total disposición de la citada dueña o de sus herederos, los cuales en el caso “que si Dios no lo permita” falleciera la dueña antes de finalizar el arriendo, el arrendatario podría apremiar a dichos herederos para que cumplieran lo estipulado en el tiempo que restara.

Para llevar a cabo el arrendamiento fue necesario el apoyo del fiador el cual hipotecaba sus bienes para hacer frente un posible impago por parte del arrendatario. Bienes éstos que consistían en 27 tahúllas y media de tierra plantadas de viñas y una casa en la calle de las Nieves de la villa de Aspe.

Sigamos utilizando el diccionario, que está abierto y veamos qué significa una palabra u otra, aunque es más sencillo buscar un lenguaje más sencillo como el decir en vez de confinamiento, “está cerrado”, pues así lo entenderán hasta los niños de tres años.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

LOS SIETE TÍTULOS NOBILIARIOS DE LOS FRÍGOLA


PALACIO FRÍGOLA EN CORTES DE PALLÁS: M. A. N.

MIGUEL APARICI NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS

Hasta siete títulos nobiliarios llegó a reunir, entre sí mismo y sus descendientes, Don Pascual Frígola; barón de Cortes de Pallás y creador de nuestra Batalla de Flores.

Aristócrata del siglo XIX. Ni muy alto ni muy delgado, pero sí muy distinguido, activo y simpático.

No en balde se casó con la joven más brillante de la sociedad levantina: una Palavicino, hija de quienes eran marqueses y también barones; la cual le dio cuatro hijos.

Los ancestros de Pascual Frígola venían ostentando el inmemorial señorío de Cortes desde finales del siglo XVI. Así que esperamos que, de una vez, se deje de copiar ya la falacia de la enciclopedia catalana; que divulga que Jaime I le donó el valle y castillo de Cortes a Juan de Pallars, ¡en 1232!.

El señorío quedó en manos definitivas de un Pallás no mucho antes de la debacle económica de la expulsión de los moriscos en 1609.

Salió adelante, con una repoblación a la Carta. Y siendo titular María Josefa Pallás y Vallebrera, erigidora del actual templo parroquial (1775, lleva la campana), al casar con un miembro de la destacada familia Frígola cedió a este apellido el cetro de la sucesión.

Don Pascual (volvemos al XIX), fue también gran cazador, escritor de sainetes, presidente de Lo Rat Penat… y gran defensor de la dinastía borbónica.

La propia Isabel II, antes de dirigirse a París tras la revolución de 1868, ya le había concedido el título de I Barón de Ruaya. Así que él llegó a ir a la capital francesa, preocupándose por ella.

Este título se lo pasó en vida a quien sería su primer hijo varón (el primer vástago, mujer, casaría con el Barón de Finestrat); también llamado Pascual, que fue teniente de alcalde de Valencia y ha dejado huella en la calle Ruaya. Título que, finalmente, quedó sin efecto en 1998.

Don Pascual, «el de la Batalla», fue también colaborador en los prolegómenos de la restauración de la monarquía; en la persona de Alfonso XII.

El monarca no olvidará sus gestos y, así, será Senador Vitalicio, Gentilhombre de Cámara, Director de la Gaceta y de la Imprenta Nacional. Pero, sobre todo, recibirá de las manos del Rey hasta dos títulos más: I Baronesa de Bugete, para su hija Matilde (que hoy ostenta el distinguido noble José Antonio Ortenbach Cerezo) y el de I Barón del Castillo de Chirel, para el segundo de sus hijos varones: Carlos. Quien desarrollará una exitosa carrera, ya en Madrid, ocupando destacado puesto en su ayuntamiento.

Si recapitulamos veremos que ya hemos citado el título secular de Barón de Cortes de Pallás y los tres decimonónicos de Barón de Ruaya, Barón de Bugete y Barón del Castillo de Chirel. Todos en el término actual de Cortes, que tiene 234 kilómetros cuadrados de extensión, y en pleno corazón del Sistema Ibérico. Paraje de abruptas barrancadas, paredes rocosas verticales, cascadas de manantiales, restos de primorosas huertecillas moriscas escalonadas, rica vegetación mediterránea (maquis) y abundante caza mayor protegida.

El segundo Pascual, Frígola Palavicino, de sus dos títulos (‘Cortes’ y ‘Ruaya’) dejará el troncal de la Baronía de Cortes de Pallás a su primer hijo: María; yendo, por matrimonios con Escrivá, De Carlos y Agudo, a manos del actual joven titular madrileño Antonio Agudo de Carlos. Y el de Ruaya, a su segundo hijo: también Pascual; que quedará, con los años, sin ocupar.

Pero una de sus hijas (Dolores Frígola Caruana), que casa con un destacado general, obtendrá como I Vizcondesa del Castillo de Genovés lo que Pascual -«el de las Flores»- anunciaba en sus documentos personales como «…y señor de Genovés».

Cinco titulaciones ya, cuatro de ellas de Barón: de Cortes de Pallás, de Ruaya, de Bugete, del Castillo de Chirel y (vizcondado) del Castillo de Genovés.

Volvamos, ahora, nuestra mirada hacia Carlos Frígola Palavicino. Barón del Castillo de Chirel y destacado político en Madrid; donde enlazará con la familia Muguiro (con esposa Marquesa). Familia Frígola-Muguiro y Muguiro-Frígola, por enlaces, que emparentará a través de seis casaderas hijas (que dieron motivo a muchas destacadas fiestas sociales en su palacete de la calle Ayala) con acrisolados títulos nacionales.

Patrocinio Frígola, la primera, recibirá la Baronía de Chirel y Dolores, la última de ellas, lucirá su persona como Baronesa (título rehabilitado) de Bicorp, casada con un López de Ayala; muy próximo al Jefe de Gobierno Primo de Rivera.

Y el primer varón primogénito de su segunda hija (Carlos Muguiro Frígola), además de la troncalidad del Condado de Muguiro, recabará la titularidad de I Barón de Benedrís. Cuyo primer hijo varón, a su vez (Carlos, fallecido en 2018), va a reunir en su persona la nobleza de Conde de Muguiro, la nueva baronía de Benedrís y la antigua de Chirel y la rehabilitada de Bicorp; estas dos últimas, por falta de sucesión en las ramas de las tías de su padre.

Concretando, el cabo de estos títulos valencianos se halla… en Madrid, el de Cortes de Pallás y el de Castillo de Genovés. Anulado, el de Ruaya. En Valencia, el de Bugete. Y en Madrid, también: los de Castillo de Chirel, de Bicorp y de Benedrís.

Si ya está pensando en hacer una ‘ruta cultural nobiliaria’, siga la siguiente: Castillo de Chirel, pueblo de Cortes de Pallás, despoblado morisco de Ruaya, despoblado morisco de Bugete (todo ello en término de Cortes), pueblo de Bicorp, despoblado morisco de Benedrís (término de Bicorp) y pueblo de Genovés.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

DAR EL PEGO

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

La semana pasada volví a echar mano de uno de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós que, según me comentan algunos amigos de ideas un tanto peregrinas, por no decir rocambolescas, más tiene que ver con el escenario político que vivimos en estos momentos. La comparación la verdad es que se me antoja un tanto hiperbólica, por más que no dejo de reconocer que la situación actual no es de mi agrado. Me releí el capítulo de la Primera República y en él me encontré con una frase que, como me sucede en muchas ocasiones, llamó mi atención. El párrafo era: «sin otro objeto que justificar, con una prudente tardanza, el plan concebido para dar el pego a Chilivistra…» y la expresión obviamente «dar el pego», que hoy, como ayer y como siempre, se utiliza en el sentido de engañar, hacerse pasar por quien no se es, o pretender dar como auténtico algo que es más falso que un billete de tres euros.

Su origen hay que buscarlo en el juego de cartas en el que el fullero se ponía cera en las uñas (el pego, o la pega) para colocarla, con habilidad, sobre un naipe a fin de que se adhiriera al que tuviera encima o debajo, según a él le acomodara. Sin duda, hacía falta una mañosa pericia de escamoteo para llevar a cabo el falaz tejemaneje, pero la prueba de que daba buen resultado es que se utilizó con frecuencia, al extremo de generar una frase hecha muy recurrente. En fin, ¡ojalá que «no se nos dé el pego» con la política de la actualidad!

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

EN CASINOS SE CELEBRA LA FIESTA DE CORPUS DESDE 1789


Comuniones de Casinos 1965. / Archivo JSMS.

JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

Según consta en las crónicas de la fundación de la Parroquia Santa Bárbara de Casinos, sabemos por una anotación lo siguiente en referencia a la fiesta del Corpus Christi:

“Se paso a Betera: El Vicario, Joseph Murgui Menor, el primer Fabriquero, Julián Muñoz a traer el Viril de esta Yglesia, que costo con el Tabernáculo 75 Libras. Se colocó el Santísimo. En esta Yglesia por el mismo Vicario día 14 de Junio de 1789. Y el dicho día domingo se celebró la fiesta del Corpus, con aplauso y alegría del común de esa Parroquia.

Se costeó el Viril a expensas de limosnas del común. El Globo, la pagó Pasqual Nabarro de esta Parroquia.

El Cementerio, es territorio inmediato a esta Yglesia, lo fabricó, y arregló y Bendijo con facultad del Excelentísimo el dicho D. Damián Fuster. En dicho año.

Se continuaron las misas y fiestas y demás en este Racional que daría principio el año 1789. Hecha esta anotación día 20 de Junio de dicho año 89.

Firmado: Don Damián Fuster.”

Dejo escrito en esta crónica cuando se fueron adquiriendo algunos bienes necesarios para la celebración de la fiesta del Corpus en Casinos:

En el año 1889 se compró un incensario y una naveta, por valor de 280 pesetas, una capa blanca por valor de 310 pesetas, un atril, por valor de 180 pesetas y un misal romano por valor de 240 pesetas. Estas cuentas las presento el fabriquero D. Gerónimo Murgui, que fueron aprobadas y ratificadas por los Señores Vocales de la Junta de Fábrica de esta Parroquia, en Casinos a 1 de enero de 1890, siendo cura párroco D. Vicente Plasencia, y la Junta: José Usach, Juan Bautista Rocher y Gabriel Muñoz.

En el año 1890 se doró y arregló la Custodia, y se le añadió un ángel, y el precio pagado por estas labores fue de ochocientas pesetas. Se plateó la Cruz parroquial y la Vera Cruz, costando ciento ochenta pesetas.

En 1891 se remendaron las campanas y el coste total fue de 160 pesetas, 79 pesetas y 115 pesetas.

En 1892 se compró un dosel por valor de 200 pesetas y un Pendón para Comulgares que costó 50 pesetas.

En el año 1898, se compró la Pila Bautismal por importe de 325 pesetas, la conducción de la misma costó 25 pesetas y un jornal de albañilería para colocar la pila dos pesetas y cincuenta céntimos.

En el año 1900 se instala la luz eléctrica en la iglesia y dicha instalación costó sesenta pesetas. Siendo Cura Párroco Francisco de P. Muñoz, y la Junta de Fábrica Francisco Comeche, Manuel Jarrín y Antonio Izquierdo.

Manuel Jarrín fundador y primer fabricante de las peladillas y turrones de Casinos casado con Carmen Murgui Rocher, que vivían en la Plaza del Rosario, además de pertenecer a la Junta de Fábrica de la parroquia, era el fabricante de las velas que se consumían en la iglesia. Es otro de los detalles que adorna la vida de este prohombre, que además de su dulce legado, fue también muchos años Juez de Paz de Casinos.

Con estas notas históricas, quedan escritos diferentes momentos de la vida de Casinos, relacionados con la fiesta que se celebra esta semana: el Corpus Christi. El 2020 es un año distinto, aunque queda resguardado en nuestra memoria el devenir de esta fiesta a lo largo de los años y el recuerdo a todas aquellas personas que con su trabajo y devoción, hicieron posible que se renovara y mantuviera.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

IDEAS REVOLUCIONARIAS

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Emisoras y periódicos lo dicen a todas horas y de mil maneras diferentes: hemos de reinventarnos, tenemos que cambiar, estamos obligados a dar a la humanidad ideas innovadoras y creativas, capaces de transformar el mundo de un modo revolucionario. Nunca como hasta ahora habían tenido tanto éxito sociólogos y psiquiatras: la buena gente de la radio, obligada a llenar seis horas durante el fin de semana, echa mano de los expertos en decir lo que los demás deberían hacer, que son legión. Y siempre encuentran investigadores dispuestos a decir que el reto presente nos obliga a planteamientos insólitos que transformen el mundo de un modo total.

Aburrido a más no poder, me rindo ante la avalancha de predicadores del cambio. Pero tomo nota de que, por regla general, esos sabios exponen la teórica pero no son capaces de proponer ningún ejemplo práctico de cambio, ni siquiera cuando se da el caso raro de un periodista atrevido que les hace una pregunta. Es ahí cuando me decidido y formulo tres o cuatro ideas revolucionarias -tampoco hacen falta muchas más- para afrontar el mundo del futuro desde la transformación.

La primera consiste en que, sin caer en la autarquía, el consumo, la industria y la economía españolas dejen de depender tan bobaliconamente del exterior como ha quedado demostrado en la pandemia. Apena ver una Europa que, incapaz de fabricar mascarillas, las sigue comprando desesperadamente al país de donde procede el virus. La primera idea de cambio que propongo, pues, es ser autosuficientes en materiales básicos: potenciar la industria nacional para que las mascarillas -pero también las grapadoras, los ventiladores o los espárragos en lata- no haya que comprarlos fuera.

Otra idea que se me ha ocurrido, y que generaría mucho empleo, es la de reimplantar las relaciones personales en todos los servicios privados y públicos. Atender al cliente de manera directa, con amabilidad, eliminar las barreras informáticas, los cajeros automáticos y las teleconsultas mejoraría las relaciones sociales, tan deterioradas.

Una tercera transformación reservo para mi ciudad. Consistiría en que sus equipos de fútbol renunciaran a la loca idea de renovar y refundar sus estadios y se decidieran de una vez a usar uno solo. No sé cual, pero uno de los cuatro que tienen en uso, transformación, obra parada o proyecto. La imagen del Levante yéndose a jugar a La Nucia me parece un despilfarro sideral estando Mestalla disponible.

Finalmente, puesto a ofrecer ideas-fuerza que sean capaces de alumbrar un mundo nuevo, ahí va eso: ¿Qué tal si hacemos de una puñetera vez el Museo Marítimo?

Fuente: https://www.lasprovincias.es

CASINOS 1926-27: INVENTARIO DEL PATRIMONIO MUNICIPAL DEL AYUNTAMIENTO


Aljibe nuevo de Casinos ubicado en la carretera de Villar del Arzobispo. / EPDA

JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

Por fin pude volver a visitar los Archivos y en este encuentro real de amigos Cronistas del Reino de Valencia, hoy he podido visitar el Archivo del Reino, (con las máximas precauciones) en una luminosa mañana de sol y con un penetrante viento que nos acariciaba mientras tomábamos la tostada de pan con aceite a la sombra del añorado Campo de Fútbol del Mestalla. Vamos volviendo a vernos, a veces es difícil reconocernos por las caras camufladas entre gorras, mascarillas, o gafas de sol. Lo más importante seguir trabajando, investigando siempre de forma altruista y generosa para dejar escrita un parte nuestra interesante historia de Casinos.

Siempre investigado momentos escritos en polvorientos papeles que ven la luz muy de tarde en tarde, siempre investigado el quehacer de aquellos hombres que nos legaron en la historia su trabajo, su constancia y su honradez, su acertado hacer, pues sin medios ni recursos, ahí está su legado. Ese legado que hoy presento escrito en documentos firmados, rubricados y sellados en aquel lejano 1926.

En 1926, queda plasmado en el Presupuesto Municipal, el Inventario de todas las fincas urbanas y rústicas cuyos títulos de la renta, derechos, y acciones e constituyen el Patrimonio de este Ayuntamiento de Casinos, provincia de Valencia, con expresión de su capacidad y producto correspondiente a dicho Ejercicio 1926-27.

Inventario.

Nº Expresión de los Bienes – productos.

1 Una cisterna cuya área es de ciento veintiún metros cuadrados que linda por la derecha saliendo con el callero de su nombre, izquierda calle de la Trinidad, y espalda calle san José, no tiene camino de policía y su valor es de 625 pesetas.

2 Un pozo en la Calle de San Joaquín sin número que comprende un área de seis metros cuadrados linda por su frente y lado derecho en dicha calle. Izquierda con Custodio Rocher, espaldas con Juan Murgui. Su valor es de 675 pesetas.

3 Un edificio en la Plaza Salvador Giner Nº 11 destinado a casa Consistorial y escuelas públicas, linda por la derecha calle de la Trinidad, izquierda con Vicente Pomer y espalda al campo, su valor 4000 pesetas.

4 Un edificio destinado a Cementerio en la Partida Chiner, linda por la derecha Andrés Albalat, izquierda Lamberto Muñoz, y espaldas José Usach, cuya área es de 3842 M2. Su valor es de 15.071 pesetas-

5 Un edificio destinado a matadero público situado en las afueras de la calle mayor sin número, cuya superficie es de 232 m2. Linda por derecha Campo, I y E. Salvador Latorre, su valor es de 3000 pesetas.

6 Un edificio destinado a Báscula pública sito en la Calle de Colón S/N valorizado este y la báscula en 2000 pesetas.

7 Una balsa destinada a recoger las aguas del Barranco de Artaj para abastecimiento del vecindario cuya área es de 3842 metros cuadrados. Su valores de 4.000 pesetas.

8 Un edificio que fue destinado a Cementerio sito en la partida “Calvario” y su área es de 1082 M2 y su valor es de 300 pesetas.

9 Tres hanegadas tierra secano en la partida esls Clots, su valor es de 150 pesetas.

10 Un aljibe en la Torreseca cuya área es de 68 M2 su valor es de 500 pesetas.

11 Otro aljibe en la partida aljibe nuevo que cuenta con un área de 65 M2 y su valor es de 500 pesetas.

Total valor Inventario: 30.821 pesetas.

Esta documentación consta en el Acta de discusión y aprobación del presupuesto ordinario para 1926-27, y dice así, en Casinos a treinta y uno de marzo de mil novecientos veintiséis previa convocatoria al efecto y bajo la presidencia del Señor Alcalde Don José María Muñoz Soriano, se constituyó el Ayuntamiento Pleno en las Casas Capitulares, compuesto de los Señores Concejales que al margen se expresan en reunión ordinaria del tercer periodo, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 125 del Estatuto municipal, al objeto de proceder a la discusión y votación definitiva del presupuesto ordinario de éste Municipio, para el ejercicio económico de 1926-1927 cuyo proyecto ha sido formado por la Comisión municipal permanente. Habiéndose llenado las formalidades legales.

Abierta públicamente la sesión por el Seños Presidente, yo en infrascrito Secretario, de orden del mismo procedí a dar lectura integra, por capítulos y artículos, de las partidas de ingresos y gastos que en dicho presupuesto se detallan cuyos créditos fueron discutidos, acordándose en definitiva por unanimidad aprobar el presupuesto del que se trata fijando los ingresos y los gastos en las cifras que por capítulos se empiezan seguidamente: Presupuesto de Gastos por todos los conceptos: 31.409,94 pesetas. Presupuesto de Ingresos por todos los conceptos: 31.410,19 pesetas. Diferencia: 0,25 céntimos.

Margen que se expresa: Señores de la Comisión Permanente: Manuel Gómez, Santiago Izquierdo.

Señores Concejales: Francisco Murgui Muñoz; Salvador Murgui García; Juan Moreno Murgui; Salvador Espí Noguera; Nicasio Navarro Murgui, Vicente Rocher.

Que inventario tan humilde, pero como se ha mantenido, aumentado y hasta multiplicado… El mayor orgullo de los Casinenses de hoy es recoger el testigo de ayer y no solo mantenerlo, sino salvarlo del olvido, hacerlo proliferar y agrandarlo… ¡que nadie nos pida cuentas a la hora de presentarnos ante el mundo y presentar las manos vacías! Ya juzgará la historia el bien que por Casinos dejamos hecho y escrito.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

ROVIRA DONA AL ARCHIVO CUATRO VOLÚMENES CON SUS 1.147 CRÓNICAS DE LEVANTE EMV


Rovira y el archivero, AURELIANO LAIRÓN (CRONISTA OFICIAL D’ALZIRA), durante la entrega de los volúmenos encuadernados. Levante EMV

R. A.

ALFONSO ROVIRA MARÍN (CRONISTA OFICIAL GRÁFICO D’ALZIRA), decano de los informadores de la Ribera, ha hecho entrega al Archivo Municipal de Alzira de cuatro volúmenes encuadernados con las 1.147 crónicas de las cuales es autor publicadas en la edición comarcal de Levante-EMV durante 28 años, desde el 12 de enero de 1992 hasta el pasado 13 de marzo bajo el título primero de “Y parece que fue ayer” y, posteriormente, “De ayer a hoy” . La mayor parte de esos retazos de nuestra historia pasada y reciente, concretamente 750, han sido editadas en 7 volúmenes titulados Crónicas de un pueblo, por la comisión fallera del Camí Nou de Alzira.

El veterano periodista, casi nonagenario, ha querido dejar constancia de su agradecimiento al Archivo Municipal, garante de la historia de Alzira, donde ha documentado muchos de esos artículos, obsequiando al principal centro de investigación de nuestra comarca con esos volúmenes que, a partir, de ahora se encuentran a disposición de cuantos los quieran consultar.

Fuente: https://www.levante-emv.com

HORNO MAYOR


Imagen de la calle en la actualidad | Pascual Maestre.

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

Esta calle está situada en pleno casco histórico y es, sin duda, una de las calles más típicas de Petrer, escalonada y moruna. Arranca de la calle Mayor y desemboca en la calle Castillo, salvando un considerable desnivel y en ella se ubicó el horno más antiguo de Petrer.

El proceso de repoblación de Petrer, tras la expulsión de los moriscos en 1609, vino marcado por la promulgación de la Carta de población dada el 19 de agosto de 1611 por el conde de Elda, señor territorial de las villas de Elda, Petrer y lugar de Salinas, en cuyos capítulos se establecía el dominio de los Coloma sobre la tierra, junto con una serie de privilegios y regalías, tales como el derecho de los molinos, almazaras, tiendas, tabernas, carnicerías y hornos.

Ya desde época morisca existían los hornos llamados “de arriba” y “de abajo”, que pasaron a pertenecer al conde. El “de arriba” también era conocido como “horno mayor”, de ahí el nombre de la vía en el que se hallaba situado, confluencia con la calle Mayor.

Este horno, propiedad de los condes hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX, pasó después a manos particulares tras ser subastados los bienes del conde. Este horno lo regentaron varias personas, en este sentido en los años veinte del pasado siglo Josefa Amat Pérez, hija de Enrique Amat Maestre que fue administrador del conde, lo arrendó sobre 1902 a Tomás Mánez Arques “Tomás el ferrer” , en los años veinte lo regentaron Gabriel González y a su esposa Dolores Beneit, pasando finalmente, años cuarenta, a Pedro Amat Beltrán junto a su mujer Herminia Pérez Bernabéu, hasta que se trasladaron a un nuevo horno construido en la calle País Valencià. El horno estaba situado en lo que posteriormente fue la célebre escuela infantil de Victoria Esther Aracil y Ana María Ortuño. El horno “de abajo”, también propiedad del conde, estaba en lo que hoy es el n.º 18 de la calle Pedro Requena, y fue derruido para construir la vivienda de Antoñita la Confitera.

La calle Horno Mayor figura en un expediente del año 1871 referente a la cancelación de una hipoteca ante el registro de la propiedad de Monóvar que pesaba sobre todos los bienes de los duques de Fernán-Núñez en Petrer, Elda y Salinas. Entre ellos, se hallaba un horno de pan en esta calle, marcado con el nº 1, lindante por derecha saliendo con Horno Mayor, izquierda Mateo Reig y espaldas con plazuela de la Muda. Esta última estaba ubicada en la entrada de lo que fue la escuela infantil, en el callejón que no tiene salida, que forma parte en la actualidad de la calle Mayor. Referente a esta plazuela, en el año 1876 se instruyó un expediente en el que los vecinos solicitaron el derribo de la pared de la casa que lindaba con ésta. Los propietarios de la mencionada vivienda fueron obligados a derribar el muro que cercaba el corral de dicha casa ya que el terreno de la pequeña plaza pertenecía a la comunidad. La plaza recibió con este derribo un ensanche de ocho palmos por la parte oeste con cuarenta y un palmos de longitud de norte a sur con cuya operación quedó la plazuela poco más o menos en el ser y estado en que se encontraba antiguamente, quedando con ello conciliados los intereses de los recurrentes puesto que sólo tenía tránsito para los tres vecinos habitantes de la misma y tenía el suficiente desahogo para la servidumbre de los mismos.

En los años veinte del pasado siglo vivieron en este lugar tan genuino de Petrer: Pere Amat, Pedro el Carreter, Carmen y María les Cristetes, Mercedes la del Tamboret, Antonia M.ª Pascual, Saturnina Verdú, Hernán Verdú y su esposa Cecilia, Loreto, Mª Pepa la Leala y su marido Tonet.

Esta calle con el tiempo se ha convertido en una calle solidaria pues en la misma se ubica la casa de acogida de Caritas que fue bendecida el 12 de abril de 2013 por D. Jesús Murgui, obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, y que se destina a familias que la puedan necesitar de forma temporal.

La calle Horno Mayor evoca nuestras raíces y nos invita a pasear y disfrutar de esas calles de nuestro casco histórico del que los petrerenses nos sentimos orgullosos y por ello tenemos  que  conservarlas como merecen.

Fuente: https://www.valledeelda.com

FALLECE EL DOCTOR SALGADO


Marciano Andrés Salgado y Sánchez-Barbudo (Navahermosa, 1875-Elda, 1938)

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Nadie que esté  leyendo esta crónica conoció al doctor Salgado. Quizás alguno de los más mayores oyó a su vez a sus mayores oír hablar de él. Sin embargo, Marciano Andrés Salgado y Sánchez-Barbudo, que así se llamaba, fue uno de esos personajes en la historia de todo pueblo que marcó a una generación, tanto por su dedicación vocacional a su profesión, su humanidad y altruismo con sus pacientes, como por su compromiso político para con sus conciudadanos.

Gracias al excelente y meritorio trabajo de Miguel A. Guill Ortega compartimos unas pinceladas de la biografía de este eldense de adopción, quién tiene meritos más que suficientes para que su nombre fuera recogido en el nomenclátor del callejero urbano. Pero permítame el lector no entrar en estas disquisiciones pues “son malos tiempos para la Lírica” por el simple hecho de ser hombre.

Médico cirujano, nacido en Navahermosa (Toledo) en 1875, estudió medicina en Madrid, finalizando sus estudios académicos en 1901. Brillante estudiante completó su formación con estancias en el extranjero y participación en diversos congresos internacionales. Desde muy pronto manifestó su compromiso político ingresando en el PSOE con anterioridad a 1898, manteniendo frecuente correspondencia con Pablo Iglesias, Juan Almela Meliá y Julián Besteiro. Inicio el ejercicio de su profesión en su pueblo natal en 1903, pasando por diversos destinos hasta recalar en tierras alicantinas donde sobresalió en su lucha para combatir el virus de la gripe española de 1918 en Elche, Villena, Orihuela y Torrevieja, llegando a realizar más de 20.000 vacunaciones en nuestra provincia.

Desde la localidad de La Unión pasó a Orihuela en 1925 y desde la ciudad episcopal llegó en 1926 a Elda, donde impulsó la creación de la Mutualidad médico-quirúrgica, de la que fue presidente, para dar cobertura sanitaria a la clase trabajadora. Tuvo consulta propia y colaboró con la Cruz Roja, facilitando asistencia médica de manera altruista a los más necesitados. En 1928 fue designado delegado de la Agrupación Socialista de Elda, asistiendo al XII Congreso Federal del PSOE; siendo elegido el 12 de abril de 1931 concejal del ayuntamiento por la conjunción republicano-radical-socialista, con un total de 768 votos, siendo el noveno concejal más votado. En el primer gobierno municipal republicano presidido por Emérito Maestre ostentó la delegación de Cultura, Seguridad Ciudadana y Beneficencia.

A los pocos días de tomar posesión, el doctor Salgado escribió una de las páginas más desconocidas de la historia de Elda que vino marcada por su valentía, templanza, firmeza y convicción. A la vista de los lamentables y detestables acontecimientos acaecidos el día 10 de mayo con el maltrato y vejación pública al concejal Francisco Alonso Rico y a don Luis Abad Navarro, cura párroco de Santa Ana, y en total desacuerdo con los mismos, el día siguiente, 11 de mayo de 1931, cuando la multitud enardecida por el celo anticlerical asaltó el templo parroquial eldense, y se disponía a prenderle fuego, el doctor Salgado, subido al púlpito arengó a los asaltantes conminándoles a desistir de sus intenciones. Con la autoridad que le confería el cargo municipal y el respeto con el que contaba como médico de la gente más humilde, conminó enérgicamente al gentío, gritándoles que aquello no era propio de hombres, que con esa actitud y esos hechos estaban deshonrando a la República y que lo que estaban haciendo era indigno y merecedor de desprecio. Tal fue la intensidad y convicción de sus palabras que consiguió que abandonaran el templo parroquial, sin llegar a consumar su total destrucción.

Con posterioridad, y a juzgar por el contenido del acta del pleno municipal del 9 de junio de 1931: “…el señor Salgado hace constar su protesta por los hechos reprobables ocurridos recientemente en la población y el atropello a ciudadanos indefensos como don Francisco Alonso y Cura Párroco, en cuyos sucesos los socialistas ni los afiliados a la Unión General de Trabajadores han tomado parte ni tenido intervención…”.

Hoy, se cumplen 82 años del fallecimiento del Dr. Salgado. Un viernes 10 de junio de 1938, en plena guerra civil y a los 63 años, fallecía en Elda, donde sus restos reposan junto a muchos de los que fueron sus pacientes.

Marciano Andrés Salgado es una de esas personas de nuestra historia que el paso del tiempo ha borrado del recuerdo colectivo, pero cuya memoria no debemos perder.

Fuente: https://www.valledeelda.com