FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
Para establecer una comparación que podamos entender dicen que el barco es como el Empire State de Nueva York. Mide 400 metros y es de una serie nueva, construida en Corea del Sur, que puede cargar 23.756 teus, la mayor capacidad de transporte puesta nunca en el mar por el ser humano. La compañía italiana MSC ha anunciado que va a venir a Valencia el ‘MSC Sixin’, un buque que en su primer viaje va rompiendo records por donde pasa: partió de China el 4 de mayo, cruzó Suez el 23 y ahora está repartiendo mercancía por Europa… para volver a empezar el bucle cuanto antes, de un lado del mundo al otro.
Un virus global ha encerrado en casa a 4.500 millones de vecinos del planeta y está haciendo tambalear los cimientos de un mundo construido con esfuerzo después de la Guerra Mundial y la Guerra Fría. Las dudas se agrandan: ¿cómo estamos de fuerzas ante los desafíos de esta desgracia económica y social? De la media docena de valores que Valencia puede exhibir con la cabeza alta, su puerto es uno de ellos. Y el barco que llega, enorme bestia de carga del siglo XXI, pertenece a la empresa que se ha comprometido a construir y utilizar una terminal de mercancías que estará entre las dos o tres mejores de España: con ella, Valencia va a seguir estando en la línea emprendida hace casi medio siglo, cuando decidió adecuar sus instalaciones al invento del contenedor.
El desorden social, los disturbios y la violencia, están empezando a prender en la estopa de pobreza, falta de trabajo y dolor que crea la epidemia. El hemisferio sur es ahora la víctima predilecta del mal, que se extiende al compás que el invierno se afianza. Más asustados que confinados, vemos sucederse, ante la pantalla global, asombrosos espectáculos nunca vistos: políticos ineptos añaden problemas a los problemas sobrevenidos. Con el populismo y el nacionalismo por bandera, extienden miedo en lugar de sembrar confianza. Sin embargo, este barco, el ‘MSC Sixin’, en menos de un mes, con cinco escalas, ha traído a Valencia, desde la China donde empezó todo, miles de toneladas de mercancías: es el fruto chocante de un Oriente comunista que trabaja esclavo del Occidente capitalista.
Las consecuencias sociales, económicas y políticas de la pandemia van a ser más duras que las de la crisis financiera de 2007; pero quiero aferrarme a la idea de que un buque de estas características es el más contundente símbolo contra el derrotismo. El mundo globalizado no tiene marcha atrás. De modo que bajar los brazos y rendirse sería un error demasiado ingenuo: ni podemos, ni debemos, ni queremos mostrar cansancio.
Fuente: https://www.lasprovincias.es
