Arxiu mensual: febrer de 2021

LA ICÓNICA PENYETA DEL MORO DE CULLERA CUMPLE 160 AÑOS

JOAN R.GIMENO

Cullera es una ciudad de leyendas, en la que se cuentan los iconos que la identifican como parte de su historia. Referente indiscutible es el castillo, pero, sin duda, existen otros muchos, como la Cueva del pirata Dragut o la Penyeta del Moro, que, junto con el faro del cabo cullerense, constituyen un icono del frente marítimo valenciano, además de todo un emblema de la capital turística de la Ribera Baixa, hasta el punto de dar nombre propio a una veterana asociación fotográfica local dedicada a recuperar la memoria gráfica de la ciudad.

Como tal símbolo identitario, la Penyeta ha estimulado la imaginación de publicistas y escritores locales. Como, por ejemplo, Lamberto Olivert Espinós, hijo mayor del reconocido poeta Lamberto Olivert Arlandis, autor de un hermoso cuento publicado en el número de 26 de abril de 1924 de la revista Sucrona, que narra la desdichada historia del joven musulmán Magud, quien, habiendo embarcado hacia el destierro forzoso tras la conquista de Jaime I, trastornado al creer ver entre las olas la fantasmagórica presencia de su amada Bibiana, de religión cristiana, se lanzó al mar braceando hasta recalar su cuerpo, ya exánime, en la peña emergente de las aguas de la bahía cullerense, que por esto pasaría a ser conocida con el apelativo ‘el Moro’.

Cierto es, en cualquier caso, que con este mismo nombre, el ‘Moro’, aparece por primera vez grafiada la roca en el conocido plano de la rada de Cullera del Marqués de la Romana, de 1764. Pero, a partir de ahí, se suscitaban dos preguntas que muy a menudo se han hecho vecinos y visitantes de Cullera, pescadores y aficionados a la pesca deportiva, y que hasta hoy permanecían sin respuesta: ¿Por qué y cuándo adquirió la roca su actual fisonomía? ¿Cuándo se levantó sobre ella la columna de hierro que la cubre?

Respuestas de los expertos

Gracias a las averiguaciones realizadas por el investigador cullerense Juan Ripoll y el CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE CULLERA, MANUEL LANUSSE, ahora ya es posible dar a estos interrogantes una contestación convincente y rigurosa, una explicación ajustada a la realidad histórica objetiva, poniendo así punto y final a especulaciones varias y a hipótesis rocambolescas.

«En el contexto de la instauración del moderno Estado liberal, que situó en el primer plano de la acción gubernamental el impulso y desarrollo de las obras públicas, con un protagonismo sobresaliente del recién creado cuerpo de ingenieros», explican Lanusse y Ripoll. «Se aprobó, primero, el Plan General para el alumbrado marítimo de las costas y puertos de España e islas adyacentes, en 1847, que preveía la construcción en Cullera de un faro de tercer orden, y en 1858, el Plan General para el Balizamiento de las costas y puertos de España e islas adyacentes».

Según los citados investigadores, «este último plan, inspirado por el ejemplo de las naciones europeas más avanzadas y de los Estados Unidos, como reconoce explícitamente su memoria justificativa, definió el balizamiento y alumbrado de las costas como un ramo importantísimo del servicio público, y se marcó como propósito fundamental facilitar toda clase de comodidades al comercio y cuantas seguridades sean posibles a la navegación».

Fuente: https://www.levante-emv.com

‘MAGDALENA VIVA’ REMEMORA HISTORIAS DE LAS FIESTAS DE LA MAGDALENA

COPE Castellón emite, desde el 4 de febrero hasta el 14 de marzo, el espacio especial “Magdalena viva” en el que diversos personajes de diferentes sectores relacionados con el mundo de la fiesta explican y recuerdan sus vivencias sobre pasadas ediciones de las Fiestas de la Magdalena.

Dado que este año, por la pandemia, tampoco se podrán celebrar las fiestas fundacionales de Castellón de la Plana. Con este espacio, COPE Castellón quiere mantener viva y no olvidar una celebración fundamental para la ciudad y, por ello, cada día, Raúl Puchol, en el programa magazine de COPE Más Castellón se acerca con diversos invitados y reportajes a diferentes historias de la Magdalena a lo largo del tiempo.

Por este espacio, desfilarán responsables municipales, reinas de las fiestas, representantes de collas y de gaiatas y, en definitiva, todos los personajes que, en algún momento, han estado vinculados a las fiestas fundacionales de la capital de la Plana.

El CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE CASTELLÓ, ANTONI JOSEP GASCÓ, fue la persona encargada de inaugurar este espacio especial comentando sus principales vivencias y recuerdos de las Fiestas de la Magdalena.

Unos diálogos de Raúl Puchol con toda una serie de personajes del món de la festa, que se podrán escuchar de lunes a viernes en directo, entre las 12.20 y las 14.00 (https://www.cope.es/directos/castellon), y que, además, estarán también presentes en la web cope.es/castellon con sus respectivos podcast.

Todo ello, para no olvidar lo que significa y representa para la capital y para toda la provincia las Fiestas de la Magdalena, aunque este año, por segunda ocasión consecutiva, no se puedan celebrar por la crisis sanitaria que provoca la pandemia.

Fuente: https://www.cope.es

SIMBOLOGÍA DE LA FESTIVIDAD DE LA CANDELARIA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA.

Una de las fiestas más arraigadas en nuestra Xixona, sin lugar a dudas ,es la de la Candelaria. Esta festividad tiene en la actualidad una significación profundamente cristiana.

La Festividad de la Candelaria marca el fin de un ciclo y el inicio de otro, tanto para la tradición cristiana, como para el mundo mistérico anterior , como para el ciclo de la naturaleza. Para la tradición cristiana esta festividad supone el límite entre el Jesús en el pesebre y el Jesús niño, para la naturaleza este día marca el fin del invierno y relacionado con este hecho existen una serie de ritos de fertilidad y renovación de carácter antiquísimo

Para la Iglesia católica la fiesta de la Candelaria conmemora  el acto de la purificación de la Virgen María después del parto de Jesús y el de la presentación de éste en el templo.

La Ley de Moisés prescribía que cuando una mujer había tenido un niño varón debía considerarse impura durante siete días, estando obligada a ir al templo para ser purificada, lo que no podía hacer hasta treinta y tres días después de cumplido aquel septenario. Si el nacido era niña, el tiempo que debía transcurrir hasta ir la madre al templo a purificarse era doble, o sea de sesenta días.

La madre al presentarse en el templo debía llevar un cordero y un palomo o una tórtola para sacrificarlo, pues este era el medio para limpiarse de la mancha del pecado. Si la mujer era pobre, le bastaba con ofrecer dos pichones o dos tórtolas. Hecha la ofrenda, el sacerdote rezaba una oración por la mujer, y así quedaba esta purificada. María se encontró en este último caso. María se sometió a ley mosaica presentando a su hijo al sacerdote, y Dios aprovechó aquella ocasión para que pudieran contemplar al Mesías prometido.

El origen de esta fiesta se pierde en el comienzo de la vida. Esta festividad hay que relacionarla con el transcurrir de las estaciones, ya que sin dudarlo esta fecha el 2 de febrero es considerada popularmente como el final del invierno.

La adopción de esta fiesta de orígenes paganos por el mundo cristiano remontan a los tiempos primogénitos del cristianismo. La Iglesia de Jerusalén en la primera mitad del siglo IV celebraba esta fiesta con una procesión hacia la basílica de la Resurrección de Constantino. De allí, se propagó por todo el orbe católico. En todo el Imperio de Oriente fue introducida por Justiniano I en 542. En occidente fue el papa Gelasio I(492-496)quien introdujo esta celebración para abolir los excesos y las supersticiones de los romanos, que con el nombre de Lupercales eran celebradas en el mes de febrero. La procesión con luces se la encuentra sin interrupción desde principios del siglo V en el Oriente como parte de la fiesta.

El nombre de esta celebración procede de que durante la celebración de la misa se bendecían y entregaban a los fieles unas candelas o velas. Las pequeñas se repartían entre los fieles y las grandes entre el clero, autoridades y aquellas personas que daban una limosna. Después de la bendición se procedía a realizar una procesión en el interior del templo.

Las candelas tenían una triple función; pues servían para: alejar las tempestades y el granizo y las brujas y malos espíritus; para recuperar la salud cuando había caía enfermo y para impedir que el mal y las enfermedades pudieran atacar al ganado.

Las candelas representan la luz y la claridad de Jesús. Tienen que hacerse con cera virgen, ya que simbolizan la pureza virginal de María.

Existía la costumbre de que las mujeres embarazadas, especialmente si están en avanzado estado de gestación, asistieran a la procesión. Ya que creían que podría asegurarles un buen embarazo y un buen parto. Si durante el curso de la misma se les apagaba la candela era señal de que tendría un niño muerto, si llevaban dos candelas encendidas en lugar de un hijo tendrían gemelos. Las mujeres que habían tenido un hijo muerto tenían gran interés en asistir a la procesión; ya que pensaban que su hijo, desde el limbo, veía la lucecita de la candela que su madre llevaba en la mano.

Hasta el día de la Candelaria no se consideraba que las fiestas navideñas habían terminado, ya que las mismas duraban 60 días, desde el 8 de diciembre festividad de la Purísima hasta dicho día. Era también el último día en que se tenía expuesto el belén. Este día se aprovechaba para celebrar una fiesta casera, consistente en cantar las últimas canciones al nacimiento y durante dicha celebración un adulto se daba cuenta que la figura del Jesusito había desaparecido, entonces los niños de la casa se dedicaban a buscarla afanosamente. Transcurrido un cierto tiempo el adulto comentaba que esta figura se había ido del Belén y se había escondido en el bolsillo del niño más pequeño. Entonces, éste rebuscaba en sus bolsillos y encontraba la figura. En este momento se les explicaba que ese día se había calzado a Jesús, que era ya un hombrecito, y que podía cuidarse sólo; por eso se había escapado del Belén. Desde aquel día había que adorar a Jesús no ya como un niño sino como un hombre y por eso ya nos podíamos deshacer del Belén y ponerlo en los altares.

Relacionado con la suposición de que este día marcaba el fin del invierno y el inicio de la primavera está una creencia muy antigua y común a muchos pueblos europeos , que dice , que en el día de la Candelaria el oso, que ha estado todo el invierno durmiendo dentro de su cueva, se despierta. Saca la pata fuera de la cueva y si llueve o hace mal tiempo sale de su cueva y hace vida normal; pero si hace buen tiempo, se vuelve a acostar y duerme durante cuarenta días más. El oso simboliza el genio de la naturaleza, que pasa como dormida los fríos del duro invierno y que revive con el buen tiempo, representado por la lluvia fecundadora y vivificadora. En la literatura popular existen una serie de refranes que apoyan esta suposición ,como:

”Quan la Candelera plora, // l’hivern ja és fora, // i si no plora, // ni dins ni fora”.

“Quan la Candelera plora, // el fred és fora; // quan la Candelera riu; // el fred és viu; // tant si plora com si riu // ja ve l’estiu”.

“Si per la Candelària neva, trenta dies mes estarem en ella”.

Otras tradiciones relacionadas con este día son las siguientes. Cuando la Virgen María iba a presentar a Jesús al templo, la lechuza desde la cima de un árbol, al verlos pasar, y para expresar su admiración y alegría hizo: u,u,u,u,u,u,u,u, y el niño se asustó y comenzó a llorar. María la maldijo y la condenó a volar sólo de noche y poder salir durante el día y a rondar por los cementerios. Durante este trayecto la Madre de Dios se sintió cansada y se sentó al pie de un granado, el cual bajo sus ramas para hacerlos de dosel y abrigarlos. La Virgen , en agradecimiento , lo bendijo.

Hoy es el día en que florece el romero. Según la tradición la Virgen lavaba la ropa de Jesús todos los sábados. Al ir a tenderla todas las plantas se encogieron, para que la humedad no les perjudicara debido al frío intenso de aquella época. El romero, generoso, extendió a un si cabe más sus ramas y llamó a María para que pusiera sobre él la ropa de Jesús. La Virgen le concedió el don de poder florecer en cada una de las cuatro fiesta de la Virgen María. Por su parte el sol salía cada sábado para así poder secar la ropa del niño Jesús. De aquí procede el refrán:

“No hi ha dissabte sense sol, // ni viudeta sense dol, // ni donzella sense amor, // ni pena sense dolor.

También se pensaba que en el día de la Candelaria se casaban los pájaros y que por tanto era pecado salir a cazarlos.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

ELDA PROTEGE LA ÚLTIMA MORERA DEL CASCO ANTIGUO

MARTA ORTEGA

La última morera del Casco Antiguo, datada a principios del siglo XX, se encuentra en el aparcamiento de la calle Magdalena Maestre Amat, a espaldas del Ayuntamiento. Su situación es complicada, ya que está muy inclinada y, por ello, desde el área de Servicios Públicos, a través de la contrata de jardinería, se va a actuar para conservarla.

Este es el último ejemplar que queda en pie como recuerdo de una parte de la historia de Elda, pues durante dos siglos los eldenses plantaron numerosas moreras que, por un lado daban sombra en verano y dejaban pasar el sol en invierno, pues es de hoja caduca, y, por otro, sus hojas servían de alimento para los gusanos de seda, pues la población producía seda, señala el CRONISTA DE ELDA, GABRIEL SEGURA. Por este motivo había numerosos ejemplares no solo en los accesos de la ciudad sino también en los patios de las viviendas, y solo queda en pie uno en pleno casco antiguo, a pocos metros del castillo tras los numerosos derribos de estas calles en la década de los 80.

Se trata de un ejemplar Morus alba que se encuentra bastante afectado por un hongo y con el tronco muy inclinado, por lo que se debe actuar para evitar que acabe perdiéndose. Para ello se colocará un puntal de medialuna que evite dañar el tronco, que actualmente está agarrado con una cuerda tensora.

Tras esta actuación se regará en abundancia durante la primavera y se le echará más abono a la tierra que rodea a este árbol. También se está valorando mejorar la estructura de protección de la morera para evitar que la tierra se compacte.

Fuente: https://www.valledeelda.com

‘FALLES, TRAQUES I BUNYOLS’, UNA CRÓNICA DE ALFONSO ROVIRA

ALFONSO ROVIRA. CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA

Bernat Sansaloni compuso un pasodoble a la luz de las velas en el transcurso de la “Pantanada” de Tous, el 21 de octubre de 1982 con el agua llegando al primer piso de su casa.

En la madrugada del 21 de octubre de 1982 -se han cumplido 38 años-, las enfurecidas aguas del Xùquer -el devastador como llamaban los árabes-, intentaban llegar a cotas desconocidas desde 1864. Bernat Sansaloni, músico de la Banda de Alzira, vendedor ambulante de calcetines -calcetins pels peus”, pregonaba en el “mercat”- sintió como una iluminación de la Virgen de los Desamparados, según manifestaba. Fruto de esta inspiración, bajo la luz de dos velas, aquella madrugada compuso el pasodoble “Falles, traques i bunyols”. Bernat batalló lo indecible para que fuera interpretada. Recuerdo sus intromisiones en plena calle, con el alcalde Paco Blasco; el empresario Luís Suñer o en alguna ocasión con Joan Lerma, presidente de la Generalitat Valenciana, cuando visitaba Alzira. Por fin fue estrenado el pasodoble de la inspiración de Sansaloni trasladado al pentagrama. Fue nada más ni menos, que la Banda de Música del Benemérito Instituto de la Guardia Civil de Madrid.

Lo contaba su autor de puño y letra, testimonio que afortunadamente ha llegado a nuestras manos, con la partitura incluida. Por ello, deseo después de casi cuatro décadas, recordar a este alcireño que amaba la música. Se puede leer en “El Quijote”, lo dice el Caballero de la Triste Figura, “el que ama la música no puede ser malo” y Bernat era un hombre bueno.

Alzira está sin energía eléctrica. Hidroeléctrica Española, la subestación de la carretera de Alberic, había dejado de suministrar corriente a las 17.50 de aquel miércoles 20 de octubre de 1982, al haber inundado las agua del Xúquer sus instalaciones, provocando un pavoroso incendio, tras el desmoronamiento de la presa de Tous. A las tres de la madrugada ya del día 21, con el agua llegando al balcón de la casa de Sansaloni en la calle Colmenar. Alumbrándose con dos velas, escribió la canción que titulará después, “Falles, traques i bunyols”, para dar alegría a Valencia y toda la Comunidad.

Sansaloni, entonces de 55 años de edad, en aquellos momentos vivía en directo la avalancha de agua y barro que inundaba la ciudad. Sobre las tres de la madrugada del jueves 21, el agua alcanzaba cuatro metros de nivel, rozando el balcón de su casa, un primer piso. Cuanta en su narración que, a esa hora, sintió como una iluminación de la Verge dels Desemparats, de la que era muy devoto -manifestaba- y, con lágrimas, a la luz de las velas compuso el pasodoble.

Pero, como dice el refrán, “después de la tempestad viene la calma”. Bernat Sansaloni tuvo que afrontar la “lucha” para que fuera respaldada. En su quehacer vendiendo calcetines por los mercados de la Ribera, comenzó a regalar la partitura, acompañada de la letra, trazada manualmente. De hecho, la obra fue registrada en la Sociedad General de Autores de España, el 28 de diciembre de 1982.

Posteriormente fue interpretado su pasodoble por vez primera, por la banda de Tavernes de la Valldigna, dirigida por el maestro Eduardo Amat y, como apuntamos más arriba, por la Banda de la Guardia Civil de Madrid, dirigida por el mestre d’Alberic, Ramón Benavent, quien tuvo la oportunidad de grabar el pasodoble de Sansaloni.

En 15 de octubre de 1998, se produjo el óbito de Bernat Sansaloni; contaba con 65 años de edad y a los músicos de la Banda de la Sociedad Musical de Alzira, son su director, Ángel Crespo, les cupo el honor de recibir sus restos a la puerta de la parroquia de San Juan de Alzira, con la interpretación de la obra ”Mater mea”, cuando iba a recibir cristiana sepultura tras la misa del “corpore insepulto ”, que ofició el párroco Félix Fernández.

Bernat Sansaloni Ortiz, amante profundo de la música, verdaderamente fue un hombre bueno y, no dudemos que allá donde llegó hace 22 años, Ángeles y querubines le recibirían con música.

“…Les falleres i fallers pels carrers es trobaran; forasters i valencians i tots anirán a les festes de Sant Josep.

Els bunyols són populars… falles, traques i bunyols…!”

Fuente: https://www.nuestrasbandasdemusica.com

INCORRECCIÓ DE LA DENOMINACIÓ “MANCOMUNITAT DE LA BARONIA”

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Des de fa moltíssims anys, la gent dels pobles de la comarca del Camp de Morvedre engloba a tots els municipis riberencs del riu Palancia, a excepció de Sagunt, dins del que es diu la Baronia o Subcomarca de la Baronia. Fins i tot, amb caràcter oficial existeix la Mancomunitat de municipis de la Baronia, que agrupa els nou municipis de Segart, Algar de Palància, Torres-Torres, Petrés, Gilet, Albalat dels Tarongers, Algímia d’Alfara, Alfara de la Baronia i Estivella, amb una població de 5.369 habitants i una extensió de 108,20 quilòmetres quadrats. I allò que és més xocant, se sol distingir per alguns, dins de l’anomenada Subcomarca de la Baronia, formant part de la comarca del Camp de Morvedre, tres àrees geogràfiques diferenciades: la Baronia Alta (Algar de Palància, Alfara de la Baronia, Algímia d’Alfara i Torres-Torres), la Baronia Mitjana (Albalat dels Tarongers, Estivella i Segart) i  la Baronia Baixa (Gilet i Petrés).

                Estes denominacions i subdivisions obeixen senzillament al capritx d’alguns sense tindre en compte tota una sèrie de circumstàncies ni antecedents històrics de cap tipus, cosa que almenys no va ocórrer, valga el cas, en el Reial Decret de 27 de juny de 1916, signat pel rei d’Espanya Alfons XIII i pel Cap de Govern d’aleshores, Alvaro de Figueroa, Comte de Romanones, matjançant el qual es va acordar el canvi de nom de molts municipis de tot l’Estat , entre ells Algar que va passar a denominar-se “Algar de Palancia” , per estar situat a la vora del riu Palància, veritablement sense tindre en compte el criteri dels ajuntaments afectats, però  sí  que es van tindre en compte i consideració, com hem vist, raons de tipus històric, geogràfic, etc.

                I cal dir tot açò perquè, si tenim en compte la història, la gran majoria dels pobles de la nostra comarca adés citats constituïen en temps passats cadascú una baronia pròpia. Així, Algar, sota el domini administratiu de l’Orde de la Mercé des de 1251, va tindre com a baró des de 1471 al Mestre General d’esta institució religiosa, amb el beneplàcit del rei de la Corona d’Aragó, Joan II, anomenat el Gran o Joan sense Fe; Estivella-Beselga va tindre com a baró, entre altres, a Baltasar Escrivà d’Íxer i Montsoriu (1673-1738); Torres-Torres, per donació en 1271 de Jaume I, rei de la Corona d’Aragó, va tindre el seu primer baró en la persona de Bertran de Bellpuig, baronia que comprenia també els llocs d’Alfara i Algímia; de Petrés va ser baró en 1420 Joan Aguiló i Romeu, títol concedit pel rei de la Corona d’Aragó, Martí l’Humà; d’Albalat va rebre el títol de baró Joan Vila-Rasa i Cababyelles, el 18 d’octubre de 1614, del rei d’Espanya Felip III, i, en Gilet, en el segle XV, va ser investit baró Manuel Llansol de Romaní.

                És a dir, que, en termes històrics almenys, la denominació Mancomunitat de la Baronia i Subcomarca de la Baronia és totalment errònia i inapropiada, ja que, amb això, sembla donar-se entendre que tots els pobles esmentats constituïen  històricament, de forma conjunta, una sola baronia amb un sol i únic baró al seu capdavant.

                Hem de dir que som conscients del difícil que és canviar algunes coses, sobretot els usos i costums prou arrelats, però també cald dir, amb tota la humiltat i respecte, que tal vegada caldria intentar aconseguir una major objectivitat històrica i geogràfica en referir-nos a la nostra comarca i a les seues subcomarques. Possiblement, en el nostre cas,  seria més adequat utilitzar expressions com Mancomunitat (i Subcomarca) de les Baronies o Mancomunitat (i Subcomarca) del Baix Palància, per citar-ne només uns exemples.

                En definitiva, i fent nostres les paraules de Lluís Mesa i Reig, Cronista Oficial d’Estivella, en referir-se a esta qüestió: “ som una terra de baronies i no un domini d’un baró o baronessa. No podem trair al passat ni fer un present sense tradició històrica. Pensem-ho “.

ARTESANOS DEL SIGLO XX DE CASINOS: JOSÉ MANUEL MURGUI GARCÍA

JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

La familia: Agustín Murgui Rocher, viudo de Margarita Muñoz Murgui, se casa en segundas nupcias con María García Murgui, el día tres de marzo de 1905, a los treinta y seis años de edad, que era hijo legítimo de Gerónimo Murgui Murgui y María Rocher Murgui.

María García Murgui, tenía veintidós años de edad y era hija de Francisco García Murgui y de Manuela Murgui Asensi, ambos difuntos. Según su partida de boda, se lee que fueron dispensados en tercer grado de consanguinidad y tercero de afinidad y dispensadas también las tres canónicas moniciones. Don Juan Bautista Ferrer Dasí, Cura regente expresa: “Celebre misa, los velé y conferí la bendición nupcial, según rito de nuestra Santa madre Iglesia. Testigos Juan Manuel Murgui Rocher, viudo y Francisco Muñoz Latorre, casado, ambos vecinos de esta parroquia.

Gerónimo Murgui Murgui, era hijo de Blas Murgui Feltrer y de Justa Murgui Rubio; María Rocher Murgui, era hija de Juan Bautista Rocher y Visiedo y Andrea Murgui Muñoz. Del primer matrimonio de Agustín con Margarita, nacieron tres hijos: Lamberta, José y Agustín Murgui Muñoz. Del matrimonio de Agustín con María, nacieron dos hijos: María y José Manuel Murgui García.

El perfil: José Manuel vino al mundo el día 20 de enero del año 1914 siendo el segundo hijo y primer varón, que colmó el gozo de su joven madre María, hija del que fue primer Alcalde Constitucional de Casinos, y de su esposo Agustín. Desde muy pequeño ya demostró sus habilidades manuales, propias de un joven inteligente que con estudios básicos, sabía del trabajo agrícola, de la especialización en labores del campo, o de la construcción.

Fue el primer bodeguero de la Cooperativa Vinícola Santa Bárbara, cuando empezó a partir de 1952 a elaborar nuestros gloriosos vinos, igual participaba en la elaboración que en la venta al por menor. Posteriormente, empleado, trabajador del Ayuntamiento de Casinos desempeñando hasta su jubilación las labores de vigilante nocturno, o “Sereno”, enterrador, a la vez que tenía que atender, junto a José María Llorens y Juan José, el cuidado del agua de la cisterna pública en la Calle Santísima Trinidad, el pozo de la calle san Joaquín, como el decoro y limpieza de la plaza los sábados por la tarde y fiestas de guardar, barriendo con grandes escobas y regando con metálicos pozales, aquella plaza de tierra, presidida por la fuente de Felipe Vengut y perpetrada por cuatro altos pilones, los correspondientes bancos y los árboles frondosos que daban sombra desde la primavera hasta la caída de las amarillentas hojas.

Todos estos trabajos quedaron reducidos a la nada en el momento de su jubilación. La edad llega, los días pasan, atrás quedaron los vehículos que fueron sus compañeros de viaje, una bicicleta, una moto, y al final un Renault-4. En un armario quedó colgada su impecable escopeta de caza, o la manta a cuadros, su fiel compañera de las noches de frío, cuando acompañado del tío Juanito, pasaban las noches en vela, paseando las calles de Casinos, y velando por la seguridad de los vecinos. Todos los argumentos, vanidades, lecciones de historia, quedan sepultadas en la mente y poco a poco pasan a ser olvido de los protagonistas y de sus sucesores. El olvido es tan fugaz, como la velocidad de la luz.

Su obra: La mente humana es capaz de reinventarse. Esa palabra que tan de moda esta en estos tiempos, en los que nada es como antes. José Manuel, así lo hizo en el final de la década de los ochenta y noventa. El conocía el campo, conocía muchos secretos de la tierra. Sabía del trabajo agrícola y del manual.

Por razones de vecindad fueron muchas horas las que tuve la oportunidad desde niño, de convivir con él y su familia. Cuando yo era pequeño, con cañas y pasta de harina, ya me fabricaba el “cachirulo”, aquella cometa hexagonal, hecha de papel plegado, con una cola de hilo y ordenados papeles de colores para volarla al cielo, el día de pascua en la Casa de campo o Cerveret. También sabía hacer filigranas con tapones de corcho y cañas secas. Las cortinas para la puerta, con tapones cosidas a la perfección con hilo de palomar, eran su manualidad en horas libres. Aunque eso siempre quedará en un segundo plano, en el del recuerdo, al no tener constancia gráfica de aquellos juguetes y enseres, divertidos, rústicos y caseros.

Él se tomó en serio su trabajo, la última parte de su vida, la dedicó a acariciar el esparto, la rafia, o el hilo de pita. De las piedras de las montañas, con sus manos, arrancaba el esparto, lo ponía a remojo, lo picaba y lo moldeaba, para después mimarlo, tejerlo, y de forma perfecta transformarlo en una obra de arte, con el sello propio de su manual menestralía.

Se pueden contar por cientos los capazos de esparto de todos los tamaños. Desde los adecuados para labores del campo, hasta las miniaturas para adornar cualquier rincón o decorar con algún motivo. Cestas para poner los ovillos de lana y facilitar la costura. Bolsos para ir al campo a tomar la comida o merienda; posa platos, posa paellas; bandejas para llevar a bendecir el “pa de sant Blai”; caracoleras, más conocidas como “serpelleras” de esparto; cientos de alpargatas de todos los números, desde un centímetro de largo, hasta para los que calzan un pie del cuarenta y tres o cuarenta y cuatro. Todos estos artículos en mi modesta opinión son dignos de ser presentados al Guinness World Records.

Entre colores dejó su nombre impreso en los ajuares de rafia o de pita, sus iniciales en las alfombras que custodian las puertas de las casas y su ingenio era tan productivo, que de sus manos salieron barcos que bien podían inspirar a cualquier naviera, cálices, custodias y motivos de alabanza al Santísimo Sacramento; bolsos de última moda, que puedes encontrar a elevados precios en escaparates de la pitiusa Ibiza, o la cosmopolita ciudad de Benidorm.

Así invirtió el tiempo los últimos años que pudo vivir entre nosotros José Manuel. Hombre ilustrado de su tiempo, fue Clavario del Santísimo Cristo de la Paz en 1936, volviendo a serlo en el año 1939, para refundar aquella desaparecida Cofradía. Fue testigo de cómo se convenció Juan José Rocher y a su esposa Pilar Suesta para que sufragaran la imagen del Santísimo Cristo de la Paz, en acción de gracias por su hijo Juan Bautista; el acompañó la imagen cuando hizo el trayecto el desde el taller valenciano de Antonio Sanjuan, hasta Casinos, en el camión del “Tío Royo”; contaba con todo lujo de detalles, el recibimiento de la sagrada imagen, tapada con una sábana, en la ermita de San Roque, la llegada a la casa de la calle Mayor, el traslado con cohetes el día tres de diciembre, dese esa casa hasta la Iglesia… sus historias estaban llenas de verdad, sus palabras no escondían mentiras.

Sus horas las marcaban sus manos con la cuerda y el esparto, su ideal era obsequiar a quien disfrutaba de su trabajo, a quien hasta él se acercaba a contemplar sus diseños, por eso sus obras, nos recuerdan su paso por este mundo hasta el final de sus días.

Hasta la eternidad: Gran devoto de la Virgen de la Cueva santa, unos azulejos, posiblemente del sigo XIX, han adornado la entrada de su casa durante toda una vida que compartió con su esposa Teresa, con sus hijos María Teresa y José Manuel, sus nietas… En el año 1999, un cuatro de septiembre cerró sus ojos para siempre. Solo faltan cuatro días para celebrar esa fiesta entrañable de la que tanto gustó, tantas veces visitó en aquel santuario de Altura, pero su hora, su día, su momento estaba marcado en ese final de varano, que disfruto tejiendo esparto a la puerta de su casa.

Su legado quedó guardado entre polvorientas cuerdas, sus capazos siguen abrazando la leña que arde en la chimenea, los bolsos camperos, o de compra siguen paseando y viendo la luz solar, mientras el recuerdo de un artesano, de un hombre que supo vivir intensamente se pierde entre la nebulosa de la historia.

¡Cuánta artesanía queda guardada en la memoria! ¡Que grandes son los hombres y mujeres que dejan legados irremplazables e insustituibles, porque su mente expresa el poder, la sabiduría y el amor que derrocha su alma!

Gracias José Manuel, gracias a su hija María Teresa y a Felipe, que han hecho posible que el arte del esparto se escriba con letras mayúsculas.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com