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DIARIO DEL COVID-19: CASINOS: EL DÍA DE PASCUA Y EL MÁS DEL JUEZ PAGÁN

JOSÉ SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

Era costumbre en Casinos, en la década de los años 1940 ir a comer la mona al campo, y los lugares más concurridos eran “Cerveret”, el Más de Juez, la Torreseca, y hasta la misma ermita de San Roque. Cada día se visitaba un lugar, para al final de la jornada todos los jóvenes y menos jóvenes que participaban en la excursión, reunirse en la plaza, hacer un corro, bailando la tarara, y acabar así el primer día de pascua, para después continuar en el Cine Moderno, en el de Pons, o en el baile del musical… Eran los años cuarenta, cincuenta… setenta…

Hoy me centraré en el Mas del Juez Pagan. Esa Masía, que en 1788 ya está datada en el Inventario Parroquial, tiene sus orígenes muchos años antes. En el Libro de ésta Familia, se expresa el origen de la misma, y transcribo algunos apuntes históricos, dignos de ser tenidos en cuenta para conocer nuestra historia: “Don Ramón Lazo y Ortega, chronista y rey de armas en todos los reinos, dominios y señoríos de la cathólica magestad del señor don Carlos terzero (que Dios prospere) rey de España y de las Yndias Orientales y Occidentales, etcétera.

Certifico: que por parte de don Antonio Pagán, natural de la ciudad de Murzia y vecino de esta corte, me ha hecho constar ser hijo lexítimo de don Pedro Pagán, natural de || la villa de Elche y de doña Graciana Mora.”

Por otra parte, sabemos por el mismo libro que la Casa de Pagan:” Cuya familia trae su origen de la ciudad de Génova, donde esta familia es mui antigua y noble. Se establecieron en Murcia casi desde la población, tenidos por caballeros más principales de dicha ciudad y como tales tubieron siempre oficios públicos en ella, como parece por diversos libros, annales de aquel archivo. Y assí, Rodrigo Pagán, fue alguazil maior, año mil trescientos y treinta y seis. ||

Y el mismo fue procurador de Cortes, juntamente con Manuel Porzel. Y Gonzalo Pagán, alcalde ordinario, año mill trescientos ochenta y cinco. Sancho Pagán fue regidor, año mill trescientos ochenta y seis, y Alfonso Rodríguez Pagán, regidor, año de mill quinientos y dos. Diego Pagán, regidor, año mil quinientos y siete. Gonzalo Pagán, llamado a concejo por collaciones, año mill quatrocientos y diez. Gonzalo Rodríguez Pagán y Sancho Rodríguez Pagán, llamados a concejo por collaciones, año mill quatrocientos y once. Y otros muchos de esta ma- || nera. Después, acà, Alonso Pagán fue merino del marqués de los Vélez, el qual casó con doña Luisa de Negrón y Oria, y tubo por hijos a Rodrigo, Francisco, Juan Antonio, Luis, doña Leonisia y doña Ysabel Pagán.”

Uno de los primeros moradores en Casinos de esa Familia fue Antonio Pagán, y en la misma obra se lee: “Don Antonio Pagán, que fue bautizado en Santa Eulalia de Murzia, a diez y nueve de diziembre de mill setecientos treinta y dos. Casó quatro vezes: la primera, con doña Josefa de Aguilar; la segunda, con doña Bernarda Valdecañas; la terzera, con doña Josefa de Campos; y la quarta, con doña Manuela de Aguilar. De la primera unión, resultaron por hijos doña María Petronila Pagán y Aguilar, bautizada en San Gil de Torrijos || y doña Josefa Gala, bautizada en San Justo y Pastor de Madrid. De el segundo matrimonio, tubo a doña María Magdalena <Pagan> y Valdecañas, bautizada en San Pedro de Madrid. De la terzera unión, tubo por hijo a don Francisco de Paula Pagán y Campos, el que murió de corta edad. Y de el actual matrimonio con doña Manuela Aguilar, aún no tienen subcesión, siendo de advertencia que esta señora hera prima hermana de la primera muger de dicho don Antonio, por cuya razón, precedió la bula de Su Santidad de dispensación. || A este otro caballero, don Antonio, le corresponde el relacionado blasón de armas, según parece, por sus papeles, con testes, con mi real archivo.”

Es una interesante historia de amor, de hidalgos personajes que está datada su origen en 1336. En 1792 el Informe Fabián y Fuero, nos habla de “Las Casas vulgo el Más de Casinos. La Parroquia de Liria tiene por Anexo unas casas, llamadas vulgarmente el Más de Casinos, que es Vicaria Temporal desde el año 1788”, ya nos la referencia.

El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar que es una magna obra publicada por Pascual Madoz entre 1846 y 1850P Madoz en su Tomo V- Página 486, nos habla de la “Casa del Cañar: Masía con ermita de la Prov. de Valencia partido judicial de Villar del Arzobispo, termino jurisdicción de Casinos. (Más del Juez Pagán).

Cuando la familia Pagán vendió la propiedad de esta Masía y sus tierras, recordamos que uno de los propietarios estaba relacionado con la Farmacia Royo de Valencia. Por los datos que tenemos, conocemos que el origen de la familia Bartle se sitúa en Bradford, pequeña ciudad industrial de Inglaterra, cercana a Birmingham.

Willian Bartle Craven fue ingeniero de ferrocarriles y debió nacer en el primer tercio del siglo XIX en Bradford. Ejerció su profesión en India, más tarde en Italia y por último, en España. Su primer punto de llegada fue Madrid, contratado para la puesta en marcha del ferrocarril que entonces empezaba a desarrollarse en nuestro país, construyendo también edificios como el Circo Price y otros.

Por su profesión, conoció a Henry Fink, también inglés, originario de Bristol, que tenía en Valencia una fundición dedicada a la construcción de locomotoras de vapor, con cuya hija, Jane Fink Woodford, se casó pasando a ser socio de dicha fundición.

Emma Bartle Fink que pasó varios años en Inglaterra estudiando en un colegio de Bristol llamado Wester Super Mare y, a su regreso a España se casó con Ramón Bigné Molina, nacido en Valencia el 27 de diciembre de 1859. Una hija de los siete que tuvo este matrimonio Elena Bigne Bartle, se casó con Adolfo Royo Soriano, que fue el farmacéutico recordado en Casinos. Después hubieron más propietarios, hasta llegar a los actuales.

El Apellido Pagán ha permanecido en Casinos hasta hace algunos años, hoy quedan los descendientes de ese linaje. En 1840 don Antonio Pagán fue Alcalde de Casinos. Sigue en el recuerdo la Masía del Juez, de las tardes de pascua, del encanto de aquel lugar, pero sobre todo queda recreada en nuestra mente esa legendaria historia, que nació hace muchos siglos y que nos devuelve la identidad de una historia guardada en la memoria en la que disfrutaron las pascuas nuestras generaciones precedentes. Allí en esa Masía, junto a la Fuente del Cañar, se pueden escribir las más bellas páginas de historia que vivieron alumnos, maestros, chicos y chicas, que lo dieron todo en su niñez y juventud.

¡Ya es Pascua! Seguimos confinados… esperamos la merienda rural en el 2021. ¡Feliz Pascua Florida!

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

EL CANTO DE LA PASIÓN


Imagen y trono del Cristo Crucificado de la familia Ballester, que procesionaba en el Viernes Santo a finales del siglo XIX. / Foto: A. Darblade – Colección Fco. Sala Aniorte

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Buscando historias aun no desveladas de nuestra historia de las procesiones de Semana Santa, encuentro un artículo escrito, en septiembre de 1887, bajo el seudónimo de “Un salinero, que hace un recorrido algunas curiosidades de las fiestas y costumbre religiosas en la villa de Torrevieja”:

“El culto católico debe revestir, en mi opinión, esos caracteres de respetuosa seriedad y fe tranquila y apacible que reviste en este rinconcito de España. Nada de fiestas chocarreras en que los santos o las vírgenes representen o bailen como histiones o bacantes [mujeres griegas adoradoras del dios Baco]. Nada que haga meditar al pensador en los dijo y sabores del paganismo que quedan todavía en algunas fiestas religiosas de nuestro país. Nada que recuerde siquiera a aquellos autos sacramentales que en las naves de nuestras basílicas se representaban allá por los siglos XIV y XV, y que fueron la infancia de nuestro teatro. Cierto es que aun no hace muchos años vimos en la plaza de las Barcas [actual plaza de Castelar] y al aire libre a imitación de ‘Los Milagros de San Vicente’ en Valencia, una representación de la hermosa tragedia del Bautista, y en el siguiente, en la glorieta (entonces plaza de Capdepón) [actual plaza de Miguel Hernández], una especie de ópera mímico-divino-marcial, letra de nuestro malogrado poeta Higinio Gómez, y música del maestro Casamitjana, en la que había frailes, moros, odaliscas, almas en pena, ángeles y, como protagonista, la Virgen del Carmen. Pero bueno es hacer observar para que no se crea que esto contradice mi anterior opinión, que tales fiestas no han tenido nunca en Torrevieja vida propia ni ese carácter consuetudinario que deja entrever que son hijas del espíritu y de las ideas del pueblo que las celebra. No han pasado nunca de tentativas más o menos afortunadas: no han arraigado nunca entre las costumbres religiosas de nuestra patria.

En cambio, ¡qué seriedad, qué respeto, qué justo concepto de lo que es el culto católico respiran nuestra dos magníficas procesiones de Viernes Santo y 8 de Diciembre! De mí sé decir que un año que, acompañando a mis amos, salí de Torrevieja en aquellos santos días y presencié ciertas célebres procesiones de una ciudad que no nombraré, no quedé descontento del parangón que mi mente establecía entre las de aquella opulenta capital y las de mi humilde pueblo. Había allí más lujo, más ostentación, más aparato, pero no más belleza, no más alto concepto de espíritu religioso”.

Años después, comenzaría a interpretarse otra pieza sacra torrevejense, la llamada ‘La Pasión de la Tía Tortas’, considerada como uno de los más antiguos cantos pasionales de Torrevieja, y que tradicionalmente se ha cantado siempre en Torrevieja en los días de Semana Santa. Tras muchos años olvidada, volvió a cantarse en los años cincuenta del pasado siglo por un grupo de cantores bajo la batuta del maestro Francisco Vallejos, y en la Semana Santa del año 1968, bajo la misma batuta. Pero es a partir de la vuelta de las procesiones en la década de los años ochenta del pasado siglo cuando se ha venido cantando por la Coral Francisco Vallejos, el Jueves Santo, a las once de la noche, a la salida del templo de la Inmaculada Concepción de la imagen del Cristo Crucificado, en la llamada ‘Procesión del Silencio’, años después acompañado por le imagen de María Santísima del Silencio, la Coral Francisco Vallejos

Ya en la década de los noventa también la Agrupación Coral Manuel Barberá, interpreta los cantos «Señor, me cansa la vida» y «Madre del Silencio». A las doce, en la Plaza del Calvario, al norte del centro urbano, desde donde parte la solemne ‘Procesión del Descendimiento de Cristo del Calvario’, con la ciudad oscurecida; antes de iniciarse la procesión, volviendo a intervenir la Coral Francisco Vallejos para entonar la «La Pasión de la Tía Tortas».

El Viernes Santo de 1982, se estrenó el ‘Vía Crucis’, composición original de Ricardo Lafuente Aguado, compuesto por catorce estaciones, y que regaló a la Junta Mayor de Cofradías, entonces recién fundada. Era interpretada por la Coral Grupo de Empresa Salinas de Torrevieja; la actriz torrevejense Carmen Alarcón hizo de narradora en los primeros años en que fue interpretada la obra.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

DOMINGO, 20 DE ABRIL.VIGÉSIMO NOVENO DÍA. FALLAS EL DÍA DE PASCUA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

En San Miguel de Allende, el domingo de Pascua tiene la misma pulsión popular y expansiva que en la Semana Santa del Marítimo de Valencia. El rigor de los días pasados se convierte ahora en desbordamiento de la alegría, en descorche de risas contagiosas. Y todo termina como empezó: con la cercanía de la pólvora, el ruido, el fuego y una catarata de colores.

En San Miguel de Allende, en México, hacen durante el invierno unos muñecos de cartón pintados de colores chillones. En principio es la metáfora de Judas, el traidor que vendió a Jesús a cambio de unas monedas. Pero tampoco ocurre nada si se moldea la figura de un demonio o un hacendado, de una bruja, de un policía, de un preboste que simboliza la autoridad, el dinero y el poder; la mentira, el vicio y la fealdad.

Vienen con colores brillantes y churretones de pintura no profesional. Los muñecos se cuelgan de las fachadas, penden de alambres que los colocan en medio de la calle, de farolas o semáforos: cada calle, cada barrio, cada artesano, exhibe los suyos durante tres días…

Pero en la mañana del domingo, los muñecos de la Semana Santa mexicana se concentran en el zócalo, en la plaza mayor, donde se han situado hilos que cruzan de  lado a lado como tendederos de ropa. Veinte, cuarenta muñecos se bambolean y cuando llega el momento, llenos como van de petardos y cohetes, se les prende fuego en medio del jolgorio general…

Giran, se contorsionan, estallan y esparcen sus miembros rellenos de paja. Y arden, se queman como teas para escarmiento general. Los mexicanos también hacen exorcismos como los fallero valencianos: al llegar la Pascua, la resurrección y el perdón, los vicios arden y las cenizas se proponen como metáfora. En San Miguel de Allende, Fallas y Semana Santa se dan la mano, por orden del pueblo. Que ha tomado las calles en una celebración donde no faltan comidas populares, calles adornadas, enchiladas y notables raciones de tequila. La fiesta dura hasta la tarde, cuando el Cristo de Atotonilco emprende el camino de regreso hacia su santuario barroco, acompañado de cientos de peregrinos.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

LA SETMANA SANTA DE SAGUNT DE 1920


Entrada al calvari de Sagunt a principis dels anys 20 del segle passat Levante-emv

LLuís Mesa i Reig explica com va ser la Setmana Santa de fa cent anys i quina va ser l’actualitat de la comarca a la premsa d’aquella época.

LLUÍS MESA I REIG, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

Les últimes setmanes sembla que s’ha detingut el temps. Totes les efemèrides renovades cada any s’han perdut. També esta secció ha emmudit. No obstant això, precisament enguany més que mai, torna per a recordar la celebració, fa cent anys, de la Setmana Santa de Sagunt.

El 1920 la premsa anunciava com s’esperava que fora la Setmana Santa en la capital comarcal. El corresponsal deia que “prometen ser muy solemnes y lucidas”, com així van ser. El clavari d’eixe any va ser José Pitarch Viña. Els majorals foren: Antonio Galmes Aleixandre, Francisco Robert Navarro, Mariano Estada Estada, Manuel Sorriano Mira, Francisco Martínez Navarro, Vicente Ferrer Peris, Luis Colomer Marzó i José María Baquero Llorens. La Junta de la Confraria estava presidida per José Badenes Alegre.

El dimecres 31 de març es va realitzar l’acte del Jubileu. El clavari i majorals, com es feia tradicionalment realitzaren la recol·lecció.

L’1 d’abril, Dijous Sant, a les nou del matí es va celebrar la missa de comunió a l’ermita de la Sang. El cor cantà els motets amb la direcció de Baltasar Palanca. A les tres de la vesprada, es van fer els oficis de Tenebres amb el mateix cor. Posteriorment, a les nou de la nit a l’església de Santa Maria predicà el pare fra Francisco Nosas de Vila-real.

El Divendres Sant, a les cinc del matí, va iniciar-se l’acte de la Pujada al Calvari amb el Jesús Natzaré. Allí estigueren el clavari i els majorals, acompanyats del capità i la guàrdia de saions. També el mestre Palanca va dirigir el cant del motets. Seguidament es va fer el sermó de la “Galtà” o de la Passió a càrrec de Félix Tomás Vivó. A les deu del matí, es van fer els oficis, la missa i l’adoració. En l’acte van participar el clero i l’Ajuntament. A les sis de la vesprada, es va celebrar el sermó del Descendiment a càrrec del canonge de la catedral de Terol Juan Antonio Faulí.

En acabar, a les set de la vesprada, va eixir la “solemne y simpática procesión del Entierro”, En l’inici es trobada el sargent amb dos membres del Cos de Carabiners de València. Seguidament desfilaren les andes en el següent orde: Veròniques, Santa Creu, Crist amb els Apòstols (portada pels devots), oració de Crist en l’hort, Crist en la Columna, i Jesús Ecce-Homo. Després estava situada la banda de música dirigida pel mestre Enrique Monreal. Continuaven les andes del: Crist del Descendiment, la Dolorosa, la Soledat, el Sant Sepulcre, el clavari i els majorals amb la Vera Creu, l’Ajuntament i la banda de música dirigida pel mestre Palanca Macià. Segons la premsa hi van assistir: “unas 300 parejas o más, con sus colas tendidas de las vestas o trajes de penitencia”.

Un any més, es va posar un tren especial des de la ciutat de València. Va eixir de la capital a les tres de la vesprada i tornà de Sagunt a les deu de la nit. El preu del bitllet d’anar i tornar era de 3,50 pessetes en primera classe. La tarifa per a la segona i tercera classe n’era de 2,50 i 1,50 pessetes.

Estes foren les celebracions de la Setmana Santa de 1920 en la capital comarcal. De segur que en el 2021 tornaran a ser tan destacades com sempre. Mentrimentres recorrerem la vida comarcal de fa 100 anys i pensarem que tot açò també passarà.

Fuente: https://www.levante-emv.com

SABADO, 11 DE ABRIL. VIGÉSIMO OCTAVO DÍA. CAMPANAS PARA LA ESPERANZA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

En medio de la ciudad silenciosa, cuando solo se oye el arrullo de las palomas, las campanas de muchas iglesias no han dejado de tocar a mediodía. Era una señal, una llamada a la oración, el toque ancestral del Ángelus convertido en aplauso de metal en recuerdo de los que luchan por la vida en medio de la epidemia.

Hoy Sábado Santo volverán las campanas. Se ha pedido un toque general y será nuevo. Será un toque de esperanza, de fe y de caridad también, para recordar la Resurrección y para llevar, con el recuerdo de tanta gente que ha muerto, el consuelo a los que esperan el triunfo sobre la enfermedad.

Es un día adecuado para escuchar las campanas de Valencia. Y de recordar un texto aparecido en “Las Provincias” el 22 de junio de 2019, sobre la ciudad y sus campaneros tradicionales. Aquí lo tenéis:

“Las “marcas de agua” de las fotos dicen que fueron tomadas en 2006; pero lo que importa es ver en ellas cómo algunas personas congregadas en el círculo mágico de la ceremonia se tapan los oídos, electrizadas, y miran hacia arriba, hacía esas formas huidizas de madera y bronce que dan vueltas sobre sí mismas y en un momento dado reciben el golpe-impulso del campanero. Hay dieciocho profesionales que se mueven como un ballet; y un grupo pequeño de invitados, intrusos con visado, sobre los que todo vibra, y se conmueve, mientras las notas de los metales trazan su armonía. Todo parece ancestral, viejo de siglos; pero maravilla comprobar que el ritual de las campanas del Micalet — piedra, soga, madera, acero y bronce– está naciendo, ahora mismo, solo para tus oídos.

Cuando he tenido oportunidad me he colado en el cuarto de las campanas del Micalet con motivo de alguna fiesta solemne. De la mano de Francesc Llop y sus colegas de Gremio, asistir a algún toque de Fiesta Mayor es una vivencia inolvidable. Si encandila ver a los que tienen como misión dar a las maderas un cachete que recuerda los que se daban en las ancas de las mulas, aún es más atractivo ver como un campanero situado en el centro de la replaza es capaz de manejar ocho, diez, doce sogas que confluyen en sus manos como bridas de caballos que quisieran galopar.

Huele a tradición, las campanas trasladan hasta las fiestas y los toques anuncian horas que poblaron la vida, el gozo y la muerte de los bisabuelos de la ciudad. Si el Setentón, aquí al lado, escribió sobre su amigo Aguado, que ejerció el oficio desde 1905 a 1942, ahora toca evocar a su antecesor, Mariano Folch, el último campanero que vivió en el cuarto de campanas de la torre. Después vinieron Estellés, Plá y Francesc Llop Lluch; padre, este último, de Francesc Llop i Bayo, que ha sido quien ha codificado toques y tradiciones para convertir oficio en cultura y tradición en etnología.

Recuerdo ahora el último pleno del Consell Valencià de Cultura al que asistí, hace ahora un año, en julio de 2018. Había llegado la hora del relevo, el mandato se había cumplido con creces, pero me dio especial ilusión ver que se incluía en el orden del día un papel particularmente atractivo de la comisión de Promoción: el que aconsejaba declarar Bien de Interés Cultural un conjunto de 70 campanas góticas valencianas. Me había tocado en suerte en su momento; o me lo habían adjudicado entre bromas sabiendo que era un tema “de los míos”. En todo caso, fue un placer preparar un informe sobre la intención que la Consellería de Cultura, inspirada por el mismo Francesc Llop, quería llevar a ramos de bendecir.

En el último pleno celebrado informamos positivamente una declaración protectora que ahora ya está en vigor: las 70 campanas más antiguas de las tres provincias valencianas están protegidas, no solo en sí mismas sino en su instalación, forma de toque y significado como medio de comunicación. Con esas setenta campanas antiguas, llamadas “góticas”, no se pueden hacer las tropelías que se han hecho en algunos campanarios en aras de la “modernidad”. Es preciso respetar sus mecanismos, sus modalidades de toque y su historia, porque forman parte de la del pueblo valenciano.

En estos días del Corpus voy a volver al Micalet. Al menos, al pie de la torre. Algunos tendrán la suerte de estar en la cima, en el cuarto vedado de las campanas, durante ese vuelo general que, entre mediodía y la una de la tarde, anuncia la fiesta eucarística. Las once campanas, “senys i morlanes”, cinco grandes y seis pequeñas, son volteadas a la vez. Es la única ocasión en el año en que suena “La Caterina”, una campana fundida en 1305 que es la más antigua y respetada del viejo Reino de Aragón. Escuchar es entrar en el corazón de la tradición”.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

DIARIO DEL CONFINAMIENTO: ‘ENTRE PASCUAS Y RAMOS’

JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

De Casinos a Sevilla, encontré a la Patrona de Valencia.

Ayer empezó la Semana Santa, fue un domingo de ramos diferente.  Si vemos los índices de audiencia en las horas que las misas son emitidas por televisión, sabemos que alcanzan cuotas tan importantes como sorpresivas. ¿Estamos ante un momento de conversión, de refugio en el misterio pascual, o de volver a nuestros orígenes y principios? La verdad es que son momentos para que cada uno en su silencio medite lo que está ocurriendo en el mundo,  la trascendencia de lo que nos está pasando y el momento que estamos viviendo.

Son muchos los mensajes y videos que recorren por las redes hasta llegar a nuestros ojos y oídos. Me sorprende incluso la procedencia de algunos de ellos, pero en verdad, es algo positivo, que nadie se avergüenza de enviarlos, aun siendo de contenido religioso, o de suplicas ante el Altísimo o su santa Madre.

He tenido la suerte de vivir muchos domingos de ramos en Sevilla, podía hacer un mini pregón de lo que ayer pasó por mi mente, de lo que ayer pude vivir con mi familia de Sevilla… fue un día intenso, tan intenso que a la hora que cada año salía el paso de la “Borriquita”o “Jesús Despojado” (y nombro estos pasos con el nombre que son conocidos por todos, y son los primeros que recorren las calles más céntricas de la ciudad),  tuve que quemar una pastilla de carbón en el balcón de mi casa, poner incienso y al compás de las marchas de aquellas bandas sevillanas revivir desde Casinos  los momentos que otros años, viví en directo en la capital Hispalense. Sevilla es un ejemplo de arte, música, belleza, elegancia, religiosidad y de fe. Siempre digo que cuando vas a Sevilla a vivir la semana santa, recibes una inyección de esperanza, de la que tan faltos estamos en algunos momentos.

Hoy estarían desfilando las nueve procesiones propias del lunes santo, dignas todas ellas de ser referidas en diferentes crónicas por el esplendor y categoría que las envuelve. Pero ya estamos casi al final del día, y en esta tarde primaveral, me centro en una procesión que hubiera desfilado mañana martes por aquella querida ciudad: “San Esteban.”

Poco o nada nos puede decir este nombre a quienes de lejos vivimos aquella celebración, pero para los valencianos que somos muchos, los que nos encontramos en Sevilla en semana santa, este título del paso, que sale de la Iglesia del  mismo nombre, nos evoca muchas más cosas. El nombre oficial que lleva esta hermandad es “Nuestro Padre Jesús de la Salud y buen Viaje y María Santísima Madre de los Desamparados, San Juan de Ribera y Protomártir San Esteban.”

¡Qué nombre tan largo… pero que devoción tan nuestra. La Junta Organizadora la Hermandad  adquirió, a principios de 1927, del imaginero D. Manuel Galiano Delgado una imagen de María Dolorosa, que quedó depositada en la iglesia del Hospital de las Cinco Llagas, ya que en aquellos momentos la iglesia de San Esteban, se encontraba en obras de restauración. Dicha imagen fue advocada en un primer momento con el título de Nuestra Señora de la Asunción; sin embargo, el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Ilundain, al que la Junta Organizadora había invitado para bendecirla, estimó poco apropiado ese nombre para la iconografía dolorosa de la Virgen, renombrándola Madre de los Desamparados, como permanente recuerdo de los acogidos en el hospital que la cobijó desde que fuera esculpida por su autor. Finalmente, fue bendecida el día 8 de mayo de 1927 por el citado cardenal en la iglesia del hospital, siendo madrinas del acto las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. Al año siguiente, fue trasladada solemnemente a la sede canónica de la Hermandad el domingo 18 de mayo.

En el año 1960, la Hermandad obtiene de la Autoridad Eclesiástica la inclusión del entonces beato Juan de Ribera, más tarde santo, como Titular de la Corporación. San Juan de Ribera, fue arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, fue vecino de la collación de San Esteban y en ese templo recibió la tonsura clerical.

Cada martes santo desfilan por Sevilla diferentes Banderines uno de ellos es de San Juan de Ribera bordado por José Guillermo Carrasquilla en 1960 y el otro es azul con la imagen centra de la Virgen de los Desamparados, la que esperamos cada año verla pasar en la Plaza del Duque, donde nos reunimos los valencianos – sevillanos.

El paso, en su parte delantera, sobre el Llamador,  tiene una Virgen de los Desamparados en plata de ley cincelada por Manuel Seco Velasco en el años 1968, y fue donada por el Ayuntamiento de Valencia  de la época para presidir el frontal del paso de la Dolorosa.

Esta Cofradía tiene mil trescientos nazarenos aproximadamente que visten túnicas de color crema con capa, antifaz y botonadura azul celeste  con cíngulo azul y crema;  y tiene sobre tres mil cien hermanos,  la banda de música que acompaña el palio es la de Mª Santísima de la Victoria, más conocida  como “Las Cigarreras.”

Termina el lunes… vamos camino del martes, estas ideas históricas nos ayudan a conocer la importancia que tiene Valencia y su Patrona, en el mundo. Es una experiencia importante descubrir y conocer hechos de nuestra historia, que en ocasiones por desconocimiento nos pasan desapercibidos, pero es un  buen momento para saber que cada martes santo la Virgen de los Desamparados, recorre las calles y plazas de Sevilla.

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VIERNES, 10 DE ABRIL. VIGÉSIMO SÉPTIMO DÍA. LA CIUDAD DORMIDA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Envidio a los fotógrafos. Porque estos días de asombro tienen “papeles”, licencia para moverse de aquí para allá en la ciudad vacía de gente, en una Valencia insólita habitada por personas refugiadas detrás de los cristales. Desde mi ventana tengo a la vista apenas un retal de la Valencia vaciada. Si el resto es como lo que veo, y sin duda aún tiene que ser mucho más, me muero de las ganas de salir a la calle, a captar ese paisaje de semáforos que cambian de color para nada, de banderas a media asta,  túneles sin sentido y pasos de cebra que nadie necesita…

Los fotógrafos tienen un sexto sentido, el de la oportunidad. Su oficio reside en saber captar, en momentos como este, el significado de un gesto solidario, la paradoja de un escaparate inútil, la insensatez de un monumento que ahora nadie admira. La torre de Santa Catalina fue construida para la mirada, la Lonja no tiene interés si nadie la contempla, la Ciudad de las Ciencias es una cáscara solemne que pierde identidad sin pequeños seres humanos al pie. ¿Para qué se pusieron estatuas en los puentes y grandes luminarias en las rotondas? ¿Qué sentido tiene el generoso balcón del Ayuntamiento si nadie se está asomando esta mañana?

Las grandes metáforas ya no funcionan. Puertas abiertas. Por el momento, no hay quien se asome al balcón-emblema de aquella ciudad abierta. Los botellones, los excesos, los disparates que toda ciudad tiene que cultivar, no están ahora tolerados. Las reformas de las plazas, la ampliación del puerto, la reparación del Palau de la Música, el delirio de dar solución al nuevo Mestalla… todo ha quedado congelado. No hay ya debates enconados. No hay permiso para que la gente se agolpe en los entierros y no se puede  fotografiar el Puente de las Flores. El abad que apareció en esqueleto en el claustro de la Roqueta se ha quedado sin cubrir y hemos olvidado hasta las angustias del carril-bici y los patinetes.

La ciudad dormida necesita fotógrafos y periodistas que tomen buena nota. Esto hay que contarlo a los que vengan detrás, que lo verán y no querrán creerlo. Se vació el teatro Principal y multaron a unos que se habían ido un rato a la playa del Saler; dieron salvoconducto a los que tenían que vigilar el nivel de la Albufera y las palomas llegaron a creerse dueñas del asfalto; no hubo sesiones del Tribunal de las Aguas y la casa más estrecha del mundo se quedó sin mirones.

Desde la ventana, cada hora, sigo escuchando la campana del Miguelete. Alguien debe estar al tanto, supongo. Es el latido viejo de la ciudad dormida.

Publicado en “Las Provincias” el pasado 5 de abril.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

EL HOSPITAL MILITAR DE MONTEOLIVETE EN LA EPIDEMIA DE 1885

MIGUEL APARICI NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS

El valenciano José Aparici Puig y Antonio Bernal, dos distinguidos médicos de la Sanidad Militar que estuvieron encargados de la asistencia de coléricos en el Hospital Militar de Monteolivete de Valencia, dirigieron a su director de Sanidad Militar el Teniente General Manuel Salamanca Negrete -que había sido Capitán General de Valencia- una memoria escrita sobre la epidemia del cólera morbo asiático de 1885.

Con extensos conocimientos del tema que describían, empezaban con una historia del cólera y de las causas de esta enfermedad; aportando datos destacados de las epidemias habidas hasta la fecha por Europa desde que salió, por primera vez, de su cuna en el Ganges. Marcando sus causas y relacionándolas con las recientes teorías del famoso Koch y de otros distinguidos profesores.

En una segunda parte, presentaron el origen y el curso de la presente epidemia, desde que se presentó en Marsella, Tolón, Nápoles y Alicante, en 1884, hasta sus primeros casos en Beniopa, Játiva, Alcira y todos los pueblos de la ribera y del norte de la capital. Hasta que el día 13 de abril se inició en Valencia y el día 10 de junio hubo el primer caso en la fuerza militar de Paterna; debido a la afectada próxima población de Burjasot. Infectando al resto de la guarnición, hasta sus últimos casos ocurridos en la primera quincena de agosto.

Explicando aquí la marcha que siguió la epidemia en todo España, que ellos consideraron que tenía como causa principal “la dirección de las aguas”, como medio más fácil y seguro de propagarse en extensas comarcas. Aunque también reconocían la gran importancia de otros focos, como las ropas, en el contagio y propagación.

En una tercera parte, se ocupan del hospital de Monteolivete; reseñando detalladamente tanto el edificio como el material y los medios con que contaba. Momento en el que rinden tributo de agradecimiento al instalador y ordenador de todo, el jefe de Sanidad Militar (a la sazón ya retirado) Eduardo Cañizares; que contó con el apoyo del General Azcárraga, Capitán General en el momento, que en julio de 1885 visitaba a los enfermos y ordenaba la retirada del servicio de la guardia para que no se contaminasen.

Describen los medios de desinfección que fueron empleados en el edificio, así como las medidas con los objetos y las ropas. Postulando la importante de la higiene y del uso de desinfectantes “enérgicos”; a lo que atribuyen que, pese a los servicios prestados por el personal, no quedo invadido ninguno.

Exponían, luego, el cuadro sintomatológico clínico; por periodos. E insistían, en la constancia en la medicación y en los cuidados sin descanso al enfermo. Siendo los militares, dados de alta, enviados al lazareto de Paterna y, más tarde, de licencia a sus casas.

Luego, presentan en el informe los principales medicamentos que ensayaron: la helenina y el citrato de hierro, en inyecciones hipodérmicas.

Y, a continuación, insertaron en el texto “cinco estadísticas y seis trazados”. Las primeras, con los resultados obtenidos. Los segundos, registrando los ingresados, los recuperados y los fallecidos; por días.

Indicándose el corto número de infectados en la guarnición militar, ya que sólo fueron 166 (número muy limitado en relación con las desastrosas cifras en la población civil), de los que fallecieron 51. Ingresando 23 en un primer estadio, 18 en período agónico y el resto “en diversas formas de padecimiento”. Número de enfermos graves al ingreso que pudo deberse al cuarto de aislamiento que había en todos los cuarteles, donde de inmediato se separaba de sus compañeros a todo aquél al que le aquejara cualquier síntoma sospechoso.

Finalmente, expusieron las medidas que habían tomado las autoridades militares a favor de los soldados, lo que sin duda fue la causa del corto número de invadidos en la guarnición, en comparación con el mayor número de civiles.

Recordemos que nuestro paisano, el doctor José Aparici, había pasado por los destinos del Regimiento San Fernando (1891), el Hospital Militar de Burgos (1897), había estado en Cuba (1898) y, luego, en el Hospital Militar de Burgos. Siendo, finalmente, nombrado director del Hospital Militar de Alcalá de Henares; donde falleció, al contaminarse por un corte cuando operaba a un soldado.

Fuente: https://www.abc.es

ESTOS SON LOS FINALISTAS DEL V CONCURSO DE ALELUYAS A SANTA MARÍA MAGDALENA 2020

FINALISTAS

¡ALELUYAS, ALELUYAS!

A LA PATRONA DE NOVELDA

A SANTA MARÍA MAGDALENA

A SANTA MARÍA MAGDALENA EXCELSA PATRONA DE NOVELDA

BENDITA TÚ, MARÍA MAGDALENA

COMO CUENTAS PEQUEÑAS DE UN ROSARIO

CORDIAL DESPROPORCIÓN

DAMA DE COLORES, GAMA DE PURO AMOR

DESDE MI CORAZÓN PEREGRINO

DITIRAMBOS A MARÍA MAGDALENA

EN EL SENO DE TU AMOR

LA NOCHE ILUMINADA

LA TESTIGO

MARÍA MAGDALENA

MÁS QUE UNA RAZÓN

MI ORACIÓN

MIRÓFORA DIVINA

PIROPO A SANTA MARÍA MAGDALENA

QUILLA DE LIRIOS

ROMANCE DEL VEINTIDÓS DE JULIO

De entre ellas será elegida la obra ganadora por el siguiente Jurado:

Mado Abad, regidora de Cultura y Patrimonio del Excelentísimo Ayuntamiento de Novelda; Ana Gómez , Presidenta de la Congregación de Santa María Magdalena de Novelda; Lorenzo Pastor , vicepresidente de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Novelda; Lola Boyer, presidenta del Patronato de Santa María Magdalena de Novelda; Helios Beltrá , Presidente de la Comunidad de Penitentes de Santa María Magdalena de Novelda; María Teresa Beltrá, descendiente de la familia Beltrá “El Roget”; Lorena Tranche, poetisa; Mercedes Navarro, directora de la revista oficial de fiestas “Betania 2020”; José Luis Navarro, Cofrade de Honor de la Semana Santa de Novelda 2020; PAU HERRERO, CRONISTA DE LA CIUDAD DE NOVELDA; Alfredo Beltrá, sacerdote noveldense, párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Sax, consiliario de la comunidad de penitentes Santa María Magdalena y pregonero de la Semana Santa de Novelda 2020 y José Antonio Martínez, ganador del IV Concurso de Aleluyas a Santa María Magdalena 2019. La poesía ganadora será premiada con 100 euros y trofeo. Los autores/as premiados con accésit recibirán un diploma y lote de libros del Excmo. Ayuntamiento de Novelda.

Fuente: https://www.noveldadigital.es

JUEVES, 9 DE ABRIL. VIGÉSIMO SEXTO DÍA. EL MSC ELOANE DESCARGA EN ALGECIRAS

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

“Moored”. Amarrado. El MSC Eloane llegó poco después de la medianoche al puerto de Algeciras. Y a pesar de los problemas que días atrás hubo entre los estibadores y la autoridad portuaria, no se perdió ni un minuto. A las doce y media estaba firmemente amarrado al gran muelle de contenedores y poco después empezaron las tareas de desestiba: docenas de grandes cajones fueron descargados, con la precisión de un reloj, sobre una fila de camiones que esperaban en los muelles.

Andalucía, España entera, está pasando una cuarentena insólita que ha dejado a miles de personas en el desconsuelo de no poder expresar sus sentimientos religiosos a través de las procesiones de Semana Santa. Nunca se había visto una cosa así, dicen desde las lágrimas. Las flores no han servido, la cera no está ardiendo, y solo las oraciones se pueden aprovechar en silencio, como cada año, ofrecidas esta vez a los que han muerto en la lucha contra la enfermedad. El turismo se ha hundido en todas las regiones; seis, ocho millones de españoles, quizá más, han alterado sus planes de descanso durante esta semana; y los más locos, los que se han movido de casa en busca del mar o la montaña se encuentran con barreras de cemento  en “su pueblo” y amables guardias de servicio que les ponen una multa por la imprudencia de salir de casa.

El capitán del MSC Eloane consulta su hoja de ruta y comprueba que no tiene mucho tiempo que perder. Hay muchos papeles que firmar y consultar. La operación de descarga de un buque de carga moderno está controlada por un programa de ordenador, visible en una pantalla que se consulta en el puente de mando. El diagrama del barco muestra la posición y destino de todos y cada uno de los diez, doce mil contenedores que van a bordo. El vientre de la enorme ballena de carga está dividido en espacios y zonas; y cada contenedor declara en la pantalla si debe tener frío o temperatura normal, si baja en Algeciras o se destina a otro puerto posterior… Desde mascarillas a relojes, desde productos químicos a alimentos, desde lujosos bolsos de señora a televisores de última generación… El MSC Eloane lleva en las tripas lo que hoy se reclama con urgencia y lo que dentro de un mes será objeto de delicado regalo.

Todo salió, el 23 de marzo, del puerto de Tanjung Pelepas, en Malasia, una zona de trabajo nueva, desarrollada este siglo, con catorce áreas de carga que suman cinco kilómetros de muelles. Millones de contenedores cada año, muchos más que los que trasiega el puerto de Valencia. Mercancías de toda clase para todos los destinos del mundo globalizado. Que en este caso han llegado a Algeciras en solo 19 días, navegando por las aguas de un planeta que está sometido a cuarentena.

El capitán del barco debe ser un italiano, como los cinco o seis oficiales. Es la costumbre. También suele haber jefes de máquinas noruegos e ingleses, que son los mejores. El resto de la tripulación, hasta 25 personas, nunca se necesitan más, seguramente son malayos, indonesios y chinos. Gente dura, esforzada, que gana buen dinero, apenas ve a la familia y procura retirarse pronto. Todos, los del puente y los de las sentinas, deben estar pasando días muy duros, con noticias adversas sobre su país, su barrio y su gente. El jefe de cocina debe andar atareado para reponer algunas faltas de fruta y verdura. El mayordomo quizá ha hecho un pedido de limones antes de recoger el correo. El capitán ha firmado más papeles que un primer ministro y está atento al informe del ingeniero jefe de sistemas de un barco que está entre los diez o doce más grandes del mundo.

Gente dura y despierta. Gente muy especial para un trabajo muy especial. Solo uno o dos puede que sean autorizados a bajar a tierra ahora: desde el puente, si tienen un rato, verán que los operadores de tierra, los camioneros y los responsables de las grúas de Algeciras, llevan todos mascarillas.

Uno, en la cabina de su enorme estructura, a sesenta metros de altura sobre el muelle, se ha puesto una estampita del Nazareno de su pueblo. Ante él, la bahía de Algeciras es un hervidero de barcos; al fondo, imponente, está la mole vieja de Gibraltar. Hay que trabajar…

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/