Arxiu mensual: maig de 2021

LA FIESTA DE LES BARRAQUETES DE NULES DECLARADA DE INTERÉS TURÍSTICO PROVINCIAL

El Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) ha publicado hoy la declaración de Fiesta de Interés Turístico Provincial para Les Barraquetes de Nules. De esta manera, esta declaración se suma a la deSant Vicent Ferrer del pasado mes de marzo.

Les Barraquetes son una fiesta con un alto valor etnológico, que no se realiza en otro lugar, lo que le confiere un aliciente. Estas fiestas dejaron de celebrarse en 1967 hasta 1991 cuando fueron recuperadas de mano del CRONISTA OFICIAL DE LA VILA DE NULES y Director del Museo de Historia de Nules, VICENT FELIP SEMPERE, el entonces párroco de la localidad, Mossèn Jose Burgos, y el alcalde de aquel año, Vicente Martínez Lucas.

Esta fiesta se celebra, como marca la tradición, el octavo día después del Corpus Christi. Los niños de la localidad acuden a las ‘barraquetes’, que son elaboradas con cañas cortadas en los terrenos de la localidad, y cada niño se sienta en su pequeña silla para esperar el paso del Santísimo bajo Palio.

Con respecto al auténtico origen de esta fiesta, actualmente se mantienen dos teorías. Una de ellas asegura que les Barraquetes nacieron en la época en la que llegaron los pobladores que fundaron la Vila de Nules, donde al no haber ninguna construcción, en sus primeros tiempos vivieron en cabañas.

Y la segunda mantiene que, a principios del siglo XVI, las tropas del Ejército Real, mandadas por el duque de Segorbe, se movilizaron hasta la Serra d’Espadà, donde se apagó una rebelión por parte de los moriscos. La concentración para salir a reprimir este movimiento tuvo lugar en Nules. Al coincidir ese día con el octavo después del Corpus Christi, se llevó el Palio hasta la zona de la rebelión.

De lo que no hay duda es que se dejó de celebrarse desde el año 1967, hasta que en 1991 se realizó una exposición del arte joven de la Plana, reivindicando la vuelta de esta fiesta. Para ello, el proceso se completó llenando la calle La Sang de barraquetes. En 1992, defendiendo por parte de Sempere la labor del Museo de Historia de recuperar y conservar el legado de Nules, volvió la celebración de esta jornada, con el acuerdo, ininterrumpido hasta hoy, de que las cañas serían aportadas por el consistorio, mientras que la parroquia sacaría al Santísimo.

Fuente: https://www.elperiodic.com

DONACIÓN DE DOCUMENTOS DE GRAN VALOR HISTÓRICO PARA SAGUNT

MARIÁN ROMERO

La donación de valiosos documentos históricos que se ha realizado al Ayuntamiento de Sagunt por parte de familiares del que fuera arquitecto municipal , Ángel Romaní entre los años 1920 y 1930, puede ser de vital importancia para completar «huecos de la historia de Sagunt», de los que no hay constancia tras la destrucción parte del archivo durante la Guerra Civil.

Así lo ha puesto de manifiesto el presidente de l’Arxiu Camp de Morvedre , Albert Llueca, quien ha alabado la figura de este gran profesional, «quien participó de la importante transformación tanto de Sagunt como del Port de Sagunt, que dio lugar a la fisionomía actual de los barrios. Por otra parte, también fue el responsable de la remodelación del actual ayuntamiento», añadía Llueca. En 1926, el ayuntamiento de Gilet le encargó un proyecto para construir una casa consistorial y escuela, un proyecto ambicioso «que hubiera logrado una transformación modernista del casco antiguo», recoge el CRONISTA OFICIAL DE GILET, KIKE SORIANO.

En concreto el ayuntamiento de Sagunt ha recibido varias carpetas con información del también arquitecto Alejandro Pons Romaní, descendiente suyo, que se añaden a la entrega que hizo la familia en el año 1992 cuando el Consistorio ya recibió un material similar.

En 1926 el ayuntamiento de Gilet le encarga un proyecto para construir una casa consistorial y escuela, un proyecto ambicioso que hubiera logrado la transformación modernista del casco antiguo.

Según explica Alejandro Pons en la misiva dirigida al alcalde y que acompañaba a los recursos donados, se trata de documentación urbanística relacionada con la década en la que Ángel Romaní desempeñó sus funciones como arquitecto del Consistorio, información acerca de la ciudad a principios del S. XX que «puede resultar de interés para el Archivo Municipal y los investigadores de la historia urbana y arquitectónica» de Sagunt.

Para el alcalde, Darío Moreno, «es un material de un valor incalculable que, permitirá profundizar en la historia de la primera mitad del siglo XX de la ciudad», palabras con las que ha querido mostrar su agradecimiento a la familia.

Fuente: https://www.levante-emv.com

TIEMPO DE GACHAS EN EL RINCÓN DE ADEMUZ

ALFREDO SÁNCHEZ GARZÓN, CRONISTA OFICIAL DE LA MANCOMUNIDAD DE MUNICIPIOS DEL RINCÓN DE ADEMUZ

Palabras previas.

            La presente estrada constituye una revisión de un artículo previo, publicado en Diario de Teruel en varios capítulos, el cual pasó a formar parte de mi primer libro…[1] Dicho lo cual debo comenzar diciendo que en cierta ocasión, aunque de esto hace ya tiempo, examinando un libro de cocina de Francisco G. Seijo Alonso –Gastronomía de la provincia de Valencia (1977)-, me encontré con una receta de “Gachas de panizo” como plato típico de Torrebaja (Valencia).[2]

            Digo que de esto hace ya tiempo…, por eso fue sorprenderme y alegrarme, porque décadas atrás no era frecuente ver escrito en libros o periódicos el nombre de ninguno de nuestros pueblos, y menos todavía ligados a una receta culinaria. Y es que con frecuencia tendemos a no valorar las cosas muy nuestras y de cada día, ya sea por desidia, ignorancia o menosprecio. Además, las gachas siempre fueron sustento de pobres, especialmente cuando se comían con sardinas saladas de las de barril como único acompañamiento. Esto fue durante la Guerra Civil (1936-39) y años anteriores; y para mucha gente duró hasta tiempo después de la contienda. Por el contrario, hoy día son comida de ricos: no hay más que ver el precio de los arenques, o del conejo y el bacalao con que se suelen acompañar.

Antes de proseguir debemos aclarar que las gachas de panizo –basadas en un cocimiento de harina de maíz-, no son un producto exclusivo de Torrebaja. De hecho, todos los pueblos de la comarca conocen y estiman este plato como propio, al igual que otros muchos del entorno: desde los turolenses Villel, Villastar, Libros, Tramacastiel, Riodeva y Arcos de las Salinas a El Cuervo, Tormón, Alobras y Veguillas de la Sierra, hasta los conquenses de Santa Cruz, Moya y sus aldeas, Landete, Garcimolina, Algarra o Salvacañete, por nombrar los más próximos al Rincón de Ademuz. Son pues las gachas un plato típico de amplia distribución geográfica e influencia cultural, cuyos límites se extienden más allá de los estrictamente políticos y administrativos; sin que ningún pueblo pretenda derechos sobre la receta original. Por lo demás, aunque utilizamos un nombre común para el plato, en cada pueblo y en cada familia posee éste su peculiaridad…

Como casi todo lo típico, las gachas no son una comida habitual.

Ciertamente, su difícil digestión aconseja espaciar el plato semanas, y aún meses; aunque, como todo lo humano, depende también del estómago y las costumbres de cada casa. Hay familias que las ingieren cada domingo, como los valencianos de la costa la paella. Hasta tal punto es así que, sin temor a equivocarnos, podríamos decir de los vecinos del Rincón de Ademuz que cuando comen gachas es que están de fiesta, es domingo o han matado el gorrino…, porque comer gachas es como estar de fiesta.

Así pues, salvando diferencias y gustos personales, diremos que las gachas son una comida de celebración familiar y amistosa por excelencia, además de manjar de invierno; aunque nada ni nadie nos impedirá degustarlas en plena canícula veraniega: allá cada cual una vez hecha la advertencia y lo que aconseja la prudencia en el yantar… Y ello porque sólo el clima familiar y afectuoso que prende en esos días fríos o lluviosos (con nieve sería ya el colmo de la perfección, en lo que a concurrencia meteorológica se refiere) del largo invierno que padecen los pueblos de la comarca, pueden completar el rito gastronómico de las gachas y el caldero, junto a la estufa o el fuego bajo de leña.

Quiero decir que a pocos habitantes de la zona en sus cabales se les ocurrirá el despropósito de hacer una “gachada” en agosto –aunque las he visto comer en esta época y los comensales siguen vivos-; pero esto es tan sólo un juicio de valor, una manera de entender esta forma peculiar de guiso que no hace más que confirmar la variedad de la naturaleza humana en lo que hace a la alimentación. Además, como todo lo representativo de un lugar, las gachas hay que aprender a amarlas desde niño. Aunque tenemos múltiples ejemplos de gentes foráneas que han sabido apreciarlas ya de mayores; gentes –sin duda- de mentes abiertas y paladar curioso. No obstante, a pocas personas adultas ha conocido que les gusten de entrada, cuando las comen por primera vez. Tal vez porque les falta el condimento esencial que es el recuerdo lejano del ambiente familiar, en esos días invernales de la infancia, cuando comienzan a forjarse en los humanos los ideales, la personalidad y el paladar.

Del caldero de cobre.

Ciertamente, la clave de la receta de las gachas de panizo está, además de en la harina de maíz y el tiempo de cocción, en el caldero de cobre donde se guisan. Hasta el punto que unas gachas en olla express (tal como ha llegado a mis oídos que las cocinan algunos herejes gastronómicos), dejan de ser gachas, al menos en su sentido más noble y tradicional. Probablemente sea necesario por los imperativos actuales, pero hacer gachas en la olla a presión, además de una apostasía gastronómica, es el colmo de la desfachatez. Un engaño al foráneo y una desvirtuación de nuestro guiso comarcal por excelencia. No debemos olvidar que el verdadero alimento no trata tan sólo de alimentar el cuerpo, sino también el espíritu (no digo el alma para no mezclar alto tan etéreo con las cosas de comer). De facto, el alimento se compone de rito, nutriente y condimento, como acompañamiento esencial de lo que ingerimos con tal propósito de alimentar. Y ello, porque como digo lo que pretendemos nutrir no es sólo el cuerpo, que se sustenta y conforma con los alimentos, sino también el espíritu, que para su crecimiento precisa de la cultura, la tradición y el calor que proporciona la relación humana.

En suma, el rito satisface al espíritu, de la misma forma que los nutrientes al organismo, y esto con la ayuda de los condimentos (que lo hacen más apetitoso a la vista y el paladar). Tampoco me extraña esa forma anómala de guiso en olla a presión en estos tiempos de comida rápida y alimentos precocinados; ni me asombraría ver en algún supermercado al uso, una bandeja de gachas ultracongeladas en recipiente de aluminio, con código de barras y fecha de caducidad. Pero seamos serios, ¡por favor!, que estamos hablando de las gachas…

El caldero de cobre, bruñido y desgastado por el uso, con algún que otro parche hecho con una moneda de cobre –de aquellos que cuidadosamente elaboraban los estañadores y paragüeros que recorrían estos pueblos en otras épocas-, y con la cara del fuego (que es esa otra parte menos noble sobre la que asienta) enhollinada por capas de humo y años de servicio, se pone a la lumbre sobre la trébede. Bajo ésta, el fuego de leña debe arder de forma continua, aunque no demasiado vivo. Por lo demás, la utilización de la “vitrocerámica” o del butano como fuente de calor para hacer gachas es otra forma de ofensa a la tradición gachera, por eso no diré nada más al respecto. Colocaremos, pues, el caldero con agua hasta la mitad, o poco menos, según los comensales; y sobre el agua una mano de harina esparcida, como formando una película de fino polvo. Al empezar a hervir se le añade el cernido en cuatro montoncillos, que quedarán flotando en el agua hirviente. Para los que gustan de seguir las recetas al pie de la letra, con medidas exactas de ingredientes, podríamos decir que se usan dos litros de agua por kilo de harina; algo parecido a la paella, donde se utiliza el doble de agua, en volumen, que de arroz. Aunque siempre hay que tener en cuenta la cantidad o calidad del fuego y el tiempo de cocción. La sal la pondremos en ese momento, dejándola caer en el centro del círculo que forman los montones en que hemos visto distribuir la harina. Esta forma de colocarla no es caprichosa –ni posee ningún significado simbólico-, pues los montones dejan un orificio en el centro de la cruz que se forma, lo que constituye un respiradero por donde emerge el vapor de la cocción; pues en ningún momento debe permitirse que el agua cubra por completo la cocción.

Así dispuesta, la harina se va cociendo de abajo arriba, y de dentro afuera. Esta es la clave para obtener una buena masa de gachas, evitando que el agua la envuelva. A la hora o tres cuartos el hervor comienza a ser espeso, lo cual comprobaremos introduciendo el palo de remover por el centro de los cuatro montones, hasta el fondo del recipiente. La persistencia del espeso hervor, que conocemos como el “razonar” de las gachas, nos indicará que es el momento de sacar del fuego el caldero, asiéndolo por el agarradero y dejándolo en el “sitio” o escriño, que no es más que un recipiente de farfollas de maíz trenzadas o de esparto tejido que lo soporta: pues como es sabido, el fondo del caldero es curvado y no se mantendría derecho en el suelo.

De la harina de maíz.

La harina que se emplea para hacer las gachas es la que resulta de la molienda del maíz (Zea mays), que por esta zona llamamos panizo, y más comúnmente adaza y en valenciano dacsa. En mi infancia yo siempre oí en Torrebaja nombrar al maíz adaza, entendiendo por dicho término la totalidad de la planta, incluida la mazorca o panoja y el zuro: de hecho se hablaba de sembrar adaza, escabar adaza, desgranar adaza… Al desgranar las mazorcas o fruto de la adaza se separan los granos y queda el zuro, que no es otra cosa que el corazón de la panoja o panocha.

Antaño todas las familias dedicaban alguna finca al maíz, pues resultaba un cereal apreciado, tanto para la alimentación humana como animal. Su cultivo viene de antiguo en la zona, pues ya lo nombra Cavanilles a su paso por el Rincón de Ademuz a finales del siglo XVIII, y el cura de Torrebaja lo tenía por congrua, junto con otros cereales, percibiendo de sus cultivadores el diezmo que le correspondía.[3] Una vez cosechado, seco y desgranado se llevaba en talegas al molino, donde se procedía a su molienda. La harina de maíz, una vez cernida -para lo que se utilizaba arel, cedazo y artesa-, queda libre de impurezas, siendo así como se utiliza para la elaboración de las gachas. La de maíz posee un llamativo color amarillo de oro, y su contacto es arenoso, por el contrario del blanco y sedoso de la de trigo. En la actualidad ya no funciona ninguno de los muchos molinos que hubo en la comarca, razón por la que la harina de maíz –como también la de trigo- hay que comprarla, ya sea en las panaderías o en las tiendas. En la práctica, ambas harinas suelen mezclarse a partes iguales o con predominio de una sobre otra, obteniendo así distintos tipos de gachas, según el gusto de cada casa… Aunque su elaboración es siempre la misma.

Mientras la harina se cuece en el caldero iremos disponiendo el resto de alimentos que acompañan a las gachas: hígado de cerdo o cordero troceado; panceta tierna en cuadros o tajadas; conejo; bacalao; sardinas saladas; robellones; caracoles; pimientos verdes y rojos… Todo ello se prepara frito, cada cosa en su sartén, colocándolo también en recipientes separados a la hora de servirlos. Respecto a las sardinas, cabe decir que fueron las humildes –y únicas- compañeras de las gachas en otro tiempo, friéndose directamente y sin desalar como único acompañamiento. Ya digo, las gachas admiten variedad de alimentos, singularmente los producidos en la zona. Pero no se suelen poner todos cada vez, aunque sí de la mayoría; ello depende del momento y la ocasión, así como del gusto, la costumbre o la economía de cada cual.

Fuente: https://www.desdeelrincondeademuz.com

TRIPODOLOGÍA FELINA

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Esa frase tan extravagante de «tripodología felina» la leí, ya hace bastantes años, en la excepcional novela de Umberto Eco El péndulo de Foucault . Viene a decir, con un lenguaje desusado, culterano y no poco pedante, lo mismo que buscar los tres pies al gato. Tri (tres) podología (estudio de los pies) y felina (el género de los mininos). Y viene bien, porque precisamente la locución viene a significar algo así como pretender averiguar lo imposible. Lo chocante es que en su origen el dicho era: «Buscarle cinco pies al gato». De hecho, de este modo aparece recogido en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas , publicado en 1627 y en el Tesoro de la Lengua Castellana de Covarrubias de 1611. La frase así tiene más lógica, puesto que el gato, como es sabido, no tiene tres patas sino cuatro y contando el rabo, cinco. Con lo cual hay que darle la razón al paremiólogo José Mª Iribarren , cuando lo califica de dicho corrompido.

En efecto, llevando la contraria, Cervantes acierta al referir la locución, solo con tres pies del miau miau en su Don Quijote de la Mancha . Pues es entonces cuando en el absurdo, alcanza su legítimo sentido de rebuscar lo inasequible. En el capítulo 22, en que se narra la aventura de los galeotes con Ginés de Pasamonte, el comisario que conduce la cuerda de presos, refiere al Ingenioso hidalgo:

–Váyase vuestra merced, señor, norabuena su camino adelante y enderécese ese bacín que trae en la cabeza y no ande buscando tres pies al gato.

–¡Vos sois el gato y el rato y el bellaco! —respondió don Quijote.

Sin duda el manco de Lepanto acertó de pleno con la sentencia, pues así quedó per in saecula . H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

LA VERGE DELS DESEMPARATS “PEREGRINA” PASSEJA PELS CARRERS DE GATA. Dins del “Maremòbil”

MIGUEL VIVES SIGNES, CRONISTA OFICIAL DE GATA

Els veïns de Gata han tingut este matí una visitant extraordinària i inesperada. La Mare de Déu dels Desemparats (la Peregrina) ha passejat pels carrers més cèntrics del poble, instal·lada la imatge dins de l’urna de cristall que porta una furgoneta i que es coneix popularment per la “Maremòbil”. Mentre passava per la Plaça Nova, carrers Signes i Bisbe Cervera, Plaça de l’Església i Doctor Gómez Ferrer es podia escoltar l’Himne a la Verge.

Abans de les dates de les no-falles i després poc abans de la seua festa, la Verge dels Desemparats va recorre València i tota l’àrea metropolitana. L’arquebisbe de València, cardenal Antonio Cañizares, volia que eixira la Mare de Déu “en estos tiempos difíciles de pandemia”, segons va dir textualment.

La Germandad de Seguidors de la Verge es dediquen a anar per tots els pobles que pertanyen a la diòcesis valentina. Hui ha tocat Gata, Dénia i altres llocs de la Marina Alta.

Fuente: http://cronistadegata.blogia.com/

CRÓNICA DE LA EMBAJADA DEL CONTRABANDO 1887

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Las fiestas de Moros y Cristianos siempre han sido una válvula de escape para aligerar el peso de la cotidianeidad. A finales del siglo XIX las fiestas de moros y cristianos se celebraban del 30 de enero al 1 de febrero y servían para unir dos celebraciones importantes en la localidad, la festividad de San Sebastián el 20 de enero y la fiesta de la Candelaria el 2 de febrero. Además ponían punto y final a las fiestas navideñas y a la campaña de venta de turrones y duces y abría el inicio de la temporada agrícola.

Las fiestas ya tenían su público y no era extraño que algún visitante se dejara caer por los días festivos. Además, algún medio de comunicación había puesto sus ojos en estos actos. Así el periódico alcoyano El Serpis pidió a su corresponsal en Xixona que escribiera unos artículos sobre nuestra celebración. Parece que redactó al menos dos artículos de cierta extensión, dos columnas; uno el 25 de enero y otro el 3 de febrero.

En el primer artículo exponía el programa de actos; mientras que en el segundo hacía una crónica minuciosa de los principales actos.

Habría que pensar que el acto más emblemático era la entrada, sin embargo este corresponsal jijonenco, amante de nuestra fiestas, se desvivía, como leeremos seguidamente, por la embajada del contrabando. Este acto se celebraba igualmente que en la actualidad, en la mañana del segundo día de fiestas. En su crónica veremos como destaca la perfecta indumentaria de las huestes de Sierra Morena en su entrada a Xixona, el gracejo y valentía de sus componentes. También facilita el nombre de tres de sus intérpretes: el capitán contrabandista: Felix Puyo, el embajador contrabandista: Sebastián Puyo y su oponente: Antonio Lluch. Es la primera vez que conocemos el nombre de alguno de los cargos festeros.

Anuncio de la embajada del contrabando:

“Dia 31: Por la mañana, la comparsa de los contrabandistas hará su entrada, montado todos sus individuos en sus correspondientes mulos y rica y lujosamente enjaezados a la andaluza. Este acto es muy digno de verse por los trajes y monturas que se lucen, que no parece sino que cada cual quiera rivalizar con todos los demás”(EL SERPIS 25 de enero de 1887. El Corresponsal).

Crónica de la embajada del contrabando:

“Ha tenido lugar la entrada del Contrabando o Alijo, en la que divirtiéndose ellos mismos han hecho pasar un agradable rato a la concurrencia que presenciaba el acto, la comparsa de Andaluces conocida por el nombre de contrabandistas. Ricamente vestidos los ginetes y enjaezadas las cabalgaduras con el mayor gusto, presentaba la comparsa un magnifico golpe de vista.

Distingióse, sin embargo entre todos los simulados hijos de la tierra de María Santísima, el que hacía de capitán don Felix Puyo, quien por su “sal” y “sandunga” , parecía tan andaluz de verda y sin nada de fingimiento.

Las embajadas tuvieron lugar con la mayor formalidad presenciando el acto una numerosísima concurrencia .Los embajadores fueron don Sebastian Puyo y don Antonio Lluch, quienes llenaron su cometido de la manera más brillante y acabada. (EL SERPIS 3 de febrero de 1887. El Corresponsal).

Un acto que continúa celebrándose en nuestras fiestas lleno de colorido, salero y buen hacer por las filaes del Contrabando y de la Canyeta.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LA FAMILIA DEL CRONISTA JOSÉ GOMIS LLEDÓ RECIBE EL LIBRO SOBRE LA HISTORIA DE EL CAMPELLO

    La familia del que fuera CRONISTA DE EL CAMPELLO durante muchos años, JOSÉ GOMIS LLEDÓ, ha recibido ya ejemplares del libro “El viaje de El Campello: 120 años de municipio, milenios de historia”, escrito por el literato e investigador de historia Gerardo Muñoz Lorente, quien enfatiza que ha basado parte de su trabajo en los textos y anotaciones que nos legó en analista al que debemos la conservación de muchos documentos que hoy custodia el Archivo Municipal.

                    Fue el propio alcalde, Juanjo Berenguer, quien hizo entrega ayer de dos ejemplares del libro a Pere Lluis Gomis, nieto de JOSÉ GOMIS LLEDÓ, con el agradecimiento personal e institucional y en reconocimiento por un incansable quehacer en la recuperación de nuestra memoria histórica.

Fuente: http://www.elcampello.es

LEANDRO BOJÓ MORA, UN HOMBRE BUENO

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

No hace demasiado tiempo cayó en mis manos un pequeño libro titulado Algunos hombres buenos, del que es autor Octavio Ruiz Manjón, que fue profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid y profesor visitante en muchas ocasiones de las universidades de Columbia y Harvard, habiendo escrito algunos libros y escritos sobre historia intelectual y política de España.

                En el mencionado libro, Ruiz Manjón nos dice que, en medio de la violencia desbordada que se vivió en España durante los primeros meses de la Guerra Civil, hubo quien supo ver claro y no se dejó llevar por la sinrazón, siendo muchos quienes se resistieron y pusieron en riesgo su propia vida para salvar la de otros, aunque no pensaran o creyeran lo mismo que ellos. El autor nos explica en su libro la historia y experiencia de muchas personas, de hombres y mujeres, de ambos bandos, que colocaron la justicia por encima de su ideología. Desgraciadamente, dice Ruiz Manjón, muchas de estas personas no han recibido ni el reconocimiento ni el trato que se merecían.

                Ruiz Manjón, en su libro, hace referencia, por una parte, a personas con ideología de derechas, destacando, entre otras, por ejemplo, a Marcelino Olaechea y Loizaga, el salesiano que llegó a ser arzobispo de Valencia, autor de algunas requisitorias contra los sentimientos de venganza de muchas personas en Navarra y en el País Vasco, y a Mercedes Sanz Bachiller, falangista y esposa de Onésimo Redondo, la cual, en las filas de la Sección Femenina de Falange, puso su máximo interés y dedicación ante la difícil situación de muchos niños y niñas que no podían ser atendidos ni alimentados, sin tener en cuenta su origen ni la ideología de sus padres. Por la parte republicana y de izquierdas, cita, entre otros, al anarquista Melchor Rodríguez, delegado de prisiones de la zona centro del gobierno republicano, el cual, en la cárcel de Alcalá de Henares, salvó directamente la vida de 1.532 personas, aun a riesgo de la suya propia, encontrándose entre dichos presos algunas de las que desempeñaron cargos importantes durante el franquismo: Blas Piñar, Martín Artajo, Sánchez Mazas, Muñoz Grandes, Serrano Suñer, Bobby Deglané, etc. Por ello, algunos apodaron a Melchor Rodríguez como “el ángel rojo”, del cual es la frase: “ Se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas”.

                He querido recordar el libro de Ruiz Majón porque en mi labor como cronista, hurgando, valga la expresión, en el Archivo Histórico Municipal de Algar, he podido constatar que, en aquellos años difíciles de nuestra contienda civil, gracias al que fue presidente del Comité Local del Frente Popular, Leandro Bojó Mora, ya iniciada la guerra, no tuvo lugar en el pueblo ningún tipo de violencia ni represalia contra ningún vecino, teniendo que enfrentarse incluso el propio Leandro Bojó Mora, asumiendo un gran riesgo personal, a grupos radicales y violentos de forasteros que venían a Algar buscando, decían los mismos, a “los fascistas y enemigos de la República “. Pero es que, además, investigando un poco más en el archivo municipal, he podido comprobar que el citado presidente del Comité Local del Frente Popular, con la conformidad expresa de todos los miembros del comité, justo es decirlo también, firmó varios informes, certificando bajo su entera responsabilidad la “buena conducta” de personas y vecinos de Algar de ideología contraria, para que no fueran perseguidos ni represaliados, o incluso ejecutados, y cuyos nombres personales, por razones de prudencia, no considero conveniente hacerlos públicos en este comentario.

                Pienso, pues, que Leandro Bojó Mora también hizo méritos para estar en la galería de hombres buenos, porque, pese a sus imperfecciones que como persona seguramente tendría, fue por encima de todo un hombre bueno, el cual, aunque sea a título póstumo, se merece un reconocimiento por parte del pueblo de Algar.

                Y se me va a permitir finalizar con unas bellas palabras del escritor madrileño Ruben Muren: Quizá sea la única esperanza que le quede a la humanidad: la de la gente que, en medio de la barbarie, mantiene la belleza del ser humano…Como dice el Talmud, no es cuestión de número: “ Quien salva una vida, salva el universo entero””.

LA PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE LA PRENSA DE ALICANTE, ROSALÍA MAYOR, VISITÓ EL VALLE DE ELDA

La presidenta de la Asociación de la Prensa de Alicante, Rosalía Mayor, y la responsable de contenidos de la misma, Elvira Rodríguez, visitaron la redacción del periódico Valle de Elda, donde mantuvieron un encuentro con la directora del medio, Susana Esteve, su gerente, Ramón de Haro y el CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ELDA, GABRIEL SEGURA.

Los responsables de Valle de Elda les explicaron los proyectos editoriales más recientes y les regalaron el cuento recién publicado Mamá, ¿adónde vamos cuando nos morimos? publicado en colaboración con el Ayuntamiento y la Diputación. Además, conversaron sobre los retos a los que se enfrenta el periodismo hoy en día.

Por otra parte, las representantes de la Asociación de la Prensa de Alicante se reunieron con responsables del área de Juventud y Servicios Sociales del Ayuntamiento para programar diferentes actividades en Elda como la celebración de mesas redondas sobreel ciber acoso en los jóvenes, así como sobre las personas mayores y los malos tratos, entre otros.

Rosalía Mayor pronunció por la tarde una conferencia sobre la prensa y su relación con las redes sociales dirigida a los alumnos de Aulas de la Tercera Edad de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com