Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

LA DIPUTACIÓN DE ALICANTE PRESENTA LAS ACTIVIDADES DE LA AGENDA CULTURAL

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· Publicaciones: Alicante: Tiempo y memoria

EL MARTES 2 DE FEBRERO ESTARÁ DISPONIBLE ONLINE LA OBRA DE ENRIQUE CUTILLAS, CRONISTA OFICIAL DEL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE hasta 2003, Alicante: Tiempo y memoria. Una publicación que muestra al investigador y al hombre que amó, por encima de todo, su tierra, sus costumbres, sus tradiciones y la Historia con mayúscula de la ciudad que le acogió durante más de cuatro décadas.

Fuente: https://diariodealicante.net

PETRER LABRADOR


Los Labradores a su paso por la calle Gabriel Payá en 1946, el año de su aparición en la fiesta. Contempla la imagen D. Jesús Navarro el Vicari, primer presidente de la comparsa.

M.ª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE PETRER

El día 31 de enero del año 1946, jueves para más señas, se celebró en la sede del Sindicato Agrícola y Caja Rural de Ahorros y Préstamos de Petrel, sita en la calle Gabriel Payá, la asamblea constituyente de la Comparsa Labradores, nombrando una junta directiva que estuvo presidida por D. Jesús Navarro Segura “el Vicari”.

Como antecedentes que dieron lugar a la culminación de este hecho cabe reseñar que el 15 de mayo de 1943 José Poveda Payá “Pepe el del Sindicato” bajó desde la ermita como capitán de los Labradores, siendo la rodela Magdalena Aliaga, con la compañía de Ernesto Poveda “El arpa”, Francisco Agatángelo, Amalia Poveda y Joaquín “el Boix”, sin que dicha iniciativa tuviera continuidad al año siguiente.

El 17 de enero de 1946, día de San Antón, un animoso grupo de jóvenes, entre los que se encontraba Elías Bernabé Payá, volvía de la celebración de las fiestas de Moros y Cristianos de Elda y decidieron pasar por el Bar La Estrella, en la calle Gabriel Payá n.º 18 que regentaba Ricardo Montesinos Pebrella y, entre bromas y risas, decidieron que querían fundar una nueva comparsa, no teniendo claro qué tipo de formación festera sería. El dueño del bar al oír tal propósito, lo puso en conocimiento de José Poveda y al día siguiente, mandaron razón a Elías para que se reuniera con él. Fruto de la unión de estos jóvenes repletos de ilusión y de la experiencia de un grupo de hombres pertenecientes al Sindicato Agrícola, presidido por José Poveda Payá nació la comparsa. Dada la precaria situación económica de la postguerra, el espaldarazo del Sindicato Agrícola fue determinante para que este grupo de festeros en ciernes se denominara Comparsa Labradores, de tal manera que dicha entidad anticiparía el coste de los 30 trajes de labrador y cómodamente los festeros devolverían dicho importe semanalmente.

Una de las muchas peculiaridades de los Labradores es que tienen patrón propio. La imagen de San Isidro Labrador la adquirió el Sindicato Agrícola en 1943 y fue donada a la comparsa, procesionando en romería cada 15 de mayo día de su festividad antes incluso de su fundación. Otro hecho reseñable es que es la única comparsa de Petrer que formó parte de la fiesta el mismo año que se constituyó y tomó como modelo el traje de la Filà Maseros de Alcoy. Si bien, el zaragüel (calzones plisados de origen andalusí), debido a las fuertes lluvias caídas en 1947, al año siguiente fue sustituido por el pantalón. Es en esta formación festera en la que se instaura por primera vez en la fiesta la figura del jefe de comparsa que se extendió al resto y persiste en la actualidad.

En 1955 German Sala Berenguer construyó la nueva carroza de los Labradores, y este año salió de abanderada Reme, la primera de las cuatro hermanas Díaz Navarro que ostentó el cargo, hecho insólito en la fiesta. Fue en 1958 cuando se hizo la nueva farola en Alicante, consistente en una gran cesta con frutos y en 1960 se instituyó como modelo de condecoración de los Labradores: la espiga de oro y la de plata. Siendo reseñable que las dos únicas personas que En 1966 por divergencias entre la comparsa y el Sindicato Agrícola la romería de San Isidro deja de celebrarse, creándose en 1967 el Día de la hermandad que originariamente se celebró en Ferrussa, Santa Bárbara y Caprala, para posteriormente hacerse en el casco urbano. En 1992, gracias al empeño del presidente José Martínez, se reanudó la celebración de la romería en el seno del Día de la hermandad.

Con motivo del 50 aniversario de la comparsa, en 1996, se realizaron numerosos actos que dieron brillantez al mismo: asamblea general conmemorativa, exposición fotográfica, bautizo de bandera, exposición de trajes, concierto y edición de casete de música festera, Día de la hermandad con desfile de casi todas las abanderadas y verbena, apertura especial, y edición de una revista y vídeo conmemorativo.

Entre los últimos acontecimientos importantes a destacar están la celebración en 2017 del 50 aniversario del Día de la hermandad y el 25 aniversario del pasodoble Sueños festeros, que compuso José Ángel Carmona Parra y que es desde el 26 de marzo de ese año el pasodoble oficial de la comparsa. Ese mismo año, el Día de la hermandad, por primera vez se interpretó en la plaça de Dalt dirigiéndolo el compositor y cantando toda la comparsa y el pueblo que quiso unirse a este inolvidable acto.

Se cumplen ahora 75 años de andadura festera con una magnífica trayectoria repleta de proyectos, ilusiones y sueños cumplidos. Muchos han sido los acontecimientos que han sucedido en el seno de esta comparsa y muchos los hombres y mujeres que dieron y siguen dando lo mejor de sí mismos para contribuir a su engrandecimiento en particular y al de la fiesta de Petrer en general.han obtenido la primera fueron Elías Bernabé Payá y Luis Bernabé Reig.

Me siento muy unida a la comparsa Labradores ya que mi abuelo Saoro participó en la fundación de la misma y las raíces festeras de mis padres pertenecen a ella. Mi madre siempre me ha contado que, en 1946, participó haciendo “madroños” que lucirían las mantas de los trajes, durante los meses previos a la fiesta. Ella tenía 11 años y todavía recuerda el ambiente tan especial que reinaba en esas frías noches de invierno en la que los Labradores, desde el más pequeño al más mayor, se reunían en la sede del Sindicato para preparar la fiesta: todos a una. Mi padre, Vicente, salió los primeros años en las entradas, junto a su hermana Matilde, a lomos de un caballo enjaezado con aparejos de madroños que se alquilaban en la localidad de Massanassa.

La comparsa con el buen hacer de su presidente, Pepe Milán, y su incansable junta directiva, arropada por todos los Labradores, está recuperando su historia y su tradición engrandeciendo así nuestra estimada fiesta de Moros y Cristianos.

Labradores: Que San Isidro y San Bonifacio os guíen y que vuestra hermandad, vuestra ilusión y vuestro espíritu festero sirvan para mejorar nuestra fiesta. Que sigáis manteniendo la esencia que os caracteriza y ojalá pronto podamos convivir y seguir celebrando el Día de la hermandad en vuestra plaza. La huella que habéis dejado y seguís dejando en Petrer es profunda. Sois una comparsa que pisa fuerte y celebrareis esta efeméride como la ocasión lo merece. Desde estas líneas os deseamos lo mejor en este aniversario que con tanto cariño estáis preparando y ya, para terminar, deciros que “Este año, 2021, Petrer, más que nunca, será Labrador”. Muchas felicidades y a disfrutar de estos 75 años.

Amunt Llauradors!

Fuente: http://petreraldia.com

LOS BANDOS DE BUEN GOBIERNO DE ALGAR


Ayuntamiento de Algar(1912), presidido por Benito Gascó Gascó

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Actualmente, los alcaldes conservan, dentro de las competencias que les concede tanto la legislación estatal como la de las diversas comunidades autónomas, la facultad de dictar reglamentos, ordenanzas y bandos que regulan los diversos aspectos de la vida municipal.

                En Algar de Palancia, pequeño municipio valenciano de la comarca del Camp de Morvedre, hay constancia documental de que, a lo largo de la historia, algunos de sus alcaldes dictaron bandos de buen gobierno.

                Al hablar de los bandos de buen gobierno de Algar de Palancia no podemos obviar el importante e interesantísimo trabajo titulado El Bando de Buen Gobierno de 1882, de Algar de Palancia,  del que fue en su día Director y Profesor Titular del Ciclo de Geografía e Historia del Instituto Laboral de Segorbe, así como Cronista Oficial de dicha ciudad, JAIME FAUS Y FAUS.

                JAIME FAUS Y FAUS, en el mencionado trabajo, cita como bandos de buen gobierno de Algar los correspondientes, además del dictado en el año 1882, a los años 1848 y 1850.

                El citado profesor considera también como primer bando de buen gobierno  la “CRIDA” que, en 1610, tras la expulsión de los moriscos del reino de Valencia, siendo Algar repoblado por veintiséis familias de cristianos viejos, predominantemente de origen catalán y aragonés, hizo el padre mercedario Fray Felipe de Guimerá, señor de la Baronía de Algar. Hay que tener en cuenta que, desde la conquista de las tierras valencianas por Jaime I el Conquistador, monarca de la Corona de Aragón, Algar perteneció, primero ostentando la potestad económica y administrativa y tiempo después la plena jurisdicción, a la Orden Real y Militar de  Nuestra Señora de la Merced y la Redención de Cautivos, fundada en 1218 en Barcelona por San Pedro Nolasco, cuyo Maestre General pasó a ser, desde el año 1471, Barón de Algar y Escales, título que conservó hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos acordada por el gobierno español en los años 1836 y siguientes, ostentando aún hoy dicho título el general de los mercedarios, aunque con carácter honorífico.

                La “ CRIDA” de Fray Felipe de Guimerá, “Señor de la present Baronia y Loch de Algar“, se publicó el 13 de septiembre de 1610, está escrita en valenciano y consta de siete artículos, de los cuales entresacamos literalmente algunos párrafos:

                “1.-Primerament que ninguna Persona de qualsevol qualitat y condicio que sia, goze ni sa trevixca à auxiliar algun badoler, moneder ni altra persona enemiga del Rey; ni de mala vida y fama, o que tinga sospita de serho…”

                “3.-Item: Que ninguna persona de qualsevol estat y condicio que sia, no gose ni sa trevixca despres que de nit estiguent tancats los Portals de dit Loch, entrar per les parets, ni per ningun terrat, ni portell, ni per cases particulars que tenen cases a les parets del Mur de dit Loch, fins que sien uberts los dits portals…”

                “7.- Item: Que ningu puga matar ni tirar als coloms dins ni fora del Loch y terme de dita Baronia, sots pena de perdre les armes en  que aurà tirat y sexanta sous aplicadors, lo ters al acusador, y les dos parts à la Señoria”

                A continuación, y siguiendo el estudio llevado a cabo por JAIME FAUS Y FAUS, nos referiremos a los bandos de buen gobierno de los años 1848, 1850 y 1882.

                El Bando de Buen Gobierno de 1848 fue promulgado por el alcalde de Algar, José Molina Gascó, el día 1 de enero y consta de cuatro artículos que, por su brevedad, reproducimos literalmente:

                “ 1.º Por mandado del Señor Alcalde Constitucional se hace saber: Que cualquiera persona que se encuentre vagando por el Pueblo y Término tocadas que sean las nuebe de la noche hacer (a no ser) por un caso de necesidad pagará la multa de 15 res.”

                “2.º Igualmente manda: Que durante los oficios de la Iglesia no pueda estar ninguna persona en las casas de bevidas ni jugar ninguna clase de juegos en parte que esté a la vista del pueblo o del público bajo la multa de 4 reales por cada uno.”

                “3.º También previene que pagará la multa de 14 reales ven. cualquiera persona que tocadas las primeras oraciones de la Tarde se le encuentre en las casas de bevidas a no ser que esté de vecitos (visita) con su familia “.

“4.ºSerá castigado con la multa de 15 reales y demás que prevengan las leyes, cualquiera persona de la edad que fuere entretenidos en juegos prohividos y si fuere en casa particular el dueño de ella pagará doble y se le formará causa con arreglo a las leyes del ramo.”

                El Bando de Buen Gobierno de 1850, promulgado el 15 de enero por el alcalde de Algar, José Mora Albert, es un poco más extenso que el anterior. Del mismo ofrecemos copia literal de algunos de sus diez artículos:

                “5.º Ninguna persona podrá hacer leña vedada ni esparto sin la competente licencia de la atoridad bajo las multas establecidas en el reglamento de montes.”

                “7.ºQue si alguna persona osase burlarse o mofarse ya con indirectas ya de palabra haciendo escarnio de cualquiera otra persona de la clase que sea tanto del pueblo como forastero, con apodos y renombres sufrirá los castigos prevenidos en el Código penal y de consiguiente sin multas.”

                “10.ºTodo vecino que ocurra en su casa un nacimiento, casamiento o defunción tan luego como ocurra lo`pondrá en conocimiento del Secretario del Ayuntamiento como igualmente al Sr. Cura bajo la multa impuesta por el Sr. Jefe Superior político y Código penal.

                En 1882, el Ayuntamiento, presidido por su alcalde Salvador Mora Ros,“fundado en la necesidad que exige un acertado régimen municipal en esta localidad”, recopiló cuantas disposiciones fueron establecidas por las Corporaciones municipales anteriores y procedió a la elaboración, por considerarlo indispensable, de un Bando de Buen Gobierno u Ordenanzas Municipal.

                El Bando de Buen Gobierno de 1882 consta de 61 artículos, agrupados en 30 títulos, que contemplan y regulan las siguientes cuestiones, todas ellas relativas a la vida y conducta de los vecinos del municipio de Algar:

                Sobre respeto al Culto.- Prohibición de armas de fuego y cohetes.- Conservación de ´los titulos y numeración de edificios.-Desahogo de alcantarillados y del tránsito público.-Libre circulación por la vía pública.- Prohibición sobre ejercicio de industria en las  calles.-  Permanencia de carruajes en las calles.-Abandono de de carruajes y caballerías.-Extracción de basuras y sequeros.- Prohibición sobre el mal uso del agua de la acequia.- Sobre el agua del algibe o cisterna.- Obras de nueva construcción y reparos.- Desórdenes y abusos de muchachos.- Juegos prohibidos.- Cuidados sobre los perros.- Serenatas y expansiones públicas.- Casas de bebidas y gentes sospechosas.-Observancia del sistema métrico: pesas y  medidas.-Sobre fabricación de pan.-Expendición de carnes y sus precios.-Reconocimiento de reses para consumo y prohibición de introducirlas muertas en el matadero.- Oreo de carnes y segundo reconocimiento.- Prohibición de venta de carnes en una sola mesa.-Prohibición  de venta de carnes por persona que padezca enfermedad contagiosa y pesadas cortas.- Sobre expendición de géneros nocivos.- Caminos y aprovechamientos de frutos y arbolados.- Albergue de ganados e invasión de alguna epidemia.- Plantación de árboles.-Caza y pesca.-Disposiciones generales.

                En el año 1918, como consecuencia de la pandemia, mal conocida como “gripe española”, que tuvo graves consecuencias letales en todo el mundo, de las que no se libró Europa ni España, ni por supuesto el municipio de Algar, en el que se registró una importante incidencia, el alcalde, Juan Francisco Gascó Dasí, dictó un Bando para la aplicación de toda una serie de medidas de tipo higiénico-sanitario, con el fin de paliar los terribles efectos de la enfermedad

Por último, no podemos obviar dejar de citar la Ordenanza de Convivencia Ciudadana, dictada por al Ayuntamiento de Algar, presidido por Juan Arnal Font, en el año 2008, en virtud de la habilitación que el artº 139 de la Ley 57/2003, de Medidas de Modernización del Gobierno Local, que plasma la doctrina establecida por el Tribunal Constitucional en su sentencia 132/2001, concede a los Ayuntamientos para ordenar las relaciones de convivencia de interés local y el uso de sus servicios, equipamientos, infraestructuras, instalaciones y espacios públicos, permitiendo regular de forma más amplia esta materia y estableciendo asimismo los límites a los que ha se sujetarse la regulación municipal. Esta Ordenanza consta de 25 artículos, agrupados en cuatro capítulos, y contempla aspectos referidos a Vía pública y propiedades municipales, Orden Público, Animales domésticos e Infracciones y Procedimiento Sancionador.                

Podemos concluir, pues, afirmando que los Alcaldes y Ayuntamientos de Algar, al igual que en tantísimos municipios españoles, históricamente y desde siempre, se han preocupado por regular la buena convivencia y el comportamiento correcto de sus vecinos, siendo una buena muestra de ello los Bandos de Buen Gobierno a los que hemos hecho referencia.

EL ESCUDO DE LOS CONDES DE REVILLAGIGEDO LABRADO EN PIEDRA Y SITUADO EN LA CISTERNA DEL CONDE EN RIBA-ROJA DE TURIA (2ª parte)

J.V. CALATAYUD CASES, CRONISTA OFICIAL DE RIBARROJA

GENEALOGIA

La familia que nos ocupa es Armada puesto que el escudo que estamos estudiandoes establecido  por  Álvaro  Armada  Fernández  de  Córdoba,  VII marqués  de  Santa  Cruz de  Rivadulla(1899-1903),  VI marqués de  San  Esteban  del  Mar  de  Natahoyo, IV conde  de  Güemes, VI conde  de Revillagigedo y  Barón  de  Riba-roja  y  Benilloba; Grande de España y XVII Adelantado Mayor de la Florida.

Pero,  por  un  lado,  si  bien  la  familia,  en  la  rama  y  el  momento  que  nos  ocupa,  es Armada por ser el apellido del varón, todos los bienes de las otras ramas han pasado a  denominarse  de  Revillagigedo  y  ello  desde  el  momento  en  que  Álvaro  Armada Valdés  se  casa  con  Manuela  de  la  Paciencia  Fernández  de  Córdoba  y  Güemes,  V condesa de Revillagigedo (baronesa de Riba-roja); el resto de títulos pasan a segundo plano por ser éste el principal al llevar aparejado la Grandeza de España.

Por otro  lado,  si  bien  en  1897  fecha  del  escudo  que  nos  ocupa,  el  propio  Álvaro Armada  Fernández  de  Córdoba  no  era marqués  de  Santa  Cruz  de  Rivadulla,  el mayorazgo  pertenecía  a  la  familia,  siendo  primero  su  padre Álvaro  Armada  Valdés-Ibáñez  de  Mondragón el  marqués  en  1871,  luego  su  hermano  Iván,  desde  el  1871 hasta  su  fallecimiento y  desde  1899  ya  él  mismo.  Desde  el  momento  en  que  Pedro Manuel  Armada  y  Mendoza,  nacido  en  1676  casó  con  Isabel  Salgado-Mondragón, había desaparecido como primer apellido Ibáñez de Mondragón de la casa de Santa Cruz de Rivadulla, pasando a Galicia la casa señorial de Eremuzketa (Guipúzcoa) al entroncar los Mondragón con los Armada.

Finalmente,  al  casar  su  padre  con  María  Manuela  de  la  Paciencia  Fernández  de Córdoba y Güemes, los Armada de la rama que nos ocupa así como sus propiedades pasan a denominarse de Revillagigedo por la razón expuesta anteriormente.

Así pues, volviendo a revisar ahora el escudo labrado en piedra que se encuentra en Riba-roja  podremos  apreciar que  no  es un  escudo  de  apellidos  sino  de linajes  de  los Armada como condes de Revillagigedo, teniendo, a su vez, Álvaro Armada Fernández de  Córdoba  otro  escudo  con sus  propias  armas,  respondiendo  en  ese  caso  a  sus apellidos, si bien hay que añadir, para terminar, que él mismo reserva los ornamentos exteriores o formas heráldicas no comprendidas en el lenguaje del blasonado que nos ocupa en el escudo de Riba-roja para colocar como elementos decorativos algunos de los que hacen referencia a sus propios honores y distinciones militares.

HITOS

El libro “Noticias sobre la familia Armada” contiene los árboles genealógicos de todas las ramas familiares de los Armada, Casas de Ramírez de Jove, Valdés, de los Ríos-Enríquez y Güemes (Revillagigedo), según se relacionan en el Archivo Revillagigedo, lo que permite conocer como han ido enlazando los Armada con estas distintas Casas.

La  familia  es  fundamentalmente  asturiana  porque  allí  están  buena  parte  de  sus antepasados, aunque los Armada, en concreto y en sus propios orígenes son gallegos, de   Orense.  Con   sucesivos   matrimonios   y   por   mérito   propio   van   añadiendo propiedades y ganando prestigio.

La  primera  fecha  a  considerar para  el  escudo  que  estamos  investigando  es  el  año 1646cuando Pedro Manuel Armada casa con Isabel Salgado-Mondragón, sobrina del primer  marqués  de  Santa  Cruz  de  Rivadulla.  Los  Ibáñez  de  Mondragón  aparecen  en Galicia  cuando  del  lugar  de  Eremuzketa,  en  Mondragón    (partido  judicial  de  Vergara, Vizcaya) don Juan Ibáñez de Mondragón llega a Santiago.

Un  Real  Decreto  del  31-V-1681,  del  rey  D.  Carlos  II,  agraciaba  con  el  Título  de marqués  de  Santa  Cruz  de  Rivadulla,  a  D.  Andrés  Ibáñez  de  Mondragón  Ozores  de Sotomayor   Eremuzqueta   y   Lamas,   regidor del partido   judicial   de   Santiago   de Compostela, caballero de Santiago y señor de la Casa de Ortigueira. Isabel Salgado, mujer  de Pedro  Manuel  Armada como  hemos  dicho,  fue  la  heredera  pero  no  usó  el título, siendo el segundo marqués su hijo Juan Andrés Armada y Salgado.

Don Álvaro de   Armada Fernández de Córdoba que encargó  el  escudo  de  piedra  para  Riba-roja  debía  tener un  aprecio  particular  por  la  Casa  de  Ortigueira  en  Santa Cruz,  un  lugar  en  el  que está, frente  a  la  casa,  la  fuente de «La  Coca»,  nombre  gallego  del  mitológico  dragón alado   y   que   forma   parte   de   la   heráldica   del   linaje Mondragón, y que aparece representado en varios de los escudos  del  Pazo.  De  hecho  cuando  sus  abuelos  se casaron  estuvieron  unos  meses  en  Galicia  y  el  marqués de  Santa  Cruz  les preparó  una  sorpresa decorando el comedor con  escudos  de  familias  gallegas  parientes  de los  Armada,  pero  también,  sobre  una  puerta,  el  escudo  de  Mondragón-Eremuzketa con  la  cruz  de  Santiago,  probablemente  el  mismo  con  el  que  se  hizo  retratar  don Álvaro y que aparece detrás de su cabeza a la derecha en dicho retrato.

La  segunda  fecha  importante  es  ya  en  el  siglo  XIX,  en 1816,  cuando  Juan  Antonio Armada Ibáñez de Mondragón y Guerra, V marqués de Santa Cruz de Rivadulla casa con  María  del  Rosario  Valdés-Inclán  y  Ramírez  de  Jove,  marquesa  de  San  Esteban del Mar de Natahoyo (por Ramírez) y Adelantada Mayor de la Florida (por Valdés). Así pues este matrimonio incrementó notablemente las propiedades de los Armada, como los títulos nobiliarios de la familia pero también los privilegios militares.

Por  un  lado  el fallecimiento  a  cuchillo en1706 de  Francisco Ramírez,  mariscal  de campo, en la defensa del castillo de Tortono le valió la institución del Marquesado de San  Esteban  en  su  sobrino  Carlos  Miguel Ramírez de  Jove  Vigil, nacido  en  1707, señor del coto de Natahoyo y primer marqués de San Esteban. Ya en1816, Maríadel Rosario Valdés Ramírez de Jove, IV marquesa de San Esteban casó con Juan Antonio Armada  y  Guerra,  marqués  de  Santa  Cruz  de  Rivadulla,  por  lo  que  a  partir  de  ese momento iban juntos ambos títulos, marqueses de Santa Cruz de Rivadulla y de San Esteban del Mar de Natahoyo.Por  otro  lado,  Maríadel  Rosario  era  hija  de  María  del  Carmen  Ramírez  de  Jove  y González de Cienfuegos, vizcondesa de la Peña de Francia y que casó con don Álvaro José  Valdés  Inclán,  de  quien  heredo  los  títulos  de  condesa  de  Canalejas  y  de Adelantado Mayor de la Florida, casa Valdés y otros muchos mayorazgos de Asturias, que pasaron a los Armada al casarse con Juan Antonio Armada y Guerra.

Finalmente, María del Rosario también aporto el privilegio otorgado por resolución de Carlos IV en 1804 por el que sería “Comisario Provincial de Artillería el que ostente el título de San Esteban del Mar, pasará a denominarse Coronel de Infantería con el uso de   uniforme   de   retirado   de   Infantería con   exención   de   lanza   y   media anata perpetuamente por juro de heredad”

El  tercer  y  último  hito  que  nos  ocupa  se  produce  unos  años  después,  ya  en 1838, también  en  un  doble  juego  de  enlaces;  así  como  anteriormente  la  familia  Armada había  entroncado  con  las  familias  Valdés  y  Ramírez  con el  matrimonio  de  Juan Antonio  Armada  Valdés-Ibáñez  de  Mondragón  Ramírez  de  Jove  y  María  del  Rosario Valdés,  ahora  sería  el  enlace  entre  Álvaro  José  Armada  y  Manuela  de  la  Paciencia Fernández de Córdoba y Güemes, marquesa de Canillejas y condesa de Güemes y de Revillagigedo con  Grandeza  de  España  concedida  por  Carlos  IV  a  Antonio María de Güemes Pacheco  Padilla Horcasitas  y  Aguayo  en  diciembre  de  1803. El  Titulo Güemes había sido creado por Fernando VI en 1742 y el de Revillagigedo en 1749 a Juan Francisco de Güemes y Horcasitas. Estos  títulos  habían  pasado  a  los Fernández de Córdoba al  casarse  la  madre  de Manuela,  Carlota  Luisa  de Güemes y  Muñoz  de  Loaysa  con  Jose María del  Carmen Fernández de Córdoba y  Cascajares, marqués de  Canillejas,  y  ahora  pasaban  a los Armada, cerrando aquí el circulo de familias que nos llevan a  la composición final de las armas de los Revillagigedo (Armada) representadas en el escudo de piedra que se conserva en la cisterna de Riba-roja.

EL ESCUDO REVILLAGIGEDO

 Como  dice  José  Antonio  Vivar  del  Riego  “Tenemos  que  partir  de  una  idea:  si  en heráldica  gentilicia  el  escudo  representa  la  continuidad  del  linaje,  los  elementos exteriores lo individualizan aportando elementos propios de la persona concreta que lo ostenta”, este es el caso que nos ocupa, Álvaro Armada hace plasmar la mencionada continuidad  de  los  linajes  que  considera  más  importantes  en  el  campo  del  escudo  y reserva para los elementos exteriores la mención de algunos, no todos, los honores y distinciones que le honran, siendo ello así por la mayor libertad que existe en el uso y diseño  de  estos  últimos  y  por  mantener  un  equilibrio  entre  el  escudo  y  la  panoplia, dada la gran cantidad de títulos, honores y distinciones familiares y personales.

Álvaro Armada Fernández de Córdoba ostentó  también  armas  personales  por  sus apellidos y  que  incluimos más  adelante al  final  del  texto;  decir  que  aparecen  allí Armada  y  Fernández  de  Córdoba (apellidos  paternos)  y,  a  continuación  Valdés  y Güemes (apellidos maternos), añadiendo don Álvaro las armas de Mondragón(partido judicial de Vergara) en el centro, además de la Grandeza de España, la corona condal y el lema familiar de los Güemes.

Por su parte el escudo pétreo de los Armada-Revillagigedo que se encuentra en Riba-roja  recoge  el  linaje Revillagigedo  representado  por  las  armas  de  los  apellidos  del primer conde, Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, como linaje; el mayorazgo de Mondragón de  los  marqueses  de  Santa  Cruz  de  Rivadulla  por  vía  paterna  y  el condado de Güemes con Grandeza de España, el Adelantamiento de la Florida y la referencia a la capitanía de Cuba y al virreinato de México, por vía materna.

Todo lo anterior en cuanto a los muebles pero don Álvaro escogió para los elementos exteriores  la  tradición  militar  y  de  servicio  a  España  de  las  distintas  familias  con  las que  fueron  entroncando e igualmente los  Armada siendo  él  mismo  coronel  de Infantería con uso de uniforme del Real Cuerpo de Artillería y perpetuamente por juro de heredad como marqués de San Esteban, privilegio concedido en 1804 por Carlos IV  a  su  abuela  María  del  Rosario  Valdés-Inclán  y  Ramírez  de Jove;  por  todo  ello encontramos un  águila  coronada(1)sobre  manto  de  armiño,  cargada  con  el  escudo español en piel de toro acolado con tubos de cañón, banderas y un tambor. Aparecen pues  todas  la  referencias  a  sus  títulos  nobiliarios  pero  no  aparecen  sin  embargo referencias la Orden de Montesa o lade Carlos III, de las que fue caballero, entre otros honores y distinciones, lo que indica que en el momento de labrar el escudo no había recibido esas mercedes y siendo la primera de 1897, sabiendo la fecha de concesión, podríamos apurar la fecha de la labra del escudo a lo largo de ese mismo año.

BLASONADOSESCUDO DE PIEDRA DE LOS CONDES DE REVILLAGIGEDO

Escudo de  piedra(80  cm  x  60cm)con  un  águila  coronada  sobre  manto  de  armiño, cargada  con  escudo  español  en  piel  de  toro,  acolado  con  emblemas  heráldicos militares además  de  la  propia  águila como  dos tubos  de  cañón, cinco  banderines  a cada lado y en la parte inferior un tambor con dos baquetas; con el campo cuartelado:

1) Partido: 1º una cruz  de veros; 2º  un castillo. Bordura cargada con  ocho  aspas. Armas de Güemes.

2)  Una  encina  frutada  y  dos  cabras  montaraces  empinadas  al  tronco.  Bordura cargada con ocho aspas. Armas de Horcasitas.

3) Dos dragones alados enfrentados. Bordura cargada de cadenas. Armas de los Ibáñez  de Mondragón.

4) Mantelado:  1º  Palma  real;  2º  águila  sobre  nopaldevorando  serpiente;  en  el  mantel  un castillo. Bordura cargada con ocho motas de armiño. Refiere a Güemes,ala Capitanía General de Cuba y al Virreinato de México, y la bordura a la Grandeza de España.

El escudo, debido a los diversos traslados y maltratos tiene serios desperfectos que en algún caso casi impiden la identificación de ciertos extremos. Se podría dudar incluso de si se terminó de labrar o sufrió algún percance que impidió su terminación, porque la corona, por ejemplo, de la que sólo de aprecia en un lateral un rubí, una esmeralda y el arranque de una perla, está a media labra sin pulir.

Por lo que acabamos de decir sería una corona de conde, la misma que erróneamente figura en el escudo personal de Álvaro Armada Fernández de Córdoba como se verá más adelante(sobre el manto debería ir la corona ducal y la condal dentro del manto sobre el escudo).

Siguiendo por orden nos encontramos con los elementos ornamentales que responden claramente  a  una orientación  militar  y  pretenden reflejar  la  relación  con  el  ejército  de tierra y el arma de artillería (por privilegio como coronel honorario de artillería tenía la familia  el  uso  de  cañones  y  banderas),  además  de,  posiblemente,  recordar  hechos bélicos  en  que  los  diversos  antepasados  se  distinguieron  en  favor  de  la  patria, pagando incluso con su vida. Así nos encontramos dos tubos de cañón del siglo XVIII y cinco banderines a cada lado de los que algunos llevan un castillo o dos o un león;  dos  baquetas que en  su  parte  inferior  dañada  parecen golpear un  tambor,  por  el ejército  de  tierra.  Queda  un  detalle  por  dilucidar  y  es  que  aunque  el  fondo  está sembrado de aparentes motas de armiño del manto exterior parte de ellas tienen una orientación invertida lo que podría ser indicativo de “llamas” que sería la  referencia  a hechos bélicos en los que intervinieron antepasados.

Finalmente falta  discutir el  tema  del  águila.  En  la  parte  inferior  del  escudo  de  armas sobresalen  no  dos  elementos  sino  cuatro:  dos  son  parte  de  los tubos  de  cañón mencionados  pero  los  otros  dos  no  tienen  continuidad  superior,  serían,  según  el testimonio de Salvador Cerveró, cuando describió el escudo el siglo pasado, una patas de águila mostrando sus uñas; si bien hoy nuevos desperfectos dificultan observar con claridad  este  extremo  sí  parece  al  menos  a  la  derecha  del  escudo  que  así  sea; respecto al cuello y cabeza, en el timbre, tendría ésta girada a la derecha (del escudo) como es la norma; por su parte, las alas parecen dibujarse entre el manto y el escudo, marcando el manto una onda en su tercio inferior, con lo que parece claro que las dos protuberancias superiores, dentro del mando, podrían corresponderse con la curva de las alas.En todo caso al timbre podría haber habido un yelmo en lugar de una cabeza de  águila  pero  no  parece  coherente  con  el  espíritu  manifestado  en  el  resto  de elementos.

Respecto al escudo en si se aprecian también desperfectos y algunas faltas; así, por ejemplo, faltan las borduras superiores, las de la izquierda (del escudo) y parte de las inferiores,  pero  como  tales  borduras  hay  que  suponer  que  estuvieron  completas.  Los cuarteles, con la luz adecuada se pueden observar con claridad una vez que sabemos lo que representan, lo que facilita mucho su “visibilidad”, únicamente los dragones alados están más desgastados, se puede apreciar mejor su forma en la foto de Álvaro Armada incluida más arriba; las cadenas en ese cuartel están por la casa de Vergara(Mondragón) una de las participantes en la toma de Baeza que dio derecho al uso de las citadas cadenas.

En  la  descripción  no  se  han  mencionado  metales  ni  esmaltes  porque  se  trata  de  un escudo de piedra labrada sin pintar.

Fuente: http://www.ribarroja.es

EL ‘SOCARRAT’

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

El martes, el Ayuntamiento anunció una noticia cultural interesante: el departamento que dirige GlòriaTello ha decidido comprar un ‘socarrat’, una pieza de cerámica medieval con la que se cierra la campaña ‘Crida pel Patrimoni’, destinada a «incrementar las colecciones municipales con la adquisición de objetos artísticos y antigüedades». Aunque el Ayuntamiento informa que con ello ayuda a «paliar los efectos de la crisis provocada por el coronavirus en el sector del arte», hay que recordar que no es preciso que haya pandemias para comprar patrimonio: es una misión cultural que el Ayuntamiento tiene contraída desde muy antiguo.

La pieza adquirida es elegante. Lleva representada un ave, enmarcada en decoración vegetal. La concejala ha dicho que estas cerámicas «son cada vez más difíciles de encontrar en el mercado», de modo que el precio pagado, dos mil euros IVA incluido, parece adecuado. Sin embargo, al ver la noticia, me asalta una pregunta: ¿recordarán en el Ayuntamiento que buena parte de la enorme colección de cerámica medieval que componen los fondos del Museo Nacional es de propiedad municipal y está en depósito desde hace más de medio siglo?

Seguro que sí que lo recuerdan. Como deben recordar que una antecesora de Glòria Tello amagó con retirar la colección municipal de los fondos del Museo si la ampliación de las zonas de exposición en el Palacio de Dos Aguas seguía retrasándose. Fue una estrategia para intentar asustar no sé a qué ministro; una de esas cosas que se dicen, en aquel caso para animar al Estado, que lleva más de veinte años -la idea empezó a cocerse en 1998- queriendo ampliar el Museo pero sin llevarlo a la práctica. Por montones de razones -unas técnicas, otras presupuestarias- entre las que podríamos encontrar asuntos urbanísticos que el propio Ayuntamiento planteó hace años y que quiero creer que se han ido superando. La última novedad de la anhelada ampliación es asociar el rescate de La Ceramo al destino del Museo. Pero ese es otro proyecto, que lleva otra concejalía, administrada por otro partido; y que se arrastra también, con legendaria lentitud, por las covachuelas municipales. Sin prisa alguna.

La colección del Museo de Cerámica supera las 25.000 piezas. Pero solo puede exponer unas 2.800. A los ciento cincuenta mil visitantes anuales -ahora muy mermados, claro- se les debe mostrar, como mucho, uno de cada diez «socarrats» de los que el maestro González Martí fue atesorando y uno de cada ocho de los que el Ayuntamiento tiene depositados en anaqueles oscuros. Podrían sentarse y hablarlo, ¿no les parece?

Fuente: https://www.lasprovincias.es

BENIGÀNIM CONMEMORA MAÑANA A LA BEATA INÉS SIN PROCESIÓN NI REPRESENTACIÓN DE SUS MILAGROS POR LA PANDEMIA

La localidad valenciana de Benigànim celebrará mañana, jueves, la festividad litúrgica en honor a Josefa Teresa Albiñana Gomar, conocida como la beata Inés (Benigànim, 1625-1696), que fue la primera mujer valenciana en ser elevada a los altares cuando fue  beatificada hace 130 años.

Ante la situación de emergencia sanitaria, este año no se podrá celebrar ni la misa solemne de campaña ni la procesión por la tarde con la imagen en la que tradicionalmente centenares de vecinos escenifican los milagros y hechos de la vida de la religiosa.

Las únicas celebraciones en honor a la beata serán las misas que tendrán lugar en el monasterio de las Agustinas Descalzas a las 7, a las 9 y a las 11:30 horas presididas por el párroco de la localidad Antonio Martínez.

La iglesia del monasterio estará abierta a un tercio de su capacidad, siguiendo las restricciones de aforo y por ello solo cabrán 56 personas “muy poquitas en comparación de otros años”. Por este motivo y para facilitar que los fieles puedan unirse de algún modo a la celebración desde sus casas la misa de las 11:30 será retransmitida por la televisión comarcal.

Además, como preparación a la fiesta, se está celebrando una novena con el rezo del rosario y la misa también en la iglesia del monasterio, una de cuyas capillas alberga un sepulcro de bronce que guarda las reliquias de la beata.

La pandemia en clausura

Desde el inicio de la pandemia las Agustinas Descalzas empezaron a recibir por correo electrónico muchas cartas de médicos y enfermeras que, a pesar de no conocerlas personalmente, les pedían su oración porque estaban desbordados. Fue tal el aluvión de peticiones que las religiosas tuvieron que repartirse los correos, de manera que cada una se ocupaba personalmente de pedir de forma particular por una familia o médico y así pudieron atender todas las peticiones.

Ahora las religiosas siguen rezando y atendiendo a todas las personas que les escriben y les llaman. “Ya no es tanto el personal sanitario quien nos escribe, sino particulares que nos piden oraciones para poder afrontar problemas familiares, matrimoniales y de cualquier tipo y también atendemos muchas llamadas por teléfono de gente que necesita hablar y recibir alguna palabra de consuelo”, ha explicado la madre María Dolores.

Tampoco faltan llamadas para interesarse por su estado o las necesidades de estas nueve religiosas que forman actualmente la comunidad y que no se han visto afectadas por la covid-19 ya que “hemos tomado todas las medidas y hemos cuidado especialmente de las más mayores”, ha indicado.

Las Agustinas Descalzas, que ya desde el principio de la pandemia intensificaron su oración “para que todo esto mejore”, siguen rezando todos los días las letanías para el fin de la pandemia. Esta oración se puede seguir diariamente por la radio de Benigànim que se oye también en los pueblos cercanos. “Así los vecinos pueden unirse a nuestra oración”, ha comentado.

Aunque las religiosas normalmente no ven la televisión, sí lo hacen desde que comenzó la pandemia “para estar al día de todo lo que pasa, rezar más y pedir a la beata Inés que nos proteja a todos y lo hacemos con alegría, sabiendo que la beata también está intercediendo por nosotros desde arriba”.

Por otra parte, desde el mes de marzo el museo “Casa Recuerdos Beata Inés de Benigànim”, instalado en el monasterio, con objetos relacionados con la vida y obra de Josefa Teresa Albiñana Gomar, sigue cerrado. Habitualmente recibe muchas visitas el día de la fiesta, “pero habrá que esperar para cuando se pueda abrir”. “Es un lugar muy estrecho y no es conveniente que la gente entre porque no se podrían guardar las distancias de seguridad”, ha explicado la priora.

Por otro ladola comunidad de religiosas ha recibido la donación de un lienzo de la beata Inés. Se trata de un óleo sobre lienzo del pintor catalán Antonio Viladomat, del siglo XVIII, que muestra la visión que tuvo la beata de Jesucristo con la cruz a cuestas.

El cuadro ha sido donado por la familia noble de los marqueses de Jaureguizar, que lo adquirió en una subasta en Barcelona. En ese momento fue entregado a las Agustinas para su exposición en la “Casa recuerdos beata Inés”. Tras un año expuesto lo han entregado en propiedad a las religiosas con el fin de que así sirva para el disfrute y la devoción de los vecinos y gente de otras poblaciones en su visita al convento de la beata.

Vida de la beata Inés

Josefa Teresa Albiñana Gomar, que asumió como religiosa el nombre de Josefa María de Santa Inés, nació en Benigànim en 1625 y con 18 años ingresó en la orden de las Hermanas Agustinas Descalzas fundada por San Juan de Ribera. Hasta su muerte en 1696, con 70 años, permaneció en el monasterio de Benigànim realizando los oficios más humildes del convento y cuidando de las religiosas enfermas.

La beata Inés “fue una religiosa con una vida espiritual intensa, llena de revelaciones místicas, como el abrazo que recibe de Jesús, quien libera sus manos de los clavos del crucifijo frente al que oraba la religiosa o el naranjo que creció habiéndolo plantado al revés la misma beata Inés, árbol que se conserva en el municipio”, ha indicado el director del Archivo de Religiosidad Popular, ANDRÉS DE SALES FERRI (CRONISTA HONORARIO DE FORTALENY).

Fuente: https://www.elperiodic.com

EL ESCUDO DE LOS CONDES DE REVILLAGIGEDO LABRADO EN PIEDRA Y SITUADO EN LA CISTERNA DEL CONDE EN RIBA-ROJA DE TURIA (1ª parte)

J.V. CALATAYUD CASES, CRONISTA OFICIAL DE RIBARROJA

LA PERIPECIA

Entre  los  contados  papeles  recuperados  del  archivo  del  Cronista  Salvador  Cerveró quien  fue también  apoderado  del  Servicio  de  Defensa  del  Patrimonio  Artístico  en  los años cincuenta del siglo veinte se encuentra una copia del Acta levantada a propósito del  derribo  de  la  caseta  de  acceso  a  la  cisterna  del  pueblo  que  fue  puesta  en funcionamiento   en   1762   bajo   los   auspicios   de   Juan   Francisco   de   Güemes   y Horcasitas, primer conde de Revillagigedo.

En  el  Acta  levantada  el  tres  de  octubre  de  1953,  en  el  ayuntamiento,  figura  que  se reúnen el alcalde Salvador Martí Pedrosy el propio SalvadorCerveró Ferrer, ante los que comparece Vicente Folgado Martí, maestro albañil, a propósito de quién le había ordenado  el  mencionado  derribo,  manifestando  éste  que  fue  doña  Milagros  Sanz Monzó  quien  lo  hizo  cuando  trabajaba  para  ella  en  setiembre  de  1949, pero  que  se hizo  con  autorización  escrita  del  ayuntamiento  y que se  había  limitado  a  sacar  una serie de grandes piedras y rellenar de escombro el acceso bajo cota de calle, dejando fuera  dichas  piedras  y  estando  ya  derruido  el  tramo  superior  de  la  bóveda  de  la escalera  de  acceso,  según  manifestaba.  Del  acta  levantada  se  dio  traslado  al delegado regional del Patrimonio Artístico Nacional.

En un informe adjunto fechado el mismo día tres y mecanografiado por el propio señor Cerveró, se detalla como él mismo y Salvador  Ruiz Ballester, a la sazón concejal del ayuntamiento  y  maestro  de  obras  municipales  se  personaron  en  la  calle  Horno  Viejo para revisary  retirar  las  piedras  que  habían  sido  apartadas  allí,  tratándose  de  un escudo de piedra, unas piedras de cierto tamaño que conformaron los escalones y una lápida de dos metros treinta y ocho por cincuenta y cuatro centímetros. Por su peso y tamaño las piedras, una vez inventariadas, quedaron arrimadas en el mismo lugar.

El  informe  mencionado  dedica  la  primera  páginaa  la  descripción  del  escudo  que en ese momento media 80 x 60 x 20 cm., habiendo sufrido posteriormente la pérdida de algunos trozos en el continuo trasiego al que fue sometido desde esa fecha. No vamos a copiar aquí la descripción puesto que el cronista Cerveró al no tener conocimientos de heráldica hace un relato de lo que cree ver, siendo algunos motivos correctamente descritos y otros no.

A  continuación  describe  las  piedras  de  los  escalones  y  la  lápida,  que  en  aquel momento  estaba  integra  aunque, como  le  sucedió  al  escudo que  ha  ido  perdiendo pedazos, los diversos trasiegos originaron que acabase partida en dos y con una ligera pérdida en la línea de rotura, no nos ocupamos de ella en este estudio, pero Cerveró comenta que la lápida debió estar como dintel en la caseta de acceso a la cisterna y el escudo encima, aunque sabemos ahora que el escudo se labró para otro lugar siendo ambos de fecha distinta (1762 y 1897 respectivamente)

Con  el  paso  del  tiempo se  perdió  la  memoria  de  la  antigua  cisterna  y  de  las piedras, llegando casi a  olvidarse la  existencia  de  aquella  y  el  paradero  de  estas.  Años  después,  estando  las  escuelas  parroquiales  en  la  plaza  del  ayuntamiento,  Salvador Silvestre  Larrea,  maestro  en  las  mismas,  en  una  salida  con  alumnos  hacia  el  casco viejo  se  fijó  en  las  piedras  cerca  del Pou  de  Baixy  viendo  los  dibujos  del  escudo decidieron  ingeniárselas  para  subirlo  hasta  la  escuela; en  el  año  setenta  y  uno  las aulas  de  las  escuelas  parroquiales  se  trasladaron  al Instituty  el  escudo  de  piedra quedó arrinconado en el edificio que pasó a ser utilizado como Club Juvenil parroquial.

Sin  tener  mucha  idea  en  aquellos  momentos  de  lo  que  el  escudo  representaba  pero considerando por su apariencia que debía evitarse su pérdida o abandono en vistas de que  iba a  producirse  una  rehabilitación  del  edificio  para  dedicarlo  a  Casa  Abadía lo comuniqué  al  ayuntamiento  que  en  Comisión  Permanente  de  veintiuno  de  mayo  de 1980 aprobó solicitar al cura párroco autorización para recoger “el escudo de la villa que  está  en  las escuelas  parroquiales”  y  que  se  recogieran  y  se  buscase  el “aprovechamiento de todos los sillares de carácter histórico local”

Escudo  y  lápida  volvieron  a  dormir  el  sueño  de  los  justos  durante  quince  años  hasta que  presenté un  informe  el  veinte  de  octubre de  1995  para  que  el  ayuntamiento  lo reservara y dejara de servir de soporte de un panel a la entrada del consistorio; en ese momento ya se indicaba que podría tratarse del escudo que según la documentación que  Enrique  Jarabú  y  yo  habíamos  consultado  en  el archivo  parroquial  y  según  un escrito de Salvador Cerveró, “Batejat  soc  en  ta  Pila” se habría hecho  labrar en  1897 para colocar en el presbiterio de la iglesia parroquial.

El veintidós de abril de 1997 presenté un nuevo informe como consecuencia de haber localizado en el archivo municipal copia de los escritos de Cerveró que he mencionado al  principio;  el  escudo  acabó en  un  almacén  municipal  donde  sirvió  de  mesa  de improvisados  almuerzos  y  aparador  de  polvo  así  como  cenicero  mientras  seguía deteriorándose dada la fragilidad de la piedra caliza.

Finalmente  en  marzo  de  2010  se  inauguró  la  rehabilitación  de  la  cisterna  y  se reconstruyó  la  caseta  de  acceso  situando  sobre  la  puerta  la  lápida,  quedando  el escudo sobre la escalera de acceso frente a la entrada desde la calle.

LAS FIESTAS DEL CENTENARIO Y EL ESCUDODEL PRESBITERIO

Según  las  notas tomadas  por Enrique  Jarabú en  octubre  de  1995,  en  el  escrito redactado por Salvador Cerveró Ferrer en julio de 1933con el lema “Batejat soc en ta Pila”con información obtenida en el archivo parroquial se menciona cómo el trece de enero de 1897 se había producido una junta general a la que asistieron el señor cura, representantes del ayuntamiento y de la junta de fábrica  así como de los principales contribuyentes   en   la que   el   señor   cura   propuso   nombrar   al   señor   conde   de Revillagigedo  como  clavario  mayor  de  unas  fiestas  que  se  celebrarían  el  diez  de octubre de ese año con ocasión del centenario de la Traslación y que

por  lo  enlazado  que  va  su  nombre  con  la  historia  de  la villa,  de  la  cual  ha  sido dueño  y  señor  y  por  la  parte  principalísima  que  siempre  ha  tenido  desde  el principio  hasta  la  terminación  de  este  templo  parroquial,  por  lo  cual  ha  merecido que su escudo condal se esculpiera en la parte culminante del altar mayor…

 el señor conde aceptó la invitación y ofreció mil reales para los festejos y dos mil parala terminación de la obra que seestaba haciendo en la iglesia.

Hace  unos  años  el  ayuntamiento  de  Riba-roja  tuvo  la  ocasión  de  contactar  de  nuevo con  la  casa  de  los  condes  de  Revillagigedo  y,  gracias  a  los  contactos  habidos,  don Álvaro Armada y Barcáiztegui, conde de Güemes en aquel momento tuvo el gesto de aportar   un   copia  de   los  rollos  de   microfilm   que   contenían   buena   parte  de   la documentación del archivo Revillagigedo referida a la baronía de Riba-roja, que pudo digitalizarse con su autorización. En dicha documentación y en el legajo once, número dos,se encuentra la carpeta que recogeel episodio del nombramiento mencionado.

Pese a que la documentación recuerda las notas obtenidas en el archivo parroquial su singularidad reside en que contiene la correspondencia original firmada por Francisco Poquet, cura ecónomo, Joaquín Pedrós, alcalde y Salvador Peydró, secretario; la carta es  del  siete  de  enero  y  aclara  que la  Junta  tuvo  lugar  el  día  uno  y  se  hizo  pública “desde  el  púlpito”  el  día  seis. En  la  carta  se  menciona  que  “agradecida  a  tanto desprendimiento ha  puesto sobre  el  altar  mayor  el  escudo  de  su  señor  y  dueño Excmo Sr. conde de Revillagigedo”.

La carpeta contiene una carta del apoderado, Tomás Sebastián, en la que informa del cursode  asuntos  de  las  baronías  de  Benilloba  y  Riba-roja,  empezando  por  ésta  en relación a la marcha de las obras para el centenario en la iglesia en el mes de mayo; así menciona obras en el presbiterio, la terminación de la segunda torre, el enlucido de la fachada y la donación de una estatua del Sagrado Corazón por el señor Pastor, así como del apostolado completo a costa de diversos devotos y terratenientes, de los que cita  a  Fernando María  Pastor  (colegio  y  asilo  convento), Ibáñez de  Lara  (Mas  de Escoto) y Nocedal(masía de Poyo).

Se  mencionan  también  otra  serie  de  donativos,  pero lo  que nos  interesa  saber en resumen que un escudo de los condes de Revillagigedo labrado en piedra estaba ya efectivamente  colocado  en  algún  lugar  preeminente  en  el  presbiterio  sobre  el  altar mayor el uno de enero de 1897, así como que los doce apóstoles, estaban colocados en sus nichos en la iglesia a mitad de dicho año, por lo que veremos más adelante.

EL ESCUDO LABRADO EN PIEDRA

Tenemos por   tanto   que   en   Riba-roja   existe   un   escudo   de   piedra localizado actualmente a la entrada de la cisterna y reputado como que había estado situado allí en la fachada de acceso original al menos en 1949 y, por otro lado, que en 1897 había un escudo labrado en piedra en algún lugar del presbiterio “sobre el altar mayor” y que no  existe  en  la  actualidad  sin  que  se  sepa  que  sucedió  con ély  donde  pudiera encontrarse.

Por  suerte hay documentación  escalonada  en  el  tiempo que  nos permite  aventurar conclusiones respecto al escudo que “se puso” sobre el altar mayor:

a)Los  planos  originales  de  Vicente  Gascó  de  finales  del  siglo  XVIII.  En  el  perfil cortado que  permite  ver  la  propuesta  para  el  presbiterio  se  aprecia el  altar tridentino, sobre él el sagrario, a continuación el nicho para la imagen titular, una cenefa corrida sin  más y  sobre  el ánditodos  grandes  figuras  de ángeles tenantes  con  el  escudo mariano coronado.

b)Una  foto  presuntamente  datada  en  el  momento  del  centenario,  lo  que  parece cierto  por  determinados  detalles  como  la  suntuosa  sillería del  altar  mayor y  otros;en todo caso lo interesante es que la foto es anterior a la guerra civil española. También es importante que se trate de una foto de una calidad envidiable para la época por el campo   que   abarca   en   el   interior   y   porque   permite   una   ampliación   apreciable (trabajando con copia de copia) sin pixelarse, lo que deja apreciar ciertos detalles.

En la foto se puede comprobar que se han seguido los planos con bastante fidelidad en la parte del presbiterio, están los ángeles pero en el centro de la cenefa hay ahora un  escudo,  cuyos  detalles  no  se  aprecian por  lo  que habría  que  tratar  de  contrastar sus  medidas   para versi podría  corresponderse   con   el  que   conocemos   en   la actualidad.

c)Lo anterior puede compararse con fotos posteriores a la guerra; así en otra foto de  los  sesenta  se  pueden  apreciar  cambios  importantes, se  ha colocado  la  mesa  del altar  separada  del  fondo siguiendo  las  nuevas  normas  del  Concilio  Vaticano  II,  la cenefa tiene un adorno central pero de tamaño ajustado al resto y no es un escudo, los ángeles siguen allí pero observando la foto con atención se observa que no son como los  originales,  aparentando  haber  sido voluntariosamente “recompuestos” pero  sin mucha pericia.

En la iglesia también han desaparecido las estatuas de los apóstoles. Actualmente los ángeles han sido suprimidos por su estado y por ocultar parte de las pinturas murales de la bóveda cuando fueron restauradas.

Lo  anterior  permite conjeturar que el escudo de piedra que “se puso” sobre el altar mayor  en  1897,  estuvo  en  el  centro  de  la  cenefa  sobre  el  altar,  bajo  el ándito y desapareció de allí probablemente durante la guerra, como sucedió con los apóstoles y como parece fueron mutilados los ángeles de la bóveda y si se mantuvo durante la contienda,  en  todo  caso  había  desaparecido  de  su  lugar  al  menos  antes  de  1949 cuando apareció enla cisterna, puesto que parece evidente que se trataría del mismo escudo; queda la cuestión de cómo pudo llegar desde su lugar original al suelo porque tratándose  de  piedra  caliza,  aunque  tiene  desperfectos,  de haber  sido  arrancado  se habría destrozado al caer de tanta altura.

Y  ya  hemos  dicho  que en  la  foto  del  altar  mayor  de  1897  aparece  en  la  cenefa  un escudo, lo que ha sido confirmado por testimonios orales de gente de avanzada edad, si  bien  ni  la  foto  ni  los  testimonios  pueden aclarar  sus  detalles; actualmente no  hay base documental para pensar que hubiera dos escudos de piedra similares porque en la documentación ni en el archivo Revillagigedo ha aparecido mención alguna.

Teniendo en cuenta que el escudo labrado en piedra se colocó en 1897 siendo conde de Revillagigedo (VI) don Álvaro Armada Fernández de Córdoba y no se corresponde con sus  apellidos,  y  pese  a  que  los  dos  primeros  cuarteles  son  los  de  Güemes  y Horcasitas el  todo tampoco  corresponde  al  primer  conde de Revillagigedo,  siendo  el detentador del escudo don Álvaro Armada y Fernández de Córdoba queda por analizarlas  distintas  ramas  familiares  para  poder  entender cómo se  gestó  el  escudo  que actualmente está en la cisterna y cuáles son los motivos que justificarían dicho escudo de  armas  por  los  linajes  representados  de  acuerdo  a  los  emblemas heráldicos y ornamentos exteriores que contiene.

LOS LINAJES

Don Álvaro Gonzalo  Juan  Fernando  Tristán  Sancho  Antonio  Rodrigo  Diego Pelayo  Rainiero  Mendo  Nuño  Gabriel  García  Raimundo  Jaime  de Armada, Fernández de Córdoba, Valdés y Güemesnació en Gijón (Asturias) el ocho de febrero de 1843. […]

VI conde  de  Revillagigedo(R.C.S.  de  5  de  agosto  de  1871), Grande  de España, VII marqués de San Estebandel Mar de Natahoyo(R.C.S.de 17 de febrero de 1890), IV condede Güemes(desde 1871), XVII Adelantado Mayor de  la  Florida,  marqués  de  Canillejas  (que  cedió  a  su  hermana  Isabel), Caballero  de  la  Orden  de  Montesa  (1897)  y  de  la  Orden  de  Carlos  III  (1899). Caballero de la Real Maestranza de Valencia (1833). Gentilhombre de Cámara de S.M. con ejercicio y servidumbre. Coronel honorario de Artillería, con uso de uniforme. Senador vitalicio de Gijón. Diputado a Cortes.[…]

Casó […] el 29 de mayo de 1872 con doña Maríadel Carmen Rafaela Ignacia Romana  Lopa  Josefa  Petra  Antonia  Luisa  Fernanda  de  los  Ríos Enríquez, Miranda de Grado, Valdés y Valdés. […]

Don Álvaro falleció en Deva (Gijón) el 23 de setiembre de 1907.

El  texto  anterior  representa  literalmente  la  primera  parte  de  la  contraportada  del  libro “Las noticias sobre la familia Armada. Los protagonistas. Condes de Revillagigedo” cuya  autoría  (figura  como  anónimo)es  de  uno  de  sus  descendientes  recientes  y  fue publicado  en  Madrid  en  2002.  En  él  hemos  marcado  en  negrita  elementos  que intervienen   en   el   desentrañamiento   de   diversos   elementos   del   escudo   que   se encuentra actualmente en la Cisterna de Riba-roja. A estos elementos cabría añadir la mención  de  sus  abuelos  paternos  y  de  sus  padres,  marcando  igualmente  en  negrita los  elementos  clave;  el  abuelo  fue  Juan  Antonio Armada Ibáñez  de  Mondragón y Guerra siendo la abuela María del Rosario Benita Fernanda Valdés-Inclány Ramírez de Jove; a su vez los padres fueron Álvaro José María Benito Armada Valdés-Ibáñez de  Mondragón y Ramírez  de  Jove y  María  Manuela  de  la  Paciencia  Fernández  de Córdoba y Güemes.

La  familia  es  Armada  pero  en  nuestro  caso  intervienen  cinco  ramas,  los  Armada, Valdés, Ramírez de Jove, Ríos Enríquez y Güemes(Revillagigedo).

Fuente: http://www.ribarroja.es

EL ARZOBISPO DE VALENCIA, ENRIQUE REIG I CASANOVA, VISITÓ ALGAR EN EL AÑO 1920


El arzobispo de Valencia, Enrique Reig i Casanova

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

El sacerdote valenciano Enrique Reig i Casanova fue nombrado obispo de Barcelona el 28 de mayo de 1914 y, años después, arzobispo de Valencia, en la que hizo su entrada como tal el 27 de junio de 1920. El papa Pío XI lo nombró cardenal el 11 de diciembre de 1922, pasando tres días después a ser arzobispo de Toledo y cardenal primado, si bien permaneció en Valencia hasta mediados de 1923, pudiendo coronar antes a la Virgen de los Desamparados en mayo de este último año. En Valencia, como sabemos, le ha sido dedicada una importante calle, la Avenida del Primado Reig.

                Como arzobispo de Valencia, el día 2 de noviembre de 1920, Reig i Casanova realizó una visita pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Algar.

                El prelado llegó en tren a la estación de ferrocarril de Algar ( a un kilómetro del casco urbano) acompañado del arcipreste del distrito, Juan Bautista Vidal Climent, su capellán, Francisco Vidal Soler, y el secretario, Joaquín Belda. En la propia estación fue recibido por el juez municipal de Algar, Pío Gascó Dasí, y por una comisión de concejales, con la banda de música de Alfara de Torres-Torres ( el municipio de Alfara de la Baronia se llamaba entonces “Alfara de Torres-Torres”) que interpretó la Marcha Real, protocolo al parecer obligado en honor de los arzobispos,  acompañándole después todos en carruajes previamente dispuestos hasta la entrada del pueblo, donde esperaba el Ayuntamiento en corporación, el señor cura párroco, Miguel Martín Polo, revestido de capa pluvial y cruz alzada, los misioneros del triduo preparatorio de la vista arzobispal, las asociaciones religiosas locales y el vecindario, que le recibió, tal como se reseña en el Acta de la visita, con vivas y aplausos. Hay que decir que dos cosas llaman nuestra atención: por una parte, que la centenaria banda de música de Algar no estuviese en este acto de bienvenida, y, por otra parte, que en el Acta de la visita, redactada por el secretario del arzobispo, no se mencione al alcalde de Algar, Emilio Meliá Mora, ignorándose los motivos (¿ Estuvo realmente presente el alcalde, y se omitió este dato,  o es que el mismo no asistió al acto porque no pudo o no quiso estar presente por sus convicciones personales ?).

                Según consta en el Acta de la visita pastoral, que se conserva en los libros sacramentales de la parroquia, el arzobispo,

             “ revestido de pontifical en el altar preparado al efecto, después de adorar el

               Lignum Crucis, que le presentó el citado Sr. Cura, organizose la comitiva, en

               ordenada procesión, que se puso en marcha en dirección a la Iglesia Parroquial,

               cantándose el Benedictus alternando con la música.

               En la entrada del templo se observaron las ceremonias de la rúbrica, entonándose

               el Te Deum, mientras continuaba S.R. bajo palio hasta llegar al altar mayor

               donde se recitaron las preces y oraciones del Ritual, dando la bendición. Leído

               seguidamente desde el púlpito el Edicto de la Santa Visita, dirigió el Rmo. Prelado

               la palabra al pueblo allí reunido, agradeciendo a todos el solemne y entusiasta

               recibimiento que le había dispensado, exhortando a todos a unirse con Jesús por

               el sacramento de la Eucaristía e invitándole a la asistencia a cada uno de los

               actos de la Santa Visita, especialmente a la Misa de comunión general que se

              celebrará el día siguiente; terminando tan solemne acto con la publicación de las

              Indulgencias concedidas y la solemne bendición pastoral “.

                La visita continuó el día siguiente. Alas 7,30 horas, el arzobispo celebró una misa, comulgando 133 personas (Algar tenía entonces una población de 603 habitantes) ; también procedió a la confirmación de 72 personas, 41 varones y 32 mujeres ( hacía 10 años desde la última confirmación) siendo padrino de la misma el juez municipal, Pío Gascó Dasí, y madrina la esposa del alcalde, Adela Aguilar Sebastián.

                El arzobispo tomó razón de los libros sacramentales de la parroquia, que comprenden el Racional, Cuentas de Culto y Fábrica, Matrícula Parroquial, Boletín, Asociaciones, Inventario y Quinque Libri -bautizos, defunciones, matrimonios, confirmaciones y excomuniones-, todos los cuales se conservan en su integridad desde el siglo XVII, en que tuvo lugar la expulsión de los moriscos y la repoblación del pueblo con 26 familias de cristianos viejos, aunque actualmente los originales se encuentran en el Archivo Diocesano de Valencia. Se hizo constar, no obstante, que las inscripciones no se hacían por duplicado, tal como se establece en el canon 470 del Código de Derecho Canónico, requiriendo al párroco para su debido cumplimiento.

                Reig i Casanova visitó igualmente la Casa Abadía, que se encontraba en buen estado de conservación, y el huerto anexo a la misma, llamado de San Antonio, de una superficie de una hanegada y tres cuartones, plantado de naranjos, con la obligación del párroco de invertir el producto líquido en la celebración de misas rezadas.

                No pudo faltar, como es lógico, una visita a las Escuelas Públicas de niños y niñas, en la que estos ofrecieron  una pequeña velada literaria. Por último, el arzobispo se entrevistó con representantes de las asociaciones religiosas locales, la Cofradía de Nta. Sra. de la Merced y la Asociación de Hijas de María, concluyendo con ello los actos relativos a esta visita pastoral.

LA NEVADA DE LAS NAVIDADES DE 1926 (Y II): XIXONA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA.

Ahora que nos ha visitado la borrasca Filomena es importante conocer que pasó durante la gran nevada o la nevá grossa  que afectó a nuestras tierras entre el 25 y el 27 de diciembre de 1926. Señalaba El Luchador cómo “desde el Benacantil se divisa en toda su extensión la copiosa nevada. Desde el Garbinet hasta Aitana, pasando por Puig Campana, el Maigmó y la Carrasqueta, todas las montañas aparecían con mantos de armiño blanco”. Un resumen de lo acontecido en Alicante y Alcoy lo tenéis en https://bgarrigos07.wordpress.com/2021/01/08/la-nevada-de-las-navidades-de-1926-i-alicante-y-alcoy/

Parece ser que la nevada en la ciudad de Xixona se produjo el mismo día de Navidad, al igual que en Alcoy. El temporal de nieve vino acompañado por fuertes ráfagas de viento que provocaron incluso el derribo de numerosos postes del tendido eléctrico dejando a la ciudad sin servicio de alumbrado público hasta la noche del 3 de enero de 1927.

La nieve cubrió todas las calles de la ciudad. Según algunos medios de comunicación, la nieve alcanzó el metro y medio, cifra que parece excesiva y cayó durante 36 horas, es decir los días 25 y 26 de diciembre.

También sabemos que en la tarde día 29 de diciembre volvió a nevar en la Carrasqueta. La nieve en esta montaña alcanzó cotas impensables: “En la hondonada de la Carrasqueta de Jijona la nieve ha llegado a tener una altura de cuatro metros”.  El día 29 de diciembre algunos trabajadores de la compañía telefónica informaron que: “hay ventisqueros que imponen, que dan horror mirarlos, que tiene más de dos metros de nieve”. Incluso se decía el 2 de enero, una semana después de que cayera la nieve, que  los automóviles podía llegar a la Venta Teresa, sin embargo a partir de este punto era imposible seguir porque: ”las masas de nieve con una altura de noventa y cinco centímetros”. Ello se debía a que nevó más días que en la propia Xixona. Sabemos que a las tres de la tarde del día 29 volvió a precipitarse la nieve.

La prensa estaba preocupada por la gran cantidad de nieve que cayó en la Carrasqueta. Se temía que se pudieran haber producido algunas muertes, porque algunos pastores estuvieron varios días incomunicados y porque los blancos copos pillaron de improviso a algunos viajeros: “ha quedado al descubierto el toldo de un carro oculto por la nieve, ignorándose la suerte que hayan corrido sus conductores, ocupantes y caballerías”. Incluso desde las páginas de El Luchador se llegó a pedir a las autoridades que partiera algún avión hacia La Carrasqueta en búsqueda de supervivientes. Lo cierto es que no conocemos ningún caso de fallecimiento por la nevada en la Carrasqueta.

Evidentemente ante tan sumo desastre las autoridades no estaban lo suficientemente preparadas. En este caso la prensa provincial no se puso de acuerdo en valorar la actuación del consistorio municipal, puesto que mientras El Luchador acusaba al alcalde de cierta pasividad, El Diario de Alicante elogiaba su rápida actuación. Lo que sí que es cierto es que sorprende el escaso tratamiento que se le dio a este asunto en los órganos directores de la ciudad: el pleno y la comisión municipal permanente, puesto que sólo se trató en la sesión del 30 de diciembre de 1926 de esta última comisión y únicamente se aprobó la relación de gastos ocasionados por la retirada de la nieve y la compra de productos de primera necesidad.

La actividad del consistorio estuvo encaminada en una doble actuación: retirar la nieve de la calzada y atender a los más necesitados.

Los días 25 y 26 de diciembre el consistorio contrató a un total de 40 personas que estuvieron limpiando las calles, aunque posiblemente la fuerza del temporal hizo que no consiguieran despejar por completo de nieve todas las calles, como así se desprende de una información facilitada por El Luchador, cuando el día 27 se dirigió a Xixona un periodista con “el magnífico Studebacker de don Francisco Ayela” y no pudieron seguir: “Pero una vez en Jijona, pasado su puente y al llegar a la primera plazoleta de la fuente, no hubo otro medio que, a grandes esfuerzos dar la vuelta y desistir del empeño regresando a Alicante.

Los inconvenientes hasta el pueblo fueron vencidos. Pero en Jijona, dentro del pueblo, no quiso o no pudo el Alcalde dejar expedita siquiera la calle principal y era de ver cómo los vecinos asomados a sus ventanas contemplaban nuestra llegada asombrados de tal arrojo. Toda la carretera estaba mejor que la calle del pueblo. ¡Qué honor para aquel alcalde!”.

Los trabajos para retirar la nieve continuaron del 27 al 31 de diciembre de 1926. La relación de jornales que se pagaron durante estos días es la siguiente, el  lunes 27 se pagaron 15 jornales; el martes, 23 jornales; el miércoles 23 jornales y medio; el jueves 3 jornales y medio y el  viernes 2 jornales y 2 medios jornales. Se sufragaron un total de 1.016 pesetas a los trabajadores que retiraron la nieve desde el 25 al 31 de diciembre.

El 3 de enero ya se podía circular sin ningún inconveniente por todas las calles de la ciudad.

El ayuntamiento repartió raciones de comida entre los más necesitados y la Cruz Roja atendió a los más desvalidos de las zonas altas de Xixona. El Ayuntamiento compró  el 29 de diciembre 50 kg de patatas a Francisco Garrigós Morant, vendedor de frutas y hortalizas, especialidad en uva Valensí. Desconocemos si junto a las patatas se sirvió algún alimento más.

La caída de la nieve normalmente se asocia con sus efectos beneficiosos sobre la agricultura, como así nos lo recuerda el refrán: Año de nieves, año de bienes; sin embargo, la gran cantidad de nieve y sobre todo el fuerte temporal de lluvia y viento que la acompañó provocó pérdidas en los cultivos, como así destaca la prensa provincial: “Los daños causados en las viñas y hortalizas de Jijona son importantísimos”..  Otra pérdida afectó al sector ganadero. Francisco Riera, carnicero de Jijona tenía un ganado lanar en su finca de la Peña Redona. La noche anterior a la copiosa nevada mandó encerrarlo en su casa de campo. Tras finalizar la tormenta intentó en diversas ocasiones llegar a su propiedad para suministrar pasto al ganado y comprobar que los pastores se hallaban bien. A pesar de sus esfuerzos, el día 29 de diciembre, 4 días después de la gran nevada, aún no lo había podido hacer, por lo que temía que el ganado hubiera perecido y “habrá perdido con su desaparición, más de 4.000 duros”.

La nieve también tiene una cara bondadosa y en la actualidad cuando caen algunos copos en la Carrasqueta, esta se convierte en una especie de imán turístico respecto a los habitantes de la capital, quienes, casi en peregrinación, toman la CV 800 y se dirigen al puerto para disfrutar de ella durante algunas horas.

Este fenómeno ya se producía en 1926. Conocemos que el día 27 de diciembre un periodista de El Luchador con el magnífico Studebacker de don Francisco Ayela abandonó la capital provincial y se dirigió rumbo a la Carrasqueta a contemplar el fenómeno meteorológico. Ya pudo contemplar la nieve a las afueras de Muchamiel y poco a poco se fue haciendo más difícil el viaje puesto que la nieve cubrió el asfalto y sólo se podía avanzar siguiendo las huellas de otros vehículos hasta llegar a las cercanías de Xixona. Allí salió a su encuentro el señor Guillen Tato, para advertirles de la imposibilidad de continuar, puesto que el mismo se hallaba bloqueado por la nieve. También se había quedado parado el vehículo del doctor Montesinos. Tras ayudarles a sacar sus automóviles de la nieve comprobaron la imposibilidad de continuar: “Pero una vez en Jijona, pasado su puente y al llegar a la primera plazoleta de la fuente, no hubo otro medio que, a grandes esfuerzos dar la vuelta y desistir del empeño regresando a Alicante”. Cuando regresaban a Alicante observaron como se había formado una caravana de intrépidos excursionista que se encaminaban hacia la Carrasqueta y que seguramente corrieron la misma suerte que ellos.

En domingo día 2 de enero volvieron los turistas alicantinos que en esta ocasión llegaron hasta la “venta de Santa Teresa” donde ya no pudieron pasar con sus vehículos, pero eso no los hizo desistir pues: “Se formaron numerosos grupos de alpinistas que ascendieron por la cumbre nevada”.

Poco a poco los jijonencos fueron recuperando la calma y según manifestaciones realizadas por el alcalde al periódico El Luchador el día 31 de diciembre de 1926 se volvía a la normalidad: “El grave trance que le hizo pasar la nevada se ha esfumado sin consecuencias irreparables”. Sin embargo, la comunicación terrestre a través de la Carrasqueta tardaría en producirse como así se indicaba en el periódico El Luchador el 10 de enero de 1927.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LA NEVADA DE LAS NAVIDADES DE 1926 (I): ALICANTE Y ALCOY

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA.

Las Navidades de 1926 fueron inolvidables para muchos alicantinos, alcoyanos y jijonencos. La nieve cubrió gran parte de la provincia y se convirtió en la protagonista.

Esta nevada fue especial porque la nieve alcanzó territorios poco o nada acostumbrados a su presencia como el litoral mediterráneo de Andalucía (Almería), Murcia y algunas tierras del sur de la provincia de Alicante; provocó la paralización de la vida económica al cortar algunas carreteras y aislar muchas poblaciones como Xixona y Alcoy y dificultó la vida urbana al cortarse los servicios de comunicaciones como: tranvías, trenes, retrasarse el correo, cortarse el suministro eléctrico, telefónico y telegráfico.

El día 23 de diciembre de 1926 un frente polar se colocó sobre el Mediterráneo Occidental y la península Ibérica. Este frente afectó especialmente al suroeste peninsular entre los días 24 al 27 de diciembre. En los días 26 y 27 las precipitaciones de aguanieve y las bajas temperaturas nocturnas fueron generales. En Alicante capital las temperaturas mínimas de los días 25, 26 y 27 de diciembre fueron -0,4º, 0,2º y 0º C respectivamente.

A partir del día 28 de diciembre la situación atmosférica mejoró ligeramente.

La nevada en Alicante

El día de Nochebuena el viernes 24 de diciembre el temporal hizo acto de presencia en Alicante con un descenso ostensible de los termómetros que alcanzaron los 3 grados bajo cero, la temperatura más gélida de aquellos días. El temporal vino también acompañado de fuertes rachas de viento que con la bajada de las temperaturas ayudaron a crear una sensación de intenso frío.

El día de Navidad no amaneció mucho mejor, puesto que unos negros nubarrones acechaban la ciudad; pero no fue hasta la una de la mañana del día 26 de diciembre cuando llegó la nieve.

Al amanecer del día 26 de diciembre un amplio manto de nieve cubrió la ciudad de Alicante. Posiblemente la nieve se esperaba puesto que los augurios que presentaba el día anterior el cielo así lo presagiaban, como nos apunta M.A.(en su artículo “El domingo cayeron en las calles de Alicante mil toneladas de nieve”, Diario de Alicante, 28 de diciembre de 1926) “El día anterior había sido un poco hostil. Pasó todo él con el firmamento cerrado. Las nubes claras y agrisadas con amplias cortinas que se superponían unas tras otras, delataban el espectáculo que se estaba preparando”.

La nieve comenzó a caer sobre la una de la madrugada, aunque a partir de las tres ya lo hizo de forma copiosa. La nevada vino acompañada con un descenso de las temperaturas lo que provocó que cuajara. Según nos narra este mismo periodista: “La altura que adquirió la nevada, en las calles, fue de seis centímetros. En otras calles llegó a diez”. Para este periodista la imagen podría ser hasta bucólica: “el castillo de Santa Bárbara presentaba un aspecto encantador. Toda la cumbre y la pinada cubiertas de nieve. Resultaba un espectáculo de suprema belleza. Calculase que la nieve caída en Alicante pasa de mil toneladas”.

Inicialmente la nieve atrajo a los alicantinos, puesto que hacía más de 15 años que no nevaba y no lo hacía de forma tan abundante.  Afortunadamente la lluvia y el viento, que hicieron acto de presencia a lo largo del día 26, deshicieron la nieve.

Estos agentes meteorológicos provocaron graves trastornos en la vida de los alicantinos. Por ejemplo, en la plaza de Abastos, se hundieron las lonas de numerosas paradas pequeñas. Una de las que más sufrieron fueron: “Las de los turroneros, por el peso de la nieve, cayeron las lonas y la mercancía sufrió daños” (M.A., “El domingo cayeron en las calles de Alicante mil toneladas de nieve”, Diario de Alicante, 28 de diciembre de 1926). Otro de los afectados fue la feria instalada en la avenida Pérez Galdós puesto que el viento derribó un tobogán y hundió el tinglado del circo ambulante California.

No hubo servicio de tranvías debido a una rotura en el cableado eléctrico que dejó también prácticamente a oscuras la ciudad. Aunque, según narran los periódicos, esta incidencia fue rápidamente solventada  a primeras horas de la tarde.

Alicante quedó incomunicado telefónica y telegráficamente. Además el correo no pudo llegar a la ciudad puesto que el tren quedó detenido por la nieve en Caudete.

Estas incomodidades se prolongaron algunos días más. El servicio de correos consiguió restablecerse parcialmente el día 28 de diciembre, aunque no fue posible hacerlo en las líneas La Encina-Valencia, Gandía-Alcoy y Xátiva-Alcoy, en la mañana de dicho día llegó el primer coche desde Xixona. La ciudad de  Alcoy estaba aislada y no se podía llegar, ni en tren, ni en coche.

El día 28 de diciembre los periódicos indicaban que la comunicación telegráfica directa entre Alicante y Madrid, Murcia o Valencia no se hallaba restablecida. Sin embargo, las perspectivas eran buenas puesto que se esperaba comunicar con Valencia pronto, con Madrid se tardaría un poco más y con Murcia no se sabía cuándo se restablecería por la importancia de las pérdidas.

Telefónicamente no se podía comunicar con Alcoy, a pesar de que una brigada se había desplazado a la Carrasqueta y con un teléfono de campaña había podido comunicarse con la central en Alicante. Las primeras estimaciones eran bastante negativas: “pues desde Jijona hasta el punto de la Carrasqueta en que se halla ahora, ha encontrado 53 cortes en la línea”.

Esta nevada fue conocida en la capital provincial como la gran nevada o la nevá grossa . Señalaba El Luchador cómo “desde el Benacantil se divisa en toda su extensión la copiosa nevada. Desde el Garbinet hasta Aitana, pasando por Puig Campana, el Maigmó y la Carrasqueta, todas las montañas aparecían con mantos de armiño blanco”.

La nevada en Alcoy.

Si bien esta nevada se convirtió en un gran espectáculo para los alicantinos en Alcoy este acontecimiento meteorológico adquirió tintes que hicieron que alcanzara la consideración de punto de referencia histórica para sus habitantes.

La nevada cayó en Alcoy desde el sábado 25 al lunes 27 de diciembre, aunque la mayor intensidad se registró el domingo. El periódico La Gaceta de Levante del día 29 nos comenta sobre este acontecimiento meteorológico: “La baja temperatura que hacia sentir estos días un intensísimo frío, ha confirmado los augurios de una copiosa nevada, que si al principio no se manifestó violenta, ha sido algunas horas imponente y amenazadora. En grandes y compactos copos ha caído la nieve sobre nuestra población y sus alrededores, llegando su nivel, en muchos lugares a sobrepasar de un metro“. Esta noticia vio la luz el día 29 por lo problemas de todo tipo que pasó la ciudad de Alcoy que incluso impidió la salida de los periódicos los días anteriores.

No se conocen registros de las temperaturas alcanzadas en Alcoy, pero Jorge Olcina y Enrique Molto [1999:118] pudo llegar hasta los -7ºC o menos el día 24 de diciembre.

La cantidad de nieve caída en la ciudad de Alcoy debió de ser bastante importante. Muestra de ello es su permanencia en las calles y tejados. Así tres días después de la nevada las calles quedan ligeramente transitables, eso si mediante la creación de unas brechas en las principales vías públicas. Trece días después la nieve sigue presente en el núcleo urbano: “Poco a poco va desapareciendo de nuestras calles la nieve amontonada a consecuencia de haberse limpiado los tejados. Continúa trabajándose en la limpieza de las calles para que se normalice el tránsito de vehículos” (OLCINA,J, 1999 : 118)..

En las zonas rurales y las montañas circundantes de Alcoy, especialmente la umbría, la nieve permaneció durante más tiempo e incluso se dio la circunstancia que sin haber desaparecido del todo se unió a una segunda nevada caída el 19 de enero de 1927. Uno de los datos más espectaculares de la nevada de 1926 es la medida que figura en la placa cerámica de la ermita de la Virgen de los Lirios, en el Santuario de la Font Roja, que se encuentra a 1.100m de altitud, que dice: “Hasta aquí llegó la nieve 27 de diciembre de 1926. 2,10 metros“. En el casco urbano de Alcoy el espesor debió de rondar el metro de altura.

La ciudad de Alcoy se vio profundamente afectada, ya que quedó incomunicada y los servicios públicos de Telégrafos, Teléfono, Electricidad y Ferrocaril sufrieron importantes averías. Otro grave problema provocado por la acumulación de nieve fue la dificultad para recoger la basura. Así el 5 de enero La Gaceta señala que: “Es de todo punto imposible la entrada de los encargados de recoger la basura en determinadas calles; resultando, que los vecinos en la imposibilidad de conservarla en casa, arrojan sobre lo que antes fue blanca nieve inmundicias y basuras que convierten en asqueroso estercolero las calles de la población” (OLCINA,J, 1999:123).

El aislamiento ferroviario con Gandía se prolongó hasta el día 30 de diciembre. En cambio el aislamiento con Játiva fue mayor. El bloqueo por carretera fue mayor debido a la escasez de medios para despejarlas. Así el 12 de enero de 1927 será cuando se normalice la comunicación por carretera con Alicante por Ibi. En cambio, la vía por la Carrasqueta tardó bastante en restablecerse e incluso se dio la circunstancia de que antes de estar totalmente transitable se produjo una segunda nevada el 19 de enero de 1921, que complicó de nuevo la situación.

La comunicación telegráfica con la capital provincial se recuperó tres días después de la nevada.

La industria alcoyana pasaba por una situación delicada. Algunas factorías se vieron afectadas debido a que sus tejados se derrumbaron al no soportar el peso de la nieve: “En la fábrica de don Amadeo Arañó se desprendió parte del edificio, sin consecuencias; en el almacén de trapos de don José Aura se hundió el techo” (La Gaceta de Levante, Diario Independiente de Alcoy, 29 de diciembre de 1926).

Los medios de comunicación no mencionan repercusiones negativas en los campos de cultivo que estaban adaptados a este tipo de fenómenos atmosférico siempre que se produzca en invierno. Hay que indicar que en algunas masías e incluso industrias dispersas por el término municipal se produjeron problemas de abastecimiento al quedarse completamente aisladas.

En relación a las posibles víctimas mortales los investigadores no se ponen de acuerdo, aunque piensa que es probable que se produjeran algunas, sin confirmar, en los alrededores de Alcoy.

La nevada de la Navidad de 1926 fue espectacular y quedó gravada en la memoria colectiva de las ciudades de Alicante, Alcoy y Xixona.

BIBLIOGRAFÍA

GARRIGÓS SIRVENT, Bernardo, “El frío invierno de 1926-27”, El Programa , Xixona, Federació de Sant Bartomeu i Sant Sebastià, 2017, págs. 166-173.

OLCINA CANTOS, Jorge y MOLTÓ MANTENRO, Enrique, “La nevada de 1926. Repercusiones en la montaña alcoyana (Alicante)”, Nimbus nº 3, 1999, págs. 105-137.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com