EL NUEVO MATADERO MUNICIPAL DE 1964.

BERNARDO GARRIGOS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA.

A principios de 1960 las instalaciones del matadero municipal habían quedado anticuadas y obsoletas.

El matadero había sido construido en 1900 en una zona situada al Norte del casco urbano junto al antiguo camino de Alcoy. Una zona ventilada y alejada de viviendas, puesto que si exceptuamos el convento de la Mare de Déu de l’Orito que estaba deshabitado, desde mediados del siglo XIX, las casas mas próximas se encontraban al NE, la calle Raval y al SO la calle Lorito y la Plaça que llegaba hasta el callejón del Enric Puyo.

En cambio, el crecimiento urbano experimentado por la ciudad en esta zona en la primera mitad del siglo había hecho que en 1960 el matadero estuviera completamente rodeado de edificaciones, además tenía a unos 50 m al Norte el Asilo Hospital Vicente Cabrera y a otro 50 m al Sur el colegio público Eloy Coloma. A las molestias que acarreaba al vecindario había que añadir el hecho de su reducido tamaño.

Para los más jóvenes indicar que hasta el año 2005 el matadero público municipal se encontraba en el solar que en la actualidad ocupa la Escola de Música en la calle San Francisco.

Todos estos hechos llevaron a que el pleno del 5 de julio de 1962 aprobara: “Que por el Sr. Veterinario Municipal se informe a la alcaldía sobre el cálculo de necesidades del nuevo matadero y se pase el informe al Sr. Arquitecto para que redacte un anteproyecto de matadero nuevo”.

Debido a que el erario municipal no era en aquel momento demasiado boyante y al hecho de que se estaban estudiando otros proyectos (Mercado Municipal) el ayuntamiento en pleno del 3 de enero de 1963 pidió a la Comisión Provincial de Servicios Técnicos de Alicante la inclusión de la construcción del matadero en el plan de obras provinciales, con el fin de que la Diputación Provincial asumiera parte de los costes. Y así fue, puesto que el presupuesto total del proyecto fue de 800.000 ptas., de las que el Ayuntamiento aportaría 200.000 ptas.

La Diputación Provincial encargó el proyecto a Juan Antonio García Solera, quien lo firmó en diciembre de 1963. Este fue un técnico que marco el desarrollo de la arquitectura en Alicante durante la segunda mitad del siglo XX https://www.diarioinformacion.com/alicante/2019/08/12/fallece-juan-antonio-garcia-solera/2176748.html. Asi construyó edificios tan emblemáticos como:  el ADDA, el Colegio de Médicos en Alicante o el Hotel Don Pancho en Benidorm.https://via-arquitectura.net/01_prem/01p-059.htm

Para albergar el nuevo matadero municipal se buscó una ubicación idónea, alejada del casco urbano, ventilada por el viento de la Carrasqueta, cercana a una de las entradas de la ciudad. Así se optó por construirlo en la cima de la montaña del Través. En la zona que en la actualidad ocupa una pista de kalisteria, delante de la entrada del antiguo Instituto de Bachillerato.

La superficie total proyectada sería de 1024 m2. El matadero estaría formado por dos edificios de forma rectangular, de una planta con tejados a cuatro vertientes, unidos por amplios patios. El eje longitudinal estaría orientado Norte-Sur. El edificio del sur era el más pequeño de unos 50,95m2 para guardar el ganado. En cambio, el edificio principal ,que estaba en el centro de la loma, tenía una superficie de 185,64 m2. Estaba destinado a otras funciones: Sala de oreo http://elcentral.mercadocentralzaragoza.com/el-oreo-de-la-carne/, sacrificio, mondonguería (para elaborar el embutio), despacho y laboratorio del veterinario y cuarto aseo para el personal. Para el vertido de las aguas residuales el ayuntamiento ofrecía una balsa que se encontraba a unos 125 m de las instalaciones y con desnivel medio de unos 15 m.

El edificio se construyó a lo largo de 1964 y poseemos una fotografía publicada en el Programa de Fiestas de Moros y Cristianos de 1965.

Un cambio en la legislación nacional sanitaria hizo inviable su funcionamiento y, sin apenas, haber entrado en servicio fue abandonado y finalmente derrocado para poder edificar en sus aledaños el instituto.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

¡VIVA DON JUAN!


El beneficiado Juan Torres Silva y alumnos del Oratorio Festivo. Reproducción nº 60, mayo 1944. información

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Con esta exclamación los «peñeros» ensalzaban la figura del fundador del Oratorio Festivo de San Miguel de Orihuela, el beneficiado de la catedral oriolana Juan Torres Silva, que era natural de Bollullos de la Mitación en la provincia de Sevilla.

En 1944, se celebraba el vigésimo quinto aniversario de esta Institución que aún pervive como Colegio Diocesano, cuyo origen era distinto al de ahora, aunque siempre ha prestado sobre todo atención a la enseñanza. Entonces estaba abierto, desde el primer momento, a la formación de niños de familias humildes, entre ellos a los que vivían a los pies de la sierra, más bajo del Seminario, en la zona conocida como «la Peña». Allí, cada uno de ellos con su apodo como «Sapo, Truque, Pitoto, Chicha, Né, Cagranera, Malavida, Dindina o Tertulia». Además de esta labor educadora, estaban presentes las clases nocturnas, el teatro, el deporte como el fútbol y la música con su Banda conocida como la de «Don Juan» con aproximadamente cuarenta puntos. A todas estas actividades, años después se agregaría su imprenta.

La educación que allí se daba quedaba patente en su «Himno», con letra del sacerdote Monserrate Celdrán y música de Juan Pedro Muñoz: «El ser estudiosos/ y bien educados./ Será nuestra gloria/ y orgullo mayor/».

Como decíamos, en 1944, en el mes de mayo se conmemoraba las bodas de plata de la Institución que, en esos momentos estaba dirigía por el recordado sacerdote Antonio Roda López, siendo presidente de su Junta de Gobierno, el canónigo Luis Almarcha Hernández y de la que además formaban parte: Vicente Alba Villar, Carlos Irles Vinal, Joaquín Espinosa Cayuelas, Eusebio Escolano Gonzalvo, Ángel García Rogel, Antonio Balaguer Ruiz, Ignacio Sánchez Ballesta y Antonio Sánchez Ballesta.

Antonio Roda López (Don Antonio Roda) se había hecho cargo del Oratorio Festivo, el 17 de octubre de 1934, siendo su cuarto director después de Juan Torres Silva (15 junio 1919-30 junio 1927), del capuchino fray Gonzalo de Benejama (1 de julio 1927-30 junio 1928) y de Monserrate Celdrán (1 julio 1928-10 octubre 1934). El padre Roda era un trabajador incansable, y recordamos aquellos «un viernes más con vosotros» y «cosas que me pasan», en las ondas de Radio Orihuela que estaba ubicada en la calle mayor, y desde las que con habilidad sabía pedir y «dar sablazos» a los oriolanos, para llevar adelante los objetivos propuestos en el Oratorio Festivo, entre ellos las interminables obras en el mismo. Pero, ello no estaba sólo presente en la radio, sino que aprovechaba cualquier ocasión para pedir ayuda. Sirva de muestra, tres anuncios del ejemplar número 60 de su revista: «¿Quiere V. dormir tranquilo? ¿Padece usted de insomnio? Póngase en gracia de Dios si no lo está y mande algunas pesetillas para la Peña. Remedio radical»; «No hagáis testamento sin consultar primero con el Director de este Oratorio que os dará un consejito»; «¡Ricos, hacendados, propietarios! ¿Queréis un hombre de confianza que administre vuestros bienes? El Director de este Oratorio se ofrece y os promete dejaros sin una perra pero ganaréis el cielo». Otras veces, su táctica recaudadora era el uso de las «multas» que imponía a aquellos que ganaban un premio de lotería, o que contraían matrimonio o tenían un hijo. Todas estas formas eran válidas, ya que por aquel año de 1944, para terminar las obras del Oratorio Festivo necesitaba la cantidad de dos millones de pesetas (iglesia, 300.000 pesetas; teatro, 200.000 pesetas; aulas, 500.000 pesetas; pabellón artes y oficios, 500.000 pesetas; patio, jardines e internado, 500.000 pesetas). Pero, él siempre daba esperanzas a los futuros donantes: «no os asustéis, se dan facilidades».

Una de los grandes logros del Oratorio Festivo, fue acoger la iniciativa de un grupo de oriolanos de crear la Unión Lírica Orcelitana, en 1942. Por ella, antes de hacerse cargo como director Eduardo Lázaro Tudela, estuvieron al frente de la misma, Alfredo Benavent y Agustín Fuster. La Directiva estaba presidida por José Martínez Pacheco y contaba como vicepresidente con Victoriano Gilabert, como secretario con Manuel Cañizares, como tesorero con Hermengildo Moreno y como vocales, Juan de Dios Payá, Antonio Galiano Santiago, Ramón Torregrosa e Ignacio Sanmartín. Además pertenecían a ella 430 socios.

Pasaron los años y pudimos disfrutar de su iglesia dedicada a María Auxiliadora, de su teatro con aquellas sesiones de cine y de zarzuela y, sobre todo, del trato con algunos de aquellos primeros alumnos, ya hombres, que entonaban el «¡Viva Don Juan!».

Fuente: https://www.informacion.es

ENCALAO EN EL TERRAO. LUGARES DE LOS MUERTOS

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Se acerca el de 1 de noviembre dedicado por las familias al recuerdo de los que ya no están. Son días de acercarse a las tumbas de los seres queridos y, con mimo redoblado, adecentar los nichos y acondicionar las tumbas. Crisantemos, gladiolos, rosas o claveles empiezan a lucir con frescor renovado y no dejar pasar el primero de noviembre sin detenerse unos minutos ante las tumbas de los que se han ido. Por todo ello no queremos llegar al próximo domingo sin escribir de estos puntos de reunión – los cementerios – en donde probablemente acabaremos todos.

El primer cementerio de la Torre Vieja se hallaba en lo que hoy son los números 9 y 11 de la calle Patricio Pérez, muy cercano a la edificación defensiva, siendo utilizado hasta el último tercio del siglo XVIII. El hallazgo de restos óseos humanos durante la cimentación y construcción de un edificio, a comienzos de los años setenta del pasado siglo, así lo indican.

Del segundo cementerio se sabe de su existencia a través de los libros parroquiales en los que la anotación de una defunción dice «en el antiguo cementerio, sito a la salida del pueblo al Levante del mismo». Estaba en el lugar que hoy ocupan los primeros edificios de los números pares de la calle Rambla de Juan Mateo, siendo hallados algunos huesos humanos al practicar una zanja para los cimientos del «Edificio Granada»; tenía una pequeña ermita, o capilla, en cuyo altar había un lienzo de Nuestra Señora del Rosario al pie de la Cruz, que se trasladó e instaló en la iglesia al ser derruida esta. Tenía cercano otro pequeño terreno -en lo que hoy es el «Hotel Fontana»- destinado a dar sepultura a los difuntos no católicos.

La primera persona de la que se tiene conocimiento de ser enterrada en este cementerio fue José Cortés, natural de Relleu «marido de Josefa Calaboio, que no recibió ninguno de los Santos. Sacramentos por no haber dado tregua su enfermedad, no hizo ninguna obra pía por no tener bienes para ello», su óbito ocurrió el 17 de septiembre de 1789, y así consta en el primer registro del libro primero de defunciones de la parroquia de la Inmaculada Concepción. Este cementerio estuvo en servicio hasta el 1 de noviembre de 1812, fecha en que quedó fuera de uso, debido al gran número de enterramientos, debido en gran parte al alto número de defunciones a consecuencia de una terrible epidemia de fiebre amarilla ocurrida en el año anterior, víctima de la que también murió el cura José Perales, el 24 de septiembre de 1811, tras contraer la enfermedad en el cumplimiento de sus deberes parroquiales. Al crecer la población de Torrevieja, aquel camposanto también había quedado muy cercano a las casas habitadas por lo que hubo de construir un nuevo cementerio, sin ser trasladados a él los cadáveres allí enterrados, siendo su suelo terraplanarlo con cal por miedo a la reproducción aquella terrible enfermedad, por lo que los restos humanos aún permanecen bajo aquella tierra.

Para el que el sería el tercer cementerio de Torrevieja, antes de su edificación realizó un estudio el médico cirujano al servicio de la administración de las Salinas, Manuel López Onrubia, natural de Orihuela, y previo examen de los terrenos de alrededor de la población, determinó el lugar que consideraba más apropiado para ello, esta vez a Poniente. Fue cercado y de le puso puertas, todo ello a cuenta y caudal de las Reales Salinas. Tenía su emplazamiento en la parte trasera de lo que hasta hace unos años era el hostal «Las Cibeles», más exactamente donde hoy se sitúa el establecimiento de cárnicas «Aldi», junto al canal del Acequión, El 1 de noviembre de 1812, Día de Todos los Santos, fue bendecido por el cura párroco Antonio Cortés, comisionado por el obispo debido a la urgencia del caso, entrando en servicio el 12 de noviembre, siendo primer «inquilino» un tal Simón Roba, marinero genovés de 26 años, que en su testamento dejó una importante dotación para que se oficiasen doscientas misas por el eterno descanso de su alma, que a un costo a seis reales de vellón cada una resultaba la cantidad de mil doscientos reales de vellón, que equivalían a sesenta duros de plata, en aquella época llamados reales de a ocho.

Dejó de utilizarse en 1888, en que fue clausurado, y los restos que en él reposaban fueron trasladados al nuevo y cuarto cementerio, que fue edificado de su caudal por el Ayuntamiento y al que, hasta el día de hoy, se le han ido haciendo diversas modificaciones, construcción de panteones, ampliaciones en superficie y número de nichos.

Fuente: https://www.informacion.es

UN GARBÍ MASSIFICAT

LLUÍS MESA I REIG, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

En esta setmana, el calendari festiu d’Estivella es vist de roig. Es recorda, mitjançant una romeria i una missa a la muntanya, que el quart diumenge d’octubre es feien les festes majors dedicades a la Creu del Garbí. Així va ser entre el 1813 i 1979. Tot un llarg període en el qual es va demostrar la intensa i forta d’unió del poble amb este referent natural del terme presidit, des del segle xix, per una ermita erigida i mantinguda per les estivellenques i els estivellencs. De fet, va ser l’ajuntament del municipi el qui va aconseguir que es recuperara eixe entorn. L’any 1993, l’alcalde Robert Renau i el conseller Emèrit Bono van inaugurar la seua rehabilitació. Actualment, malauradament, es troba també l’interior de l’ermita envaït per pinyes que amaguen el valor patrimonial d’un monument erigit l’any 1804.

Tanmateix, si a hores d’ara és notícia el Garbí, no sols és per la història o la tradició. Tampoc perquè cal recordar en quin municipi es troba, ja que la natura no té amos sinó persones que l’estimem o que la maltracten. En estos moments, el realment greu, és que eixa peça clau del paratge natural de la Calderona està amenaçat per l’excessiva i descontrolada presència de visitants. En els últims temps, s’observa un incontrolat accés. Els cotxes aparquen massificadament i sense cap orde en les vores de la pista i en la carretera. No sols són visites diürnes sinó també de visitants que hi van a fer rutes de nit. És satisfactori que agrade tant el punt però caldria preguntar-se si el medi ambient està preparat per a rebre alhora tanta presència humana descontrolada. L’autoritat del parc la té la Generalitat i se n’haurà de pronunciar i actuar. També l’ajuntament d’Estivella podria insistir-la perquè tingueren en compte la situació.

En definitiva, des d’Estivella i la comarca, podem sentir-nos orgullosos perquè s’estime i valore el Garbí. Però caldrà actuar, ràpidament i amb eficàcia. S’han de buscar limitacions i frens que n’asseguren la millor conservació i la visita controlada. El bon futur del Garbí està en joc.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

ENRIQUE MIGUEL MARTÍN: LA VIDA POR LOS DEMÁS

Foto aérea de Nazaret, con graves destrozos, en viviendas e instalaciones. En la parte inferior, Enrique Miguel Martín, brigada de la GUardia Civil, junto a su esposa. / Archivo histórico ejército del aire

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Cuando llama a la puerta la fiesta anual de la Guardia Civil, cuando el aniversario de la riada de Valencia se aproxima, el recuerdo hace aflorar el nombre de un héroe olvidado, Enrique Miguel Martín. Era brigada de la Guardia Civil en el cuartel de Cantarranas. Y murió durante la inundación después de salvar la vida de muchas personas en la zona de Nazaret. Durante la riada del 14 de octubre de 1957, y en los meses posteriores, cientos de guardias civiles, policías, bomberos, guardias municipales y soldados hicieron cuanto estuvo en su mano para salvar a personas en peligro, socorrer a los damnificados y quitar el barro de las calles de ciudades y pueblos. Pero en la gigantesca operación de ayuda a Valencia sólo se registró una víctima entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: el brigada Enrique Miguel Martín.

Juan Castaño, un anciano considerado en Nazaret como una institución, memoria viva del barrio, me relató la tragedia de aquel guardia civil en el año 1997, cuando estaba reuniendo materiales para el libro ‘Hasta aquí llegó la riada’. «Salvó a mucha gente -recordó con amargura-. Avisó de la riada y organizó el salvamento. Y tuvo la desgracia, después, de quedarse aislado, aferrado a un poste que perdió los cimientos por la fuerza de las aguas y se venció».

No se sabe mucho más de lo que ocurrió en Nazaret en aquellas horas terribles del 14 de octubre. El cuartel de Cantarranas, y el pequeño barrio que le era próximo, estaba apenas a unos metros del cauce del Turia, en su orilla izquierda, y a corta distancia del punto donde el río desembocaba en el mar. Pero el río, casi siempre seco y pestilente, era ahora tan caudaloso como el Danubio, con 2.500 metros cúbicos por segundo. Hacia el sur, la furia de las aguas ponía en peligro la vida de la gente en Nazaret, La Punta y Pinedo; hacia el norte, las aguas cubrían el puerto por completo y se unían con las del barranco de Carraixet, inundando todo el distrito Marítimo.

El agua saltaba y amenazaba el puente de Astilleros. A pocos metros del cuartel de la Guardia Civil, en la Comandancia de Marina, se quedaron aisladas, durante la segunda ola de inundación, las primeras autoridades, que habían ido, tras la primera riada, a ver qué podían disponer. Cientos de refugiados que habían llegado en el último minuto encontraron techo en las dependencias de la Armada, a la vista de los tinglados. En los techos de los tranvías, en las verjas del puerto, la gente intentaba huir de una riada que estaba arrastrando hacia el mar todo lo que encontraba a su paso, empezando por vidas arrancadas en Vilamarxant, Pedralba y numerosos barrios de Valencia.

El periodista pudo consultar el sumario abierto por el juez Pedro Álvarez-Castellano, que en la madrugada del 14 de octubre caminó con agua hasta la rodilla hasta los juzgados para constituir la guardia permanente en ausencia de todos sus demás compañeros, aislados por la riada. En el acopio de datos e identificación de las víctimas que fueron apareciendo en los lugares más insospechados hay una anotación. «Enrique Miguel Martín, brigada de la Guardia Civil. Cadáver hallado en la base de hidros del Puerto. (S-114. Pasa a la jurisdicción militar)».

No se sabe mucho, ni de él ni de los detalles de la peripecia de servicio a los demás que le llevó a la muerte. En su momento se publicó que Enrique Miguel era hermano de un linotipista que trabajaba en el periódico Levante, pero no se publicaron muchos más detalles de su vida. El periodista Rafael Brines, joven reportero en 1957, publicó en Clima un reportaje sobre el gesto heroico del brigada y una fotografía de él, de uniforme, junto a su esposa.

Aunque en Nazaret aún hay vecinos mayores que recuerdan su hazaña sesenta y tantos años después, la documentación oficial disponible también es escasa. La orden general número 37 que el 31 de octubre dio el director general de la Guardia Civil, general Sáenz de Buruaga, informa de que había recibido del ministro de la Gobernación, después de una visita de inspección, un informe sobre el comportamiento de las fuerzas de la Guardia Civil durante la riada. De ese informe se desprendía, de forma austera, una felicitación a las fuerzas de la 134ª Comandancia de la Benemérita por su comportamiento general durante la riada, en ayuda de víctimas y damnificados. Es al final donde podemos encontrar un «recuerdo fervoroso» a la memoria del brigada «muerto en el cumplimiento de su deber, que con su ejemplar acción y sacrificando su propia vida a la de otras personas en peligro ha señalado un hito más en la noble y fecunda vida de la Guardia Civil».

Cantarranas, un barrio de alto riesgo

Cantarranas es fruto de la precariedad y el pésimo urbanismo de finales del siglo XIX. Su nombre indica que ha sido siempre un lugar inundable y lacustre a orillas de la incierta desembocadura del Turia. En aquellos arenales y charcas, donde nunca estuvo clara la propiedad municipal y la del Estado, se construyeron casas para obreros de propiedad precaria, como también se hizo en parte de Nazaret.

Allí se levantó un cuartel de la Guardia Civil, un error de bulto en tanto que estaba en una zona fácilmente inundable. Como tenía terrenos, el Gobierno también quiso ubicar allí, en el año 1906, la nueva Aduana, un proyecto al que se opusieron los vecinos, razón por la que todo se demoró hasta que se levantó el edificio actual junto a la dársena. Sin embargo, los vecinos nunca mostraron recelo por la presencia de la Guardia Civil en el humilde barrio de Cantarranas. Alguna influencia tendría la presencia del cuartel para los ‘logros’ de un barrio donde guardias y vecinos compartían charcas, mosquitos, malos olores e inundaciones del Turia. Porque antes de 1957 las hubo, y muy serias, en 1897 y 1949 y más ‘moderadas’ en 1902 y 1908.

En todo caso, en Cantarranas, donde a falta de puente se usaba una vetusta barca de sirga para cruzar el Turia, se pusieron farolas de gas en 1901, y aceras y saneamiento en 1908, año en que los vecinos lograron lo que le habían pedido al rey en su visita a Valencia de 1905: que se les diera título de propiedad sobre el suelo de sus casas, teóricamente del Estado, para dar fin a lo que era una propiedad en precario. En gratitud por la mano dura gubernativa contra los maleantes de la zona, los vecinos, en 1912, quisieron que se pusiera a la calle principal del barrio el nombre del gobernador civil, señor Puig Boronat; y este dijo que declinaba el honor en beneficio del Ejército Español, como así se hizo en el año 1913. Y ahí sigue el nombre hoy en día.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

TORREVIEJA PRESENTA EL LIBRO “CUÉNTAME HABANERAS, 2005-2014” CON MOTIVO DEL 60 ANIVERSARIO DEL CERTAMEN

El concejal de Habaneras, Antonio Quesada, ha presentado el libro “Cuéntame Habaneras, 2005-2014”, junto a Óscar Albaladejo, persona encargada de la realización de este trabajo. El proyecto parte del Patronato de Habaneras para recoger la década de 2005 al 2014, año en el que se cumple el 60ª aniversario del Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía. Este trabajo, totalmente gratuito, se puede recoger ya en la oficina del Patronato de Habaneras sita en C/. Patricio Pérez, 1 – 1ºC en horario de mañana, así como en la segunda planta del Ayuntamiento de Torrevieja, también en horario de mañana.

“Cuéntame Habanera 2005-2014” es la continuación de la publicación anterior, que se realizó con motivo del 50ª aniversario del Certamen y que recibió el nombre de “La Habanera: historia, tradición y arraigo”. En esta década posterior se pone de manifiesto lo viva que se encuentra la habanera, manteniendo su espíritu el cual se sigue transmitiendo de generación en generación a través de obras como la que hoy se ha presentado, en la que se puede encontrar el lector con recuerdos, impresiones… en definitiva la historia de los certámenes internacional y juvenil, así como las habaneras en la playa y los encuentros corales internacionales. En palabras del concejal delegado del área “un trozo de nuestra historia está plasmado a través de este libro, un trabajo que ha estado esperando quizá demasiado tiempo para ver la luz”.

Óscar Albaladejo ha explicado cómo se ha llevado a cabo la creación de esta obra en la que ha primado el mismo estilo de su antecesora, con la que ha contado con la colaboración de Antonio Sala, que aporta el prologo y ha sido el encargado de la corrección, así como del CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA, FRANCISCO SALA o José María Andréu Montesinos “Cano”, entre otros. Un trabajo maravilloso y en colaboración, en la que han formado parte los miembros del Patronato de Habaneras, los cuales recogieron toda la información posible de la década, así como aportaron anécdotas de los certámenes, que hacen de este libro una obra más humana, sin perder su carácter didáctico e informativo.

La portada es fruto del dibujante torrevejense Alfonso Ortuño, cumpliendo con el encargo de Óscar Albaladejo, el cual le había pedido que fuese una “portada rompedora y significativa”. En su turno de palabra ha agradecido a todas las personas que han hecho posible este trabajo, así como al concejal de Habaneras y Cultura, Antonio Quesada, “por hacer posible que este trabajo por fin haya visto la luz”, y espera que “a la gente le guste mucho el resultado final de tantos años de trabajo”.

Fuente: https://diariodealicante.net

PRESENTACIÓ DE EL LLIBRE LA LÍNEA INMEDIATA EN EL PUIG

Amb les activitats del pròxim cap de setmana tanquem els actes  commemoratius del 30é aniversari de la inauguració del centre cultural LA MARINA.

DIUMENGE 25

A LES 12:30, ES PRESENTARÀ AL CASTELL DE LA PATÀ EL LLIBRE LA LÍNEA INMEDIATA EN EL PUIG, DELS AUTORS JULIO BADENES (CRONISTA OFICIAL DE EL PUIG), José Aleixandre i Esteban Clemente Picó.

En el transcurs de l’acte , el guitarrista JAVIER  MOYA interpretarà música dels anys 30 del segle passat.

Les places son limitades.Si vols acompanyarnos, has d’enviar un correu  electrònic fins el 22 d’octubre, amb el teu nom  complet i un telèfon de contacte.

Per seguretat, obrirem portes 1 hora abans de l’inici dels espectacles.

LES FESTES MÉS RECORDADES A GILET

LLUÍS MESA I REIG, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

L’estiu de 1920 es va caracteritzar per les altes temperatures. Especialment el mes d’agost va tindre «grandes calores con niveles pesistentes». Tanmateix, en setembre, la inestabilitat política del país i la conflictivitat sindical, no impediren que al Camp de Morvedre se celebraren nombroses festivitats com les d’Alfara i Gilet.

Entre el 4 i el 9 de setembre es va festejar la Mare de Déu dels Afligits a Alfara. Els clavaris foren Enrique Pons i Vicente Bayo. Es programaren: cavalcades, balls, Castell de focs artificials, serenates i una destacada il·luminació. La part artística fou dirigida per Luis Bolinches Pons. Els pobres també en participaren. Reberen nombroses almoines.

Però sens dubte la més destacada festivitat comarcal va ser la del I Centenari de la Mare de Déu de l’Estrela de Gilet. Entre el 26 de setembre i el 3 d’octubre es feren actes extraordinaris. El primer dia va destacar l’entrada de la imatge del Cor de Jesús a la població pagada per l’antic rector Rafael Marín. Hi van assistir la banda municipal i l’Ajuntament. A la nit es feren les vespres al temple i un passacarrer. El 27 de setembre es va fer la primera comunió dels xiquets i de les xiquetes. La missa va ser a les huit del matí. A les cinc de la vesprada, es va obsequiar els recents combregants amb un refresc en un local. Hi van estar presents les autoritats i la banda. A nit, es va celebrar la processó. El 28 de setembre es visqué la festivitat de les Filles de Maria. La comunió general fou a les nou del matí. Celebrà el guardià del convent de Sant Esperit. Predicà el pare Colomer. De vesprada, s’organitzà l’elevació d’aeròstats. Després, va eixir pels carrers la processó i a les onze de la nit hi va haver ball. El 29 de setembre es va dedicar el dia al Cor de Jesús. Es va convocar el concurs de «borriquillos».

Després de la processó, hi va haver una gran «cordà». Va baixar Sant Miquel des de l’ermita. El 30 de setembre fou la festa de l’arcàngel organitzada pels mossos de la localitat. La missa amb orquestra se celebra a les nou del matí. De vesprada, es realitzaren les cucanyes. Fou el segon dia del concurs de «borriquillos» amenitzat en el descans per la banda. En acabar la processó, a les onze de la nit, es va convocar un ball i «cordà».

L’1 d’octubre s’iniciaren els festejos especials dedicats a la Mare de Déu de l’Estrela. Els organitzadors foren els confrares. Amb motiu de l’aniversari, es va canviar el nom de la plaça Major i es dedicà a esta advocació. Es repartiren bons per als pobres de la localitat. Va destacar també la cavalcada. El 2 d’octubre la colònia d’estiuejants festejà també la patrona. A les huit de matí va eixir el carro de la murta.

De vesprada, abans de la processó, es va fer una cavalcada amb carros i gropes. Finalment el 3 d’octubre s’organitzaren els actes centrals del centenari. S’iniciaren amb una despertada i diana en les quals van participar la banda de la localitat i els dolçainers Vicente Arastey hermanos. Estos eren descendents de Gilet. Es va interpretar la missa del compositor Antonio Palanca, dirigida per ell mateix. A l’hora de dinar es va convidar els pobres a paella. De vesprada, es va fer un concurs de bandes. La processó fou extraordinària, ja que comptà amb la participació de personatges bíblics. Va acabar amb un Te Deum, castell de focs artificials i un rèquiem amb oració fúnebre. Fins ací arriba la història d’uns festejos que es van recordar a Gilet per molts anys.Després vingué la llarga vaga de la premsa. Però eixa i unes altres notícies formaran part del següent «De Cent en Cent».

Fuente: https://www.levante-emv.com

El 4 D’OCTUBRE DE 1971…

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BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA.

Como narraba nuestro cantautor, Francisco Arques, Paquitín sobre las nueve de la noche del día de Sant Francesc se declaró un incendio en el templo parroquial, que no fue visible hasta que a las once de la noche, más o menos, alguien que, sin duda marcharía a casa, descubrió humo que salía por las ventanas cuyos cristales habían estallado.

Rápidamente se declaró la alarma a la que acudieron raudos y veloces los bomberos de Alicante y Alcoy, la Guardia Civil, Policía Local, autoridades municipales y un buen número de vecinos, que con mucho esfuerzo pudieron sofocar las llamas sobre las 3,30h de la mañana.

El panorama que encontraron las autoridades y vecinos al entrar en el templo parroquial y vislumbrar el Altar Mayor fue dantesco como resume el periodista de La Verdad cuando accedió en la mañana siguiente:  “Edificado sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo piedra angular el mismo Cristo Jesús”. Se nos vino a la mente esta frase bíblica cuando atravesamos el umbral de la iglesia parroquial de Jijona (…). En el centro del presbiterio, enhiesto sobre escombros y cenizas, se mantenía el altar; hasta dos velones—bien que no de cera, sino de madera—se mantenían erguidos como si se terminara de apagar el fuego del sacrifico”.

La consternación y la preocupación se hizo patente entre los fieles que preguntaban a las autoridades y al clero parroquial, como recoge el periodista de La Verdad: “Una señora se acerca al párroco: “¿Se ha quemado la Inmaculada)”. Uno de los más afectados era el cura párroco, Francisco Munuera, quien sólo llevaba apenas tras años al mando de la feligresía jijonenca.

El fuego destruyó prácticamente todo el Altar Mayor, construido en madera y siguiendo el estilo barroco, por el artista valenciano, Carmelo Vicent, en 1948, tras ser destruido en la Guerra Civil.

Para ello el artista reprodujo una fotografía del altar impresa en una publicación de la década de 1920.

(…)Sólo han quedado en pie cuatro columnas salomónicas, como si se hubieran erigido en refugio para cuatro de las ocho imágenes que había en el retablo.

El fuego también afectó al de San Sebastián situado a su derecha y en el que milagrosamente la talla milagrosa del santo se chamuscó ligeramente; pero no fue consumida por el fuego. A partir de este momento sería considerado cariñosamente como Sant Sebastià el Negret.

La Capilla de la Comunión y la nave central quedaron completamente ennegrecidas.

Entre las autoridades que visitaron la iglesia estaba el arquitecto municipal, José Iváñez Baldó, l’arquitecte, quien confesó al periodista de La Verdad que la estructura del edificio no peligraba: “Si acaso la parte de bóveda del testero, que es la que ha soportado el calor más intenso. Ni siquiera creo que haya sufrido daño el maderamen del tejado, porque los muros y bóvedas son fuertes. De todas formas hay que examinarlo más despacio(…)”.

Tras la catástrofe comenzaron las obras de restauración del nuevo altar, que fueron encargadas a Octavio Vicent, hijo de Carmelo Vicent.  Los ritos litúrgicos fueron trasladado al convento de la Mare de Déu d’Orito.

Pero esto es otra historia….

El 4 d’octubre de 1971

El 4 d’octubre de 1971

eres mes o menos les onze de la nit

algú que passava va vorer eixir fum.

De moment tots van anar cap allí.

S’ha cremat l’esglèsia del meu poble vell.

S’han cremat les imatgens i no ha quedat res.

S’ha omplit de fum i han caigut les parets.

Perquè s’ha cremat si tots la volien bé.

Era tan bonica per fora i per dins.

Jo me la imagine qualquier Dijous Sant

tota plena de flors, de gent murmurant,

que ben arreglada l’han deixat este any.

Ja no vore més a eixa mare de Déu

que sempre em mirava de l’Altar Major,

eixos ulls tant clars que en donaven la llum,

quan estava sego i em faltava amor.

S’ha cremat l’esglesia del meu poble vell.

S’han cremat les imatgens i no ha quedat res.

S’ha omplit de fum i han caigut les parets.

El 4 d’octubre de 1971…

MÚSICA Y LETRA: Francisco Arques, Paquitín. TRANSCRIPCIÓN: Dorien

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

‘DOS ‘PICAS’ EN FLANDES’, UN ARTÍCULO DE ALFONSO ROVIRA

ALFONSO ROVIRA. CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA

Hace 42 años, la Banda de la Sociedad Musical de Alzira logró los primeros premios del concurso internacional celebrado en la Kerkrade, capital mundial de la música.

Hacía una mañana fría aquel domingo 12 de febrero de 1978, hace 42 años, cuando visitaba Alzira el Ministro de Cultura, Pío Cabanillas Gallas, que venía acompañado de autoridades y del director general de la música, Jesús Aguirre, duque de Alba.

El ministro, aquella mañana se detuvo especialmente en los locales de la Sociedad Musical de Alzira, -como vemos en la foto de aquel día, de izquierda a derecha vemos a Eustasio Enguix; el presidente de la Sociedad, Salvador Ausina;  detrás el director de la banda, Francisco Hernández; el que  suscribe esta crónica; Pío Cabanillas; el doctor David Cuesta, que era concejal de cultura del ayuntamiento de Alzira; Gustavo Pastor; el alcalde de Alzira, doctor Camilo Dolz y el vicepresidente de la banda, Cipriano Cardona.

El ministro estuvo aquella mañana en el patio anexo a las escuelas Pías -hoy Hogar del Jubilado- donde la banda ofreció una audición especial, interpretando “Suspiros de España”, de Álvarez y “Pinos de Roma”, de Ottorino Respighi.

Pío Cabanillas, tras escuchar atentamente el pequeño concierto, anunciaba públicamente, entre los aplausos del público que llenaba el recinto, que la Banda de la Sociedad Musical de Alzira tomaría parte en el concurso internacional de música a celebrar en el mes de julio de aquel año, en la ciudad holandesa de Kerkrade. Recordamos las palabras de finales del ministro Cabanillas, “A ver si ponéis una pica en Flandes”. Les podemos recordar, que el lunes 10 de julio de 1978, cuando el sábado y domingo anterior, la banda había conseguido un primer premio en el desfile en el estadio de los deportes de la municipalidad de Kerkrade y otro primer premio en la audición en el Rodahal -sala de conciertos-. Salvador Ausina, presidente de la institución alcireña, cursaba un telegrama al ministro Cabanillas, comunicándole que la banda de Alzira no había conseguido poner una “Pica” en Flandes, sino dos.

Los proyectos del bueno de Cipriano Cardona, quizás no llegaran a convertirse en realidad, aunque se trabajó mucho. Era un gran amor y capacidad de trabajo, lo que dio Cardona en su tiempo que estuvo al lado de la Sociedad Musical. Era la banda de su pueblo. Cardona, como hemos dejado constancia, fue el trampolín para viajar al centro de Europa, no pudo recoger la “siembra”, se quedó con el sentimiento de todos a mitad de camino. El 21 de mayo, mes y medio antes de la partida, fallecía este alcireño, difícil de sustituir en su servicio ilusionado, entusiasta para la cultura musical de nuestra ciudad.

Pasaron los días después de la visita del ministro y la banda conducida por Francisco Hernández Guirado, ensayaba presurosamente la obra obligada para  el concurso, “Cap Kenedy”, de Serge Lancen y dos de “libre elección”, para que el jurado eligiera una de ellas.

Y llegó el día esperado de la partida. La banda, el 5 de julio, estuvo ensayando hasta las dos de la madrugada y cerca de las cinco partían desde la plaza Mayor 218 personas entre músicos y acompañantes -entre ellos el que suscribe, enviado especial de Radio Alzira, para transmitir en directo las noticias que generara la expedición presidida por el alcalde doctor Camilo Dolz Enguix.

Una experiencia tan agradable, la participación en el concurso internacional de música en Kerkrade, que se repitió siete años después, en 1985. En esta segunda visita de nuestra banda a Kerkrade, la expedición presidida por José Goig y dirigida por el “mestre” Francisco Hernández Guirado, en su actuación en el Rodahal, al anochecer el 27 de julio, interpretó la obra obligada “Figuras sonoras”, de Baldings. Los 136 músicos que se situaban en el estrado, al finalizar la obra, el autor de la partitura, que se hallaba en el local, subió al estrado entre los calurosos aplausos, para felicitar al director y músicos.

Para completar su actuación, la banda interpretaría “Don Juan”, de Richard Strauss, seguida de “Un americano en París”, de Gershwin, que el público puesto el pie, estuvo aplaudiendo durante nueve minutos. Mientras el jurado se retiraba a deliberar, el presentador del acto anunciaba la continuidad de la banda de Alzira, que interpretó los pasodobles “España Cañí”, “Churumbelerías”, “Suspiros de España” y “Valencia”, de Padilla.

Aquello, querido lector, fue el apoteosis de la noche. Minutos después se daba a conocer la puntuación otorgada por el jurado, concediendo a la banda que había actuado en primer lugar, “Harmonie Orkest Concordia”, de Treebeeck, 303 puntos y a la banda de Alzira 336’5.

Desde la llegada a Keerkrade en aquella ocasión, julio de 1985, con los alcireños estuvo un hombre para brindar su colaboración, Eduardo Olona de Armenteras, un madrileño perteneciente a los servicios informativos de Radio Nederland, en la sección de habla castellana, gracias a la gestión del que suscribe, entonces director de Radio Alzira SER. Olona fue persona muy importante durante nuestra estancia en Kerkrade. Gracias a otro personaje, Vicent Vera, presidente de la Federación Regional de Bandas de la Comunidad Valenciana y alcalde de Sueca, los alcireños no olvidarán nunca donde fueron albergados; una abadía, Rolduc, que fue fundada en el año 1104, construida en el centro de la ciudad, donde les acogieron. Este lugar sagrado fue sede de Canónigos Regulares de la Orden de San Agustín, que con el tiempo se convertiría en un Seminario de la Diócesis de Ruvemonte.

A los hombres y mujeres que forman parte de la banda, y a los que se quedaron en el camino, habiendo puesto su gran aportación y sacrificio, el agradecimiento de nuestro pueblo, Alzira, que quiere a su banda y del que traza estas líneas de recuerdos, les seguirá acompañando, como siempre, allá donde vayan. Felicidades a todos por su bien hacer.

Tres fotos ilustran el reportaje. La visita del ministro Cabanillas; parte de la banda en la puerta de la abadía y una entrevista en el Sport Park de Kerkrade, con Eduardo Olona.

Fuente: https://www.nuestrasbandasdemusica.com