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GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA. 5. EL GRAN PAPEL DE UN ELEFANTE

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Redoble de tambor para enmarcar un  homenaje. Música brillante para un producto heroico., Vamos a hablar ahora del rollo de papel higiénico más popular, el que prestó grandes servicios en la dura España de la posguerra. Que fue uno sin marca que llevaba un elefante rojo pintado en un celofán de envoltura que decía simplemente “400 Hojas”. Es una gran curiosidad: nunca ha existido el papel higiénico de marca Elefante. Y nadie saber decir por qué, le pusieron pintado ese animal que el público identificó hasta llamar así al producto.

Los setentones que hemos conocido los rectángulos de periódico pinchados en un clavo sabemos que el espartano rollo de papel marrón no era tan fácil de comprar en algunas casas; y sabemos también que fue una bendición por más que se diga que era muy áspero y hagamos chistes fáciles sobre él. Lo fabricaba Papelera Española y era fruto de aquel tiempo de autarquía y carencia de todo; si era malo, era tan malo como el papel que los periódicos usaban, suministrado a todos por la misma Papelera Española oficial. Aunque para la prensa lo había de dos clases: el destinado a “Las Provincias” y otros periódicos privados, era el de baja calidad; el de los periódicos oficiales del Movimiento eran mucho más bueno. Hojear un periódico de la época invita a entender un mundo industrialmente pobre y cerrado: aquello se obtenía reciclando trapos y otros detritus; en las páginas del periódico se adivina la carestía y la miseria.

Pero los rollos del Elefante se han elevado como un referente en nuestra cultura y un recuerdo de la posguerra. Sin embargo, antes de ellos también hubo papel higiénico, fabricado con calidad y buen gusto. La gran innovación fue cosa de un empresario de Nueva York, Joseph Gayetti, que hacia 1857, cuando en Valencia aun teníamos las murallas, fabricó un papel sedoso y razonable que muy suave, pero muy caro cuando llegó a España, unos 30 años después. Hacia 1885, según algunos anuncios, venía preparado en hojas apiladas en cajitas. Le llamaban papel de toilette y en algunos reclamos directamente “toilet paper”. Cobraban seis reales, 1’50 pesetas, por una caja de mil hojas que se anunciaba en muchos periódicos. La publicidad, el estilo del producto lleva a pensar que era de uso hogareño y principalmente femenino.

Lo del rollo fue un poquito después y llegó también de las Américas, donde se patentó, en 1891, la idea de hacer perforaciones de corte para dispensar una ración con facilidad. Todo lo nuevo se hizo presente entre las novedades de las exposiciones universales de París. Eso significa que unos años después empezó a llegar a España: en la publicidad nos lo encontramos en 1907, ligado a algo tan consumista y elegante como el portarrollos, que se podía atornillar a la pared y sujetaba un elemental dispensador con corte de hoja. La ferretería El Toro, de la calle de Flassaders, lo vendió a 35 céntimos. Y lo asoció a otro término inglés, el “water closet”, del que hablaremos en su momento, artilugio que había pasado a nombrar una estancia retirada de las casas más elegantes.

Con todo, la popularización del papel fino y suave, de dos capas, tuvo que esperar mucho: al desarrollo que llegaría después de la guerra mundial. En Estados Unidos, un fabricante adquirió enorme popularidad, e incluso un homenaje oficial, porque desarrolló un paquete higiénico que los soldados de la II Guerra Mundial llevaban en su equipo. Porque, como en todas las guerras, la falta de limpieza mataba tanto o más que las balas enemigas. Después de la guerra, cuando la economía empezó a repuntar, se fue extendiendo en América y Europa el papel de dos capas, barato y de buena calidad, que hoy disfrutamos.

A España, la posguerra le reservó el Elefante. Pero también los europeos pasaron años usando espartanos rollos de papel áspero. En eso, como en todo, ya sabemos que la clase obrera del mundo ha sufrido mucho…

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

COMO MANDA LA TRADICIÓN, SAN BONIFACIO TIENE SU PALMA

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

Ayer, jueves 14 de mayo, festividad de San Bonifacio mártir y día grande para Petrer, celebramos la fiesta en honor al santo patrón como manda la tradición. Éstas son unas fiestas distintas por las circunstancias que todos conocemos y por la acertada decisión de la Unión de Festejos San Bonifacio mártir, respaldada por el Ayuntamiento, de no celebrarlas este año. Pero no es la primera vez que nos quedamos sin fiesta. Entre 1909 y 1913 no se celebraron por la situación de penuria económica que atravesó Petrer durante esos años. Dos décadas más tarde también se suspendieron, debido a la proclamación de la II República, en abril de 1931, y las nuevas consignas políticas hicieron que el pueblo se quedase sin fiestas de Moros y Cristianos hasta 1934. El estallido de la Guerra Civil en 1936 hizo que éstas no se retomaran hasta 1940.

Este año la fiesta comenzó con la celebración de la eucaristía en la que recibimos la palma que, como es habitual, desde hace muchos años, ofrecen al santo los hermanos José Luis y Pedro Román Payá, herederos de una hermosa tradición que iniciaron sus padres Pedro y Consuelo. La palma que porta el santo se caracteriza por su belleza, obra de los maestros artesanos ilicitanos que recrean su imaginación, superándose, año tras año, y ofreciéndonos verdaderas obras de arte. La palma que luce San Bonifacio se realiza con gran esmero y se equipara a las que destinan a jefes de estado, incluyendo al papa. Si bien, este año, será distinta, una palma sencilla, sin ornamentos, esbelta y cimbreante, símbolo de la sobriedad y la solidaridad de Petrer con todas las personas que están sufriendo las consecuencias de esta incruenta e inesperada pandemia.

Los petrerenses nos disponemos a celebrar con el mejor ánimo posible estos días en que el mundo solía detenerse para disfrutar de unas fiestas en que la alegría, la música, la pólvora, el color, y la hospitalidad eran la norma. Este año nos reinventamos y, el día del desfile infantil, ya aplaudimos a nuestras rodelas y a los más pequeños, quienes han de perpetuar nuestra tradición festera. El jueves 14 de mayo, tras la bendición de la palma, todos a una voz, desde nuestros balcones y ventanas, cantamos emocionados el pasodoble “Petrel”, ya convertido en himno oficial, llenando nuestras calles del sentimiento de sentirnos un pueblo unido que ama, respeta y engrandece sus tradiciones. Hoy, cuando el santo comience a bajar desde su ermita nos embargará la emoción, visualizando la acelerada entrada de San Bonifacio en la plaza, llevándolo entre todos en volandas a los acordes del himno nacional. En cada entrada, nuestros aplausos y nuestro pensamiento estarán con nuestras abanderadas, capitanes y rodelas y con todos los festeros y festeras. Y así, uno tras otro, celebraremos todos y cada uno de los actos de nuestra fiesta.

Y por fin, cuando llegue la siempre triste subida del Santo, este año se tornará alivio pues comenzará la cuenta atrás para la Fiesta del 2021.

¡Visca Sant Bonifaci iVisca Petrer!

Fuente: https://www.valledeelda.com

LA PANDÈMIA DEL CORONAVIRUS A OTOS, CRÒNICA D’UN CONFINAMENT. 13 DE MAIG

DANIEL ALFONSO MEDRANO, CRONISTA OFICIAL D’OTOS

Amb el desconfinament s’han pres algunes decissions històriques com la suspensió de les falles de l’any 2020 a la ciutat de València, mentre que moltes activitats amb menor presència humana s’han représ. Per una banda la Diputació de València ha tret les notes de premsa d’obres que es van realitzar fa un temps com són la recuperació del sender que voreja el barranc de la Mata des de l’àrea recreativa de la Font de Baix fins la zona de l’assut del Poet que s’ha reconstruit parcialment, passant pel de Pantàliga que amb els seus xops i la caiguda d’aigua en un any tan plujós s’ha convertit en un dels llocs de passeig dels otosins.

Diputació recupera la senda i l’Assut de Pantàliga d’Otos (Vilaweb Ontinyent)

L’Àrea de Medi Ambient de la Diputació de València ha acabat els treballs de recuperació de l’antiga senda i l’Assut de Pantàliga d’Otos.  L’empresa mixta Girsa s’ha encarregat de les obres, que han consistit en la neteja i el desbrossament de gran part del barranc, l’estabilització d’alguns que havien patit solsides, l’adequació d’accessos, tractaments silvícoles d’espècies ripàries, la instal·lació de mobiliari i la reconstrucció de l’Assut de Pantàliga, amb un cost total de 36.294,83 euros.

Diputación recupera tres espacios degradados de Ademuz y Otos (Levante-emv)

En Otos, las actuaciones se han centrado en la recuperación de la antigua senda de “l’Assut” que discurre, en gran parte, paralela al barranco de “La Mata” por su margen derecho y que actualmente su uso estaba muy limitado a causa de la densidad de vegetación incontrolada presente, así como de especies invasoras como higueras de pala (Opuntia maxima) y pitas (Agave americana).

El recorrido de la senda va desde el área recreativa de la “Font de Baix i Safareig”, pasando por “l’Assut Poet” y por “l’Assut de la Pantàliga” hasta una explanada muy próxima a la “Font de la Prunera”, con una longitud aproximada de 400 metros.

Los trabajos, adjudicados a GIRSA por 36.294,83 euros, han consistido en la limpieza y el desbroce de gran parte del barranco, la restauración de una pequeña senda paralela incluso estabilizando taludes en zonas donde se había producido algún desprendimiento, la adecuación de accesos, los tratamientos silvícolas de especies riparias, la instalación de mobiliario y la reconstrucción de “l’Assut de la Pantàliga”, entre otros.

Per un altre costat s’ha procedit a desenrunar la casa del Fideuero, al carrer del Crist número 16. Un edifici històric que, després d’anys d’abandonament i d’obres infortuites, es va enfonsar amb les intenses pluges del passat mes de setembre deixant en peu únicament les façanes laterals i un muntó de bigues, enderrocs i mobles antics i valuosos al seu interior. En les últimes setmanes havia començat a cedir la paret lateral, fet pel qual es va tallar la circulació del carrer i l’Ajuntament va requerir als propietaris una actuació urgent. Ara mateix es desconeix com finalitzaran les obres d’aquest edifici protegit però al tractar-se d’una ubicació tan destacada entre el palau i l’església el seu estat desllueix el seu entorn.

Fuente: http://publicacionsotos.blogspot.com/

GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA. 4. EL PAPEL EN LA INTIMIDAD DEL HOGAR

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

La Trinca dedicó una Oda al papel higiénico, pero aún fue poco. En esta reciente epidemia hemos visto cómo faltaba en los grandes lineales y hemos comprendido su verdadera misión como auxiliar de una humanidad que adora los valores de lo confortable. Destinado a tareas innombrables, sería capaz de sumirnos en la desgracia si faltara. Y nos invita a pensar qué hacían los humanos cuando no existía.

Lechuga y agua. Refrescantes hojas de lechuga y, en su defecto, hojas de plantas seleccionadas por su frescura y lozanía. Plantas aromáticas y hojas que no irritaran las zonas más delicadas. Los arqueólogos y los historiadores remiten a esas soluciones aunque señalan que en las termas y los circos de Roma, junto a las letrinas, había palos con esponjas humedecidas con las que los usuarios se limpiaban, aunque me resisto a pensar que compartían. Se ha hablado de mazorcas de maíz usadas por los indios americanos; pero cuesta de creer. Como las referencias a las cortezas de coco que habrían utilizado otras antiguas civilizaciones; siempre hay a mano alguna hoja sin aspereza ni espinas… Buscando y rebuscando, es mucho más fácil asimilar la noticia de que los chinos –los ricos y los de familia imperial, claro– utilizaron hojas de papel de buen tamaño, y muy suaves, que se podían además humedecer. Para eso fueron los inventores del papel. Y este caso del papel de seda.

Los valencianos tuvimos papel muy pronto gracias a los musulmanes. Xàtiva, Bocairent, Alcoi… son enclaves de fabricación de papel, una industria que siempre ha tenido calidad y continuidad. A la orilla de los ríos, molinos y batanes rivalizaban a la hora de fabricar delicado papel sedoso para envolver naranjas y pequeñas hojitas, finas pero resistentes, para envolver tabaco. En todo caso, hay que agradecer al periodismo su contribución a esa necesidad humana tan perentoria que consiste en limpiarse. La noticia, siempre se ha dicho, es una materia efímera. Y cuando el periódico pasa, cuando la novedad deja de serlo, el destino más noble de un papel periodístico es envolver pescado, cubrir el fondo de un cubo de basura o esperar que alguien lo requiera, cortado a cuadrículas atravesadas en un gancho. Durante todo un siglo, los periódicos, liberales o conservadores, católicos o republicanos, prestaron ese servicio suplementario a la humanidad. Y a mucha honra…

Con todo, honor y gloria eterna a la Valencia papelera. Gracias a ella se imprimió en Valencia la primera obra literaria editada con el invento de Gutemberg. Fue en 1474 y el papel, en este caso, sirvió para imprimir los versos de un certamen literario en honor a la Virgen Santísima. Valencia, cuna de la imprenta, gozó siempre de magníficos impresores y de la flor de la papelería española.

En el último tramo del siglo XIX se habló mucho en España de “papel higiénico”. Pero no hay que confundirse: las fábricas de acabados suaves, sobre todo las de Alcoy, aplicaron ese nombre al papel de fumar. Porque para que el cigarrillo “chutara” mejor le pusieron alquitrán y alguna otra porquería que producía humo y ceniza negras y molestias incluso a la vista. Así es que cuando mejoraron la calidad y lograron eliminar toxinas, llamaron  “papel higiénico” a sus fabricados, a los que en ocasiones añadían mentol, eucalipto y alguna otra sustancia aromática. Se llegó a hacer un “papel pectoral de raíz y caña de malva”, que se anunció profusamente en 1871, mientras se intentaba dar la vuelta a la tortilla del alquitrán a través de anuncios-discurso que disertaban sobre las bondades de un alquitrán nuevo, que era de Noruega.

Hay mucha historia, incluso mucho sufrimiento silencioso, detrás de la relación íntima del ser humano, la higiene y el papel. Hay mucho dolor callado. Y cunde la sospecha de que los historiadores han perdido mucho documento a manos de sórdidas necesidades: en Valencia, se dice que hubo un  erudito que detectó la sonrojante venta de archivos notariales antiguos para fines innobles. Cuando pidió en el Mercado “una mesura de cacau” y se la envolvieron con un testamento de época feudal, intuyó que el buen papel de los notarios se estaba usando para fines perversos. Paró la maniobra y compró toneladas de documentos que hoy son la base del Archivo del Colegio del Patriarca. Todavía no está explorado del todo.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

LOS GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA. 3. EL CUPÓN PRIMA, ABUELO DEL CUPÓN REGALO

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Seguro que los mayores recuerdan el Cupón Regalo Comercial, un sistema de promoción de ventas que funcionó en Valencia entre los años cuarenta a sesenta del siglo XX. Un león, una hucha ahorradora y sobre todo el aspecto imponente de la “Finca de Hierro”, en la calle de Xàtiva, daban solidez y garantía a un sistema por lo demás sencillo: las compras efectuadas en unas tiendas abonadas a la red, reportaban cupones a los clientes; que a su vez, cuando tenían ya pegados los cupones en libretas especiales, podían canjearlas por regalos compensadores.

Sin embargo, tras profundas investigaciones, hemos llegado a la conclusión de que el Cupón Regalo Comercial no fue el primero en trabajar ese sistema de alicientes al consumo. Es más, podemos demostrar, y demostramos, que en el año 1902 empezó a trabajar en Valencia un antecedente que se llamó el Cupón Prima.

En efecto, en la página 4, la página comercial de “Las Provincias” del 21 de mayo de 1902, encontramos un gran anuncio que pregonaba la puesta en marcha e inauguración, el día siguiente, de un servicio comercial revolucionario y remunerador. “Un buen porvenir para Valencia”, decía un titular a ocho columnas bajo el que se explicaba que la Compañía Parisiense de Cupones Prima Mercantiles se había establecido en Barcelona, en la Ronda de la Universidad, 22, para abrir sucursal en la calle de Zaragoza, números 28 y 30, donde las puertas estaban abiertas al público.

El modelo de incentivo de ventas era el que después siguió el Cupón Regalo de los años cincuenta. Un grupo de voluntariosas señoras habían repartido libretas por toda la ciudad y una larguísima lista de comercios, cuya relación llenaba la página, estaban adheridos al sistema. Ahora se anunciaba la apertura de puertas del establecimiento de la calle de Zaragoza, donde se podía ver la infinidad de objetos que se cambiarían por libretas. Todo visitante que llevara ya una libreta recibiría 25 cupones como obsequio promocional.

Librerías, chocolaterías, restaurantes, perfumerías, sombrererías y ferreterías; tiendas de música, de guantes, abanicos, salazones, artículos de regalo, mantas y zapatos; grandes, pequeños y medianos comercios, figuraban en el cuadro del anuncio, que es por sí mismo una estupenda guía comercial de la ciudad. Más de cincuenta ultramarinos, las mejores relojerías, las tiendas de fotografía… Desde la novísima calle de la Paz a la plaza de San Francisco, desde la calle de San Vicente a la calle de Serranos, toda la Valencia comercial de principios de siglo estaba dispuesta a participar y ofrecía un cupón por cada dos reales de compra efectiva. Y no se olvidaba, ni mucho menos, la participación del Grao: los mejores establecimientos de una población incorporada a la ciudad hacía no más de cinco años, estaban en la lista.

La calle de Zaragoza era la calle comercial por excelencia de la Valencia tradicional. No existe ya, porque fue embebida por la ampliación de la plaza de la Reina. Pero llevaba directamente a la Puerta de los Hierros de la Catedral desde la encrucijada de San Vicente con la calle de la Paz. Servida por numerosas líneas de tranvía, esa calle angosta, de toldos enormes, ofrecía de todo a toda clase de públicos y era el punto de paso obligado entre la plaza donde se decía que se iba a levantar un nuevo Ayuntamiento y la plaza de la Constitución o de la Virgen.

En esa calle estaba la moderna tienda de gramófonos de Antonio Mercado, que ocupaba los números 13 y 15 y siempre tenía chiquillos mirando en el escaparate. Pero en el edificio de los números 3 y 5 atraía mucho más el Bazar Viena, donde todas las novedades esperaban al cliente: juguetes y artículos de regalo, objetos para el hogar y detalles personales, lo popular y lo sofisticado encontraba hueco, en lo que era punto de cita de la última moda europea y, sobre todo, vienesa. Porque demás del nombre, la familia propietaria, los Goerlich, procuraban traer de Centroeuropa lo más nuevo, hasta ser un punto de proyección, según se ha escrito, del modernismo decorativo y artístico que estaba naciendo por aquellos años en Europa.

En los números 28 y 30, los almacenes de J. Prat, fueron la base sobre la que descansó el proyecto valenciano del Cupón Prima. Tenían de todo, sobre todo para el hogar y la cocina, y todo se baremó para que pudiera ser canjeado por las libretitas de cupones que le clientela pegaba.

En la calle de la Lonja esquina a la plaza del Doctor Collado, la cedacería Luna e Hijos de Enrique Saboya, estaba adherida a la promoción comercial, al servicio de una popular clientela procedente de los pueblos de la huerta. Herramientas y utensilios del hogar, pozales y azadas, capazos y cedazos… La famosa tienda, compañera inseparable de la Lonja, ha cerrado hace poco, ya en el siglo XXI, tras decenas de años de servicio. Con ella hemos perdido mucho paisaje, mucha  historia de la ciudad…

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

FALLECE DON LUIS, EL MÉDICO

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

El 6 de mayo de 1975, hace hoy 45 años, falleció repentinamente, Don Luis Sempere Berenguer, tras cuarenta y tres años ejerciendo como médico en Petrer. El día de su despedida todo el pueblo acudió a dar el último adiós a quien tantas veces había entrado en sus casas para darles consuelo, a cualquier hora del día y de la noche.

Don Luis nació en Alcoy el 7 de mayo de 1907, ya que su madre, María, era natural de esta ciudad. Vivió su infancia en Elda, de donde era su padre, José. Posteriormente se trasladó a Alicante para estudiar el bachiller en los Hermanos Maristas, y allí conoció a su esposa Isabel. Estudió Medicina en la Facultad de Cádiz. Llegó a Petrer en 1933, ganando por oposición la plaza de médico de Asistencia Pública Domiciliaria del Ayuntamiento de Petrer, siendo también médico de cabecera que era como se llamaban por aquel entonces. El pago era por igualas, es decir un recibo semanal o mensual. En 1935, junto con su esposa Isabel Bernabeu Guillén, natural de Alicante, se trasladó a vivir al nº 11 de la calle Antonio Torres. En la planta inferior de la vivienda se instaló la consulta, que estuvo funcionando hasta su muerte. Petrer, por aquellos años, era un pueblo pequeño con grandes carencias sanitarias en una época difícil. El médico del pueblo se tenía que enfrentar diariamente con todos los problemas que podían surgir sin ayuda de especialistas, ni hospitales, ni todos los medios sofisticados de que hoy dispone la ciencia. Asistía a partos sin condiciones, ni agua, ni luz, etc., careciendo a veces hasta de lo más elemental, las medicinas. Los médicos de hoy en día contemplan aquella época con gran respeto y admiración.

Fue un hombre con gran sentido vocacional, que ayudó incluso a quienes no podían pagarle más que con el agradecimiento. Tras de sí dejó la semilla de su profesión en su hijo Luis y en su nieto Leopoldo Navarro. A principios de los años sesenta, fue fundador y primer presidente de la Asamblea de la Cruz Roja Española en Petrer, cargo que mantuvo hasta su muerte, haciendo de esta institución, junto con otras personas, una realidad al servicio del pueblo. En resumen, fue un hombre bueno, entrañable, tolerante, humano, familiar. En él no cabía el rencor y mantuvo durante toda su vida una entera dedicación a su trabajo.

El Ayuntamiento de Petrer aprobó el 27 de diciembre de 1984 que se sustituyese el nombre de la calle General Moscardó por el del Médico Don Luis Sempere Berenguer en reconocimiento a sus valores, su profesionalidad y el cariño incondicional a “su Petrer”, al que dedicó toda la vida de su dilatado ejercicio médico.

Hoy, más que nunca, nuestros profesionales de la sanidad tienen el respeto y la consideración que merecen por cuidar de nuestra salud y nuestro bienestar. Quiero que estas líneas sirvan para mostrar nuestro agradecimiento hacia ellos. No olvidaremos a médicos como Antonio Payá, padre e hijo, Pepita, “la comare” y otros profesionales de la sanidad que tendrán su espacio en estos retazos que pretenden rememorar nuestra historia.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LA LLETRA C CONFINADA

LLUÍS MESA, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

En estos dies, els corredors i corrals (tots dos amb la C inicial) s’han transformat en el millor aliat per a la realització del necessari exercici físic. El fet de gastar intensament eixos espais genera la sensació que sempre estem en el mateix lloc. Eixe cercle viciós em fa tornar, per tercera vegada, a la lletra C; encara que des d’una visió distinta. És impossible, després de superar la quarantena, no sentir-se reclòs ni tindre la necessitat d’escriure de la C com a capçalera de l’estat emocional en el qual vivim. El confinament i el tercer element de l’abecedari, doncs, són novament protagonistes de la secció.

La C es troba confinada, com nosaltres, i alhora confitada. Ara els dos adjectius conviuen junts en les cases. El rent i les receptes dolces han passat intensament a les nostres vides. És una via escapatòria que fa oblidar per instants el sentiment de tancament. En la cuina ens sentim més lliures, quan deixem volar el sentit creatiu de la rebosteria.

Però, més enllà del matís llépol de la paraula, el confinament produïx sobretot sensacions d’estrés i limitació. La falta psicològica d’aire es demostra perquè som conscients que ni les cases luxoses ni les precàries estan generalment preparades per a nosaltres. Les meravelloses habitacions infantils i els pisos supercomplets de les parelles jóvens són més gelats del que semblaven. Els falta llum o elements que ajuden a sentir-nos còmodes moltes hores seguides.

La major finestra per a eixir del confinament es troba en la televisió, però no sempre. Els comunicats d’esta guerra moderna s’hi seguixen diàriament. A l’hora del dinar es manifesten les màximes autoritats. Ens lleven la llibertat de menjar relaxadament perquè els discursos són prou buits i extensos. Cal esperar al final perquè anuncien el que han volgut dir. A voltes, és gràcies a les preguntes dels periodistes. Unes altres, els seus preguntats són tan extensos com els discursos presidencials. Així que el televisor perd el valor terapèutic i potencia el sentiment de confinament, en escoltar polítiques i polítics.

En definitiva, tenim motius per a no oblidar la lletra C. El mes passat anunciava el coronavirus. Hui encapçala el confinament en el qual ens trobem. Davant d’ell, sols queda resignar-se perquè la convivència siga el menys nociva possible. L’himne d’Estivella acaba dient «units en llibertat». Ara ens toca estar units a casa per a creure que tornarem a ser persones lliures. Tinguem en compte que l’esperança obri la porta a la llibertat.

Fuente: https://www.levante-emv.com

OIGO PATRIA

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

He recibido por wasap, como tal vez muchos de los que hayan a bien leer este fondillo, una hiperbólica oda precedida por el siguiente párrafo: esta poesía de José de Espronceda (Almendralejo, 1808-Madrid, 1842) retrata un momento de la historia actual. ¡¡¡Espronceda vive!!! El poema que sigue a continuación, de un valor literario, preceptiva y rima más que discutibles, comienza de esta guisa: «Oigo patria tu aflicción / y no entiendo por qué callas / viendo a traidores canallas / despedazar tu nación». Tras este primer cuarteto, sigue una exaltada arenga patriotera y romanticoide, rimbombante y ostentosa, que pone de chupa de dómine al gobierno, respecto de su actuación política en la actualidad. No voy a entrar en la invectiva que los versos hacen del ejecutivo, a la que estimo respalda derecho de libertad de expresión. Donde sí que voy a entrar es en la atribución a Espronceda de una obra que no le pertenece en absoluto. De este aliento heroico, el autor de El diablo mundo escribió entre otros poemas, la Oda al dos de mayo, ¡Guerra! y A la patria. Pues bien, del primero y con el mismo nombre, hubo un remedo, algunos años después, que principia así: «Oigo patria tu aflicción / y escucho el triste concierto / que forman, tocando a muerto / la campana y el cañón», del que era autor Bernardo López García, un contemporáneo con alientos revolucionarios, que pasó por el parnaso literario de la época con más pena que gloria. Y esto es lo que indigna al autor de esta columna. Que se utilice, ya no el nombre del escritor al que se ha plagiado el primer verso y el recurso estilístico, sino el de un gran poeta, gloria de las letras, para darle visos de categoría a la composición, cometiendo un fraude intencionado con propósito de reclamo. Flaco favor le hacen a Espronceda, que sin duda vive (¡no ha de vivir!) en el parnaso de las letras españolas, pero por el valor de sus propias obras y no por parodias engañosas de pluma ajena.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

CASINOS: PRIMER SÁBADO DE MAYO COSTUMBRES ROMÁNTICAS

JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

Hay pueblos que celebran los mayos, otros hacen fiestas de otra forma, y en otros se hacían fiestas que con el tiempo han desaparecido. Una de las costumbres del mes de mayo de Casinos, era el primer sábado después que acababa el baile, la verbena, ir a hacer enramadas a las chicas, a la vez que obsequiarlas con dulces serenatas que rompían el silencio de la noche primaveral.

Es una tradición por llamarle de alguna forma que con el tiempo se ha ido diluyendo hasta desaparecer. Las enramadas eran la esencia romántica del amor, era la forma de un chico obsequiar a su pretendida, novia, amiga… habían enramadas rumbosas de rosas, otras de arbustos aromáticos seleccionados en el campo,(que hay quien descargaba el remolque cargado de murta y romero), otras remontándonos a años de las décadas de 1950 o anteriores que se hacían con peladillas, o incluso otras que se obsequiaba a la novia con una joya.

Hay algún caso que se ha comentado en el pueblo, de estar el novio a la puerta de la casa de la novia, esperando el amanecer de ese primer domingo de mayo, para que la chica, se asomará a la puerta a ver la alfombra floral, y ofrecerle una joya, con la exclamación valenciana de “la enramá se fa en la má”, y darle en ese momento, un anillo, una pulsera o un collar… Costumbres románticas y de poderío, desaparecidas.

Si algún varón se sentía ofendido por la actitud de alguna dama, al no ser correspondido, o haber recibido alguna “calabaza” sentimental, ese primer sábado de mayo, también era el momento adecuado para la venganza: la sorpresa era al abrir la puerta de casa de la señorita, al amanecer del domingo, esperando la enramada, con el consiguiente desaliento encontrarte con un palo de pitera. La “Pitera” la Real Academia Española, la define como “pita (planta)”, y es una planta muy común en los campos de nuestro término, que florece una vez al año produciendo una inflorescencia terminal de unos ocho o diez metros de altura y una anchura superior a los diez cm. de diámetro, terminando con pequeñas ramas en forma de panícula abierta. Esa sorpresa no era muy agradable para quien la recibía.

Por otra parte las enramadas iban acompañadas de las serenatas, los cantos románticos de la Tuna eran la música de fondo en las noches de mayo: “Despierta dulce amor de mi vida, despierta, si te encuentras dormida… escucha mi voz vibrar bajo tu ventana…” o aquella que decía: “No sé res de la tristesa, que hi ha dintre del teu cor, aixua els teus ulls a l´aire, mira que clara és la nit. Perquè no vull que plores mes, per un amor perdut, quan la nostra guitarra, ja comença el seu cantar. No oblides mai aquests moments, i allunya tota tristesa, escolta la nostra cançó, somia des d’ara amb l’amor. La veu de la tuna se’n va, però el nostre cor es queda, i pensa que per sempre més recordarem aquesta nit.

Era una fiesta con guitarras, bandurrias, panderetas, voces, orden y alegría, las canciones se superponían, se pasaba de la tuna a los Panchos: “que bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas… Casinera, salerosa….”, tampoco podían faltar temas jamás olvidados de “Los Brincos”: “Nunca te podré olvidar, porque me enseñaste a amar. Con un sorbito de champán brindando por el nuevo amor, la suave luz de aquel rincón, hizo latir mi corazón. Es tan fácil recordar, siempre que vuelvo a brindar,¡ Con un sorbito de champán, brindando por el nuevo amor…! Y entonces, fue cuando te besé, de tu mirar, yo me enamoré…”

Las noches eran largas, no faltaban las garrafas de mistela y vino dulce, y hasta había chicas tan generosas, que nos abrían la puerta y nos obsequiaban con un ágape a altas horas de la madrugada. Noches en vela, noches divertidas, pasionales de bondad, sin hacer daño a nadie, únicas. En otros tiempos cuando empezaron a existir los tocadiscos, los cassettes, y los discos de vinilo, se hacía la música con aquellos aparatos, había que llevar un “ladrón de bombillas” que lo enroscaban en la puerta de la casa, que en casi todas había un porta-lámparas para iluminar la entrada, y con un cable alargador se podía enchufar el aparato para hacer la música, tecnología puntera de los años sesenta.

Pero la tradición hizo que ser recuperaran los cantos a viva voz que tanto han alegrado las “Noche de ronda, qué triste pasa, qué triste cruza, por mi balcón. Noche de ronda cómo me hiere, cómo lastima m i corazón… Luna que se quiebra, sobre la tiniebla se mi soledad… A dónde vas”, íbamos recorriendo cual peregrinos las calles de Casinos, hasta que nos sorprendía el amanecer de las cálidas noches de mayo, junio… hasta agosto en fiestas; despedidas de solteros, felicitaciones a las novias, comuniones de los hijos… en fin una larga nebulosa que empaña el acontecer.

Diario de la vida, diario del 2020, mayo del 70, del 80, del 90, del 2000… “Palmero sube a la palma y dile a la palmerita… quiero que te pongas la mantilla blanca, quiero que te pongas la mantilla azul…” la noche nos envuelve, tengo que poner fin a esta crónica de recuerdos que se la dedico al más insigne “Tuno”, al gran maestro y profesor Manolo Murgui (otro Murgui, somos tantos, y tantos años) que tanto positivismo y maestría aporto a esas noches largas, de recuerdos a cada minuto, de realidad al sonar el bordón y entonar la canción…

“Termina la feria esta noche sin luna, terminan los cantos, con suspiros de amor. Tranquilo está el parque, esta noche estrellada, las almas ocultan alegrías y llantos dentro del corazón. ¡Ay, ay, ay ay, ya no suenan las guitarras, ni los bajos guitarrones. Ya se secaron las flores que adornaban tu balcón! Ay, ay ay ay, ya no hay fuegos de colores ni mariachis, ni canciones y a lo lejos por el bosque se va yendo mi canción.”

Así nos va pasando la vida, así vamos dejando las ilusiones, así se acaban las tradiciones… Como se decía en uno de los diálogos de la función de teatro “Sanc Valencina”: “Hoy mi vida es otra, mi vida es nueva, sin una sombra siquiera, que emborrone mi pasado, por muy triste que este sea…” El pasado no se emborrona, se revive, hoy brindo estas letras a todas esas personas que a lo largo de la historia las vivieron con pasión.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

DE VENTA EN CASA SCHILLING (O SEA ALTARRIBA). LOS GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA. 2

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

En las casi 300 páginas del Catálogo oficial de la Exposición Regional Valenciana de 1909 no aparece la máquina de afeitar Gillette mencionada o fotografiada. Ninguno de los casi 1.500 expositores inscritos se refiere a ella, como tampoco lo hacen los numerosos anuncios insertos en el Catálogo, de establecimientos no expositores pero que ofrecían productos y servicios a los visitantes. Pero eso no quiere decir mucho. Tampoco aparece en esas páginas el aeroplano del ingeniero Olivert y miles de visitantes lo pudieron ver en el palacio de la Industria, el edificio que fue Tabacalera y hoy es el Ayuntamiento de Valencia. Seguro que algún gran bazar, alguna tienda de objetos de perfumería y afeitado presentó el estuche de Gillette con su juego de hojas. Porque es muy probable que el prodigioso invento estuviera ya en algunas tiendas de calidad de la ciudad y en algunas casas notables, adquirido por su dueño quién sabe si en Londres o París.

El primer anuncio que podemos encontrar de la Gillette en las páginas de prensa valenciana es de 4 de mayo de 1911. Está en “Las Provincias” y es genérico de la marca; pregona sus ventajas –“ahorra tiempo y dinero, evita todo contagio, no necesita afilador ni suavizador”– e indica que “en todos los mejores establecimientos, perfumerías, cuchillerías, etc. etc. y al por mayor en Eduardo Schilling S. en C.” No sabemos si hubo algún establecimiento aventajado que pusiera a la venta el producto antes de la existencia de una red comercial oficial. Pero no debía ser fácil porque Gillette trabajaba son seriedad bajo el paraguas de sus patentes y entraba en los países paso por paso. Seguramente, 1911 fue el momento en que se estableció en España una red comercial estable de la empresa norteamericana en asociación con Schilling.

Schilling era un prestigioso fabricante de escopetas radicado en Barcelona, que hizo famosa la marca Jabalí en toda España. Primero puso tienda en Madrid y más tarde la abrió en Valencia, en la calle de más prestigio y novedad, la de la Paz, que primero se llamó de Peris y Valero. En octubre de 1905 buscaba dependientes para una armería que pronto fue punto de cita para todo el que quisiera escopetas de caza pero también toda la gama de productos asociados, desde un termo a una navaja suiza.

En realidad fue una tienda de objetos para campo, excursión, deporte y ejercicio al aire libre. Para un lector valenciano basta decir que es el establecimiento que luego se llamó y se llama Altarriba para conocer su sello y el tipo de clientela. De modo que allí –una tienda de clara vocación masculina– empezó a venderse la Gillette, y desde allí se distribuía a perfumerías y otros establecimientos.

Pero la novísima máquina de afeitar  no estaba al alcance de todos los bolsillos. La primera compra –25 pesetas, cinco duros– la alejaba de muchos consumidores de clase baja. Cierto que con la máquina daban doce hojas. Pero agotados los 24 filos, cosa que podía ocurrir en seis meses estirando mucho, había que comprar más hojitas de la marca.

Vino entonces el truco, que consistió en apurar los usos mediante el reafilado de las hojas usadas en varios afeitados. Para ello se podía recurrir al cuero de la vieja navaja y a sus aceites suavizadores. Era volver al engorro de antes, pero permitía apurar la inversión en caso de que el bolsillo se mostrara perezoso. La picaresca española encontró también alivio a ese asunto: en 1923, en el diario “El Pueblo”, encontramos un anuncio en que se usa con descaro el nombre de una marca que ya se ha asociado por entero al producto. Y dice así: “Traigan sus cuchillas usadas al vaciador automático y quedarán como nuevas”. La admisión de clientes se hacía en el centro de la ciudad, en el kiosco de tarjetas postales de la plaza de Castelar, “junto a la parada de motos”.

Afilar una hoja costaba diez céntimos; afilar seis, dos reales. No era lo mismo, pero era más barato que sacar un duro y comprar las hojas nuevas. Los que hemos reciclado alguna vez cartuchos de tinta de impresora lo entendemos, sin duda.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/