Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

MIÉRCOLES, 25 DE MARZO. UNDÉCIMO DÍA. EN BUSCA DE HÉROES

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

No me encuentro muy bien. Pero es porque me he metido a zascandilear en la cocina. Esa tosta gratinada de rúcula con mostaza, pebrella y queso blanco estaba buena, quiero decir que pude hacerla pasar; pero la otra, la de queso de untar con atún y mermelada de arándanos me cayó como una bomba, seguramente por el tono verdoso que tenía, no sé si del queso o del atún.

Undécimo día de encierro contando desde la “Plantà” frustrada. Va siendo hora de prevenirse contra algunos intentos gastronómicos, con incursiones creativas en la cocina que no llevan a nada bueno. Lo mejor, pienso yo, es mantener y cultivar las habilidades que uno pudiera tener –una sopa, un huevo frito, una ensalada– pero sin meterse en ensayos ni descubrimientos, porque no es momento.

Y en esas estamos, contando días como esos presos de las películas que se hacían un calendario en la pared de la celda, rayita a rayita, agrupando las marcas por semanas, meses y años. El sábado 14 de marzo no salí de casa, pero ese día ahora resulta que no cuenta, porque para la mayoría no era “oficial”. De manera que son once jornadas, apenas once, una birria si lo comparamos con el conde Montecristo, o mejor con François Picaud, el personaje real que inspiró la novela de Dumas, que el pobre se tiró siete años, siete, de injusta prisión.

Mira, es una idea: voy a buscar la novela, que en alguna parte debe estar. Y voy a ver qué hay ahora en esa isla d’If, el roquedal de la costa marsellesa donde estaba la prisión  de Edmond Dantes. Voy a meterme en esas aventuras de folletín, nacidas para publicar por entregas en los faldones de los periódicos antiguos. Como hizo Víctor Hugo, como hizo Blasco Ibáñez, que escribían capítulos divididos en secuencias de la misma extensión, con sorpresa  al inicio e incógnita al final, lo que le da al relato un dinamismo en altibajo, suspense-susto, ideal para el cine.

Estos días tenemos que buscarnos personajes que saben resistir y que triunfan al final de su injusto confinamiento. Necesitamos héroes subterráneos de la resistencia francesa, sudorosas víctimas de oficiales japoneses intransigentes. ¿Cuánto tiempo estuvo encerrado el pundonoroso Alec Guinnes en “El puente sobre el río Kwai? Verlo salir sudoroso de la caseta, verlo andar erguido con su vara de mando, pese a tanto sufrimiento, nos tiene que recompensar…

Para resistir el confinamiento, es preciso que nos pongamos bajo la protección del Santo Job y de algún paciente prisionero de novela o película de aventuras. Gente que se pasaba los años rascando un muro de granito con el mango de una cuchara hasta abrirse una galería. Gente que dejaba de comer para poder pasar por un agujero. Gente, en fin, que no hacía la tontería de meterse a ser creativo en la cocina. ¿Tortilla de patatas? Bendito sea Dios: y que no falte.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

LA PESTE Y LA ERMITA

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Escribía en esta columna, la semana pasada, la noticia de la primera romería al Castell vell con motivo de la peste negra en 1375. Pues bien, en 1451 aparece en el cerro un ermitaño procedente del monasterio de Santes Creus quien, haciendo uso del más amplio y bajo aljibe de la derruida fortaleza, comienza a edificar una ermita a la advocación de Santa María Magdalena. Dos años estuvo trabajando el frare barbut, de nombre Antonio, sin concluir la obra emprendida, desapareciendo a renglón seguido. El consell municipal, que tenía especial afecto al lugar y que veía con simpatía la edificación del pequeño templo, escribe en 1453 al obispo de Tortosa y al arzobispo de Tarragona, solicitándoles indulgencias para recolectar dinero, a fin de poder terminar la capilla, ubicada situm quoddam castrum vulgariter nuncupatum lo Castell Vell, ad terram postratum. Y en la misma línea hace lo propio respecto al abad de Santes Creus, rogándole que hiciera volver al monje cuyo carisma auspiciaba la construcción.

El cisterciano acató la orden de su prior, volviendo a Castelló y rematando en 1456 la edificación. En esos momentos de crisis, la iglesita ubicada en la falda del decrépito castro iba a suponer un referente de religiosidad y fervor que acogió las romerías a causa de una nueva epidemia. De hecho, la pequeña ermita se convirtió con el tiempo en un icono de historia, tradición y fe de la ciudad. En 1455 otro monje, Juan Cocorella, construye el pórtico carpanel y posteriormente, en 1476, la celda para el ermitaño y un establo para las caballerías, pues este año hubo grandes lluvias. Es evidente que se buscaba cada vez una mayor comodidad, lo cual es indicio de que la iglesita era bastante frecuentada.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

EL CVC LAMENTA LA MUERTE DEL LINGÜISTA Y FILÓLOGO GERMÀ COLÓN

El Consell Valencià de Cultura (CVC) ha lamentado la muerte del lingüista y filólogo Germà Colón, que fue miembro de esta entidad cultural desde 1989 a 1995, y asegura que su legado en el mundo de la filología valenciana fructificará desde la Universidad Jaume I de Castelló a través de la fundación que lleva su nombre.

Colón, uno de los autores de referencia de la historia de la lexicología catalana y románica y reconocido por varias universidades como doctor honoris causa, falleció este domingo a los 91 años de edad por complicaciones respiratorias debido al coronavirus.

El CVC se encuentra de luto por la muerte del lingüista, natural de Castelló de la Plana, y señala en un comunicado que el presidente de esta entidad, Santiago Grisolía, y el secretario, JESÚS HUGUET (CRONISTA OFICIAL DE LA POBLA LLARGA I PORTELL DE MORELLA), forjaron con él una amistad personal “que ha durado hasta el último día”.

Asegura asimismo que “su labor fecunda en el mundo de la filología valenciana fructificará desde la Universidad Jaume I de Castelló”, a través de la Fundación Germà Colón, a la que cedió su biblioteca personal de más de 20.000 volúmenes, y destaca que es uno de los romanistas y lexicólogos más importantes que ha dado la filología hispánica en los últimos 100 años, junto con Joan Coromines y Manuel Alvar.

De la trayectoria de Colón, recuerda que tras pasar por las universidades de Barcelona, Madrid, deLovaina y Zúrich, la UAB y Estrasburgo fue en Basilea, en 1959, donde hizo la parte más importante de la vida académica.

El Instituto de Romanística de la universidad de Basilea lleva su nombre, y se puede decir que allí creó “una escuela hispanística y catalanística de un prestigio altísimo, con discípulos como Wittlin, Ramírez, Eberenz o Schmid”, señalan desde la institución cultural valenciana.

Destaca asimismo que Colón fue discípulo de Walthervon Wartburg, con quién colaboró en la redacción en el gran diccionario francés etimológico en 25 volúmenes, el “Französisches Etymologisches Wörterbuch”, y se situó en la “primera línea” de la lexicografía europea con “El léxic catatà en la Romania (1976)”, además de destacar por sus aportaciones a los diccionarios hispánicos y al conocimiento de la historia del léxico desde Llull a Nebrija.

Colón fue miembro del Consell Valencià de Cultura desde enero de 1989 hasta noviembre de 1995, y con el cardenal Tarancón y Albert Haüf ha publicado en las colecciones de esta entidad el libro “Literatura valenciana del siglo XV”, con su aportación sobre “La lengua en la época del Tirant”. EFE

Fuente: https://www.lavanguardia.com

MARTES, 24 DE MARZO. DÉCIMO DÍA. EL FLUMEN LEVANTA EL TELÓN

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

Abro el correo y me encuentro con una agradable sorpresa: la sala Flumen, que ha cerrado las puertas como todos, ofrece teatro y zarzuela gratis. Es un gesto de cariño, de afecto hacia sus clientes. Es también un detalle cordial que ayuda a mantener los viejos lazos con los espectadores en un tiempo fatal para todos. Porque si la gente se ha quedado encerrada en casa y anda de malos humores, una empresa de teatro que es obligada a cerrar por una epidemia empieza a parecerse muy pronto al Titanic.

Sursum corda, ha dicho el empresario. Y ofrece gratis espectáculos muy recomendables. “Debido al gran éxito y acogida que ha recibido nuestra propuesta de teatro en casa, y para continuar contribuyendo a hacer más llevaderos los días de aislamiento, esta semana te traemos otra selección de obras de géneros diversos, además de una sorpresa para que podamos celebrar juntos, el 27 de marzo, el Día Mundial del Teatro”, dice la nota que me ha llegado por correo. “Comparte estas funciones con tu familia, tus amigos, tus compañeros de estudios o trabajo… ¡Con quien tú quieras! Síguenos en Facebook e Instagram y cuéntanos cuáles son tus obras favoritas. Y, por supuesto y por el bien de todos, sigue quedándote en casa”, añade la información.

Y eso hago en la medida de lo posible. La oferta de la Sala Flumen incluye “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca; “La del manojo de rosas”, de Sorozabal; el musical “Enigma en el Prado”, de Gerónimo Stilton, y como plato especial para el Día del Teatro “La Jaula de los Grillos”, que es un espectáculo brillante y divertido.

Con una ventaja añadida para los informáticos más lerdos como yo: que no necesita uno tener cacharros especiales, ni bajarse programas ni mucho menos registrarse para ver la obra de teatro en casa gratuitamentes.  Es un acierto, una interesante iniciativa, en estos momentos de confusión y aburrimiento.

Y  basta con poner en pantalla Teatro Flumen y entrar en su página. Debajo de las obras ofrecidas verán el rótulo FLUMEN ON LINE. Y se levanta el telón.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

LOS MOROS Y CRISTIANOS DE ELDA SE POSPONEN POR EL COVID-19

MARTA ORTEGA

La cuenta atrás para la celebración de Moros y Cristianos se ha congelado, de momento. Son las fiestas más multitudinarias de la ciudad y se viven en la calle, la población convive en cuartelillos, los actos congregan a miles de personas y es algo que, dada la situación por pandemia por Covid-19, no representa situaciones seguras para los eldenses. Por esa razón, la Junta Central de Moros y Cristianos junto a los presidentes de las nueve comparsas han decidido retrasar la celebración, probablemente, hasta después del verano, si bien se estudian otras alternativas. Esta es una decisión que la Junta Central y el Ayuntamiento anunciarán oficialmente a través de un comunicado el próximo miércoles.

La decisión se ha tomado esta misma tarde, a 72 días del inicio de las fiestas, en una reunión por videoconferencia entre todos los presidentes de los Moros y Cristianos y la Junta Central. Es una decisión tomada con responsabilidad y pensando en la seguridad de todos, pues solo el inicio de las fiestas, la Entrada de bandas, congrega a miles de personas en la calle Colón, una aglomeración que elevaría mucho el riesgo del contagio.

La fecha prevista para los Moros y Cristianos era del 4 al 8 de junio, y desde Junta Central tienen claro que no se suspenden, sino que se retrasan a una fecha segura para que la población pueda disfrutar de las fiestas sin preocupaciones, y todo apunta a que podría ser después del verano.

Esta medida, como la situación, es excepcional, pues como confirma el CRONISTA DE ELDA, GABRIEL SEGURA, en los ya 76 años de historia de los Moros y Cristianos de la ciudad, nunca se habían aplazado, “se movieron de enero a junio. Y en junio han ido cambiando dependiendo de diversos factores de finales de mayo hasta incluso mediados de junio, pero nunca se han suspendido”.

Actualización

La Junta Central ha comunicado que la fecha, si todo va según lo previsto, será del 15 al 19 de octubre.

Fuente: https://www.valledeelda.com/noticias/15122-mcv20.html

PAPER BLANC MIRANT AL VIRUS

LLUÍS MESA I REIG, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

És difícil escriure estos dies sobre fons blanc. Eixe infinit, amb el qual ens enfrontem els articulistes, simbolitza hui encara més un espai il·limitat. Quotidianament, quan agafem el teclat, es transforma en files negres fins a generar un discurs que expressa, amb major o menor encert, les nostres reflexions. És clar, que no sempre ixen iguals ni són capaces de comunicar amb la mateixa precisió. No obstant això, acaben eixint fins al punt que la plana apareix plenament ocupada.

Esta setmana el blanc imperant és especialment incert. Està impregnat de dos sentiments: la por i el desconeixement. Els escriptors i les escriptores, mirant la realitat, pensem que ens trobem més segurs al costat de les nostres obres acabades. Amb elles, sentim la certesa que no ens proporciona la realitat. Este matí, obrint el meu llibre de Francesca d’Estivella, veig a aquella noble nascuda a finals del segle xvii. Me l’intente imaginar amb els avanços de principis del segle xxi: mòbils, internet i cotxes. Estic convençut que no hi sabria com reaccionar. Nosaltres, malgrat tots els invents que controlem i el temps passat, tampoc sabem a hores d’ara com actuar ni quin futur ens espera. Tal vegada, hui som com la baronessa d’Estivella Francesca de Monsoriu: persones desorientades. Tanmateix en els llibres, ja enllestits i amb un final, trobem la quietud que en uns altres àmbits no existix. En el 2008, quan vaig escriure la novel·la, a mida que avançava, els personatges marcaven el camí. No sabia ben bé què anava a passar però no tenia por escènica. Gaudia de la sorpresa que ells m’infonien. Ara realment, mirant des de la porta de casa la pluja o el silenci, no trobe la quietud que altres voltes m’infon la caiguda de l’aigua en la meua vorera.

Veig la passera de persones que entren al forn o esperen. No hi ha cotxes situats provisionalment en doble fila en l’antiga plaça de la Tenda Vella. El forn no s’ompli. La cua al carrer és respectuosa. La porta de l’església no s’obri. Les taules del bar al carrer estan solitàries i la persiana tancada. Les quadrilles de dones esmorzant o de treballadors són invisibles. No és el símptoma d’un dia festiu, de ponent o de pluja extrema. El personal envolta la farmàcia però guarda les distàncies. En el Centre de Salut, les cadires estan buides. El volteig a migdia del rector busca encoratjar el veïnat però sona estrany. La saviesa dels majors, tan útil per a contar-nos com es vivien situacions extremes en temps passats, aprofita de ben poc. No hi ha res comparable. Les epidèmies que curaven els nostres patrons sant Blai o Sant Roc eren diferents.

En eixe context, sols hi ha dos pautes que poden consolar-nos: el llibre i la família. En la primera trobarem pistes, personatges i accions desconcertants. Però arribarem a un final. Ens agradara o no però, més de l’últim full, no hi haurà res. Al costat de la família cap cosa ens fallarà. Podrem enfadar-nos, discrepar però també compartir. Amb el seu suport, tot serà més fàcil.

Així que visquem els dies de la millor manera. Intentem protegir-nos i orientar-nos. La lectura, el joc familiar, les reparacions domèstiques o la tertúlia casolana són bones iniciatives. Ens queda encara camí. No ens desesperem. Arribarà el dia que ens desplaçarem des de les Baronies a Sagunt o a les Valls pel plaer de retrobar-nos amb amistats, compartir algun acte, arribar a un centre comercial o anar simplement pel plaer de caminar. No perdem l’esperança i despullem-nos, a poc a poc, de la inseguretat. D’estos temps eixirem amb força i ganes de retrobar-nos i sentir-nos hòmens i dones que compartixen els carrers del Camp de Morvedre.

Fuente: https://eleconomico.es

LUNES, 23 DE MARZO. NOVENO DÍA. UN BARCO EN EL MAR, EL ELOANE

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Es lunes y, desde la pantalla, le doy un vistazo al puerto. Catorce barcos trabajando, y cinco o seis en espera es mucho más de lo que podríamos imaginar para un país en cuarentena. Significa que en nuestro puerto, desinfectado y limpito, hay más de doscientas personas dando el callo, desde los amarradores a los administrativos, desde los prácticos a esos operadores de grúa que ven la ciudad entera desde una cabina que se mueve a más de sesenta metros.

El mar del mundo sigue lleno de barcos que navegan uno detrás de otro. El mar no se para y el canal de Suez está atestado, como el estrecho de Bab el Mandeb, el Paso de las Lamentaciones, que une el Mar Rojo con el Índico. Barcos y más barcos, me voy a Singapur, que a estas horas es un enjambre de cientos de navíos de todas las banderas; y después a Hong Kong, donde el agua está llena de toda clase de rutas y colores: mercantes verdes, petroleros rojos, buques de pasaje azules, pesqueros color crema… La cuarentena del mundo ha parado aeropuertos y aviones, pero el mar, amigo, es mucho más difícil de parar.

En busca de distracción me acuerdo de un barco enorme, el MSC Eloane, que batió récord en Valencia, en el año 2018 y volvió después, en 2019, como Pedro por su casa. ¿Dónde estás Eloane? ¿En qué lugar del mundo navegas? La aplicación me lo da en un segundo: el monstruo –400 metros de eslora y 58 de manga– se mueve a 16 nudos por el estrecho de Malaca, entre Sumatra y Malasia, y mantiene un rumbo que le ha de llevar a Suez por el sur de las islas Nicobar, por el sur de Sri-Lanka y la India. Tiene que estar en la entrada del Canal el 3 de abril, porque esa es la fecha convenida. Y es más que probable que luego ponga rumbo a Valencia y Barcelona porque es por aquí donde recala en sus viajes entre Oriente y Occidente. Más tarde llegará a Rotterdam.

Veinte días máximo. Salió de Ningbo, en la China, donde estuvo tres jornadas cargando. Ha hecho escala en Tanyung, en Indonesia, a cuatro pasos de Singapur. Y es fácil imaginar que va hasta los topes de contenedores; porque este “trasto”, de la clase Triple E, fue durante unos meses, en 2018, el buque de carga más capaz del mundo y puede llevar 19.462 teus, un volumen imposible de abarcar, algo así como diez estadios de fútbol.

No más de treinta tripulantes, todos bien protegidos, le bastan. Con una persona en el puente, estos barcos no necesitan más para navegar en la noche. Bandera de Liberia. Y una velocidad de 30 “kilómetros por hora”, veinticuatro horas al día. Igual es el primero que entra en puerto cuando se levante el confinamiento, hacia el 11 de abril. Igual es el que trae –inmenso bazar a flote– todo lo que ahora echamos en falta: televisores de plasma y minerales raros, bolsos de marca y miel falsificada, motores de precisión y … mascarillas sobrantes.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

HOMENAJE A 40 AÑOS DE INVESTIGACIÓN DE L’ALCORA


El cronista, junto al presidente y el director de la Caixa Rural. – NOMDEDEU

La Caixa Rural prepara un reconocimiento al cronista oficial de la villa, José Manuel Puchol.

JAVIER NOMEDEU

Toda una vida dedicada a la investigación tendrá su reconocimiento. La Caixa Rural de l’Alcora prepara un homenaje al CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE L’ALCORA, JOSÉ MANUEL PUCHOL, por su labor desinteresada de asesoramiento histórico y cultural con la entidad. El acto se llevará a cabo –una vez pase el confinamiento por la alarma sanitaria decretada en todo el país por el covid-19– en el Auditorio, y el tributo se materializará con la entrega de una placa conmemorativa y la medalla de la entidad.

En el transcurso del evento está prevista la actuación de la Rondalla l’Alcalatén y el Grup de Danses Font d’Aixart, que están preparando un espectáculo extraordinario para la especial ocasión.

Desde setiembre del 2006, PUCHOL ES CRONISTA DE LA VILLA DE L’ALCORA, título honorífico que comparte con el de presidente del Consejo Local de la Tercera Edad y miembro de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales. Lleva cuatro décadas dedicándose con ilusión y entrega al mundo de la investigación histórica. Especialmente en lo referente a las raíces del municipio, así como el patrimonio cultural de l’Alcora y de la comarca de l’Alcalatén. Asimismo, es autor de diversos libros y artículos publicados, algunos relacionados con la Caixa Rural como los de sus últimos almanaques.

Cabe destacar que PUCHOL elaboró los expedientes para lograr los BIC y siguientes méritos de la Romería del Rollo y la Rompida de la Hora de l’Alcora, así como también de la Recua Arriera y de l’Albà, si bien estas dos últimas se encuentran pendientes de reconocimiento.

Entre sus libros figuran De Urrea a l’Alcalatén, editado por la Diputación en el 2007, El IV Centenario de la Inauguración de la Ermita de San Vicente Ferrer, y San Cristóbal de l’Alcora, editados por Papelería Salvador en el 2009 y el 2012, y el Callejero de l’Alcora, en el 2018.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

DOMINGO, 22 DE MARZO. OCTAVO DÍA. LAS HABAS ¿COMPRENDE USTED?

FRANCISCO PÉREZ PUCHE CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Planté las habas, como está previsto, en la luna llena de octubre, cuando la Virgen del Pilar, que es precisamente la patrona de la Guardia Civil. Y ahora, las habas están en flor y tengo que ir a verlas…

Ante el espejo, repito el argumento que utilizaría en el caso de que me parara un control de tráfico en la carretera. Tengo que ir a ver las habas, a ver cómo está todo, es cuestión de humanidad. Porque las habas se plantan en octubre, arrancan con el frío, y la última vez que las vi estaban en flor, y es ahora, cuando empieza la primavera, cuando cuaja el fruto y tienes habitas tiernas para la Pascua. ¿Recuerdan? Mona de Pascua, longaniza, huevo duro, cebolletas y habas tiernas. Que se comen crudas, a veces con vaina y todo, porque son como agua…

Pero no hay manera. No me han dejado salir de casa, ni siquiera bajar y sentarme en el coche para agarrar el volante un rato, con fuerza, y hacer brum, brum como los niños. No sé cómo le va a sentar a ese coche un mes de parada forzosa. A mí fatal, sin duda alguna. No sé qué va a ser de las lechugas y las patatas, de los canónigos y la rúcula, tras un mes de abandono. No sé qué puede pasarle a unos pimientos, a unas acelgas, si los dejas sin atención, sin quitarles las malas hierbas, sin comprobar siquiera si el riego –madre mía, la birria de programador que tengo– está cumpliendo con las previsiones que dejé.

Con esto de las habas me vienen a la cabeza preguntas de mucha trascendencia. ¿Cuánto duran las cosas sin nosotros? Quiero decir: cuando encuentran una villa romana con mosaicos y los arqueólogos dicen mira, aquí tenían la bodega, aquí dormían, ¿qué pasó? ¿Cuántos años dejaron la casa cerrada y vacía? ¿Y por qué se fueron? ¿Los romanos cerraban la llave de paso del agua antes de dejar la casa? Si tenían calefacción radiante, porque eran muy listos, seguro que tenían muchas cosas más: llaves y llaveros, para empezar. Si tenían vino es porque eran sabios.

No puedo ir a ver las habas ni terminar de plantar los geranios. Planté unos rosales en un lugar nuevo y tengo dudas sobre si les da el sol. Y mientras yo sé que hay algunos afortunados que tienen el huerto al lado mismo de la casa, o sea que viven en el campo aunque estén en una ciudad, yo voy a estar un mes entero sin ver mi montaña y mi castillo, los pinos y las adelfas, y seguro que me voy a mustiar. Algo que el presidente del Gobierno debería tener en cuenta, ahora que se tiene que ocupar de todos los problemas. Algo que debería tenerse en cuenta, después de la tabarra que algunos han dado con lo de los huertos urbanos…

Vuelvo a ensayar ante el espejo, ahora con voz muy cariñosa. Mire usted, señor agente, la lechuga de hoja lisa no crece siempre igual que la de hoja rizada; y eso es, precisamente, lo que yo quisiera comprobar un ratito, apenas media hora, echando un vistazo nada más… (Llueve. Y hoy tocaba regar)

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

SABADO, 21 DE MARZO. SÉPTIMO DÍA. EL PARQUE DEL VIEJO CAUCE

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

Tengo la suerte de vivir frente al viejo cauce del Turia. Tengo el parque frente a la ventana, lo estoy viendo de reojo mientras escribo. Y andaba pensando escaparme, pese a la prohibición, para verlo vacío, vaciado como la España interior, durante estos días de confinamiento general por la epidemia. Pero ya no hace falta ese riesgo tonto: Txema Rodríguez, el periodista de “Las Provincias”, ha hecho el trabajo por mí, ha paseado el parque del Turia; lo ha hecho con licencia de informador y nos ha dejado un precioso reportaje en las páginas del periódico: “El viejo cauce del Turia sin nosotros”.

Compren el periódico. Búsquenlo en la red cuando esté disponible. Es un testimonio del gran esfuerzo que están haciendo estos días los amigos del primer parque de Valencia; los protagonistas del voluntario encierro y cambio de costumbres al que nos estamos sometiendo todos porque es necesario para ganar esta batalla.

Acabo de poner sobre la mesa un libro que editó en facsímil “Las Provincias” por el año 1972. Se titula “Murs i Valls” y es la recopilación que hizo Josep Llop, en el siglo XVII, de las normas, reglamentos, trabajos y gastos de una institución llamada precisamente así: “Murs i Valls”, Muros y Valladares, una especie de consellería de Obras Públicas, en este caso municipal, que se nutrió durante siglos de cobrar impuestos sobre las carnes que Valencia consumía para realizar la obra fabulosa de los puentes y los pretiles.

Ese libro editado por el periódico fue la mecha de la traca de una campaña que se desarrolló, cuando el franquismo se apagaba, en favor de que el cauce del Turia no fuera autopista, como estaba previsto, sino una zona verde susceptible de transformarse en parque. El Rey emérito, ahora en desgracia, firmó en Valencia, en 1976, la donación de los inmensos terrenos por parte del Estado a la ciudad, algo insólito porque el Estado nunca regala nada, como es su obligación.

Y luego vino la transformación, la conversión en parque, en medio de discusiones, como es costumbre de la casa. Algo que, por encima de partidismos, han entendido todos los ayuntamientos que se han ido sucediendo en las últimas décadas. Y que formalmente no ha terminado,  porque está pendiente de cambio el tramo final, hasta el encuentro del Turia con el puerto.

En el reportaje del fotoperiodista –no se lo pierdan– el parque del río está, en medio de su soledad, hermoso, vivo, pendiente de un poco de sol para mostrar su perfecta belleza. No tiene ciclistas, no tiene runners, paseantes de perros, niños con familias y viejos que estiran las piernas. Pero aguarda sin prisa el momento del reencuentro, la necesaria reconciliación de todos los días del año. Para que confirmemos que aquella fue una aventura, nacida del impulso del periódico, que tomó la construcción de un cauce alternativo para dar sentido cívico al cauce viejo. Una aventura que terminó por germinar y cambió el rumbo de la ciudad. Para siempre.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/