El periodista Josep Antoni Mollà recibió ayer, a título
póstumo, en el acto institucional del 9 d’Octubre el reconocimiento a su
trayectoria profesional, su reivindicación de las demandas para Ontinyent y la
Vall d’Albaida y su defensa de la cultura. Fallecido el pasado 22 de agosto, el
galardón del Premi 9 d’Octubre a Mollà lo recogieron su pareja, Romi, y su
madre, Rosario, en un acto especial marcado por la pandemia de la covid-19, y
que por ello reconocía también a los profesionales de servicios esenciales,
personas y entidades que han ayudado a la ciudad ante las emergencias del
temporal de la DANA y de la crisis del coronavirus.
El consistorio concedía a Mollà la distinción, merecida
según recalcaban, en reconocimiento a la «trayectoria plasmada en la
participación en multitud de iniciativas culturales, musicales y
periodísticas», y, en especial, por su larga etapa como director de Crònica
pero, sobre todo, en los 3.000 artículos publicados en Levante-EMV, tanto por
sus dos columnas semanales desde 1991 a 2015 como por todo tipo de textos. El CRONISTA OFICIAL DE ONTINYENT, ALFRED
BERNABEU, que pronunció el discurso del 9 d’Octubre en nombre del ayuntamiento,
destacó de Josep Antoni Mollà que fue «un ontinyentí que a lo largo de los
años, con coraje y esfuerzo, desde una perspectiva crítica, a veces discutible
y discutida, pero siempre con un alto grado de compromiso, ha mostrado una
constante dedicación en beneficio de nuestra ciudad, Ontinyent», resumió.
La familia de Mollà agradeció al ayuntamiento la concesión
de la distinción «que tanto ha honrado a Josep Antoni, y que nos honra a toda
la familia». En unas palabras leídas por Miguel Colorado, jefe del área
municipal de servicios sociales, que habló en representación de todos los
premiados, la familia de Mollà manifestó, dirigiéndose al periodista fallecido,
que «hemos admirado tu valentía, y tu fuerza, y tu tesón, que ponías en todo lo
que hacías. Cada día nos sorprendía verte luchar contra todo lo que
considerabas injusto, y en tu mirada brillaba la ilusión de la utopía. Allá
donde estés serás feliz viendo como tu Ontinyent, al que tanto amaste, y por
extensión la Vall Blanca que adorabas, te rinden este homenaje y te distinguen
con este premio», dijeron.
En los premios a los «héroes y heroínas» de la covid y la
DANA fueron distinguidos los sanitarios, los primeros en desfilar por el
escenario de la Sala Gomis para recoger el premio. Lo hizo la gerente del
Departament Xàtiva-Ontinyent, Margarita Llaudes, junto a Ricardo García.
También lo recogieron representantes de la Policía Local, Policía Nacional,
Guardia Civil, bomberos, los departamentos municipales de servicios sociales,
de obras, de limpieza viaria, el de limpieza de edificios municipales y el
servicio de parques y jardines. También Cáritas, Creu Roja y Protecció Civil.
Cerraron la entrega a los galardonados, la pareja y la madre de Mollà.
El CRONISTA DE LA
VILA JOIOSA, JOSÉ PAYÁ NICOLAU, es el autor de este libro que se podrá
consultar online el martes 13 de octubre. Se trata de una novela biográfica en
la que se relata el transcurso vital de un grupo humano al que le tocó vivir la
posguerra española.
Bartolomé Muñoz Golf, cura párroco de Petrer de 1927 a 1936.
Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER
El sacerdote Bartolomé Muñoz Golf tomó posesión de la
parroquia de San Bartolomé el 4 de junio de 1927 y su estima por todos los
sectores del pueblo fue tal que, durante la República, no fue nunca molestado y
los actos del culto se celebraron con toda normalidad. Pero a partir del golpe
de estado del 18 de julio de 1936 y la oleada anticlerical que se expandió por
todo el país, las cosas se complicaron y acabaron en tragedia para el
sacerdote.
Tras el 18 de julio, día que se produjo el alzamiento contra
la República, el alcalde de Petrer, Luis Amat el Bravo, visitó al sacerdote y
le dio toda clase de garantías, diciéndole: “Esté tranquilo que no le va a
pasar nada. Nadie le molestará”. En Petrer estuvieron escondidos durante toda
la contienda dos sacerdotes hijos del pueblo: el presbítero D. Conrado Poveda
Maestre y el recordado vicario D. Jesús Navarro Segura, que corrieron mejor
suerte que D. Bartolomé.
Tenemos conocimiento a través de la segunda causa abierta
contra el querido poeta petrerense Paco Mollá, acusado de adhesión a la
rebelión y, según declaración manuscrita del mismo fechada en Madrid el 23 de
septiembre de 1945, en la que declaró que “llegó a salvar con riesgo de mi
propia vida al cura párroco de Petrel” cuando el domicilio de éste iba a ser
asaltado por las turbas. Este hecho fue corroborado por tres personas de
intachable conducta y de grato recuerdo para los que tuvimos la suerte de
conocerlos como fueron: Doroteo Román, Tista Navarro y Leopoldo Verdú.
El sacerdote Federico Sala Seva en su obra “180 testigos de
la fe: sacerdotes y religiosos nativos o inmolados en 1936 en la provincia de
Alicante y diócesis de Orihuela” (1991) recogió el testimonio de la sobrina del
sacerdote, Dolores Muñoz, que convivía con él y lo cuidaba, la cual le facilitó
detalles que nos permiten conocer cómo vivió sus últimos momentos de vida D.
Bartolomé Muñoz.
“A pesar de la insistencia del alcalde petrerense para que
se quedase, el sacerdote pensando en la tradicional religiosidad de su pueblo,
Caudete, solicitó permiso y logró su traslado a su ciudad natal, renovándose
las promesas de seguridad por parte de ambas autoridades. Pero conforme iban
pasando los días y los meses, la situación se fue endureciendo, muchos
dirigentes fueron reemplazados y la agresividad antirreligiosa se acrecentó de
modo inesperado.
Por haber encontrado en la casa paterna del sacerdote,
durante un registro, una escopeta de caza, fue inmediatamente encarcelado su
hermano José. Confiado en las promesas que recibiera del alcalde caudetano, lo
visitó en horas nocturnas para implorar el perdón y libertad de su hermano, mas
no pudo conseguir ni siquiera buenas palabras. El 6 de septiembre de 1936
entraron en su casa diez o doce milicianos, casi todos de Petrer, aunque
guiados por algunos de Caudete. De malos modos, lo trasladaron al convento de
religiosos carmelitas de Caudete, convertido en prisión, incomunicándole. A su
llegada le dijeron al portero del mismo: “Mañana daremos ‘el paseo’, a D.
Bartolomé”.
Los familiares le enviaron algo de comida, que no llegó a
probar. En las primeras horas de la noche varios hombres de Petrer y uno o dos
de Caudete le hicieron subir al coche que había venido desde Petrer,
conduciéndole a la carretera general de Caudete a Villena. Viendo que había
llegado su hora, al descender del coche suplicó a sus verdugos que le
concedieran unos momentos de preparación para comparecer ante Dios. Le fueron
otorgados y añadió: “Os pido perdón por si en algo os he ofendido. Ya
podéis disparar”. Extendiendo sus brazos en cruz y siendo portador en sus
manos de una pequeña cruz e imagen de la Virgen, recibió los disparos, quedando
su cuerpo abandonado en la carretera. Avisaron a los de Villena “que había un
muerto en la carretera” y una piadosa señora, al saber quién era prestó una
sábana en la que fue envuelto su cuerpo en el cementerio de Villena. Pasada la
guerra sus restos fueron trasladados al cementerio de Caudete”.
Este asesinato fue un ejemplo más del “crimen motorizado”, a
las víctimas se las llevaban a dar un paseo en un vehículo confiscado y se les
asesinaba fuera de la ciudad. Una vez más el odio, las ideas y la sinrazón
acababa con la vida de un hombre bueno que había estado al frente de la
parroquia de San Bartolomé durante diez años y que bajo su curato se celebró el
tercer centenario de la Virgen del Remedio en 1930.
Hace unos años se inició un proceso de beatificación de los
52 sacerdotes, 14 monjas y 1 seminarista asesinados en el obispado de
Orihuela-Alicante durante la guerra, proceso que no concluyó y que fue
cuestionado por ciertos sectores porque solo se pretendía beatificar a personas
relacionadas con el bando vencedor.
Fue el 16 de junio de 1939 cuando se rotuló con su nombre la
calle que une la Plaça de Baix con la Plaça de Dalt, pero esta calle será, más
adelante, objeto de otra crónica.
Gata prepara para este puente de octubre un fin de semana de
Botiga Oberta, con tiendas en la calle, promociones, sorteos y actuaciones.
La pandemia hace imposible disfrutar este año de la Feria
Gata en la calle en su formato habitual. Por ello, y siguiendo en la línea de
apoyo al comercio local, la Concejalía de Comercio que dirige Toni Signes,
junto con la asociación Comercio de Gata han buscado una alternativa viable que
dé un impulso al tejido comercial del pueblo durante el fin de semana del 10 y
11 de octubre,
Toni Signes y la presidenta de la asociación Comercio de
Gata, Paqui Signes, han sido los encargados de presentar la campaña Gata,
Botiga Oberta que da la posibilidad al comercio local de abrir sus puertas y
sacar sus tiendas en la calle durante todo el fin de semana. Los comercios que
participan estarán señalizados con iluminación y un globo decorativo. Entre la
clientela que quiera acercarse este fin de semana a realizar sus compras se
sortearán 20 barxes típicas de Gata.
Por su parte, el Ayuntamiento ha preparado una programación
de actividades para todos los públicos que comienza el viernes 9 de octubre con
el pasacalles de la Banda Unión Musical de Gata de mañana y por la tarde el
concierto de pop de L’últim Europeu en la plaza Nova.
Sábado 10 de octubre a las 12:30 horas será la Rondalla
quien rellene el escenario de la plaça Nova. Por la tarde, a las 18 horas, los
más pequeños podrán disfrutar de obra La historia de Ferdinand de la mano de
Tarannà Teatre. Domingo de la mañana, a las 12 horas, se podrá disfrutar del
espectáculo de circo Tornillo Màgic Clown. Las dos actuaciones están incluidas
en el Festival de Artes Escénicas de la Diputación de Alicante, Otoño 2020.
También se han programado dos rutas por el pueblo guiadas
por el CRONISTA DE GATA DE GORGOS,
MIGUEL VIVES, ambos días a las 17:30 horas. Para participar en las
actividades y siguiendo los protocolos anticovid, deberá inscribirse en la
oficina de Turismo (965757317)
Además, la Concejalía de Comercio ha destacado la imagen de
Gata como comercio seguro donde se siguen todos los protocolos para dar a los
clientes la seguridad de comprar con tranquilidad.
JOSÉ CATALUÑA ALBERT, CRONISTA OFICIAL DE ALGAR DE PALANCIA
Aunque hasta la fecha no se han
encontrado restos arqueológicos que lo confirmen, en cambio sí que hay
constancia documental de que, en tiempos históricos, hubo en Algar una mezquita
musulmana y una pequeña ermita cristiana.
Como es
conocido, Algar, después de la invasión musulmana de la Península Ibérica por
las gentes del islam, estuvo habitado casi exclusivamente durante más de setecientos
años por pobladores de cultura y creencias musulmanas, que fueron los que
dieron el nombre al mismo ( Al-gar) y al gentilicio de algarins y algarines.
Tras la conquista de las tierras valencianas por el rey de la Corona de Aragón,
Jaime I, este donó Algar, como compensación por su ayuda en dicha conquista, al
caballero Ramón Morelló, si bien solamente le cedió la administración económica
del lugar, reservándose la Corona la plena jurisdicción sobre el mismo. Por
testamento de 2 de noviembre de 1251, Ramón Morelló legó dicha administración
económica a la Orden de la Merced, continuando reservándose el rey de la Corona
de Aragón la plena jurisdicción. Hay que tener en cuenta que la denominación de
Algar de Palancia fue impuesta por el
gobierno español, mediante el Real Decreto de 27 de junio de 1916, firmado por
el rey de España, el borbón Alfonso XIII, y por el presidente del Consejo de
Ministros, Alvaro de Figueroa, Conde de Romanones.
Los
pobladores musulmanes, durante el dominio cristiano de los reyes de la Corona
de Aragón, fueron llamados mudéjares y, a partir de la Guerra de las Germanías
y de los reyes de la Casa de Austria, se denominaron moriscos, siendo
expulsados del reino de Valencia en 1609, bajo el reinado de Felipe III, rey de
España.
El rey
de la Corona de Aragón Juan II, apodado El Grande o Juan sin Fe (1398- 1479),
por necesitar fondos para hacer frente a una sublevación en Cataluña vendió,
por dos mil doscientos sueldos reales, la plena jurisdicción de Algar a
Francesc Jardí de Menaguerra, señor de Bonrepós (Valencia), que realmente fue
el primer barón de Algar, título que vendió muy pocos años después, en 1471, al
Padre General de la Orden de la Merced, Nadal Gaver, con el beneplácito del
mencionado monarca, por el precio de tres mil sueldos reales de Valencia. Desde
esa fecha y hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos acordada por
el gobierno de España, en los años 1836 y siguientes, los Padres Generales de
la Merced han ostentado el título de Barón de Algar y Escales.
Un
documento que acredita la existencia de una mezquita musulmana en Algar es al
que se alude a continuación.
El
religioso mercedario Fr. Francisco Soriano Castañer, que fue vicario de Algar
desde 1710 hasta 1723, nos cuenta en un manuscrito escrito de su mano, que se
encuentra en la Biblioteca Pública de Huesca, que el 6 de septiembre de 1471,
en el porche de la mezquita musulmana de Algar, tomó posesión del cargo de
barón y de la plena jurisdicción de dicho pueblo para la Orden de la Merced, Fr.
Llorenç Company, Comendador del Monasterio de El Puig y Vicario General de la
Orden de la Merced, en representación del Maestre General de dicha institución
religiosa. Al acto fueron convocados los vecinos de Algar, todos ellos
mudéjares, cuyos nombres se detallan en dicho documento: Zeith Habrahim, alamí,
Mohamat Habrahim, jurat, Hameth Briarri, Fucet Cumtayta, Hameth Cumtaytam,
Hazen Chitry, Fucet Chalanda, Cahath Hambriel, Halí Alfaquí, Hazem Robayat,
Fucet Chitry, Hacem Andukaziz, Hamet Chalanda, Hazeth Cumayta, Haly Doncell,
Mohamat Mandob, Hameth Abolaix, Mohamat Haltury, Haly Azem, Hameth Corrent,
Calé Doncell y Mohamat Harronyany.Todos ellos prestaron juramento de fidelidad,
uno por uno, como vasallos, ante el nuevo señor, según la costumbre de los
musulmanes, es decir, en nombre de Alá, con la cara girada hacia la
alquibla de la mezquita, es decir, hacia
La Meca (“ girada la cara vers la Alquibla Mahometica”) y besando en el hombro
al Comendador Llorenç Company.
Cargos
muy importantes eran ocupados por los pobladores mudéjares de Algar, ya que,
entre los vasallos que prestaron juramento ante el mercedario Llorenç Company,
figuraba el “alamí” Zeith Habrahim, oficial que contrastaba las pesas y medidas
, tasaba los víveres y también solía ser el maestro de obras designado para
supervisar las construcciones, el “jurat” Mohamat Habrahim, cargo equivalente
al actual concejal o regidor, encargado en parte del gobierno del pueblo, y el
“alfaquí” Halí, especie de sabio experto en jurisprudencia islámica.
Del acto de juramento fueron
testigos Joan Lobet, escribano, Joan Alpanys, escudero, y Suleymen Axovi,
alfaquí de Vall d’Uixó, población próxima a Algar, perteneciente actualmente a
la provincia de Castellón.
Posiblemente,
resulte curioso el hecho del beso en el hombro que los vasallos mudéjares
dieron a Llorenç Company, costumbre musulmana que aún hoy, si bien no es un
saludo panislámico, al parecer se sigue practicando en Arabia Saudí, países del
Golfo Pérsico, Irak y Marruecos. Es una muestra de respeto que tiene lugar
cuando la persona a quien se besa es de alta dignidad, como fue el caso de
Algar que se ha relatado. Esta costumbre se recoge en el Poema del mío Cid y
era muy habitual entre los musulmanes andalusíes.
En este
día ocurrió un hecho anecdótico: en Algar había un joven musulmán, un “moratell”hijo
de Hazem Rotayat, apodado Cahat, que, al parecer, había cometido un delito
castigado con la pena de muerte y estaba encarcelado. Fr. Francesc Company,
como la toma de posesión de la baronía de Algar y el juramento o promesa de
vasallaje fue un día grande y señalado, meditó mucho sobre qué era lo
procedente y, tras comprobar que el tal Cahat no era culpable del delito del
que se le acusaba, le perdonó la vida y ordenó ponerlo en libertad.
La
importancia de la información que se contiene en el manuscrito del mercedario
Soriano Castañer no solo es de suma importancia porque nos permite constatar la
existencia de una mezquita musulmana en Algar, sino también porque es la única
referencia que se conoce de los nombres de los pobladores mudéjares del mismo.
Seguramente, los mudéjares que prestaron juramento o promesa eran los cabeza de
familia, ya que tal como nos dice Maria Teresa Ferrer i Mollol (1940-2017),
historiadora medievalista catalana, directora de la “Institució Milà i
Fontanals”, dependiente del Centro Superior de Investigaciones
Científicas, “ los reconocimientos de
señoríos y prestación de homenaje (como fue el caso de los mudéjares de Algar)
incluyen listas de los cabezas de casa que juraron y prestaron homenaje “, es
decir, que no recogen la totalidad de los habitantes.
En
cuanto a la ubicación exacta de la mezquita, de la que, como se ha dicho, no se
han encontrado restos, dado que Algar era un pequeño pueblo amurallado con
apenas 36 casas en la época mudéjar, es lógico pensar que la misma se
encontraría, junto al castillo o torre guaita y en el área que ocupa la actual
iglesia parroquial, castillo edificado al parecer por los musulmanes, y que
hoy, tras sucesivas remodelaciones y demoliciones en gran parte, alberga el
Ayuntamiento.
En lo
concerniente a la existencia de una ermita cristiana en Algar, una información
detallada de la misma nos la ofrece el que fue investigador y profesor de
enseñanza primaria de este pueblo,
Saturnino Arocas Franch, en su libro titulado Datos históricos de Algar de
Palancia, escrito en 1945 y publicado por el Ayuntamiento.
Arocas
Franch nos relata que, a pesar de ser los pobladores de Algar en casi su
totalidad de creencias musulmanas, los religiosos mercedarios, buscando la
captación de los mismos para la religión cristiana y deseando que el pueblo
contase con un lugar idóneo para el culto, edificaron una pequeña ermita en el
año 1430, ermita que duró hasta el año 1701 en que fue derruida. La verdad es
que, según también nos dice Arocas Franch, pese a la persecución que sufrieron
los musulmanes en la Guerra de las Germanías y a la obligación ordenada por el
rey de España Carlos I en 1525 del bautizo de todos los moriscos, la conversión
de estos al cristianismo en su gran mayoría fue ficticia, continuando
practicando en su intimidad sus antiguas costumbres y ritos islámicos. Debido a
esta falta de fervor religioso cristiano de parte de los moriscos la ermita de
Algar era realmente muy pobre llegando a faltar incluso los objetos necesarios
para el culto. Una muestra más de la falta de convicciones cristianas de los
moriscos nos la ofrece la visita que en 1600 hizo a Algar el arzobispo de
Valencia, Juan de Ribera, en su recorrido para conocer personalmente las
parroquias de cristianos nuevos, o sea, de moriscos convertidos. Juan de Ribera
se llevó una gran decepción en Algar al comprobar que la mayor parte de sus
pobladores continuaban en el arraigo de sus anteriores creencias.
Otra
prueba más de la existencia de esta pequeña ermita en Algar nos la ofrece un
documento que obra en el archivo histórico municipal, según el cual, en el año
1653, ya con la totalidad de la población de cristianos viejos, los vecinos
contribuyeron a la compra de una cruz de plata para la ermita, aportando cada
familia, según sus posibilidades, dinero, seda (no olvidemos que en Algar
existía en dicha época una importante artesanía de la seda) o trigo.
Esta
pequeña ermita se edificó también en el solar en el que después se edificó la
actual iglesia parroquial y tenía al lado un pequeño campanario. La ermita
fue derruida en el año 1701 y, en 1702,
comenzaron las obras de construcción de la iglesia parroquial.
Elda celebrará el 9 de Octubre, Día de la Comunidad
Valenciana, con dos actividades para incentivar el conocimiento de las raíces
de la ciudad. GABRIEL SEGURA, CRONISTA
OFICIAL DE LA CIUDAD DE ELDA, dirigirá dos rutas guiadas por calles
emblemáticas, enseñando la historia valenciana y la nomenclatura que tenían
hace unos siglos como la Plaça de Dalt –Plaza del Sagrado Corazón de Jesús o la
calle Nou de Baix –Calle Nueva-. Las rutas serán a las 10 y 12 horas el mismo
día 9 y la inscripción se debe hacer a través de la Concejalía de Juventud,
entidad que organiza estas actividades.
GABRIEL SEGURA ha
explicado que “en este caso recoge el pasado más valenciano de la antigua Villa
de Elda, una ruta en la que vamos a recorrer el callejero que nos permite
descubrir una pequeña villa agrícola de los siglos XV, XVI y XVII y cuyo rastro
ha quedado registrado en la documentación del Archivo Municipal, en el Archivo
Parroquial y de protocolos notariales, documentación que está escrita en
valenciano”.
También habrá una yincana virtual del 5 al 8 de octubre, a
través del perfil de Instagram de la Concejalía de Juventud, desde donde se
publicará cada día una prueba que los participantes deberán resolver y publicar
en su muro, etiquetando a la Concejalía de Juventud.
FRANCISCO
PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
Vengo de
un tiempo en que nadie sabía quién dirigía los museos. El asunto no importaba a
nadie. De modo que eran muy raras las entrevistas en los periódicos a unos
profesionales que estaban en lo suyo, oscuramente, investigando y restaurando,
sin ser, como ahora, objetos de exhibición mediática o de ridículas batallas
políticas.
Vengo de
una época en que lo que le interesaba al público era el contenido de los
museos, no las opiniones, tendencias, sofocos o maniobras de sus directores.
Íbamos a los grandes museos, al Prado y al San Pío V, al Rijks o al Louvre, por
lo que dentro nos estaba aguardando. Y desde luego dábamos por sentado que a
los directores los ponía el ministro de Cultura correspondiente. O el
presidente de la fundación de turno si era una institución privada. Pero
habíamos soñado largamente, habíamos ahorrado en el calcetín para ir algún día
a ver los frisos del Partenón, una Grupa de Sorolla, la Victoria de Samotracia
o la Rendición de Breda sin importarnos quién dirigía la institución y mucho
menos del pie político que cojeaba. Con las salas de conciertos pasaba igual.
¿Qué más dará quién dirige el Concertgewaub si lo que yo quiero es escuchar a
Brahms? Las normas antiguas podían ser poco democráticas, pero nadie se
calentaba demasiado la cabeza: vivíamos en la inocencia y Carmen Alborch o
Felipe Garín eran estupendos; hasta que la primera tiró al segundo de la dirección
del Prado por una gotera.
La
política y las autonomías trastocaron mucho las cosas. Los grandes museos y
auditorios del mundo, los que nos hacían gastar los cuartos en coleccionables a
falta de tiempo y dinero para viajar, empezaron a tener enanos competidores,
museíllos de segunda división. Y pronto empezó a darse una errónea batalla
política, un sinfín de dimes y diretes de vuelo corto que acabó pariendo el
angustioso modelo actual, el que llamaríamos de
concurso-cata-oposición-recurso-sentencia-destitución de directores… que
además no programan ni se mojan, sino que sacan a concurso los contenidos.
Gracias a eso, pasa lo que está pasando: los periódicos tienen que publicar
mapas para que el público sepa quién dirige cada institución. Y ellos y ellas,
sin un duro de presupuesto, se dedican a decir cosas en twitter para atraer a
un público… que lo que quiere de verdad es ver cuadros de Kandinsky y
esculturas de Calder.
Cuando
ya ha cesado en el empleo, un tribunal acaba de sentenciar que la directora de
À Punt fue nombrada erróneamente. Al director efímero de un auditorio cerrado
por ruina le han robado un montón de dinero en el despacho. El IVAM estrena
directora y a lo mejor es posible que volvamos después de seis largos años.
El proyecto de reurbanización y renovación de servicios de
las calles Ramón y Cajal y Vereda de Aspe ha permitido descubrir un cementerio
islámico en pleno casco urbano y junto a las puertas de las viviendas. De
momento los arqueólogos han localizado 40 tumbas y excavado diez, pero todo
apunta a que podrían localizarse entre 60 y 80 enterramientos ocupando unos 90
metros lineales a lo largo de toda la calle.
La datación de la necrópolis sigue sin conocerse pero, por
la tipología de las tumbas y el rito funerario empleado, todo apunta al período
comprendido entre los siglos XIII y XV.
Según ha explicado el arqueólogo Eduardo López Seguí, de
Alebus Patrimonio Histórico, los diez cadáveres extraídos -todos adultos salvo
un niño- están de cúbito lateral derecho y tienen la cabeza mirando hacia La
Meca. Fueron inhumados desnudos, portando uno o varios sudarios, pero sin joyas
ni otro tipo de objetos que permitan concretar la fecha del hallazgo. Además,
las fosas aparecen perfectamente alineadas y ordenadas siguiendo el patrón de
enterramiento islámico; en este caso caracterizado por ser en covacha tapiada
de adobes en cuyo interior se depositaba el finado.
Las excavaciones comenzaron el jueves pero se prolongarán
varias semanas superando su coste los 45.000 euros. Una vez que todos los
cadáveres hayan sido extraídos y la zona fotografiada, documentada y estudiada,
se procederá a retomar los trabajos tal y como estaban previstos. Cabe recordar
que las obras de mejora de ambas calles fueron aprobadas por el Ayuntamiento
hace justo un año para adaptarlas a los criterios básicos del plan de acción
comercial con el objetivo de mejorar la circulación y la accesibilidad peatonal
renovando también el mobiliario urbano. La actuación, presupuestada en 567.000
euros y cofinanciada con fondos de la Diputación, sufrirá un retraso respecto a
los siete meses inicialmente fijados.
Todos los vestigios que se obtengan de las excavaciones
serán depositados en el Museo Histórico de Aspe para posteriores
investigaciones. «Trasladaremos a nuestro museo más de 50 cajas para que el
material recuperado no se vea afectado por las obras cuando éstas se retomen en
unas semanas», indicaba ayer el alcalde, Antonio Puerto, añadiendo que «nuestro
compromiso es seguir avanzando en la conservación de nuestro patrimonio e
historia. Y para ello ampliaremos el almacén del museo». Aunque para los
propietarios de las viviendas de la zona el descubrimiento ha supuesto una
completa sorpresa, al CRONISTA OFICIAL
DE LA VILLA DE ASPE no le ha causado ninguna extrañeza. «Sabíamos que en
esa zona del pueblo había una necrópolis islámica y, de hecho, en 1925 la
prensa ya reflejó el hallazgo de huesos», precisaba GONZALO MARTÍNEZ ESPAÑOL. Más recientemente, en 2009, también salió
a la luz en un solar próximo una decena de enterramientos semejantes a los
encontrados ahora.
ALFONSO ROVIRA. CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA.
La audición fue en el Teatro “Bernat i Baldoví”, de la
capital de la Ribera Baixa.
Hacía tiempo que deseaba escuchar un concierto por la Banda
Sociedad Unión Musical de Sueca. Se lo tenía encargado a mi estimado amigo
Fernando Parrilla Climent, director de esta agrupación musical, miembro de una
“armoniosa” familia de músicos.
La ocasión se presentó el sábado 19 de este mes de septiembre
y, allí me dirigí, entusiasmado para escuchar el bien hacer de esta banda, que
no era la primera vez que estaba presente. En otra ocasión, hace muchos años,
pude disfrutarla en un concierto que ofreció en la plaza del ayuntamiento,
donde dirigió el desaparecido maestro Francisco Hernández Guirado.
Las obras elegidas en esta ocasión, por el “mestre” Fernando
Parrilla, al que traza estas líneas le complacieron enormemente. Un elegido
programa de música conocida y popular, que se inició con el pasodoble “Conrado
Meseguer”, obra del compositor suecano César Murillo. Meseguer, fallecido hace
tres años, era un conocido pintor de la localidad. Siguió la banda con “Dança
de Cort”, -dos aires de dança- de Julio Ribelles. Momentos después la
banda “atacó” con la popular obra de Luís Martí Alegre, “Valencianeta”. Bello
pasodoble que su autor empleaba como sintonía en un programa que realizaba en
Radio Valencia, a beneficio de la Casa de Caridad de Valencia, institución muy
querida en el “Cap i Casal”.
“Seguidilla” -Diego de Acevedo- y “La flor del taronger”,
fueron dos impresionantes obras del conocido compositor Miguel Asins Arbó.
“Estampas Mediterráneas”, del alberiquense Leopoldo Magenti,
es la que nos deleitaron los músicos suecanos. Recordaremos aquí dos obras de
Magenti, que siempre las hemos aplaudido, “El ruiseñor de la huerta” y “La
cotorra del mercat”, que se estrenó en el teatro Ruzafa de Valencia.
Para concluir el concierto, la banda interpretó el pasodoble
“Biba la banda”, música compuesta por Asins Arbó, para la película con el mismo
título, que dirigió Ricardo Palacios en 1987. En ella actuaron conocidos
actores, como Antonio Ferrandis, que era el militar que “encarnaba” la
dirección de la banda, en la que le acompañaba, entre otros, el popular actor,
Alfredo Landa. El final del rodaje se realizó en el GranTeatro de Alzira, donde
participaron en la actuación varios músicos de la banda de Alzira, entre ellos,
Fernando Parrilla Barbero, padre del actual director de la banda de Sueca.
No es fácil escribir sobre la enorme cantera de músicos
alcireños que andan esparcidos por la las tierras de nuestra “piel de toro”,
dando gloria al pueblo que nacieron a través de la música que ejecutan en
bandas militares o en reconocidas orquestas. Lo bien cierto es que los
alcireños saben que casi toda la “cosecha” maduró en los esplendorosos tiempos
en que dirigía la banda de la Sociedad Musical de Alzira y Escuela de Solfeo,
el “mestre” Francisco Hernández Guirado.
Fernando Parrilla Climent, fue alumno del “mestre” Francisco
Hernández Guirado. Ingresó en la Banda Simfónica de la Sociedad Musical de
Alzira, en diciembre de 1974, a los 11 años de edad.
Ha colaborado, como director invitado, en diferentes
agrupaciones musicales. Asociación Musical “La canalense”, de Canals;
Agrupación de “Veteranos de la Ribera del Xúquer”; Banda Simfónica de la
Sociedad Musical de Alzira; Banda Simfónica del “Ateneo Musical”, de Cullera y
Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza, “Grupo Enigma”. Ha sido director
titular de la Banda de Música del Ayuntamiento de Zaragoza. Director titular de
la Unión Musical de Villanueva de Gállego, (Zaragoza), con la que consiguió el
segundo premio del IV Certamen Internacional de Bandas de Música “Ciudad de
Huesca”. Agrupación musical, esta última, que los alcieños disfrutaron de su
audición en el Gran Teatro de Alzira.
Ha sido también, director titular, durante catorce años, de
la Banda Municial de Gallur (Zaraoza), con la que consiguió el primer premio en
el III Certamen Internacional de Música “Ciudad de Huesca”. Recibió la Mención
Honorífica en el XIII Certamen Internacional de Bandas de Música en Aranda de
Duero (Burgos), así como el premio especial del Jurado al mejor director de
dicha edición.
Ha asistido al primer y segundo curso de dirección, organizado
por “La Nova”, de Ollería, con el maestro Enrique García Asensio. Al primer
curso de dirección “José María Malato Ruiz”, organizado por la Banda
“Primitiva” de Llíria, con el maestro Salvador Sebastiá.
En los años 2016, 2017 y 2018, fue becado por la Berklee
College Music, para asistir a los “Symphonic Bands Workshop”, impartidos por el
maestro Rafael Sanz Espert.
Es licenciado en Dirección de Orquesta por el Conservatorio
Superior de Música de Aragón; estudios realizados con el maestro Juan José Olives
Palenzuela.
Desde febrero de 2018, es director titular de la Banda
Sinfónica de la “Unión Musical” de Sueca, capital de la Ribera Baixa.
La celebración del 9 d’Octubre en Ontinyent incluirá cuatro
pasacalles simultáneos en los diferentes barrios, en sustitución de la
procesión cívica que acompaña a las autoridades desde la Plaça Major al Palau
de la Vila. Es una de las novedades de la programación para la festividad,
presentada ayer por los concejales de Festes, Àngels Muñoz; y Cultura, Àlex
Borrell.
La programación arrancan mañana con la presentación del
libro Un passeig per Ontinyent, del CRONISTA
OFICIAL D’ONTINYENT, ALFRED BERNABEU. El sábado, a las 18:30 en el Palau de
la Vila habrá un concierto de el Grup de Xirimiters El Regall; y el domingo en
la Sala Gomis, el espectáculo de danza Lu (19:30). El día 8, el cantautor
Andreu Valor actuará en el Teatre Echegaray.
La jornada central, el día 9, se iniciará a las 10:30 con el
acto institucional en la Sala Gomis, y las actuaciones de Gegants i Cabets y La
Colla. A las 11 comenzará el pleno en el que se entregarán los Premis 9
d’Octubre, y a las 12 los cuatro pasacalles, acompañados con la música de La
Colla, El Regall, El Raval, y Menestrils. Por la tarde, 19h., actuará el Grup
de Danses; y a las 20:30 un concierto de zarzuela con la SUAM Ontinyent. El día
11 habrá concierto de la Banda Simfònica y partida de pilota valenciana.
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