Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

SE HACE LO QUE SE PUEDE

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

El 25 de febrero de 2009 se pararon las obras del nuevo estadio del Valencia CF. Hace pocos días, entre legítimos lagrimones, los aficionados del club han «celebrado» la efeméride. Doce años con ese feo esqueleto son muchos, y hay que decirlo; señalan un fracaso, desprestigian a la ciudad y debería ser remediado cuanto antes. Por eso la Generalidad y el Ayuntamiento están presionando a la propiedad del club con la fundada amenaza de que las ventajas ofrecidas para la gestión del viejo estadio tienen fecha de caducidad. Pero…

Pero si yo fuera Peter Lim, enviaría al señor Puig y al señor Ribó una colección de estampas gráficas. La de los residuos de los hospitales viajando a tierras lejanas porque aquí no estamos al día en materia de plantas incineradoras de basuras, sería la primera. ¿Cuántos años llevamos sin resolver ese peliagudo asunto? ¿Y cuántos años lleva parada la construcción de esta cárcel de Siete Aguas donde las obras no se reemprenden? Otra fotografía a enviar sería la del señor aquel que navegó en balsa por los túneles inundados de una línea de Metro: ¿desde aquel famoso parón de obras por la crisis económica, no han pasado tantos años inútiles como los que lleva muerto el estadio?

Peter Lim es un empresario privado, algo que los aficionados que hablan de «sentiment» quieren obviar. ¿Pero qué demonios va a hacer si los estadios no tienen público que pague? No es un mecenas, está obligado a tener beneficios y no es el autor del desaguisado de la avenida de las Cortes. Le forzarán a que mueva ficha, pero las instituciones públicas que ahora empujan son las que en su día avalaron el proyecto glorioso que se atascó. Son las instituciones que no se sacan de las manos una licencia de centro comercial o la ampliación del puerto que la ciudad juzga imprescindible para la economía. ¿De verdad se sienten con fuerza moral?

Otra foto a remitir desde Singapur sería la del Hotel Sidi Saler, en acelerada ruina en medio del arenal. Ni en el Ayuntamiento se ponen de acuerdo sobre qué hacer, unos soñando con un derribo y otros contemplando un posible rescate. El que fue hotel lujoso se cerró en 2011, al mismo tiempo que se paraban las obras de la línea T-10. Por entonces se aprobó un plan de protección de Sant Vicent de la Roqueta… Por entonces se hablaba ya mucho de la Ceramo, del Museo del Ferrocarril y de los proyectos para el Marítimo; por entonces, terminada la Copa América, quedaron abiertas las opciones de aprovechar los Docks y el Varadero.

En estos tiempos, se hace lo que se puede, dicen Puig y Ribó. Pues lo mismo dice Lim.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

EL EX ALCALDE QUE RECUPERA “LA HISTORIA DE AMOR” DE SU MUNICIPIO LIBRO A LIBRO

H. G.

“En recuerdo y memoria de todos los que trabajaron por dejarnos un Casinos mejor. De ellos recibimos esta herencia, que debemos transmitir a las futuras generaciones como una historia de amor”. Con esta DEDICATORIA JOSÉ SALVADOR MURGUI (CRONISTA OFICIAL DE CASINOS), alcalde de Casinos entre 1996 y 2007, explica el trasfondo de su último libro, titulado ´Casinos entre dos censos: de 1877 a 1882´.

El también cronista local ha publicado ya seis obras literarias sobre el municipio que dirigió y cuyo topónimo siempre evoca allá donde va. Famosas resultan sus fotos con pontífices como Juan Pablo II o Benedicto XVI, a quienes visitó en El Vaticano y les dio a probar el dulce típico de la localidad, las famosas peladillas con base de almendra.

En esta último libro recoge, uno a uno, los nombres de las personas que residían en Casinos cada uno de los años de este quinquenio (1877-1882) y las ubica por sus domicilios. En esa época se produce una transformación urbana importante en la localidad, ya que pasó de tener las cases numeradas a distribuirlas ya por calles, cada una de estas últimas con su propia denominación.

“Nos encontramos a finales del siglo XIX. Vemos que las casas de Casinos se cuentan por números y las calles no tenían nombre. Este hecho aconteció hasta el año 1881, teniendo la población un total de 280 casas en el casco urbano. De todas las masías censadas en 1788, en 1881 quedaban solo dos; las que estaban dentro de nuestro término municipal: la de Mas de Agustín, con cinco casas, y la Masía del Juez, con dos matrimonios censados”, explica en la introducción, donde también especifica que en el último censo de la Villa de Casinos, cuando se inscriben las casas, había 1.282 personas.

Respecto a la denominación de las primeras calles, relata que “a algunas se les pone el nombre de los santos que se veneran en la iglesia y que tienen altar, como Santa Bárbara, San José, San Juan, San Vicente, San Francisco o la Virgen del Rosario. El nombre de otras tres puede tener relación con Llíria: San Francisco, Santísima Trinidad y San Miguel. Hay otras dos que reciben los nombres de San Joaquín y Santa Ana, los  padres de la Virgen María”.

Esta postrera obra del ex alcalde “nos introduce en las  personas, familias, casas y posteriormente las calles con el nombre con que fueron bautizadas en 1882”, según añade en el colofón de su libro.

Eso sí, a pesar de la fecundidad literaria de Murgui y de los años que lleva sumergido en la historia del municipio que le apasiona, avisa que su curiosidad es insaciable, ya que “nunca hay un punto final. Siempre nos quedan capítulos por descubrir, papeles por analizar y documentos por investigar. Seguiré trabajando por el buen nombre de Casinos y honrando a través de estos recuerdos a esos vecinos que, de una forma anónima, dejaron escrita nuestra historia”.

Fuente: https://www.esdiario.com

CONFLICTO CON LOS REGANTES DE SEGORB EN 1852 Y 1858

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

En 1852 se produjo una nueva queja de los regantes de Segorb; quienes protestaron ante el Ayuntamiento porque consideraban excesivo el caudal destinado al abastecimiento público: ”venían aguas con esceso a las fuentes de esta ciudad para el servicio público, redundado esto en perjuicio de los espresados regantes” .

Los concejales acordaron el 19 de agosto constituir una comisión formada por los regidores: D. Joaquín Alcaraz, encargado de la distribución de las aguas para el servicio público; D. Andrés Garrigós, D. Juan Bautista García y D. Francisco Colomina, regidor síndico.  Desconocemos el final de este enfrentamiento, pero por los datos que poseemos no se solucionó y emergió de nuevo unos años después.

En 1858 se vuelven a recrudecer los enfrentamientos entre los regantes de Segorb y los ganaderos y mujeres que lavan sus ropas en el río del castillo.

El 28 de julio de 1858 un grupo de ganaderos y otros vecinos se presentaron en casa de regidor Síndico para denunciar los abusos cometidos por los regantes de Segorb. Según estos vecinos, la zona comprendida entre el Saltet y el nacimiento de la fuente de Segorb, situada aguas arriba, era considerada como zona para abrevar los ganados y para lavar la ropa por parte de las mujeres de Xixona. Este era un terreno considerado como comunal y en el que confluía el azagador de la Mola de la Peña, que comunicaba con el de Tibi.

A finales de julio un grupo de empleados de los regantes de Segorb habían limpiado la zona comprendida entre el Saltet y el nacimiento del agua provocando que los remansos naturales que existían desaparecieran, también habían formado “acequias y encañadas cubiertas” y debido a estas obras habían removido los lodos por lo que el ganado ya no podía abrevar. Todas estas acciones se habían realizado sin contemplación algunas con los ganaderos y con las mujeres que se encontraban en esta zona del río: “se lanzaron; pues dichos operarios insultando a los ganaderos y hechando de allí, hasta con violencia, a las mugeres que en algunos  remansitos se hallavan lavando, destruyeron cuanto les vino a mano y encañaron embovedando en gran parte el agua fluyente, impidiendo el uso a que siempre ha estado destinada”.

El 29 de julio el regidor síndico llevó estas protestas ante el pleno de la corporación, quien decidió formar una comisión integrada por los regidores: Vicente Cremades Galiana, Joaquín Picó Iváñez y D. Pascual Verdú Garrigós para que se personaran en el lugar y devolvieran el cauce del riachuelo a su estado original con el objetivo de que el agua fluyese sin impedimento alguno: “separen, con los operarios que crean necesarios, las encañadas que hayan formado los regantes de Segorb, para que el agua se halle libre; que formen con prudencia los remansitos que sean útiles para beber el ganado como lo estaban antes del atentado”. Para evitar que estos sucesos no se repitieran los concejales facultaron al alcalde a adoptar las medidas legales para sancionar a los regantes de Segorb si reincidían.

El día 30 de julio el alcalde mandó publicar un bando en el que se prohibía a los regantes de Segorb realizar obra alguna en la zona comprendida desde el Saltet hasta el nacimiento de las aguas.

Los hacendados volvieron a recurrir al Gobernador Civil de la Provincia, quien remitió un escrito el 4 de agosto al Ayuntamiento en el que solicitaba la anulación del bando municipal.

El Ayuntamiento se reunió en sesión plenaria el 8 de agosto y aprobó enviar al Gobernador Civil certificados del acta de la sesión del 29 de julio, del bando municipal del 30 de julio y del acta de esta misma sesión. A esta documentación se adjuntó un escrito describiendo los hechos acaecidos y reiterando que los regantes de Segorb no son propietarios del agua que mana de la fuente de Segorb, sino que lo es la ciudad y que una vez abastecidos sus habitantes los sobrantes circulan por el cauce del río del castillo siendo aprovechados por estos agricultores.

En esta ocasión parece que los regantes de Segorb estaban mejor organizados y se habían constituido en Junta de Regantes; como así se manifiesta en un convenio firmado ante notario el 19 de agosto de 1858. Ante el notario concurrieron: Doña Francisca Cortes Gisbert de Soler, viuda; Doña Concepción Roca de Togores, soltera; María Gerez, viuda; Don Anselmo Berjes Dufoo como marido y administrador de los bienes de su consorte Doña Josefa Cortes Gisbert; Don Juan Tur, Don Andrés Garrigós; José Mira de Vicente; Antonio Verdú Colomina y Antonio Llopez Bernabeu.

Estos propietarios de la partida de Segorb deseaban hacer valer sus derechos sobre las aguas que constituyen el riego de Segorb; “derechos de propiedad y de inmemorial posesión en que se hallan”, ante cualquier tribunal y presentando ante cualquier jurisdicción las demandas oportunas. Para llevar a buen término sus propósitos aprobaron contribuir económicamente en proporción al número de horas de agua de la que disfrutan, según la cantidad fijada por la Junta de Regantes. Esta Junta de Regantes deberá nombrar a un depositario para que recaude y exija las cantidades a los asociados. En caso de que alguno de ellos incumpliera los plazos legales para pagar sus cuotas o se negara a ello se autorizaba al depositario para que intentara obligarlos e incluso le facultaba para recurrir a la justicia ordinaria en búsqueda de apoyo para cobrar la deuda.

La documentación conservada no nos permite saber el final de este conflicto. Parece ser que estos enfrentamientos no quedaron resueltos, puesto que en las décadas de 1880 y 1890 se recrudecieron, pero esta ya es otra historia que merece ser analizada con detalle en otra ocasión.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LA VÍA AUGUSTA

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

La Vía Augusta es la carretera romana más larga de toda la península Ibérica, con un recorrido total aproximado de 1.500 kilómetros desde los Pirineos hasta Cádiz. Reúne uno de los conjuntos de miliarios más importantes de toda la Hispania, con al menos 96 monumentos, 20 de los cuales se tiene referencia que estaban distribuidos por todo el territorio de la actual autonomía valenciana. Además pueden observarse aún hoy algunos restos de la propia calzada y vestigios de mansiones, puentes, centuriaciones, villas, arcos monumentales, toponimia etc., lo que añade un excepcional aliciente histórico, cultural e incluso religioso, al ya inherente interés recreativo y turístico que presenta. La carretera fue el eje principal de la red viaria en la época de los romanos, y la que ha ido vertebrando el territorio valenciano a lo largo de la historia.

Ha recibido diferentes denominaciones según las épocas: Vía Hercúlea, Vía Heráclea, Camino de Aníbal, Vía Exterior, Camino de San Vicente Mártir y Ruta del Esparto, pero es comúnmente conocida por Vía Augusta, debido a las rectificaciones y reparaciones que el emperador Augusto ordenó efectuar en la misma entre los años 8 y 2 a.C.

Aunque no faltan opiniones contrarias, el documentado arqueólogo Ferran Arasa argumenta su trazado por la demarcación castellonense en la inmediación de la Quadra de Na Tora , parcela cercana al arranque de la carretera de l’Alcora, donde se encontraron los restos de una edificación, que bien pudiera ser una posta del inicio del periodo imperial. Un fragmento de miliario aparecido en la partida del Bovalar nos permite documentar el último tramo de la vía, antes de adentrarse en el término de Almazora. H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

‘CASINOS, ENTRE DOS CENSOS DE 1877 A 1882’, NUEVA OBRA DEL CRONISTA OFICIAL, JOSÉ SALVADOR MURGUI

Sólo hay un mes de diferencia entre los dos últimos libros que ha publicado JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS y académico de la R.A.C.V. El pasado mes de enero nos sorprendió con motivo de las fiestas navideñas con un simpático y atractivo libro en el que recogía las Felicitaciones de Navidad, que desde 1984 había enviado a familiares y amigos, ilustradas con sus comentarios, como publicó ElPeriodicodeAqui.com.

MURGUI acaba de poner en órbita una joya sobre el pueblo que tanto ama, y al que dedica tantas horas de forma altruista y generosa, porque si algo avala la personalidad de Murgui, es su filantropía, desprendimiento y humanidad hacia Casinos, sus gentes su cultura y su historia.

“Casinos entre dos censos de 1877 a 1882” está ilustrado con dibujos a lápiz del acuarelista Rafael Sempere, que ocupan desde la portada hasta los pequeños detalles plasmados en las hojas del interior, al igual que Murgui, recuperó el legado fotográfico de la Familia Murgui Cerverón, que ha engrandecido otras páginas de esta obra.

En una de las primeras páginas del libro se recoge el testimonio, bajo el título “Al mérito” que le dedica MIGUEL APARICI, teniente Coronel de Artillería y CRONISTA DE CORTES DE PALLAS: ”Nada de lo que José Salvador Murgui escriba me sorprende. Doy por sentado que va a ser muy bueno, de mucha calidad e interés. José Salvador, además de ser mi amigo, es un compañero inseparable de estudio e investigación. En los archivos históricos regionales, en las hemerotecas y bibliotecas municipales, en las visitas personales a lugares de interés cultural valenciano… Todo le interesa, todo lo revisa, todo lo anota. Cada documento, lugar y objeto lo fotografía con su cámara de bolsillo y la de su móvil. Y lo comparte, con otros estudiosos y Cronistas Oficiales y profesores”.

Este libro de ciento diez y seis páginas, con ISBN y Depósito Legal, se enmarca a finales del S. XIX, cuando las casas de Casinos se contaban por números y las calles no tenían nombre. Este hecho aconteció hasta el año 1881, teniendo la población un total de doscientas ochenta casas en el casco urbano. Hay dos masías censadas que estaban dentro del término municipal de Casinos: la del Mas de Agustín, con cinco casas, y la Masía del Juez, donde habitaban dos matrimonios.

Mil doscientas ochenta y una personas, son las que aparecen en el último censo de la Villa de Casinos, cuando se inscribe el censo por casas. A partir de 1882 las calles están bautizadas con nombres propios: unas con el nombre de los santos que se veneran en la Iglesia Parroquial y que tienen altar: Santa Bárbara, San José, San Juan, San Vicente, San Francisco, la Virgen del Rosario. El nombre de otras tres puede tener relación con Llíria: San Francisco, Santísima Trinidad y San Miguel. Otras calles se dedican a San Antonio, Santa Ana, San Joaquín, San Roque, al Calvario, en recuerdo del Calvario hoy desparecido que unía la Balsa con el viejo cementerio. También es interesante conocer que entonces ya denominaron a las actuales Calle y Plaza Mayor con ese nombre, al igual que lo hicieron con la Plaza de la Iglesia. Casi todos esos nombres han prevalecido desde 1882.

En palabras del autor, ”es un trabajo ilusionado y apasionante que presento para perpetua memoria de quienes fueron los primeros pobladores. Abrazando su memoria con la nuestra, os dedico estas páginas”.

Este libro como colofón presenta un censo electoral de 1883, en el que se refleja el Número de orden, nombres y apellidos, años de edad, puesto que habitan (calle o plaza) y número, contribución total que pagan por inmuebles, subsidio, cifrado en pesetas.

En la primera página están numerados los vecinos varones, mayores de 25 años desde el Nº 1 al 32, en la segunda del Nº 33 al 64, en la tercera del Nº 65 al 96, en la cuarta del Nº 97 al 128, en la quinta del Nº 129 al 160, en la sexta del Nº 161 al 189. Siendo el primer nombre de la lista: Ángel Casinos Murgui de 64 años que habitaba en la Calle Santísima Trinidad, y el último Zacarías Rodrigo Castellano de 54 años, que habitaba en la Plaza del Rosario.

Quien mejor define la obra de MURGUI, en su introducción es MIGUEL APARICI, CRONISTA DE CORTES DE PALLÁS, quien dice: ”Cuidemos de José Salvador. No seamos tacaños con nuestro cariño hacia él. Porque le queda mucho por investigar y contarnos. Porque le están aún esperando muchos documentos por desempolvar y por ofrecer sus contenidos al disfrute y auto orgullo de las gentes de Casinos”.

Esa es la realidad, MURGUI no sabe parar, sus horas pasan entre los Archivos y la Hemeroteca con papeles, legajos, y documentos, que para nada hablan de él, siempre hablan de Casinos. Muchas veces me pregunto, José Salvador Murgui ¿cuántas horas duerme?, si es que duerme, porque es muy difícil seguirle el ritmo.

Casinos, tiene un nuevo libro que habla de su historia y de sus habitantes, gracias a su cronista oficial, un erudito y fiel a sus amigos.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

EL CRONISTA OFICIAL DE PATERNA, NOMBRADO EMBAJADOR CULTURAL DE LA MARCA EJÉRCITO


Camilo Segura junto al Teniente General García Vaquero

El CRONISTA OFICIAL DE PATERNA, CAMILO SEGURA ha recibido el nombramiento de Embajador Cultural de la Marca Ejército en reconocimiento a su labor de investigación y difusión de la historia del acuartelamiento Daoiz y Velarde, contribuyendo con sus trabajos a fortalecer la imagen del Ejército y la relación de éste con la ciudad y con la sociedad paternera.

La designación de CAMILO SEGURA forma parte de los 120 nombramientos de personas de toda España, pertenecientes a diferentes ámbitos de la sociedad civil,  que se propusieron en 2020 para ser reconocidos con la Marca Ejército por su compromiso en dar a conocer la institución a los ciudadanos.

Dada la vinculación de la Villa de Paterna con el Acuartelamiento Daoiz y Velarde, el CRONISTA OFICIAL ha realizado diversas investigaciones históricas, entre las que destacan las de la participación de miembros destacados del cuartel en la llegada de aguas al barrio de Campamento, las repercusiones en la localidad de las campañas militares norteafricanas, la participación del cuartel en el Himno de Paterna, las visitas reales al Campamento así como diversas colaboraciones entre las autoridades locales y las del cuartel a lo largo de los años.

Además de estos trabajos, SEGURA también es el autor de la Guía del visitante editada recientemente por el Acuartelamiento Daoiz y Velarde y que narra la historia del cuartel.

Por todo ello, el Acuartelamiento propuso el nombramiento del Cronista Oficial al Ministerio de Defensa en base a su difusión de la cultura y del patrimonio, su compromiso social y cultural para mejorar el conocimiento y el vínculo del Campamento militar con Paterna y la sociedad a lo largo de la historia.

El Teniente General García Vaquero, representante institucional de las Fuerzas Armadas en la Comunidad Valenciana, fue el encargado de comunicar el nombramiento a SEGURA, que recibirá el diploma acreditativo en Capitanía general de Valencia cuando las circunstancias sanitarias lo permitan.

Embajador de la Marca Ejército es una figura creada por el estamento castrense en el año 2020 para impulsar el conocimiento y la proximidad entre el Ejército y la sociedad.

Fuente: https://paternaaldia.com

FONDO JOSÉ MARÍA MORENO ROYO (CRONISTA OFICIAL DE MANISES)

Tras el fallecimiento de JOSÉ MARÍA MORENO ROYO, CRONISTA OFICIAL DE MANISES, el 3 de febrero de 2003 y por expreso deseo del cronista, su familia donó al Ayuntamiento de Manises para su custodia en el Archivo Municipal, un elevado número de cajas con documentos, artículos, revistas y libros que José María Moreno Royo fue reuniendo y creando en función de su amor por Manises y sus tradiciones; tanto desde su faceta de Cronista Oficial como desde la de Concejal del Ayuntamiento en las áreas de Educación, Cultura y Fiestas y como miembro de diferentes asociaciones locales.

Este fondo se encuentra en fase de inventariado.

Fuente: https://www.manises.es

LA PRIMERA MISS ELDA

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Tras la finisecular moda de los Juegos Florales, y de la mano de la relajación de la pacata austeridad decimonónica que trajeron los años 20 del siglo XX, los concursos de belleza empezaron a proliferar por toda España como un ejemplo de modernidad.

Parece que fue en los Estados Unidos donde por primera vez se organizó un concurso de belleza femenina, más o menos tal cual lo concebimos hoy en día. Europa pronto copió aquella moda y España, por extensión, no fue ajena a esta tendencia importada del otro lado del Atlántico. Pronto los concursos para elegir a las reinas de la belleza fueron organizados en las principales ciudades y poblaciones. Aquella pujante y joven ciudad de Elda, en pleno proceso de transformación social, que se había industrializado a marchas forzadas durante la década de los años 20, no permaneció ajena a esta novedad que pretendía ensalzar la figura femenina encarnada en la más bella joven de la localidad.

Desde 1913 sabemos que en el Casino Eldense se realizaron algunos concursos de belleza, pero desconocemos más detalles de la organización y los nombres de las candidatas, finalistas o de las ganadoras.

A principios del mes de marzo del año 1931, y adelantándose unos días a la entrada en la Primavera, como estación meteorológica más propicia para el resurgimiento de la Belleza después del yermo, frío y triste invierno, tenemos noticia de la elección de la señorita Carmen Calderón como Reina de la Belleza de Elda. Es de suponer que la gala de elección debió celebrarse en el Teatro Castelar, como principal espacio de espectáculos de la Elda del momento.

En la fotografía que acompaña se puede contemplar a la joven Carmen Calderón, en estudio fotográfico, con vestido ligeramente escotado, sin mangas y ataviada con el típico mantón de Manila, tan propio de las festividades eldenses y acorde con la moda de aquellos tiempos.

Cabe recordar que el primer certamen de Miss España, entonces llamada “Señorita España”, se realizó en Madrid, el 25 de enero de 1929, participando un total de 26 candidatas. La elegida fue Pepita Samper Bono quien en febrero de 1929 participaría en el Certamen Internacional de Bellezas o Gran Concurso Internacional de Bellezas, celebrado en París. Elda tardó tan solo 2 años en incorporarse a aquella nueva moda. Pero desconocemos si aquella primera elección tuvo continuidad en posteriores ceremonias y si Carmen Calderón fue sucedida por otras jóvenes eldenses, o la proclamación de la República en abril de 1931 y el posterior incremento de la tensión social y política impidieron que se celebrasen nuevos concursos.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LA FOTO DE LÁZARO

JOSÉ RICARDO MARCH

Sumido en la desesperanza, que no en la resignación, ante el tétrico panorama con que el máximo accionista, sus esbirros y propagandistas visten -es un decir- la actualidad del Valencia, busco respiro en pequeños detalles para sobrellevar estos tiempos grises. Un día es la generosidad de Josep Miquel García la que me alegra la jornada: de la mano de la magnífica cuenta tuitera ‘Futbol antic’, este entusiasta historiador llena cada día la red de referencias deportivas poco conocidas y a menudo sorprendentes. En otros momentos, los siempre amables requerimientos de Bernat Navarro para que le ayude a identificar una u otra estampa que ha adquirido para engrosar su excepcional archivo me proporcionan la excusa perfecta para sumergirme en tiempos más luminosos y optimistas. Y antes de concluir la semana tengo ocasión de contemplar algunas imágenes del recién restaurado cuadro de Juan Masiá ‘El gol de la tarde’, un llamativo lienzo que, depositado desde tiempos inmemoriales en las oficinas del Valencia e ignorado durante décadas, ha sido por fin restaurado gracias a la colaboración de la Universitat Politècnica. La curiosa pieza pictórica, limpia por fin de impurezas, viene a sumarse a la creciente colección artística de la Fundación (Martín Vidal, Federico Tormo, etcétera). Un fondo que, con algo de suerte, quizá podamos disfrutar algún día como parte de una exposición montada con carácter permanente y criterios científicos.

Con todo, esta ha sido, sin duda, la semana de las fotografías de Lázaro. He dedicado varias horas muertas, regateadas a la asfixia del trabajo burocrático, a escudriñar los detalles de una imagen que aparece con frecuencia en Twitter: una de las primeras vistas tomadas de Valencia desde el aire, lograda gracias al arrojo del fotógrafo a finales de los veinte y principios de los treinta. Don FRANCISCO PÉREZ PUCHE (CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA) cuenta de fábula la historia del periodista gráfico, colaborador de LAS PROVINCIAS entre 1929 y 1936, en una joya publicada hace unos años por la Biblioteca Valenciana y la editorial Pentagraf, ‘José Lázaro Bayarri, reportero en la ciudad’, que merecería la pena tan solo por el espléndido retrato biográfico del personaje. Y que se convierte en imprescindible al repasar la extraordinaria colección de fotografías que contiene, entre las que destacan las citadas vistas aéreas.

Dejemos hablar a PÉREZ PUCHE: (En 1927) «Durante ocho días de vuelos, a 1340 metros de altura sobre la ciudad, Lázaro hizo 150 clichés. (…) Sus hijas confirman que fue un pionero de la foto aérea y que tomaba las imágenes de la forma más sencilla: ‘sacando el cuerpo del fuselaje y asomándose para disparar’. Lázaro dejaba los mandos, tomaba la cámara, se asomaba fuera de la protección del parabrisas y disparaba». La enorme resonancia alcanzada motivó que en los tres años siguientes el fotógrafo realizase más vuelos para captar estampas de la ciudad, que posteriormente vendía como postales en el quiosco de Casa Bello a peseta con veinticinco.

La, a mi juicio, mejor de las imágenes tomadas es la que circula por la red, que muestra en su integridad el dédalo valenciano y sus arrabales. En la estampa se dibujan con claridad los escenarios vacíos de la vibrante Valencia deportiva de la época: los monumentales recintos de Vallejo y Mestalla, dotado este ya de su imponente tribuna cubierta; la huella del fallido Stadium del Turia, en el que el Gimnástico soñó con dominar el football local; el rastro de los campos de Sant Guillem y el Norte; el parque ‘sportivo’ del Patronato; la manzana de Pelayo… Un magnífico recordatorio gráfico de la ciudad que hizo de los hurras y alirones su banda sonora en el tránsito de los veinte a los treinta.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA ARTESANÍA DE LA SEDA EN ALGAR

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

La elaboración de la materia prima para la seda, a través de los llamados gusanos de seda y del cultivo de las moreras, llegó a las tierras valencianas en el siglo IX, procedente al parecer de los territorios musulmanes de Córdoba y Granada, siendo también muy importante  la actividad de algunos emigrantes genoveses que, al establecerse en la ciudad de Valencia, introdujeron en la misma las técnicas de fabricación de “velluts”, “domasos” y “brocats”. Los artesanos de la seda en Valencia se llamaban “velluters”; de ahí deriva el nombre del “Barri de Velluters”, motivando la gran importancia que adquirió la industria sedera en Valencia la construcción  de uno de sus monumentos más emblemáticos, la Llotja de la seda. El período de mayor esplendor de la artesanía valenciana de la seda lo fue durante los siglos XV al XVIII, especialmente durante esta última centuria.

En Algar, aunque es un pequeño municipio, tuvo una gran importancia y relevancia históricamente la artesanía de la seda. El investigador Saturnino Franch, en su libro Datos históricos de Agar de Palancia, escrito en 1945, nos relata que, muchos años antes de la repoblación cristiana (1610), los moriscos ya se dedicaban a la cría del gusano de seda que, al ser expulsados en 1609 y tener que marchar forzosamente a África, tuvieron que dejar y abandonar los utensilios y enseres que les servían para la producción de la seda, circunstancia que, unida a que la pequeña huerta existente estaba plantada de gran cantidad de moreras, hizo que los nuevos pobladores continuasen con esta actividad.

La época de mayor florecimiento de la artesanía sedera en Algar fue también durante el siglo XVIII, exigiéndose por el Estado a cada hilandero un certificado del gremio para poder ejercer como tal.

 Muchas casas de Algar tenían en el último piso desvanes o andanas, con estructura de madera y cañas (cañizos), donde se criaban los gusanos, cuyos capullos de seda o la seda hilada se vendía para su comercialización. Todavía se conservan en el pueblo algunas casas con ventanas de pequeñas dimensiones en la parte superior de la fachada, situadas casi a ras del alero del tejado, que servían para ventilar y orear la cámara y eliminar las bolsa de aire caliente que se acumulaban durante el verano. Además de la andana se debía contar con espacio suficiente alrededor del hogar (la llar) para escaldar e hilar los capullos.

En Algar la seda fina o en rama se mandaba en madejas, principalmente, a la ciudad de Valencia, para la elaboración de magníficos tejidos, y la seda de peor calidad, llamada aldúcar, se solía emplear en la confección de cintas y se consumía en  el propio pueblo. La producción de seda en el pueblo, en los años normales, era de unas 600 libras valencianas de peso. Un año excepcional fue el 1768, en el que se produjo hilo de seda con un peso de 1.120 libras valencianas de seda fina y 96 libras de aldúcar.

El doctor en Historia, José Manuel Iborra Lerma, en su trabajo Régimen señorial y estructura agraria en Algar de Palancia, afirma que la manufactura de la seda en Algar contaba con siete telares en 1796, tratándose de una tarea de trabajo a domicilio entre los campesinos, con una tecnología primitiva. El mismo autor nos ofrece otros datos curiosos:  uno de ellos se refiere a que nueve campesinos del pueblo solicitaron créditos a la Real Fábrica de la Seda de Valencia “ para el resguardo de sus cosechas y augmento de su agricultura”; otro se refiere a que, en 1784, se constituyó en Algar un tribunal de maestros sederos para examinar al vecino del pueblo aledaño de Alfara de Torres-Torres, Vicente Fito, en el arte de hilar seda. Este tribunal se ocupó también, según documentación obrante en el Archivo Histórico Municipal de Algar, de aplicar las normas gremiales tendentes a mejorar la calidad de los tejidos, decretando el reajuste del salario de las hilanderas en 10 reales diarios y comprobar si las ruedas de hilar medían los doce palmos reglamentarios.

No nos faltan más testimonios históricos relativos a la actividad de la artesanía de la seda en Algar, sobre todo los que se conservan en su Archivo Histórico Municipal. Así, en el año, 1746, reinando en España el borbón Fernando VI, se redactó  un manifiesto de 43 vecinos del municipio sobre la seda recogida, en el que se dice que la cantidad asciende a 581 libras de seda fina y 130 libras de aldúcar, documento que viene firmado por el fiel de fechos Xavier Alpuente, y, el 27 de agosto de 1767, el fiel de fechos, Jayme Piquer, certifica que el vecino de Segorbe, Jayme Pujol, ha sacado de Algar 58 libras de seda en rama y 15 libras y 6 onzas de aldúcar, de lo cual hay constancia en el Libro de Rentas Generales de la Administración en Segorbe.

Y al hablar de la seda en Algar, no podíamos dejar de citar el testimonio de Antoni Cavanilles i Palop y su obra Observaciones sobre Historia natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia, que llevó a cabo tras el encargo en 1791 del rey de España, el borbón Carlos IV. Cavanilles, en su información respecto de Algar, nos habla entre otras cosas de una cosecha de 300 libras de seda, aunque también afirma que “no se fía mucho de los datos facilitados por los labradores de Algar,” por parecerle escasa la cosecha de los productos declarados en relación a la superficie de las tierras de cultivo existentes.  

A finales del siglo XVIII, empezó la crisis y la decadencia de la industria sedera valenciana, debida posiblemente  a las deficiencias estructurales y a la falta de modernización de esta actividad, a lo que hay que añadir la aparición de la epidemia de la “pebrina”, que se inicia en 1854 y que esquilmó los gusanos de seda, mariposas y huevos al mismo tiempo, sin olvidar la aparición de cultivos más rentables, como el viñedo, el arroz, los cítricos, etc., que hizo que los agricultores no dudasen en talar las moreras y replantar sus huertos, lo cual fue un obstáculo más para el resurgimiento de la artesanía de la seda.

Y algo similar ocurrió en Algar. En el año 1818 prácticamente había desaparecido totalmente el cultivo de las moreras, dando lugar, como consecuencia, al fin de la importante artesanía de la seda en el pueblo.