Arxiu mensual: maig de 2019

RÉQUIEM Y PERCEPCIÓN

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

El pasado sábado, en el canal Mezzo de televisión (que me apresuro a recomendar a todo aficionado a la música clásica que se precie) vi y escuché a lo grande, con el apostolado del amplificador Pioneer que tengo conectado al televisor, una excepcional Misa de Réquiem de Verdi, dirigida por Teodor Currentzis al frente del colectivo Musica Aeterna, que el mismo formó y un cuarteto, para mi desconocido, de solistas rusos. El registro se tomó en la iglesia de San Marcos en Milán, precisamente donde fuera estrenada en 1868.

He de confesar que me tuvo en vilo toda la hora y media de su duración. Sensitiva, intensa, apocalíptica, emocional… pero al tiempo (he ahí la novedad) aérea, fantasiosa y espiritual. Soy especialmente devoto de esta obra desde la niñez cuando mi padre compró el aún hoy mítico registro de De Sabata. Entre DVD, CD y vinilos tal vez tenga 17 versiones (perdón por la jactancia), pero ésta me elevó a otra dimensión sensorial en su escucha, revelándome sensaciones antes nunca percibidas.

FUE uno de esos efectos mágicos que uno percibe a consecuencia de tener siempre la mente abierta. Es algo que aprendí de mi maestro el inolvidable Dr. Garín y Ortiz de Taranco. Ahora, al escribir estas sensaciones, me viene a la memoria una frase de mi idolatrada Susanna Tamaro, en su novela de 2002 «Más fuego, más viento», sobre esa actitud: «El mejor antídoto del aburrimiento es la curiosidad: una mente abierta, siempre en movimiento. Quien sigue el camino del conocimiento, no tropieza nunca con él.» Evangélico.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

ROGAMOS UNA ORACIÓN POR SU ALMA

MIGUEL APARICI NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS

Y no sé si esto tuvo algo que ver con mi adolescencia romántica. En que, de vuelta de clases preuniversitarias en el novísimo Instituto Sorolla de El Cabañal (al que iba y volvía andando por el puente metálico del ferrocarril sobre la desembocadura del río Turia), me quedaba alguna hora ‘a estudiar’ sentado en un banco del inmediato cementerio de El Grao; fresco, silencioso y hermoso como el claustro de un monasterio, antes de que la vida me llevara a visitar tantos de ellos.

En cierto periodo, dedicado a elaborar resúmenes de prensa, quedé prendado por las esquelas. En particular, dándome cuenta de que -además de en todos los diarios- «morirse en el ABC» era otra cosa. Y llegué a tener una larga colección de recortes, que despedían a personalidades de renombre; en particular, las que me servían para mi interés en los estudios de Genealogía y Nobiliaria.

Además, no hace mucho volví por el citado cementerio de El Grao; al que el circuito de Fórmula 1 no dejó descansar, en paz, durante varios años. Colaboraba en el Grupo de Historia Militar de la RACV, que lidera el catedrático Enrique de Miguel, a que se cambiara la partida lápida centenaria de los soldados fallecidos -sin llegar, por poco, a casa-, repatriados y enfermos de la guerra de Cuba. De lo que en algún sitio habrá que dejar dicho, pendiente que está el acto oficial de reinauguración lapidaria, que los fondos de la artística losa de Mármoles Aparicio de Enguera los ha sufragado (cristianamente) la Fundación Marqués de Dos Aguas.

¿Quién no ha visto en las cajas de fotos de las madres o abuelas, entremezcladas con estampas de santos y recordatorios de comuniones, las tarjetas de borde negro conteniendo el memorial de la misa de corpore insepulto que se entregaban antaño? Excelente forma de que quedará nombre y fecha registrados en la memoria familiar o amical durante décadas.

Pero los tiempos cambian en esto de morirse (cremaciones, tanatorios, coches…) y no tardó el pregonero (las campanas casi han ‘callado’ los tránsitos) en ser cambiado por la furgoneta con el altavoz: «Ha faltat Pepita la del Mercat… el funeral será…». Alejándose el vehículo sin detenerse, como sí que hacía -hierático- el recitador de la trompeta, y robándonos la mitad de la información por mor del denso tráfico.

Vengo a decirlo por la saturación de reenvíos. Que si los de Nochevieja, que si los de… pongan Ustedes el tema colectivo y masificado que deseen…

Lo que me extraña es que no me haya llegado todavía ninguno en el que, junto a la imagen o mensaje recibido, se pueda leer: «Rogamos una oración por su alma…».

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA LISTA DE BODA

Cuadro de Joaquín Agrasot. colección particular

ANTONIO GALIANO, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

En la actualidad hemos pasado de ver el jarrón que habíamos elegido para nuestra casa, incorporado en una relación de objetos más o menos prácticos que poníamos a disposición de nuestros invitados para la boda, o los tres inevitables pesos de baños o los cuatro innecesarios molinillos de café o los cinco o seis ceniceros que no utilizamos con uña de plata, que nos llegaban por diferentes conductos como regalos por un enlace matrimonial. Decía hemos pasado de ver, ya que ahora los dejamos de percibir, tras hacer el oportuno ingreso en una cuenta bancaria, o bien el regalo elegido en la lista de boda transformado en su equivalente en dinero. Lo cierto, es que todo ha cambiado, pero no sé si a mejor o a peor.

Echando mano del «Diccionario de Autoridades», vemos definida como boda la celebración del matrimonio (sin querer entrar en el significado de esto último, hoy en día trastocado en su utilización etimológica). Y todo ello, nos hace llegar a otras consideraciones como «de boda en boda» que cotidianamente venía a interpretarse como manifestación de la vida de los ociosos.

Pero, de bodas, lista de boda, de matrimonio y de la forma de ajustar el contrato o acuerdo entre partes, tenemos muchos casos entre los protocolos notariales. Como ejemplo, dirijamos nuestra mirada al 18 de marzo de 1751, en que el escribano Bautista Alemán, daba fe de las cartas matrimoniales entre Pasqual Aniorte y Josepha Portugués, residentes en el campo de Torremendo, que habían contraído nupcias cuatro meses antes. En el acto notarial estaban presentes, por un lado Miguel Portugués y Ana Sánchez, padres de Josepha, y por otra Ginés Aniorte, viudo y padre de Pasqual, para dejar constancia de lo que le habían entregado en su momento a sus hijos «para la ayuda a las cargas».

Así, se presentaba por ambas partes una amplia lista de bienes muebles o en metálico, con lo cual la lista de bodas había evitado a los invitados, si es que los hubo, el tener que acudir a una tienda a mercar el regalo.

De esta manera quedaba bien claro, lo que cada uno había aportado al matrimonio que, debidamente valorado, suponía por parte del marido la cantidad de 847 reales y de la esposa, como dote, 428 reales. Prácticamente, la contribución de ésta, era ropa personal y enseres domésticos. Así, encontramos entre la primera: un guardapiés de «calamanco» o de lana peinada vidriada; una mantilla de bayeta; dos armillas o chalecos; un armador o jubón de princesa; dos delantales. Dentro de lo que actualmente entenderíamos como ajuar de novia, la que nos ocupa, llevó al matrimonio las siguientes piezas: cuatro sábanas, un cobertor de lana, una delantera de cama, dos pares de manteles y media docena de servilletas. Así como: un «cozio», un cedazo, una caldera, una sartén, platos y ollas, un par de hierros para la lumbre, una tinaja para el agua, dos colchones, dos almohadas con sus fundas y un «axuar» de madera nueva que, interpretamos que fuera un arcón o armario, valorado en 115 reales.

Por parte, de Pasqual, éste aportó al matrimonio dos capas, tres chupas de paño, tres calzones (uno de paño y dos de estameña nuevos), una montera de felpa, una correa y dos hebillas de plata, un par de medias de hilo, un par de alpargatas y medias de lana. Además de catorce varas de tela (aproximadamente doce metros y medio), tres cahices de cebada y medio caíz de trigo. Y, para ganar el pan con el sudor de la frente: un legón nuevo y una azada. En metálico, 173 reales y medio que le pertenecían por herencia de sus abuelos Pedro Vegara y Juana Murzia y 220 reales a cuenta de la legítima de su difunta madre.

Así, se evitaron los invitados de recurrir a la lista de boda, ya que se les dio todo hecho.

A la hora de rubricar los padres las cartas de pago, aunque aparentemente eran acomodados, no sabían ni leer ni escribir, teniendo que hacerlo los testigos en su nombre.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

ANIVERSARIO DE LA AUSENCIA DE DON JOSÉ SÁNCHEZ ADELL Y SU SABIDURÍA

SALVADOR BELLÉS

Si don José falleció el 6 de abril de 2005, se cumplen desde hace unos días catorce años, aniversario que tanto me hace recordar la gran amistad que nos unió siempre, desde que yo me hice hombrecito y tanto fui aprendiendo de su talante y de su convertirse en una institución de la sabiduría de Castellón.

La idea fue suya. El periodista profesional Paco Pascual fue elegido director de la publicación. Y don José me nombró responsable de la edición. Por eso hemos escogido esa fotografía para dejar constancia de que, en una visita al Castell Vell de la Magdalena, hicimos promesa de editar periódicamente la publicación que titulamos Castelló, Festa Plena, desde las fiestas magdaleneras de 1984. En la fotografía que ilustra la página debería intuirse que en la Magdalena del año 2009 se publicó el número 35 de la obra, que también sacábamos en verano cada año. Fue el final de una hermosa aventura. Sobre todo para mi llamada como editor y encargado de la distribución.

LA FICHA. Maestro de escuela y profesor de Historia Medieval en el Colegio Universitario, director de la Escuela Normal, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓN y profesor emérito de las universidades de Valencia y Jaime I de Castellón. Además, miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, presidente de la Sociedad Castellonense de Cultura y miembro fundador de la Fundación Dávalos Fletcher.

Allá en el Paseo de Morella, a la altura de la curva de Belmonte, nació el 4 de julio del año 1923, hijo de Manuel Sánchez, de Gátova, y Josefa Adell, una chica muy de Albocàsser, aunque la familia se trasladó pronto a una casa de la calle San Blas, es decir, casi en el centro de Castellón.

NECROLÓGICA. Encamado junto a aquella ventana sobre los tejados vecinales, con el sol cada día acompañando en su ciclo diario el latido vital de quien tardó varias semanas en admitir lo irreversible de su enfermedad, estuve con don José ganándole tiempo al tiempo en una tranquila charla entre dos, que se repetía siempre con el epicentro de Castellón con sus argumentos, sus seres humanos, también las instituciones, afinando sus consejos sobre cómo debíamos hacer lo que hacíamos, premiando después con palabras, gestos y sonrisas lo que salía bien. No había prisas en resolver los problemas que iban apareciendo, él confiando siempre en los tratamientos médicos, Elena, su esposa, presta en todo momento a hacer de clueca amorosa y a reunir a toda la familia en torno a aquella habitación de su piso en la plaza Borrull, con ventanal soleado sobre la calle Prim, la hija y los hijos, el yerno y las nueras, también los nietos, todos sabedores de la gravedad de la situación, pero con un cierto aire de conformidad y de esperanza a la vez, que volcaba sobre aquella casa una atmósfera muy especial de hondo calado humano, casi literario.

En mi última visita –casi adivinaba ya que sería así– me tocó interpretar un papel que a él le encantaba. Tenía que transformarme en personaje de cualquier historia, montar la escenografía apropiada y ser consecuente con ello. Me hice acompañar del erudito napolitano Luciano de Crescenzo. Y con él, le pregunté a don José que cuándo había ocurrido. Que cómo habían cambiado tanto nuestras fisonomías, ¿tal vez por la noche mientras dormíamos? Las fotografías de la habitación me servían de instrumento para comprobar que ya no éramos iguales. Heráclito había dicho que todo fluye y que no podemos hacer nada para detener el paso de la vida. Don José me confirmó que la grandeza está en que cambiamos al ralentí, un instante tras otro, célula tras célula, como las manecillas del reloj, aunque nadie las vea moverse. Hasta que se produjo el gran cambio y ya no pudimos ocultarlo. Seguirá sobre todos nosotros su sabio magisterio, pero don José dejó de existir física y anímicamente la noche de aquel jueves de abril de 2005. Yo estaré varios días sin mirarme al espejo por la mañana. Tal vez con el ánimo de que el tiempo se detenga.

EL APRENDIZAJE. Primera enseñanza en las Escuelas Pías, bachillerato en el Instituto Ribalta la licenciatura y el doctorado en Historia Medieval en la Universidad de Valencia. Todo natural. También el noviazgo con Elena Almela Delgado. Sus juegos en la calle Sant Blai, siempre en compañía de gente normal, un grupo de amigos, aquel tiempo en que fueron capaces de hacer realidad sus sueños, acabar los estudios y organizar el prime baile de estudiantes autorizado en Castellón.

LA FAMILIA. De la boda de Sánchez Adell con Elena Almela nacieron cuatro hijos, Elena, José Manuel, Manuel y Pablo, que han aportado también al clan familiar gran número de nietos. Con ellos en la casa me enseñaba como debería comportarme como abuelo, cómo deben tratarse los nietos, lecciones magistrales.

En esta página para mí especial de los sábados, quiero citar también los nombres de aquellas familias que redondearon su vida. Me refiero a Luis Ros y Adelita, Pepe Martínez Urrea y Consuelo, Luis Chillida y Marisa, Vicente Traver y Mari Luz, José Miguel Palomo y Chedes, Rafael Almela y Marisa, Eduardo Serrano y Manola, Deogracias Montoliu y Nuria, Miguel Bellido y María, los Sánchez Almela, claro y otras distinguidas familias de Castellón y aquellos mágicos sabuts, como Salvador Guinot, Ricardo Carreras, Ángel Sánchez Gozalbo, Luis Revest, Espresati, Meliá…

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

UN VIAJE EN BARCO HASTA MEDIADOS DEL SIGLO XVII

La representación del desembarco de la Virgen de Loreto reúne un año más a decenas de personas.

Venida de la Virgen. Santa Pola representa con emoción el momento en el que la patrona, la Virgen de Loreto, embarcó en el puerto en 1643. Una tradición que reunió ayer a decenas de vecinos en el puerto.

Venida de la Virgen de Loreto en Santa Pola

Tradición, fe e historia. Las fiestas de la Venida de la Virgen de Loreto en la villa marinera son una seña de identidad, ya que explican el origen de la vinculación de los santapoleros con la patrona.

Los actos culminaron ayer en una noche envuelta de emoción, ya que todos los asistentes contemplaron desde el muelle del puerto la tradicional representación en la que más de cuarenta vecinos de Santa Pola escenifican cómo la imagen de la virgen llegó al municipio por el mar en 1643. La comitiva formada por autoridades locales, las camareras de la virgen y los más devotos acudieron con antorcha en mano desde el Castillo Fortaleza hasta el puerto para que diera comienzo la obra. Después de meses de preparación, el puerto se trasladó al siglo XVII cuando se produjo el desembarco de la alcaldesa honorífica en tierra de marineros. De esta manera se escenificaron los textos de la CRONISTA DE LA VILLA DE SANTA POLA, MARIA SEMPERE MONTIEL (Associació de Cronistes Oficials del Regne de València), unos escritos que recogen cómo el profeta tuvo la visión de la llegada de la virgen.

Un momento clave durante la lectura de los pasajes fue la escenificación de la revelación del pastor Alejandro a Guadalupe, en el que daba aviso de que la virgen corría el riesgo de ser perseguida por los herejes de la época.

Así, desde el Puerto de Cádiz esta joven cedió la imagen a un patrón para que la pusiera a salvo en el próximo puerto a su alcance. Fue así también cómo se representó el instante en el que el pescador logra desembarcar en Santa Pola después de fuertes temporales en alta mar y ofrece la imagen a las autoridades y al pueblo, que con vítores aplaudieron la buena noticia.

Al cierre de esta representación el lírico Antonio Sempere interpretó la oda que relata el suceso histórico y la comitiva siguió de nuevo en procesión hasta la ermita del castillo, un ritual encabezado por la virgen de Loreto, que este año fue portada por Teresa Juan Martínez, vecina arraigada a la villa marinera e integrante del grupo Los Romeros, que después de años en lista de espera pudo representar este importante papel para todas aquellas mujeres fieles a la tradición. A la llegada al templo sagrado los más devotos a la patrona recitaron el romance cantado «Por los senderos del puerto» y la Coral Levantina interpretó la plegaria y el motete, en honor también a Antonio Espinosa, director de la entidad recientemente fallecido.

Fuente: http://www.diarioinformacion.com

UN PASEO CON HISTORIA POR EL BARRIO DEL CARMEN

La calle del Museo es un emblema histórico-artístico por el que perderte cualquier fin de semana en Valencia.

Calle del Museo, en el barrio del Carmen. / GOOGLE STREET VIEW

TAMARA VILLENA

Una de las principales vías del barrio del Carmen es la calle del Museo, a la que llegas fácilmente si continúas por la calle de Roters hasta el Portal Nou. Si eres de los que callejea por Valencia y se fija en los representativos carteles que dan nombre al mapa valenciano, puede que te resulte curioso encontrarte con este por su aparente simplicidad. Pero no te dejes engañar: a pesar de que su nombre puede evocarte el típico y aburrido edificio donde pasar horas y horas mirando anodinas paredes en las que cuelgan trozos de historia, esta calle es mucho más que es eso.

Pero lo cierto es que cualquiera que conozca mínimamente Valencia sabe que hay muchas calles y rincones dignos de museo, así que ¿por qué esta lleva ese nombre?.

A pesar de su carácter marcadamente antiguo, tan solo ostenta su denominación actual desde 1873, cuando el CRONISTA DE VALENCIA, VICENTE BOIX, decidió renombrar el callejero de la ciudad para cambiar el título de las calles que le parecían vulgares o poco apropiadas, por lo que esta vía pasó de Portería del Carmen a calle del Museo. El motivo de su elección no es otro que uno de los edificios afincados entre los antiguos y estrechos muros del lugar, el antiguo Convento de Nuestra Señora del Carmen, más conocido actualmente como el Centro del Carmen. Aunque hoy día está rehabilitado su historia da para mucho:

Centro del Carmen

Su origen nos remonta a 1281, cuando los carmelitas calzados se establecieron en los extramuros de la ciudad tras la muerte de Jaume I, en el barrio de Roteros. Fue en 1839 cuando el convento quedó deshabitado por la exclaustración y se rebautizó como Museo del Carmen, que recogía todas las obras de arte que ya no tenían lugar en monasterios, conventos e iglesias. Finalmente, en 1848 se creó el origen de lo que es actualmente el Museo de Bellas Artes de Valencia y que tras la guerra civil tuvo que mover sus fondos al edificio San Pío V (donde se encuentras a día de hoy) por los desperfectos que el conflicto causó en la estructura del lugar, que cayó en el abandono.

Hoy día es un centro de exposiciones temporales, ligado al Museo de Bellas Artes, y fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1983. De hecho, si tras leer esto te pica la curiosidad o eres una de esas personas con inquietudes histórico-artísticas (y en peligro de extinción) puedes aprovechar esta visita a la calle para ver algunas de las exposiciones que actualmente están disponibles en el centro:

Fuente: http://www.lasprovincias.es

FALLECE LA POETA ELDENSE MARUJA YCARDO

Tenía 84 años y será recordada en su ciudad por su gran aportación cultural, y por ser una mujer valiente y con inquietudes en los años de la posguerra.

Maruja Ycardo ha fallecido en Elda en la tarde del martes a los 84 años. El CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ELDA, GABRIEL SEGURA HERRERO, ha lamentado su pérdida señalando que la cultura eldense está de luto.

“Poeta, mujer de la cultura eldense, luchadora en los tiempos más difíciles. En las estériles décadas de la Elda de posguerra formó parte de un reducido círculo de jóvenes inquietos por crear para impedir que la llama cultural del pueblo se extinguiera. Maruja hizo de la poesía su arma de esperanza”, ha indicado SEGURA.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

EL CRONISTA DANIEL SALA REMEMORA LAS RAÍCES DEL RIEGO DE LAS HUERTAS EN LA CONFERENCIA SOBRE EL TRIBUNAL DE LAS AGUAS EN MURLA

La conferencia El Tribunal de las Aguas, patrimonio inmaterial de la humanidad en la Biblioteca Municipal de Murla ha aprovechado al síndico honorario de esta institución, DANIEL SALA (CRONISTA OFICIAL DE MURLA), para rememorar el funcionamiento del tradicional sistema de riego en el término municipal.

El también CRONISTA OFICIAL DE MURLA ha explicado los rigurosos turnos de riego empleados a lo largo de las veintidós horas del día por la Comunidad de Regantes del municipio hasta la puesta en funcionamiento de los pozos de las Cotes para aprovechar al máximo la escaso caudal de la fuente que suministraba al lavadero con una canalización por debajo del castillo y de allí las aguas sobrantes eran adjudicadas a los usuarios para desarrollar las hortalizas en la única zona de regadío con que contaba el término. “Recuerdo cuando mi padre tenía que levantarse a las tres de la mañana para poder regar apenas un horita los pimientos, los tomates, las cebollas y las berenjenas de las que se abastecía la familia”, recordó con nostalgia.

Fuente: https://noticiasmarinaalta.es

LOS JUZGADOS DE AYER

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Hoy se habla, sin que se haya llegado a ninguna conclusión efectiva, del destino que se le quiere dar al inutilizado (y cada vez más degradado) palacio de justicia de la plaza del Juez Borrull, habida cuenta el traslado de su función legal, hace más de una década, a las nuevas dependencias del bulevar Blasco Ibáñez. Sin embargo ya nadie, excepto los que ya hemos consumido más de siete décadas de existencia, se acuerda de la primitiva ubicación del juzgado, en el cruce entre las calles de Vera y Gasset, donde hoy se encuentra una oficina bancaria. El llegar a ser mayores permite albergar recuerdos de aquel caserón en el que se dictó en 1953 la última sentencia de muerte por garrote de nuestra ciudad contra Joaquín Álvarez, a quien se conocía con el apodo de El gallego.

La construcción de este edificio fue aprobada en 1882 y como hemos dicho estaba ubicado en la esquina de la recién abierta calle de Enchin con la de la Salina. Hasta ese momento el juzgado ocupaba una serie de dependencias de la casa consistorial. Al respecto de las sentencias jurídicas, cabrá reseñar que las ejecuciones, que cuando aún existía la muralla medieval que estuvo en pie hasta 1707, se llevaban a cabo en las afueras de la villa en el área de la actual avenida del rey Don Jaime, a finales del siglo XIX, que son los de la construcción de la referida audiencia, se ejecutaban en el llano del antiguo convento de San Francisco, convertido en caserna desde la exclaustración de Mendizábal, es decir donde hoy está la plaza del Botánico Calduch junto a una parroquia que rememora el nombre del santo franciscano.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

LA GRABACIÓN DE LAS PIEZAS RELACIONADAS CON SANT JOAN SE HARÁ EN UN CONCIERTO ABIERTO AL PÚBLICO

El Ayuntamiento de Sant Joan y la Sociedad Musical La Paz acometen una grabación histórica con piezas relacionadas con las tradiciones (como la veneración al Cristo de la Paz) y compositores locales. Este gran proyecto se realiza por primera vez en la historia gracias a la colaboración entre ambas entidades, que ha llegado a máximos históricos en pasadas fechas. El Ayuntamiento sufragará el coste de la grabación, valorado en 4306’50€.

Esta iniciativa se enmarca en la estrategia municipal de puesta en valor de tradiciones y bienes culturales inmateriales que desde el Ayuntamiento se viene desarrollando en los últimos años. “No era lógico que un santjoaner o santjoanera no pudiera oír el himno de la villa o el del Cristo nada más que en actos oficiales en las fiestas mayores. Hay que agradecer a la Sociedad Musical La Paz su esfuerzo y dedicación en este y otros muchos proyectos”, declara el alcalde de Sant Joan d’Alacant, Jaime Albero.

De esta manera, el próximo día 3 de febrero a las 19:00 horas, la banda La Paz, la orquesta del Conservatorio profesional Vila de Sant Joan, el Orfeón San Juan y el grupo de metales de la Sociedad Musical La Paz grabarán en riguroso directo este primer CD dedicado a la Villa de Sant Joan y al Cristo de la Paz. En este primer volumen se podrán escuchar los himnos principales de la villa: Himno a la Villa de Sant Joan d’Alacant e Himno al Santísimo Cristo de la Paz; la obertura San Juan de Alicante de Francisco Grau; Kerigma y Oh crux benedicta, del compositor local Rubén Jordán; Longinvs, Fanfarria nº1 y La noche del bombardeo, de Arturo Albero, esta última sobre un poema del CRONISTA OFICIAL ISIDRO BUADES (Cronista de San Joan d’Alacant, ya fallecido); y las dos piezas seleccionadas del Ier Certamen de Composición de Música Festera “Santísimo Cristo de la Paz”, el primer premio Le sette parole, de Ferrán Campos-Valdés y la mención especial Santa Bárbara de Vicente Vallés.

“El patrimonio no solo se conserva consiguiendo la rehabilitación de la torre Ansaldo o la propiedad de la Casa Conde, sino también haciendo que haya testimonio en este caso sonoro de las piezas más representativas de Sant Joan. Nuestra responsabilidad como responsables públicos es darnos menos golpes de pecho y dar medios para que la población conozca sus tradiciones”, ha concluido el alcalde de Sant Joan d’Alacant Jaime Albero.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com