UN BAUTIZO DE POSTÍN


Archivo Caja Rural Central Orihuela. El deán Pedro Albornoz de Cebrián, según Josef Montesinos en “Compendio Histórico Oriolano”.

ANTONIO LUIS GALIANO, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

A veces, cuando algo te sale mal ya sea de negocios o de salud, e incluso si te das un golpe y te rompes la crisma, coloquialmente la cabeza, o te descalabras; se suele elevar un juramento en arameo que, por lo visto, debe ser algo fuerte e insultante con malas palabras. Tal vez, achacado a aquellas conversiones falsas de judíos españoles cuando fueron expulsados en España por los Reyes Católicos, en 1492. Por ello, no es extraño que en ocasiones sinónimamente algunos puedan decir que has jurado en hebreo. No como la conversión del judío Judá Leví Flalo natural de Gibraltar que vino a España y que fue bautizado el 18 de febrero de 1884, en nuestra catedral por el cura Julio Blasco, comisionado para administrar este sacramento por el obispo Victoriano Guisasola y Rodríguez, que después sería arzobispo de Santiago de Compostela.

Sin embargo, los más conformistas en esas situaciones negativas se acuerdan de aquella canción coon la que Imperio Argentina nos deleitaba en “Morena clara”, película que dirigió Florián Rey hace ya ochenta y cuatro años, en 1936, o con Lola Flores, en 1954, dirigida por Luis Lucía. Decía esa canción lastimera aquello: “El día que nací yo/ que planeta reinaría…/ Por donde quiera que voy/ ¿qué mala suerte me guía?”.

Por el contrario, no muchos se ven señalados maléficamente por algún planeta o por una mala estrella, ya que todo le suele salir bien, incluso a aquel niño que vio la primera luz en Orihuela, aunque su natalicio fue entre las 11 y las 12 de la noche, del día 26 de agosto de 1798, que comenzó con bien pie con su bautismo al día siguiente. De hecho, con él no se cumplió aquella sentencia de una canción popular, en la que se entona: “el día que nos casemos, celebraremos boda y bautizo”, puesto que sus padres ya estaban casados y bien casados con anterioridad al natalicio.

Y al recibir el agua y ser signado con el crisma en el acto del primer sacramento de los cristianos, por el que se recibe la gracia y el carácter como tal, fue de postín o distinguido como mejor sinónimo. Al niño siempre le quedaría un buen recuerdo, igual que a aquellos que en otras religiones lo viven como un rito de purificación. O no tan favorable para esos otros que intervienen en una acción bélica por primera vez y lo reconocen como “bautismo de fuego”, o aún peor si son heridos y nunca lo habían sido, lo reconocen como “bautismo de sangre”. Pero, en nuestro caso nos detenemos como decíamos en el primero de dichos sacramentos, seguido por el de la confirmación.

Situémonos en aquel día, presumiblemente caluroso, del mes de agosto de 1798, en que ofició el bautismo del niño el obispo de Orihuela Francisco Antonio Cebrián y Valda, el cual había efectuado su entrada en la capital de la Diócesis el domingo, 19 de noviembre del año anterior. La ceremonia se llevó a cabo en la parroquia de las Santas Justa y Rufina, probablemente en atención a que el padre de la criatura era militar y dicha parroquia tenía carácter castrense.

El historiador oriolano Josef Montesinos Pérez Martínez de Orumbella, en su “Compendio Histórico Oriolano”, nos facilita con todo lujo de detalles cómo se llevó a cabo la ceremonia, así como las personas distinguidas asistentes a la misma. De esta manera, se adornó las inmediaciones del baptisterio frontero a su ubicación actual, donde estaba la pila bautismal, tallada entre 1719-1723 por Juan Bautista Borja. Con el tiempo, durante el pontificado del obispo José Tormo y Juliá el baptisterio se trasladó al lugar actual, pasando a ocupar lo que era la capilla de San Vicente Ferrer, donde se daba culto al dominico valenciano por la Cofradía de su advocación, fundada el 29 de marzo de 1769.

El baptisterio fue adornado con cortinas de seda “pajizas y encarnadas”, y se colocaron varios canapés de terciopelo carmesí para los invitados de distinción. En la reja de la capilla de la Comunión se instaló un dosel de idéntico tejido, con alfombras, silla y almohadón para el prelado.

A las diez y media de la mañana llegaba al templo el obispo y la comitiva que le acompañaba, bajo el repique de campanas. En la puerta oeste, conocida como de los pies o principal, que se encuentra frente a la calle Meca, le esperaba el clero parroquial junto con el tío y padrino del neófito Pedro de Alcántara Albornoz y Cebrián, deán y caballero de la Orden de Carlos III, el cual mantenía en sus brazos al niño que se iba a acristianar. Una vez recibidas las aguas del bautismo, imponiéndole por nombres Pedro de Alcántara, Manuel, Ceferino, Francisco, Antonio, Joaquín, Cayetano, José y Ramón; fue confirmado por el obispo que era tío también del niño, teniendo como padrino al marqués de Albudeyte Francisco de Valda y Carroz, según Montesinos, (en ese año el titular del marquesado era José Joaquín de Valda y Maldonado), capitán de la Compañía Española de Guardias de Corps y Grande de España, hijo de Cristóbal Francisco de Valda y Carroz, marqués de Valparaíso, Busianos y Villahermosa y vizconde de Santa Clara de Avedillo, caballero de la Orden de Santiago, capitán de la Compañía Americana de Guardias de Corps y gentilhombre de Cámara. Este último personaje noble, por esas fechas se encontraba “de recreo” en Orihuela viviendo en el Palacio Episcopal, invitado por su primo el prelado.

Una vez concluida la ceremonia, la comitiva partió hacia la casa de los padres, Manuel Albornoz, capitán retirado del Regimiento de Burgos y en esos momentos sargento mayor del Batallón de Voluntarios Honrados de Orihuela y Alicante, y de Francisca Paula Soto Cebrián y Fenollet. Allí, en el domicilio familiar el nuevo cristiano fue presentado a sus padres, repartiéndose monedas a los pobres y a los muchachos que allí se habían congregado.

Aquí parecía que habían concluido los festejos por el bautismo de ese niño tan pequeño que sobre sus espaldas cargó con nueve nombres del santoral. Sin embargo, por la tarde, entre las seis y las siete, el obispo y su primo el marqués se desplazaron hasta el Seminario, donde fueron recibidos con repique de campanas y visitaron su iglesia, la sacristía, el refectorio, la biblioteca y los aljibes. Al regreso, en el domicilio de los padres del niño, se les obsequió con un ágape a base de chocolate, bizcochos y helados.

Menos mal que aquí no se cumplió lo de celebrar boda y bautizo y sí lo de bautizo y confirmación.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

EL PRODIGIOSO INVENTO DEL SEÑOR GILLETE. GRANDES MISTERIOS DE LA VIDA PRIVADA (1)

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

La gente se venía afeitando con lo que podía: cuchillos, navajas, estiletes, hachas… En ocasiones el resultado era bastante atroz; si el instrumento no estaba bien afilado, si faltaba destreza en el manejo, podía haber cortes. En ocasiones uno quería afeitarse la cabeza pero le rebanaban un trozo de oreja sin querer.

En los tiempos clásicos, el barbero tenía una función plural; afeitaba pero también arrancaba muelas o hacía sangrías. Cirujanos y barberos eran dos gremios, por así decirlo, asociados a la salud por la sangre: uno a la mayor y otro a la menor. Ese peculiar casco con hendidura en el ala con el que pintan a don Quijote de la Mancha no era más que una bacía, una jofaina de barbero; que servía para afeitar pero sobre todo para recoger las babas y demás cuando  se hacía una extracción, operación bastante dolorosa y cruenta. Los peculiares postes pintados con barras helicoidales de color azul, blanco y rojo son los distintivos, entonces obligatorios, que señalaban dónde estaba el establecimiento. Hay quien asegura que el rojo es por la sangre, el blanco por las vendas y el azul por las venas… Pero vaya usted a saber. Además del palo se podía poner una bacía, o un calderín de los usados para conservar las sanguijuelas de las sangrías.

El afeitado de la cabeza es muy antiguo, como el cuidado de las barbas y los bigotes. Esos reyes, príncipes y caballeros de peluca esponjada sobre los hombros ocultaban cabezas afeitadas. O cráneos en los que el pelo se caía a jirones a causa de la sífilis, una enfermedad muy antipática que obligaba también a esos maquillajes de polvos blancos de la época. Los ricos y los nobles tenían barberos y peluqueros particulares; los pobres se hacían afeitar muy de tarde en tarde; para la feria del pueblo o quizá, si se terciaba, para ir a misa los domingos.

Todas las culturas han tenido navajas de filo muy delicado, que perfeccionan el corte frotándolo con una tira de cuero. Pero una navaja era algo muy caro y profesional; un hombre podía tener una, heredada de su padre. Por eso los barberos trabajaban en la calle casi más que en establecimientos específicos; el suyo era un oficio popular y de charlatanería, un oficio también ambulante en el que el jabón, si existía, no era cosa refinada.

La burguesía del siglo XIX usaba una navaja elegante con cuero afilador pero prefería ir a las barberías, donde se cocían en su salsa todos los cotilleos de la política y se leía el periódico en comandita. Uno iba a afeitarse y a conocer las noticias. Había barberos en los ateneos y en los casinos, igual que había limpiabotas. Había especialistas en la poda y cuidado de barbas y bigotes.

Pero muy pronto el afeitado personal se fue haciendo engorroso para los más jóvenes, sobre todo a la hora de viajar. Demasiadas herramientas necesitadas de dosis de  destreza y cuidado. ¿Por qué no simplificarlo todo? A finales del siglo XIX, en Estados Unidos, surgió la iniciativa de utilizar una hoja de acero de dos filos atenazada a un pequeño mango. El usuario no tendría riesgo de cortarse y el filo rasurador se podría deslizar por el rostro con eficacia, protegido también por pequeños vástagos.

En 1901 un caballero con bigote y bien afeitado fundó una empresa con la idea de mejorar las hojas de afeitar que se estaban empezando a utilizar sin mucho acierto. Se llamaba King Camp Gillete y había nacido en Winsconsin, en 1855. Su idea de una hojilla de acero muy flexible y afilada que pudiera responder a la curvatura de un aparato afeitador fue un éxito; el uso de la palabra Safety (Seguridad) como concepto de ventas, le granjeó magníficos resultados. En 1903, cuando logró abaratar los costes de su producto empezó a venderlo por millares y a hacerse rico. El modelo que creó y patentó en 1904 era perfecto; y solo podía utilizar las cuchillas fabricadas por el propio Gillette.

Los periódicos españoles insertaron anuncios muy pronto. “Nuevo Mundo”, en 1905, mostraba fotografías de la máquina, del estuche de hojas y de la caja que lo guardaba todo, fácil de llevar en un viaje. En pocos años, la maquinilla de afeitar se hizo popular y burguesa a un tiempo. Era, antes que nada, práctica y segura; ya no requería la pericia de un pulso firme, ni el mantenimiento del afilado con cuero y aceite. Cuando los dos filos se gastaban, se echaba mano de otra hojita.

Gillette, extraordinariamente rico en pocos años, llamó la atención del mundo por su sentido utópico de socialismo, expresado sobre todo a través de un libro, “Un mundo de todos”, en el que abogaba por una propiedad y un gobierno universal, como sus hojitas. Su enorme mansión en California, usada después como residencia de actores, escenario de películas o seminario religioso, es objeto ahora de visitas turísticas. La poderosísima empresa Gillette, que abarcaba otras marcas y productos, como Oral-B, Braun o Duracell (las pilas del conejito) fue comprada en 2005 por Procter & Gamble. Por 57.000 millones de dólares.

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EL AÑO DE LOS DOS TRASLADOS DE LA VIRGEN

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

* Las palabras despectivas de Felix Azzati en el Congreso fomentaron la devoción de los valencianos a la Patrona

En la historia de la devoción de los valencianos a la Virgen de los Desamparados, el año 1911 ha quedado como el de los dos Traslados. Uno se celebró en mayo, como es costumbre, en el día de la fiesta a la Patrona; pero el otro tuvo lugar antes, a finales del mes de marzo, a raíz de las palabras ofensivas que el diputado republicano Félix Azzati  pronunció en el Congreso.

Azzati, director del periódico “El Pueblo”, en el curso de un debate sobre las tensiones entre republicanos y carlistas en la ciudad, dijo lo siguiente: “Su señoría dice que la Virgen de los Desamparados tiene la mayoría de la opinión valenciana, y yo digo que no, pues cuando llega la hora de votar, la mayoría es republicana”. Esta afirmación fue seguida de esta otra, que escandalizó mucho más: “La Virgen no tiene votos y yo sí; luego soy más Virgen yo”.

Desde aquel momento, la devoción de los valencianos hacia su Patrona se puede asegurar que se redobló y que las palabras de Azzati habían operado como un revulsivo capaz de potenciar, en los católicos, la defensa de su libertad religiosa. De ese modo, si los actos de desagravio que se organizaron a finales de marzo fueron una ocasión bien aprovechada para demostrarlo, las fiestas del segundo domingo de mayo de ese año sirvieron para redoblar los afectos hacia Nuestra Señora de los Desamparados, hecho que se hizo patente tanto en el Traslado como en las misas y en la procesión general.

Para dar una idea de la religiosidad con que se vivieron los actos de desagravio a la Virgen organizados el 26 de marzo en la Catedral, tras el Traslado de la imagen mariana desde su capilla hasta la iglesia mayor de la diócesis, bastará decir que el arzobispo, monseñor Guisasola, y quienes concelebraron con él estuvieron dando la comunión a los fieles desde las 7’15 de la mañana a las 9’40. Más de ocho mil devotos participaron en la distribución de la Eucaristía, que se tuvo que recortar rogando a los feligreses que fueran a comulgar a las parroquias para que la Catedral no quedara bloqueada.

Si el Traslado de la imagen de nuevo a su capilla fue emocionante, el que llevó a la Virgen de nuevo a la Catedral, en el segundo domingo de mayo, todavía fue más fervoroso. Las fiestas del año 1911, según el Almanaque de “Las Provincias”, “se celebraron con poca solemnidad exterior, debido a la actitud de la mayoría del Ayuntamiento, que había suprimido toda consignación para las fiestas religiosas”. Pero como el propio resumen de noticias anual señala “el pueblo valenciano dio muestras de gran fervor, aclamando a su Patrona en los actos que se verificaron”.

Debe anotarse que aunque el alcalde de la ciudad fuera liberal por designación gubernamental, la corporación salida de las urnas tenía mayoría republicana, que sistemáticamente, desde principios de siglo, solía oponerse a que el Ayuntamiento dedicara presupuesto a fiesta religiosa alguna. Fueron, pues, unas fiestas austeras, pero sinceras; una fiesta sin el boato que permite la colaboración oficial, pero en el que el fervor religioso se redobló.

Varias publicaciones de Madrid y Barcelona, que se hicieron eco de las especiales fiestas de ese año, corroboran la observación. Destaca que “La Hormiga de Oro”, una revista católica editada en Barcelona, anotó que cuantos presenciaron la procesión “están de acuerdo en afirmar que desde hace muchos años no se había visto explosión de entusiasmo más gigantesca y sublime”. Y añadía: “Indudablemente han contribuido a ello las recientes blasfemias que tanto hirieron el corazón de los buenos valencianos, despertando los sentimientos de religiosidad que siempre han distinguido y honrado a aquel pueblo”.

(Adaptación de un reportaje publicado en “Las Provincias” el 6 de mayo de 2011)

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

POLÍTICOS EN CUARENTENA


Pasaporte expedido por el administrador de las salinas al secretario del diputado José María Veladier, el 23 de diciembre de 1810.

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Francisco Javier Ortega Smith-Molina, de Vox, concejal por Madrid y diputado en las Cortes Generales, comienza su aislamiento el 9 de marzo por contagio del coronavirus; Irene Montero, ministra de ministra de Igualdad, de Unidos Podemos, también infectada, que comienza su cuarentena el 11 de mismo mes junto a su pareja Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España. El 22 de abril, Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, da positivo en coronavirus, estando obligada a un aislamiento. A la lista de políticos que han sido contagiados del virus Covid-19, hay que añadir a la ministra de Política Territorial, Carolina Darias; al líder de Vox, Santiago Abascal, a la vicepresidenta primera y ministra de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, María del Carmen Calvo, entre otros.

En Torrevieja también pasaron cuarentena diputados valencianos y murcianos que debían presentarse en Cádiz para la constitución de las Cortes del año 1810. En la Real Orden de 18 de julio se estipulaba que se iniciaban las sesiones de Cortes para el mes de agosto, con lo que en julio se inicia el viaje de los diputados de toda la Zona de Levante para trasladarse a Cádiz.

En este momento España está ocupada por las tropas francesas y el traslado de los diputados valencianos y murcianos por tierra era imposible. Por mar la situación era también complicada por los ataques de los corsarios franceses en la costa mediterránea.

D. Joaquín Lorenzo Villanueva escribe una descripción detallada de todo el viaje de aquellos diputados en su libro: “Mi viaje a las Cortes”. “En la tarde del día 26 de julio salí de San Felipe para Cartagena”, comienza su narración, haciendo hincapié en cómo se les propuso embarcarse “en el místico de guerra mandado por Mula que salía aquella noche para Cádiz. Pero teniendo en consideración a los corsarios que cruzaban por la costa de Granada, y á que por esta razón habían desestimado aquel barco los Sres. D. Nicolás y D. Isidoro Martínez Fortún, y el P.D. Simón López, Diputados de Murcia, me excusé igualmente”.

Villanueva cuenta cómo algunos diputados iban llegando a Cartagena poco a poco. “A los pocos que nos hallábamos unidos en día 3 de agosto, nos pareció oportuno dirigir una representación a S.M. por medio de un correo extraordinario, pidiendo un buque seguro para nuestro viaje”. Los correos solicitando barcos se sucedieron, pero los resultados fueron infructuosos porque la mayoría de los navíos acababan destinándose al traslado de tropas. Estando en esta situación, se declara en Cartagena una epidemia de fiebre amarilla, lo que les impidió su traslado en cualquier navío.

Finalmente, un brote de fiebre amarilla hizo que la urgencia por salir de la ciudad les llevase a buscar otras formas de viajar. Pidieron pasaportes para acudir hasta Torrevieja. Superados los trámites de la Junta de Sanidad, que incluía la fumigación de diputados, familiares y equipaje, acordaron trasladarse a nuestro pueblo. Al llegar les pusieron en cuarentena por temor a que trajesen con ellos la terrible fiebre amarilla.

Llegaron a Torrevieja el 11 de septiembre en galeras, calesas y carros de campo, encontrándose con que debían entrar en cuarentena, a su llegada, la población se alarmó al sospechar que pudieran traer consigo la enfermedad. La Junta de Sanidad de Torrevieja determinó ponerlos en cuarentena de observación en el “fuerte nuevo” -baluarte que más tarde se convirtió en faro- y en las casillas recién hechas a su alrededor. Cuenta Villanueva:

“Era de noche y estaba lloviendo; detuvieron sus carruajes a la entrada; duró esta operación cerca de una hora: el remate fue conducirnos a la cuarentena, donde se descargaron los equipajes, y cada uno se acomodó como pudo. En una casita se colocaron los Sres. Pelegrín, Barreda, conde de Buenavista y marqués de Villamejor. En el fuerte los demás como en cuartel, ocupando el pabellón del oficial los Sres. Melgarejo y Cano. Los Sres. Rovira, P. D. Simón, y los dos Martínez, que no vinieron con nosotros y retrocedieron cuando llegó a su noticia nuestra cuarentena, se presentaron al día siguiente y fueron colocados en la casa llamada Torreta, donde pasaron la temporada de observación, hasta que a todos se nos dio por sanos y libres de toda sospecha de contagio. El Sr. Veladier que traía el criado enfermo de terciana, se le alojó en una habitación aislada, donde permaneció hasta el fin de la observación en que se trasladó al pabellón de la batería”.

Pasado el día 12, en que se recobraron un poco del susto, no perdiendo de vista su embarco en algún buque que los condujera a Cádiz, dirigieron oficio al gobernador de Alicante, indicándoles que debían tomar las precauciones de ordenanza, no quedándoles más opción que continuar la cuarentena a menos que la junta de sanidad de Torrevieja les levantara el confinamiento.

El 24 de septiembre el administrador de Torrevieja, Antonio Hidalgo y Calvo, envió a los confinados una copia del oficio del corregidor y gobernador de Orihuela Juan Francisco Gascón, dándose por entendido de la orden que a petición de los diputados le comunicó Betancourt para que les proveyera para la navegación de los víveres que les pidieran, ofreciéndose Hidalgo con la mayor atención y cortesanía.

Por fin, el día 7 de octubre, fondearon en Torrevieja dos navíos que habían de trasladarlos a Santa Pola. Aquel día los diputados se despidieron de loa vecinos de Torrevieja, dice Joaquín Villanueva: “[…] mostrándoles la debida gratitud a los buenos oficios que habían practicado con todos nosotros, y a la favorable acogida que habíamos experimentado en sus casas. El día 6 entes de las nueve de la mañana me encargaron los compañeros que celebrase una misa por la felicidad de nuestro viaje y de la causa nacional. Asistieron a ella todos los señores y nuestras familias y gran parte del pueblo. Al fin rezamos la Letanía de Nuestra Señora con preces y oraciones alusivas a nuestras necesidades. Este acto religioso fue de mucha edificación para aquel pueblo”.

En la madrugada del 8 de octubre lograron embarcarse en dos ‘místicos’ junto a sus familiares, y partiendo desde Torrevieja rumbo a Cádiz, pasando por Santa Pola para cambiar a dos embarcaciones: ‘Héroe’ y ‘Venganza’, no sin antes haber sido fumigados antes de ser admitidos a bordo, juntándose con algunos otros diputados que trataban de llegar hasta la ciudad gaditana. Tras días de navegación al borde del naufragio por un fuerte levante, los diputados que viajaban en aquellos buques vislumbraron Cádiz y llegaron a la isla de León el día 23 de octubre.

Todos no, el secretario del diputado José María Veladier, aquejado todavía de fiebre tercianas, quedó retenido hasta el 23 de diciembre de 1810, en que el administrador de las salinas Antonio Hidalgo le firmó un pasaporte que pudiera marcharse tras pasar la Nochebuena en Torrevieja.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

ATENTADO ANARQUISTA EN ELDA


Cortejo fúnebre a la salida de la actual calle Pedrito Rico, dirigiéndose hacia el cementerio municipal. Año 1945 | http://eldahistoria.blogspot.com

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Los graves acontecimientos acaecidos en Elda en diciembre de 1933  fueron precedidos por meses convulsos en los que la tensión política y sindical iba in crescendo. Huelgas, explosiones e incluso tiroteos con las fuerzas del orden estaban a la orden del día en las calles de una Elda cada vez más agitada por la movilización obrera de corte anarcosindicalista.

Uno de aquellos episodios tuvo lugar un miércoles 10 de mayo de 1933 durante la celebración del entierro de un conocido comerciante de la localidad. Ante la previsión de posibles disturbios el gobernador civil ordenó la concentración de fuerzas del orden en Elda para prevenir incidentes.

Tras la celebración del oficio religioso en la iglesia de Santa Ana, el cortejo fúnebre emprendió la marcha hacia el cementerio municipal. Al paso del entierro por la calle Pablo Guarinos (act. Pedrito Rico) la Guardia Civil se dispuso en una de la aceras para no impedir el tránsito del coche de caballos, sacerdotes, familia y amigos que conformaban el cortejo fúnebre.

Desde la acera opuesta, cuatro individuos arrojaron sendas bombas contra los miembros del benemérito cuerpo, con tan mala puntería que los explosivos no llegaron a su destino,  cayendo en medio de la calle y haciendo explosión entre el gentío despavorido. Milagrosamente, y a pesar de los heridos, no hubo víctimas mortales; siendo los más graves el sargento de la Guardia Civil y un chaval de 14 años.

La gran confusión reinante impidió a las fuerzas del orden detener en el momento a los agresores, que se dieron a la fuga. Días más tarde y tras las oportunas investigaciones, fueron detenidos como presuntos autores materiales del atentado Eduardo Busquier, Manuel González y Manuel Bellot Orgilés, quién durante la Guerra Civil, llegará a ostentar la alcaldía de Elda entre 1936 y 1938.

Aquellos hechos acaecidos en Elda en mayo de 1933, junto con los de otros puntos de España, fueron considerados “hechos de guerra” por decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros en diciembre de 1933, bajo el primer gobierno radical de Alejandro Lerroux. Consideración legal que se derivó en su instrucción judicial por parte de un consejo militar.

Por la actuación en aquel suceso, al alférez Víctor Carbonell García, le fue concedida la Cruz del Mérito Militar de color rojo.

Los tres detenidos fueron juzgados el 14 de mayo de 1934 por un juzgado civil. La defensa de los eldenses corrió a cargo de Benito Pabón y Rafael Antón Carratalá, abogados sindicalistas. Tras las declaraciones de los imputados y del joven de 14 años herido, el fiscal retiró los cargos y la causa fue sobreseida. Sin embargo no fueron en libertad porque tenían que ser juzgados por un Tribunal Militar, junto a otros 24 detenidos.

El Consejo de guerra se celebró también en Alicante, el 28 de agosto de ese mismo año. Pero eso ya es “harina de otro costal”.

Fuente: https://www.valledeelda.com

DESDE CASINOS, VIVIMOS EL SEGUNDO DOMINGO DE MAYO

JOSÉ SALVADOR MURGUI, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

“Buñuelos Bárbara, pone la nota de dulzura gastronómica”.

Desde tiempo inmemorial, se celebra cada segundo domingo de mayo la fiesta de la Virgen de los Desamparados Patrona de Valencia. Este tiempo de confinamiento que empezó en teoría aquel 11 de marzo del 2020 con la suspensión de las fallas, nos ha llevado hasta otro 10 de mayo, sin poder celebrar la fiesta de la Patrona de Valencia.

Los que durante muchos años hemos vivido esa fiesta, hoy estamos recordándola desde las redes, los videos y los audios que nos transportan mentalmente al corazón de Valencia, pero el sentimiento va por dentro y nunca es la misma esencia estar allí, que vivirlo desde casa.

Este fin de semana era frecuente cada año encontrarte desde el sábado por la tarde hasta el lunes a muchos Casinenses circulando por aquella plaza y calles, en muchas ocasiones el punto de reunión era la parada de Buñuelos Bárbara, que ponía la nota de dulzura gastronómica al devenir de la fiesta; la dulzura de Casinos, transportada a Valencia, hasta la misma Plaza de la Virgen gracias a los dulces y sabrosos buñuelos de calabaza que de forma exquisita ha sabido preparar y consolidarse como un delicioso referente popular.

Al preparar esta crónica he consultado una publicación que se editó hasta mediado de los años setenta que llevaba por título “Mater Desertorum”, y que recogía muchas noticias de la Virgen de los Desamparados. Es muy interesante tener a mano esas publicaciones porque siempre iban a la esencia e historia de la fiesta.

En uno de sus capítulos habla de “Lloances a la Verge Santa María” Oracions de Ramón Lull Cap. XVI, dice: “Vos sou alba que il.lumina el cor dels pecadors quan están en mar amargosa; i en mar dolça, suau i amorosa están per vostra amor; i de llurs pecats tenen tristesa i dolor.”

Con motivo del cincuentenario de la Coronación José María Bayarri Hurtado publicó unos versos a los que puso devota música el organista de los Santos Juanes D. Alvaro Marzal, editados por “Lo Rat Penat”: “Santa María, clara com el día; fe dels desterrats, amorosa Mare; amorosa Mare, dels Desamparats.”

En otra de las crónicas nos habla de “La Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados a los pies del Vicario de Cristo. El Papa Pablo VI escucha atentamente sus cantos, la aplaude y la bendice. Pequeña crónica de un gran viaje.” Y aún persiste en la mente de dos escolanes de Casinos, y otros muchos amigos de su promoción, que junto a sus familias participaron en esa efemérides que empezó en la Basílica de la Virgen el 29 de junio de 1974 y termino el 11 de julio, visitando Italia, y cantando ante el Papa, en Radio Vaticana, y dedicando “L´Obsservatore Romano” el día 4 de julio de 1974 la primera página de su edición a la Audiencia que concedió el Papa a la Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia.

En diciembre de 1974 el titular de la edición era: “La Inmaculada, en el primer libro impreso en España (1474)” <Les trobes en lahors de la Verge María>: “Terme perfect del etern consistori. Goig sense tristor de nostra vida trista. Vos sou lestel per qui lascura boyra, ha pres bandeig daquest mon ydolatre…”

Y desde aquel año, y anteriores se han sucedido los recuerdos de la fiesta, la tarde del sábado, la noche con el concierto, la Misa de Descoberta del día de la Virgen, o la de Infantes con la participación de músicos de Casinos, y hasta la misma Ronda a la Verge la tarde del lunes. De todos los pueblos de la provincia, y de la misma capital, hemos coincidido muchas personas, muchas voces blancas que empezaron cantando en la escolanía y que hoy son auténticos no solo profesionales de la música, sino excelentes amigos que han visitado Casinos, siempre que han sido requeridos. Hoy escribo para ellos, para todos los que nos hemos conocido a la sombra de ese manto maternal.

Hoy escribo recordando tantos años de convivencia, de quedadas antes de la Salve Solemnísima, de vernos a las dos o los cuatro de la madrugada para ir a la Descoberta, de mañanas de traslado… y de acudir puntuales por la tarde a la procesión. Hoy recuerdo que este año es diferente, y hago copia y pega de lo que nos ha enviado el buen amigo José David, organista: “Nunca pensé que un segundo sábado de Mayo me quedaría en casa. Para los que formamos parte de alguna manera u otra de la escolanía, este es probablemente el fin de semana más especial del año. Ahora mismo ya estaríamos juntándonos todos para ensayar. Pero no, este año no. Este año toca guardar la partitura, que parece que te mira sin entender la situación mientras la vuelves a guardar.

Pero aun así, yo este año no me quedo sin mi Salve Solemnísima. Aunque es imposible sentir lo que se siente en la Basílica el segundo sábado de Mayo, aquí tenéis la Salve Solemnísima de este año, con un servidor al órgano” y nos envía un video que tengo en mi muro de Facebook.

Nadie pensamos el año pasado que este segundo domingo de mayo sería así, hoy tenemos las miradas clavadas en el segundo sábado del 2021, pero por si nos sirve de consuelo, repito dos frases de las que le dije a la Virgen de los Desamparados el día 25 de julio cuando llegó a Casinos por segunda vez, siendo yo el Alcalde que la recibió a la puerta del Ayuntamiento, para que ELLA, nos ampare: “A ti Patrona de Valencia queremos ofrecerte nuestras calles, nuestras plazas, nuestros barrios, nuestros campos, nuestra luz, nuestro sol.

Te ofrecemos la tierra de Casinos y sus gentes, nosotros, tus hijos, la laboriosidad de nuestros artesanos del dulce, el esfuerzo de los agricultores, de los albañiles, de los empresarios, de los docentes, de los estudiantes, de todo el pueblo y de todo aquel que en esta tierra y se afana en vivir y convivir en paz. Sabed Madre que cada día “La patria valenciana s´ampara baix ton mant.”

¡Feliz día de la Patrona de Valencia, felicidades a todas las AMPARO!

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

VALENCIA, SIN FIESTAS A SU PATRONA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

La suspensión completa de los actos externos y multitudinarios en honor a la Virgen de los Desamparados que este año se ha decidido a causa de la pandemia de coronavirus, solo se ha producido en dos ocasiones, 1937 y 1938, durante la persecución religiosa de la guerra civil. No hay precedentes de que una epidemia haya suspendido o aplazado esas celebraciones, que sí se han retrasado en varias ocasiones para evitar roces con momentos de especial tensión política. En 1920, hace un siglo, la fiesta se celebró durante la tercera semana de mayo porque en la segunda había una huelga general.

En 1885, el cólera causó estragos en la ciudad y la provincia de Valencia durante los meses de marzo y abril, pero pareció relajarse en el mes de mayo. El Traslado del 9 de mayo, sábado, fue de un fervor indescriptible, pocas veces visto. Afligida, la población valenciana acudió en masa a dar gracias a la Patrona y a implorar su bendición. Pero al día siguiente, durante la procesión solemne, comenzó a rodar la noticia de que en una portería de la calle del Pie de la Cruz había tres enfermos de la misma familia. El temor se confirmó: el cólera había regresado. Y se hizo dueño de la ciudad, con más fuerza que antes, durante los meses de la primavera y el verano, dejando miles de víctimas a su paso.

El calendario ha ofrecido curiosas coincidencias en la festividad de la Patrona: en 1886 permitió hacer una fiesta especialmente brillante al coincidir la fiesta de la Virgen con la de San Vicente Ferrer. Además, el cólera ya era una maldición lejana. En 1902 también los festejos marianos fueron especiales: coincidieron con los que toda España celebraba porque el joven Alfonso XIII cumplía 16 años, juraba la Constitución y comenzaba a reinar. En 1867, cuando se cumplieron dos siglos de la entronización de la Virgen en su actual templo, Valencia también celebró festejos muy especiales que incluyeron una Exposición Regional visitada por miles de personas.

Pero ha sido la política, y los disturbios sociales, los que a lo largo del tiempo han llevado al aplazamiento del Traslado o la Procesión, conjunta o separadamente. En 1890 se demoraron los festejos porque había una huelga general y la ciudad estaba tomada por la Guardia Civil y el Ejército en evitación de disturbios. Ocho años después, Valencia estaba en estado de guerra y solo se celebró la procesión y las funciones propias de Iglesia, puertas adentro. En el año 1900 volvió a haber alteración del orden y se demoraron una semana todos los festejos.

En 1891, 1895, 1897, 1899 y en 1910, la procesión fue demorada por acuerdo entre las autoridades y el Cabildo. En el primero y segundo casos, había elecciones municipales y la Virgen recorrió las calles una semana después de lo previsto. En 1897 hubo Traslado, pero la procesión se tuvo que retrasar una semana; y el 8 de mayo de 1910 se decidió dejar las fiestas religiosas para la tercera semana de mayo, como ocurrió ahora hace un siglo, en el año 1920.

Durante la Dictadura de Primo de Rivera el Ayuntamiento de partido único potenció estos festejos de forma especial: desde el año 1923, que fue el de la Coronación de la Virgen, la celebración religiosa estaba enmarcada en un programa de festejos de intensa presencia municipal, en la que la ciudad vivía un periodo festivo casi tan intenso como la Feria de Julio. De esos años procede el tapiz de la fachada de la Basílica.

La llegada de la República, y la aprobación de una Constitución laica, cambió las cosas. Al margen de la quema de algunas iglesias y conventos, en la primavera de 1931, debe señalarse que en el periodo 1932-1936, donde las celebraciones religiosas deben quedar circunscritas a los templos, solamente subsistió, con vigor, el tradicional Traslado de la Virgen a la Catedral, acompañado de una multitud pero sin la participación pública de las instituciones. Por la tarde, la Virgen regresaba a su Capilla, con mucho fervor popular, pero sin procesión general. En 1934, excepcionalmente, se autorizó que la procesión diera una vuelta a la plaza de la Virgen y en 1936 el Traslado se hizo sin previo aviso ni convocatoria.

En los años 1937 y 1938 no hubo festejos a la Virgen. El templo, saqueado e incendiado, era almacén y la imagen de la Patrona, mutilada por disparos revolucionarios,  estaba oculta en el Ayuntamiento gracias al alcalde y otras personas sensatas y piadosas.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

LA GRABACIÓN DE UN VÍDEO “REVOLUCIONA” ESTIVELLA

M. ARRIBAS

La fachada de la iglesia dels Sants Joans de Estivella se convertirá hoy en pantalla de cine para poder proyectar un vídeo muy especial, elaborado con la colaboración de decenas de vecinos, y acompañado de un concierto de campanas.

La grabación mostrará vídeos de un máximo de 10 segundos de duración donde se ve a personas de todas las edades realizando diferentes actividades durante el confinamiento. “La convocatoria ha sido un éxito. Ha superado todas las previsiones. Hay en total más de 85 grabaciones con las que se ha montado la película”, explicaba ilusionado el historiador y CRONISTA LOCAL D’ESTIVELLA LLUÍS MESA mientras acababa el guión.

La iniciativa fue impulsada por Josep Arbiol, director de la Muestra Internacional de Cine Educativo (MICE), que se ha encargado también de dirigir el trabajo, con realización a cargo de Francesc Mateu. La introducción y presentación corre a cargo de Santiago Mateu, presidente de l’associació cultural Arrels mientras el ayuntamiento produce el acto con la colaboración de la parroquia de els Sants Joans.

Tras días de trabajo y preparativos, esta edición con aire antiguo se proyectará este viernes en la fachada de la iglesia a las 21.30 horas, si bien será retransmitida también por la página de Facebook del Ayuntamiento de Estivella para poder seguirla desde casa.

Con más tiempo, está previsto hacer una edición más cuidadada para reflejar al máximo este momento histórico.

Fuente: https://www.levante-emv.com

LA FOTO DE ROBERT CAPA, 75 AÑOS DESPUÉS

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

El 18 de abril de 1945 el fotógrafo Robert Capa estaba en Leipzig, siguiendo a los soldados norteamericanos en su avance. Se rendían batallones enteros, en lo que era un desmoronamiento de todos los frentes, y Capa, famoso y respetado por su trabajo, tenía licencia para estar en primera línea, fotografiando escenas verídicas de guerra junto a la Infantería. Tomó varias imágenes de soldados alemanes que se rendían, aquí y allá, y entró en una casa en la que las tropas liberadoras habían tomado posiciones. Cuando dos soldados instalaron una ametralladora en un balcón que tenía buenas vistas sobre un puente, los hizo posar, como a tantos otros. Luego pasó al interior de la casa y les dejó en el balcón… Un minuto después sonó un ruido y se oyeron gritos. Uno de los dos servidores de la ametralladora acababa de morir, de un disparo en la frente, abatido por un francotirador alemán. Tomó varias instantáneas con su Leica: la sangre aún brotaba de la cabeza del muchacho; en cada fotograma, el charco se iba haciendo cada vez mayor y mayor…

Capa había visto morir a mucha gente. Estuvo en España y vio el horror de una guerra civil. Su foto de un miliciano cayendo herido de muerte –dicen que era un muchacho de Alcoy– ha pasado a la historia por su simbolismo, aunque muchos dicen que tuvo truco, que se había tomado durante una exhibición pedida por el fotógrafo, como era costumbre en la época. En todo caso, Capa arriesgaba y tenía una calidad documental impresionante. Estuvo trabajando también en Normandía, metido en el agua el día del Desembarco, rodeado de gente que chapoteaba para esquivar las balas sin ahogarse. La muerte de aquel soldado en Leipzig le impresionó, pero cayó como lluvia sobre mojado. El carrete de celuloide con la serie de imágenes del soldado muerto, emprendió viaje junto con otros, mientras la victoria aliada se iba imponiendo en los últimos días de abril.

El 30 de abril se suicidó Hitler. Y a las 2’41 de la madrugada del 7 de mayo de 1945 el mariscal Jodl firmó la rendición de los ejércitos alemanes en un bosque cercano a Reims. Después de 2.076 días de combates, terminaba la guerra en Europa. El día 8 de mayo, Francia y Canadá, Gran Bretaña y Estados Unidos, el mundo entero, celebró la derrota de los nazis. Masas de gente llenaron el centro de las grandes ciudades y celebraron la Victoria. La familia real británica saludó desde los balcones de Buckingham a una multitud ansiosa de paz después de tanta desgracia.

El 14 de mayo, la revista “Life” de Nueva York publicó un número dedicado al final de la guerra. En su portada iba un soldado americano victorioso saludando al mundo sobre un decorado nazi con la cruz gamada. En el interior, estaban las fotos de Robert Capa en Leipzig. Habían sido tomadas casi un mes antes; pero para el redactor jefe fue épico titular que ofrecían las imágenes del último muchacho americano muerto por la paz. Incluso se podría pensar que la foto de Capa  era la de un soldado que había muerto estando firmada ya la paz.

No fue así, pero así se escribe la historia. Hace poco, en 2016, la ciudad de Leipzig bautizó la calle donde ocurrió la triste muerte de aquel soldado como “Bowmanstrasse”. El caído a manos de un francotirador, Raymond J. Bowman, de Rochester, Nueva York, tuvo al fin su homenaje. Y pudieron conseguir que su compañero, Lehman Riggs, estuviera en el acto sosteniendo la placa. La casa, restaurada desde hace poco, guarda fotos y recuerdos de aquellos días terribles.

Fuente: https://fppuche.wordpress.com/

ESTRENO DE LA PELÍCULA «ESTIVELLA DE CINE» EN EL CAMPANARIO DE SU IGLESIA

El área de Participación Ciudadana y la Mostra Internacional de Cinema Educatiu (MICE) han realizado una película con la participación de los más de 85 clips que ha enviado la ciudadanía de este municipio del Camp de Morvedre.

Su titulo es “Estivella de cine” y cuenta con la colaboración de la Església dels Sants Joans y de la asociación cultural Arrels. El estreno se realizará el 8 de mayo a las 21:30 horas. La singularidad de este estreno está en que se proyectará en la fachada del campanario y que se retransmitirá en directo por las redes sociales municipales.

El guion ha sido realizado por el CRONISTA DE LA LOCALIDAD D’ESTIVELLA, LLUÍS MESA, y cuenta con la colaboración de Santiago Mateu, presidente de la asociación Arrels. La realización está a cargo de Francesc Mateu y el director del corto es Josep Arbiol, presidente de la MICE.

Fuente: https://eleconomico.es