PASTILLES CULTURALS D’OTOS (II) ELS DOLÇOS DE NADAL

DANIEL ALFONSO, CRONISTA OFICIAL D’OTOS

Les festes de Nadal tenen com a plat essencial la gastronomia que es degusta als sopars i dinars compartits amb familiars, amistats o companys de treball al voltant d’una taula plena. Excepte enguany que amb les restriccions del coronavirus caldrà fer bondat i evitar els contagis amb molt de pesar…

Actualment és més habitual reservar a un restaurant o comprar el menjar ja fet. Però tradicionalment els dies previs a la festa a les cases, normalment ho feien les dones, preparaven amb paciència la carn que menjarien i especialment els dolços. Com que no disposaven de frigorífics per conservar-los en fred ni d’ingredients variats a les botigues, la majoria de les receptes barrejaven productes bàsics com farina, ous, sucre, mantega, aiguardent i algun farcit de moniato, ametla o carabassa. Per tant de rotllets, mantecades,  braços de gitano o pastissets de moniato n’havien de pastar suficients i després els havien de portar a coure al forn públic. Amb ells finalitzaven el dinar de Nadal després del putxero i atenien les acostumades visites de veïns i parents que passaven per casa a felicitar les festes.

A la llibreta de receptes d’Amparo Alfonso Boix -m’auela, la tia Amparito (Otos 1929-2018)- es conserven algunes receptes dels dolços tradicionals. Moltes de les quals van acompanyades pel nom de la dona que li la va dir i curiosament en algunes d’elles es mesuren les quantitats en onces (equival a 30 grams), en cascaretes d’ou o en flaneres. Unes altres receptes més ‘modernes’ els les va ensenyar a l’escola franquista la Sección Femenina i destaquen perquè utilitzen bastant mantequilla, com és el cas del popular pastís de moka amb galletes. Però ens centrem en les tradicionals i mostrem algunes imatges de la seua llibreta. Vos animeu a fer-les?

Fuente: http://publicacionsotos.blogspot.com

EL MONUMENTO DE SEMANA SANTA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

El Monumento de Semana Santa hace referencia a la capilla o altar donde se reserva la segunda hostia consagrada en la Misa in Coena Domini del Jueves Santo hasta la celebración de la Muerte del Señor en el Viernes Santo, cuando se administra. Así se pretendía expresar la unión entre la Eucaristía y la Cruz. Normalmente se guarda dentro de un arca, caja  o urna.

Esta tradición puede arrancar del hecho de que antiguamente algunos días no se consagraba, en especial los viernes. Entonces se solían reservar algunas hostias consagradas en los días anteriores, para administrar la comunión a los moribundos y para comulgar el sacerdote en dichos días. Debido a ello el Jueves Santo el oficiante solía consagrar dos hostias, una que era consumida en la ceremonia y otra que se llevaba en solemne procesión y se reservaba en el Monumento hasta el día siguiente, Viernes Santo, en el que no se consagraba.

El ritual se iniciaba tras la misa del Jueves Santo cuando el oficiante se dirigía procesionalmente desde el altar mayor hasta el monumento y depositaba en un arca, caja o arqueta el cáliz con la forma reservada. Al día siguiente, en el transcurso de la celebración eucarística, se extraía y  se llevaba al altar.

El Monumento se dispone en una capilla lateral del templo, sin que pueda celebrarse en ella ni la misa del Jueves ni la solemne liturgia del Viernes. Debe tener un altar sobre el cual se dispone un sagrario vacío, que reciba en su interior los copones con las formas consagradas. Este sagrario o urna no ha de tener forma de sepulcro. Además disponía de una cerradura con una llave, que debía guardar el sacerdote oficiante del Jueves Santo. Sin embargo, en algunas iglesias y catedrales existía la costumbre de entregar dicha llave a un noble o a algún representante del poder civil.

Puede adornarse el Monumento con todo el aparato festivo, colgaduras, frontales blancos, flores, 12 velas, columnas. Sin embargo, no podrán ponerse ni paños negros, ni trofeos de la pasión, ni tampoco reliquias, ni imágenes de santos. En algunas iglesias y catedrales la decoración empleada parece ser más una especie de retablo construido con madera, con el empleo de columnas, frontones, etc.

Los Monumentos hunden sus raíces en las ceremonias paralitúrgicas bajomedievales relacionadas con la Pasión de Cristo. Sin embargo, alcanzarán su esplendor con el barroco, y especialmente tras el Concilio de Trento cuando se desarrollen las festividades del Jueves Santo y del Corpus Christi.

EL MONUMENTO DE XIXONA

Poca es la información recabada sobre el Monumento Eucarístico de Semana Santa en Xixona. Sabemos que alguna estructura arquitectónica debería tener; ya que en la sesión plenaria del  29 de marzo de 1752 se acuerda “(…)se haga libransa de quatro libras y ocho sueldos por la madera, trabaxos, que ha tenido en componer el monumento tornillos y demás”. En el inventario parroquial de 1884 se constata su presencia: “Un tabernáculo con las demás maderas para hacer el Monumento”.

El Monumento debería de adornarse con telas. En 1722 se planteó un problema debido a que como ni el Ayuntamiento ni la Iglesia Parroquial disponían de telas y ornamentos adecuados para cubrir el Monumento era ya tradicional el recurrir a los vecinos para que prestaran los adornos necesarios. Sin embargo, en este año Vicente Picó, el Mayordomo encargado de administrar los gastos que se ocasionaban durante la Semana Santa y demás festividades de las que se hacía cargo la ciudad, había manifestado al pleno de la corporación que “se halla en el día martes de Semana Santa sin poder acabar de perficionar el monumento para el Jueves y Viernes Santo por falta de ropas para su adorno”.  En los años anteriores se había recurrido a los vecinos, sin embargo en esta ocasión: “por muchas diligencias que havia echo, no ha podido encontrar ninguna ropa por escusarse los vecinos de no querer dexar las que tienen a causa de algunas desgracias que suceden”. Los capitulares acordaron que, dado el escaso tiempo que faltaba para concluir el Monumento, se preguntara a los vecinos si les facilitaban los adornos necesarios para este año y que para los años sucesivos ya se buscaría una mejor solución. Esta búsqueda se manifestó infructuosa, por lo que el Monumento se tuvo que concluir de la mejor forma posible: “lo indecente que ha estado dicho monumento este año y los demás por la falta de ropas que ay en este común por los muchos saqueos que han padecido los vecinos en las guerras pasadas”.

Una vez pasada la Semana Santa los regidores se volvieron a reunir el día 5 de abril y tras reconocer el fracaso de dicho año, decidieron construir un nuevo monumento del cuyas gestiones se encargarían Vicente Picó y Hipólito Garrigós, regidor, “para que hagan la diligencia en buscar persona que lo entienda y asistan a ver como se compone y merquen lo que fuere necesario y se pague de los propios y regalías de la ciudad”.

Era el Ayuntamiento quien sufragaba los gastos de su montaje y desmontaje anual, y quien elegía al encargado de realizar esta tarea: “Otro si fue acordado que se encargue el cuidado de el relox, plantar el Monumento, y cama de la Asumpcion de Nuestra Señora a Jayme Miralles”. Parece ser que en 1739 se acordó que Jaime Miralles se hiciera cargo del mantenimiento del reloj municipal, del montaje y desmontaje del Monumento en la Semana Santa y de la cama de la Nuestra Señora de la Asunción. Por todo ello iba a recibir un salario de 12 libras, que cobraría 3 de ellas en dinero y el resto lo obtendría del huerto del castillo, en caso de que la ciudad pudiera disponer de él.

Cuatro años más tarde, el 4 de abril de 1743, Jaime Miralles reclamaba al consistorio municipal la cifra de 20 libras, a razón de 5 libras anuales por montar y desmontar el Monumento y la cama de la Virgen. Los regidores acordaron satisfacer esta cantidad adeudada.

Posiblemente a principios del siglo XIX cambió la situación respecto al pago de los gastos derivados por la colocación del Monumento. Si bien, hasta ese momento las cantidad salían directamente del erario público municipal; ahora ya no, puesto que el 20 de mayo de 1806 se acuerda que “se pagase de los fondos de la fábrica”, es decir que el dinero se aportara de las cantidades que tenía la propia parroquia.

Debido a que el Ayuntamiento ejercía un patronazgo sobre la iglesia parroquial conservaba un llave del sagrario, aunque no sabemos si la que abría sus secretos u otra de carácter honorífico. El 6 de mayo de 1754 se acordó que la llave del Monumento “en los años siguientes la lleve el sindico Procurador que fuere y en su ausencia o enfermedad el capitular más moderno”.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

BERNAT MONTAGUD: ‘PARA MÍ, ESCRIBIR ES TODO UN PLACER QUE SE MULTIPLICA AL VER CÓMO RESPONDE LA GENTE EN LAS PRESENTACIONES DE MIS LIBROS’

Ayer se presentó en la Casa de la Cultura de Alzira la última novela histórica de Bernat Montagud “Ossa Arida”.

La obra se inicia con la etapa final de Benedicto XIII. La de la resistencia y abandono. Acusado de perjurio, contumaz y carismático, se refugia en Peñiscola. Sede papal donde acudirán, presencialmente o en forma de recuerdos, los personajes de la época. Reales y ficticios. Años después, Calixto III, el primer papa Borgia, asumirá el empeño de reintegrar en el seno de la Iglesia al que antaño fue condenado a los infiernos y conocido como el antipapa: el Papa Luna. Lo hará mediante el futuro Alejandro VI, cardenal Roderic de Borja. Esta novela recupera nombres y datos históricos, encadenando un relato cuya lectura discurre por el estrecho margen que separa ficción y realidad.

El autor destacó que para él “escribir es todo un placer que se multiplica al ver cómo responde la gente en las presentaciones de mis libros”. Así mismo, ensalzó la fascinación y encanto que siente por el también llamado “Papa del Mar”, afirmando con convicción que “como valenciano reivindico la figura del Papa Luna”.

Bernat Montagud, como historiador, siempre ha sido muy riguroso y preciso a la hora de novelar. Sus obras se construyen con una firmeza y veracidad histórica debidamente documentada, aderezada con una trama marcada por unos personajes secundarios y ficticios. Para el autor de “Ossa Arida” los vocablos “novela histórica” deben cumplir en su más alto grado con dos particularidades: “la ficción que debe tener una novela y la rigurosidad que debe tener cualquier tratamiento histórico”, declaró en una entrevista a fondo conducida por AURELIANO LAIRÓN y que reproduciremos en la edición del próximo lunes.

En la presentación, AURELIANO J. LAIRÓN, CRONISTA OFICIAL DE ALZIRA, archivero e historiador manifestó, entre otros aspectos, que “Bernat Montagud siempre ha sido una persona comprometida con la ciudad que le vio nacer, de ahí los reconocimientos públicos que ha recibido. Para los alzireños es gran un honor contar con un conciudadano como Bernat. Un conciudadano como él da prestigio a una ciudad”.

Intervinieron en el acto el propio Bernat Montagud; AURELIANO J. LAIRÓN; Arturo Blasco, editor de Reclam y Diego Gómez, alcalde de Alzira. Todos reconocieron su trayectoria y un aprecio especial por la línea profesional y humana que siempre ha trazado.

Bernat Montagud Piera

Nació en Alzira l’any 1947. Cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia. Es doctor en Arte por una tesis sobre el pintor e ilustrador albaidense José Segrelles Albert. Ha ejercido la docencia al País Vasco y en el instituto Rey don Jaime de Alzira. Fue profesor de la UNED centro Alzira-València, académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, miembro de las asociaciones valenciana y española de Críticos de Arte y de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios. Fue catedrático de Geografía e Historia de enseñanza secundaria y director del Centro de Profesores de la Ribera.

Como novelista es autor, entre otros, de Al-yazirat (1994), El Alcázar de las sombras (1999), Don Carlos, príncipe de tinieblas (2002), El banquero de Dios (2006) Cuervos (2015) y Ossa Arida (2020). Entre sus trabajos de investigación local hay que mencionar los titulados Alzira, mito, leyenda e historia (1980); Alzira, arte en su historia (1982); Teodoro Andreu Sentamans, biografía pictórica (1983); Ruta Cultural miedo la Ribera del Júcar (1992); San Bernardo mártir, fuentes literarias e iconográficas (1995); con Alfonso Rovira, El puente de San Bernardo, iconografía y tradición (en dos volúmenes) y Voces de la Pasión; con Aureliano Lairón y José Carrillo, Alzira, l’illa del Júcar (2008) y con Ferran Boscà, Cuentos de la Isla (2010) . Ha colaborado en diversos medios de comunicación locales y comarcales y fue galardonado en su día con la Insignia de Oro de la Ciudad de Alzira.

Fuente: http://www.elseisdoble.com

PRESENTADO EN VALENCIA EL “PAPERS” DEDICADO AL CICLO DE LUCRECIA BORJA

El presidente de la Associació d’Amics de la Costera, Ximo Corts, y el musicólogo y director de Capella de Ministrers, Carles Magraner, presentaron ayer por la tarde en el Museu de Belles Arts de València el número 18 de la publicación Papers de la Costera. Se trata en esta ocasión de un monográfico que reúne todas las intervenciones del ciclo conmemorativo de los 500 años del fallecimiento de Lucrecia Borja, la hija del papa de Xàtiva Alejandro VI. Las ponencias de aquel ciclo tuvieron lugar en los meses de noviembre y diciembre del pasado año. La intervención de Corts y Magraner estuvo acompañada ayer de un concierto de laúd y viola, Música en temps de Lucrècia Borja, a cargo del intérprete Robert Casas.

En las intervenciones de hace un año que ahora se pueden leer en el volumen de Amics de la Costera figuran aproximaciones de todo tipo a la figura de la legendaria hija del papa: de los esfuerzos de Joan Francesc Mira por situar en su justa dimensión la historia de Lucrecia y de los Borja en general a las referencias aparecidas en la prensa del siglo XIX sobre ella desfigurando su trayectoria, un trabajo éste del periodista Marc Gomar. Antoni Martínez disertó sobre Lucrecia en la literatura; el CRONISTA OFICIAL DE XÀTIVA, AGUSTÍ VENTURA, sobre la ciudad y su ámbito de influencia en tiempos de los Borja; María Pilar Queralt abundó sobre la mujer y su mito, y Vicent Escartí trazó una aproximación al poder de la familia a través del pormenorizado análisis de la boda de Lucrecia con Alfonso de Aragón en 1498

El propio Corts abordó en el ciclo reflejado ahora en Papers la Italia que conoció Lucrecia mientras que Magraner mostró sus conocimientos sobre el entorno musical que la rodeó. El volumen cuenta con ilustraciones interiores y en la cubierta de Manuel Boix; lo patrocina el Ayuntamiento de Xàtiva y tiene el respaldo de Inelcom Technology.

Fuente: https://www.levante-emv.com

EL PRINCIPIO DEL FIN DEL PALACIO DE ELDA


Castillo palacio de Elda en 1858 | J. Laurent. Biblioteca del Palacio Real. Madrid.

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Si el año de 1848 supuso un punto de inflexión en la historia del castillo-palacio de Elda con la subasta pública del mismo por parte del Estado y su venta por 121.000 reales a favor del abogado eldense Juan Rico y Amat, el año 1866 vendría a suponer el principio del fin del palacio condal de Elda.

El castillo eldense era propiedad del Estado por la sentencia del Tribunal Supremo de España e Indias de 1841 cuando la villa de Elda revertió definitivamente a la Corona, como consecuencia del pleito entablado en 1815 por la villa frente al conde de Cervellón, en tanto que también conde de Elda. Sentencia que obligaba al conde a hacer frente a las costas del largo pleito y que fueron abonadas mediante la dación en pago del castillo.

Entre 1841 y 1848 el castillo fue propiedad de la Hacienda Pública. Periodo durante el cual se realizaron obras de refuerzo para acondicionar la cárcel del Juzgado Municipal de Primera Instancia (1844) e incluso en 1846 el Ayuntamiento de Elda acondicionó el patio y la logia porticada del castillo como espacio escénico para su uso por pequeñas compañías de teatro y de cómicos, que hasta ese momento utilizaban los dos arcos del pórtico del Ayuntamiento como escenario.

Sin embargo, las necesidades de la Hacienda Pública llevaron, como ya hemos indicado, a su subasta y venta pública. La compra del castillo eldense por parte de Juan Rico y Amat parece que obedeció a la sensibilidad del prócer eldense para con uno de los principales hitos monumentales de aquella Elda de mediados del siglo XIX, al tiempo que para evitar su deterioro y ruina.

Sin embargo, las necesidades económicas obligaron al Rico y Amat a deshacerse de varias de sus propiedades y entre ellas se encontraba el castillo-palacio. Así, un 11 de diciembre de 1866, hoy hace 154 años, Felipe Rico y Amat, hermano de Juan Rico, procede a su venta a favor de Pedro León Navarro y Vidal, vecino de Elda y maestro de obras de profesión, por el precio de 280 escudos (=2.240 reales). Y cuyos planes nada tenían que ver con el espíritu filantrópico del anterior propietario.

Aquella compraventa supuso el principio del fin del castillo y palacio condal de Elda. Poco importó al maestro de obras el monumental esplendor de los siglos pasados o los siete siglos de historia centenaria, el castillo fue utilizado como cantera de materiales de construcción de importantes obras públicas caso del primer matadero municipal eldense (1867) o del primer puente de la Estación (1879), amén de otras construcciones particulares tanto en Elda como en Petrer.

Uso que supuso la extracción de piedra, sillería, vigas de madera, carpinterías, rejería, tejas, azulejos, etcétera, etcétera, dejando desmantelado por completa la estructura del castillo, amén del desmonte de las dos grandes torres circulares de sillería que durante siglos fueron el emblema del palacio. Todo material que pudiera ser reutilizado fue arrancado y vendido.

En 1866 el castillo de Elda emprendió una imparable espiral de ruina y posterior abandono que obligó, en las primeras décadas del siglo XX, a la realización de demoliciones de paredes y muros para evitar el riesgo de caída sobre la población. Durante 118 años el castillo estuvo abandonado a su suerte. En 1967 el castillo pasará a ser propiedad municipal ante la ausencia de legítimos dueños; siendo en 1984-1985 cuando se inicien los trabajos de recuperación, gracias al tesón y voluntad de Juan Rodríguez Campillo, miembro de la sección de Arqueología del Centro Excursionista Eldense y concejal de Patrimonio Histórico en la legislatura 1983-1987. Pero eso ya es otro capítulo de la larga historia del castillo-palacio de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com

120 AÑOS DE UNA CALLE


Fotografía de la calle realizada por los periodistas madrileños que vinieron a Petrer con motivo del nombramiento de Emigdio Tato como hijo adoptivo. Año 1935.

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

El crecimiento urbano en las primeras décadas del siglo XX se articuló en torno a dos vías claves en la vida del pueblo; por una parte, Gabriel Payá (donde se ubicaban varios edificios significativos) y por otra Leopoldo Pardines desde donde partía el Camino Viejo de Elda, que unía Petrer con la vecina localidad.

La calle Gabriel Payá se inauguró en 1900 y sabemos cómo transcurrió este evento tan importante para el pueblo por una noticia del diario alicantino El Liberal con fecha de tal día como hoy del año que comenzaba el nuevo siglo. En una carta al director del mencionado diario, fechada el 15 de diciembre, y publicada tres días más tarde, el periodista petrerense José Navarro relata con gran detalle la inauguración de esta vía pública a la que se le puso el nombre de Gabriel Payá que fue alcalde del Ayuntamiento de Petrer en varias ocasiones.

Ese sábado de hace hoy 120 años, a la una del mediodía se reunieron el comité del partido liberal-fusionista local y las más salientes personalidades de esta agrupación política, en el domicilio del presidente D. Gabriel Payá Payá (1831-1905), con objeto de solemnizar la inauguración de la calle de este nombre, de su propiedad, con asistencia de nutridas comisiones de los demás partidos del municipio, con su presidente el popular alcalde D. Víctor Ponti Castillo, clero parroquial y señores jueces de instrucción y municipal, el Sr. Payá obsequió a los invitados con un espléndido lunch, en el que hubo verdadero derroche de pastas, dulces, licores y habanos.

Poco después, la comitiva, a la que “se unió el pueblo en masa”, se dirigió a la calle con el objeto de descubrir los mármoles que en grandes caracteres mostraban el nombre del jefe político del partido Liberal. La crónica describe el “inmenso entusiasmo de los asistentes y la grandiosa ovación tributada por el pueblo de Petrel al dispensador de tantos beneficios”. Según el periodista, fueron muchos “los delirantes vivas al señor Payá que salían de los corazones y brotaban de los labios de multitud de pobres que acababan de ser socorridos por el autor de estos festejos, con raciones de pan y carne y con socorros en metálico”.

Durante todo el acto sonó la tradicional dulzaina acompañada del tamboril, animándolo con sus vibrantes acordes. Se lanzaron infinidad de globos aerostáticos, celebrándose también carreras y juegos de cucaña, hasta que anocheció, dirigiéndose la comitiva al Círculo liberal, situado en la plaça de Dalt, donde se celebró un banquete de ochenta cubiertos y bien condimentados manjares, rociados con los mejores vinos del país. “Al finalizar la comida se pronunciaron elocuentes brindis en honor del anfitrión, haciendo resaltar sus caritativos sentimientos y el cariño inmenso que profesaba al pueblo de Petrer. Gabriel Payá, con sentidas frases, dio las gracias a todos por las demostraciones de cariño que le prodigaban, manifestando que su mayor anhelo estriba en la prosperidad y engrandecimiento del pueblo que le vio nacer”.

Hasta aquí la crónica de cómo transcurrió la inauguración. Después de la inauguración de la calle, Gabriel Payá volvió a estar al frente de la alcaldía al menos desde 1902 hasta que el 1 de enero de 1904 le sustituyó Ramón Maestre Maestre.

Pero esta calle Gabriel Payá tiene una larga vida y muchas más historias para contar como la del propio Gabriel Payá “el Moro” que le da nombre, también la de los singulares edificios y comercios que albergó y la de sus vecinos, y, todas estas historias, serán objeto de próximas crónicas.

Fuente: https://www.valledeelda.com

INTRADUCIBLES

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Le tengo un especial afecto al valenciano, porque además de ser la lengua de mi tierra era la de mis padres y la primera que yo hablé, desde niño. Dentro de su amplio vocabulario, hay palabras que me seducen en particular porque, curiosamente, no tienen una traducción directa al castellano y, por ello, resultan en modo especial privativas.

Sea la primera de ellas «empomar», es decir, coger con las manos un objeto lanzado al aire. Para referir esa acción en la lengua de Cervantes , tenemos que hacer una perífrasis como la que acabo de llevar a cabo para explicar su significado. La segunda es «lletraferit» locución que se empleó mucho para calificar al escritor Pascual Tirado , autor del mítico relato de Tombatossals . La traducción literal vendría a ser «letraherido». Pero en verdad, hace referencia a un escritor de poesía o narrativa, muy vocacional. También a un enamorado de la lectura, o a un erudito que ha llenado muchos folios con sus textos.

Esta tercera me complace mucho, aunque su acepción es totalmente contraria a agrado. Se trata de «desfici» y es sin duda un vocablo polisémico que viene a expresar nerviosismo, impaciencia, excitación, desasosiego, exacerbación… y un largo etc. de sinónimos. Aunque en zonas de habla valenciana se ha castellanizado «desficioso» la RAE no la incluye en su diccionario. El «desfici» vernáculo tiene un significado muy genuino que en nuestra habla entendemos muy bien y que resume en uno solo todos los sinónimos referidos atrás y muchos otros que podrían añadirse.

La cuarta me resulta especialmente divertida: «coent». Creo que traducirla al castellano por cutre, hortera, ridículo, estrafalario, macarra, zafio o ramplón es dejarla muy corta de significado, porque le quita el carácter «guindillero» insensato que tiene la expresión vernácula. H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

‘AÑORANZAS MUSICALES DE LA VIEJA ALZIRA’, UN ARTÍCULO DE ALFONSO ROVIRA

ALFONSO ROVIRA, CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA

A lo largo de una veterana época, entre los años 1908 y 1921, existió en Alzira una tremenda rivalidad entre los componentes de la Banda Musical “La Sucro” y la Sociedad Musical “El Pentagrama”. Jamás en la historia de la música en esta ciudad de La Ribera del Xùquer, hubo más músicos actuantes -pasaban de 40 en cada banda- ni las academias de solfeo más educandos.

El vecindario, dividido y enfrentado, se manifestaba con entusiasmo, siguiendo apasionadamente las intervenciones y conciertos de sus conjuntos preferidos.

Los de la “Sucro”, llamados por los alcireños “La Vella”, y por sus adversarios, “els Tonicos”, por ser su director el maestro de música don Antonio Gallach, tenía su sede en la Academia de la calle Santa Rita. Promotores de esta agrupación musical fueron los hermanos Pellicer, en especial “Goriet” o -Gregorio, que era el que actuaba como director ante el público.

La Banda “El Pentagrama”, conocida por “La Nova”, fue creada con alumnos formados por don José Moreno, en el porche o “andana” del segundo piso de su domicilio del “Carrer Nou” -Santa Teresa-. Con el tiempo pasó a ser sede el Casino Musical de la calle Hort dels Frares, después convertido en casino Carlista y más tarde instalaciones de la Compañía Telefónica, donde se inauguró la nueva central automática. Al señor Moreno le sustituyeron don Luís Esteve y después don Eduardo Quilez.

La rivalidad entre ambos grupos llegó a extremos increíbles, dando lugar a situaciones y acontecimientos dinos de ser relatados. Se quitaban mutuamente la clientela, ofreciéndose para “tocar” gratis en los conciertos y desfiles. En una ocasión desfilaban las dos bandas por la calle “Wilson” -Reyes Católicos-, y al enfrentarse, alguien de la “Nova” lanzó el conocido grito de guerra “Arre Tonico”, que fue la chispa que encendió la llama de la discordia. Producto de esta provocación, los músicos de las dos bandas dejaron arrinconados los instrumentos y se enfrentaron todos en verdadera batalla campal.

En 1913, siendo alcalde de Alzira don Emilio Bono, la “Nova” consiguió el primer premio de la segunda sección del concurso Regional de Bandas en la Feria de Julio en Valencia y, al regreso a La Ribera, en el mismo puente de San Bernardo, -desaparecido entre 1966 y 1967-, los seguidores de “La Vella” hicieron un estrepitoso recibimiento que degeneró en trifulca a garrotazos.

En otra ocasión, cuando en nuestras fiestas patronales a Sant Bernat i les Germanetes, “La Nova” estaba en lo más interesante de su concierto, salió “La Vella” por un extremo de la Plaza Mayor, entonando un airoso pasodoble, armando el consiguiente escándalo y desaguisado.

Llegó el año 1921 y los músicos de las dos bandas se fusionaron, formando una sola banda. Terminó así la pugna entre la “Nova” y la “Vella”, pero el ímpetu por el trabajo cesó; la voluntad en la tarea decae, la afición languidece y, al correr de los años, solo quedan pequeños grupos de buenos amantes de la música, de escaso número de plazas y sin ayuda de los vecinos de Alzira.

Pasaron los años y comenzando la década de los años 40 del pasado siglo, resurgió la Banda Municipal en Alzira, siendo conducida por el maestro don Carlos Cosme Bergantiños -como se muestra en la foto que acompañamos en la plaza Mayor por la época de su formación, en un concierto que tenía lugar los domingos al mediodía-. Don Carlos deja la banda en 1943 por traslado a Alicante para hacerse cargo de la banda de aquella capital.

Más tarde, en Alzira se formó una banda del Frente de Juventudes compuesta por jóvenes alcireños, que dirigió don Matias Grau Aragó. Después, a los pocos años se reagruparon los veteranos de don Carlos Cosme, que dirigió unos meses el maestro don Miguel Villar González .autor del pasodoble “Radio Alzira”, y afortunadamente, hacia 1968, unos entusiastas alcireños, don Eduardo Vicente Bono y don Abel Barceló Esteban, animados por el alcalde de Alzira, don José Pellicer Magraner, demostrando su amor a la ciudad, consiguieron reanimar a la afición al bello arte con el estímulo y ayuda del Ayuntamiento, creando la Sociedad Musical de Alzira, que durante 18 años dirigió el maestro don Francisco Hernández Guirado, hasta que tomó las riendas de la Banda Primitiva de Llíria.

Le sucedieron después el alcireño don Nicanor Sanz Sifre, don Ramón Herrero, don Ángel Crespo García, don Ramón García Soler y en la actualidad el encargado de conducir la banda alcireña es don Mikel Celda.

¡¡¡Larga vida le deseamos, a la Sociedad Musical de Alzira, que preside Camilo Mascarell, acompañado de una fabulosa y bien conjuntada junta directiva!!!

Fuente: https://www.nuestrasbandasdemusica.com

INCENDIOS, ALCALDES, AZAR…

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

El alcalde de Valencia Vicente Alfaro no tuvo suerte. En realidad, si bien se mira, lo suyo fue cuestión de azar, asunto del destino. Pero cuando uno está en la alcaldía, le arde la Universidad de la calle de la Nau y los bomberos tienen un material tan pobre y escaso que no pueden hacer frente al siniestro, da lo mismo quién sea el alcalde e incluso es indiferente que Alfaro fuera el segundo de la República del 14 de abril. La cólera de la tribu tiene que buscar un responsable.

Los estudiantes, en este caso los más de derechas y monárquicos, montaron un cirio. Primero dieron el callo salvando libros y materiales de la Facultad de Ciencias, que fue la más afectada por las llamas; pero luego, pasado el siniestro, cuando vieron el viejo reloj universitario parado y medio edificio en ruinas, se pusieron a protestar en la calle contra la dejadez municipal y ya de noche hicieron «pitas aéreas» o sea lo que hoy llamamos una «cacerolada», pero con silbatos y jarana nocturna.

El incendio en el ‘alma mater’ valenciana fue a los tres días de nombrarse rector a Juan Bautista Peset, el 13 de mayo de 1932. Y el 4 de junio la corporación municipal aceptó la renuncia de Alfaro a la alcaldía sin que nadie quisiera pasar a la posteridad defendiéndole. Una vez más, la historia de la ciudad mostró su rostro más ingrato e hizo pagar a un alcalde las imprevisiones, los fallos de mantenimiento, las escasas inversiones de los bomberos en renovación de material y, a fin de cuentas, esa cadena de hechos inevitables que es la vida, trenzada siempre con ribetes de azar.

Muchos años después, en julio de 1996, uno de aquellos estudiantes de derechas que protestaron en las calles, Emilio Attard, padre amante de la Constitución de 1978 y en 1932 fogoso manifestante, confesó en estas mismas páginas que «lo cierto es que el bueno de Alfaro pagó su experiencia extintora» con manifestaciones «porque de todo se hacía política, y le tocaba al alcalde pagar su osadía republicana».

Isolda Alfaro, hija del alcalde que dimitió, escribió en sus memorias que «siempre he oído decir a mi padre que solamente se quemaron cuatro pájaros disecados». Habría que añadir que también se perdió el esqueleto de una enorme ballena, que nadie se tomó la molestia de restaurar. Pero sí, en efecto, todo es relativo en este mundo, y mucho más en la vida política municipal, cuando es pasto de las llamas: sea un buitre disecado, un cachalote muerto en la playa o un autobús veterano.

Y ahí andamos los humanos, siempre ansiosos y enojados, dándole gran importancia a las cosas, sometidos a los designios de un diablo loco que tira los dados por jugar…

Fuente: https://www.lasprovincias.es

NULES RECONSTRUYE EL BÚNKER DE LA VIETA

R. D.

Nules recupera el búnker de la Vieta que se suma a los otros cuatro, reconstruidos años atrás, que se encuentran en el camino Cabeçol. Así, la localidad cuenta en estos momentos con cinco vestigios bélicos acondicionados para que puedan ser visitados. Una delegación municipal y una representación del personal voluntario que colaboró en las tareas visitó hace unos días el entorno para conocer in situ las actuaciones de consolidación. El edil de Patrimonio, Guillermo Latorre, destaca la implicación en el proyecto de varias agrupaciones de la Plana Baixa. «Gracias a un grupo de personas como el CRONISTA DE LA VILAVELLA, JOAN ANTONI VICENT; el investigador local, Miguel Ángel Sanz; personal de Arqueocas, y de la Associació Cultural Muntanyes de la Guerra de la Vall d’Uixó junto con el alumnado de la Escuela Taller V Nules, se ha podido adecuar tanto el búnker como su entorno».

La acción contó con una inversión de 6.286,08 euros de los que 3.771,65 provinieron de una subvención de Turisme Comunitat Valenciana. El proyecto ha supuesto diversas intervenciones que fueron desde la excavación y limpieza a la instalación de la correspondiente señalización.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com