Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

CONTRA EL MERIDIANO

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Como es sabido, el meridiano 0, o de Greenwich, pasa por Castelló. De hecho en el conocido como Parque del Meridiano, ubicado entre los camins de la Donació y el de La Plana, se encuentra un monolito que precisa el enclave donde pasa esta línea imaginaria tan importante, al extremo de definir los husos horarios.

Y dicho esto, la secuencia horaria que realmente correspondería a España sería la misma que la de Portugal, Gran Bretaña e Irlanda. Pues que cada país debe concordar su horario oficial con el del sol. El sistema pretende, para ajustarlo debidamente, que las 12 horas oficiales se aproximen todo lo posible al mediodía local.

Sin embargo, como bien sabemos esto no es así. Pues España no tiene la hora que marcan los relojes de los países señalados, sino la de Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Austria y Suiza que están en otro uso horario. Ello supone que nuestro país funciona con la hora desacoplada respecto al tiempo de luz y oscuridad que realmente le corresponderían.

Esta anomalía la llevó a cabo el gobierno del general Franco el 16 de marzo de 1940, en una demostración de su vínculo con Hitler . El dictador, en una prueba de su simpatía con el nazismo, estableció el mismo sistema horario de Alemania. En consecuencia, en invierno España, desde entonces, ya va una hora por delante de su tiempo solar, y en verano el desfase aumenta a dos horas. Sin embargo, al concluir la II Guerra Mundial con la derrota de Hitler, Franco no cambió el horario. Con todo, no es esto lo más chocante, sino que este horario no solo se mantuvo durante el periodo de la dictadura sino en los 45 años que llevamos de democracia. H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

EL “MOLÍ DELS FRARES” O “MOLÍ DE LA SENYORIA”


Vista de Algar, con la fábrica de harinas en primer término (1976), en el mismo lugar en que se ubicó el antiguo “Molí dels Frares”.
Sèquia del Molí dels Frares

Maquinaria de la moderna fábrica de harinas, sucesora del Molí dels Frares
Ruinas del Molí de Dalt

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Los molinos se conocen en la Península Ibérica desde el siglo I d.C. Más adelante, en el siglo XIII, existieron bastantes molinos hidráulicos en el Al-Andalus. La mayoría de dichos molinos, tras el avance de las tropas cristianas hacia el Sur, fueron controlados por los reyes conquistadores, para asegurarse así una  buena fuente de ingresos.

                Precisamente, fueron los intereses de los monarcas y también de los señores, incluida la iglesia, en tierras de vasallaje, los que motivaron que los molinos, durante varios siglos, tuviesen un crecimiento limitado por razones de competencia.

                Los primeros molinos harineros fueron los molinos hidráulicos o molinos de agua en sus diversas modalidades, los cuales, desde muy antiguo, aprovechaban la fuerza motriz del agua de los ríos, acequias, etc., lo que dio lugar a varios litigios entre los regantes y los dueños de los molinos, como fue el caso de los molinos construidos en el Camp de Morvedre, aprovechando las aguas de la Acequia Mayor de Sagunt.

                Al hablar de los molinos harineros de Algar, nos tenemos que referir necesariamente al Molí dels Frares o Molí de la Senyoria (en el año 1814, se construyó un pequeño molino privado denominado El Molí de Dalt, de corta vida).

                El Molí dels Frares o Molí de la Senyoria es el más antiguo del que tenemos noticia en Algar. Ignoramos si, en la llamada villa romana de l’Aljub d’Alfara, en el término de Algar,  existió algún tipo de molino, siquiera rudimentario, aunque por los indicios y los restos encontrados no hay que descartarlo.

Este molino se construyó en el siglo XVI, siendo Algar entonces de población exclusivamente musulmana, si bien bajo el dominio pleno y vasallaje cristiano de la Orden de la Merced, propietaria de aquel, cuyo Padre General ostentaba, desde 1471, el título de Barón de Algar y Escales. Con el objeto de utilizar las aguas de la Acequia Mayor de Sagunt para el molino, fue desviado su curso mediante una pequeña acequia (la Sèquia del Molí o del Poble) y formado un pequeño salto de agua al lado del pueblo

          Como una prueba documental de primer orden que acredita la existencia de este molino en la referida fecha, merece destacarse que en los Capítulos de población para los Vasallos de la Baronía de Algar, para los nuevos pobladores cristianos viejos, tras la expulsión de los moriscos del reino de Valencia en 1609, dados por Fr. Felipe de Guimerá, Barón y Señor de dicha Baronía, como Padre General de toda la Orden de las Mercedes y Redención de Cautivos cristianos, ya se alude a este molino, disponiéndose lo siguiente (respetamos el texto literal y el valenciano en que está escrito):

“Que nosaltres dits pobladors, y los que per temps serán no pugam ni puixen fer Hostal, comprar teverna, ni piló de tallar Carn, fer Forn algun de coure Pa,  encara que fos pera usos nostres, y dels nostres succesors, ni Molí, ni Almasera,  en lo dit Lloch y Baron i reservades pera el dit Senyor, y sos succesors. tenguts sota pena de seixanta sous per cascuna vegada que es contrafará…

Que si algú dels nous pobladors viciosament y sens causa llegítima anar amoldrer a qualsevol Molí de fora de dita Baronia encorrega en pena de seixanta sous, ademes de pagar lo dret de moltura, com si haguera fet moldre en dit Molí, y si cas fos portasen farina pera vendre fora de dita Baronia, y que pera sa casa ni puguen portar farina de Aragó sino tan solament dos cafisos, sots pena de seixanta sous, los quals se hajen de repartir en esta forma, la tercer per al acusador y les dos pera la Señoria, y el dret de la moltura pera el Moliner… Així mateix lo netechar, escurrar y conservar la Cequia del Molí vinga a carrech dels veins de dit lloch y Baronia”.

                Es decir, que todo estaba bajo el férreo control del barón y señor de Algar.

En el buen funcionamiento del molino jugaba un papel importante el molinero, ya que tenía que cuidar y poner todo su empeño e ingenio para obtener buena harina, pues de lo contrario, si el molinero no conocía bien su oficio, no podía conseguir una harina de calidad. Por otra parte, como el sistema de molienda en esta época se servía del uso de muelas de piedra, estas tenían como unas ranuras y una especie de rugosidad que, debido a la acumulación de harina húmeda, hacía necesario rehacer el estado de la superficie de las mismas, pues, como se decía, “ la mola menjava” (la muela comía), haciéndose indispensable proceder al “repicat de les moles” (repicado de las muelas), trabajo que normalmente llevaba a cabo un “picapedrer” a las órdenes del molinero.

                Precisamente, en el año 1638, los vecinos de Algar, ya pobladores cristianos como sabemos, se quejaron de  la ineptitud del molinero Francesc Antoni, contestándoles el Maestre General de la Merced que “les da lugar para que ellos busquen otro, al cual se le dará el molino con su arrendamiento, si por el diere lo que fuere raçon y mientras le buscan se le encarga al dicho Francisco Antoni que ponga todo su cuidado y haga buena harina”.

                El Molí dels Frares o Molí de la Senyoria tuvo una larga existencia como propiedad de la Orden de la Merced hasta la desamortización de los bienes de las órdenes religiosas, decretada por el gobierno español en los años 1835 y siguientes, siendo regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, viuda de Fernando VII y madre de Isabel II.                 Tras la citada desamortización, este molino fue adquirido y pasó a ser propiedad de Alonso Dasí, vecino de Algar. Posteriormente, el molino lo heredó el también vecino de Algar Ramón Lorente Dasí. Durante unos años, fueron arrendatarios del molino la empresa Escrig y Notari y José Martínez Eres y, en su última época, fue regentada por los propios herederos de Ramón Lorente Dasí, constituidos en la empresa Lorente y Cía. S.L., pasando a ser una moderna fábrica de harinas, tal vez una de las más importantes de la Comunitat Valenciana, si bien, como  consecuencia de los planes del gobierno español de reconversión dels sector harinero, tuvo que cesar definitivamente en su actividad  en 1968. Posteriormente, por desgracia, el edificio sufrió un aparatoso incendio en 1998, quedando totalmente en ruinas, desapareciendo así lo que , posiblemente, según el profesor e historiador Marc Ferri, hubiera sido uno de los restos industriales más importantes de la comarca.

UN NUEVO AÑO

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ/CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Al llegar a estas fechas en las que estamos viviendo plenamente aquel refrán oriolano que dice, «Hasta San Antón, Pascuas son», después de haber dejado atrás el Año nuevo y la Epifanía, comprobamos que, para el día en que se conmemora la festividad del eremita de Tebaida, solo resta una semana, y que este año, no va a ser igual que otros anteriores por la situación sanitaria que estamos pasando. Probablemente, no echaremos de menos el palmito tierno, el turrón de panizo y las bolas con esencia de bergamota, ya que, casi seguro podremos conseguirlos en algún establecimiento, aunque nos faltará ese paseo entre los puestos de venta que se instalan entre palmeras a lo largo del camino que nos dirige hacia la centenaria Ermita del Santo. De igual forma que no olvidaremos el «arroz y costra», con buen embutido de Orihuela o de la Vega Baja, puesto que con los que se elaboran de otros lugares, digan lo que digan, no sale igual de sabroso.

Decía que faltarían siete días para llegarnos hasta el Barrio de San Antón, al igual que le sucedería a aquellos oriolanos de hace ciento veinticinco años que, desde el uno de enero hasta el día diez de aquel lejano 1896, sólo tenían conocimiento de las noticias, además del boca a boca, por un solo periódico: «El Tháder», que en su cabecera se calificaba como «Diario para todos», y en la que encontrábamos posado sobre la letra «E», a un Oriol magnificado con las alas desplegadas dibujado por Balaguer, y acompañado por el lema «Dux est eorum herodii domus». Este periódico se imprimía en los talleres de Luis Zerón y comenzó a publicarse el 1 de julio de 1895, vendiéndose a 5 céntimos, siendo la suscripción por un mes de una peseta. En los albores de 1896, el periódico había sido adquirido por Gregorio Ponzoa Rebagliato, haciéndose cargo de su dirección.

A través de sus páginas sabemos que en las cárceles nacionales se encontraban presos catorce individuos y en el Hospital Municipal se atendían entre 23 a 34 enfermos, en esas fechas. Pero la prensa, se hacía eco de que algunos periódicos de la capital habían publicado el bulo de que el Obispo de la Diócesis, Juan Maura y Gelabert estaba enfermo de gravedad, lo cual era desmentido por «El Tháder» tras haberse informado en el Palacio Episcopal. Así mismo, en sus páginas se anunciaban algunos remedios eficaces para curar afecciones externas de los ojos, como la pomada amarilla del Doctor Closa, y para prolongar la salud de los adictos al tabaco se daba a conocer el papel de fumar «Salvia», con el reclamo «Queréis prolongar vuestra existencia?».

Pero, sería mucho o poco el tiempo el que vivirían los nacidos en los diez primeros días del mes de enero que, en total fueron ocho nuevos ciudadanos, mientras que fallecieron nueve personas, que tuvieron a su servicio alguna de las dos funerarias que había en la calle del Colegio. Una regentada por Agustín Esquiva, con servicio permanente y que confeccionaba todas clases de féretros con «prontitud, esmero y economía», y la segunda que regía Bonifacio Giménez, en la que si los clientes utilizaban todos los servicios que ofrecía, facilitaba gratis las diligencias oficiales y el reparto de esquelas.

Al parecer el consumo de carne de vacuno era escaso, ya que únicamente se anunciaba la venta de la de oveja y cordero, a 26 perras el kilo, y la de magro de cerdo, según los días, de 28 a 36 perras.

Era alcalde de Orihuela, Pedro Ramón Mesples Gracia y desde el periódico se le pedía que los guardias municipales vigilasen a un «ejército de mambises» que habían tomado por costumbre apedrear a los vecinos. De igual forma que, tras denunciar el mal servicio de la Sociedad «La Luz», que tenía contratado el alumbrado público por 1.500 pesetas mensuales, la multaba con 25 pesetas por los cortes de suministro que se habían producido en esos días.

El Teatro de la Corredera pasaba a ser propiedad de Vicente López Durana, el cual daba a conocer que iba a efectuar grandes mejoras en el mismo.

Y como última noticia, el viernes día 10 de enero, llegaba a Orihuela un escuadrón de Caballería de Cazadores de Sesma, que se dirigía a Cartagena para relevar a su homónimo de Sagunto.

Así, hace ciento veinticinco años, los oriolanos se encontraban a una semana de la festividad de San Antón Abad, a la espera del «arroz y costra», las bolas, el palmito y el «turrón de novia».

Fuente: https://www.informacion.es

CAJA DE HOJALATA DE EL ALMENDRO INICIOS 1960

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Caja prismática de hojalata de 6 kg de capacidad para turrón de Alicante de la marca El Almendro fabricado por la empresa Monerris Planelles SA. Inicio década de 1960.

En la cara lateral más grande delantera aparece todos los datos del productor dentro de una orla dorada enmarcada por un rectángulo rojo en que se detallan todas las medallas conseguidas en diferentes exposiciones y certámenes.

Dentro de este rectángulo en la esquina superior derecha aparece el anagrama de la marca El Almendro.

En la esquina inferior izquierda está el sello del fabricante del envase OM Linares.

En la cara lateral más grande trasera se ha incluido una fotografía a color de la ciudad de Jijona tomada desde la montaña de Santa Bárbara, donde se observa en su centro la planta productora de la empresa.

Resalta porque sólo se ha construido una de las naves perpendiculares a la calle Nicolás Verdú y la más cercana al Barranc de la Font de las tres que se edificaron.

Además, todavía no se había construido el barrio de María Verdú, cuya licencia de construcción fue presentada por Rafael Sanchis Coloma, Vicente y Rafael Sanchis Verdú y aprobada por la comisión de gobierno del 22 de noviembre de 1958.

Una imagen muy parecida, pero en la que sólo se observa la factoría aparece en la contraportada de la tarifa de precios de 1960.

En uno de los lados laterales más pequeños aparece la clase del producto: turrón de Alicante, y en el otro dentro de una circunferencia blanca y en letras del mismo color se describen los ingredientes y se incluye el texto: TURRON ESPAÑOL. En su esquina superior izquierda está el sello de garantía de origen.

En la tapa superior presenta una fotografía a color del Alcázar de Segovia que está enmarcada por un rectángulo negro y este a su vez por una cenefa ondulada. En la esquina inferior derecha aparece el nombre del monumento.

El alcázar se alza sobre un cerro en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores en Segovia. Está documentado desde el siglo XII; aunque posiblemente su construcción fuera anterior. Ha servido como palacio real, prisión estatal, centro de artillería y academia miliar. En la actualidad es un museo y posee algunos archivos militares.

Resalta por su típica fisonomía en forma de proa de barco. En sus formas recoge diferentes estilos arquitectónicos, ya que ha sido constantemente reparado y restaurado desde la época de Alfonso X hasta Felipe II. Fue la residencia de diferentes reyes de la corona de Castilla, en especial de Alfonso X, el Sabio. (reinado 1252-1284).

Entre sus muros se produjeron dos hechos históricos de gran relevancia simbólica como son: la proclamación de Isabel la Católica el 13 de diciembre de 1474, tras la muerte de su padre Enrique IV y la misa de velaciones[1] entre Felipe II y Ana de Austria el 14 de noviembre de 1570.

En 1762 Carlos III fundó en Segovia el Real Colegio de Artillería, que tuvo su sede en este monumento.En 1931 fue declarado monumento histórico artístico. En 1953 se creó un patronato que es el responsable del museo que alberga sus salas.

Al levantar la tapa superior en su interior encontramos el lema siguiente: “Han sido elaborados // para que Vd. // saboree lo mejor!”

Una pieza que vincula una joya de la arquitectura militar hispánica con una joya del mundo del dulce: El Almendro. Se conserva en la colección del Ayuntamiento de Xixona,

[1]             Es una ceremonia litúrgica que se realiza con posterioridad a la misa nupcial para propiciar que los hijos de la pareja se educaran cristianamente.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LA CISTERNA DE ALGAR, ¿ÁRABE O CRISTIANA?


Interior de la Cisterna d’Algar

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Algar de Palancia, como la casi totalidad de los pueblos del Camp de Morvedre, tiene desde hace varios siglos una cisterna, sita junto al antiguo “ Molí dels frares “ o “ Molí de la Senyoria “, construido por los religiosos mercedarios en los años de población morisca, cisterna que, hasta tiempos históricos no demasiado remotos, servía para el abastecimiento de agua para el uso doméstico de sus pobladores, agua procedente, en principio, del lugar de Árguines y, posteriormente, de la Acequia Mayor de Sagunt.

                Es habitual que la gente, y Algar no es una excepción, afirme, cuando se refiere a un edificio o costumbre con tantos años de historia,  que “ açò és dels temps dels moros “ o “ esta obra la van fer els moros “.

                Y esto es lo que ha ocurrido con la cisterna de Algar. Es frecuente que la gente del pueblo comente, cuando se le pregunta por la misma,  que la cisterna  “ la van fer els moros “. Incluso, en algunas rótulos, guías o carteles turísticos del propio Ayuntamiento, no en todos, figura como “ cisterna árabe”. Carlos Recio, autor, en 2011) del libro Historia General de Algar de Palancia, manifiesta, cuando se refiere a esta obra, que “ se cuenta, según fuentes históricas, que fue construida (la cisterna) por los moros y adquirida por los mercedarios “, pero todo ello sin detallar la fecha de su construcción ni citar prueba alguna. También, en algún medio de comunicación, aparece alguna noticia sobre el origen musulmán de la cisterna de Algar, por ejemplo, recientemente, en el diario Levante del 30 de enero de 2020, en su sección especial sobre  Patrimonio Valenciano, se menciona entre los numerosos recursos patrimoniales de Algar “ la antigua Cisterna Árabe “. Pero todo ello, repetimos, sin aportar ningún tipo de prueba fehaciente,  especialmente documental.

              Por supuesto, los musulmanes tenían, como una de sus principales preocupaciones, el poseer agua suficiente para sus necesidades, sobre todo domésticas. A ello se refiere el prestigioso profesor Cherif Abderrahman Jah, presidente de la española  Fundación de Cultura Islámica y gran conocedor de la cultura popular de  Al-Andalus, cuando nos dice que “ la mayor parte de las casas de la España musulmana tenían un pozo o aljibe situado en el patio interior, que se aprovisionaba del agua de lluvia que, desde los desagües de las azoteas iba resbalando por cañerías de arcilla hasta acumularse en el depósito, acostumbrándose a poner unos filtros en la desembocadura de este para que se limpiara periódicamente “. Posiblemente, aunque no lo afirmamos categóricamente, algunos de los pozos que todavía se conservan en las casas de Algar procedan o sean consecuencia de esta costumbre y tradición  musulmana.

             Por su parte, Saturnino Arocas Franch, maestro de Algar e investigador y muy amante de su historia, en su libro escrito en 1945, Datos históricos de Algar de Palancia, nos dice que, tras la repoblación  del pueblo con 26 familias de cristianos viejos en 1610, con motivo de la expulsión en 1609  de los moriscos del reino de Valencia, los nuevos vecinos compraron una parcela de huerta y acometieron la construcción de una cisterna, en el mismo lugar que la actual pero mucho más reducida y descubierta por su parte superior, en la que era pozada el agua necesaria.

                El profesor e historiador Francisco Hernández Amorós, en su trabajo “ Pensil hermoso y deleitoso. Una descripción de Algar de Palancia a principios del siglo XVIII”, publicado en la revista Braçal, que edita el Centre d’Estudis del Camp de Morvedre, nos refiere que, según consta en el Llibre del Consell de Algar (documento posterior a la expulsión de los moriscos de Algar y ya repoblado por cristianos viejos), que “ la Acequia Mayor de Sagunto se utiliza también para llenar en el mes de Enero la cisterna grande, y de muy frescas aguas, que sirve en el Verano de consuelo y salud no solo a los vecinos sino también a los pasajeros, teniendo punto de nieve sus cristales, y es tan capaz, que si no se malograsen sus aguas, bastan para el consumo de dos Veranos “         

                A mayor abundamiento, el propio Francisco Hernández Amorós nos relata que, en el Archivo Municipal de Elche, se conserva una parte de la documentación que recopiló el religioso mercedario y comendador de la Merced de Segorbe,  Fr. Agustín Arques Jover (Concentaina, 1734-Valencia, 1808), entre los años 1778 y 1783, en que desempeñó el cargo de archivero de la Orden de la Merced en Madrid y en Valencia (hay que recordar en este punto que los mercedarios ostentaron, primero, la administración económica y, luego, el pleno dominio jurídico de Algar hasta la desamortización de los bienes eclesiásticos de los años 1835 y siguientes), figurando un manuscrito en el que se lee: “ el Reverendísimo Sanchiz por los años 1666 (es decir, con población exclusivamente cristiana) hizo fabricar una cisterna para conservar agua fresca en el lugar de Algar, la que es mucha conveniencia para los Vasallos. Ayudaron estos corporativamente con la obra…Gastaría su Reverendísima unas 200 libras “. Conviene aclarar que el mercedario José Sanchiz y Fernández  (Valencia, 1622-Tarragona, 1684) fue Barón de Algar y Escales desde 1664 a 1670.

             Es decir, que, respetando todas las opiniones, son más creíbles, a nuestro juicio, las que nos dicen que la cisterna de Algar fue construida después de su repoblación por familias cristianas.Y ello sin dejar de reconocer todo lo llevado a cabo en el pueblo por su anterior población mudéjar y morisca, población de cultura y creencias musulmanas, quepermaneció en Algar más de 700 años, período en el que se creó nuestra primera huerta, la construcción del azud del Barranco de Árguines,  de la Bassa Quadrada o Bassa Vella y la Bassa dels Horts o de Rel, de la casa-palacio o Torre-Guaita, del Molí dels Frares y de la Sèquia del Poble o del Molí, de las murallas y portales, de las primeras calles y plazas del pueblo, con algún atzucat como la calle La Parra incluido, la artesanía de la seda, etc. Y algo que merece la pena ser destacado: los musulmanes nos dejaron algo tan importante en herencia como es el nombre de nuestro pueblo, Al-gar, y el gentilicio de algarins y algarines.

                 La cisterna, que aún se conserva hoy, es de planta cuadrangular y su acceso tiene lugar por una rampa suave de piedras de río. En su interior hay una pequeña escalera y, a su derecha, se encuentra “l’aixeta i la pica”. En el exterior existe una caseta cilíndrica por la cual se puede acceder a su interior para su limpieza. El edificio ha tenido algunas pequeñas reformas a cargo de los sucesivos ayuntamientos, no todas, dicho con todos los respetos, demasiado acertadas, ya que alguna de ellas ha terminado con la frescura del interior del mismo, y se ha procedido a embellecer su entorno. La cisterna se utilizó durante muchísimos años para proveer de agua para bebida a los vecinos hasta que, en 1949,  se instaló una fuente pública en la Plaza Mayor y, años después, se llevaron a cabo las obras para dotar a todas las viviendas de agua potable.

PASTILLES CULTURALS D’OTOS (III) L’ASGUINALDO I ALTRES COSTUMS DEL NADAL OTOSÍ

DANIEL ALFONSO MEDRANO, CRONISTA OFICIAL D’OTOS

Les festes de Nadal són un pilar fonamental de la nostra cultura amb una rica gastronomia i també amb un conjunt de celebracions que han evolucionat amb el temps. Per cert, sabeu per què celebrem la Nativitat de Jesús el 25 de desembre? Ens ho explica Joan Olivares.

Anys enrere la societat tenia menys possibilitats de viatjar i de fer compres i als nostres pobles passaven el Nadal a casa, en família i visitant els tios i parents per vore si queia alguna estreneta als més menuts. A més, la vesprada del 24 de desembre, els xiquets s’agrupaven per anar per les cases a cantar l’asguinaldo (semblant a com ara es fa disfressat de bruixa en Halloween) i així felicitar les festes. A canvi els obsequiaven amb alguns dolcets o uns dinerets.

La lletra de les estrofes mostra una combinació entre el món rural tradicional i la religiositat popular. Parla dels pastorets, dels materials casolans amb que es construeix la simbomba o de l’arribada dels Reis d’Orient, mentre que la tornada és en castellà més coneguda i té una tonalitat diferent. Hui en dia aquelles antigues cançons han sigut substituides per altres com els villancicos castellans, nadales en anglés o aquelles que consideren adequades ensenyar els mestres del moment. Però les cobles de l’asguinaldo d’Otos ens resulten conegudes perquè posteriorment les han cantades als escenaris Al Tall o Pep Gimeno ‘Botifarra’ i així s’han revaloritzat. Afortunadament, fa uns 20 anys vam recopilar la lletra i també gravàrem l’àudio d’una part dels asguinaldos de la veu de Vicenta Cabanes -Vicentica la del Forn- i Natividad Àlvarez -la tia Nati-, com podeu sentir a continuació.

L’antic asguinaldo ha evolucionat i, actualment, dies abans de la festa, membres de la parròquia recorren les cases d’Otos entregant una felicitació i també un ciriet que cal encendre a una finestra visible des del carrer la Nit de Nadal. De forma que genera una bonica estampa el fet de vore les llumetes en uns carrers en silenci on només se senten de fons algunes rialles i converses dels sopars familiars. I parlant de costums del Nadal otosí, en aquest difícil 2020 Manolo Gómez ha tornat a obrir les portes del seu betlem monumental a l’antic forn de la plaça. Mentre que les restriccions per la pandèmia que rebrota han aconsellat no organitzar la representació infantil del naixement previ a la Missa del Gall i altres celebracions s’han adaptat com és el cas del patge reial, ja que enguany la seua bulliciosa arreplega de cartes ha estat substituida per la instal·lació d’una bústia al pati del palau fins al diumenge 27 (casualment el dia que començarà a subministrar-se la vacuna a Europa) que vindrà a arreplegar les llistes de desitjos i  peticions. En quant a l’Ajuntament, ha obsequiat a cada casa una ponsètia o flor de Pasqua, a més d’un calendari de paret que en 2021 estarà il·lustrat amb imatges de canterers que es conserven a 12 cases del poble. Sens dubte, aquest inusual 2020 ens ha marcat amb tota una sèrie d’adaptacions necessàries per poder tindre un bon Nadal i que 2021 ens porte molta salut i benestar!

Fuente: http://publicacionsotos.blogspot.com/

EN LOS MALOS AÑOS, UVAS DE LA SUERTE

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Uvas, uvas para despedir el año y para desearse mejor fortuna en el siguiente. Doce uvas mágicas, simbólicas, que encierran algo de superstición y que la Iglesia vio con recelo porque las notaba paganas. Uvas que nadie sabe con precisión de dónde vinieron, aunque en general se dice que fue una costumbre importada de Francia… donde nadie las toma, al menos ahora. Uvas que fueron aristocráticas, pero que el pueblo de Madrid robó a los elegantes para atragantarse en la puerta del Sol debajo del reloj de Gobernación, en medio de una colosal jarana.

¿Cuándo empezó el asunto de las doce uvas? Hay teorías que sostienen que el Gobierno fomentó su consumo a raíz de un año de excedentes de cosecha que tenía agobiados a los productores de Almería. Dicen que fue en 1909, aunque los verdaderos apuros de los exportadores –de Almería, de Murcia y desde luego del Valle del Vinalopó– vinieron a partir de 1914, cuando la Guerra Europea hizo muy peligrosa la navegación hacia Inglaterra. Porque los puertos ingleses eran, desde mediados del siglo XIX, los destinatarios de una exportación de una fruta, tardía y muy resistente, las uvas de Ohanes, que el botánico Rojas Clemente ya valoró en 1807.

Los ingleses, en invierno, además de las pasas de Denia, consumían uvas frescas del sur que resistían bien el viaje gracias a los barriles que, por millones, se fabricaron en España. Pero no hay constancia de que se comieran doce uvas a las doce de la noche del 31 de diciembre. Sin embargo, en los primeros días de enero de 1894 aparece la primera mención a la costumbre de tomar uvas, en Madrid, con el cambio de año. Lo hizo «El Imparcial» («Las uvas bienhechoras» (01.01.1894) que dijo que «la costumbre ha sido importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza». El diario añadió que hasta entonces solo unos pocos lo hacían; pero «hoy se generaliza esa práctica salvadora» que, «proporciona la felicidad durante el año nuevo».

Al periódico «El Siglo Futuro», riguroso conservador, no le gustó que se hablara de uvas como si fuera un sortilegio de magia. Y cargó contra los que las comían a la moda y luego llamaban fanáticos y supersticiosos a quienes empleaban el cambio de año en hacer contrición de sus pecados. La humanidad, escribió el diario católico, «siempre necesita creer en algo. Lo que hay que cuando no cree en Dios, cree en el diablo».

Ese debate, que no es más que el de la fe y la razón, la frivolidad y la seriedad, la juventud y la vejez, lo vamos a ver, con mayor o menor intensidad, en las décadas siguientes, hasta nuestros días, alrededor de las fechas navideñas y, en concreto, en esta del cambio de año donde queda atrás mucho y malo y se espera mucho y bueno. Pero la controversia no pudo evitar que la costumbre de tomar doce uvas en Nochevieja se fuera extendiendo, sobre todo entre la aristocracia madrileña que desde luego ligaba los granos al brindis con champán.

En Madrid, el reloj oficial era el de Gobernación, en la Puerta del Sol, el de la famosa bola dorada. Y es allí, precisamente, donde el pueblo llano, tomando a guasa la etiqueta de los poderosos, hizo acopio de una botella de sidra, o de Anís del Mono, la juntó a doce granos de uva –y si no de pasas, castañas o lo que fuere– y se fue a hacer ruido y pasarlo bien mientras la burguesía encopetada se atragantaba con los granos.

A la 1’55 de la madrugada del 1 de enero de 1902, nuestro corresponsal en Madrid, Gimeno Vizarra, nos mandó un último telegrama antes de irse a dormir: «En el momento de sonar las doce de la noche, un gentío inmenso saluda la entrada de Año Nuevo en la Puerta del Sol. El griterío es infernal. Las gentes apuran botas de vino y botellas, comen uvas y otras cosas más solidas. Las manifestaciones de regocijo llaman la atención por lo ruidosas. Ahora comienza el desfile en la Puerta del Sol».

Fue la primera mención de las uvas de Nochevieja que podemos encontrar en nuestras páginas. Después, año tras año, vendrían más detalles: la crónica madrileña del paso de 1904 a 1905 nos informó de que la costumbre se había hecho ya muy popular y que estaba extendiéndose a los teatros, salones y restaurantes, aunque con una diferencia fundamental con la licenciosa Francia: allí se toman las uvas, se brinda y se besa a las damas; aquí se había acotado la parte final. Hasta que en 1916, Romanones, que cenaba en el Palacio de Gobernación con el gabinete, se asomó al balcón y brindó con la plebe. Populismo puro, ya ven.

«El Fénix» trae a Valencia la Navidad de Dickens

En la Navidad de 1847, la revista valenciana «El Fénix», «periódico universal, literario y pintoresco», regaló a sus lectores una primicia de valor universal, al empezar a publicar por entregas «Cuento de Navidad (A Christmas Carol)», de Charles Dickens. No dice la publicación cómo había obtenido el derecho de edición, si es que lo tenía; pero informa que el traductor fue L.M.R., iniciales que se corresponden con Luis Miquel y Roca, director literario de la publicación y notable periodista de su tiempo. Hasta el número 139, de mayo de 1848, se estuvo publicando la popular obra de un Dickens preocupado por la pobreza y la desigualdad social de su tiempo.

La adaptación del cuento vino edulcorada en algunos pasajes y tuvo también recortes. Pero es altamente destacable que el relato navideño del avaro señor Scrooge y Marley, el muerto tan muerto «como el clavo de una puerta», se había editado en Londres en 1843, solo cuatro años antes de su llegada a las páginas de la revista valenciana. En todo caso es interesante comprobar cómo el espíritu de la Navidad que hoy llamamos tradicional –tan odiado por el protagonista del relato– está ya presente en una publicación temprana, veinte anterior a nuestro propio periódico.

El obispo Benlloch cena en casa de los Gómez

La primera noticia de una fiestas de «las uvas» en una casa burguesa valenciana la tenemos el 2 de enero de 1906 en LAS PROVINCIAS, pero es a cuenta de una celebración que no existió. Una nota de Sociedad dice: «A consecuencia del fallecimiento del Sr. Miquel, ocurrido el domingo, fue suspendida la fiesta de «uvas» que debía haberse verificado para celebrar la entrada del año, en el palacio de los señores marqueses de Benicarló«… que no es otro que la actual sede de las Cortes Valencianas en la plaza de San Lorenzo.

En años sucesivos, «Lohengrin», nuestro cronista social, reflejará cenas de uvas en «casas bien» valencianas. Su reseña de 1910 dice que se tomaron «a toque de las dulces campanadas del reloj de la Catedral, buscando en ellas (en las uvas) además del rico sabor de tan exquisito fruto, la felicidad que dicen proporciona en el nuevo año a los que cumplen esa dulce ceremonia». La crónica de 1913 tiene interés especial porque resume la fiesta que los señores de Guzmán dieron, en Nochevieja de 1912, para la puesta de largo de sus hijas Teresa y Anita y, ya metidos en gastos, para recibir el año. La prueba de que la Iglesia valentina era mucho más abierta de lo que los blasquistas y sorianistas reprochaban es que a los festejos de los Guzmán asistió el obispo de Seo de Urgell, nuestro estimado monseñor Benlloch, que luego llegó a ser cardenal. Estuvo toda la jornada con sus amigos, se comió las uvas cuando llegó la hora, y poco después de las doce se fue a su Misa de Gallo, despedido a los sones de la Marcha Real.

De los salones nobles a los hoteles

En la Nochevieja de 1917, el Ayuntamiento apagó el alumbrado público de gas a traición a las doce y media. No había carbón en la fábrica de gas, una secuela de la Guerra Europea. Pero los valencianos no dejaron de salir a la calle a disfrutar, en la medida de lo posible, como hacían los señores a la luz de quinqués y candelabros. Con todo, a partir de esos años vamos a ver un trasvase interesante: los viejos salones aristocráticos se vaciarán para dar el relevo a los hoteles, donde se concentrará una nueva burguesía, sin títulos nobiliarios pero sin duda con «posibles».

En 1919, Casa Roig (Paz,32) anunció que obsequiaría con uvas a todo el que estuviera consumiendo en su restaurante llegadas las doce de la noche. En la Nochevieja de 1920 encontramos el primer anuncio de un «Reveillon» de uvas en el suntuoso hotel Reina Victoria. Al año siguiente se le unirá el Hotel Ripalda, en el Pasaje. Pero 1923 será el año el de la eclosión: es la primera Nochevieja bajo la Dictadura y la fiesta se expande, por la razón que sea: los socios de la Agricultura, tan cercanos a Primo de Rivera, hacen una cena memorable en el Palace Hotel; Marcial Cebrián regala uvas al que le compre vinos, el Hotel Inglés se suma a las cenas de sociedad y el café del Teatro Principal ofrece «menús de uvas»: ocho pesetas con champán francés; seis con otro de menor calidad, y solo 4 con sidra de la casa. Todas las clases sociales tienen su Nochevieja y pueden viajar juntas en el mismo tren.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

EL CD ELDENSE Y LA CABALGATA DE REYES


Elda. Años 50. Niños entregando sus cartas al rey Melchor.

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Desde que en Elda, tras la guerra civil, se retomaran las celebraciones de índole o tradición religiosa, la cabalgata de Reyes fue una de ellas. Ignoramos, por falta de información, el año que se celebró por primera vez. Pero sí que está documentado que durante las décadas de los años 40 y 50 estuvieron organizadas por el Frente de Juventudes de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Salvo algún año excepcional en la que no se celebró, como en 1959, esta organización juvenil organizó durante años la cabalgata que cada 5 de enero llevaba juguetes y ropa a los niños más necesitados de la población.

Si bien el origen de esta celebración tradicional está en la recuperación de las tradiciones populares de raíz religiosa, hay un precedente que debe ser tenido en cuenta a la hora de historiar la celebración de la noche de Reyes en Elda.

Este precedente se retrotrae al año 1933. Siendo alcalde de Elda el industrial Joaquín Vera Pérez, del Partido Republicano Radical, el jueves 28 de diciembre de ese año, los directivos del Club Deportivo Eldense se dirigieron al Ayuntamiento de Elda solicitando la cooperación económica municipal para la organización de una cabalgata que el día 5 de enero de 1934 pudiera hacer llegar un juguete a todos los niños pobres de la ciudad.

Desconocemos la respuesta municipal a esta iniciativa del club deportivo y si llegó a organizarse aquella cabalgata o se quedó en un intento frustrado. Quizás los violentos disturbios de diciembre de 1933 en los que se proclamó la huelga general revolucionaria, con tiroteos, llegadas de tropas de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto, con numerosas detenciones, aconsejaron desistir de aquella iniciativa. De un modo u otro, la ausencia de noticias o referencias directas o indirectas apunta hacia la no cristalización de aquella idea que hubiera permitido que la cabalgata de Reyes Magos de Elda cumpliera 86 años.

Habrá que esperar hasta un momento impreciso de la década de los años cuarenta del siglo XX para que se inicie esta celebración, que durante décadas tanta y tanta alegría e ilusión ha desbordado por las calles de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com

¡VIVA LA PEPA!

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

El coronavirus se está recrudeciendo en nuestras tierras, al extremo que el Consell va a dictar normas más restrictivas, para intentar frenar su expansión que casi parece que se ha ido de madre. Al citar esta frase hecha, caigo en la cuenta que su significado, para muchos, es el desmadre abandonando las buenas costumbres que la autora de nuestros días nos inculcó. Pues no es así. Salirse de madre, hace referencia a los ríos cuando se desbordan y el agua supera el cauce, es decir la madre de la vía fluvial. En otras palabras, salirse de madre indica la inundación que provoca la corriente, con los inconvenientes que ello supone.

Pues bien. Una de las causas del crecimiento de esta pandemia ha sido la irresponsabilidad de algunas personas que se han dedicado al «¡Viva la Pepa!» en forma de juergas descontroladas, que han favorecido, no poco, la expansión de los contagios. Viva la Pepa es una frase hecha cuajada cuando se aprobó la primera constitución liberal española en Cádiz, en plena Guerra de la Independencia. La carta magna de los derechos de los ciudadanos se juró y aprobó en día de San José de 1812, de ahí que se la conociera, popularmente, como «La Pepa». Para los absolutistas, enemigos acérrimos de los ciudadanos progresistas, el grito de «¡Viva la Pepa!» venía a significar algo así como «¡Viva la juerga!», «¡Viva el desenfreno!»… en atención a las muchas libertades que concedía a la población el texto legislativo. Los partidarios de una monarquía absoluta, abominaban de estas reformas que suponían un freno a las prerrogativas del rey y que juzgaban como subversivas. La frase hecha, era, por tanto, un alegato a la libertad, y acabó significando una expresión del «haz lo que quieras». H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

‘ALZIRA, AYER Y HOY’ EL REY DON JAIME, DE ACTUALIDAD

“Alzira, ayer y hoy” es una colección de crónicas publicadas en su día en el periódico “Las Provincias” en las que AURELIANO J. LAIRÓN PLA, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ALZIRA y archivero municipal nos acerca a la gente, raíces, historia y costumbrismo de nuestro pueblo.

Si Lairón no hubiera tenido la inquietud y preocupación por recuperar ciertas historias y tradiciones, muchas de estas hubieran desaparecido poco a poco con la tradición oral.

Como bien dijo en su día la artista Elena Negueroles, “Leer, y en este caso escuchar, a Aureliano Lairón es lo más parecido a una larga y agradable sobremesa conversando con un amigo”.

Periódicamente, en el diario digital El Seis Doble, el propio autor irá desgranando esta Alzira de ayer y hoy.

PARA ESCUCHAR EL AUDIO PULSA EN LA FUENTE DE ESTA NOTICIA

Fuente: http://www.elseisdoble.com