UN PRIMERO DE MAYO DE TRANSICIÓN

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Con las primeras elecciones generales libres en el horizonte (15 de junio) para la constitución del Congreso de los Diputados y el Senado, y en una España que anhelaba libertad, el uno de mayo de aquel año de 1977 se constituyó en un eslabón más de la voluntad popular, y en especial de los trabajadores eldenses, en su apuesta por la transición hacia la democracia.

Hacia escasos meses que se había aprobado la Ley para la Reforma Política, por la que se iniciaba el desmantelamiento del régimen franquista y se abría el camino hacia la democracia parlamentaria de corte europeo; hacía un mes de la entrada en vigor de la Ley 19/1977 sobre regulación del derecho de asociación sindical; y el 9 de abril se legalizó el PCE, como muestra de la inquebrantable voluntad del primer gobierno de Adolfo Suárez en su apuesta por la plena recuperación de las libertades democráticas. En este contexto acelerado de cambio político la fecha del domingo 1º de mayo se convirtió en todo un reto para los emergentes sindicatos libres y la movilización obrera tras 38 años de represión.

Con tal motivo, las organizaciones sindicales y políticas eldenses convocaron un mitán en la pista polideportiva municipal para ese domingo. En los exteriores del mismo, se concentraron alrededor de un millar de personas. Sin embargo, la falta de la preceptiva autorización del gobierno civil de la provincia impidió su celebración. La tensión de los asistentes era evidente y se veía incrementada por la presencia vigilante de las fuerzas del orden público. La efervescencia de los ánimos era evidente. La lucha obrera era la lucha por la Libertad.

Aún a pesar de la presencia policial, la manifestación con la participación de unas 300-400 personas, según fuente oficiales, se puso en marcha alcanzando la avenida de Chapí y ascendiendo por la calle Padre Manjón, siguiendo por Poeta Zorrilla, llegó hasta la plaza Sagasta, entonces conocido como plaza de los Mártires de la Revolución Nacional Sindicalista (R.N.S.). En aquel punto, y ante la voluntad de llegar hasta la plaza Castelar, las fuerzas policiales fueron dispuestas para interceptar el recorrido, procediendo a disolver a los manifestantes, en el transcurso de la cual se produjeron algunas carreras y cargas de la Policía Armada, popularmente conocida como “los grises”.

Del mismo modo y también aquel 1 de mayo de 1977, la llegada de un vehículo de la Guardia Civil al cementerio municipal supuso la dispersión del centenar de personas congregadas en la puerta para rendir homenaje al joven Teófilo del Valle.

Fuente: https://www.valledeelda.com