Arxiu diari: 16 de maig de 2026

CAPITOL, UN CINE PERDIDO EN EL TIEMPO

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Los cines clásicos, las grandes salas de proyección del siglo XX han ido muriendo, han desapareciendo de la piel de la ciudad, de modo que solo los más mayores tienen recuerdos del tiempo que disfrutaron delante de aquellas pantallas, en salas de enorme capacidad. Hoy queremos evocar la memoria emocional del cine Capitol, uno de los más brillantes empeños del empresario Emilio Pechuán, un espacio donde miles de valencianos pasaron horas de emociones y felicidad, aunque para sus nietos aquello sea, hoy, un restaurante de línea italiana.

El precioso libro ‘Els cines de València’, de Miguel Tejedor, lleva en la portada un dibujo de Paco Roca que reproduce una escena de público ante el cine Capitol. El libro, editado por el Ayuntamiento el año pasado, es una recopilación de todos los lugares que se han dedicado a proyectar cine desde que el invento llegó a la ciudad. Es, pues, una generosa fuente de noticias, recuerdos y emociones en la que hemos buceado a raíz de las fotografías que ilustran estas páginas. Que fueron hechas por José Cabrelles Sigüenza en 1931, cuando el cine estaba a punto de inaugurar.

El Capitol, situado en el número 12 de la calle de Ribera, es obra del arquitecto Joaquín Rieta Sister que, según nos informa el libro, también levantó las salas Tyris y Valencia. Es ahí donde entra en escena la figura de Emilio Pechuán Giner, médico de profesión, que sin embargo entró en el negocio del espectáculo al contraer matrimonio. El Lírico fue su primera sala de dine; a él siguieron el Capitol, pero también el Coliseum, el Tyris, el Rex, más el Gran Vía y el Oeste, una constelación de locales que durante más de cuarenta años regentó el fundador, salvo el periodo de incautación por UGT-CNT, durante la guerra.

«Localidades en La Teatral, calle de Ribera, y en la taquilla». Una nota de prensa, en nuestras páginas, anunció la llegada del Capitol a la cartelera. Era el 21 de marzo de 1931, un tiempo de emociones electorales, que se incrementaron desde que el día 23 se restablecieron las garantías y se levantó la censura de prensa: descartadas las elecciones generales, todo indicaba que el porvenir se podía jugar, a cara o cruz, en las elecciones municipales convocadas para el 12 de abril.

La inauguración tuvo lugar en la noche del 28 de marzo. «Valencia cuenta con un nuevo salón de cinematógrafo que, ciertamente, tiene condiciones excepcionales de capacidad, y reúne detalles de confort y buen gusto muy dignos de ser alabados», escribimos en LAS PROVINCIAS al día siguiente. El Capitol lucía una austera fachada de ladrillo visto. Ángulos rectos, ninguna curva; un cierto aire industrial, sobrio, como tomado de las últimas construcciones de Nueva York. Una marquesina elemental, también de líneas rectas, y un rótulo nítido, contundente, con letras versales: CAPITOL. Rieta y Pechuán coincidieron en que el interior debía ser también sobrio. «El vestíbulo, de tonos claros, con hermosas verjas, grandes puertas de cristales, arbustos y decorado muy bien, ya dispone a la buena impresión. Su decoración moderna recuerda las de las salas Gaumont y Pleyel de Paris. Tonos neutros, grises y oro viejo», dijimos en el periódico.

El bar estaba dotado de comodidad y buena iluminación; los corredores se plegaron a un diseño que llevaba a pensar en arcos apuntados, casi claustrales. Con todo, el derroche decorativo se concentró en la sala de proyección, dotada de unos zócalos elegantes, un friso alto con trabajos modernistas en escayola y un notable plafón en el techo. Sobre el escenario, presidiéndolo todo, la escultura de una mujer yacente, de atrevida línea modernista, modelada por el escultor Ricardo Boix Oviedo: en los años venideros fue el emblema inconfundible de la sala.

Libro de Miguel Tejedor con portada de Paco Roca reproduciendo el Capitol.

Libro de Miguel Tejedor con portada de Paco Roca reproduciendo el Capitol. Damilia Bernardos Benique.

Pero la conjunción de empresario y arquitecto iba a dar más de sí. Como Tejedor señala en su libro, esta fue la primera sala valenciana que introdujo «la curvatura en las filas de butacas, formando un arco en torno a la pantalla, con la finalidad de que los espectadores se encuentren tan encarados como sea posible en dirección a la pantalla». Un diseño adecuado del suelo de la sala –en forma de suave cuchara—mejora todavía más la visibilidad del espectador. Al que por otra parte se le ofreció un doble sistema de proyección Western Electric, dotado de la mejor tecnología norteamericana, tanto para la nitidez de proyección como para la perfecta sincronización del sonido con la acción y la dicción de los actores.

La reseña de nuestro periódico no olvidó los detalles: «Completaron las gratas impresiones de la velada, el ser obsequiadas las señoras con tubitos de perfume y ramos de flores de la calle Robillard». El Capitol tuvo 1.429 asientos, de los que 880 estaban en su gran patio de butacas. La noche de estreno se puso en pantalla la película ‘El Presidio’, pero en su versión española, dirigida por el español Edgard Neville y el americano Ward Wing. La cinta, como fue común en esos años, tuvo doble versión: una para Estados Unidos, en inglés, y otra de habla española con Juan landa, José Crespo y Tito Davidson en los papeles principales.

Manuel Benique, el periodista de la radio y el cine

Las imágenes que ilustran estas páginas nos las ha hecho llegar la familia Bernardos Benique. Pertenecieron a uno de sus parientes, Manuel Bernardos Sellés, que fue periodista y publicó sus trabajos en ‘La Semana Gráfica’. Los años en los que la radio creció, el tiempo en que el cine se volvió parlante y musical concide con el final de la dictadura de Primo de Rivera y la proclamación de la República.

Manuel Benique se responsabilizó de una sección de radio y música. Vinculado al grupo de Enrique Valor, Benique lamentó una y otra vez el fracaso del endeble proyecto radiofónico valenciano del año 1925, el del Hotel Reina Victoria, y pugnó para que cuajara cualquier otro que fuera solvente. Por esas fechas, impulsó el de Unión Radio, que habría de convertirse en la actual Radio Valencia: él dio la noticia de que la estación emisora se ubicaría en la calle de don Juan de Austria. Con todo, en este caso nos interesa saber que el 31 de enero de 1931 inició en ‘La Semana Gráfica’ una sección dedicada al cine. Llevaba por título ‘Film’ y se estrenó con un comentario en defensa de la película ‘Sin novedad en el frente’, que en su estreno en Berlín «fue silbada y pateada por el público alemán y más tarde suspendida por la rígida providencia de la Alta Censura». Sin rodeos, Benique lamentó «la absurda coacción del partido nacional socialista», y de las autoridades alemanas, en una línea de defensa de la libertad de creación que queda visible en todos sus trabajos posteriores.

Nuestro crítico escribió de las pruebas que se realizaban para hacer cine en color, y de un arte que estaba empezando a hablar, una facultad que le conectaba con el campo de la música clásica, aunque planteaba el reto de los idiomas. Las noticias de la llegada a Valencia del cine Capitol, el proyecto de Emilio Pechuán, pueden seguirse bajo su firma. Nota muy curiosa del quehacer de Manuel Benique fue su viaje a Barcelona, donde toda la crítica esperaba la llegada de Charles Chaplin… y lo que allí ocurrió. Porque Charlot chasqueó a la nube de informadores y estos se tuvieron que «conformar» con la «novedad» de la proclamación de la República Catalana por Francesc Macià. El 2 de mayo de 1931, cuando la República dejó de requerir espacio en todas las publicaciones ‘La Semana Gráfica’ pudo insertar el reportaje a doble página del nuevo cine Capitol de Emilio Pechuán.

Fuente: https://www.lasprovincias.es