Arxiu diari: 8 de novembre de 2024

LOS OJOS QUE HAN VISTO TRES RIADAS

MANUEL GARCÍA

Una memoria privilegiada y un testigo de la historia valenciana de las últimas décadas. Pocas personas en la provincia de Valencia conservan su lucidez para recordar lo que pasó. Lo bueno y lo malo. Pero, por desgracia, el periodismo ha de contar las tragedias. ALFONSO ROVIRA MARÍN (CRONISTA OFICIAL GRÁFICO DE ALZIRA) ha vivido tres de las que se estudiarán en el futuro: la riada de Valencia de 1957, la rotura de la presa de Tous que afectó a la Ribera en 1982 y ahora, esta DANA del ya fatídico 29 de octubre de 2024. Las tres siempre en un mes de octubre.

ROVIRA apenas llevaba dos años trabajando en la emisora de la Cadena Ser en Alzira. Aunque nacido en la localidad murciana de Caravaca de la Cruz en 1931, con apenas tres años llegó hasta la capital de la Ribera Alta, ciudad que ya no ha abandonado. En octubre de 1957, junto al locutor Ismael Mascarell se mantuvieron «expectantes toda la noche por si el río se desbordaba. El arroz estaba en los secaderos y había preocupación por que se echara a perder». Esta primera tragedia de grandes magnitudes que vivió apenas afectó a su área de influencia, pero estuvo alerta toda la noche por si tenía que informar. Siempre al pie del cañón.

La que sí le afectó de pleno, y es la fecha más recordada en la historia de la comarca de la Ribera es la del 20 de octubre de 1982.

Esos días y esas semanas lo dio todo por informar. Con un ritmo que muy pocos podrían seguir. Movió cielo y tierra para poder emitir, en un momento en el que los transistores eran el vehículo perfecto de transmisión de las noticias. Él mismo fue testigo del momento más temido y recuerda las palabras fatídicas que pronunció un teniente de la Guardia Civil de Carlet: «En estos momentos revienta la presa». El pantano de Tous se resquebrajó y arrojó miles de litros de agua sobre una comarca que aún hoy recuerda con señales en los edificios que indican que hasta aquí llegó la riada.

La imposibilidad de permanecer en la localidad, en la que se acumulaba gran cantidad de agua, no fue un problema. Apenas hubo un paréntesis de apenas dos días sin poder emitir, desde el miércoles 20 hasta el viernes 22. Ese día ya se reanudaron las emisiones, con la llegada de un grupo emisor a la partida del Torretxó, para poder informar a la población.

La radio se convirtió en 1982, el año del Mundial de España, en el ‘Estoy bien’ de las redes sociales de la actualidad. «Tenía colas de gente que querían hablar por la radio para decir que estaban bien y que sus familiares los pudieran escuchar», recuerda. Los alcaldes, por supuesto, también pasaron por el micrófono de ROVIRA y realizaron peticiones y emitieron quejas por sentirse abandonados que resultan desgraciadamente muy parecidas a algunas que se han escuchado en los últimos días por parte de otros primeros ediles con respecto a esta DANA.

Un colchón y la radio. Muy poco más. Con eso, Alfonso, uno de los vecinos más conocidos de Alzira, tenía todo lo que necesitaba. Apenas unas horas de descanso y vuelta al trabajo para informar de la evolución de los acontecimientos, como las visitas de los entonces Reyes de España don Juan Carlos y doña Sofía y del Papa Juan Pablo II. Y así durante un mes, sin apenas respiro.

Pero, además de la labor estrictamente informativa, el aún hoy incansable periodista, con 93 años a sus espaldas, también tenía tiempo para ayudar a los que más lo necesitaban, damnificados que, desgraciadamente, hoy vuelven a recorrer las calles con mirada perdida y ojos cansados. Son otros pero son los mismos. Él mismo conducía en busca de los camiones que traían alimentos desde la localidad de Tavernes y los guiaba para que la ansiada comida llegara hasta sus vecinos. Esto provocó que el día en que estaba en una cola para repostar gasolina para su vehículo, un comandante del ejército le dijera al responsable de la cuba: «A este señor le pone gasolina el primero». Su ingenio no tenía fin: «Fui a un bar, pedí una botella de plástico» y creó un embudo para poder echar el combustible en su coche.

Ahora, en 2024, ROVIRA ya lo ve todo como un testigo privilegiado, con ganas de seguir conociendo lo que pasa. Con evidentes paralelismos con el pasado. A sus 93 años confiesa que ver los efectos de la DANA por televisión, que tampoco han dejado unas graves consecuencias en su Alzira, le han despertado viejas sensaciones: «Todos esos trastos acumulados en las calles llenas de barro me traen recuerdos del 82». Confía en que ahora todos puedan ir recuperándose poco a poco: «Saldrán adelante pero costará». Como hizo Alzira y la comarca de la Ribera en 1982. Unas palabras a las que hay que prestar atención.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

‘AL CAPDAVALL’, EL POBLE

LLUÍS MESA, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

En estos moments, resulta difícil escriure les primeres línies sense barrejar els sentiments, la tristor i les frustracions. He viscut moltes vivències intenses. Així que intente traure les conseqüències dels esdeveniments que han passat. Sé que resulta difícil perquè els efectes de la DANA, el deteriorament material i especialment les desgràcies personals duraran anys. No obstant això, trobe la locució ‘al capdavall’ per expressar-me i dir què passa després de tot. Podria emprar-la per a referir-me ‘a la part inferior’ o ‘al fons de’. Tanmateix, preferisc utilitzar-la com a sinònim de ‘finalment’ o ‘després de véncer tots els obstacles o totes les consideracions’.

La realitat dels carrers, per als qui hi hem estat, era indescriptible. La ficció superava la realitat. Les infraestructures trencades, els cotxes formant falles i les cases destrossades et deixaven sense paraules. Però, ‘al capdavall’, em quede amb el dolor de les famílies trencades per les morts o per haver perdut la casa. He estat en la planta baixa de Fran, de la Torre, traient el fang sense fi que envoltava maquinàries. He entrat en la casa de Mar d’Alfafar. És l’amiga de la meua filla. La part baixa de la vivenda està perduda. Em superà mirar el carrer estret pels trastos inservibles situats a les dos bandes i per la falla de cotxes que col·lapsaven un balcó.

Les llargues caminades m’han permés conéixer l’home que anava a sa casa de Massanassa. Se li havien trencat les sabatilles. També he caminat amb la parella que anava carregada sense límits fins a Catarroja per a socórrer amics que ho havien perdut tot. He travessat la “passarel·la de l’Esperança” plena de jóvens que són un exemple. Encara que s’ha intentat frenar el voluntariat lliure, este no ha cessat. ‘Al capdavall’ he viscut com el poble ha protegit el poble.

Mónica, la directora del CEIP La Laguna de la Palma engolit pel volcà, em pregunta com està la situació. Al seu centre poguérem ajudar-lo. Em diu que els valencians tenen un gran cor i molt de coratge. Comenta que ara la seua pala per a llevar fang és emocional, però que ajudaran les escoles. ’Al capdavall’ veig que la solidaritat sincera no té fronteres.

En definitiva, pense que ‘al capdavall’ ens ajuda a entendre el que succeïx quan es vencen obstacles. Entre la bona gent unida, brolla la solidaritat imparable.

Fuente: https://www.levante-emv.com