Son muy escasas las referencias a representaciones teatrales en Sax anteriores al siglo XIX. Una de esas ocasiones, el 19 de agosto de 1773, fue motivo de conflicto entre el Concejo de Sax y un vecino de Villena por una cuestión de protocolo.
Ese día se celebraba la festividad de su Patrona con una comedia en la plaza del Parador, donde se entabló una fuerte discusión entre un regidor del Ayuntamiento de Sax y un forastero que ocupaba una de las plazas reservadas al Ayuntamiento.
Dicho regidor, en cumplimiento de su cargo, intentó levantar del asiento que ocupaba un forastero, y al no querer abandonarlo, causó gran escándalo entre los que se hallaban presentes, hasta que por mediación del presbítero Don Agustín López, se pasó a otro asiento dando muestras de irritabilidad y mala educación. El Ayuntamiento acordó abrir información para remitirla al Capitán General de Valencia, puesto que, según el Escribano de la villa, le conocía y era natural de Villena, teniente graduado del Regimiento de Dragones de Sagunto, que estaba de guarnición en dicha ciudad.
Según la certificación del escribano, Cristóbal Lillo de Navarro, “el sujeto… se havía puesto en los Asientos de Villa a ver la Comedia que en dicha tarde se havía de representar, y reusaba quitarse de ellos, era de la ciudad de Villena; oficiosamente me llegué a él y reconozí ser Don Francisco Fernández, natural de ella, Theniente Graduado del Regimiento Dragones de Sagunto, y comisionado de Vandera en la citada ciudad, el qual se hallaba sin Insignia alguna de tal oficial, vestido de chupa y calzón de ante, capa larga, redecilla y sombrero redondo, a quien le esforzé en gran manera para que del Asiento de Villa se mudase al de al lado que era tan dezente, siempre me respondió que no quería; pero, en fin, se quitó de dicho Asiento a nuevas instancias y ruegos de Don Agustín López, Presbítero de esta villa, que más próximamente se encontraba, manifestándole a dicho sazerdote y diciéndole en voz alta que por él se quitaba y no porque la villa se lo mandaba…”
Hace 150 años, tal día como hoy, pero un domingo 7 de septiembre de 1873, Emilio Castelar y Ripoll era elegido presidente del Poder Ejecutivo de la República Española, máxima magistratura del Estado.
No es lugar este y momento de biografiar a Castelar (Cádiz, 1832-San Pedro del Pinatar, 1899) ni en lo personal ni en lo profesional ni mucho menos en su trayectoria política. Libros, artículos, tratados y hasta entradas suficientemente contrastadas de la enciclopedia libre “Wikipedia” aportan abundante información de fácil alcance y comprensión para quién esté interesado.
La dimisión de Nicolás Salmerón, tercer presidente de la República en tan solo 7 meses, cuya labor de gobierno había conseguido, a excepción de Málaga y Cartagena, atajar y acabar con el movimiento cantonalista en todo el país, motivó la elección de una nuevo presidente.
El día 7 de septiembre de 1873, día de su 41 cumpleaños, Emilio Castelar fue investido por las Cortes como presidente del Poder Ejecutivo, recibiendo el apoyo de los diputados de la derecha republicana y del centro derecha de Salmerón, obteniendo 133 votos frente a los 67 conseguidos por el republicano federalista Pi y Margall.
Hombre de firmes convicciones democráticas y religiosas, dos días después de su designación (9 de septiembre), y con unos claros objetivos políticos, obtuvo de las Cortes la concesión de facultades extraordinarias para combatir a los carlistas y la rebelión cantonal que desangraban a España. Poderes que se vieron ampliados el 21 de septiembre, con la concesión de mayores poderes extraordinarios como la suspensión de las sesiones parlamentarias hasta el 2 de enero, que le permitieron gobernar por decreto sin tener que dar explicaciones ni responder ante las Cortes. Atribuciones “cuasi dictatoriales”, al modo de la Roma republicana, que le permitieron adoptar medidas necesarias para mantener el orden, garantizar la supervivencia de la República y evitar la desintegración del Estado. Así reorganizó el cuerpo de artillería, disuelto unos meses antes; dotó al Ejército de unos nuevos 200.000 mil hombres mediante la movilización de reservistas y la convocatoria de una nueva leva de soldados, además de la incorporación de unos nuevos 35.000 guardias civiles y de la reorganización de la milicia urbana, purgada previamente de republicanos federalistas. Todo ello, complementado con la obtención de un empréstito de 100 millones de pesetas para hacer frente a los gastos bélicos para combatir a los carlistas en el Norte, Cataluña y el Maestrazgo; a los cantonalistas de Málaga y Cartagena; y a los independentistas en Cuba (Guerra de los Diez Años, 1868-1878).
Con el reforzamiento del Ejército buscó el apoyo de los conservadores y de los republicanos unitarios de Cristino Martos. El hecho de que Castelar se apoyase en militares claramente monárquicos (Martínez Campos, Pavía y otros) hizo que perdiera el apoyo y confianza de sus correligionarios republicanos como Salmerón (centro), que pasó a liderar la oposición a Castelar en el Congreso. La frontal oposición del federalista Pi y Margall (izquierda) y del moderado Salmerón motivaron una moción de censura el 2 de enero de 1874.
Tras un arduo e intenso debate parlamentario en la madrugada del 3 de enero se votó la cuestión de confianza al gobierno, siendo derrotado Castelar por 100 votos a favor y 120 en contra. Resultado que obligó a Castelar a dimitir. Tras lo cual se hizo un receso de la sesión durante cual Pi y Margall, Salmerón y Figueras se reunieron para acordar quién iba a presidir el gobierno.
A las siete menos cinco de la mañana se reanudó la sesión y cuando se estaba iniciando la votación de investidura del nuevo gobierno se supo que las tropas Pavía habían rodeado el edificio del Congreso y el propio general se encontraba en la plaza frente al edificio. Dos ayudantes suyos le entregaron una nota a Salmerón, presidente de las Cortes, que decía: «Desaloje el local».
A continuación, penetraron en el edificio los soldados del regimiento de Mérida, seguidos por los guardias civiles encargados de la custodia del edificio. Hubo disparos al aire en los pasillos para que los diputados aceleraran el abandono del hemiciclo. Uno de los últimos en salir fue el todavía presidente del Poder Ejecutivo Emilio Castelar, a quien se acercaron dos diputados de la extrema derecha monárquica y republicana unitaria para pedirle, por encargo del general Pavía, que asistiera a la reunión que iba a convocar este para formar un “gobierno nacional”, a lo que Castelar se negó.
Como el tribuno eldense rehusó el ofrecimiento del general Pavía para que presidiera el «gobierno nacional» que él proponía porque no estaba dispuesto a mantenerse en el poder por medios antidemocráticos la presidencia del Poder Ejecutivo de la República la asumió el líder del Partido Constitucional el general Serrano, quien se fijó como objetivo prioritario acabar con la rebelión cantonal y con la Tercera Guerra Carlista.
Ah!, se me olvidaba: ¡Aviso a navegantes!. Todos sabemos que don Emilio Castelar nació en la gaditana plaza de la Candelaria, pero no podemos negar sus propias palabras, fiel reflejo de su sentimiento hasta el final de sus días, cuando al referirse a Elda lo hacía diciendo “Mi pueblo”. Por tanto, no será este cronista quién niegue tal sentimiento de paisanaje eldense a tan ilustre personaje, pues por la misma norma varios cientos de eldenses pasarían ipso facto a ser alicantinos por haber visto los primeros rayos de sol en el Hospital General de Alicante; por no hablar de aquellos miles de eldenses que se sienten como tales aun habiendo nacido en diferentes poblaciones de Alicante, Albacete, Murcia, Granada, etcétera. Pues ya lo dice el refrán: “Uno no es de donde nace, sino de donde pace”. Por tanto, ¡Allá con su conciencia, los defensores de la pureza de sangre eldense!
El CRONISTA DE TORRES TORRES, JUAN CORBALÁN DE CELIS, inaugura la nueva sección ‘Crónicas y Leyendas de Morvedre’ hablando de la festividad de la población.
Tal y como nos cuenta en esta entrevista, la imagen de la Virgen de la Leche, es una imagen digna de comentar.
En esta entrevista nos lo cuenta todo.
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La capital de la Plana acoge este martes la reunión semanal del Consell. Se trata del primer encuentro del mes de septiembre, un simbólico arranque de curso político que el órgano autonómico ha decidido celebrar en Castelló coincidiendo con las actos conmemorativos del 772 aniversario de la fundación de la ciudad.
Será la primera vez en esta nueva legislatura que este encuentro tenga lugar en el ayuntamiento de Castellón, ya que aunque durante el gobierno anterior ya se decidió deslocalizar estas sesiones semanales y celebrarlas a lo largo de toda la Comunitat, en Castelló, sí se había hecho en la Casa dels Caragols, pero aún no en el consistorio.
Esta previsto que, sobre las 9 vayan llegando todos los participantes, entre ellos el President de la Generalitat, a quien la alcaldesa agradeció públicamente la deferencia de trasladar la celebración de esta reunión a la ciudad: “La reunión del Consell “tendrá lugar el próximo martes, día 5, en el ayuntamiento de Castellón, en conmemoración de unas fechas tan señaladas como estas, algo que debemos agradecer al presidente Carlos Mazón y a su equipo”.
A las 9:15, dará inicio la sesión, que esta previsto que finalice alrededor de las once, hora en la que el consistorio ha previsto un acto conmemorativo del 772 aniversario de la fundación de Castellón de la Plana en el Salón de Actos con la participación del CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD (DE CASTELLÓ), D. ANTONIO GASCÓ y entrega por parte de la alcaldesa de Castellón al presidente del Consell y al resto de miembros del Consell de un diploma conmemorativo de la reunión.
Con todo, y más allá de la lógica lectura política que afines y oposición al gobierno puedan hacer de la celebración de esta reunión en Castelló, la alcaldesa, que en campaña política insistió en que iba a ser reivindicativa, se comprometió públicamente a preguntarle al presidente por uno de los gestos que más ha enfadado a muchos castellonenses y que parece haber empañado a la opinión pública. Y es que si por un lado, se iniciaban los trámites para que volviera a funcionar el CICU de manera territorial, con sedes en Alicante y Castellón, por otro, de nuevo la provincia se quedaba fuera de las mejoras sanitarias en servicios sanitarios como atenciones en fin de semana para protocolos de respuesta a casos de ictus hemorrágicos.
Todo está listo ya para la celebración, mañana, de la gran cena de gala que, cada cuatro años, organiza el periódico Mediterráneo para dar la bienvenida a los alcaldes y alcaldesas de Castellón.
Este encuentro se lleva a cabo desde hace más de tres décadas y congrega a los representantes de las corporaciones formadas en las localidades de la provincia, a raíz de los comicios municipales.
La cita, que contará con más de 150 invitados, se celebrará en los Jardines del Hotel Orange, en Benicàssim, un espacio que acogerá, a partir de las 20.30 horas, el encuentro de los munícipes que regirán los designios de los consistorios castellonenses durante los próximos cuatro años.
En esta ocasión, la tradicional cita de Mediterráneo con el mundo de la política contará con la presencia del presidente de Prensa Ibérica, Javier Moll, que junto al director del diario, Ángel Báez, y los directivos del grupo editorial ejercerán de anfitriones de la velada. Asimismo, un amplio equipo de redactores y corresponsales de Mediterráneo acompañarán en esta velada especial a representantes municipales que han confirmado su asistencia al evento, en la que colabora Facsa, del Grupo Gimeno, y al que también asistirá la presidenta de la Diputación Provincial, Marta Barrachina.
Programación
El presidente de EPI será el encargado de inaugurar la parte más institucional de la gala, con una intervención en la que dedicará unas palabras a los presentes, tras la cual el director del periódico también se dirigirá a los invitados. A continuación, se llevará a cabo un acto homenaje al profesor y colaborador emérito HENRI BOUCHÉ (CRONISTA OFICIAL DE BORRIOL), en reconocimiento a toda una vida dedicada a la docencia y la comunicación, que incluirá la entrega de una placa conmemorativa al protagonista.
La interpretación de una pieza musical, a cargo del dúo de voz y guitarra, integrado por Vignesh Melwani y Carla Motis, servirá de broche a este emotivo momento y como preludio del inicio de la cena-cóctel, que incluirá sofisticadas propuestas gastronómicas y cuya ambientación correrá a cargo de las melodías de los artistas.
Con la celebración de esta cita, cada cuatro años, que ya se ha convertido en una tradición, el equipo de Mediterráneo estrecha vínculos con los nuevos munícipes y favorece un marco distendido en el que los alcaldes tienen la oportunidad de encontrarse y debatir sobre los principales temas que centrarán sus mandatos, y la gestión diaria en sus respectivas localidades: la situación económica y política, el empleo, la financiación, las políticas de igualdad o la reivindicación de mejores infraestructuras.
Massanassa ya cuenta con CRONISTA OFICIAL. SE TRATA DE FRANCESC RODRIGO COMES, más conocido como Paco el bibliotecario, puesto que ocupa este puesto desde hace 40 años. Realmente Paco ya ejercía de “medio cronista”. Tal y como relata él mismo, fue en 1983 cuando accedió a una plaza en el Ayuntamiento de Massanassa bajo el nombre de bibliotecario, archivero y cronista, cargo que se fue modificando hasta alcanzar el de gestor cultural.
Ahora, con 68 años y la jubilación a la puerta de la esquina, el consistorio quería darle carácter oficial al puesto de cronista. Para ello, publicó las bases y abrió un concurso al que sólo se presentó Paco.
En el último pleno, se aprobó su nombramiento con los votos a favor del PP, y la abstención del PSPV, cuya portavoz, Clara Quiles, aseguró que celebra que sea Paco el elegido, aunque no está de acuerdo en el proceso de selección , “porque se le ha querido disfrazar con una apariencia de transparencia que es imposible, cuando las bases han salido del área que ostenta el elegido”.
“Había que hacer las cosas como tocaba, con un proceso abierto, para darle oficialidad a este puesto. Ahora ya tenemos cronista oficial y estamos muy contentos de que sea Paco”, explica el alcalde Paco Comes (PP), quien considera que todo pueblo necesita contar con esta figura.
Más contento aún está el elegido. PACO RODRIGO asegura que “es de agradecer que el Ayuntamiento de Massanassa haya apostado por preservar las costumbres, las tradiciones y la historia, y que como mínimo haya una persona que se encargue de forma oficial, aunque está claro que hay otros eruditos e historiadores que lo puedan hacer por su cuenta. Y que esa persona sea yo, es todo un honor y un orgullo”.
Un puzzle de historias
PACO tiene claro qué es lo que quiere hacer como ya cronista oficial. “Me gustaría reconstruir la historia y las tradiciones locales a través de los testimonios orales. Quiero escuchar a los vecinos más mayores, y ayudar a conectar esas historias para darles forma y poder dejarlas plasmadas en un soporte físico, para que no se pierdan. Esto es como un puzzle. Hay muchas piezas que son historias personales, pero que al final tienen un nexo común que es el que yo me encargo de hilar”, señala.
El ya nombrado CRONISTA asegura que, en esa tarea “me beneficia bastante haber sido el bibliotecario tanto tiempo. En estos 40 años han pasado muchas generaciones, he visto nacer y desarrollarse entidades, asociaciones, fallas y filaes, y tengo ya una base en la que trabajar”, sentencia.
ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA
Hace doce décadas, aunque no era costumbre celebrar elecciones en verano y que yo sepa nunca lo había sido, en Orihuela se efectuó el domingo 12 de julio unos comicios parciales para diputado a Cortes por ese Distrito, motivadas por la designación de Trinitario Ruiz Capdepón como senador vitalicio, que se materializaría por Real Decreto de 20 de junio de 1903. Un mes antes se fundaba en nuestra ciudad «La Liga Católica», siguiendo las directrices dadas por el Papa León XIII que fueron secundadas por numerosos arzobispos y obispos españoles.
Para ello, en los primeros días del mes de abril se reunían en el Palacio Episcopal oriolano un grupo de distinguidas personalidades, para dar lectura a las bases por las que se iban a regir y mostrar su conformidad para su constitución. En concreto, en principio, se fundaba para la defensa de la Religión ante el mal momento que se estaba atravesando para la misma y por la indiferencia de los católicos. Así como, con intención de que preponderara la Religión a la política. De esta forma, la prensa consideraba que sería uno de los organismos más fuertes y numerosos en la población, con las riendas del marqués de Lacy como presidente. Por otro lado, en el aspecto político, mientras que los liberales de la mano de Francisco Ballesteros Villanueva, bajo la protección de «Don Trino» controlaban la situación; los republicanos aparentemente estaban desorganizados y fraccionados. Se estaba viviendo la Semana Santa, y el Martes Santo Ntro. Padre Jesús de la Caída salía en procesión desde la Iglesia de San Sebastián de las agustinas, por encontrarse la de San Gregorio en estado ruinoso. Una vez finalizada la Semana Grande, los republicanos convocaban una reunión el domingo 12 de abril, Domingo de Pascua, para ver la posibilidad de enderezar su situación, celebrándola en un jardín de la Plaza de Santiago que era propiedad de la viuda de Vicente Rodríguez. De esa reunión salió como presidente Carlos Escudero Hernández. Por otro lado, los carlistas permanecían en silencio.
A pesar de lo que en principio pretendía La Liga Católica se derivó en un partido político con miras a las elecciones parciales para diputado a Cortes. Su primer objetivo fue el de encontrar un candidato que fuera capaz de ganar a Ballesteros, comenzando para ello a tantear a una serie de personas, más o menos vinculadas con Orihuela y su Distrito.
El primero de ellos fue Arturo Pardo Manuel de Villena, I duque de Arévalo del Rey y VI barón de Monte Villena, hijo de la XIII marquesa de Rafal. El barón de Monte Villena, llegaba a mitad del mes de junio a Orihuela para ser proclamado candidato por La Liga Católica, en el «mixto de Alicante», siendo esperado en la estación, según «Unión Republicana» por «cuatro jesuitas de hábito y unos cuantos ligueros». El día 16 era proclamado, manifestando sólo que era católico, por lo que probablemente seguiría siendo liberal conservador en el partido de Francisco Silvela. Al final «el barón vaciló, y ante el fracaso se les desligó», quedando La Liga Católica sin este primer candidato.
A este le sucedieron tres más que no fructificaron, hasta que aceptó el quinto, Manuel Senante Martínez, autor del manifiesto de La Liga Católica, abogado alicantino, juez municipal en la capital, e hijo del catedrático de Geografía e Historia y director del Instituto de Segunda Enseñanza de Alicante. Senante llegaba bajo el amparo del marqués del Boch e intentó llevar a cabo una campaña electoral que no dio su fruto. Pues, de alguna manera, su presencia en los mítines en algunos lugares del Distrito fue prácticamente boicoteada, tal como ocurrió en Benferri, La Murada, La Aparecida y Callosa de Segura. Incluso, el Teatro de la Corredera de Orihuela, con mucha cortesía le fue denegado. Aunque, si pudieron lanzar octavillas el día de San Juan en la corrida de toros que se celebró en nuestra ciudad y en la que los astados mataron a siete caballos de los picadores.
Las elecciones se celebraron, tal como estaba previsto el 12 de julio. Para estar presente, Senante llegó por tren a Orihuela acompañado por siete notarios y delegados, y fuerzas de la Guardia Civil. Las mesas electorales se constituyeron estando presididas por concejales, estando presentes en cada colegio cinco interventores por parte de los liberales y seis de La Liga Católica. La elección se desarrolló con «orden y legalidad», triunfando Francisco Ballesteros Villanueva, con 3.989 votos frente a Manuel Senante Martínez que sólo logró 1.066. A pesar de ello, este último, cuatro años después logró siendo integrista un acta de diputado por Azpeitia, en Guipúzcoa.
Al tenerse conocimiento del resultado, Ballesteros se dirigió a la Casa Consistorial, cuando en esos momentos pasaba el Viático. Entonces el prócer al frente de la manifestación que le rodeaba lo acompañaron junto con la música hasta la Catedral. Los manifestantes pidieron que se interpretase «La Marsellesa» y «El Himno de Riego», y a sus sones se regresó al Ayuntamiento desde cuyo balcón principal Ballesteros se dirigió a dichos manifestantes, terminando con vivas a «la Libertad, a la Patrona y a Capdepón».
El 17 de julio, «Día del Pájaro», que como siempre sería el de más calor en Orihuela, se celebró una cena en honor a Ballesteros, en un local situado en la Alameda de la Estación, en la que estuvo presente el senador Trinitario Ruiz Capdepón y a la que asistieron doscientos comensales que dieron cuenta de un pantagruélico menú con un precio el cubierto de 17 pesetas de las de hace doce décadas. Pasadas la elecciones, La Liga Católica se disolvió y pasó a mejor vida.
El abanico ha vuelto para quedarse. De nuevo, como ocurrió en el siglo XVIII, su presencia es cada vez más habitual. Afortunadamente para todos, no solo entre las clases privilegiadas y la realeza. Y no solo entre las mujeres. Ellos también se dan aire. Las altas temperaturas han favorecido un sector que en España alcanzó su esplendor en el siglo XIX, destacando por su calidad.
Valencia fue el buque insignia de una industria que despegó en el primer tercio del siglo. El alicantino José Colomina fue su artífice. El fabricante de abanicos más prestigioso de esa etapa en España y Europa. Modernizó la industria abaniquera y acabó con las importaciones francesas. Sus esfuerzos fueron reconocidos por la reina Isabel II, que le nombró Proveedor de la Real Casa y le otorgó el privilegio de poner las armas reales en su fábrica de Valencia, y en las sucursales de Madrid, Sevilla y Cádiz. En 1872 el rey Amadeo I de Saboya, en agradecimiento, le hizo marqués. Sus obras se encuentran en los mejores museos del mundo.
A lo largo del siglo XX, Aldaia desplazó a la capital del Turia en la fabricación de palmitos. Allí sigue Andrés Pascual, una de las firmas más antiguas del sector, su historia se remonta a 1880.
«Mi padre fue maestro mayor del gremio de abaniqueros, habiendo dedicado una vida entera a la fabricación de abanicos, puedo decir que él nació, vivió y murió en la empresa. Yo quiero agradecerle lo que me ha enseñado de la vida y de los abanicos. He tenido un buen maestro, espero haber sabido corresponderle siendo una buena alumna. El tiempo lo dirá. Hoy regento yo la empresa y ojalá que, en un futuro, mis hijos puedan seguir en esta tarea tan bonita, y tan nuestra, como es la fabricación y el mundo del abanico, pasando así a ser la quinta generación de artesanos abaniqueros de la familia Andrés», destaca su hija, Macarena Andrés.
Valencia, buque insignia de la industria del abanico
Ocho años más tarde, en 1888, comenzó su andadura en Valencia la empresa de Vicente Aparisi, ubicada, actualmente, en Aldaia. Como señalan en Abanicos Aparisi, estamos ante «uno de los inventos más antiguos que se conocen en la historia, hay registros de que las grandes civilizaciones egipcias, persas, griegas y romanas conocían los beneficios de utilizar abanicos para refrescarse».
Otra firma importante e histórica es Abanicos Blay Villa, que va por la cuarta generación de maestros palmiteros. «Expertos en restauración de abanicos antiguos de todas las épocas y materiales, trabajan, sobre todo, el nácar, la nacarada, el hueso y las maderas nobles, consiguiendo productos de gran calidad. Esta empresa, cuyo propietario actual es Ángel Blay Villa, trabaja para numerosos anticuarios, coleccionistas y museos nacionales e internacionales. Es el único fabricante de palmitos de nácar», relata el historiador y CRONISTA OFICIAL DE ALDAIA, JOSEP RAMÓN SANCHIS.
Como no podía ser de otra manera, el abanico es el símbolo de identidad de Aldaia, razón por la que se creó el Museo del Palmito/Abanico (MUPA). La colección ofrece más de 400 piezas de diferentes épocas y estilos, materiales y utensilios de la artesanía del abanico.
El municipio, cercano a València, también cuenta en una de sus principales plazas con una escultura de metal, obra de la artista Teresa Cháfer, que rinde homenaje al abanico, símbolo del patrimonio industrial y cultural del pueblo de Aldaia.
¿Accesorio u obra de arte?
En Madrid, en la Puerta del Sol, dos siglos, dos, lleva Casa de Diego vendiendo abanicos, muchos de ellos, la mayoría, fabricados artesanalmente en Valencia. Los hermanos Llerandi, Arturo y Javier, forman la sexta generación del negocio familiar. De aquí salió el abanico que lució Lady Di el día de su boda y el de la reina Letizia en su enlace con el entonces Príncipe de Asturias.
Abanicos para refrescar, para decorar o como accesorio de moda. El diseñador francés de madre cordobesa Olivier Bernoux lleva años creando abanicos únicos y especiales para hombres y mujeres. Alguna de sus obras, hechas en España, superan los 500 euros, aunque dispone de piezas a partir de 50 euros.
Otros modelos, especiales, por encargo, ha creado para artistas como Beyoncé o Madonna, con precios que pasan de los 3.500 euros. «Son autenticas joyas», indica su autor, que tiene una colección de abanicos con su amiga, la actriz y modelo Rossy de Palma. «Es la mujer con más personalidad y aplomo que he conocido. Maneja el abanico como nadie», comenta.
Hay obras de teatro y cine. El abanico de Lady Windermere, de Óscar Wilde. Hermosas pinturas como La dama del abanico, de Velázquez, que se puede contemplar en la colección Walace, de Londres.
Bellas novelas como El abanico de seda, escrita por Lisa See. Pero si quieren conocer más sobre la historia del abanico no dejen de ir a The Fan Museum, de Londres, creado en 1991 por Hélène Alexander y su difunto marido. Hay obras de artistas como Paul Gauguin, un raro abanico del período isabelino, abanicos de la corte japonesa y una espectacular pieza de Fabergé en oro.
Coincidiendo con la festividad de Ntra. Sra. de Loreto ha tenido lugar hoy en los salones del Círculo Segorbino, El Casino, la inauguración de una muestra fotográfica con motivo del 175 Aniversario de la institución, comisariada por el periodista y CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD (DE SEGORBE), RAFAEL MARTÍN ARTÍGUEZ.
En el acto, celebrado en el salón del artesonado, el presidente de la entidad Francisco Muñoz, recientemente nombrado por la Junta Directiva del Círculo por fallecimiento el pasado 6 de agosto del que ostentaba dicho cargo hasta ese día, Joaquín Salvador; resaltó la labor que a lo largo de estos años ha tenido el Casino como impulsor de la actividad social de Segorbe.
“El Casino –afirmó Muñoz- ha sido un centro de ocio donde se practicaban todo tipo de juegos de azar. y donde se disfrutaba con los espectáculos las verbenas que se daban en su terraza en la Virgen de Agosto y alguna vez en la del Carmen y siempre en estas fiesta patronales con la proclamación de las reinas y el fin de año. Pero también fue un centro sociocultural su biblioteca y sala de lecturas y discusiones inteligentes que concluían con hechos muy atinados. Para los más jóvenes era lugar de refugio teníamos la televisión cuando en casa no la había y otras actividades”.
Con respecto a los jóvenes indicó que “precisamos de un pequeño esfuerzo por parte de todos. Un poquito de todos es un mucho en su conjunto. Requerimos de gente joven que aprenda y empiece a tomar el relevo de los mayores Es por todo ello el que desde la Ejecutiva apostamos por esta celebración que aportaran conferencias concursos exposiciones etc. y que gradualmente expondremos a lo largo del año.
Con posterioridad EL COMISARIO de la muestra explicó a grandes rasgos el contenido de la “pequeña exposición” compuesta por ocho paneles que se ha instalado en el vestíbulo del Casino para dejar libres el resto de estancias por la permanencia de la muestra hasta abril de 2024.
MARTÍN comentó que los cinco primeros paneles repasan la fundación del Casino y las distintas etapas que han marcado su trayectoria: su puesta en marcha en 1848 con el impulso del que fue poeta Ramón de Campoamor y su ubicación en lo que hoy es Museo de Arqueología y Etnología de Segorbe (MAES), su refundación en 1859 en el Palacio del Duque, en el espacio que hoy ocupan las oficinas municipales; su ubicación en el lugar actual en 1864 tras la compra del palacio por parte del Ayuntamiento y otros detalles de estas vicisitudes; el sexto panel con una serie de artículos periodísticos, destacando la presencia por primera vez de mujeres en la Junta de Gobierno de la entidad; el séptimo dedicado a los presidente conocidos que ha tenido la entidad; y por último un álbum de fotografías con todas las actividades que se realizan el Casino, tanto por iniciativa propia como por otras entidades, asociaciones y particulares.
Círculo Segorbino
El Círculo Segorbino, El Casino, cumple este año el 175 aniversario de su constitución. Fue en el año 1848, según recogen las crónicas de la época, cuando un grupo de personas decidieron apostar por una instalación en la que el ocio y la cultura se conjugaran para dinamizar la vida social de un Segorbe que carecía de instalaciones para reunirse, charlar, leer el periódico y distraerse con los juegos de mesa o tomar un café, como eran costumbres habituales en el ecuador del siglo XIX.
A la vuelta de estos años el Círculo Segorbino, El Casino, se ha transformado convirtiéndose en una institución señera y entre las más longevas de las existentes en la Ciudad.
Por este motivo, su Junta ha decidido celebrar el acontecimiento con una serie de actividades dedicadas especialmente a sus socios pero también abiertas a toda la población siguiendo con la trayectoria marcada en los últimos años de ofrecer sus instalaciones para eventos organizados por otros organismos, asociaciones y colectivos, y también por cualquier ciudadano que elige un lugar céntrico, con amplias instalaciones y nobles salas, para cualquier tipo de celebración o acontecimiento familiar.
La primera de estas actividades esta exposición gráfica. En los próximos meses se realizarán otros eventos como una segunda exposición, algún campeonato de juegos de mesa, la presentación de un libro y alguna conferencia que oportunamente se irán anunciando.
Entre los primeros visitantes, la alcaldesa de Segorbe, Mª Carmen Climent y el obispo, Casimiro López Llorente.
Es de público dominio y de sobra conocido que desde el momento en el que la guerra de Sucesión a la Corona de España (1700-1714) afectó al reino de Valencia (1705), la villa de Elda se posicionó en apoyo del joven monarca de la casa de Borbón. Aquel apoyo a la causa borbónica victoriosa fue recompensado con diversos privilegios concedidos en 1713 y de los que ya nos hemos ocupado en alguna de las Crónicas Eldenses. Sin embargo, el vínculo de la villa de Elda con el rey Felipe V (1700-1746) va más allá de aquel apoyo y mercedes otorgadas. Relación que llega a ser de nivel personal gracias a un eldense del que poco, o menos incluso, conocemos.
Un lunes 26 de agosto de 1743 fallecía en Madrid, Bartolomé Rodríguez Arnedo, nacido en la villa de Elda, en el reino de Valencia, que hasta ese momento desempeñaba el cargo de médico de cámara de S.M. el rey Felipe V. Junto a otros facultativos de Cámara debió tratar al monarca en sus últimos años de vida aquejado de graves episodios de enfermedad mental. Estudios actuales de la sintomatología han diagnosticado trastorno bipolar complicado con “delirio nihilista de Cotard, que se reflejaba en la negación de tener brazos y pierna, o de mantenerse vivo, o de conservar la identidad humana al creerse convertido en una rana”.
Sin embargo, y como decíamos es poco lo que sabemos de este eldense que cuidó de la salud del primer monarca español de la dinastía Borbón. Conocemos datos familiares aislados. Sabemos que estuvo casado dos veces; que su segunda mujer fue Josefa Pomar; que de su primer matrimonio tuvo a una hija, María Antonia, casada con Gabriel Joaquín Cervino, quien en julio de 1762, bajo el reinado de Carlos III y con 52 años, fue nombrado médico de la familia real, concediéndosele al año siguiente el título de médico del Tribunal de la Corte y del Consejo.
Bartolomé Rodríguez falleció en Madrid, un 26 de agosto de hace 280 años. Tras su sepelio fúnebre fue enterrado en la capilla del Cristo de los Milagros de la madrileña iglesia de San Martín. Capilla en la que treinta años más tarde, coincidencias de la historia, sería enterrado el ilustre e insigne marino Jorge Juan, en 1773.
La iglesia de San Martín fue derribada en el año 1809 dentro de la política urbanística de José I Bonaparte emprendida en Madrid para la apertura de espacios diáfanos en el centro de la capital del reino, que conllevó la demolición de algunas iglesias y conventos. Con aquel derribo perdimos el rastro del cuerpo de nuestro paisano Bartolomé Rodríguez Arnedo. Sirvan estas notas para traer hasta nuestros días la memoria de aquel eldense en cuyas manos estuvo la salud del rey de España.
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