Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER
El pueblo de Petrer cuenta desde el año 1943 con una imagen
de San Isidro Labrador (Madrid, 1082-1172), que se encuentra en la ermita de
San Bonifacio, en la primera capilla lateral izquierda, según entramos en la
misma. La descripción del acto de su bendición nos la ofrece el sacerdote D.
Vicente Marhuenda en el libro manuscrito Datos interesantes de la parroquial
iglesia de San Bartolomé Apóstol de la villa de Petrer, en el que se consigna
la actividad religiosa de Petrer durante los años 1939-1946. En este manuscrito
Marhuenda describe, con un lenguaje muy propio de la posguerra y del bando
vencedor, los hechos acaecidos en la parroquia entre 1941 y 1943 y, entre
ellos, consta que la bendición de la imagen de San Isidro tuvo lugar el día 15
de mayo de 1943, tres años antes de que se fundara la comparsa.
Así pues, estamos en el año 1943, y en nuestra fiesta
todavía no existía la comparsa Labradores, pero lo sí cierto es que nuestro
querido pueblo era eminentemente agrícola. El 15 de mayo de ese año, festividad
de San Isidro Labrador, a las 8 de la mañana se inició el acto de la bendición
del santo. La crónica de ese día tan especial nos cuenta que todos los
labradores de nuestro término, “limpios y alegres”, se dirigieron a su casa
social, en la calle Gabriel Payá. En el salón de conferencias, ricamente
adornado con terciopelos rojos, se colocó el anda que llevaba la humilde figura
de un labrador que supo hacerse inmortal buscando en la tierra sus enseñanzas
de cielo.
La gente llenaba la calle, cuando los rayos primeros del
brillante sol de la mañana, reflejaban en la cruz que presidía al clero
parroquial. Había llegado el momento de bendecir con toda solemnidad la imagen
de este santo, un labrador mozárabe, que pasaría en lo sucesivo a formar parte
de la devoción popular. Consagrada la imagen, y después de escuchar el himno
nacional, la romería se trasladó a la iglesia de San Bartolomé apóstol, donde
se ofició la misa, en la que el sacerdote hizo resg “la necesidad de que el
campo mire a Dios, como hiciera San Isidro”.
Por la tarde, las autoridades, acompañadas de la Junta de la
Hermandad de Labradores y Ganaderos, y multitud de labradores, con 103 chicas
con traje regional, se dirigieron al templo parroquial para iniciar la
procesión solemne de traslado hasta la ermita de San Bonifacio.
La crónica nos cuenta cómo las calles, plazas y balcones por
donde transcurrió la procesión eran insuficientes para contener a las personas
que la contemplaban. Al llegar a la explanada de la ermita, colocaron la imagen
de San Isidro de cara al pueblo y Dª. Pura Villaplana Sanbartolomé, como
secretaria de la Hermandad, leyó unas cuartillas sobre la ofrenda de frutos y
animales que los labradores de Petrer hacían al santo. A continuación, los
siete alcaldes de las siete partidas de nuestro término, en un emotivo acto,
ofrecieron un saquito de tierra de sus respectivas partidas, que se guardaron
en un cofre. Después de unos emocionantes vivas al santo y a Petrer, se
dirigieron a la casa social de la Hermandad.
Hasta aquí la historia de cómo fue la bendición de la imagen
que fue adquirida por la Hermandad de Labradores y Ganaderos. Es de escayola
policromada y se hizo en el taller de imaginería religiosa Reixac Campanyà en
Barcelona. El patrón de los agricultores va vestido de campesino y porta en su
mano derecha una aguijada y en su mano izquierda, plegada sobre el pecho, un
manojo de espigas de trigo entremezcladas con alguna flor, el día de la romería
suelen ser amapolas; también lleva un pequeño zurrón cruzado a su torso en el
que guardaría las simientes para la siembra. Es de destacar el semblante amable
y sencillo de su rostro, que lo convierten en un santo amigo y próximo. A los
pies del santo y sobre una peana de madera, separada de la imagen, un ángel
tira de dos bueyes que están arando la tierra, recreándose en esta escena uno
de los milagros que se le atribuyen.
Los saquitos con la tierra de las siete partidas rurales de
Petrer siempre acompañaron al santo y se encontraban debajo de su capilla en el
interior de un pequeño cofre de madera que todavía se conserva, aunque ahora
vacío. En 2010, Paco Iborra Caixeta, mayordomo de San Bonifacio durante
veinticuatro años y festero de la comparsa Labradores, tuvo la feliz iniciativa
de ocuparse y renovar los saquitos que contenían la tierra que se habían
deteriorado por el paso del tiempo, pensando también que había que darlos a
conocer y sacarlos a la luz y, para que fueran más visibles, se colocaron sobre
el altar. Con este objeto construyó un pequeño expositor de madera con siete
huecos y con una tapa de cristal. Los saquitos de tela blanca con el nombre de
los campos de Petrer bordados en rojo que se conservan, tal como se hicieron en
1943, son los de L’Avaiol, Puça y Salinetes y los que se hicieron nuevos debido
a las pésimas condiciones en que se encontraban fueron los de Caprala, Catí,
Huertas, Pedreres y Palomaret. Se da la circunstancia que, aunque hay siete
huecos, en uno de ellos se guardan dos saquitos: los de las partidas de las Huertas
y Pedreres, por lo tanto, es la tierra de ocho partidas rurales la que arropa
al santo. De la confección y del bordado de los saquitos nuevos se encargó
Ángeles Yepes.
La comparsa Labradores fundada en 1946, conserva la esencia
de lo que ha sido Petrer a lo largo de la historia y hasta mediados del siglo
XX, un pueblo eminentemente agrícola. Su presencia en la fiesta, nos hace
recordar nuestros orígenes. Unos orígenes que, como no podía ser de otra manera
y como buenos Labradores que son, están unidos al santo que veneran los
campesinos: San Isidro Labrador.
Sin duda, uno de los principales rasgos que definen a la
comparsa Labradores es la devoción que profesa al santo al que el papa Juan XXIII
declaró mediante bula, en 1960, como santo patrón de los agricultores
españoles. Es el patrón de algunas ciudades españolas, entre ellas Madrid. El
acta fundacional de la comparsa Labradores manifiesta que la base fundamental
de su existencia es honrar a San Bonifacio y a San Isidro Labrador.
Desde el primer año de su integración en la fiesta los
Labradores participaron en la tradicional romería en honor al santo, instituida
posiblemente en 1944, un año después de que se bendijera su imagen, y dos años
antes de formarse la comparsa. Si hay algo que caracteriza a la agrupación
festera más joven del bando cristiano es la romería de San Isidro y el Día de
la Hermandad. Hasta el nacimiento de la comparsa en la romería participaban los
agricultores de Petrer. En 1966 la romería de San Isidro se celebró por última
vez por desacuerdos surgidos entre la directiva de la comparsa Labradores y la
Cooperativa Agrícola. La romería hasta 1966 se hizo el día de San Isidro, 15 de
mayo, por la tarde. Posteriormente, las modificaciones introducidas en las fiestas
de Moros y Cristianos, al pasarlas a fin de semana -por lo que dejaron de
terminar el día 15, fiesta de San Isidro- hicieron inviable la recuperación de
la romería tal como se celebró durante algo más de veinte años. La desaparición
en 1966 de la romería fue la principal razón por la que en 1967 se instituyó el
Día de la Hermandad. Fue en 1992, con motivo del 25 aniversario de ese día tan
especial para los Labradores, cuando el presidente de la comparsa, José Martínez,
realizó las gestiones necesarias para recuperar la romería, con gran aceptación
general, aunque no coincidiera con el 15 de mayo. Y, desde entonces, se celebra
siempre el Día de la Hermandad. Esta manifestación religioso-festiva está hoy
más viva que nunca.
El patrón del agro español también está representado en el
callejero de Petrer. La calle San Isidro Labrador se aprobó en sesión plenaria
del 15 de noviembre de 1963, una vez estudiada la solicitud de los vecinos
residentes en las calles cuya construcción se había iniciado “y que desde el
campo vienen a confluir en el llamado camino de Salinetas”. Esta calle es
paralela a San Francisco de Asís y perpendicular a El Greco, Pintor Sert y
avenida de Salinetas.
También hay que apuntar la recuperación del escapulario del
santo que era uno de los complementos de la indumentaria del traje de labrador
y que lucieron los comparsistas desde su fundación en 1946 hasta comienzos de
los años 60 del pasado siglo.
El 9 de abril de 2022, cuando ya habían pasado 79 años del
día de la bendición de la imagen tuvimos la suerte de revivir de una forma muy
parecida el momento histórico que tuvo lugar en 1943, con la bendición del
banderín de San Isidro, que ha regalado a la comparsa Loli Navarro Vicedo. Y
fue, como si no hubiese pasado el tiempo.
La devoción por San Isidro sigue siendo la misma, pero eso
sí ahora incrementada por la de pertenecer a una comparsa que nació en 1946 y
hoy mantiene viva su ilusión y sus sueños festeros.
Fuente: https://www.valledeelda.com