Arxiu mensual: agost de 2021

EL AYUNTAMIENTO DE CASTELLÓ CONSIDERA ARTE EFÍMERO UN MUSEO AL AIRE LIBRE DE 40 AÑOS DE HISTORIA

CARMEN TOMÁS

La concejalía de Cultura de Castelló considera como arte efímero un museo al aire libre de 40 años de historia. El informe técnico de este área publicado ayer por Mediterráneo encargado por Urbanismo después de que los vecinos del número 6 de la plaza de la Paz solicitaran una licencia de obra para reparar las filtraciones en la fachada de la finca calificaba así el mural de Juan Ripollés que ha sido borrado como resultado de dicha intervención, con el permiso de Urbanismo del Ayuntamiento.

Lo cierto es que este mural formaba parte de la historia de la capital de la Plana. Así, en su Crónica de Castelló, su CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ, ANTONIO GASCÓ, explica que el plan general del alcalde Antonio Tirado, en 1984 establece «una disciplina urbanística seria y severa (…). Para resolver muchos de los problemas de las diferencias de alturas entre las viviendas del centro, se buscó la solución de encargar a reconocidos artistas locales, la pintura de las paredes medianeras estableciendo un referente plástico de museo al aire libre».

«Se pensó embellecer estas calles con obras de los más grandes artistas y más importantes del momento de Castelló, para que tapasen estas paredes. En el proyecto participaron artistas como Prades, Ripollés, Tasio, Traver Griñó, Vidal Serrulla, Romualdo Gil Arabí, Perla Flors, Paco Colom, Salva Gallén, y Sebastián Planchadell». Así lo explica una publicación de la Conselleria de Educación, en referencia al Museu al Aire Lliure de Castelló 1983-86.

Castelló fue pionera en la provincia al impulsar en los años 80 el arte urbano. Además de Fanzara, otros municipios como Torreblanca, Vinaròs, Benicarló o Vila-real están convirtiendo en la actualidad en referentes piezas de street art que ponen en valor la arquitectura urbana. Sin embargo, lo que en otros municipios, como Fanzara, se pone en valor como reclamo turístico para atraer visitantes y convertirse en referente del arte urbano, en Castelló languidece. Así, el propio informe de Cultura argumenta que de los 11 murales que lo componían cuatro ya han desaparecido. Uno de ellos, en la calle Enmedio por reparaciones la misma situación que los Titiriteros.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

DE RUTA POR LOS 5 EMBARCADEROS DE L’ALBUFERA

CLARA ALFONSO

Una de las principales fotografías que se muestran en nuestra mente al pensar en Valencia es protagonizada sin duda alguna por el Parque Natural de l’Albufera. Sus aguas, sus colores, su fauna y sobre todo su historia, convierten este paraje en un auténtico paraíso para los sentidos.

A tan solo media hora en coche desde Valencia, l’Albufera ofrece lugares donde aparcar para dejar el coche y pasar una velada diferente. Pero si hay algo que destaca y que se ha convertido en un reclamo para naturales y turistas, son los paseos en barca por sus mansas aguas. Una actividad que tiene como punto de partida cada uno de sus embarcaderos: el Port de Catarroja, el Port de El Palmar, el Port de Silla, el Port de El Saler y el Portet de Sollana.

Port de Catarroja

Ubicado en el sector norte del Parque Natural de la Albufera, el Port de Catarroja tiene su origen en un antiguo puerto romano. Desde su nacimiento, fue muy importante como motor de la economía local y por el interés que suscitaba entre los pueblos colindantes hasta mediados del siglo XX.

A finales del siglo XIX, comenzó a usarse como punto de partida de barcas destinadas al transporte de pasajeros y mercancías tales como el correo de la época, productos agrícolas y de pesca, así como la producción de arroz de l’Albufera. Asimismo, el Port de Catarroja fue todo un referente en el oficio del ‘Calafat’: maestros carpinteros encargados de la construcción y mantenimiento de los ‘Albuferencs’, las embarcaciones típicas de l’Albufera.

Dependiendo del uso de estas embarcaciones, se construían distintos tipos de barcas, como el ‘barquerot’, el ‘barquet’ o el ‘ravatjol’, denominación que recibía la barca de vela latina que hacía el recorrido hasta El Palmar y El Perelló y que, a su vez, se convirtió en el medio de comunicación más importante del siglo XX.

Hoy en día, es posible dar un paseo en barca partiendo desde el Port de Catarroja hasta llegar al canal de l’Albufera, mientras disfrutas de la puesta de sol o de una comida en medio del precioso lago.

Port de El Palmar

Perteneciente al distrito de los Poblados del Sur y situada a orillas de l’Albufera, El Palmar es una pedanía que posee uno de los puertos más pequeños e históricos del lugar.

El embarcadero se encuentra ubicado junto a la ‘Trilladora del Tocaio’, una de las construcciones históricas relacionadas con el cultivo del arroz más atractivas de El Palmar. Antiguamente, las barcas transportaban las gavillas de arroz hasta el embarcadero, donde una novedosa maquinaria se encargaba de separar los granos de arroz. Esta trilladora, funcionaba a partir de una máquina de vapor que se alimentaba de paja.

En la actualidad, aunque se le conoce fundamentalmente por su exquisita gastronomía, su carácter pesquero sobrevive a través de la Comunidad de Pescadores, que utiliza este puerto para descargar sus capturas. Asimismo, en sus canales aún se pueden ver los afamados ‘barquets’, pequeñas embarcaciones (5 metros aproximadamente) sin quilla, que se mueven con el uso de una ‘perxa’ (pértiga).

Desde el Port de El Palmar se puede alquilar una embarcación a remo privada o bien, dar un paseo didáctico a bordo del clásico ‘albuferenc’ de 12 metros de eslora, de la mano de ‘Albufera Parc’.

Port de Silla

Situado a 2 kilómetros de la localidad de Silla, en el límite de la huerta y los arrozales, se encuentra un auténtico referente paisajístico en pleno parque de l’Albufera, tanto por su relevancia histórica como por su entorno: el Port de Silla.

Aunque resulta complicado hablar con exactitud de su antiguo emplazamiento, se cree que el primer embarcadero se ubicaba en el entorno del camino del Saladar, por la cantidad de sillares que hasta hace unos años se podían encontrar en la zona.

Actualmente hospeda al Club de Piragüismo de Silla y al Club Deportivo el Saladar. También recibe la actividad de la ‘Associació Vela Llatina de Silla’, fundada el 21 de mayo de 1988, siendo quien conserva y respeta el sistema de navegación en barca y vela latina propio de l’Albufera.

Port de El Saler

En el pueblo de El Saler, se localiza un puerto que viene ejerciendo actividad desde hace varios siglos: el port de El Saler. Las primeras referencias que se conocen de El Saler datan de la época de Jaime I, precisamente del privilegio otorgado en Morella en 1250, por el cual el monarca retenía para sí y su familia, los ingresos provenientes de la producción de sal, así como la regularización de su venta, circulación y precio.

Las salinas, se encontraban a unos 5 kilómetros del pueblo, donde está hoy la Reserva Natural del Racó de l’Olla. Estas salinas eran las encargadas de abastecer de sal a toda la ciudad de Valencia y tras ser transportada en barca hasta El Saler, era allí donde se almacenaba hasta ser trasladada a la capital. Esta era una preocupación constante sobre todo para las autoridades reales, ya que la explotación de la sal ofrecía beneficios a través de arrendamientos.

Tras la dulcificación del entorno allá por el siglo XVII, la actividad del puerto se centró en el traslado de mercancías, personas o de arroz de la trilladora, ubicada a 200 metros.

No muy lejos del puerto, se encuentra también la ‘Casa de la Demanà’, donde se subastaban los puntos de caza de l’Albufera hasta el siglo XX. El Port de El Saler era el lugar de embarque para los cazadores, que siempre iban acompañados de buenos conocedores del entorno y las aves acuáticas.

En la actualidad, se puede dar un paseo guiado en barca por 6 euros reservando en ‘Visit Albufera’, que se puede combinar con la puesta de sol por 8 euros.

Portet de Sollana

Posiblemente el puerto menos afamado de los 5 que tiene l’Albufera. Conocido como ‘el motor de bala’, según JUAN MOLERES, CRONISTA OFICIAL DE SOLLANA (ya fallecido) en su libro ‘Historia de Sollana’, «se tiene constancia de este puerto desde 1579, aunque se prevé que existiera desde antes». En aquel momento, era un l ugar de encuentro entre pescadores, agricultores, terratenientes y cazadores.

El Portet de Sollana se utiliza para la práctica deportiva de Vela Latina.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

FALLECE LA VIUDA DE ROSAS


Fotografía de doña María Amat Vidal, viuda de Rosas, realizada por su yerno Oscar Porta.

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Quizás sea una de las mujeres más destacadas de la Elda de las décadas centrales del siglo XX. Pero a la vez su nombre y su identidad permanece cuasi oculta para el gran público que solo la conoce por el sobrenombre de su estado civil: viuda. Condición matrimonial que llevó, por recuerdo y amor a su marido, durante la mayor parte de su vida. Su memoria histórica y social ha quedado perpetuada por la vivienda que adquirió en la calle Nueva y que hoy alberga la sede de la Junta Central de Moros y Cristianos de Elda: la casa de la Viuda de Rosas.

Doña María Dolores Amat Vidal nació en Elda un 6 de marzo de 1894, hija de Joaquín Amat y Josefa Vidal. Tras el pronto fallecimiento de los progenitores, las hermanas Mª Dolores y Teresa quedaron bajo la tutela de dos tíos sacerdotes, uno de los cuales era el confesor de la reina gobernadora Mª Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII. Un hecho que condicionó, tanto a ella como a su hermana, una esmerada formación religiosa en Valencia, donde residieron internas largos años hasta completar su educación.

En junio de 1918, con 24 años, contrajo matrimonio con Norberto Rosas Sabater. De exquisita y cuidada educación, amante de la música, Norberto Rosas regentaba un negocio de almacén de curtidos en la Elda de principios del siglo XX, dedicando parte de su negocio, y dada la escasa presencia de entidades bancarias de principios del siglo, al préstamo de capitales a particulares. Esta actividad constituyó la primera célula bancaria en Elda del llamado Banco Popular de los Previsores del Porvenir, más tarde denominado Banco Popular.

Tras la boda, instalaron el domicilio conyugal en un chalet en las afueras de la ciudad, sobre un pequeño cerro junto a la Estación. Allí nacieron las dos hijas fruto del matrimonio, Celia y Laura; y, allí, falleció el 12 de junio de 1922, a los 33 años, Norberto Rosas, dejando a su esposa con dos pequeñas criaturas de 3 años y 8 meses, respectivamente.

Tras el fallecimiento de su marido, Mª Dolores, conocida familiarmente como María, decidió, con 28 años y con extraordinario espíritu emprendedor, continuar con el almacén de curtidos de la “Viuda de Norberto Rosas”, abandonando el negocio de la Casa de Banca.

Estas decisiones conllevaron el traslado de su residencia a la ciudad, donde pudo atender de forma conveniente su negocio. Estas circunstancias explican la compra, en 1923, de la casa del que fuera alcalde de Elda, José Catalán Gras (1914-1916), en la calle Nueva.

En este inmueble se construyó “la casa de la Viuda de Rosas”, como vivienda familiar, al tiempo que el lugar acogió el negocio de pieles. Así, mientras que en la primera planta instaló la residencia familiar, en la planta baja quedó radicado el almacén de curtidos, donde ella poseía su propio despacho, desde el que atendía personalmente su negocio, con oficinas para el administrador, el contable y todo el personal a su cargo; quedando la segunda planta, a la que se accedía por la puerta lateral derecha, destinada a albergar tres viviendas de alquiler.

El segundo lustro de la década de los años 20 y primero de los años 30 fueron años de un esfuerzo empresarial continuado, en especial los años 1930-1936 dada la inestabilidad social y política del país. A pesar de lo cual doña María continuó, de forma personal, al timón del negocio, engrandeciéndolo y acumulando un buen número de bienes raíces.

Su dedicación empresarial, su familia y su devota religiosidad católica fueron los tres pilares fundamentales sobre los que giró la vida de Mª Dolores Amat Vidal. Creencias religiosas y posición social que le acarrearon, durante la Guerra Civil un rosario de penalidades que estuvieron a punto de costarle la vida.

Señalada, desde el primer momento del golpe de estado, por los comités de las dos principales organizaciones anarcosindicalistas como objetivo prioritario a eliminar por su presunta afinidad con el bando sublevado. En agosto de 1936, ante la detención de numerosas personas y ejecución de otras, y avisada por uno de los integrantes de estos grupos que al día siguiente se iba a proceder a su detención, Mª Dolores y sus dos hijas huyeron, esa misma noche, ocultas en un camión hacia la Algueña, desde donde se trasladaron a Alicante.

En 1938, a consecuencia de los cada vez más frecuentes bombardeos de la ciudad por parte de la aviación sublevada, la viuda de Rosas decide refugiarse en Benidorm, donde también estaba refugiada parte de la familia Porta, allí pasaron los últimos meses de la guerra.

En abril de 1939, Mª Dolores Amat y sus hijas regresan a Elda, recuperando su vivienda, que había sido destinada a acoger la sede del Socorro Rojo Internacional. Sacando fuerzas del desaliento, y haciendo gala de la fortaleza de espíritu que marco toda su vida, la Viuda de Rosas rehizo su vida familiar y emprendió la reconstrucción de su negocio de curtidos, participando activamente en la recuperación de la normalidad social y económica de la vida social eldense.

Así, el domingo 27 de agosto de 1944, la vimos participar en la ceremonia de bendición y coronación de las nuevas campanas de la torre de la iglesia de Santa Ana. En reconocimiento de su posición social, poder económico y estrecha relación con la reconstrucción del templo parroquial, amadrina, junto con el alcalde D. José Martínez González, la campana mayor denominada Santísimo Sacramento.

Su estrecha vinculación con la iglesia manifiesta en el desempeño durante casi 40 años del cargo de camarera mayor de la Virgen de la Salud. Doña María fallecería a los 85 años de edad, un 1 de agosto de 1979. Desde entonces, si bien su memoria, como ya hemos indicado, ha quedado perpetuada en la casa que ella construyó. Se hace necesario perpetuar su recuerdo en el acervo popular de nuestra ciudad mediante un merecido reconocimiento en el callejero eldense, a la que por méritos cabe considerar como la primera mujer empresaria de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com