Arxiu mensual: gener de 2021

EL ESCUDO DE LOS CONDES DE REVILLAGIGEDO LABRADO EN PIEDRA Y SITUADO EN LA CISTERNA DEL CONDE EN RIBA-ROJA DE TURIA (1ª parte)

J.V. CALATAYUD CASES, CRONISTA OFICIAL DE RIBARROJA

LA PERIPECIA

Entre  los  contados  papeles  recuperados  del  archivo  del  Cronista  Salvador  Cerveró quien  fue también  apoderado  del  Servicio  de  Defensa  del  Patrimonio  Artístico  en  los años cincuenta del siglo veinte se encuentra una copia del Acta levantada a propósito del  derribo  de  la  caseta  de  acceso  a  la  cisterna  del  pueblo  que  fue  puesta  en funcionamiento   en   1762   bajo   los   auspicios   de   Juan   Francisco   de   Güemes   y Horcasitas, primer conde de Revillagigedo.

En  el  Acta  levantada  el  tres  de  octubre  de  1953,  en  el  ayuntamiento,  figura  que  se reúnen el alcalde Salvador Martí Pedrosy el propio SalvadorCerveró Ferrer, ante los que comparece Vicente Folgado Martí, maestro albañil, a propósito de quién le había ordenado  el  mencionado  derribo,  manifestando  éste  que  fue  doña  Milagros  Sanz Monzó  quien  lo  hizo  cuando  trabajaba  para  ella  en  setiembre  de  1949, pero  que  se hizo  con  autorización  escrita  del  ayuntamiento  y que se  había  limitado  a  sacar  una serie de grandes piedras y rellenar de escombro el acceso bajo cota de calle, dejando fuera  dichas  piedras  y  estando  ya  derruido  el  tramo  superior  de  la  bóveda  de  la escalera  de  acceso,  según  manifestaba.  Del  acta  levantada  se  dio  traslado  al delegado regional del Patrimonio Artístico Nacional.

En un informe adjunto fechado el mismo día tres y mecanografiado por el propio señor Cerveró, se detalla como él mismo y Salvador  Ruiz Ballester, a la sazón concejal del ayuntamiento  y  maestro  de  obras  municipales  se  personaron  en  la  calle  Horno  Viejo para revisary  retirar  las  piedras  que  habían  sido  apartadas  allí,  tratándose  de  un escudo de piedra, unas piedras de cierto tamaño que conformaron los escalones y una lápida de dos metros treinta y ocho por cincuenta y cuatro centímetros. Por su peso y tamaño las piedras, una vez inventariadas, quedaron arrimadas en el mismo lugar.

El  informe  mencionado  dedica  la  primera  páginaa  la  descripción  del  escudo  que en ese momento media 80 x 60 x 20 cm., habiendo sufrido posteriormente la pérdida de algunos trozos en el continuo trasiego al que fue sometido desde esa fecha. No vamos a copiar aquí la descripción puesto que el cronista Cerveró al no tener conocimientos de heráldica hace un relato de lo que cree ver, siendo algunos motivos correctamente descritos y otros no.

A  continuación  describe  las  piedras  de  los  escalones  y  la  lápida,  que  en  aquel momento  estaba  integra  aunque, como  le  sucedió  al  escudo que  ha  ido  perdiendo pedazos, los diversos trasiegos originaron que acabase partida en dos y con una ligera pérdida en la línea de rotura, no nos ocupamos de ella en este estudio, pero Cerveró comenta que la lápida debió estar como dintel en la caseta de acceso a la cisterna y el escudo encima, aunque sabemos ahora que el escudo se labró para otro lugar siendo ambos de fecha distinta (1762 y 1897 respectivamente)

Con  el  paso  del  tiempo se  perdió  la  memoria  de  la  antigua  cisterna  y  de  las piedras, llegando casi a  olvidarse la  existencia  de  aquella  y  el  paradero  de  estas.  Años  después,  estando  las  escuelas  parroquiales  en  la  plaza  del  ayuntamiento,  Salvador Silvestre  Larrea,  maestro  en  las  mismas,  en  una  salida  con  alumnos  hacia  el  casco viejo  se  fijó  en  las  piedras  cerca  del Pou  de  Baixy  viendo  los  dibujos  del  escudo decidieron  ingeniárselas  para  subirlo  hasta  la  escuela; en  el  año  setenta  y  uno  las aulas  de  las  escuelas  parroquiales  se  trasladaron  al Instituty  el  escudo  de  piedra quedó arrinconado en el edificio que pasó a ser utilizado como Club Juvenil parroquial.

Sin  tener  mucha  idea  en  aquellos  momentos  de  lo  que  el  escudo  representaba  pero considerando por su apariencia que debía evitarse su pérdida o abandono en vistas de que  iba a  producirse  una  rehabilitación  del  edificio  para  dedicarlo  a  Casa  Abadía lo comuniqué  al  ayuntamiento  que  en  Comisión  Permanente  de  veintiuno  de  mayo  de 1980 aprobó solicitar al cura párroco autorización para recoger “el escudo de la villa que  está  en  las escuelas  parroquiales”  y  que  se  recogieran  y  se  buscase  el “aprovechamiento de todos los sillares de carácter histórico local”

Escudo  y  lápida  volvieron  a  dormir  el  sueño  de  los  justos  durante  quince  años  hasta que  presenté un  informe  el  veinte  de  octubre de  1995  para  que  el  ayuntamiento  lo reservara y dejara de servir de soporte de un panel a la entrada del consistorio; en ese momento ya se indicaba que podría tratarse del escudo que según la documentación que  Enrique  Jarabú  y  yo  habíamos  consultado  en  el archivo  parroquial  y  según  un escrito de Salvador Cerveró, “Batejat  soc  en  ta  Pila” se habría hecho  labrar en  1897 para colocar en el presbiterio de la iglesia parroquial.

El veintidós de abril de 1997 presenté un nuevo informe como consecuencia de haber localizado en el archivo municipal copia de los escritos de Cerveró que he mencionado al  principio;  el  escudo  acabó en  un  almacén  municipal  donde  sirvió  de  mesa  de improvisados  almuerzos  y  aparador  de  polvo  así  como  cenicero  mientras  seguía deteriorándose dada la fragilidad de la piedra caliza.

Finalmente  en  marzo  de  2010  se  inauguró  la  rehabilitación  de  la  cisterna  y  se reconstruyó  la  caseta  de  acceso  situando  sobre  la  puerta  la  lápida,  quedando  el escudo sobre la escalera de acceso frente a la entrada desde la calle.

LAS FIESTAS DEL CENTENARIO Y EL ESCUDODEL PRESBITERIO

Según  las  notas tomadas  por Enrique  Jarabú en  octubre  de  1995,  en  el  escrito redactado por Salvador Cerveró Ferrer en julio de 1933con el lema “Batejat soc en ta Pila”con información obtenida en el archivo parroquial se menciona cómo el trece de enero de 1897 se había producido una junta general a la que asistieron el señor cura, representantes del ayuntamiento y de la junta de fábrica  así como de los principales contribuyentes   en   la que   el   señor   cura   propuso   nombrar   al   señor   conde   de Revillagigedo  como  clavario  mayor  de  unas  fiestas  que  se  celebrarían  el  diez  de octubre de ese año con ocasión del centenario de la Traslación y que

por  lo  enlazado  que  va  su  nombre  con  la  historia  de  la villa,  de  la  cual  ha  sido dueño  y  señor  y  por  la  parte  principalísima  que  siempre  ha  tenido  desde  el principio  hasta  la  terminación  de  este  templo  parroquial,  por  lo  cual  ha  merecido que su escudo condal se esculpiera en la parte culminante del altar mayor…

 el señor conde aceptó la invitación y ofreció mil reales para los festejos y dos mil parala terminación de la obra que seestaba haciendo en la iglesia.

Hace  unos  años  el  ayuntamiento  de  Riba-roja  tuvo  la  ocasión  de  contactar  de  nuevo con  la  casa  de  los  condes  de  Revillagigedo  y,  gracias  a  los  contactos  habidos,  don Álvaro Armada y Barcáiztegui, conde de Güemes en aquel momento tuvo el gesto de aportar   un   copia  de   los  rollos  de   microfilm   que   contenían   buena   parte  de   la documentación del archivo Revillagigedo referida a la baronía de Riba-roja, que pudo digitalizarse con su autorización. En dicha documentación y en el legajo once, número dos,se encuentra la carpeta que recogeel episodio del nombramiento mencionado.

Pese a que la documentación recuerda las notas obtenidas en el archivo parroquial su singularidad reside en que contiene la correspondencia original firmada por Francisco Poquet, cura ecónomo, Joaquín Pedrós, alcalde y Salvador Peydró, secretario; la carta es  del  siete  de  enero  y  aclara  que la  Junta  tuvo  lugar  el  día  uno  y  se  hizo  pública “desde  el  púlpito”  el  día  seis. En  la  carta  se  menciona  que  “agradecida  a  tanto desprendimiento ha  puesto sobre  el  altar  mayor  el  escudo  de  su  señor  y  dueño Excmo Sr. conde de Revillagigedo”.

La carpeta contiene una carta del apoderado, Tomás Sebastián, en la que informa del cursode  asuntos  de  las  baronías  de  Benilloba  y  Riba-roja,  empezando  por  ésta  en relación a la marcha de las obras para el centenario en la iglesia en el mes de mayo; así menciona obras en el presbiterio, la terminación de la segunda torre, el enlucido de la fachada y la donación de una estatua del Sagrado Corazón por el señor Pastor, así como del apostolado completo a costa de diversos devotos y terratenientes, de los que cita  a  Fernando María  Pastor  (colegio  y  asilo  convento), Ibáñez de  Lara  (Mas  de Escoto) y Nocedal(masía de Poyo).

Se  mencionan  también  otra  serie  de  donativos,  pero lo  que nos  interesa  saber en resumen que un escudo de los condes de Revillagigedo labrado en piedra estaba ya efectivamente  colocado  en  algún  lugar  preeminente  en  el  presbiterio  sobre  el  altar mayor el uno de enero de 1897, así como que los doce apóstoles, estaban colocados en sus nichos en la iglesia a mitad de dicho año, por lo que veremos más adelante.

EL ESCUDO LABRADO EN PIEDRA

Tenemos por   tanto   que   en   Riba-roja   existe   un   escudo   de   piedra localizado actualmente a la entrada de la cisterna y reputado como que había estado situado allí en la fachada de acceso original al menos en 1949 y, por otro lado, que en 1897 había un escudo labrado en piedra en algún lugar del presbiterio “sobre el altar mayor” y que no  existe  en  la  actualidad  sin  que  se  sepa  que  sucedió  con ély  donde  pudiera encontrarse.

Por  suerte hay documentación  escalonada  en  el  tiempo que  nos permite  aventurar conclusiones respecto al escudo que “se puso” sobre el altar mayor:

a)Los  planos  originales  de  Vicente  Gascó  de  finales  del  siglo  XVIII.  En  el  perfil cortado que  permite  ver  la  propuesta  para  el  presbiterio  se  aprecia el  altar tridentino, sobre él el sagrario, a continuación el nicho para la imagen titular, una cenefa corrida sin  más y  sobre  el ánditodos  grandes  figuras  de ángeles tenantes  con  el  escudo mariano coronado.

b)Una  foto  presuntamente  datada  en  el  momento  del  centenario,  lo  que  parece cierto  por  determinados  detalles  como  la  suntuosa  sillería del  altar  mayor y  otros;en todo caso lo interesante es que la foto es anterior a la guerra civil española. También es importante que se trate de una foto de una calidad envidiable para la época por el campo   que   abarca   en   el   interior   y   porque   permite   una   ampliación   apreciable (trabajando con copia de copia) sin pixelarse, lo que deja apreciar ciertos detalles.

En la foto se puede comprobar que se han seguido los planos con bastante fidelidad en la parte del presbiterio, están los ángeles pero en el centro de la cenefa hay ahora un  escudo,  cuyos  detalles  no  se  aprecian por  lo  que habría  que  tratar  de  contrastar sus  medidas   para versi podría  corresponderse   con   el  que   conocemos   en   la actualidad.

c)Lo anterior puede compararse con fotos posteriores a la guerra; así en otra foto de  los  sesenta  se  pueden  apreciar  cambios  importantes, se  ha colocado  la  mesa  del altar  separada  del  fondo siguiendo  las  nuevas  normas  del  Concilio  Vaticano  II,  la cenefa tiene un adorno central pero de tamaño ajustado al resto y no es un escudo, los ángeles siguen allí pero observando la foto con atención se observa que no son como los  originales,  aparentando  haber  sido voluntariosamente “recompuestos” pero  sin mucha pericia.

En la iglesia también han desaparecido las estatuas de los apóstoles. Actualmente los ángeles han sido suprimidos por su estado y por ocultar parte de las pinturas murales de la bóveda cuando fueron restauradas.

Lo  anterior  permite conjeturar que el escudo de piedra que “se puso” sobre el altar mayor  en  1897,  estuvo  en  el  centro  de  la  cenefa  sobre  el  altar,  bajo  el ándito y desapareció de allí probablemente durante la guerra, como sucedió con los apóstoles y como parece fueron mutilados los ángeles de la bóveda y si se mantuvo durante la contienda,  en  todo  caso  había  desaparecido  de  su  lugar  al  menos  antes  de  1949 cuando apareció enla cisterna, puesto que parece evidente que se trataría del mismo escudo; queda la cuestión de cómo pudo llegar desde su lugar original al suelo porque tratándose  de  piedra  caliza,  aunque  tiene  desperfectos,  de haber  sido  arrancado  se habría destrozado al caer de tanta altura.

Y  ya  hemos  dicho  que en  la  foto  del  altar  mayor  de  1897  aparece  en  la  cenefa  un escudo, lo que ha sido confirmado por testimonios orales de gente de avanzada edad, si  bien  ni  la  foto  ni  los  testimonios  pueden aclarar  sus  detalles; actualmente no  hay base documental para pensar que hubiera dos escudos de piedra similares porque en la documentación ni en el archivo Revillagigedo ha aparecido mención alguna.

Teniendo en cuenta que el escudo labrado en piedra se colocó en 1897 siendo conde de Revillagigedo (VI) don Álvaro Armada Fernández de Córdoba y no se corresponde con sus  apellidos,  y  pese  a  que  los  dos  primeros  cuarteles  son  los  de  Güemes  y Horcasitas el  todo tampoco  corresponde  al  primer  conde de Revillagigedo,  siendo  el detentador del escudo don Álvaro Armada y Fernández de Córdoba queda por analizarlas  distintas  ramas  familiares  para  poder  entender cómo se  gestó  el  escudo  que actualmente está en la cisterna y cuáles son los motivos que justificarían dicho escudo de  armas  por  los  linajes  representados  de  acuerdo  a  los  emblemas heráldicos y ornamentos exteriores que contiene.

LOS LINAJES

Don Álvaro Gonzalo  Juan  Fernando  Tristán  Sancho  Antonio  Rodrigo  Diego Pelayo  Rainiero  Mendo  Nuño  Gabriel  García  Raimundo  Jaime  de Armada, Fernández de Córdoba, Valdés y Güemesnació en Gijón (Asturias) el ocho de febrero de 1843. […]

VI conde  de  Revillagigedo(R.C.S.  de  5  de  agosto  de  1871), Grande  de España, VII marqués de San Estebandel Mar de Natahoyo(R.C.S.de 17 de febrero de 1890), IV condede Güemes(desde 1871), XVII Adelantado Mayor de  la  Florida,  marqués  de  Canillejas  (que  cedió  a  su  hermana  Isabel), Caballero  de  la  Orden  de  Montesa  (1897)  y  de  la  Orden  de  Carlos  III  (1899). Caballero de la Real Maestranza de Valencia (1833). Gentilhombre de Cámara de S.M. con ejercicio y servidumbre. Coronel honorario de Artillería, con uso de uniforme. Senador vitalicio de Gijón. Diputado a Cortes.[…]

Casó […] el 29 de mayo de 1872 con doña Maríadel Carmen Rafaela Ignacia Romana  Lopa  Josefa  Petra  Antonia  Luisa  Fernanda  de  los  Ríos Enríquez, Miranda de Grado, Valdés y Valdés. […]

Don Álvaro falleció en Deva (Gijón) el 23 de setiembre de 1907.

El  texto  anterior  representa  literalmente  la  primera  parte  de  la  contraportada  del  libro “Las noticias sobre la familia Armada. Los protagonistas. Condes de Revillagigedo” cuya  autoría  (figura  como  anónimo)es  de  uno  de  sus  descendientes  recientes  y  fue publicado  en  Madrid  en  2002.  En  él  hemos  marcado  en  negrita  elementos  que intervienen   en   el   desentrañamiento   de   diversos   elementos   del   escudo   que   se encuentra actualmente en la Cisterna de Riba-roja. A estos elementos cabría añadir la mención  de  sus  abuelos  paternos  y  de  sus  padres,  marcando  igualmente  en  negrita los  elementos  clave;  el  abuelo  fue  Juan  Antonio Armada Ibáñez  de  Mondragón y Guerra siendo la abuela María del Rosario Benita Fernanda Valdés-Inclány Ramírez de Jove; a su vez los padres fueron Álvaro José María Benito Armada Valdés-Ibáñez de  Mondragón y Ramírez  de  Jove y  María  Manuela  de  la  Paciencia  Fernández  de Córdoba y Güemes.

La  familia  es  Armada  pero  en  nuestro  caso  intervienen  cinco  ramas,  los  Armada, Valdés, Ramírez de Jove, Ríos Enríquez y Güemes(Revillagigedo).

Fuente: http://www.ribarroja.es

EL ARZOBISPO DE VALENCIA, ENRIQUE REIG I CASANOVA, VISITÓ ALGAR EN EL AÑO 1920


El arzobispo de Valencia, Enrique Reig i Casanova

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

El sacerdote valenciano Enrique Reig i Casanova fue nombrado obispo de Barcelona el 28 de mayo de 1914 y, años después, arzobispo de Valencia, en la que hizo su entrada como tal el 27 de junio de 1920. El papa Pío XI lo nombró cardenal el 11 de diciembre de 1922, pasando tres días después a ser arzobispo de Toledo y cardenal primado, si bien permaneció en Valencia hasta mediados de 1923, pudiendo coronar antes a la Virgen de los Desamparados en mayo de este último año. En Valencia, como sabemos, le ha sido dedicada una importante calle, la Avenida del Primado Reig.

                Como arzobispo de Valencia, el día 2 de noviembre de 1920, Reig i Casanova realizó una visita pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Algar.

                El prelado llegó en tren a la estación de ferrocarril de Algar ( a un kilómetro del casco urbano) acompañado del arcipreste del distrito, Juan Bautista Vidal Climent, su capellán, Francisco Vidal Soler, y el secretario, Joaquín Belda. En la propia estación fue recibido por el juez municipal de Algar, Pío Gascó Dasí, y por una comisión de concejales, con la banda de música de Alfara de Torres-Torres ( el municipio de Alfara de la Baronia se llamaba entonces “Alfara de Torres-Torres”) que interpretó la Marcha Real, protocolo al parecer obligado en honor de los arzobispos,  acompañándole después todos en carruajes previamente dispuestos hasta la entrada del pueblo, donde esperaba el Ayuntamiento en corporación, el señor cura párroco, Miguel Martín Polo, revestido de capa pluvial y cruz alzada, los misioneros del triduo preparatorio de la vista arzobispal, las asociaciones religiosas locales y el vecindario, que le recibió, tal como se reseña en el Acta de la visita, con vivas y aplausos. Hay que decir que dos cosas llaman nuestra atención: por una parte, que la centenaria banda de música de Algar no estuviese en este acto de bienvenida, y, por otra parte, que en el Acta de la visita, redactada por el secretario del arzobispo, no se mencione al alcalde de Algar, Emilio Meliá Mora, ignorándose los motivos (¿ Estuvo realmente presente el alcalde, y se omitió este dato,  o es que el mismo no asistió al acto porque no pudo o no quiso estar presente por sus convicciones personales ?).

                Según consta en el Acta de la visita pastoral, que se conserva en los libros sacramentales de la parroquia, el arzobispo,

             “ revestido de pontifical en el altar preparado al efecto, después de adorar el

               Lignum Crucis, que le presentó el citado Sr. Cura, organizose la comitiva, en

               ordenada procesión, que se puso en marcha en dirección a la Iglesia Parroquial,

               cantándose el Benedictus alternando con la música.

               En la entrada del templo se observaron las ceremonias de la rúbrica, entonándose

               el Te Deum, mientras continuaba S.R. bajo palio hasta llegar al altar mayor

               donde se recitaron las preces y oraciones del Ritual, dando la bendición. Leído

               seguidamente desde el púlpito el Edicto de la Santa Visita, dirigió el Rmo. Prelado

               la palabra al pueblo allí reunido, agradeciendo a todos el solemne y entusiasta

               recibimiento que le había dispensado, exhortando a todos a unirse con Jesús por

               el sacramento de la Eucaristía e invitándole a la asistencia a cada uno de los

               actos de la Santa Visita, especialmente a la Misa de comunión general que se

              celebrará el día siguiente; terminando tan solemne acto con la publicación de las

              Indulgencias concedidas y la solemne bendición pastoral “.

                La visita continuó el día siguiente. Alas 7,30 horas, el arzobispo celebró una misa, comulgando 133 personas (Algar tenía entonces una población de 603 habitantes) ; también procedió a la confirmación de 72 personas, 41 varones y 32 mujeres ( hacía 10 años desde la última confirmación) siendo padrino de la misma el juez municipal, Pío Gascó Dasí, y madrina la esposa del alcalde, Adela Aguilar Sebastián.

                El arzobispo tomó razón de los libros sacramentales de la parroquia, que comprenden el Racional, Cuentas de Culto y Fábrica, Matrícula Parroquial, Boletín, Asociaciones, Inventario y Quinque Libri -bautizos, defunciones, matrimonios, confirmaciones y excomuniones-, todos los cuales se conservan en su integridad desde el siglo XVII, en que tuvo lugar la expulsión de los moriscos y la repoblación del pueblo con 26 familias de cristianos viejos, aunque actualmente los originales se encuentran en el Archivo Diocesano de Valencia. Se hizo constar, no obstante, que las inscripciones no se hacían por duplicado, tal como se establece en el canon 470 del Código de Derecho Canónico, requiriendo al párroco para su debido cumplimiento.

                Reig i Casanova visitó igualmente la Casa Abadía, que se encontraba en buen estado de conservación, y el huerto anexo a la misma, llamado de San Antonio, de una superficie de una hanegada y tres cuartones, plantado de naranjos, con la obligación del párroco de invertir el producto líquido en la celebración de misas rezadas.

                No pudo faltar, como es lógico, una visita a las Escuelas Públicas de niños y niñas, en la que estos ofrecieron  una pequeña velada literaria. Por último, el arzobispo se entrevistó con representantes de las asociaciones religiosas locales, la Cofradía de Nta. Sra. de la Merced y la Asociación de Hijas de María, concluyendo con ello los actos relativos a esta visita pastoral.

LA NEVADA DE LAS NAVIDADES DE 1926 (Y II): XIXONA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA.

Ahora que nos ha visitado la borrasca Filomena es importante conocer que pasó durante la gran nevada o la nevá grossa  que afectó a nuestras tierras entre el 25 y el 27 de diciembre de 1926. Señalaba El Luchador cómo “desde el Benacantil se divisa en toda su extensión la copiosa nevada. Desde el Garbinet hasta Aitana, pasando por Puig Campana, el Maigmó y la Carrasqueta, todas las montañas aparecían con mantos de armiño blanco”. Un resumen de lo acontecido en Alicante y Alcoy lo tenéis en https://bgarrigos07.wordpress.com/2021/01/08/la-nevada-de-las-navidades-de-1926-i-alicante-y-alcoy/

Parece ser que la nevada en la ciudad de Xixona se produjo el mismo día de Navidad, al igual que en Alcoy. El temporal de nieve vino acompañado por fuertes ráfagas de viento que provocaron incluso el derribo de numerosos postes del tendido eléctrico dejando a la ciudad sin servicio de alumbrado público hasta la noche del 3 de enero de 1927.

La nieve cubrió todas las calles de la ciudad. Según algunos medios de comunicación, la nieve alcanzó el metro y medio, cifra que parece excesiva y cayó durante 36 horas, es decir los días 25 y 26 de diciembre.

También sabemos que en la tarde día 29 de diciembre volvió a nevar en la Carrasqueta. La nieve en esta montaña alcanzó cotas impensables: “En la hondonada de la Carrasqueta de Jijona la nieve ha llegado a tener una altura de cuatro metros”.  El día 29 de diciembre algunos trabajadores de la compañía telefónica informaron que: “hay ventisqueros que imponen, que dan horror mirarlos, que tiene más de dos metros de nieve”. Incluso se decía el 2 de enero, una semana después de que cayera la nieve, que  los automóviles podía llegar a la Venta Teresa, sin embargo a partir de este punto era imposible seguir porque: ”las masas de nieve con una altura de noventa y cinco centímetros”. Ello se debía a que nevó más días que en la propia Xixona. Sabemos que a las tres de la tarde del día 29 volvió a precipitarse la nieve.

La prensa estaba preocupada por la gran cantidad de nieve que cayó en la Carrasqueta. Se temía que se pudieran haber producido algunas muertes, porque algunos pastores estuvieron varios días incomunicados y porque los blancos copos pillaron de improviso a algunos viajeros: “ha quedado al descubierto el toldo de un carro oculto por la nieve, ignorándose la suerte que hayan corrido sus conductores, ocupantes y caballerías”. Incluso desde las páginas de El Luchador se llegó a pedir a las autoridades que partiera algún avión hacia La Carrasqueta en búsqueda de supervivientes. Lo cierto es que no conocemos ningún caso de fallecimiento por la nevada en la Carrasqueta.

Evidentemente ante tan sumo desastre las autoridades no estaban lo suficientemente preparadas. En este caso la prensa provincial no se puso de acuerdo en valorar la actuación del consistorio municipal, puesto que mientras El Luchador acusaba al alcalde de cierta pasividad, El Diario de Alicante elogiaba su rápida actuación. Lo que sí que es cierto es que sorprende el escaso tratamiento que se le dio a este asunto en los órganos directores de la ciudad: el pleno y la comisión municipal permanente, puesto que sólo se trató en la sesión del 30 de diciembre de 1926 de esta última comisión y únicamente se aprobó la relación de gastos ocasionados por la retirada de la nieve y la compra de productos de primera necesidad.

La actividad del consistorio estuvo encaminada en una doble actuación: retirar la nieve de la calzada y atender a los más necesitados.

Los días 25 y 26 de diciembre el consistorio contrató a un total de 40 personas que estuvieron limpiando las calles, aunque posiblemente la fuerza del temporal hizo que no consiguieran despejar por completo de nieve todas las calles, como así se desprende de una información facilitada por El Luchador, cuando el día 27 se dirigió a Xixona un periodista con “el magnífico Studebacker de don Francisco Ayela” y no pudieron seguir: “Pero una vez en Jijona, pasado su puente y al llegar a la primera plazoleta de la fuente, no hubo otro medio que, a grandes esfuerzos dar la vuelta y desistir del empeño regresando a Alicante.

Los inconvenientes hasta el pueblo fueron vencidos. Pero en Jijona, dentro del pueblo, no quiso o no pudo el Alcalde dejar expedita siquiera la calle principal y era de ver cómo los vecinos asomados a sus ventanas contemplaban nuestra llegada asombrados de tal arrojo. Toda la carretera estaba mejor que la calle del pueblo. ¡Qué honor para aquel alcalde!”.

Los trabajos para retirar la nieve continuaron del 27 al 31 de diciembre de 1926. La relación de jornales que se pagaron durante estos días es la siguiente, el  lunes 27 se pagaron 15 jornales; el martes, 23 jornales; el miércoles 23 jornales y medio; el jueves 3 jornales y medio y el  viernes 2 jornales y 2 medios jornales. Se sufragaron un total de 1.016 pesetas a los trabajadores que retiraron la nieve desde el 25 al 31 de diciembre.

El 3 de enero ya se podía circular sin ningún inconveniente por todas las calles de la ciudad.

El ayuntamiento repartió raciones de comida entre los más necesitados y la Cruz Roja atendió a los más desvalidos de las zonas altas de Xixona. El Ayuntamiento compró  el 29 de diciembre 50 kg de patatas a Francisco Garrigós Morant, vendedor de frutas y hortalizas, especialidad en uva Valensí. Desconocemos si junto a las patatas se sirvió algún alimento más.

La caída de la nieve normalmente se asocia con sus efectos beneficiosos sobre la agricultura, como así nos lo recuerda el refrán: Año de nieves, año de bienes; sin embargo, la gran cantidad de nieve y sobre todo el fuerte temporal de lluvia y viento que la acompañó provocó pérdidas en los cultivos, como así destaca la prensa provincial: “Los daños causados en las viñas y hortalizas de Jijona son importantísimos”..  Otra pérdida afectó al sector ganadero. Francisco Riera, carnicero de Jijona tenía un ganado lanar en su finca de la Peña Redona. La noche anterior a la copiosa nevada mandó encerrarlo en su casa de campo. Tras finalizar la tormenta intentó en diversas ocasiones llegar a su propiedad para suministrar pasto al ganado y comprobar que los pastores se hallaban bien. A pesar de sus esfuerzos, el día 29 de diciembre, 4 días después de la gran nevada, aún no lo había podido hacer, por lo que temía que el ganado hubiera perecido y “habrá perdido con su desaparición, más de 4.000 duros”.

La nieve también tiene una cara bondadosa y en la actualidad cuando caen algunos copos en la Carrasqueta, esta se convierte en una especie de imán turístico respecto a los habitantes de la capital, quienes, casi en peregrinación, toman la CV 800 y se dirigen al puerto para disfrutar de ella durante algunas horas.

Este fenómeno ya se producía en 1926. Conocemos que el día 27 de diciembre un periodista de El Luchador con el magnífico Studebacker de don Francisco Ayela abandonó la capital provincial y se dirigió rumbo a la Carrasqueta a contemplar el fenómeno meteorológico. Ya pudo contemplar la nieve a las afueras de Muchamiel y poco a poco se fue haciendo más difícil el viaje puesto que la nieve cubrió el asfalto y sólo se podía avanzar siguiendo las huellas de otros vehículos hasta llegar a las cercanías de Xixona. Allí salió a su encuentro el señor Guillen Tato, para advertirles de la imposibilidad de continuar, puesto que el mismo se hallaba bloqueado por la nieve. También se había quedado parado el vehículo del doctor Montesinos. Tras ayudarles a sacar sus automóviles de la nieve comprobaron la imposibilidad de continuar: “Pero una vez en Jijona, pasado su puente y al llegar a la primera plazoleta de la fuente, no hubo otro medio que, a grandes esfuerzos dar la vuelta y desistir del empeño regresando a Alicante”. Cuando regresaban a Alicante observaron como se había formado una caravana de intrépidos excursionista que se encaminaban hacia la Carrasqueta y que seguramente corrieron la misma suerte que ellos.

En domingo día 2 de enero volvieron los turistas alicantinos que en esta ocasión llegaron hasta la “venta de Santa Teresa” donde ya no pudieron pasar con sus vehículos, pero eso no los hizo desistir pues: “Se formaron numerosos grupos de alpinistas que ascendieron por la cumbre nevada”.

Poco a poco los jijonencos fueron recuperando la calma y según manifestaciones realizadas por el alcalde al periódico El Luchador el día 31 de diciembre de 1926 se volvía a la normalidad: “El grave trance que le hizo pasar la nevada se ha esfumado sin consecuencias irreparables”. Sin embargo, la comunicación terrestre a través de la Carrasqueta tardaría en producirse como así se indicaba en el periódico El Luchador el 10 de enero de 1927.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LA NEVADA DE LAS NAVIDADES DE 1926 (I): ALICANTE Y ALCOY

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA.

Las Navidades de 1926 fueron inolvidables para muchos alicantinos, alcoyanos y jijonencos. La nieve cubrió gran parte de la provincia y se convirtió en la protagonista.

Esta nevada fue especial porque la nieve alcanzó territorios poco o nada acostumbrados a su presencia como el litoral mediterráneo de Andalucía (Almería), Murcia y algunas tierras del sur de la provincia de Alicante; provocó la paralización de la vida económica al cortar algunas carreteras y aislar muchas poblaciones como Xixona y Alcoy y dificultó la vida urbana al cortarse los servicios de comunicaciones como: tranvías, trenes, retrasarse el correo, cortarse el suministro eléctrico, telefónico y telegráfico.

El día 23 de diciembre de 1926 un frente polar se colocó sobre el Mediterráneo Occidental y la península Ibérica. Este frente afectó especialmente al suroeste peninsular entre los días 24 al 27 de diciembre. En los días 26 y 27 las precipitaciones de aguanieve y las bajas temperaturas nocturnas fueron generales. En Alicante capital las temperaturas mínimas de los días 25, 26 y 27 de diciembre fueron -0,4º, 0,2º y 0º C respectivamente.

A partir del día 28 de diciembre la situación atmosférica mejoró ligeramente.

La nevada en Alicante

El día de Nochebuena el viernes 24 de diciembre el temporal hizo acto de presencia en Alicante con un descenso ostensible de los termómetros que alcanzaron los 3 grados bajo cero, la temperatura más gélida de aquellos días. El temporal vino también acompañado de fuertes rachas de viento que con la bajada de las temperaturas ayudaron a crear una sensación de intenso frío.

El día de Navidad no amaneció mucho mejor, puesto que unos negros nubarrones acechaban la ciudad; pero no fue hasta la una de la mañana del día 26 de diciembre cuando llegó la nieve.

Al amanecer del día 26 de diciembre un amplio manto de nieve cubrió la ciudad de Alicante. Posiblemente la nieve se esperaba puesto que los augurios que presentaba el día anterior el cielo así lo presagiaban, como nos apunta M.A.(en su artículo “El domingo cayeron en las calles de Alicante mil toneladas de nieve”, Diario de Alicante, 28 de diciembre de 1926) “El día anterior había sido un poco hostil. Pasó todo él con el firmamento cerrado. Las nubes claras y agrisadas con amplias cortinas que se superponían unas tras otras, delataban el espectáculo que se estaba preparando”.

La nieve comenzó a caer sobre la una de la madrugada, aunque a partir de las tres ya lo hizo de forma copiosa. La nevada vino acompañada con un descenso de las temperaturas lo que provocó que cuajara. Según nos narra este mismo periodista: “La altura que adquirió la nevada, en las calles, fue de seis centímetros. En otras calles llegó a diez”. Para este periodista la imagen podría ser hasta bucólica: “el castillo de Santa Bárbara presentaba un aspecto encantador. Toda la cumbre y la pinada cubiertas de nieve. Resultaba un espectáculo de suprema belleza. Calculase que la nieve caída en Alicante pasa de mil toneladas”.

Inicialmente la nieve atrajo a los alicantinos, puesto que hacía más de 15 años que no nevaba y no lo hacía de forma tan abundante.  Afortunadamente la lluvia y el viento, que hicieron acto de presencia a lo largo del día 26, deshicieron la nieve.

Estos agentes meteorológicos provocaron graves trastornos en la vida de los alicantinos. Por ejemplo, en la plaza de Abastos, se hundieron las lonas de numerosas paradas pequeñas. Una de las que más sufrieron fueron: “Las de los turroneros, por el peso de la nieve, cayeron las lonas y la mercancía sufrió daños” (M.A., “El domingo cayeron en las calles de Alicante mil toneladas de nieve”, Diario de Alicante, 28 de diciembre de 1926). Otro de los afectados fue la feria instalada en la avenida Pérez Galdós puesto que el viento derribó un tobogán y hundió el tinglado del circo ambulante California.

No hubo servicio de tranvías debido a una rotura en el cableado eléctrico que dejó también prácticamente a oscuras la ciudad. Aunque, según narran los periódicos, esta incidencia fue rápidamente solventada  a primeras horas de la tarde.

Alicante quedó incomunicado telefónica y telegráficamente. Además el correo no pudo llegar a la ciudad puesto que el tren quedó detenido por la nieve en Caudete.

Estas incomodidades se prolongaron algunos días más. El servicio de correos consiguió restablecerse parcialmente el día 28 de diciembre, aunque no fue posible hacerlo en las líneas La Encina-Valencia, Gandía-Alcoy y Xátiva-Alcoy, en la mañana de dicho día llegó el primer coche desde Xixona. La ciudad de  Alcoy estaba aislada y no se podía llegar, ni en tren, ni en coche.

El día 28 de diciembre los periódicos indicaban que la comunicación telegráfica directa entre Alicante y Madrid, Murcia o Valencia no se hallaba restablecida. Sin embargo, las perspectivas eran buenas puesto que se esperaba comunicar con Valencia pronto, con Madrid se tardaría un poco más y con Murcia no se sabía cuándo se restablecería por la importancia de las pérdidas.

Telefónicamente no se podía comunicar con Alcoy, a pesar de que una brigada se había desplazado a la Carrasqueta y con un teléfono de campaña había podido comunicarse con la central en Alicante. Las primeras estimaciones eran bastante negativas: “pues desde Jijona hasta el punto de la Carrasqueta en que se halla ahora, ha encontrado 53 cortes en la línea”.

Esta nevada fue conocida en la capital provincial como la gran nevada o la nevá grossa . Señalaba El Luchador cómo “desde el Benacantil se divisa en toda su extensión la copiosa nevada. Desde el Garbinet hasta Aitana, pasando por Puig Campana, el Maigmó y la Carrasqueta, todas las montañas aparecían con mantos de armiño blanco”.

La nevada en Alcoy.

Si bien esta nevada se convirtió en un gran espectáculo para los alicantinos en Alcoy este acontecimiento meteorológico adquirió tintes que hicieron que alcanzara la consideración de punto de referencia histórica para sus habitantes.

La nevada cayó en Alcoy desde el sábado 25 al lunes 27 de diciembre, aunque la mayor intensidad se registró el domingo. El periódico La Gaceta de Levante del día 29 nos comenta sobre este acontecimiento meteorológico: “La baja temperatura que hacia sentir estos días un intensísimo frío, ha confirmado los augurios de una copiosa nevada, que si al principio no se manifestó violenta, ha sido algunas horas imponente y amenazadora. En grandes y compactos copos ha caído la nieve sobre nuestra población y sus alrededores, llegando su nivel, en muchos lugares a sobrepasar de un metro“. Esta noticia vio la luz el día 29 por lo problemas de todo tipo que pasó la ciudad de Alcoy que incluso impidió la salida de los periódicos los días anteriores.

No se conocen registros de las temperaturas alcanzadas en Alcoy, pero Jorge Olcina y Enrique Molto [1999:118] pudo llegar hasta los -7ºC o menos el día 24 de diciembre.

La cantidad de nieve caída en la ciudad de Alcoy debió de ser bastante importante. Muestra de ello es su permanencia en las calles y tejados. Así tres días después de la nevada las calles quedan ligeramente transitables, eso si mediante la creación de unas brechas en las principales vías públicas. Trece días después la nieve sigue presente en el núcleo urbano: “Poco a poco va desapareciendo de nuestras calles la nieve amontonada a consecuencia de haberse limpiado los tejados. Continúa trabajándose en la limpieza de las calles para que se normalice el tránsito de vehículos” (OLCINA,J, 1999 : 118)..

En las zonas rurales y las montañas circundantes de Alcoy, especialmente la umbría, la nieve permaneció durante más tiempo e incluso se dio la circunstancia que sin haber desaparecido del todo se unió a una segunda nevada caída el 19 de enero de 1927. Uno de los datos más espectaculares de la nevada de 1926 es la medida que figura en la placa cerámica de la ermita de la Virgen de los Lirios, en el Santuario de la Font Roja, que se encuentra a 1.100m de altitud, que dice: “Hasta aquí llegó la nieve 27 de diciembre de 1926. 2,10 metros“. En el casco urbano de Alcoy el espesor debió de rondar el metro de altura.

La ciudad de Alcoy se vio profundamente afectada, ya que quedó incomunicada y los servicios públicos de Telégrafos, Teléfono, Electricidad y Ferrocaril sufrieron importantes averías. Otro grave problema provocado por la acumulación de nieve fue la dificultad para recoger la basura. Así el 5 de enero La Gaceta señala que: “Es de todo punto imposible la entrada de los encargados de recoger la basura en determinadas calles; resultando, que los vecinos en la imposibilidad de conservarla en casa, arrojan sobre lo que antes fue blanca nieve inmundicias y basuras que convierten en asqueroso estercolero las calles de la población” (OLCINA,J, 1999:123).

El aislamiento ferroviario con Gandía se prolongó hasta el día 30 de diciembre. En cambio el aislamiento con Játiva fue mayor. El bloqueo por carretera fue mayor debido a la escasez de medios para despejarlas. Así el 12 de enero de 1927 será cuando se normalice la comunicación por carretera con Alicante por Ibi. En cambio, la vía por la Carrasqueta tardó bastante en restablecerse e incluso se dio la circunstancia de que antes de estar totalmente transitable se produjo una segunda nevada el 19 de enero de 1921, que complicó de nuevo la situación.

La comunicación telegráfica con la capital provincial se recuperó tres días después de la nevada.

La industria alcoyana pasaba por una situación delicada. Algunas factorías se vieron afectadas debido a que sus tejados se derrumbaron al no soportar el peso de la nieve: “En la fábrica de don Amadeo Arañó se desprendió parte del edificio, sin consecuencias; en el almacén de trapos de don José Aura se hundió el techo” (La Gaceta de Levante, Diario Independiente de Alcoy, 29 de diciembre de 1926).

Los medios de comunicación no mencionan repercusiones negativas en los campos de cultivo que estaban adaptados a este tipo de fenómenos atmosférico siempre que se produzca en invierno. Hay que indicar que en algunas masías e incluso industrias dispersas por el término municipal se produjeron problemas de abastecimiento al quedarse completamente aisladas.

En relación a las posibles víctimas mortales los investigadores no se ponen de acuerdo, aunque piensa que es probable que se produjeran algunas, sin confirmar, en los alrededores de Alcoy.

La nevada de la Navidad de 1926 fue espectacular y quedó gravada en la memoria colectiva de las ciudades de Alicante, Alcoy y Xixona.

BIBLIOGRAFÍA

GARRIGÓS SIRVENT, Bernardo, “El frío invierno de 1926-27”, El Programa , Xixona, Federació de Sant Bartomeu i Sant Sebastià, 2017, págs. 166-173.

OLCINA CANTOS, Jorge y MOLTÓ MANTENRO, Enrique, “La nevada de 1926. Repercusiones en la montaña alcoyana (Alicante)”, Nimbus nº 3, 1999, págs. 105-137.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LOS VECINOS DE ALGAR SE OPONEN, EN 1903, A LA CONSTRUCCIÓN DE UN PANTANO.


           Presa de Algar, en la confluencia del río Palancia y la rambla de Azuébar

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL DE ALGAR DE PALANCIA

Siendo Rafael Gasset Chinchilla (Madrid, 1866_Madrid, 1927) ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, durante la regencia de María Cristina de Habsburgo, se elaboró el denominado precisamente Plan Gasset, el cual contemplaba la construcción de 205 obras hidráulicas en toda España, figurando las correspondientes a la División de Trabajos Hidráulicos del Júcar y Segura, con el correspondiente número de orden en el Decreto de 1902, obras entre las que cita la Presa de Azuébar, que se proyectaba construir en el término de Algar, en el cauce de la denominada Rambla de Azuébar.

                El proyecto de la mal llamada “Presa de Azuébar” se notificó al Ayuntamiento de Algar (hay que tener en cuenta que este era el nombre del municipio, ya que fue a partir de 1916 cuando se empezó a denominar Algar de Palancia, por Real Decreto  de 27 de junio de 1916, firmado por el rey de España, Alfonso XIII, y por el presidente del Consejo de Ministros, Alvaro de Figueroa, Conde de Romanones).

                Tanto el Ayuntamiento de Algar como los vecinos se opusieron a la construcción de este pantano. Es ilustrativo en este punto el contenido del Acta del Pleno de la Corporación Municipal, de 14 de septiembre de 1903, que nos permitimos reproducir a continuación:

                 “ En la Sala de sesiones de la Casa Consistorial del pueblo de Algar, a catorce de Septiembre de mil novecientos tres, reunidos en sesión extraordinaria los señores del Ayuntamiento y vocales asociados anotados al margen, en Junta Municipal, con los demás vecinos que quisieron acudir mediante segunda convocatoria por bando público. Abierta la sesión por el señor Alcalde (Miguel Bojó Mora) que la preside, manifestó a los concurrentes que, según constaba en la primera y segunda convocatoria, el objeto que motiva esta reunión es dar cuenta a los presentes, para que se entere el vecindario, de un extenso oficio del Sr. Gobernador civil de esta provincia, en el que manifiesta el propósito del Gobierno español de construir el Pantano, mal llamado de Azuébar, porque todos saben está proyectado en la partida de Jayar de este término; y se solicita a los interesados para que faciliten esa construcción ofreciendo la mayor ayuda posible de auxilios. Enterados los señores concurrentes por lectura de dicho oficio, por unanimidad acuerdan:

                Hacer constar que el proyectado Pantano se ha de construir en este término municipal y en el de Soneja, partida de Jayar, y no en el término de Azuébar.

                Que no pueden ni deben ofrecer ningún auxilio que facilite esta construcción, antes al contrario, se oponen resueltamente a que dicho pantano se construya en este término municipal por las razones siguientes:

                Primera.- Porque el estancamiento de sus aguas a tan corta distancia de este poblado (un kilómetro) causará graves perjuicios a la salud pública de su vecindario.

                Segunda.- Porque el caudal de toma de aguas del río Palancia para conducirlas al Pantano está proyectado a la izquierda del río, de manera que este las vierta en el canal del Pantano mucho antes de que lleguen al Azud de Algar, en donde toma sus aguas la actual acequia Mayor (de Sagunt) que está situada a la derecha del río, mermando así en todo tiempo y suprimiendo en los estiajes el agua necesaria para el consumo de estos vecinos, privándoles de su derecho anterior y preferente al riego.

                Tercera.- Porque, en el caso posible de rotura del dique de contención de las aguas del Pantano, la corriente impetuosa de su gran caudal de agua indudablemente arrastraría la huerta y aún las personas  y viviendas.

                Cuarta.- Porque estos vecinos no quieren voluntariamente privarse de la propiedad de la mejor partida del término de Algar y parte del de Soneja que les pertenece, ni de dos servidumbres de tránsito que son: la senda o camino vecinal de Algar a Azuébar y el paso de carros por el piso del barranco o rambla de Azuébar, para acarrear las cosechas de la partida de Jayar, que ha de ser inundada por las aguas del Pantano, y porque resultará muy cara la expropiación forzosa de esa fértil propiedad y dificilísima por la mala disposición del terreno la construcción de aquellas servidumbres.

                En atención y consecuencia de las razones alegadas y para evitar a este vecindario los perjuicios  enumerados, los concurrentes piden que quede nulo y sin efecto el  proyecto del Pantano del barranco de Azuébar en este término de Algar. “

                La verdad es que, bien por esta oposición de los vecinos de Algar, bien porque la División de Trabajos Hidráulicos del Júcar y Segura se desentendió  de la ejecución de esta obra, al surgir grandes dificultades constructivas por la carencia de medios tecnológicos, evidenciándose también la complejidad geológica de los vasos (permeabilidad, cimentación, etc.), las obras, tras varios años de reconocimiento, se abandonaron.

                No obstante, para intentar resolver el problema derivado de la falta de agua para el riego de los pueblos ribereños del río Palancia, de manera especial Sagunt y los municipios del Camp de Morvedre, la Confederación Hidrográfica del Júcar acometió, años más tarde, la construcción del Pantano del Regajo (años 1951 al 1959), en el término de Jérica (Alto Palancia-Castellón), y la Presa de Algar, en el término de Algar, en la confluencia del río Palancia y la Rambla de Azuébar, cuyas obras finalizaron en el año 2000, no constando que los vecinos de Algar se opusieran  a la construcción de esta última.

EL GRUP FOTOGRÀFIC DE PETRER NUESTRA UNA EXPOSICIÓN SOBRE LA PANDEMIA

MARTA ORTEGA

#GFPsequedaencasa es el Proyecto Fotográfico Colectivo organizado por el Grup Fotogràfic de Petrer, GFP para expresar los sentimientos y sensaciones que hemos vivido durante las diez semanas del confinamiento y la posterior desescalada. Este proyecto “nació como uno de los pilares para la adaptación online de las actividades culturales y formativas que realizaba el club de forma presencial”.

Se trata de una exposición conceptual donde lo importante es el mensaje. Cuarenta fotógrafos han trabajado en este original proyecto que se inauguró el sábado por la tarde en la sede declaraciones asociación con la presencia de LA MADRINA DEL EVENTO, MARI CARMEN RICO (CRONISTA OFICIAL DE PETRER), y del presidente de Caixa Petrer, José María Beltrán. Ambos destacaron la apuesta por la cultura a pesar de la etapa que estamos viviendo. Por su parte, el presidente del grupo, Pascual Maestre, y su vicepresidente, Vicent Olmos, explicaron que las obras son fruto de un trabajo colectivo, por ello no están firmadas.

Este proyecto se puede ver a través del libro de bolsillo que también está en versión online, en un paseo por internet, y físicamente en la sede del GFP en la Plaza Ramón y Cajal, 3, de Petrer los sábados de 18:30 a 20:30 y los domingos de 10 a 13 horas hasta el 7 de febrero. En la puerta de la sede también se ha colgado una gran pancarta con imágenes.

Debido a las difíciles circunstancias actuales por la pandemia han querido llegar hasta el espectador esté donde esté, para que pueda disfrutar del proyecto haciendo uso del formato que elija. Para ello, han dispuesto cuatro formatos diferentes interconectados, donde cada uno cuenta un punto de vista sobre el proyecto, “siendo posible pasar de un formato a otro mediante códigos QR y enlaces web, y conseguir de este modo una experiencia global y deslocalizada”, aseguran desde el Grup Fotogràfic.

Fuente: https://www.valledeelda.com

‘ALZIRA, AYER Y HOY’ LA PARROQUIA DE LA ENCARNACIÓN RECIBIRÁ LAS RELIQUIAS

“Alzira, ayer y hoy” es una colección de crónicas publicadas en su día en el periódico “Las Provincias” en las que AURELIANO J. LAIRÓN PLA, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ALZIRA y archivero municipal nos acerca a la gente, raíces, historia y costumbrismo de nuestro pueblo.

Si Lairón no hubiera tenido la inquietud y preocupación por recuperar ciertas historias y tradiciones, muchas de estas hubieran desaparecido poco a poco con la tradición oral.

Como bien dijo en su día la artista Elena Negueroles, “Leer, y en este caso escuchar, a Aureliano Lairón es lo más parecido a una larga y agradable sobremesa conversando con un amigo”.

Periódicamente, en el diario digital El Seis Doble, el propio autor irá desgranando esta Alzira de ayer y hoy.

PARA ESCUCHAR EL AUDIO PULSA EN LA FUENTE DE ESTA NOTICIA

Fuente: https://www.elseisdoble.com

ANTONIO LUIS GALIANO (CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA), MAESTRE DE LA REAL Y HONORÍFICA ORDEN DE SAN ANTÓN EXPLICA LA DECISIÓN DE NO CELEBRAR SU ACTO ANUAL

Coincidiendo con la celebración de las Fiesta y Romería de San Antón en Orihuela, la Honorífica Orden nombra y entrega las distinciones de Caballeros y damas de San Antón. Sin embargo este año de pandemia ha hecho que tanto La Fiesta en el Barrio, con su concurso de charlatanes, la bendición de animales, la rifa de la cerda, las paraetas de dulces, turrones, palmito, dátiles, atracciones de Feria no se puedan celebrar.

GALIANO nos ha recordado que en muy pocas ocasiones ha ocurrido esto. Y haciendo historia, como CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA nos ha contado cómo se vivió la pandemia de la gripe española entre los años 1918 y 1920.

PARA ESCUCHAR EL AUDIO PULSA EN LA FUENTE DE ESTA NOTICIA

Fuente: https://www.ondacero.es

PASTILLES CULTURALS D’OTOS (IV) LA FESTA I ELS VERSOS DE SANT ANTONI

DANIEL ALFONSO MEDRANO, CRONISTA OFICIAL D’OTOS

Una de les festes més tradicionals d’Otos és la que el veïnat del Carrenou li organitza cada any al seu patró sant Antoni Abat o del porquet. Bunyolà, processó, foguera, sopar amb ball i la benedicció dels animals són els principals actes que se celebren en ple gener. Però enguany, a causa de les restriccions per la pandèmia de la Covid-19, la festa s’havia restringit a la celebració d’uns actes mínims i simbòlics per al dissabte dia 16. Tot i que, els dies anteriors, a causa de l’agreujament sanitari, es va decidir suspendre’ls i celebrar únicament la missa dedicada al sant.

Amb tot, un dels aspectes més destacats és el vers amb que, des de fa 26 anys, Joan Olivares acompanya el programa d’actes de Sant Antoni. El de 2021, lògicament, versa al voltant de la situació inèdita que ens ha portat el coronavirus a les nostres vides i el podeu llegir clicant l’enllaç superior. I clicant sobre aquest enllaç descarregareu el llibret que recopila els 25 versos anteriors acompanyats per les respectives explicacions que detallen el context que va determinar el seu contingut cada any. De fet, la lectura retrospectiva dels poemes de Sant Antoni ens fan una aproximació, des de la ironia i el llenguatge planer, a la situació política, econòmica i social dels últims anys. A partir de combinació entre la realitat d’Otos amb els seus problemes i peculiaritats locals i la realitat global amb el repàs anual dels grans fets que han passat, els versos esdevenen en un llibre d’història que explica com ha evolucionat la nostra societat.

Fuente: http://publicacionsotos.blogspot.com

LADRONES


La calle Calderón de la Barca de Orihuela. | A.L. GALIANO

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ/CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

En el siglo XVIII, dentro de las cinco definiciones de esta palabra, en una de ellas se decía que era el que hurta y roba alguna cosa. Y así se ha mantenido hasta la fecha solo que queda reducida al «que hurta o roba». De hecho, durante este lapso se ha utilizado muchas veces para el título de obras de teatro como «Los ladrones somos gente honrada» de Enrique Jardiel Poncela, estrenada en el Teatro de la Comedia de Madrid, el 25 de abril de 1941. También el ladrón o los ladrones han sido protagonistas de películas como «Rififi» de 1945 que fue premiada en Cannes y, años después la italiana «Rufufu» de 1958, con un reparto de primera línea con Vittorio Gasman, Marcello Mastroianni, Totó, Renato Salvatore y Claudia Cardinale. Pero, hay una cinta que cada vez que la visiono me entusiasma. Me refiero a aquella de 1948 dirigida por Vittorio de Sica, que inmejorablemente protagonizó el niño Enzo Staiola, titulada «Ladrón de bicicletas», rodada en aquella Roma después de la Segunda Guerra Mundial.

En esos años era un medio de locomoción generalizado, al igual que lo era involuntariamente para los pasajeros que iban dentro de los féretros hacia el cementerio que, por cierto, ya narraba en mis «Capítulos de nuestra historia», dedicado a la «grippe» de 1918, en que fue robado un ataúd. Así mismo, en ese mismo año hubo un intento de robo de un caballo propiedad del médico Antonio García Mira, el 13 de abril, que tenía en una cuadra de la calle Espaldas de Santa Lucía, en Orihuela. En este caso el ladrón sería un cuatrero, que no pensemos que se refiere con este nombre al lejano Oeste de las películas, ya que Don Quijote, al preguntar a un guardia que vigilaba a una columna de galeotes, cuál era el delito de uno de ellos, le respondió que era un cuatrero «que es ser ladrón de bestias». En otros artículos anteriores he informado sobre otros robos, algunos sacrílegos, como el que se llevó a cabo en 1934, con la sustracción de las joyas que portaba la Patrona Ntra. Sra. de Monserrate.

Una buena fecha para que los «cacos» cometieran sus fechorías era el 17 de julio, «Día del Pájaro». Recordemos que, en 1916, en el estanco de la calle Alfonso XIII, un joven aprovechando que estaban comiendo sus propietarios, sustrajo del cajón, 1,60 pesetas. Dos años antes, en la calle de la Feria, en la joyería de la viuda de Francisco Correa se llevó a cabo un importante robo de alhajas de gran valor a primeras horas de la mañana. Los ladrones habían accedido por la noche aprovechando que la familia estaba fuera de su domicilio. Una vez conseguido su botín, accedieron a la calle forzando el candado de la puerta. Pero, los amigos de lo ajeno, no debían de ser muy profesionales ya que no se percataron que en un cajón habían 1.500 pesetas y guardadas en un armario las joyas de más valor.

Otra fecha propicia para efectuar estas fechorías eran las de la canícula, aprovechando el veraneo de los propietarios y sus familias en el campo o en Torrevieja. Así, el 8 de agosto de 1929, el perjudicado fue el sacerdote José Abril que con sus hermanos se encontraban en la villa de la sal, al cual se le sustrajo 60 duros del cajón de su mesa escritorio. En ese mismo mes, tres días después, tras haber leído la noticia en la prensa Joaquín Gálvez Gálvez, que se encontraba en la misma localidad, ante el temor de que en su domicilio en la calle Calderón de la Barca, nº 25 se hubiera producido algún robo, se desplazó a Orihuela y comprobó al acceder al mismo que estaban las ropas por los suelos, las cerraduras de los muebles forzadas y que le faltaba dinero y alhajas, importando todo una 2.755 pesetas.

Sin embargo, no siempre el allanamiento del domicilio tenía como objetivo un robo. Así sucedió en la noche del 16 de julio de 1916 en la calle Cedaceros nº 5, en la que vivía una viuda con sus hijos, cuando un individuo apodado «Valdiri» accedió a la casa por la ventana del cuarto de la hija. Al percatarse su hermano pidió auxilio a la autoridad, siendo el intruso detenido. Éste declaró que no había entrado a robar «sino para darse una ración de vista». Es decir: a «pestañea», que sería como hurtar el honor de la doncella, salvo que fuera con aceptación de la misma.

Fuente: https://www.informacion.es