La semana pasada volví a echar mano de uno de los Episodios
Nacionales de Pérez Galdós que, según me comentan algunos amigos de ideas un
tanto peregrinas, por no decir rocambolescas, más tiene que ver con el
escenario político que vivimos en estos momentos. La comparación la verdad es
que se me antoja un tanto hiperbólica, por más que no dejo de reconocer que la
situación actual no es de mi agrado. Me releí el capítulo de la Primera
República y en él me encontré con una frase que, como me sucede en muchas
ocasiones, llamó mi atención. El párrafo era: «sin otro objeto que justificar,
con una prudente tardanza, el plan concebido para dar el pego a Chilivistra…» y
la expresión obviamente «dar el pego», que hoy, como ayer y como siempre, se
utiliza en el sentido de engañar, hacerse pasar por quien no se es, o pretender
dar como auténtico algo que es más falso que un billete de tres euros.
Su origen hay que buscarlo en el juego de cartas en el que
el fullero se ponía cera en las uñas (el pego, o la pega) para colocarla, con
habilidad, sobre un naipe a fin de que se adhiriera al que tuviera encima o
debajo, según a él le acomodara. Sin duda, hacía falta una mañosa pericia de
escamoteo para llevar a cabo el falaz tejemaneje, pero la prueba de que daba
buen resultado es que se utilizó con frecuencia, al extremo de generar una
frase hecha muy recurrente. En fin, ¡ojalá que «no se nos dé el pego» con la
política de la actualidad!
Según consta en las crónicas de la fundación de la Parroquia
Santa Bárbara de Casinos, sabemos por una anotación lo siguiente en referencia a
la fiesta del Corpus Christi:
“Se paso a Betera: El Vicario, Joseph Murgui Menor, el
primer Fabriquero, Julián Muñoz a traer el Viril de esta Yglesia, que costo con
el Tabernáculo 75 Libras. Se colocó el Santísimo. En esta Yglesia por el mismo
Vicario día 14 de Junio de 1789. Y el dicho día domingo se celebró la fiesta
del Corpus, con aplauso y alegría del común de esa Parroquia.
Se costeó el Viril a expensas de limosnas del común. El
Globo, la pagó Pasqual Nabarro de esta Parroquia.
El Cementerio, es territorio inmediato a esta Yglesia, lo
fabricó, y arregló y Bendijo con facultad del Excelentísimo el dicho D. Damián
Fuster. En dicho año.
Se continuaron las misas y fiestas y demás en este Racional
que daría principio el año 1789. Hecha esta anotación día 20 de Junio de dicho
año 89.
Firmado: Don Damián Fuster.”
Dejo escrito en esta crónica cuando se fueron adquiriendo
algunos bienes necesarios para la celebración de la fiesta del Corpus en
Casinos:
En el año 1889 se compró un incensario y una naveta, por
valor de 280 pesetas, una capa blanca por valor de 310 pesetas, un atril, por
valor de 180 pesetas y un misal romano por valor de 240 pesetas. Estas cuentas
las presento el fabriquero D. Gerónimo Murgui, que fueron aprobadas y
ratificadas por los Señores Vocales de la Junta de Fábrica de esta Parroquia,
en Casinos a 1 de enero de 1890, siendo cura párroco D. Vicente Plasencia, y la
Junta: José Usach, Juan Bautista Rocher y Gabriel Muñoz.
En el año 1890 se doró y arregló la Custodia, y se le añadió
un ángel, y el precio pagado por estas labores fue de ochocientas pesetas. Se
plateó la Cruz parroquial y la Vera Cruz, costando ciento ochenta pesetas.
En 1891 se remendaron las campanas y el coste total fue de
160 pesetas, 79 pesetas y 115 pesetas.
En 1892 se compró un dosel por valor de 200 pesetas y un
Pendón para Comulgares que costó 50 pesetas.
En el año 1898, se compró la Pila Bautismal por importe de
325 pesetas, la conducción de la misma costó 25 pesetas y un jornal de
albañilería para colocar la pila dos pesetas y cincuenta céntimos.
En el año 1900 se instala la luz eléctrica en la iglesia y
dicha instalación costó sesenta pesetas. Siendo Cura Párroco Francisco de P.
Muñoz, y la Junta de Fábrica Francisco Comeche, Manuel Jarrín y Antonio
Izquierdo.
Manuel Jarrín fundador y primer fabricante de las peladillas
y turrones de Casinos casado con Carmen Murgui Rocher, que vivían en la Plaza
del Rosario, además de pertenecer a la Junta de Fábrica de la parroquia, era el
fabricante de las velas que se consumían en la iglesia. Es otro de los detalles
que adorna la vida de este prohombre, que además de su dulce legado, fue
también muchos años Juez de Paz de Casinos.
Con estas notas históricas, quedan escritos diferentes
momentos de la vida de Casinos, relacionados con la fiesta que se celebra esta
semana: el Corpus Christi. El 2020 es un año distinto, aunque queda resguardado
en nuestra memoria el devenir de esta fiesta a lo largo de los años y el
recuerdo a todas aquellas personas que con su trabajo y devoción, hicieron
posible que se renovara y mantuviera.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
Emisoras y periódicos lo dicen a todas horas y de mil
maneras diferentes: hemos de reinventarnos, tenemos que cambiar, estamos
obligados a dar a la humanidad ideas innovadoras y creativas, capaces de
transformar el mundo de un modo revolucionario. Nunca como hasta ahora habían
tenido tanto éxito sociólogos y psiquiatras: la buena gente de la radio,
obligada a llenar seis horas durante el fin de semana, echa mano de los
expertos en decir lo que los demás deberían hacer, que son legión. Y siempre
encuentran investigadores dispuestos a decir que el reto presente nos obliga a
planteamientos insólitos que transformen el mundo de un modo total.
Aburrido a más no poder, me rindo ante la avalancha de
predicadores del cambio. Pero tomo nota de que, por regla general, esos sabios
exponen la teórica pero no son capaces de proponer ningún ejemplo práctico de
cambio, ni siquiera cuando se da el caso raro de un periodista atrevido que les
hace una pregunta. Es ahí cuando me decidido y formulo tres o cuatro ideas
revolucionarias -tampoco hacen falta muchas más- para afrontar el mundo del futuro
desde la transformación.
La primera consiste en que, sin caer en la autarquía, el
consumo, la industria y la economía españolas dejen de depender tan bobaliconamente
del exterior como ha quedado demostrado en la pandemia. Apena ver una Europa
que, incapaz de fabricar mascarillas, las sigue comprando desesperadamente al
país de donde procede el virus. La primera idea de cambio que propongo, pues,
es ser autosuficientes en materiales básicos: potenciar la industria nacional
para que las mascarillas -pero también las grapadoras, los ventiladores o los
espárragos en lata- no haya que comprarlos fuera.
Otra idea que se me ha ocurrido, y que generaría mucho empleo,
es la de reimplantar las relaciones personales en todos los servicios privados
y públicos. Atender al cliente de manera directa, con amabilidad, eliminar las
barreras informáticas, los cajeros automáticos y las teleconsultas mejoraría
las relaciones sociales, tan deterioradas.
Una tercera transformación reservo para mi ciudad.
Consistiría en que sus equipos de fútbol renunciaran a la loca idea de renovar
y refundar sus estadios y se decidieran de una vez a usar uno solo. No sé cual,
pero uno de los cuatro que tienen en uso, transformación, obra parada o
proyecto. La imagen del Levante yéndose a jugar a La Nucia me parece un
despilfarro sideral estando Mestalla disponible.
Finalmente, puesto a ofrecer ideas-fuerza que sean capaces
de alumbrar un mundo nuevo, ahí va eso: ¿Qué tal si hacemos de una puñetera vez
el Museo Marítimo?
Aljibe nuevo de Casinos ubicado en la carretera de Villar del Arzobispo. / EPDA
JOSÉ SALVADOR MURGUI. CRONISTA OFICIAL DE CASINOS
Por fin pude volver a visitar los Archivos y en este encuentro
real de amigos Cronistas del Reino de Valencia, hoy he podido visitar el
Archivo del Reino, (con las máximas precauciones) en una luminosa mañana de sol
y con un penetrante viento que nos acariciaba mientras tomábamos la tostada de
pan con aceite a la sombra del añorado Campo de Fútbol del Mestalla. Vamos
volviendo a vernos, a veces es difícil reconocernos por las caras camufladas
entre gorras, mascarillas, o gafas de sol. Lo más importante seguir trabajando,
investigando siempre de forma altruista y generosa para dejar escrita un parte
nuestra interesante historia de Casinos.
Siempre investigado momentos escritos en polvorientos
papeles que ven la luz muy de tarde en tarde, siempre investigado el quehacer
de aquellos hombres que nos legaron en la historia su trabajo, su constancia y
su honradez, su acertado hacer, pues sin medios ni recursos, ahí está su
legado. Ese legado que hoy presento escrito en documentos firmados, rubricados
y sellados en aquel lejano 1926.
En 1926, queda plasmado en el Presupuesto Municipal, el
Inventario de todas las fincas urbanas y rústicas cuyos títulos de la renta,
derechos, y acciones e constituyen el Patrimonio de este Ayuntamiento de
Casinos, provincia de Valencia, con expresión de su capacidad y producto
correspondiente a dicho Ejercicio 1926-27.
Inventario.
Nº Expresión de los Bienes – productos.
1 Una cisterna cuya área es de ciento veintiún metros
cuadrados que linda por la derecha saliendo con el callero de su nombre,
izquierda calle de la Trinidad, y espalda calle san José, no tiene camino de
policía y su valor es de 625 pesetas.
2 Un pozo en la Calle de San Joaquín sin número que
comprende un área de seis metros cuadrados linda por su frente y lado derecho
en dicha calle. Izquierda con Custodio Rocher, espaldas con Juan Murgui. Su
valor es de 675 pesetas.
3 Un edificio en la Plaza Salvador Giner Nº 11 destinado a
casa Consistorial y escuelas públicas, linda por la derecha calle de la
Trinidad, izquierda con Vicente Pomer y espalda al campo, su valor 4000
pesetas.
4 Un edificio destinado a Cementerio en la Partida Chiner,
linda por la derecha Andrés Albalat, izquierda Lamberto Muñoz, y espaldas José
Usach, cuya área es de 3842 M2. Su valor es de 15.071 pesetas-
5 Un edificio destinado a matadero público situado en las
afueras de la calle mayor sin número, cuya superficie es de 232 m2. Linda por
derecha Campo, I y E. Salvador Latorre, su valor es de 3000 pesetas.
6 Un edificio destinado a Báscula pública sito en la Calle
de Colón S/N valorizado este y la báscula en 2000 pesetas.
7 Una balsa destinada a recoger las aguas del Barranco de
Artaj para abastecimiento del vecindario cuya área es de 3842 metros cuadrados.
Su valores de 4.000 pesetas.
8 Un edificio que fue destinado a Cementerio sito en la
partida “Calvario” y su área es de 1082 M2 y su valor es de 300
pesetas.
9 Tres hanegadas tierra secano en la partida esls Clots, su
valor es de 150 pesetas.
10 Un aljibe en la Torreseca cuya área es de 68 M2 su valor
es de 500 pesetas.
11 Otro aljibe en la partida aljibe nuevo que cuenta con un
área de 65 M2 y su valor es de 500 pesetas.
Total valor Inventario: 30.821 pesetas.
Esta documentación consta en el Acta de discusión y
aprobación del presupuesto ordinario para 1926-27, y dice así, en Casinos a
treinta y uno de marzo de mil novecientos veintiséis previa convocatoria al
efecto y bajo la presidencia del Señor Alcalde Don José María Muñoz Soriano, se
constituyó el Ayuntamiento Pleno en las Casas Capitulares, compuesto de los
Señores Concejales que al margen se expresan en reunión ordinaria del tercer
periodo, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 125 del Estatuto municipal,
al objeto de proceder a la discusión y votación definitiva del presupuesto
ordinario de éste Municipio, para el ejercicio económico de 1926-1927 cuyo proyecto
ha sido formado por la Comisión municipal permanente. Habiéndose llenado las
formalidades legales.
Abierta públicamente la sesión por el Seños Presidente, yo
en infrascrito Secretario, de orden del mismo procedí a dar lectura integra,
por capítulos y artículos, de las partidas de ingresos y gastos que en dicho
presupuesto se detallan cuyos créditos fueron discutidos, acordándose en
definitiva por unanimidad aprobar el presupuesto del que se trata fijando los
ingresos y los gastos en las cifras que por capítulos se empiezan seguidamente:
Presupuesto de Gastos por todos los conceptos: 31.409,94 pesetas. Presupuesto
de Ingresos por todos los conceptos: 31.410,19 pesetas. Diferencia: 0,25
céntimos.
Margen que se expresa: Señores de la Comisión Permanente:
Manuel Gómez, Santiago Izquierdo.
Señores Concejales: Francisco Murgui Muñoz; Salvador Murgui
García; Juan Moreno Murgui; Salvador Espí Noguera; Nicasio Navarro Murgui,
Vicente Rocher.
Que inventario tan humilde, pero como se ha mantenido,
aumentado y hasta multiplicado… El mayor orgullo de los Casinenses de hoy es
recoger el testigo de ayer y no solo mantenerlo, sino salvarlo del olvido,
hacerlo proliferar y agrandarlo… ¡que nadie nos pida cuentas a la hora de
presentarnos ante el mundo y presentar las manos vacías! Ya juzgará la historia
el bien que por Casinos dejamos hecho y escrito.
Rovira y el archivero, AURELIANO LAIRÓN (CRONISTA OFICIAL D’ALZIRA), durante la entrega de los volúmenos encuadernados. Levante EMV
R. A.
ALFONSO ROVIRA MARÍN
(CRONISTA OFICIAL GRÁFICO D’ALZIRA), decano de los informadores de la
Ribera, ha hecho entrega al Archivo Municipal de Alzira de cuatro volúmenes
encuadernados con las 1.147 crónicas de las cuales es autor publicadas en la
edición comarcal de Levante-EMV durante 28 años, desde el 12 de enero de 1992
hasta el pasado 13 de marzo bajo el título primero de “Y parece que fue
ayer” y, posteriormente, “De ayer a hoy” . La mayor parte de
esos retazos de nuestra historia pasada y reciente, concretamente 750, han sido
editadas en 7 volúmenes titulados Crónicas de un pueblo, por la comisión
fallera del Camí Nou de Alzira.
El veterano periodista, casi nonagenario, ha querido dejar
constancia de su agradecimiento al Archivo Municipal, garante de la historia de
Alzira, donde ha documentado muchos de esos artículos, obsequiando al principal
centro de investigación de nuestra comarca con esos volúmenes que, a partir, de
ahora se encuentran a disposición de cuantos los quieran consultar.
Imagen de la calle en la actualidad | Pascual Maestre.
Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER
Esta calle está situada en pleno casco histórico y es, sin
duda, una de las calles más típicas de Petrer, escalonada y moruna. Arranca de
la calle Mayor y desemboca en la calle Castillo, salvando un considerable
desnivel y en ella se ubicó el horno más antiguo de Petrer.
El proceso de repoblación de Petrer, tras la expulsión de
los moriscos en 1609, vino marcado por la promulgación de la Carta de población
dada el 19 de agosto de 1611 por el conde de Elda, señor territorial de las
villas de Elda, Petrer y lugar de Salinas, en cuyos capítulos se establecía el
dominio de los Coloma sobre la tierra, junto con una serie de privilegios y
regalías, tales como el derecho de los molinos, almazaras, tiendas, tabernas,
carnicerías y hornos.
Ya desde época morisca existían los hornos llamados “de
arriba” y “de abajo”, que pasaron a pertenecer al conde. El “de arriba” también
era conocido como “horno mayor”, de ahí el nombre de la vía en el que se
hallaba situado, confluencia con la calle Mayor.
Este horno, propiedad de los condes hasta la abolición de
los señoríos en el siglo XIX, pasó después a manos particulares tras ser
subastados los bienes del conde. Este horno lo regentaron varias personas, en
este sentido en los años veinte del pasado siglo Josefa Amat Pérez, hija de
Enrique Amat Maestre que fue administrador del conde, lo arrendó sobre 1902 a
Tomás Mánez Arques “Tomás el ferrer” , en los años veinte lo regentaron Gabriel
González y a su esposa Dolores Beneit, pasando finalmente, años cuarenta, a
Pedro Amat Beltrán junto a su mujer Herminia Pérez Bernabéu, hasta que se
trasladaron a un nuevo horno construido en la calle País Valencià. El horno
estaba situado en lo que posteriormente fue la célebre escuela infantil de
Victoria Esther Aracil y Ana María Ortuño. El horno “de abajo”, también propiedad
del conde, estaba en lo que hoy es el n.º 18 de la calle Pedro Requena, y fue
derruido para construir la vivienda de Antoñita la Confitera.
La calle Horno Mayor figura en un expediente del año 1871
referente a la cancelación de una hipoteca ante el registro de la propiedad de
Monóvar que pesaba sobre todos los bienes de los duques de Fernán-Núñez en
Petrer, Elda y Salinas. Entre ellos, se hallaba un horno de pan en esta calle,
marcado con el nº 1, lindante por derecha saliendo con Horno Mayor, izquierda
Mateo Reig y espaldas con plazuela de la Muda. Esta última estaba ubicada en la
entrada de lo que fue la escuela infantil, en el callejón que no tiene salida,
que forma parte en la actualidad de la calle Mayor. Referente a esta plazuela,
en el año 1876 se instruyó un expediente en el que los vecinos solicitaron el
derribo de la pared de la casa que lindaba con ésta. Los propietarios de la
mencionada vivienda fueron obligados a derribar el muro que cercaba el corral
de dicha casa ya que el terreno de la pequeña plaza pertenecía a la comunidad.
La plaza recibió con este derribo un ensanche de ocho palmos por la parte oeste
con cuarenta y un palmos de longitud de norte a sur con cuya operación quedó la
plazuela poco más o menos en el ser y estado en que se encontraba antiguamente,
quedando con ello conciliados los intereses de los recurrentes puesto que sólo
tenía tránsito para los tres vecinos habitantes de la misma y tenía el
suficiente desahogo para la servidumbre de los mismos.
En los años veinte del pasado siglo vivieron en este lugar
tan genuino de Petrer: Pere Amat, Pedro el Carreter, Carmen y María les
Cristetes, Mercedes la del Tamboret, Antonia M.ª Pascual, Saturnina Verdú,
Hernán Verdú y su esposa Cecilia, Loreto, Mª Pepa la Leala y su marido Tonet.
Esta calle con el tiempo se ha convertido en una calle
solidaria pues en la misma se ubica la casa de acogida de Caritas que fue
bendecida el 12 de abril de 2013 por D. Jesús Murgui, obispo de la Diócesis de
Orihuela-Alicante, y que se destina a familias que la puedan necesitar de forma
temporal.
La calle Horno Mayor evoca nuestras raíces y nos invita a
pasear y disfrutar de esas calles de nuestro casco histórico del que los
petrerenses nos sentimos orgullosos y por ello tenemos que
conservarlas como merecen.
Marciano Andrés Salgado y Sánchez-Barbudo (Navahermosa, 1875-Elda, 1938)
GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA
Nadie que esté
leyendo esta crónica conoció al doctor Salgado. Quizás alguno de los más
mayores oyó a su vez a sus mayores oír hablar de él. Sin embargo, Marciano
Andrés Salgado y Sánchez-Barbudo, que así se llamaba, fue uno de esos
personajes en la historia de todo pueblo que marcó a una generación, tanto por
su dedicación vocacional a su profesión, su humanidad y altruismo con sus
pacientes, como por su compromiso político para con sus conciudadanos.
Gracias al excelente y meritorio trabajo de Miguel A. Guill
Ortega compartimos unas pinceladas de la biografía de este eldense de adopción,
quién tiene meritos más que suficientes para que su nombre fuera recogido en el
nomenclátor del callejero urbano. Pero permítame el lector no entrar en estas
disquisiciones pues “son malos tiempos para la Lírica” por el simple hecho de
ser hombre.
Médico cirujano, nacido en Navahermosa (Toledo) en 1875,
estudió medicina en Madrid, finalizando sus estudios académicos en 1901.
Brillante estudiante completó su formación con estancias en el extranjero y
participación en diversos congresos internacionales. Desde muy pronto manifestó
su compromiso político ingresando en el PSOE con anterioridad a 1898,
manteniendo frecuente correspondencia con Pablo Iglesias, Juan Almela Meliá y
Julián Besteiro. Inicio el ejercicio de su profesión en su pueblo natal en 1903,
pasando por diversos destinos hasta recalar en tierras alicantinas donde
sobresalió en su lucha para combatir el virus de la gripe española de 1918 en
Elche, Villena, Orihuela y Torrevieja, llegando a realizar más de 20.000
vacunaciones en nuestra provincia.
Desde la localidad de La Unión pasó a Orihuela en 1925 y
desde la ciudad episcopal llegó en 1926 a Elda, donde impulsó la creación de la
Mutualidad médico-quirúrgica, de la que fue presidente, para dar cobertura
sanitaria a la clase trabajadora. Tuvo consulta propia y colaboró con la Cruz
Roja, facilitando asistencia médica de manera altruista a los más necesitados.
En 1928 fue designado delegado de la Agrupación Socialista de Elda, asistiendo
al XII Congreso Federal del PSOE; siendo elegido el 12 de abril de 1931
concejal del ayuntamiento por la conjunción republicano-radical-socialista, con
un total de 768 votos, siendo el noveno concejal más votado. En el primer
gobierno municipal republicano presidido por Emérito Maestre ostentó la
delegación de Cultura, Seguridad Ciudadana y Beneficencia.
A los pocos días de tomar posesión, el doctor Salgado
escribió una de las páginas más desconocidas de la historia de Elda que vino
marcada por su valentía, templanza, firmeza y convicción. A la vista de los
lamentables y detestables acontecimientos acaecidos el día 10 de mayo con el
maltrato y vejación pública al concejal Francisco Alonso Rico y a don Luis Abad
Navarro, cura párroco de Santa Ana, y en total desacuerdo con los mismos, el
día siguiente, 11 de mayo de 1931, cuando la multitud enardecida por el celo
anticlerical asaltó el templo parroquial eldense, y se disponía a prenderle
fuego, el doctor Salgado, subido al púlpito arengó a los asaltantes
conminándoles a desistir de sus intenciones. Con la autoridad que le confería
el cargo municipal y el respeto con el que contaba como médico de la gente más
humilde, conminó enérgicamente al gentío, gritándoles que aquello no era propio
de hombres, que con esa actitud y esos hechos estaban deshonrando a la
República y que lo que estaban haciendo era indigno y merecedor de desprecio.
Tal fue la intensidad y convicción de sus palabras que consiguió que
abandonaran el templo parroquial, sin llegar a consumar su total destrucción.
Con posterioridad, y a juzgar por el contenido del acta del
pleno municipal del 9 de junio de 1931: “…el señor Salgado hace constar su
protesta por los hechos reprobables ocurridos recientemente en la población y
el atropello a ciudadanos indefensos como don Francisco Alonso y Cura Párroco,
en cuyos sucesos los socialistas ni los afiliados a la Unión General de
Trabajadores han tomado parte ni tenido intervención…”.
Hoy, se cumplen 82 años del fallecimiento del Dr. Salgado.
Un viernes 10 de junio de 1938, en plena guerra civil y a los 63 años, fallecía
en Elda, donde sus restos reposan junto a muchos de los que fueron sus
pacientes.
Marciano Andrés Salgado es una de esas personas de nuestra
historia que el paso del tiempo ha borrado del recuerdo colectivo, pero cuya
memoria no debemos perder.
Hace unas semanas un buen amigo me comentó por wasap —porque
a causa del confinamiento y de la pandemia no podíamos salir de casa— que había
comprado un excelente vehículo, de segunda mano, por un precio muy asequible
para el gran prestigio de la marca, las condiciones del motor, el estado de
carrocería e interior y, sobre todo, la escasez de kilometraje. Pletórico de
satisfacción, me envió algunas fotos del coche, para presumir, legítimamente,
de su adquisición.
—Chico, la ocasión la pintan calva, —me dijo— y había que
aprovecharla. —Bien hiciste, le respondí yo llevándome al cacumen la frase que
acababa de decir, bastante empleada pero de procedencia poco conocida.
En el histórico tiempo de la civilización helénica, había
una diosa, cuya iconografía se atribuía al gran Fidias, conocida como Ocasión u
Oportunidad. Se la representaba como una mujer hermosa, vestida con clámide y
con la nuca rapada, frente a una abundancia de cabello en el frontal y el
inicio de los parietales. Sus atributos eran las alas en los talones, una rueda
y un cuchillo en la mano. Las alas y la rueda, evidentemente, hacían referencia
a la velocidad y el cuchillo al tajo. En Google podemos encontrar no pocas estampas
de esta deidad caprichosa.
Pues bien, si unimos toda esta información, podemos cuajar
una historia fabulosa como todas las de la mitología. La Ocasión pasaba
velozmente por delante de algún afortunado que, si quería aprovechar su
providencia, tenía que agarrarla frontalmente de los pelos. Difícil empeño,
pues debía hacerse en el mismísimo instante de tenerla enfrente, ya que
ausencia de su cabello en la nuca, a causa de su calvicie, hacía imposible
asirla por detrás y eso si la diosa no hacía uso de su cuchillo y rajaba su
melena, dejando al interesado con un palmo de narices y el mechón en la mano.
Mi amigo, sin duda, tuvo suerte.
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
Te entretienes, disfrutas con ese concierto primerizo que el
valenciano Gustavo Gimeno ha dirigido en el Concertgebouw de Amsterdam; y te
sientes orgullosos al ver que esa espléndida reorganización del Museo del Prado
es obra de otro valenciano, Miguel Falomir. Ha sido un fin de semana para
recordar, un sábado y un domingo de terrazas llenas y viejos placeres
recuperados: cerveza bien fría, paella valenciana bien hecha y café exprés
fuerte de bar. Para redondear algo parecido a la ‘normalidad’, solo falta, es
cuestión de horas, el regreso del fútbol: cuando la televisión muestre balones
que ruedan, los días oscuros empezarán a desdibujarse e incluso ese
alineamiento actual -medio país haciendo causa con la gestión del Gobierno, el
otro medio mostrando sus gravísimos errores- se irá olvidando. A primeros de
julio, cuando se abran las compuertas del turismo, marzo estará olvidado e
incluso habrá voces que echarán de menos las Fallas.
La capacidad de resistencia y adaptación es consustancial al
ser humano y corre en paralelo con su deseo de olvidar los malos tiempos. Pero
el caso es que empiezan a menudear ya los artículos y reflexiones que señalan
al menos tres campos donde a España y a Europa, al planeta entero, con los
valencianos perdidos como una gotita en el mar, les queda mucho que debatir,
pelear, sufrir y decidir. La Sanidad y la Educación, son dos elementos
sustanciales: quizá sea preciso revisarlo todo, desde el ambulatorio a la
geriatría, desde los parvularios a la Universidad. El tercer ámbito será la
Justicia, que a su colapso ancestral acaba de unir un parón que da vértigo.
Lo más grave es que todo nos va a venir junto, en otoño, en
medio de una nueva y muy grave crisis económica y en el contexto de dos
debates: el del servicio público en combate abierto con la esfera privada; y el
de la precisa, inevitable, inaplazable austeridad. Que va a ser exigida por
todos los que, desde Europa, se tomen la molestia de darnos o prestarnos dinero
para hacer más llevadera esa angustia financiera que hoy por hoy no queremos
ver detrás de las paellas y las playas parceladas.
Vienen tiempos muy duros, y todos lo sabemos. Sánchez
prepara lo que ya se está llamando unos «presupuestos de reconstrucción
nacional», que deberían ser aprobados por una mayoría extraordinariamente
amplia que eliminara a los dos extremos del mapa político. Más allá de las
terrazas y el balón, todos sabemos que la coalición actual de Gobierno es la
que Europa menos desea. Del mismo modo que tenemos claro que la polarización y
el enconamiento actual de la política no sirven para nada.
El diumenge situat entre les festivitats de Pentecosta i el
Corpus l’Església celebra la santíssima Trinitat. Un dogma de fe irrefutable en
el que la doctrina estableix que Déu és una sola substància que existeix
simultàniament en tres persones distintes: el Pare (Déu Pare), el Fill (Déu
Fill) i l’Esperit Sant. Com que no era fàcil d’entendre per a la major part de
la població, la comunicació visual ha sigut sempre (no han canviat tant les
coses) un element fonamental per explicar al poble pla conceptes poc senzills,
en aquest cas referits a la catequesi de la Trinitat. De forma que, a més
d’ensenyar, este conjunt de representacions ens han aportat un valuós patrimoni
artístic dignes de tota protecció.
A Otos la Trinitat estava representada en tres obres
d’estils diferents: una escultura, un quadre a l’oli i un retaule ceràmic. La
primera d’elles es venerava a l’església en l’actual altar del Cor de Jesús
fins que va ser destruida a principi de la Guerra Civil i era obra de
l’imaginer Modesto Pastor Juliá (Albaida 1825- València 1889).
A la mateixa església actualment podem contemplar una
destacada pintura a l’oli d’estil barroc. Del segle XVIII pertany a l’escola de
Vicente López i sembla que l’any 1936 estava resguardada a una casa (fonts
orals li indicaren a Benjamín Fayos que anys abans don Terencio Seguí la va
portar a la seua vivenda del carrer Sant Josep) gràcies al qual actualment es
pot contemplar al sector superior del retaule major, damunt de la Immaculada.
Clarament representa a la dreta la figura de Déu Pare amb trets facials de
persona major i cabell blanc portant a la mà el ceptre que simbolitza el seu
poder. De forma simètrica, a l’esquerra trobem a Jesús, Déu Fill més jove que
l’anterior i amb els atributs de la creu, la llaga del peu i un vestit roig per
simbolitzar el martiri de la crucifixió. Entre el pare i el fill formant un
triangle es troba l’Espèrit Sant iconogràficament en forma de colom que irradia
la seua llum i poder.
Les dos figures humanes estan assegudes damunt dels núvols
del cel i de l’esfera terrestre. En un primer plànol davant de la Terra se
situen dos àngels alats que, lluny d’una simple funció decorativa, amb la
posició dels seus braços i cares són intermediaris ja que un d’ells mira a
l’espectador i actua de transmissor entre el quadre i la gent, entre el món
terrenal i el celestial.
A la façana del Palau marquesal se situa la tercera de les
representacions del dogma trinitari a Otos. Entre els balcons esquerre i el
central, es troben l’antic rellotge de sol i el retaule ceràmic de la Trinitat,
el qual està protegit de les inclemències meteorològiques amb un element
arquitectònic en forma de con formant un guardapols. Reproduim l’explicació d’Abel Soler:
El retaule de manisetes de la frontera és un afegit del
1787, quan el venerable pare fra Diego de Cadis, en el transcurs d’una
predicació que efectuà a Albaida, concedí unes indulgències per a l’església
d’Otos. Es de format rectangular, emmarcat per una motlura arquitectònica, i fa
1,03 x 0,61 m. Es compon de 18 peces ceràmiques quadrades (20,5 x 20,5 cm)
eixides dels obradors de Manises, i representa la Santíssima Trinitat: Pare,
Fill i Esperit Sant. L’expert en ceràmica valenciana Inocencio Pérez Guillén
l’incorporà el 1993 al catàleg de la Conselleria de Cultura, com a element
protegit.
Tot indica que el rector otosí Ramon Martí ho va costejar
després de la visita del frare Diego José de Cadis a Albaida, quan va concedir
una indulgència de 200 dies a les persones que resaren un credo o un trisagi
davant d’esta imatge. Una acció pietosa davant del palau senyorial que serviria
per redimir els pecats comesos pels otosins d’aquell temps, encara que segons
el fet i els implicats igual no s’arreglaven les coses d’una forma tan
senzilla.
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