Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

DOS AÑOS DE RIBÓ SIN RESULTADOS PALPABLES

M. GUADALAJARA

Se cumplen dos años de mandato en el segundo año de gobierno de Compromís y PSPV en la alcaldía de la ciudad de Valencia y tras la encuesta electoral de Sigma Dos para LAS PROVINCIAS en la que refleja un escenario empatado entre los partidos de izquierda y derecha. Este completo sondeo también hizo una foto fija de la opinión de los valencianos sobre los diferentes planos de la gestión municipal liderada por el alcalde Joan Ribó. Ahora, desde el Aula LAS PROVINCIAS, se analizan, con los resultados de esta encuesta en la mano, los dos años de gobierno municipal en un debate moderado por Pablo Salazar, jefe de Opinión y adjunto al director de este diario. El foro contó con cinco participantes: Maria José Broseta, presidenta de la Federación de Asociaciones Vecinales de Valencia, Paco Moreno, jefe de la sección Valencia Municipal de este periódico, Manu Ríos, periodista y columnista, Julia Martínez, gerente de la Asociación de Comercios del Centro Histórico y FRANCISCO PÉREZ PUCHE, periodista y CRONISTA DE VALENCIA.

El debate se inició con una descripción de la radiografía que deja el equipo de gobierno municipal en la ciudad y en la falta de un programa en común entre ambos socios que deja a Valencia sin un modelo de ciudad claro sin apenas resultados palpables. «Son lo esperado después del periodo de 2015-2019 pero agravado, porque si los cuatro años anteriores las relaciones entre Compromís y PSPV habían sido dispares pero no tan evidentes ahora es cierto que es público y notorio que en muchas decisiones de gestión que afectan a toda la ciudad tienen criterios diferentes y eso ralentiza, complica y entorpece la solución a problemas que hay en Valencia», empezó Paco Moreno. Para Manu Ríos, en esta segunda etapa, «de este proyecto en común que tiene poco de común, hemos atravesado dos años de adormecimiento de este gobierno del Rialto que está cómodo en la situación que tiene ahora mismo». Mientras para Maria José Broseta han tenido tiempo suficiente «como para plantear su línea en la que deben continuar, no tiene sentido que no se pongan de acuerdo, se tienen que sentar a dialogar y sacar puntos en los que coincidan». Pero la presidenta de la Federación Vecinal también señala a la oposición: «Está relajada, porque la cuestión no es sólo hacer mociones sino que hay que salir a la calle y ver cuáles son los problemas actualmente».

Fuente: https://www.lasprovincias.es

CUANDO UN DOMINGO, ERA DOMINGO

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Hay veces que hechos pasados nos llenan el corazón de nostalgia. Tal vez por aquello de que hacemos válida esa frase proverbial, «cualquier tiempo pasado fue mejor», y dentro de los rincones de nuestra memoria en los que conservamos los recuerdos, voluntaria o involuntariamente volvemos los ojos atrás y retrotraemos las vivencias de hace sesenta y cinco años, poco más o menos, en que gozábamos de la niñez. En ella, inevitablemente con el traje de los domingos con corbata incluida y los zapatos nuevos, con la asistencia a la misa de diez en la iglesia de la Merced que, en aquellos momentos, acogía a la parroquia de El Salvador, al frente de la que estaba el activo don Antonio Roda. En sus capillas recordamos a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, San Pancracio, San Nicolás de Bari -a cuyos pies aparecían tres niños diminutos dentro un cubo-, y el paso del Ecce Homo, entronizado en un retablo fabricado en 1955 por Ambrosio Leyva, buen carpintero que tenía su taller en la calle de San Juan, y que era un gran especialista fabricando «trompas». En el crucero, San Ramón Nonato con un candado en la boca y, frontero al mismo, un crucifijo de gran tamaño y, desde 1965, el paso de la Sentencia de Víctor de los Ríos. En el altar mayor, en cuyo remate veíamos el blasón de los Roca de Togores, estaba entronizada la imagen de Nuestra Señora de la Merced, trabajada por José Sánchez Lozano en 1942.

El domingo -entonces era domingo-, y después con nuestro flamante traje, acudíamos a la Glorieta de Gabriel Miró a intentar despistar al guardia jugando al fútbol, evitando no ponernos «perdios» mancillando la ropa más nueva. El almuerzo, que podríamos considerarlo como especial en ese día, era a base de arroz con pollo o con verduras y, como postre, siempre había naranjas de la tierra y algún dulce elaborado en la casa.

Casi sin hacer la digestión, cuando el Orihuela Deportiva, eterno equipo de Tercera División, recibía en el Campo Municipal de «Los Arcos» a equipos rivales de la provincia de Alicante, Murcia y Albacete, acudía con mi padre y algunos amigos suyos como Manolo Maseres y Carlos Román a sufrir por la victoria, en que aquellos años Eliseo Villagrasa, Díez, Carlitos, Rondollo, Porras, Riquelme, Cánova, Ballester y Castejón luchaban materialmente por mantenerse en esa categoría. Otra alternativa era acudir a la Plaza de Toros a presenciar alguna becerrada o novillada picada con un rejoneador, sorteándose regalos al concluir la corrida. Y por supuesto, cuando no había fútbol la tarde la pasábamos en el cine del Oratorio Festivo, presenciando aquellas películas rancias en varias jornadas como «Las carreras», «Fu-Manchú», «Bo Tele y el Viejo las ideas», así como «El Conde de Montecristo», «La Corona de Hierro» y las del Gordo y el Flaco que hacían las delicias de los niños en aquellas tardes de los domingos, cuyo griterío y palmas ensordecía el salón ante las estampidas de los indios o del Séptimo de Caballería. En el acceso recogía las entradas Angelín el peluquero del Seminario, primo de mi padre. En la cantina, «la Chata» que además de las gaseosas vendía cangrejos, y durante la proyección la campana del bueno de don Antonio Roda avisaba que se iba a producir un beso de amor por los protagonistas de la película, diciendo «son hermanos», o bien tapando con la mano o un ladrillo el foco parpadeante de la máquina. Otras veces acudíamos al cine del Círculo Católico, cuya cantina la atendían Tono Pérez Pardo y su mujer. Pacientemente al disponer de una sola máquina de cine, aguardábamos el cambio de rollo de películas como las de Buffalo Bill y Toro Sentado, por parte de los hermanos Duréndez. Algunos domingos, en el salón teatro del Círculo Católico disfrutábamos con las representaciones de zarzuela a beneficio de la Cofradía Ecce Homo, a cargo de Grupo Artístico que dirigía Pepe Rodríguez, con las voces de Pepín Abad, Lolita Arques, Escamilla, Marcos el de la farmacia y Sebastián Asensio, entre otros.

Y llegaba la noche. Había que preparar la cartera del colegio y habíamos dejado en el armario el terno del domingo. Cenábamos un pastel de carne del «Murciano» que tenía la confitería frente al Casino Orcelitano o de «El Ángel», en la calle Alfonso XIII. Y tras ello, a escuchar un rato la radio y a dormir.

Entonces, el domingo, era domingo, igual que los de la juventud de los que ya hablaremos.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

CONFERENCIA “LA NIEVE EN SEGORBE. SU USO HISTÓRICO”

VICENTE GÓMEZ – FOTO: PATXI GUERRERO

La mañana de este domingo se ha visto amenizada por una interesante conferencia sobre un tema prácticamente desconocido de nuestra historia, el almacenamiento y distribución de nieve en Segorbe.

A partir de las 11:30 de la mañana y en el recinto del Teatro Serrano de Segorbe, el Instituto de Cultura del Alto Palancia ha desarrollado una intensa actividad. Primero se ha celebrado la Asamblea General Anual de la asociación cultural. A continuación se ha presentado el Boletín de Estudios nº 27, compuesto por diez artículos históricos que completan 206 páginas. Y, por último, se ha expuesto la conferencia del profesor HELIOS BORJA CORTIJO (CRONISTA OFICIAL DE ALGIMIA DE ALFARA) titulada “La nieve en Segorbe. Su uso histórico”. El acto ha contado con la asistencia de la Alcaldesa de Segorbe, Mari Carmen Climent, y la concejala de Cultura, María Luisa López.

Centrándonos en la conferencia de HELIOS BORJA CORTIJO, debe destacarse que el autor ha realizado en los últimos tiempos un trabajo de investigación sobre la nieve en la comarca del Alto Palancia, que se ha visto reflejado en un extenso artículo publicado por el ICAP en dos entregas, la primera en el actual Boletín nº 27 y la segunda en el Boletín nº 28, que aparecerá el próximo año.

Tomando como referencia este trabajo de investigación, HELIOS BORJA ha desarrollado su conferencia. El autor ha remarcado cómo el descenso de temperaturas que afectó a las zonas templadas de los continentes entre mediados del siglo XVI y comienzos del XIX, la que se conoce como Edad de Hielo, permitió que en determinadas zonas como la nuestra las nevadas fueran habituales a partir del final del otoño y se pudiera aprovechar el hielo como un recurso económico. Remarca Borja Cortijo que nuestra comarca se convirtió en uno de los mayores depósitos de nieve del Mediterráneo. La comarca conserva neveras en Algimia, El Toro (3) y Pina, y ventisqueros en Bejís (5), El Toro (4), Matet y Sacañet (54). Debe precisarse que el ventisquero, a diferencia de las neveras, no precisaba cubrición debido a las bajas temperaturas dominantes hasta que llegaba el verano.

Singularizando en el caso de Segorbe, Borja Cortijo ha expuesto que la ciudad ducal disponía de ventisqueros en la sierra de la Bellida, actualmente término municipal de Sacañet. En esta zona, situada por encima de los 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar, también disponían de ventisqueros la Cartuja de Valldecrist, la de Portaceli o el monasterio de San Miguel de los Reyes. La ciudad de Segorbe arrendaba regularmente al abasto de nieve, disponiendo de una casa nevatería enfrente de la puerta principal del Colegio de la Compañía de Jesús, es decir, el espacio que hoy en día ocupa un pequeño jardín delante de la Torre del Archivo, en la calle Colón.

En la casa nevatería se almacenaba y vendía la nieve, un producto relativamente caro que no estaba al alcance de toda la población. Para el consistorio segorbino, el arriendo del abasto de la nieve suponía un notable ingreso económico, situándose en el noveno lugar de las rentas que recibía anualmente el Ayuntamiento.

El trabajo de investigación de BORJA CORTIJO supone una interesante mirada sobre un tema que, hasta el momento, no había recibido la necesaria atención por parte de los historiadores.

Fuente: https://www.infopalancia.com

TRADICIONES DE PASCUA QUE AÚN SE CONSERVAN EN ALGAR: “LA PROCESSÓ DE L’ENCONTRE” Y “EL CONCURS DE DAVANTALS”

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Aunque algunas tradiciones de Semana Santa y de Pascua, como es el caso de la Salpassa o Dia de les maces, que se celebraba el miércoles santo, se han perdido, en Algar todavía tienen lugar dos actos con motivo de la Pascua de Resurreción: la processó de l’encontre y el concurs de davantals.

                La processó de l’encontre es un acto que se viene celebrando en Algar desde tiempo inmemorial, acto que tenía lugar antiguamente al alborear el día de Pascua y que, actualmente, se hace más tarde.

                La processó de l’encontre (encuentro de Jesús resucitado con su madre) se desarrolla de una forma muy peculiar. Los asistentes a la misma se reparten en dos grupos que recorren distintos itinerarios: las mujeres acompañan a la imagen de la Virgen de la Merced, patrona de Algar, en anda, con el rostro tapado con un velo negro, y los hombres, por distinto recorrido, acompañan a la imagen del Niño Jesús de Praga (es un tanto paradójico esto último, dado que Jesús, cuando resucitó, no era un niño, aunque respetamos esta tradición de Algar). Ambas imágenes se encuentran en la antigua calle del Raval, habiéndosele quitado a la Virgen, unos pasos antes, el velo negro por una mujer del pueblo (ello es considerado un gran honor y casi un derecho), apareciendo así su rostro descubierto.

                Ambas imágenes se encuentran en la calle del Raval. Los portadores del anda de  la Virgen hacen unas cortesías, arrodillándose, simulando que la Virgen se inclina ante su hijo, haciendo tres reverencias hacia adelante y tres más hacia atrás, pasando por debajo de los arcos hechos de palmas y murta que adornan la calle. A continuación se dispara una traca y la Banda de Música local interpreta la Marcha Real, regresando todos, ahora conjuntamente, al templo parroquial, donde se celebra una misa solemne cantada por el Coro Parroquial de Nta. Sra. de la Merced.

                Otra tradición o costumbre  que se había perdido y que ahora se ha recuperado es el concurs de davantals. Las peñas de chicas jóves, y no tan jóvenes, confeccionan y bordan, casi en secreto, distinos davantales que los estrenan el día de Pascua después de la misa mayor. Se organiza un pasacalle, amenizado por la Banda de Música, desfilando todas las peñas, ataviadas con su delantal, por la calle de Valencia hasta la Plaça Major. A la puerta de la iglesia, un jurado constituido al efecto, otorga los premios a las ganadoras del concurso.

Concurs de davantals

El acto finaliza, con todas las participantes y todas las personas que quieren adherirse, haciendo un corrro alrededor de la fuente de la plaza, cantando las típicas canciones de Pascua, de las que nos permitimos reproducir una de ellas:                                                                         

                                                                     La xata merenguera,

                                                                              huit, nou, deu,

                                                                              com és tan fina,

                                                                              liro, liro, liro,

                                                                              com és tan fina, lairó

                                                                              tomata i pimentó, lairó.

                                                                              Es pinta els colorets,

                                                                              huit, nou, deu,

                                                                              en gasolina,

                                                                              liro, liro, liro,

                                                                              en gasolina, lairó,

                                                                              tomata i pimnetó, lairó

LA FIESTA DE LES BARRAQUETES DE NULES DECLARADA DE INTERÉS TURÍSTICO PROVINCIAL

El Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) ha publicado hoy la declaración de Fiesta de Interés Turístico Provincial para Les Barraquetes de Nules. De esta manera, esta declaración se suma a la deSant Vicent Ferrer del pasado mes de marzo.

Les Barraquetes son una fiesta con un alto valor etnológico, que no se realiza en otro lugar, lo que le confiere un aliciente. Estas fiestas dejaron de celebrarse en 1967 hasta 1991 cuando fueron recuperadas de mano del CRONISTA OFICIAL DE LA VILA DE NULES y Director del Museo de Historia de Nules, VICENT FELIP SEMPERE, el entonces párroco de la localidad, Mossèn Jose Burgos, y el alcalde de aquel año, Vicente Martínez Lucas.

Esta fiesta se celebra, como marca la tradición, el octavo día después del Corpus Christi. Los niños de la localidad acuden a las ‘barraquetes’, que son elaboradas con cañas cortadas en los terrenos de la localidad, y cada niño se sienta en su pequeña silla para esperar el paso del Santísimo bajo Palio.

Con respecto al auténtico origen de esta fiesta, actualmente se mantienen dos teorías. Una de ellas asegura que les Barraquetes nacieron en la época en la que llegaron los pobladores que fundaron la Vila de Nules, donde al no haber ninguna construcción, en sus primeros tiempos vivieron en cabañas.

Y la segunda mantiene que, a principios del siglo XVI, las tropas del Ejército Real, mandadas por el duque de Segorbe, se movilizaron hasta la Serra d’Espadà, donde se apagó una rebelión por parte de los moriscos. La concentración para salir a reprimir este movimiento tuvo lugar en Nules. Al coincidir ese día con el octavo después del Corpus Christi, se llevó el Palio hasta la zona de la rebelión.

De lo que no hay duda es que se dejó de celebrarse desde el año 1967, hasta que en 1991 se realizó una exposición del arte joven de la Plana, reivindicando la vuelta de esta fiesta. Para ello, el proceso se completó llenando la calle La Sang de barraquetes. En 1992, defendiendo por parte de Sempere la labor del Museo de Historia de recuperar y conservar el legado de Nules, volvió la celebración de esta jornada, con el acuerdo, ininterrumpido hasta hoy, de que las cañas serían aportadas por el consistorio, mientras que la parroquia sacaría al Santísimo.

Fuente: https://www.elperiodic.com

DONACIÓN DE DOCUMENTOS DE GRAN VALOR HISTÓRICO PARA SAGUNT

MARIÁN ROMERO

La donación de valiosos documentos históricos que se ha realizado al Ayuntamiento de Sagunt por parte de familiares del que fuera arquitecto municipal , Ángel Romaní entre los años 1920 y 1930, puede ser de vital importancia para completar «huecos de la historia de Sagunt», de los que no hay constancia tras la destrucción parte del archivo durante la Guerra Civil.

Así lo ha puesto de manifiesto el presidente de l’Arxiu Camp de Morvedre , Albert Llueca, quien ha alabado la figura de este gran profesional, «quien participó de la importante transformación tanto de Sagunt como del Port de Sagunt, que dio lugar a la fisionomía actual de los barrios. Por otra parte, también fue el responsable de la remodelación del actual ayuntamiento», añadía Llueca. En 1926, el ayuntamiento de Gilet le encargó un proyecto para construir una casa consistorial y escuela, un proyecto ambicioso «que hubiera logrado una transformación modernista del casco antiguo», recoge el CRONISTA OFICIAL DE GILET, KIKE SORIANO.

En concreto el ayuntamiento de Sagunt ha recibido varias carpetas con información del también arquitecto Alejandro Pons Romaní, descendiente suyo, que se añaden a la entrega que hizo la familia en el año 1992 cuando el Consistorio ya recibió un material similar.

En 1926 el ayuntamiento de Gilet le encarga un proyecto para construir una casa consistorial y escuela, un proyecto ambicioso que hubiera logrado la transformación modernista del casco antiguo.

Según explica Alejandro Pons en la misiva dirigida al alcalde y que acompañaba a los recursos donados, se trata de documentación urbanística relacionada con la década en la que Ángel Romaní desempeñó sus funciones como arquitecto del Consistorio, información acerca de la ciudad a principios del S. XX que «puede resultar de interés para el Archivo Municipal y los investigadores de la historia urbana y arquitectónica» de Sagunt.

Para el alcalde, Darío Moreno, «es un material de un valor incalculable que, permitirá profundizar en la historia de la primera mitad del siglo XX de la ciudad», palabras con las que ha querido mostrar su agradecimiento a la familia.

Fuente: https://www.levante-emv.com

TIEMPO DE GACHAS EN EL RINCÓN DE ADEMUZ

ALFREDO SÁNCHEZ GARZÓN, CRONISTA OFICIAL DE LA MANCOMUNIDAD DE MUNICIPIOS DEL RINCÓN DE ADEMUZ

Palabras previas.

            La presente estrada constituye una revisión de un artículo previo, publicado en Diario de Teruel en varios capítulos, el cual pasó a formar parte de mi primer libro…[1] Dicho lo cual debo comenzar diciendo que en cierta ocasión, aunque de esto hace ya tiempo, examinando un libro de cocina de Francisco G. Seijo Alonso –Gastronomía de la provincia de Valencia (1977)-, me encontré con una receta de “Gachas de panizo” como plato típico de Torrebaja (Valencia).[2]

            Digo que de esto hace ya tiempo…, por eso fue sorprenderme y alegrarme, porque décadas atrás no era frecuente ver escrito en libros o periódicos el nombre de ninguno de nuestros pueblos, y menos todavía ligados a una receta culinaria. Y es que con frecuencia tendemos a no valorar las cosas muy nuestras y de cada día, ya sea por desidia, ignorancia o menosprecio. Además, las gachas siempre fueron sustento de pobres, especialmente cuando se comían con sardinas saladas de las de barril como único acompañamiento. Esto fue durante la Guerra Civil (1936-39) y años anteriores; y para mucha gente duró hasta tiempo después de la contienda. Por el contrario, hoy día son comida de ricos: no hay más que ver el precio de los arenques, o del conejo y el bacalao con que se suelen acompañar.

Antes de proseguir debemos aclarar que las gachas de panizo –basadas en un cocimiento de harina de maíz-, no son un producto exclusivo de Torrebaja. De hecho, todos los pueblos de la comarca conocen y estiman este plato como propio, al igual que otros muchos del entorno: desde los turolenses Villel, Villastar, Libros, Tramacastiel, Riodeva y Arcos de las Salinas a El Cuervo, Tormón, Alobras y Veguillas de la Sierra, hasta los conquenses de Santa Cruz, Moya y sus aldeas, Landete, Garcimolina, Algarra o Salvacañete, por nombrar los más próximos al Rincón de Ademuz. Son pues las gachas un plato típico de amplia distribución geográfica e influencia cultural, cuyos límites se extienden más allá de los estrictamente políticos y administrativos; sin que ningún pueblo pretenda derechos sobre la receta original. Por lo demás, aunque utilizamos un nombre común para el plato, en cada pueblo y en cada familia posee éste su peculiaridad…

Como casi todo lo típico, las gachas no son una comida habitual.

Ciertamente, su difícil digestión aconseja espaciar el plato semanas, y aún meses; aunque, como todo lo humano, depende también del estómago y las costumbres de cada casa. Hay familias que las ingieren cada domingo, como los valencianos de la costa la paella. Hasta tal punto es así que, sin temor a equivocarnos, podríamos decir de los vecinos del Rincón de Ademuz que cuando comen gachas es que están de fiesta, es domingo o han matado el gorrino…, porque comer gachas es como estar de fiesta.

Así pues, salvando diferencias y gustos personales, diremos que las gachas son una comida de celebración familiar y amistosa por excelencia, además de manjar de invierno; aunque nada ni nadie nos impedirá degustarlas en plena canícula veraniega: allá cada cual una vez hecha la advertencia y lo que aconseja la prudencia en el yantar… Y ello porque sólo el clima familiar y afectuoso que prende en esos días fríos o lluviosos (con nieve sería ya el colmo de la perfección, en lo que a concurrencia meteorológica se refiere) del largo invierno que padecen los pueblos de la comarca, pueden completar el rito gastronómico de las gachas y el caldero, junto a la estufa o el fuego bajo de leña.

Quiero decir que a pocos habitantes de la zona en sus cabales se les ocurrirá el despropósito de hacer una “gachada” en agosto –aunque las he visto comer en esta época y los comensales siguen vivos-; pero esto es tan sólo un juicio de valor, una manera de entender esta forma peculiar de guiso que no hace más que confirmar la variedad de la naturaleza humana en lo que hace a la alimentación. Además, como todo lo representativo de un lugar, las gachas hay que aprender a amarlas desde niño. Aunque tenemos múltiples ejemplos de gentes foráneas que han sabido apreciarlas ya de mayores; gentes –sin duda- de mentes abiertas y paladar curioso. No obstante, a pocas personas adultas ha conocido que les gusten de entrada, cuando las comen por primera vez. Tal vez porque les falta el condimento esencial que es el recuerdo lejano del ambiente familiar, en esos días invernales de la infancia, cuando comienzan a forjarse en los humanos los ideales, la personalidad y el paladar.

Del caldero de cobre.

Ciertamente, la clave de la receta de las gachas de panizo está, además de en la harina de maíz y el tiempo de cocción, en el caldero de cobre donde se guisan. Hasta el punto que unas gachas en olla express (tal como ha llegado a mis oídos que las cocinan algunos herejes gastronómicos), dejan de ser gachas, al menos en su sentido más noble y tradicional. Probablemente sea necesario por los imperativos actuales, pero hacer gachas en la olla a presión, además de una apostasía gastronómica, es el colmo de la desfachatez. Un engaño al foráneo y una desvirtuación de nuestro guiso comarcal por excelencia. No debemos olvidar que el verdadero alimento no trata tan sólo de alimentar el cuerpo, sino también el espíritu (no digo el alma para no mezclar alto tan etéreo con las cosas de comer). De facto, el alimento se compone de rito, nutriente y condimento, como acompañamiento esencial de lo que ingerimos con tal propósito de alimentar. Y ello, porque como digo lo que pretendemos nutrir no es sólo el cuerpo, que se sustenta y conforma con los alimentos, sino también el espíritu, que para su crecimiento precisa de la cultura, la tradición y el calor que proporciona la relación humana.

En suma, el rito satisface al espíritu, de la misma forma que los nutrientes al organismo, y esto con la ayuda de los condimentos (que lo hacen más apetitoso a la vista y el paladar). Tampoco me extraña esa forma anómala de guiso en olla a presión en estos tiempos de comida rápida y alimentos precocinados; ni me asombraría ver en algún supermercado al uso, una bandeja de gachas ultracongeladas en recipiente de aluminio, con código de barras y fecha de caducidad. Pero seamos serios, ¡por favor!, que estamos hablando de las gachas…

El caldero de cobre, bruñido y desgastado por el uso, con algún que otro parche hecho con una moneda de cobre –de aquellos que cuidadosamente elaboraban los estañadores y paragüeros que recorrían estos pueblos en otras épocas-, y con la cara del fuego (que es esa otra parte menos noble sobre la que asienta) enhollinada por capas de humo y años de servicio, se pone a la lumbre sobre la trébede. Bajo ésta, el fuego de leña debe arder de forma continua, aunque no demasiado vivo. Por lo demás, la utilización de la “vitrocerámica” o del butano como fuente de calor para hacer gachas es otra forma de ofensa a la tradición gachera, por eso no diré nada más al respecto. Colocaremos, pues, el caldero con agua hasta la mitad, o poco menos, según los comensales; y sobre el agua una mano de harina esparcida, como formando una película de fino polvo. Al empezar a hervir se le añade el cernido en cuatro montoncillos, que quedarán flotando en el agua hirviente. Para los que gustan de seguir las recetas al pie de la letra, con medidas exactas de ingredientes, podríamos decir que se usan dos litros de agua por kilo de harina; algo parecido a la paella, donde se utiliza el doble de agua, en volumen, que de arroz. Aunque siempre hay que tener en cuenta la cantidad o calidad del fuego y el tiempo de cocción. La sal la pondremos en ese momento, dejándola caer en el centro del círculo que forman los montones en que hemos visto distribuir la harina. Esta forma de colocarla no es caprichosa –ni posee ningún significado simbólico-, pues los montones dejan un orificio en el centro de la cruz que se forma, lo que constituye un respiradero por donde emerge el vapor de la cocción; pues en ningún momento debe permitirse que el agua cubra por completo la cocción.

Así dispuesta, la harina se va cociendo de abajo arriba, y de dentro afuera. Esta es la clave para obtener una buena masa de gachas, evitando que el agua la envuelva. A la hora o tres cuartos el hervor comienza a ser espeso, lo cual comprobaremos introduciendo el palo de remover por el centro de los cuatro montones, hasta el fondo del recipiente. La persistencia del espeso hervor, que conocemos como el “razonar” de las gachas, nos indicará que es el momento de sacar del fuego el caldero, asiéndolo por el agarradero y dejándolo en el “sitio” o escriño, que no es más que un recipiente de farfollas de maíz trenzadas o de esparto tejido que lo soporta: pues como es sabido, el fondo del caldero es curvado y no se mantendría derecho en el suelo.

De la harina de maíz.

La harina que se emplea para hacer las gachas es la que resulta de la molienda del maíz (Zea mays), que por esta zona llamamos panizo, y más comúnmente adaza y en valenciano dacsa. En mi infancia yo siempre oí en Torrebaja nombrar al maíz adaza, entendiendo por dicho término la totalidad de la planta, incluida la mazorca o panoja y el zuro: de hecho se hablaba de sembrar adaza, escabar adaza, desgranar adaza… Al desgranar las mazorcas o fruto de la adaza se separan los granos y queda el zuro, que no es otra cosa que el corazón de la panoja o panocha.

Antaño todas las familias dedicaban alguna finca al maíz, pues resultaba un cereal apreciado, tanto para la alimentación humana como animal. Su cultivo viene de antiguo en la zona, pues ya lo nombra Cavanilles a su paso por el Rincón de Ademuz a finales del siglo XVIII, y el cura de Torrebaja lo tenía por congrua, junto con otros cereales, percibiendo de sus cultivadores el diezmo que le correspondía.[3] Una vez cosechado, seco y desgranado se llevaba en talegas al molino, donde se procedía a su molienda. La harina de maíz, una vez cernida -para lo que se utilizaba arel, cedazo y artesa-, queda libre de impurezas, siendo así como se utiliza para la elaboración de las gachas. La de maíz posee un llamativo color amarillo de oro, y su contacto es arenoso, por el contrario del blanco y sedoso de la de trigo. En la actualidad ya no funciona ninguno de los muchos molinos que hubo en la comarca, razón por la que la harina de maíz –como también la de trigo- hay que comprarla, ya sea en las panaderías o en las tiendas. En la práctica, ambas harinas suelen mezclarse a partes iguales o con predominio de una sobre otra, obteniendo así distintos tipos de gachas, según el gusto de cada casa… Aunque su elaboración es siempre la misma.

Mientras la harina se cuece en el caldero iremos disponiendo el resto de alimentos que acompañan a las gachas: hígado de cerdo o cordero troceado; panceta tierna en cuadros o tajadas; conejo; bacalao; sardinas saladas; robellones; caracoles; pimientos verdes y rojos… Todo ello se prepara frito, cada cosa en su sartén, colocándolo también en recipientes separados a la hora de servirlos. Respecto a las sardinas, cabe decir que fueron las humildes –y únicas- compañeras de las gachas en otro tiempo, friéndose directamente y sin desalar como único acompañamiento. Ya digo, las gachas admiten variedad de alimentos, singularmente los producidos en la zona. Pero no se suelen poner todos cada vez, aunque sí de la mayoría; ello depende del momento y la ocasión, así como del gusto, la costumbre o la economía de cada cual.

Fuente: https://www.desdeelrincondeademuz.com

TRIPODOLOGÍA FELINA

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Esa frase tan extravagante de «tripodología felina» la leí, ya hace bastantes años, en la excepcional novela de Umberto Eco El péndulo de Foucault . Viene a decir, con un lenguaje desusado, culterano y no poco pedante, lo mismo que buscar los tres pies al gato. Tri (tres) podología (estudio de los pies) y felina (el género de los mininos). Y viene bien, porque precisamente la locución viene a significar algo así como pretender averiguar lo imposible. Lo chocante es que en su origen el dicho era: «Buscarle cinco pies al gato». De hecho, de este modo aparece recogido en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de Gonzalo Correas , publicado en 1627 y en el Tesoro de la Lengua Castellana de Covarrubias de 1611. La frase así tiene más lógica, puesto que el gato, como es sabido, no tiene tres patas sino cuatro y contando el rabo, cinco. Con lo cual hay que darle la razón al paremiólogo José Mª Iribarren , cuando lo califica de dicho corrompido.

En efecto, llevando la contraria, Cervantes acierta al referir la locución, solo con tres pies del miau miau en su Don Quijote de la Mancha . Pues es entonces cuando en el absurdo, alcanza su legítimo sentido de rebuscar lo inasequible. En el capítulo 22, en que se narra la aventura de los galeotes con Ginés de Pasamonte, el comisario que conduce la cuerda de presos, refiere al Ingenioso hidalgo:

–Váyase vuestra merced, señor, norabuena su camino adelante y enderécese ese bacín que trae en la cabeza y no ande buscando tres pies al gato.

–¡Vos sois el gato y el rato y el bellaco! —respondió don Quijote.

Sin duda el manco de Lepanto acertó de pleno con la sentencia, pues así quedó per in saecula . H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

LA VERGE DELS DESEMPARATS “PEREGRINA” PASSEJA PELS CARRERS DE GATA. Dins del “Maremòbil”

MIGUEL VIVES SIGNES, CRONISTA OFICIAL DE GATA

Els veïns de Gata han tingut este matí una visitant extraordinària i inesperada. La Mare de Déu dels Desemparats (la Peregrina) ha passejat pels carrers més cèntrics del poble, instal·lada la imatge dins de l’urna de cristall que porta una furgoneta i que es coneix popularment per la “Maremòbil”. Mentre passava per la Plaça Nova, carrers Signes i Bisbe Cervera, Plaça de l’Església i Doctor Gómez Ferrer es podia escoltar l’Himne a la Verge.

Abans de les dates de les no-falles i després poc abans de la seua festa, la Verge dels Desemparats va recorre València i tota l’àrea metropolitana. L’arquebisbe de València, cardenal Antonio Cañizares, volia que eixira la Mare de Déu “en estos tiempos difíciles de pandemia”, segons va dir textualment.

La Germandad de Seguidors de la Verge es dediquen a anar per tots els pobles que pertanyen a la diòcesis valentina. Hui ha tocat Gata, Dénia i altres llocs de la Marina Alta.

Fuente: http://cronistadegata.blogia.com/

CRÓNICA DE LA EMBAJADA DEL CONTRABANDO 1887

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Las fiestas de Moros y Cristianos siempre han sido una válvula de escape para aligerar el peso de la cotidianeidad. A finales del siglo XIX las fiestas de moros y cristianos se celebraban del 30 de enero al 1 de febrero y servían para unir dos celebraciones importantes en la localidad, la festividad de San Sebastián el 20 de enero y la fiesta de la Candelaria el 2 de febrero. Además ponían punto y final a las fiestas navideñas y a la campaña de venta de turrones y duces y abría el inicio de la temporada agrícola.

Las fiestas ya tenían su público y no era extraño que algún visitante se dejara caer por los días festivos. Además, algún medio de comunicación había puesto sus ojos en estos actos. Así el periódico alcoyano El Serpis pidió a su corresponsal en Xixona que escribiera unos artículos sobre nuestra celebración. Parece que redactó al menos dos artículos de cierta extensión, dos columnas; uno el 25 de enero y otro el 3 de febrero.

En el primer artículo exponía el programa de actos; mientras que en el segundo hacía una crónica minuciosa de los principales actos.

Habría que pensar que el acto más emblemático era la entrada, sin embargo este corresponsal jijonenco, amante de nuestra fiestas, se desvivía, como leeremos seguidamente, por la embajada del contrabando. Este acto se celebraba igualmente que en la actualidad, en la mañana del segundo día de fiestas. En su crónica veremos como destaca la perfecta indumentaria de las huestes de Sierra Morena en su entrada a Xixona, el gracejo y valentía de sus componentes. También facilita el nombre de tres de sus intérpretes: el capitán contrabandista: Felix Puyo, el embajador contrabandista: Sebastián Puyo y su oponente: Antonio Lluch. Es la primera vez que conocemos el nombre de alguno de los cargos festeros.

Anuncio de la embajada del contrabando:

“Dia 31: Por la mañana, la comparsa de los contrabandistas hará su entrada, montado todos sus individuos en sus correspondientes mulos y rica y lujosamente enjaezados a la andaluza. Este acto es muy digno de verse por los trajes y monturas que se lucen, que no parece sino que cada cual quiera rivalizar con todos los demás”(EL SERPIS 25 de enero de 1887. El Corresponsal).

Crónica de la embajada del contrabando:

“Ha tenido lugar la entrada del Contrabando o Alijo, en la que divirtiéndose ellos mismos han hecho pasar un agradable rato a la concurrencia que presenciaba el acto, la comparsa de Andaluces conocida por el nombre de contrabandistas. Ricamente vestidos los ginetes y enjaezadas las cabalgaduras con el mayor gusto, presentaba la comparsa un magnifico golpe de vista.

Distingióse, sin embargo entre todos los simulados hijos de la tierra de María Santísima, el que hacía de capitán don Felix Puyo, quien por su “sal” y “sandunga” , parecía tan andaluz de verda y sin nada de fingimiento.

Las embajadas tuvieron lugar con la mayor formalidad presenciando el acto una numerosísima concurrencia .Los embajadores fueron don Sebastian Puyo y don Antonio Lluch, quienes llenaron su cometido de la manera más brillante y acabada. (EL SERPIS 3 de febrero de 1887. El Corresponsal).

Un acto que continúa celebrándose en nuestras fiestas lleno de colorido, salero y buen hacer por las filaes del Contrabando y de la Canyeta.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com