Arxiu mensual: octubre de 2023

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ‘EL TEATRO EN GRANJA DE ROCAMORA’, DEL CRONISTA OFICIAL PEP BELTRÁN I SOLSONA, ORGANIZADA POR EL AYUNTAMIENTO

El Ayuntamiento de Granja de Rocamora organiza el miércoles 4 de octubre, a las 19,30 horas, la presentación del libro titulado ‘El teatro en Granja de Rocamora’, del CRONISTA OFICIAL DE LA GRANJA DE ROCAMORA, PEP BELTÁN I SOLSONA, en el salón de actos del Ayuntamiento del municipio.

En el acto han colaborado la Diputación de Alicante, la parroquia San Pedro Apóstol de la localidad, la Sociedad Nueva Unión Musical, el Sermón de las SietePalabras, la Cátedra Arzobispo Loazes, la Hermandad de la Santísima Cruz y el coro ‘San Pedro Apóstol’,

Contacto: Ayuntamiento de Granja de Rocamora (tfno. 965 36 04 01)

Fuente: https://todoculturavegabaja.es

VICENT BAYDAL ESCRIBE LA CRÓNICA DE VALÈNCIA

La Plaza de la Virgen está atiborrada de gente. Alrededor de la fuente monumental, frente a la puerta de los Apóstoles, sentados en la bancada de piedra que hay justo delante… Y al calor del gentío, los pedigüeños. Junto a la fuente está VICENT BAYDAL (CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA), que, muy probablemente, sea , de todos los que están allí, el que más sabe de este centro histórico de València. Un hombre que, en un rato pegando la oreja, escuchando lo que dicen los guías turísticos, es capaz de detectar mentiras sonrojantes.

VICENT BAYDAL torpedea el cachivache que me transcribe automáticamente las entrevistas porque quiere hablar en valenciano. Y está en su derecho, faltaría más, pero luego la máquina se vuelve loca con esas palabras que no reconoce y transcribe lo que transcribe. Pero el valencià es innegociable para un abanderado de la lengua que tantas pasiones y odios despierta. BAYDAL es editor, historiador, divulgador y CRONISTA OFICIAL DE LA CIUTAT DE VALÈNCIA. Él y Francisco Pérez Puche, un veterano periodista, afín a Rita Barberá, que fue director de Las Provincias, son los dos cronistas oficiales.

“No está remunerado, no”, se ríe BAYDAL, que habla mucho y muy deprisa. Antes nos ha dado a elegir varios lugares próximos a la plaza donde encontrar algo de tranquilidad para hablar con calma y hemos optado por ese pequeño jardín que hay pegado al Palau de la Generalitat. Vicent, que se las sabe todas, cuenta que ahí, construida sobre ese mismo suelo, estaba la Casa de la Ciudad, el antiguo Ayuntamiento, pero que hace un par de siglos, en 1850, al ver que estaba hecho una ruina, decidieron derribarlo.

Como lo de cronista no está remunerado, tiene que vivir de algo y, después de un tiempo trabajando en la Universitat Jaume I, últimamente se ha centrado en Llibres de la Drassana, la editorial de libros en valenciano que ha cogido impulso gracias a la exitosa Noruega, de Rafa Lahuerta, Premio Lletraferit de novel.la 2020. Cuando se vio en la encrucijada, sin apenas tiempo para estar con su hija, Bruna, tomó el camino de los libros porque siempre tuvo claro que no quería dedicarse a la docencia. “No me gusta dar clase. Daba clases de Historia del Derecho y también daba paleografía, enseñaba a los alumnos a leer los documentos medievales. Era muy gratificante porque en octubre les ponías un documento del siglo XIII y no tenían ni idea y en enero ya se defendían. Pero llegaba a casa y pensaba que no quería dedicarme a esto. A raíz del boom de Noruega, Drassana, pese a ser una micro editorial, se convirtió en un negocio viable”.

El valenciano, marginado

BAYDAl nació en València, pero su familia viene de Benissa. En 1977, sus padres decidieron coger al que entonces era su único hijo, el hermano mayor de Baydal, y a los abuelos y dejar la Marina Alta para instalarse en la gran ciudad. Él ya nació en València. Su padre intentó prosperar con un taller y un concesionario en Blasco Ibáñez, muy cerca del colegio El Pilar, donde las familias de poderío llevaban a sus hijos. Y así, en ese entorno, los pocos que hablaban en valenciano, la lengua que habían aprendido en su casa, eran mirados como paletos de pueblo. “Ahí, casualidades de la vida, coincidí con Lahuerta, que sus padres tenían el horno al lado, y creo que iba a clase con Vicente Barrera. En El Pilar se escondía el valenciano, y había burlas de los alumnos, la mayoría de la clase alta valenciana, hacia el que lo usaba, que solía venir del pueblo. A mí me criaron en castellano, pero con 16 o 17 años, gracias al profesor de Valencià y a un compañero que era de Benimaclet, nos abrieron los ojos a unos cuantos. A partir de ahí lo recuperé y, de hecho, se convirtió en uno de los leitmotivs de mi vida. Ahora mis padres están muy contentos de que su nieta, mi hija, hable en valenciano pese a que ellos interrumpieron la transmisión”.

La familia de Baydal no fue la única que orilló el valenciano por complejos absurdos. Fue algo muy común en los 70 y los 80. “En el siglo XX el castellano se convirtió en la lengua de prestigio y, por tanto, la que tenía que aprenderse. Lo otro son dialectos que no sirven para nada y los padres pensaban que le iban a facilitar la vida a los hijos si sólo le enseñaban el castellano. Y eso es algo que aún está ahí”.

Por suerte, a veces hay maestros que te marcan para siempre, que te enseñan que hay otros caminos, que recuerdan lo que puede ser importante. “A mí lo que me gustaba era la historia gracias a un par de profesores que tuve en el colegio: Teresa y Antoni Casaña. Ahí entendí que la historia servía para explicar lo que yo no entendía del mundo”.

No se puede culpar a unos padres que dejan su pueblo para irse a la ciudad para intentar darle la mejor educación a los hijos. Y ahí está la razón por la que los educaron sólo en castellano y por la que casi obligaron a Vicent, al pequeño, a estudiar Derecho pese a que le apasionaba la Historia. Desde fuera puede parecer un error, pero no debió ser fácil cambiar Benissa por València en los años 70, llegar a un lugar donde no conoces a nadie y donde llegas a sentirte como un inmigrante, empezar en un taller de coches y cambiarse después a una administración de lotería, la numero 7, Lotería La Herradura, como marcaba la tradición familiar. “Somos de familia lotera. Mi madre también se dedicó a esto, como mi tío, un hermano de mi abuelo… Y ahora que mis padres se han jubilado, también mi hermano”.

Este historiador ve con pesimismo el futuro de la lengua. “Por una cuestión de estructura sociopolítica y, sobre todo, demográfica, el valenciano está condenado. Aquí hablamos valenciano porque en tiempos de Jaume I, cuando expulsó a los musulmanes, vinieron un 60% de catalanes y un 30% de aragoneses y castellanos. Por esa mayoría demográfica, los aragoneses acabaron hablando la misma lengua que los catalanes y se formó ese valenciano. Pues ahora, desde hace veinte años, estamos en la situación inversa. Un 60-65% de los valencianos habla castellano y un 30-35%, valenciano. Creo que estamos en un punto de no retorno”.

Su hija y Tosca

Baydal intentó cambiar el rumbo de su historia familiar con Bruna, que, según cuenta, quiere decir morena en valenciano. Vicent y su mujer no tenían muy claro qué nombre ponerle, pero un día, durante una estancia en Inglaterra, fueron a la ópera a ver Tosca y durante el aria Recondita armonia escucharon en voz del tenor aquello de È bruna Floria, l’ardente amante mia (Es morena Floria, mi ardiente amante) y entonces se miraron y comprendieron que Bruna era el nombre”.

Aquel joven aguantó un año en Derecho. Después, harto, se plantó. Eso sí, se matriculó en Historia con la idea clara de acabar lejos de las aulas. “Yo quería ser historiador y, durante la carrera, averigüé que era posible. Yo sacaba muy buenas notas, aunque el primer año fue un desastre porque estaba un poco disperso, pero en el segundo me puse las pilas y, entre tercero y cuarto, un profesor me dijo que estaban buscando a un becario para el Museo de Historia de València, que está en Mislata. Me incorporé como becario, pero luego me contrataron y estuve un año y medio trabajando con ellos. Esa fue la gran base, con 21 años, de mi conocimiento de València. Me empapé de toda la bibliografía. Fue un master antes de acabar la carrera. Y después, cuando se inauguró en 2003, volví a la carrera, pedí una beca Séneca y solicité ir a Barcelona porque quería trabajar en el área medieval y en València no era posible hacer esta especialización”.

Tanto le gustó Barcelona que su pareja de entonces se mudó allí con él y, después de acabar el quinto año académico, entró en el CSIC gracias a una beca predoctoral. Ahí se hizo experto en fiscalidad medieval y estudió cómo se construyó el sistema fiscal valenciano entre los siglos XIII y XIV. “Fue una tesis de 1.500 páginas que me llevó siete años, hasta 2011. En ese intervalo trabajé en el Museo de Historia de Barcelona para estudiar la correspondencia municipal de Barcelona, algo que apliqué después a València. Ahí veías que tenían muchas más competencias que ahora y hablaban con el papa, el emperador o con quien fuera. También me hice experto en paleografía (ciencia de la escritura y de los signos y documentos antiguos)”.

En 2011 acabó (y leyó) con la tesis y el amor. Había llegado el momento de dejar su casa frente al mar de la Barceloneta. Pero apareció una nueva amante, quién sabe si morena y ardiente, y se marchó con ella, una chica brasileña, a vivir a Sevilla, donde aquella medievalista preparaba su tesis doctoral sobre Alfonso X el Sabio. Un año y medio, entre 2011 y 2012, en el centro de la ciudad de la Giralda y la Torre del Oro. Se iba posponiendo su regreso a casa, que aún tardaría porque entonces recibió una beca para ir a Oxford para hacer hacer una investigación sobre la creación de las distintas instituciones en Europa. Aunque antes de volar por encima de los acantilados blancos de Dover, el enamoradizo Vicent Baydal conoció a la que sería la madre de su hija.

Algunos turistas se cuelan por el jardín y aprovechan los bancos de hierro forjado para tomarse un descanso. La belleza de este rincón, casi un remanso de paz en medio de la vorágine del turismo, la afean las enormes bolsas de basura que sobresalen de las papeleras de hierro que hay repartidas por el jardín. Por fuera, al principio de la calle Caballeros, pasan los rebaños de visitantes en free tours que desembocan irremediablemente en la plaza de la Virgen. De fondo se escucha la melodía de los músicos callejeros que persiguen la caridad del viajero.

Su vida en Oxford

Antes de todas esas mudanzas, en 2007, en el tiempo de los blogs temáticos, Vicent Baydal desplegó todo su conocimiento y sus ideas acerca de la lengua y otros asuntos en Vent de Cabylia, un portal que le dio algo de popularidad al historiador valenciano. “Los blogs fueron una forma de conectarnos a los que estábamos interesados en el valencianismo y la cultura valenciana. Ahí conocí a mis socios de la Revista Lletraferit y Llibres de la Drassana. Y vi que interesaba la divulgación histórica. Yo quería divulgar la historia de València y que llegara a la gente”. Hoy esa divulgación circula sobre todo por las redes sociales, donde los ‘haters’ machacan a Baydal por sus ideas y opiniones sobre el valenciano.

El divulgador, después de pasar por ese manantial de conocimiento y aburrimiento que es Oxford, donde vivía en la casa de una mujer mayor, regresó a València en 2015. Era el momento de resignarse a la universidad a cambio de una nómina, pero también el de lanzar la revista y la editorial junto a Felip Bens, y de profundizar en su labor como divulgador.

Un músico toca su guitarra española con los acordes, algo más pausados, de Bohemian Rhapsody, de Queen, Le hago un gesto a Baydal para señalarle la muchedumbre que se mueve por fuera. El historiador sube los hombros, como resignado por la avalancha de turismo que está barriendo la ciudad a la velocidad de un glaciar. “Yo quiero hacer un libro que se titule Visca València, avall el turisme. Pero ninguno se atreve a hacerlo. Todos lo vemos como una cosa inevitable. Mucha gente vive de esto, pero esto nos aboca al desastre. (El periodista) Vicent Molins a menudo explica casos como los de Lisboa o Barcelona en que el turismo destruye las ciudades. Es un desgaste de la ciudad muy intenso y muy rápido que es perjudicial. Se ha de tomar un decisión política cuanto antes”.

Él vive en Ciutat Vella y lo sufre especialmente, pero no quiere huir. Vicent piensa que el Carme, Velluters o Seu-Xerea son barrios que aún tienen vida propia. Por eso resiste y baja cuando puede al Mercado Central. También le encanta hacer de cicerone con los amigos que visitan la ciudad. Para ellos tiene historias fascinantes que muchos valencianos, la mayoría, desconocen. Por algo es cronista oficial de València desde 2021.

Su tarea principal, explica, es hacer una memoria de la historia de la ciudad en el último año. Su modelo es Manuel Sanchis Guarner. “Su libro La ciutat de València sigue estando vigente y sigue siendo el básico de la ciudad. A Sanchis Guarner todo el mundo lo considera como cronista de València, pero no lo nombraron por la batalla de València, donde lo colocaron, pese a que era más valencianista que ninguno, en el bando catalanista. Para mí ha sido el gran historiador de València en el siglo XX”.

A su hija, a Bruna, también le cuenta historias mientras van de paseo por Ciutat Vella o el Ensanche. La niña escucha aburrida y cuando ya está harta le dice que es un pesado. Su padre se resigna y sigue caminando a su lado mientras hablan de cosas más mundanas. A cambio, cada día, su Instagram y su Twitter (ahora X) recibe numerosas consultas de ciudadanos curiosos. “No me da la vida para responder a todos, lo siento. Pero me alegra su interés porque somos grandes desconocedores de nuestra historia. Por eso yo valoro mucho a la familia Roig, uno de los pocos mecenas de la edad contemporánea que ha girado sus ojos hacia València. Lo normal era irse a Madrid e invertirlo todo allí. Aquí han invertido mucho en recuperar edificios históricos. Es un cambio de paradigma entre las élites valencianas”.

Vicent Baydal se levanta del banco y se sorprende de que los árboles que le rodean, de un tamaño considerable, sean naranjos. No lo sabe todo… Luego enfila la calle Caballeros y camina entre los turistas con sus zapatillas verde menta de Morrison. Está cerca de casa. Ese es el lugar que ha elegido para vivir después de pasar por Sevilla, Oxford, Cambridge o la Barceloneta. Dice que ya no se mueve de València, su ciudad. Para algo es su cronista.

Fuente: https://valenciaplaza.com

ALGAR CELEBRA UNA AÑO MÁS LAS FIESTAS DE LA MERCED

JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL D’ALGAR DE PALÀNCIA

Algar de Palancia ha celebrado una vez más sus fiestas patronales en honor de su patrona la Virgen de la Merced y de sus copatronos Sant Pere Nolasc y Sant Ramon Nonat.

Las fiestas organizadas por el Ayuntamiento, presidido por su alcalde Amable Mondragón Salt, han tenido lugar durante los días 22, 23 y 24 de septiembre.

Diversos han sido los actos que se ha llevado a cabo en estos días de fiestas, tanto de carácter religioso como de carácter lúdico y festivo: misas, destacando la misa solemne el día 23 en honor de Nta. Sra. de la Merced, “mascletaes”, juegos de pirotecnica, “ nit d’albaes”, “calderes”, “processó dels turquets”, espectáculos musicales, con el baile del matón, actividades para los niños y niñas, etc.

En la realización de estos actos merece citarse las actuaciones de la Agrupación Músico-Cultural de Algar, que ha amenizado las fiestas con sus pasacalles y marchas procesionales, el Coro parroquial Nta. Sra. de la Merced de Algar, actuando en todos los actos litúrgicos, el grupo de danzas local “La Solana, con su participación en la procesión de la patrona, bailando la “dansà” a lo largo de su recorrido, y, de una forma especial, la dedicación de todas las personas integrantes de la Junta de Obras Parroquiales, presidida por Joan Carles Herrero Mora, asi como de todos aquellas que voluntariamente han querido participar con su ayuda para dar un mayor realce a las fiestas.

Como es conocido de todos, Algar perteneció históricamente, desde el año 1252 hasta el año 1836, a la Orden de la Merced, primero teniendo esta institución religiosa el dominio económico y administrativo del mismo y, a partir de 1471, con el beneplácito del rey Pedro IV de Aragón y II de Valencia, apodado Pere el Cerimoniós o Pere el del Punyalet, la plena jutrisdicción, ostentando el Maestro General de la Orden de la Merced, desde esta fecha, el título de Baró d’Algar i Escales.

Es lógico, pues, que las huellas de los mercedarios fueran patentes en Algar durante este larguísimo período histórico, incluso cuando este pueblo estuvo poblado exclusivamente de musulmanes hasta la expulsión de los moriscos en 1609, pero fue, a partir de 1610, con la repoblación cristiana con veintiséis nuevas familias, cuando empieza a sentirse con más intensidad la influencia religiosa de la Orden de la

Merced, sobresaliendo la devoción a la Virgen de la Merced y a los santos mercedarios.

Las fiestas mercedarias se vienen celebrando en Algar, desde pocos años después de la repoblación cristiana hasta la actualidad, sin solución de continuidad, tal como se recoge en parte en el Llibre del Consell, que, afortunadamente, se conserva en el archivo histórico municipal de Algar.

Son muchas las referencias que en el Llibre del Consell se contienen relativas a nuestras fiestas patronales de la Virgen de la Merced:

Una decisión del Consell en 1662 establecía la obligación en relación a las fiestas de la Merced de que las mismas se celebrasen “ ap quatre saserdots, ap sis lliures de sera i de polvora mija arrova “. En el año 1676, el clavario tenía “obligasyo de dur polvora y als cantors que haja de donar mija lliura de carn”. En 1769, las fiestas de la Merced se organizaban de la siguiente manera: “ Misa y sermón, a los asistentes un pan bendito y tortas para los cantores y oficiales, y lo menos doce sirios en el altar, procesión ( no se cita todavía la “ processó dels turquets” como tal ), músico y que aya de hacer un castillo como se acostumbra “. En 1771, los clavarios que asumían la responsabilidad de las fiestas tenían la obligación de hacer “ dos días de toros o comedias…traer músico de dulçaina los ocho días para festejar a los patronos, con las albas y bayles correspondientes, incendiando fuegos de candelas para los bayles de noche como es costumbre”. Llama la atención que en los años posteriores a la Guerra de Sucesión a la Corona de España (1701-1713), tras el triunfo del borbón Felipe V, se incrementa el uso del castellano en la documentación del Consell municipal de Algar, pese a ser un pueblo de habla casi exclusivamente valenciana.

Hay que decir que Sant Pere Nolasc y Sant Ramon Nonat pasaron a ser santos mercedarios muy venerados en Algar, el primero por acuerdo del Ayuntamienton y junta general de toda la parroquia el 13 de enero de 1712, y, el segundo, por junta general de la parroquia, el 14 de junio de 1722.

De entre todos los actos que vienen celebràndose en nuestras fiestas, dos de ellos deben ser destacados : “ les calderes “ y, de una forma muy peculiar, la “processó dels turquets” .

“ Les calderes “, conocidas como “ calderes per als pobres” y también como  “calderes de Sant Pere Nolasc”, gozan de una larguísima tradición, ya que consta que el síndico de Algar, en el año 1622, pidió la convocatoria de una Junta de Vecinos “para tratar si se ha de quitar el costumbre que hay que hacer la comida en las fiestas”, petición a la que no accedieron los vecinos. Posiblemente, se trataba de suprimir “ les calderes “, por considerarlas un gasto excesivo en aquella época.

Respecto del origen o motivación de “les calderes”, quizá una de las opiniones más autorizadas sobre esta cuestión es la de Julio Samuel Badenes Almenara, cronista oficial de El Puig de Santa María, entusiasta y gran investigador de todo lo concerniente a la Orden de la Merced y a la historia mercedaria de Algar, según el cual se trata de una tradición muy vinculada a Sant Pere Nolasc, que tenía que ver con la alimentación de los cautivos cristianos que liberaban los religiosos mercedarios. También es cierto que, en algunos lugares o pueblos donde se venían celebrando las fiestas mercedarias, se solía dar comida y una limosna de pan a los pobres en general.

Por suerte, en Algar, “ les calderes”, que tienen lugar el día de la patrona, ya no se reparten entre los pobres ni a los cautivos cristianos sino a todas las personas, vecinas y amigas del pueblo, que acuden gustosas a recoger una pequeña porción de las mismas para su degustación.

Pero el acto más especial y característico de la Fiestas de la Merced de Algar es, sin lugar a dudas, la conocida como “ processó dels turquets “, acto insólito que no goza de idéntico parangón en ningún otro lugar mercedario.

Aunque hasta la actualidad no hemos encontrado constancia documental de la fecha de inicio de esta celebración, tal vez en principio nos pueda servir de referencia que, en el año 1780, el gran escultor e imaginero valenciano José Esteve Bonet, conocido como el “ Salzillo valenciano “, fue el autor de la imagen de vestir de la Virgen de la Merced de Algar. A ello se refiere el también imaginero valenciano del siglo XVIII, A. Igual Úbeda, con estas palabras: “ Una Virgen de la Merced de 5 palmos para vestir para Algar por medio de fray Tomás Gascó de la Merced, 11 libras y cinco sueldos “. Esta imagen es la que, a partir de entonces, es sacada todos los años en procesión el día de la patrona (hoy el sábado más próximo al 24 de septiembre, por decisión popular), portada por ocho anderos ataviados con traje de otomanos y de doce niños y niñas, igualmente vestidos, que preceden y acompañan a la imagen de la Virgen, unidos a la misma por unas cintas y ornados con cadenas como signo de esclavitud. De ahí el nombre de “processó dels turquets”. Nos atrevemos a pensar, salvo prueba en contrario, que el entonces vicario de la parroquia, el mercedario Fr, Estevan Bretón, y las personas devotas de la Virgen de la Merced, acordaron introducir, a partir de estos años la“processó dels turquets”en la forma y características que han perdurado hasta hoy.

Abundando un poco más en lo que respecta a la “ processó dels turquets”, el ya citado Badenes Almenara ve un precedente de este acto en las procesiones de los cristianos redimidos por los mercedarios, entendiendo que la procesión de Algar representa e imita las auténticas procesiones de redención de cautivos, es decir, que los anderos y niños y niñas representan a los cristianos liberados de la esclavitud y no a musulmanes como así opina algún autor, a nuestro juicio erróneamente, dado que el lugar y varonía de Algar, según rezan los Capítulos de Población, dados por el padre general de la Merced, Fr. Felip Guimerà, a los nuevos pobladores cristianos de Algar, tras la expulsión de los moriscos en 1609, quedó totalmente desierto y sin poblador alguno:

“ Y com la dita Baronia de Algar estava tota poblada de moros, y aquells obtemperant al dit Real mandato(se refiere al decreto de expulsión del rey de España Felipe III) se hajen embarcat tots y pasat en terra de Africa, y així ha restat dita Baronia despoblada, deserta y sens veins ni habitadors alguns “

En la misma línea se pronuncia la doctora en historia, María Julia Martínez García, la cual nos dice:

“ en ninguna de ellas ( en otros lugares mercedarios ) hemos encontrado símbolos ni vestimentas de cautivos, de los redimidos, como en la tradicional procesión de “els turquets”de Algar de Palancia. En ella pervive la tradición de lo que debieron ser las procesiones o comitivas encargadas de pedir limosnas formadas por frailes mercedarios acompañados de cautivos como la propia indumentaria oriental y los símbolos portados por los adultos y los niños: 

– Las cadenas y los grilletes: paradigmático símbolo de cautiverio, esclavitud y falta de libertad.

– Las cintas que los unen a la imagen de la Virgen que los acoge.

– Escapulario mercedario atributo excepcional de esta manifestación religiosa, que los redimidos llevaban en su pecho en las procesiones que se celebraban en las ciudades tras la llegada de los cautivos a estas (esta costumbre ha caído en desuso).

También a la procesión de “els turquets” le precede un estandarte que data del siglo XVIII, en origen, con la iconografía redentora con su hábito mercedario y atributos propios”.

Dadas la características y circunstancia concurrentes en la Fiestas de la Merced de Algar de Palància, previa petición razonada de su Ayuntamiento, la Presidencia de la Generalitat Valenciana, mediante resolución de 23 de julio de 2021, acordó declarar como fiestas de interés turístico local las “ Festes Patronals d’Algar de Palància”.

Como conclusión, cabe decir que las fiestas mercedarias de Algar de Palància forman parte del patrimonio histórico y cultural, no solo de este pueblo sino también de la comarca del Camp de Morvedre y de la Comunitat Valenciana, patrimonio que todos los algarins y algarines, sin distinción, estamos obligados a conservar.

PRESENTACIÓN DE LA “BIOBIBLIOGRAFÍA DE FRANCISCO SALA ANIORTE” (CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA)

La presentación de la “Biobibliografía de Francisco Sala Aniorte” corrió a cargo de Enrique García Reblagliato, torrevejense y colaborador del Club Nórdico de Torrevieja

En su casa natal el cronista oficial de Torrevieja Francisco Sala hizo público el libro titulado “Biobibliografía de Francisco Sala Aniorte” e hizo la presentación de su casa natal reformada en “Archivo del Cronista”.

Al acto asistió alcalde Eduardo Dolón, sus mis primos Manolo, María Luisa, Manolo y Concha Sala Maciá, que han crecido junto a él en un edificio familiar ubicado en el número 24 de la calle Azorín, mandado construir por sus padres y tío, edificación que este año cumple 70 años.

También estuvieron presentes en la sala un nutrido grupo de amigos, además de su esposa Antonia, hijos y sus dos nietos: Alicia y Oriol.

La presentación de la “Biobibliografía de Francisco Sala Aniorte” corrió a cargo del coordinador de la edición del libro, Enrique García Reblagliato, graduado en Derecho, torrevejense y colaborador del Club Nórdico de la ciudad, que hizo un resumen de la biografía DEL CRONISTA OFICIAL y de las publicaciones que ha llevado a cabo.

En el transcurso del acto también se hizo entrega a los asistentes de un segundo libro –el primero que escribió el CRONISTA– “Historia de la Semana Santa de Torrevieja“- que fue editado por su autor hace ahora cuarenta años.

La antigua vivienda alberga muchos de los recuerdos de FRANCISCO SALA, vivencias, galardones, títulos, premios y un gran archivo establecido en modernas estanterías móviles desmontables “Desli-Bloc”, que desde el viernes quedaron a disposición de quienes deseen indagar en temas del Torrevieja y del Campo de Salinas, sirviendo para aumentar el interés del pasado de Torrevieja y de las poblaciones de alrededor, compuesto por numerosos materiales y documentación reunidos para atender la demanda de investigadores, docentes y especialmente jóvenes y niños que deseen emprender trabajos y estudios sobre temas locales.

El “Centro Local de Estudios Locales del Campo de Salinas” pretende ser una asociación cultural que promueva, dinamice y divulgue el conocimiento de las poblaciones que se circunscriben a las salinas y su entorno.

Entre sus cometidos estará, a través de publicaciones y actos públicos, defender su patrimonio natural, cultural, etnográfico, antropológico e histórico de nuestra tierra, siempre con un ojo puesto en la comarca y el desarrollo de actividades sobre la historia y la cultura.

Esta nueva asociación, trabajará en la recuperación, promoción y difusión del patrimonio, realizando charlas, edición de vídeos y libros, rescate de antiguos oficios; recuperación, estudio y archivo de bienes materiales de alto valor etnográfico, exposiciones, entrevistas, viajes… un sinfín de cosas destinadas a conocer mejor la historia y el patrimonio del entorno de las lagunas de Torrevieja y La Mata.

El Centro de Estudios Locales del Campo de Salinas tendrá como objetivos promover los estudios e investigaciones sobre Torrevieja, Los Montesinos, Pilar de la Horadada, San Miguel de Salinas, Guardamar y zonas de secano de los términos de Orihuela, Rojales y Benijófar observados desde la perspectiva cultural, científica y social.

FRANCISCO SALA terminó su intervención firmando una dedicatoria a cada uno de los asistentes y ofreciendo ejemplares de su libro biobibliográfico a bibliotecas, colegios e institutos, para que sirva de orientación y ayuda tanto al lector como a los estudiantes y profesores en el hallazgo de lecturas sobre diversos temas locales -bien digitalmente- o a través de la búsqueda de los artículos en las obras donde primigeniamente fueron publicados y a través de hemerotecas.

El acto de la presentación y archivo finalizó en el patio de la casa, donde fue servido un aperitivo acompañado de unos vinos.

SENDEROS DE UNA VIDA

POR ENRIQUE GARCÍA REBAGLIATO

Para FRANCISCO SALA ANIORTE todos los senderos de la vida, de su vida, tienen una meta clara pues todos conducen al mismo sitio: Torrevieja y la comarca que la rodea.

El comienzo de ese caminar tiene una fecha y una hora exacta, la una del mediodía del 10 de septiembre de 1956, fue cuando nació Paco Sala.

El lugar exacto fue el número 30, hoy 24, de la calle que hoy se llama Azorín, justo donde ahora tiene su sede el “Centro de Estudios Locales Campo de Salinas”. Se podría pensar con ello que el recorrido por su sendero vital ha sido corto. Todo lo contrario, como luego veremos.

PACO SALA fue bautizado y recibió la Primera Comunión en el templo de la Inmaculada el 4 de octubre de 1956 y 7 de mayo de 1964 respectivamente.

Las primeras letras las aprendió en el Colegio de Hermanas Carmelitas del Santo Hospital de Caridad de la mano de la hermana Carolina y, muy especialmente, de la hermana Leonor, como recuerda con cariño.

Continúa PACO sus estudios de primaria en el Colegio Virgen del Carmen, teniendo como profesor a don Pedro Álvarez, quien le preparó para el examen de Ingreso de Bachiller.

Continuó sus estudios con la profesora Gloria Vallejos, examinándose por libre en Murcia. Posteriormente, pasa los primeros meses del curso 1970-71 de interno en el Colegio “La Merced” de los hermanos maristas de la misma ciudad.

En enero de 1971 traslada su matrícula al recién inaugurado instituto de Torrevieja, donde continua su formación hasta 1974, año en que comienza los estudios de Ayudante Técnico Sanitario en la Escuela Santa Teresa, también en Murcia. Obtiene la titulación, en 1979.

Años más tarde, movido por su afición por las costumbres y la vida de su comarca, estudió y obtuvo el Grado de Antropología Social y Cultural, profundizando aún más en su mayor afición: el conocimiento de su tierra.

En 1975, conoció a la que sería su mujer, Antonia Sánchez Guirao, con la que contrajo matrimonio en Callosa de Segura en la iglesia arciprestal de San Martín, obispo de Tours, el 20 de marzo de 1982. Fruto de su matrimonio tienen dos hijos: Tania y Paco; y dos nietos a los que adora: Alicia y Oriol.

Paco, su abuelo, les relata historias del pasado de esta tierra del Campo de Salinas: Torrevieja, Guardamar, Los Montesinos, San Miguel de Salinas y Pilar de la Horadada.

El interés de PACO SALA por el estudio del pasado, por la historia de Torrevieja, despertó a muy temprana juventud. Hay algunos hechos en la vida de una persona que, con el paso de los años y mirando hacia atrás, se pueden considerar como hitos o momentos claves en la pequeña historia de cada uno de nosotros.

Así, en la vida de PACO SALA podemos encontrar tres momentos que él mismo recuerda como señales que encauzaron su interés por el pasado de Torrevieja y sus alrededores. El primero, en orden cronológico, ocurrió en el año 1971, cuando estudiando cuarto de bachiller, con 14 años, su profesor de historia, don Eusebio Espinosa, reunió a los cuatro alumnos que habían suspendido en junio la asignatura y les dijo: “Si hacéis un buen trabajo sobre un personaje torrevejense os apruebo en septiembre; el personaje del que tenéis que hacer el trabajo se llamaba Joaquín Chapaprieta Torregrosa. Aplicaros bien“. Paco, junto a sus compañeros, se quedó sorprendido. Lo único que conocía de esa persona era una calle cercana a la suya que llevaba ese nombre. Se pusieron manos a la obra y el trabajo resultó en un aprobado en septiembre. Ese mismo mes fue publicado en el semanario ‘Vista Alegre’.

El segundo acontecimiento se produjo unos dos años después. Apareció por Torrevieja Francisco de Asís Patiño Valero, un sanmiguelero, militar destinado en la Base Aérea de Los Llanos (Albacete), que estaba interesado en la historia antigua de su pueblo. Toma contacto con un pequeño grupo de jóvenes que estaban interesados en la historia. Patiño Valero los subió en el coche y se desplazaron hacia Orihuela. Una vez pasado el alto de Vista Bella y antes de llegar a las cercanías de Bigastro, paró el vehículo junto a un árido campo y, una vez aparcado en el arcén, se dirigieron andando hacia la izquierda. A un centenar de metros y allí estaba lo que habían venido a ver: un trozo de calzada romana de unos cincuenta metros de longitud -eso es lo que se apreciaba- y unos tres de ancho.

La calzada atravesaba también un puente de la misma época que salvaba un pequeño barranco o desnivel del terreno. Junto a estos restos había también un miliario, mojones de piedra que marcaban las millas romanas en sus calzadas cada 1.480 metros. Aquel trozo de calzada que estaban viendo posiblemente perteneciera a un ramal de la Vía Augusta que unía Cartago Nova con Tarraco y los Pirineos. Hoy en día aquellos restos arqueológicos han desaparecido convertidos en un campo de cultivo de cítricos.

La tercera influencia, intercalada con las dos anteriores en el tiempo, que determinó su interés por la historia, sobre todo local, fueron las narraciones que tanto su padre como sus abuelos le contaban sobre la Torrevieja que ellos habían vivido u oído: los terremotos, la Guerra Civil y la postguerra, y aquellos modos de vivir en Torrevieja en tiempos pasados.

Otro hito en su afición por las cosas de su pueblo fue la biblioteca de su abuelo Paco, donde desde pequeño husmeaba entre sus libros, programas de fiestas y la colección de ejemplares del semanario ‘Vista Alegre’ que, semana tras semana, iba guardando después de retirarlos de su establecimiento de barbería-peluquería.

También marcaron en él un camino a seguir los consejos del historiador local ANTONIO REBAGLIATO FERNÁNDEZ; DEL ANTERIOR CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA, Luis Blanco Calero; de Manuel Mínguez Rodríguez y de su hijo Ángel; de Juan Miguel Sirvent Garrigós y de la escritora Mari Paz Andreu Latorre.

 En 1979 comienza PACO SALA su vida laboral por diferentes poblaciones de las provincias de Alicante y Murcia hasta que por fin se establece definitivamente en Torrevieja. Son años intensos, duros y de mucha actividad. El desarrollo profesional de PACO SALA, en el sector sanitario, así como la familia, le ocupa la mayor parte del tiempo, pero dejan algo de él para que se dedique a su actividad preferida: La historia de Torrevieja y de sus gentes. Había que compaginar el Otium y el Nec-otium, es decir la vida profesional con el cultivo de su gran afición.

Hace más de dos mil años, la cultura romana estableció la distinción entre Otium y nec-otium. Originalmente, los términos tenían un carácter militar: Otium era el descanso invernal de las campañas militares y el Nec-otium se refería al tiempo de campaña en primavera y verano. Posteriormente se utilizan estos términos para definir lo que nosotros entendemos como ocio y negocio es decir tiempo de descanso y tiempo de trabajo.

Pero fue uno de los exponentes más preclaros de esa cultura romana, Marco Tulio Cicerón, que elevó esos términos a una categoría superior. El Otium, al que él añadía la frase cum dignitate, sería el tiempo que una persona dedica fuera de sus ocupaciones públicas o privadas, a la filosofía, la música, la escritura etc. Como contrapartida a esto llamó al tiempo dedicado en actividades mercantiles, laborales, políticas etcétera, y casi de una manera peyorativa: nec-otium. Es decir, aquello que no es otium.

Estos conceptos clásicos reflejan de alguna manera la vida de PACO SALA.

Por un lado, el tiempo dedicado a la enfermería -es decir nec-otium-, y por otro, el dedicado a escribir, conferenciar, reunir documentación etcétera, es decir otium cum dignitate.

El 4 de septiembre de 1984, y propuesto por el profesor de historia del instituto de Torrevieja y CRONISTA OFICIAL DE UTIEL DON JOSÉ MARTÍNEZ ORTIZ, es nombrado CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE TORREVIEJA, a partir de entonces se acelera su interés por la historia local y, tras su jubilación de la sanidad, en septiembre de 2019, le puede dedicar todo su tiempo, esfuerzo e ilusión -pues de esto último hace falta mucha- a su pasión: la historia y el día a día de su ciudad Torrevieja.

Y ¿cuál ha sido el resultado del particular otium cum dignitate en PACO SALA? Si tuviera que responder con una sola palabra diría que enorme. Enorme en cuanto a la diversidad de actividades y enorme en cuanto a la cantidad de trabajo realizado. En las páginas siguientes podéis leer un catálogo de todas esas actividades como escritor, conferenciante, asistente a congresos etc. Para hacer una distinción funcional de toda su actividad, podríamos dividir ésta en obras escritas y obras no escritas.

Empezando por esta última categoría podemos resumir que Paco Sala, dentro del mundo docente, ha impartido unas 18 conferencias en diversos I.E.S. de Torrevieja y su comarca. También ha colaborado con la Universidad del Mar. Ha ostentado 22 cargos como miembro o vocal en diferentes asociaciones, principalmente de carácter cultural y ha sido distinguido con premios y honores en 19 ocasiones desde Torrevieja a Zacatecas (México). Ha participado en 42 congresos, en su mayoría de Cronistas Oficiales y en 37 foros. Ha impartido 35 conferencias, ha emitido 7 informes y 1 estudio.

Su archivo, que ha ido reuniendo poco a poco a través de los años, como fondo documental, se ha utilizado para realizar exposiciones en quince ocasiones. Especial relevancia tiene en su archivo la sal, al ser este el producto por el que nació la ciudad. La sal en Torrevieja y en el mundo.

También dispone su archivo de un fondo de libros y artículos impresos que se refieren a Torrevieja. Una colección de obras de arte de autores locales tiene también su espacio. Un apartado especial en sus colecciones lo tiene todo lo referente a las habaneras como libros y partituras originales. Ha sido Paco Sala comisario en cinco ocasiones, en exposiciones con el tema de la sal y sobre Torrevieja. Por último, dentro de este apartado cabe destacar sus colaboraciones con la televisión y radios locales participando en diferentes programas y documentales.

En el apartado de obras escritas como libros, artículos y opúsculos de su autoría cabe destacar que ha publicado quince libros y cuatro que tiene en preparación. Uno de ellos dedicado a Joaquín Chapaprieta Torregrosa. Como articulista ha sido también muy abundante su producción. Ha escrito 715 artículos en el semanario ‘Vista Alegre’ y en los diarios ‘La Verdad’ e ‘Información’. Ha escrito el prólogo para 5 libros y ha dirigido el maquetado de diferentes publicaciones en tres ocasiones.  Con las diferentes concejalías del Ayuntamiento de Torrevieja también ha colaborado en diferentes ocasiones. De ellas cabe destacar sus escritos sobre “La sal artesana“, sobre “San Emigdio” o “Los molinos de agua“.

El resumen anterior puede parecer un poco frío al hablar de cifras, pero en realidad no es así. La obra de PACO SALA está llena de cariño y calor humano como podéis comprobarlo leyendo las páginas de su biobibliografía que solo son un enunciado, un catálogo, de su obra. Lo más importante, lo cálido está detrás de las cifras. Se encuentra en la lectura de esos libros y artículos. Recoge PACO SALA en sus trabajos un amplio caleidoscopio de la vida de Torrevieja y su comarca.

Esta obra será en el futuro fuente inagotable para todas aquellas personas, historiadores o no, que estén interesados en el pasado de Torrevieja.

No es un compendio de arqueología cultural mirando al pasado. Está diseñada para las generaciones venideras. Esa es su proyección de futuro, de trascender a su vida. En su obra hay un amplísimo fondo documental para estudiar y comprender la vida cotidiana y, diríamos en algunos casos, la vida personal de los habitantes de Torrevieja desde antes de su fundación.

Pero su labor no ha terminado pues le quedan todavía fructíferos años de Otium cum dignitate para continuar con su ilusión. Para centralizar todo esto en un espacio material ha creado PACO SALA el “Centro de Estudios Locales Campo de Salinas” que tiene su sede en el mismo espacio físico, como ya señalé al comienzo, en la misma casa donde nació.

PACO SALA ha dedicado buena parte de su vida a crear lo que ahora ha cristalizado felizmente en el “Centro de Estudios Locales Campo de Salinas“. Mucho esfuerzo de toda clase, incluido el económico, lo ha dedicado a reunir la documentación que ahora se abre al público y a escribir sobre Torrevieja. Por ello deseo destacar aquí la importancia de la iniciativa privada dirigida a servir a la comunidad, a la sociedad. En este caso como un complemento necesario a los archivos municipales, parroquiales y de otros privados u oficiales. Deberíamos promover en el futuro el desarrollo de estas iniciativas personales que tienen como destinatario final a la comunidad, en este caso la torrevejense y la de todo el Campo de las Salinas, a las que enriquecen y que surgen por la ilusión, el ímpetu y el esfuerzo de personas como Paco Sala.

Por último, y al llegar al final de mi sendero, quisiera hacer una afirmación que algunos pueden tachar de exagerada ¿o no lo es?: siguiendo el principio cartesiano y adecuándolo a la circunstancia local, de PACO SALA SE puede decir que “Piensa [en Torrevieja], luego existe“.

Fuente: https://torrevieja.com

ANTONIO GALIANO RESCATA 150 AÑOS DE DISTINCIONES Y DISTINGUIDOS EN ORIHUELA

Los salones del Ateneo Cultural Casino Orcelitano acogieron la presentación del libro “Honores y Distinciones del Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela” del CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ORIHUELA, ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ.

La obra recoge en 472 páginas un trabajo recopilatorio de las personas e instituciones distinguidas por el Ayuntamiento de Orihuela desde 1873 a la actualidad, en la que figuran hijos predilectos, adoptivos, medallas de la ciudad, Caballeros Cubiertos y Síndicos portadores de la Enseña del Oriol. Más de sesenta reconocimientos glosados con una reseña biográfica y contextualizados en el momento histórico en el que fueron concedidos, y comentarios de la Corporación que lo hizo posible. Orihuela, cuidadosa con sus tradiciones y símbolos, cuenta con un reglamento de honores y distinciones desde 1955.

Presentación

El acto fue presentado por el librero y concejal de Educación, Vicente Pina, que recaló por algunos de los pasajes más llamativos de este trabajo recopilatorio en el que además se añaden interesantes notas sobre los cronistas que han recogido los hechos de la historia de la ciudad. El cronista oficial estuvo además acompañado por el alcalde Pepe Vegara.

La obra de ANTONIO LUIS GALIANO, que colabora quincenalmente con INFORMACIÓN a través de la sección “La Riá”, ha sido editada por el Ayuntamiento de Orihuela y la Caja Rural Central. En la presentación de esta cuidada edición estuvieron también acompañando a ANTONIO LUIS GALIANO la concejal de Fiestas Rocío Ortuño, la Armengola y el presidente de la Asociación de Moros y cristianos Santas Justa y Rufina, Esther Hernández y Manuel Ortuño, los exalcaldes José Manuel Medina y Monserrate Guillén, los concejales de Cambiemos, Leticia Pertegal y Enrique Montero, además de la exdelegada del Consell Antonia Moreno.

Fuente: https://www.informacion.es