Arxiu mensual: gener de 2023

ALGUNAS NOTAS DEL AÑO 1940

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA DE ORIHUELA

Algo ha llovido desde entonces: unos años casi nada, otros ahogándonos, dejando el agua ruina y desolación. Sin embargo, los oriolanos iban, poco a poco, intentando levantar cabeza después de ocho meses de haberse dado por concluida la guerra fratricida, con personas encarceladas y exiliadas y luchando por estabilizar la vida cotidiana. Desde el 5 de abril de 1939 presidía la Corporación Municipal Baldomero Giménez Giménez que sería relevado en el cargo por Mariano Belda Garriga, el 10 de septiembre del año siguiente.

La mayor parte de actividades tenían como escenario el Salón de conferencias de la Caja de Ahorros y Socorros y Monte de Piedad de Nuestra Señora de Monserrate y el Casino Orcelitano, cuya presidencia la ostentaba Andrés Germán Pescetto. Así, en el primero de ellos, en el mes de mayo se llevó a cabo una velada literario-musical por la Congregación de los Luises, en memoria del que había sido su director, el jesuita Andrés Carrió. En este acto intervinieron en la parte literaria los congregantes Dentell, C. López y José Mª Penalva, y en la musical, M. Cánovas, Jaime Cases, R. Genovés, cerrando el acto el obispo Javier Irastorza y Loinaz. En ese mismo mes, el día 7 concluía un ciclo de tres conferencias que fueron dictadas por el jesuita Vicente Muedra, sobre Louis Pasteur, su personalidad científica y católica.

El 3 de mayo organizado por el Casino, se celebró una recepción como homenaje al Ejército, a la que asistieron el gobernador militar de Alicante, un representante del gobernador civil, el presidente de la Diputación Provincial y el delegado de Hacienda. Tras unas palabras del presidente de la Entidad intervino el citado gobernador militar. Por la tarde las autoridades visitaron la ciudad y la Granja Experimental de la Confederación del Segura, concluyendo con un baile de gala en dicho Casino.

El 26 de diciembre se clausuraba en dicho centro una exposición de pintura, dibujo, fotografía y mobiliario antiguo, para la que el Excmo. Ayuntamiento acordó otorgar un premio de 500 pesetas. El fallo del Jurado que se dio a conocer en dicho acto decidió otorgar el Premio de la Exposición, con una copa de la Jefatura de F.E.T. y de las J.O.N.S. de Orihuela y 500 pesetas al fotógrafo Alfonso Sánchez, por sus obras «La Casa del Paso» y «Torre de Santo Domingo».

En pintura profesional, con diploma del Casino y copa de la «Gaceta de Alicante» a José María Almela Costa por su obra «El palmeral». Éste fue catedrático del Instituto de Enseñanza Media de Orihuela ubicado en el Colegio Santo Domingo durante la Segunda República y es autor de un retrato de Ramón Sijé. El segundo y el tercer premio lo lograron Enrique Luis y Francisco Díe, respectivamente.

El primero de ellos, es autor del blasón episcopal del obispo Luis Almarcha Hernández, del dibujo de la cabecera del periódico «La Huerta», de las orlas de los números extraordinarios de «El Pueblo» dedicados a Ntra. Sra. de Monserrate y a Nuestro Padre Jesús, autor del boceto de la imagen de Pilato de la Cofradía Ecce-Homo y dorador de la urna del Cristo Yacente (1942). El segundo, fue colaborador de Ramón Sijé, siendo de su creación el dibujo del «Gallo Crisis» y las viñetas que lo ilustran. Por otro lado, en pintura para aficionados fue premiado con un regalo de la Federación de Sindicatos Agrícolas de Orihuela el tenor Ignacio Genovés, director de grupos artísticos y autor junto con su esposa Dolores Montero del bordado del estandarte histórico de la Cofradía Ecce-Homo diseñado por Luis Boné Rogel.

Y con él, se distinguió Francisco Sanz con un obsequio de Mariano Belda Garriga. Sanz fue profesor de Gimnasia y director del citado Instituto de Enseñanza Media de Orihuela. En dibujo profesional fueron premiados Francisco Díe, y Fernando Fenoll, profesor de dibujo, autor de la portada «Revista Semana Santa 1950» y de las ilustraciones del «Programa» de la Feria de 1949. En dibujo aficionados lograron premios Josefina Linart, Carmen Rodríguez y J. Molina.

Con respecto a fotografía profesional, el Jurado otorgó los premios a Eliseo Mateo, José Hodar y Matrán, y en aficionados a Josefina Martínez, Esteban Montero, que dejó constancia con su trabajo fotográfico en los ejemplares de los extraordinarios de «El Pueblo», Fernando Quintana y Antonio Ballester al que se deben imágenes de los años cuarenta y cincuenta, recordando aquellas de la riada de 1946 y de la Semana Santa de los primeros años tras la Guerra Civil.

Con tantos años transcurridos desde aquel lejano 1940, aún quedan muchas notas para recordar sobre cómo se vivía en la Orihuela de entonces otros aspectos como las fiestas, el deporte, la Semana Santa, los visitantes… Pero, de ello trataremos en la próxima «Riá».

Fuente: https://www.informacion.es

642 AÑOS DE DESLINDES

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Corría el Anno Domini MCCCLXXXI, el largo reinado de Pedro IV de Aragón (1344-1387) como rey de Valencia tocaba a su fin; la llamada guerra de los Dos Pedros (1356-1367) que había sembrado de destrucción, pobreza y despoblación todos las villas y lugares de la “vall d’Elda” parecía ya lejana y la normalidad volvía a las villas de Aspe, Monforte, Novelda, Elda, Petrer y Monóvar.

La villa de Elda había sido concedida por Pedro IV, en agosto de 1367, al noble inglés sir Hugh de Calveley en pago de los servicios prestados durante la pasada guerra con Castilla. Caballero que, a través de su procurador John Brayton, ostentó el señorío eldense hasta 1377, cuando el monarca negoció la compra de los castillos de Elda y Aspe al inglés por 40.000 florines pagaderos en la ciudad de Brujas. Adquisición definitiva que se retrasó hasta 1383, por discrepancias en la dote de Constanza de Aragón, esposa de Calveley y por un pleito mantenido por la posesión de Aspe frente a Mathew de Gournay.

Será en este contexto político cuando estando el rey Pedro IV en Zaragoza en agosto de 1381 ordena que, para evitar problemas jurisdiccionales en el fragmentado panorama señorial del valle del Vinalopó ordena la delimitación precisa de Elche, Aspe, Novelda, Alicante y Petrer. Así, un 10 de diciembre de 1381, hoy hace 641 años, siendo baile de Elda y Aspe, Domingo Borrás, se dictan dos sentencias arbitrales, dadas en la partida de la Xaut (act. Jaud), mediante las cuales Bernat de Senesterra, portaveus del gobernador del regne de València dellà Xexona, fija los límites jurisdiccionales entre los señoríos de Monovar y Novelda, por una parte, y entre Novelda y Elda por otra. Apeo y deslinde realizado mediante mojones de piedra, cal y arena.

En aquel momento en el que Elda (y el lugar de Salinas) todavía estaba de derecho bajo el señorío de Hugh de Calvely, la villa de Novelda pertenecía a la reina Sibila de Fortia, cuarta esposa de Pedro IV de Aragón.

Desde 1381 y durante 523 años, aquellos mojones de calicanto separaron las jurisdicciones de las villas de Elda y Novelda. Será el 14 de enero de 1904 cuando nuevamente la todavía villa de Elda y la ya ciudad de Novelda procederán a un nuevo apeo y deslinde entre ambas para evitar conflictos por la explotación agrícola y minera de las tierras de la sierra de Bateig, así como del aprovechamiento de las aguas del río Vinalopó.

Fuente: https://www.valledeelda.com

EL ANTIGUO CONVENTO DE LOS CAPUCHINOS DE MONÓVAR YA FORMA PARTE DEL PATRIMONIO MUNICIPAL


Xinosa, Ayuntamiento, Obispado y cronista oficial

Tras años de negociaciones con la Obispado de Orihuela-Alicante, el Ayuntamiento de Monóvar ha conseguido sellar, tras la firma del convenio, la cesión del antiguo convento de los Capuchinos.

Un inmueble que, a día de hoy, se encuentra en malas condiciones ante el deterioro del paso del tiempo y las filtraciones de agua que se han producido por las lluvias y que han originado numerosas grietas.

El consistorio pretende ahora poder realizar las obras oportunas y dejar que la capilla de San José se destine al culto religioso mientras que el resto del edificio se pueda utilizar para el uso público.

Una actuación que se realizará cuando se cuente con la financiación necesaria para poder convertirlo en un inmueble de uso público. Loren Amat, concejal de Patrimonio.

Amat ha explicado que se va a crear una comisión de seguimiento en la que, por parte del consistorio estará presente la asociación Xinosa, el CRONISTA OFICIAL DE MONOVAR (MARCIAL POVEDA PEÑATARO) y un representante municipal más otros tres del Obispado.

Fuente: https://cadenaser.com

LA PASCUA MILITAR Y EL CANUTO

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Se utiliza la expresión «estar más alegre que unas pascuas» para indicar el estado de satisfacción y gran alegría por el que atraviesa una persona y se refiere a las diversas Pascuas tales como la Navidad, los Reyes Magos, Pentecostés y la Pascua de Resurrección, asociándose a un momento de alegría y renacer. «Hacer la Pascua» es una segunda acepción que significa molestar o perjudicar a una persona, sería lo mismo que fastidiarlo o perjudicarlo.

Origen

La Pascua Militar constituye el acto con el que se inicia el año castrense realizándose un balance del año anterior y marcándose las líneas de acción que se desarrollarán en el que comienza. Se remonta su celebración al siglo XVIII cuando Carlos III, consideró que, para defender su imperio asediado por Inglaterra, necesitaba disponer de un nuevo ejército y una marina con capacidad para responder a las necesidades bélicas de la época. Hasta entonces el reclutamiento en nuestro país se realizaba a través de enganches pagados y levas de vagos, de mendigos y gente marginada, hasta que con la llegada de los Borbones -en 1704- se introdujo el reclutamiento de «quintas», llamado así porque se elegía a uno de cada cinco mozos en edad militar, mediante sorteo.

Carlos III recuperó Menorca a los ingleses en 1782, este victorioso hecho de armas indujo al Rey a proclamar la Pascua Militar que se celebra el 6 de enero de cada año imponiéndose condecoraciones militares a aquellos civiles y miembros de las Fuerzas Armadas que se han hecho acreedores de ellas durante el año vencido. Unos años antes, en 1773, se establecieron las denominadas Matrículas de Mar, mediante las que se obligaba a los jóvenes de 19 años a ingresar en la Marina para prestar servicio y aprender una profesión.

Servicio Militar

Las Cortes de Cádiz de 1812 instauraron la obligatoriedad del servicio militar de todos los varones, sin discriminaciones por primera vez, reiterándose en Leyes de 1821, 1837 y 1856. En la de 1837 se abolieron totalmente las exenciones de que habían gozado determinados sectores privilegiados, aunque era un mero barniz ya que esa parte de la ciudadanía podía redimirse mediante pagos en metálico al Estado o bien presentando un sustituto, lo que hizo exclamar a autores de aquel tiempo y de los nuestros que el servicio militar solo lo hacían los pobres. En el programa de la causa cantonal de Torrevieja, de 1873, figuraban puntos muy atractivos para un pueblo marinero y mercantil, tales como la abolición de las llamadas «matrículas de mar», nombre con el que era llamado el servicio militar.

Las diferentes épocas y transformaciones de nuestra sociedad determinaron desiguales plazos de permanencia en filas, y distintas fueron las circunstancias que el «sorteo» les deparaba ya que mientras unos pudieron quedarse al «lado de casa» otros tuvieron que desplazarse a los restos de Imperio español (Cuba, Puerto Rico y Filipinas hasta 1898, y África hasta 1975) y su mili fue incomparable y escasamente conocida por sus compatriotas, ya que el tema de los soldados de quinta no fue demasiado agradable para las clases dominantes.

Licencia absoluta

Hasta principios del siglo XX fue costumbre entre los soldados españoles -los quintos- conservar la licencia absoluta y el historial militar enrollado dentro de unos tubitos que cada uno decoraba a su gusto, el canuto de hoja de lata se colgaba al cuello con cordones y cintas de colores; guardándose luego como documentos de interés. Cuando el soldado se licenciaba se le hacía entrega del canuto conteniendo los documentos de la licencia y así es como la locución «dar el canuto», que por metonimia acaba nombrando el acto del licenciamiento. Se volvía al pueblo después de haber realizado la mili, donde la añorarían, con sus historietas, anécdotas con sus compañeros de quinta, con sus paisanos, explicando sus miedos, aquel cabo meticuloso o el capitán enérgico. Luego se guardaban en el armario y de allí al trastero, hasta ser olvidados. Hay que tener en cuenta que el control del ejército sobre la vida del soldado hasta este el final de la relación era total, debiendo estar informado y certificar su situación, incluso si éste quería contraer matrimonio.

Así consta escrito en historial de Manuel Hurtado Narbona guardados en el correspondiente canuto, en documento de E. M. del Apostadero de Cartagena: «…hijo de José y Josefa-. Natural y mozo de Torrevieja, Brigada de Alicante.- Se inscribió en 28 abril 1905 al fol. 23. Nació el año 1891.- Estado civil Soltero.- Oficio Marinero.- En el alistamiento verificado en Diciembre de 1910 fue declarado inscrito disponible como comprendido en el llamamiento dispuesto por S.E. el 25 del mismo, contándole desde el 1º de Enero de 1911.- Desde Alicante se presentó en este E.M. el 8 de Enero de 1911 e ingresó en el Arsenal.- En 22 del mismo embarcó en el transporte ‘Almirante Lobo’, con destino a la Escuadra.- En 29 del mismo transbordó al E. M. de la Escuadra y embarcó en el ‘Reina Regente’.- En 2 de Junio por propuesta aprobada por la Superioridad de la Escuadra pasó a ocupar plaza de marinero fogonero.- En 4 de Marzo de 1912 ascendió a fogonero preferente.- Ha observado buena conducta.- Cartagena, 25 de Enero de 1915».

«En Cartagena, el 4 de marzo de 1915, habiendo servido en su actividad, cuatro años, dos meses y cuatro días, la contaduría del ‘Reina Regente’ es socorrido con dos raciones y una paga de marcha de quince pesetas».

«La Comandancia de Marina de Alicante, cumpliendo el tiempo total que marca el art 2º. de la Ley de 17 de Agosto de 1885, fue dado de baja en las listas de la Reserva de esa Brigada, en la fecha dispuesta por la Superior Autoridad del Apostadero, quedando Manuel Hurtado Narbona licenciado del servicio y exento de toda responsabilidad para el servicio de las armas. Firmado por el Comandante de Marina».

Los españoles varones que en la actualidad cuentan con más de cuarenta años de edad fueron protagonistas de la «mili», como se denominaba a aquel servicio que de forma forzosa los convertía en soldados uniformados y armados, con los que año tras año se nutrían los Ejércitos de España.

Fuente: https://www.informacion.es