Arxiu mensual: gener de 2021

EN LOS MALOS AÑOS, UVAS DE LA SUERTE

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Uvas, uvas para despedir el año y para desearse mejor fortuna en el siguiente. Doce uvas mágicas, simbólicas, que encierran algo de superstición y que la Iglesia vio con recelo porque las notaba paganas. Uvas que nadie sabe con precisión de dónde vinieron, aunque en general se dice que fue una costumbre importada de Francia… donde nadie las toma, al menos ahora. Uvas que fueron aristocráticas, pero que el pueblo de Madrid robó a los elegantes para atragantarse en la puerta del Sol debajo del reloj de Gobernación, en medio de una colosal jarana.

¿Cuándo empezó el asunto de las doce uvas? Hay teorías que sostienen que el Gobierno fomentó su consumo a raíz de un año de excedentes de cosecha que tenía agobiados a los productores de Almería. Dicen que fue en 1909, aunque los verdaderos apuros de los exportadores –de Almería, de Murcia y desde luego del Valle del Vinalopó– vinieron a partir de 1914, cuando la Guerra Europea hizo muy peligrosa la navegación hacia Inglaterra. Porque los puertos ingleses eran, desde mediados del siglo XIX, los destinatarios de una exportación de una fruta, tardía y muy resistente, las uvas de Ohanes, que el botánico Rojas Clemente ya valoró en 1807.

Los ingleses, en invierno, además de las pasas de Denia, consumían uvas frescas del sur que resistían bien el viaje gracias a los barriles que, por millones, se fabricaron en España. Pero no hay constancia de que se comieran doce uvas a las doce de la noche del 31 de diciembre. Sin embargo, en los primeros días de enero de 1894 aparece la primera mención a la costumbre de tomar uvas, en Madrid, con el cambio de año. Lo hizo «El Imparcial» («Las uvas bienhechoras» (01.01.1894) que dijo que «la costumbre ha sido importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza». El diario añadió que hasta entonces solo unos pocos lo hacían; pero «hoy se generaliza esa práctica salvadora» que, «proporciona la felicidad durante el año nuevo».

Al periódico «El Siglo Futuro», riguroso conservador, no le gustó que se hablara de uvas como si fuera un sortilegio de magia. Y cargó contra los que las comían a la moda y luego llamaban fanáticos y supersticiosos a quienes empleaban el cambio de año en hacer contrición de sus pecados. La humanidad, escribió el diario católico, «siempre necesita creer en algo. Lo que hay que cuando no cree en Dios, cree en el diablo».

Ese debate, que no es más que el de la fe y la razón, la frivolidad y la seriedad, la juventud y la vejez, lo vamos a ver, con mayor o menor intensidad, en las décadas siguientes, hasta nuestros días, alrededor de las fechas navideñas y, en concreto, en esta del cambio de año donde queda atrás mucho y malo y se espera mucho y bueno. Pero la controversia no pudo evitar que la costumbre de tomar doce uvas en Nochevieja se fuera extendiendo, sobre todo entre la aristocracia madrileña que desde luego ligaba los granos al brindis con champán.

En Madrid, el reloj oficial era el de Gobernación, en la Puerta del Sol, el de la famosa bola dorada. Y es allí, precisamente, donde el pueblo llano, tomando a guasa la etiqueta de los poderosos, hizo acopio de una botella de sidra, o de Anís del Mono, la juntó a doce granos de uva –y si no de pasas, castañas o lo que fuere– y se fue a hacer ruido y pasarlo bien mientras la burguesía encopetada se atragantaba con los granos.

A la 1’55 de la madrugada del 1 de enero de 1902, nuestro corresponsal en Madrid, Gimeno Vizarra, nos mandó un último telegrama antes de irse a dormir: «En el momento de sonar las doce de la noche, un gentío inmenso saluda la entrada de Año Nuevo en la Puerta del Sol. El griterío es infernal. Las gentes apuran botas de vino y botellas, comen uvas y otras cosas más solidas. Las manifestaciones de regocijo llaman la atención por lo ruidosas. Ahora comienza el desfile en la Puerta del Sol».

Fue la primera mención de las uvas de Nochevieja que podemos encontrar en nuestras páginas. Después, año tras año, vendrían más detalles: la crónica madrileña del paso de 1904 a 1905 nos informó de que la costumbre se había hecho ya muy popular y que estaba extendiéndose a los teatros, salones y restaurantes, aunque con una diferencia fundamental con la licenciosa Francia: allí se toman las uvas, se brinda y se besa a las damas; aquí se había acotado la parte final. Hasta que en 1916, Romanones, que cenaba en el Palacio de Gobernación con el gabinete, se asomó al balcón y brindó con la plebe. Populismo puro, ya ven.

«El Fénix» trae a Valencia la Navidad de Dickens

En la Navidad de 1847, la revista valenciana «El Fénix», «periódico universal, literario y pintoresco», regaló a sus lectores una primicia de valor universal, al empezar a publicar por entregas «Cuento de Navidad (A Christmas Carol)», de Charles Dickens. No dice la publicación cómo había obtenido el derecho de edición, si es que lo tenía; pero informa que el traductor fue L.M.R., iniciales que se corresponden con Luis Miquel y Roca, director literario de la publicación y notable periodista de su tiempo. Hasta el número 139, de mayo de 1848, se estuvo publicando la popular obra de un Dickens preocupado por la pobreza y la desigualdad social de su tiempo.

La adaptación del cuento vino edulcorada en algunos pasajes y tuvo también recortes. Pero es altamente destacable que el relato navideño del avaro señor Scrooge y Marley, el muerto tan muerto «como el clavo de una puerta», se había editado en Londres en 1843, solo cuatro años antes de su llegada a las páginas de la revista valenciana. En todo caso es interesante comprobar cómo el espíritu de la Navidad que hoy llamamos tradicional –tan odiado por el protagonista del relato– está ya presente en una publicación temprana, veinte anterior a nuestro propio periódico.

El obispo Benlloch cena en casa de los Gómez

La primera noticia de una fiestas de «las uvas» en una casa burguesa valenciana la tenemos el 2 de enero de 1906 en LAS PROVINCIAS, pero es a cuenta de una celebración que no existió. Una nota de Sociedad dice: «A consecuencia del fallecimiento del Sr. Miquel, ocurrido el domingo, fue suspendida la fiesta de «uvas» que debía haberse verificado para celebrar la entrada del año, en el palacio de los señores marqueses de Benicarló«… que no es otro que la actual sede de las Cortes Valencianas en la plaza de San Lorenzo.

En años sucesivos, «Lohengrin», nuestro cronista social, reflejará cenas de uvas en «casas bien» valencianas. Su reseña de 1910 dice que se tomaron «a toque de las dulces campanadas del reloj de la Catedral, buscando en ellas (en las uvas) además del rico sabor de tan exquisito fruto, la felicidad que dicen proporciona en el nuevo año a los que cumplen esa dulce ceremonia». La crónica de 1913 tiene interés especial porque resume la fiesta que los señores de Guzmán dieron, en Nochevieja de 1912, para la puesta de largo de sus hijas Teresa y Anita y, ya metidos en gastos, para recibir el año. La prueba de que la Iglesia valentina era mucho más abierta de lo que los blasquistas y sorianistas reprochaban es que a los festejos de los Guzmán asistió el obispo de Seo de Urgell, nuestro estimado monseñor Benlloch, que luego llegó a ser cardenal. Estuvo toda la jornada con sus amigos, se comió las uvas cuando llegó la hora, y poco después de las doce se fue a su Misa de Gallo, despedido a los sones de la Marcha Real.

De los salones nobles a los hoteles

En la Nochevieja de 1917, el Ayuntamiento apagó el alumbrado público de gas a traición a las doce y media. No había carbón en la fábrica de gas, una secuela de la Guerra Europea. Pero los valencianos no dejaron de salir a la calle a disfrutar, en la medida de lo posible, como hacían los señores a la luz de quinqués y candelabros. Con todo, a partir de esos años vamos a ver un trasvase interesante: los viejos salones aristocráticos se vaciarán para dar el relevo a los hoteles, donde se concentrará una nueva burguesía, sin títulos nobiliarios pero sin duda con «posibles».

En 1919, Casa Roig (Paz,32) anunció que obsequiaría con uvas a todo el que estuviera consumiendo en su restaurante llegadas las doce de la noche. En la Nochevieja de 1920 encontramos el primer anuncio de un «Reveillon» de uvas en el suntuoso hotel Reina Victoria. Al año siguiente se le unirá el Hotel Ripalda, en el Pasaje. Pero 1923 será el año el de la eclosión: es la primera Nochevieja bajo la Dictadura y la fiesta se expande, por la razón que sea: los socios de la Agricultura, tan cercanos a Primo de Rivera, hacen una cena memorable en el Palace Hotel; Marcial Cebrián regala uvas al que le compre vinos, el Hotel Inglés se suma a las cenas de sociedad y el café del Teatro Principal ofrece «menús de uvas»: ocho pesetas con champán francés; seis con otro de menor calidad, y solo 4 con sidra de la casa. Todas las clases sociales tienen su Nochevieja y pueden viajar juntas en el mismo tren.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

EL CD ELDENSE Y LA CABALGATA DE REYES


Elda. Años 50. Niños entregando sus cartas al rey Melchor.

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Desde que en Elda, tras la guerra civil, se retomaran las celebraciones de índole o tradición religiosa, la cabalgata de Reyes fue una de ellas. Ignoramos, por falta de información, el año que se celebró por primera vez. Pero sí que está documentado que durante las décadas de los años 40 y 50 estuvieron organizadas por el Frente de Juventudes de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Salvo algún año excepcional en la que no se celebró, como en 1959, esta organización juvenil organizó durante años la cabalgata que cada 5 de enero llevaba juguetes y ropa a los niños más necesitados de la población.

Si bien el origen de esta celebración tradicional está en la recuperación de las tradiciones populares de raíz religiosa, hay un precedente que debe ser tenido en cuenta a la hora de historiar la celebración de la noche de Reyes en Elda.

Este precedente se retrotrae al año 1933. Siendo alcalde de Elda el industrial Joaquín Vera Pérez, del Partido Republicano Radical, el jueves 28 de diciembre de ese año, los directivos del Club Deportivo Eldense se dirigieron al Ayuntamiento de Elda solicitando la cooperación económica municipal para la organización de una cabalgata que el día 5 de enero de 1934 pudiera hacer llegar un juguete a todos los niños pobres de la ciudad.

Desconocemos la respuesta municipal a esta iniciativa del club deportivo y si llegó a organizarse aquella cabalgata o se quedó en un intento frustrado. Quizás los violentos disturbios de diciembre de 1933 en los que se proclamó la huelga general revolucionaria, con tiroteos, llegadas de tropas de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto, con numerosas detenciones, aconsejaron desistir de aquella iniciativa. De un modo u otro, la ausencia de noticias o referencias directas o indirectas apunta hacia la no cristalización de aquella idea que hubiera permitido que la cabalgata de Reyes Magos de Elda cumpliera 86 años.

Habrá que esperar hasta un momento impreciso de la década de los años cuarenta del siglo XX para que se inicie esta celebración, que durante décadas tanta y tanta alegría e ilusión ha desbordado por las calles de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com

¡VIVA LA PEPA!

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

El coronavirus se está recrudeciendo en nuestras tierras, al extremo que el Consell va a dictar normas más restrictivas, para intentar frenar su expansión que casi parece que se ha ido de madre. Al citar esta frase hecha, caigo en la cuenta que su significado, para muchos, es el desmadre abandonando las buenas costumbres que la autora de nuestros días nos inculcó. Pues no es así. Salirse de madre, hace referencia a los ríos cuando se desbordan y el agua supera el cauce, es decir la madre de la vía fluvial. En otras palabras, salirse de madre indica la inundación que provoca la corriente, con los inconvenientes que ello supone.

Pues bien. Una de las causas del crecimiento de esta pandemia ha sido la irresponsabilidad de algunas personas que se han dedicado al «¡Viva la Pepa!» en forma de juergas descontroladas, que han favorecido, no poco, la expansión de los contagios. Viva la Pepa es una frase hecha cuajada cuando se aprobó la primera constitución liberal española en Cádiz, en plena Guerra de la Independencia. La carta magna de los derechos de los ciudadanos se juró y aprobó en día de San José de 1812, de ahí que se la conociera, popularmente, como «La Pepa». Para los absolutistas, enemigos acérrimos de los ciudadanos progresistas, el grito de «¡Viva la Pepa!» venía a significar algo así como «¡Viva la juerga!», «¡Viva el desenfreno!»… en atención a las muchas libertades que concedía a la población el texto legislativo. Los partidarios de una monarquía absoluta, abominaban de estas reformas que suponían un freno a las prerrogativas del rey y que juzgaban como subversivas. La frase hecha, era, por tanto, un alegato a la libertad, y acabó significando una expresión del «haz lo que quieras». H

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

‘ALZIRA, AYER Y HOY’ EL REY DON JAIME, DE ACTUALIDAD

“Alzira, ayer y hoy” es una colección de crónicas publicadas en su día en el periódico “Las Provincias” en las que AURELIANO J. LAIRÓN PLA, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ALZIRA y archivero municipal nos acerca a la gente, raíces, historia y costumbrismo de nuestro pueblo.

Si Lairón no hubiera tenido la inquietud y preocupación por recuperar ciertas historias y tradiciones, muchas de estas hubieran desaparecido poco a poco con la tradición oral.

Como bien dijo en su día la artista Elena Negueroles, “Leer, y en este caso escuchar, a Aureliano Lairón es lo más parecido a una larga y agradable sobremesa conversando con un amigo”.

Periódicamente, en el diario digital El Seis Doble, el propio autor irá desgranando esta Alzira de ayer y hoy.

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Fuente: http://www.elseisdoble.com

JOSÉ SALVADOR MURGUI (CRONISTA OFICIAL DE CASINOS) PUBLICA UN LIBRO CON LAS FELICITACIONES NAVIDEÑAS DESDE 1984

José Salvador Murgui ha sido muchas cosas. Alcalde de Casinos, destacado representante de Fundación Bancaja en sus años dorados, miembro de la RACV… Desde 1984 ha felicitado a representantes de la sociedad civil y amigos con una poesía ”cargada de sentimientos, llena de afecto, de emociones encontradas, repleta de ganas de vivir”, como él mismo explica en la presentación de su libro, del que ha hecho una tirada limitada que ya está a la venta.

”En el año 1982 y 1983 hacía en un folio a mano las felicitaciones de Navidad. Aquellos años,e as cartas iban dirigidas a aquel joven coro, que con frecuencia se reunía para ensayar las canciones que cantaban en las eucaristías solemnes de Casinos y en otros pueblos y ciudades de nuestra geografía”, prosigue. ”Y llegó 1984, un año mágico, que abrió ese telón de las fiestas de 1985 y ese año, por primera vez, me fui a la imprenta de la calle Valeriola de Valencia, pedí presupuesto y por un módico precio, me imprimieron mis cien primeras felicitaciones. Compré unos regalitos, y con sobres que yo guardaba empecé a repartir las felicitaciones a aquellos jóvenes clavarios que eran los mismos que estaban cantando desde 1976, una familia que con los años fue aumentando”.

”Eran mis felicitaciones personales que al escribirlas tenía el destinatario un nombre propio y unas circunstancias adjuntas”, relata, para añadir que desde su destino en Moncofa ”me motivaba cada mes de noviembre y primeros de diciembre, pensando qué texto pondría en esa cartulina, que tenían que recibir mis familiares más directos. Este fue el origen de las felicitaciones, los años corren veloces, cada diciembre sigues escribiendo, sigues creando, sigues amando y sigues felicitando”.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

EL JARDÍN DE LA MÚSICA, CUATRO AÑOS EN EL OLVIDO

MARTA ORTEGA

El Jardín de la Música es uno de los pocos jardines del centro de Elda y permanece cerrado al público desde hace más de cuatro años. Su clausura llegó con la rehabilitación de la Casa Grande y, aunque esta se abrió al público en 2018, el jardín permanece cerrado a la espera de su reforma integral, tiene una superficie es de 2.428 metros cuadrados.

El Jardín, a la par que la Casa Grande, fue construido en 1925 por Segismundo Falcó Hurtado por encargo del fabricante de calzado Antonio Porta, en lo que en aquel entonces era la periferia de Elda, como su residencia. También se erigió el muro que hoy día delimita la propiedad y que ha conseguido conservarse en buen estado hasta la actualidad. Este espacio fue utilizado durante la Guerra Civil, entre 1936 y 1937, como Hospital de Sangre del Socorro Rojo Internacional. A principio de la década de los años 50 se comenzaron a construir en la parte de abajo las dos edificaciones que completan este conjunto residencial para los hijos de Porta, uno de los cuales, Antonio, sería alcalde. La Casa Grande fue un chalet privado hasta que el 5 de octubre de 1983 el Ayuntamiento de Elda lo adquirió para inaugurarlo el 6 de septiembre de 1985 como parque y sala de exposiciones, sustituyendo su nombre de “Chalet de Porta” a “Jardín de la Música”. La vivienda principal pasó a llamarse la Casa Grande y se destinó a sala de exposiciones municipal.

A partir de 2007 este jardín municipal empezó a decaer y a deteriorarse, mientras nacían otros espacios cercanos como la Plaza del Zapatero. El parque fue perdiendo afluencia de público por su degradación paulatina, hasta que se quedó como una zona oscura e insegura. Finalmente se cerró a finales de 2016, periodo en el que se anunciaron las obras de mejora del jardín, que ahora, cuatro años después se vuelven a anunciar para 2021.

El CRONISTA DE ELDA, GABRIEL SEGURA, ha afirmado que “es inconcebible que este jardín lleve tanto tiempo cerrado, es una zona verde céntrica muy necesaria. Desconozco el motivo por el que no está todavía arreglado, si es porque esperan las ayudas se podría abrir hasta que empiece la obra, pero no pueden negar a la ciudadanía más de 1.000 metros cuadrados de superficie verde, pues no estamos sobrados de parques y jardines”.

La Casa Grande necesitaba una rehabilitación. La empresa Municipal IDELSA se hizo cargo de una parte de las obras y trasladó su sede a la primera planta de la Casa Grande. Desde hace tiempo se pueden ver vehículos de esta empresa estacionados en el interior de este parque, “no tiene sentido que se use de aparcamiento un espacio tan emblemático para la ciudad”, afirma GABRIEL SEGURA.

Por otra parte, desde el mismo día de la inauguración de la sala de exposiciones de la Casa Grande con una muestra pictórica del colectivo la Casica del Artista, uno de los vocales de este grupo, Vicente Bernabé, ya pedía que la sala pudiera abrirse los viernes por la tarde o los sábados por la mañana, cosa que no han conseguido.

Finalmente y después de tres años cerrado, el Ayuntamiento presentó en 2019 un proyecto para rehabilitar el jardín, que pasaba por derribar parte de la valla perimetral del mismo, que data de 1927. La respuesta de la población fue contundente, “a punto de cumplir su centenario es algo que no se puede permitir”, explica Segura. El cronista de la ciudad afirma que “el problema de Elda es que hay un síndrome modernista, un pensamiento desde los 70 de hacer un derribo sistemático. No hay una ideología de proteger y conservar el patrimonio, todo quiere pasar por el derribo, y no está bien, se pierden símbolos que nos definen como municipio. Y la política no ha sido un contraste de la dinámica social. Son los gobiernos los que deben proteger las señas de identidad y conseguir un equilibrio”. Segura pone de ejemplo a Petrer de municipio que ha sabido mantener su patrimonio “sin importar el color político, los gobiernos han sabido protegerlo. Aquí ya es tarde, apenas quedan señas”.

El colectivo Mosaico de Elda fue otro de los firmes defensores de la valla, y ahora su presidente, Antonio Gisbert, asegura que “la idea de derribarla se ha desterrado, algo que es muy positivo, esperamos que sea así. Sí es cierto que no entendemos por qué se tarda tanto tiempo en abrir el jardín, supongo que esa respuesta la dará el equipo de gobierno”.

Obras en 2021

El edil de Inversiones, José Antonio Amat, afirma que “desde que estoy en esta área -junio de 2019- no hemos podido abrirlo porque no podíamos acceder al remanente de tesorería para financiar la obra”. Ahora el Ayuntamiento ha anunciado una reforma de cara a 2021 que, aunque no tiene todavía un presupuesto cerrado, si contará con una subvención complementaria de 250.000 euros de la Generalitat Valenciana. Amat ha indicado que es un proyecto que ahora mismo se está redactando. La mayor parte del presupuesto será de las Inversiones Financieramente Sostenibles del Ayuntamiento, es decir, con el remanente del presupuesto de 2019, que será liberado por el Gobierno Central. La obra también incluye la recuperación del bar que se encuentra en su interior y que lleva décadas cerrado.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LA ERMITA DE SANTA BÁRBARA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Se halla situada en la cima de un peñasco del mismo nombre, en la partida de Segorb ,frente al actual barrio de la Sagrada Familia, a 479 m sobre el nivel del mar.https://goo.gl/maps/p2DLJbaV7uKrXjwi7.

1.-CRONOLOGÍA

J. H. Verdú Candela ha documentado la existencia de donaciones monetarias para el mantenimiento de dicha ermita en 1448. En concreto en el protocolo 1 de Pere Colomines de 1448 se puede leer: “…a la obra de Santa Barbera del Castellar de Sexona 10 sous…(…Item lex..)”.

En el libro de Visitas de la Parroquial de Xixona de 1742 se indica que está dedicada a Santa Bárbara y que se halla con todo lo necesario para celebrar la misa, excepto los ornamentos que se traen desde la Parroquial. Los mismo se indica en el libro de Visitas de 1773.

En el Libro de Visitas de 1783, se amplía la información y se expone que está dedicada a Santa Bárbara, que dista ½ hora de la ciudad, que está decente, que no tiene ornamentos; pero usa los de la parroquia, que suele ir el clero de la parroquial el día de la santa a celebrar la misa.

Aparece en el informe que redactó el arzobispo de Valencia D. Francisco Fabián y Fuero al Conde de Floridablanca en 1791, con un texto un tanto enigmático: “con invocación de Santa Bárbara, fundada sobre un monte, en cuyas inmediaciones quedan pedazos de muralla de un castillo, que antiguamente había en el sitio”. No sabemos si estos “pedazo” se refiere a los restos del antiguo poblado ibérico.

En el Libro de Visitas de la Parroquial de 1818, se indica que está dedicada a Santa Bárbara, que es patrona la ciudad, que el propietario es el Ayuntamiento y no la Iglesia, que se halló con la debida decencia, aunque sin ornamentos que los pasan de la parroquia cuando se ofrece.

En la Relación del estado de la parroquia del 15 de septiembre de 1938 se define simplemente y de forma resumida como ermita dedicada a Santa Bárbara.

2.-DESCRIPCIÓN

El edificio está orientado al Sur y su puerta al Norte. Su lado Oeste, se cimenta sobre roca junto a un precipicio de más de 30 metros, de tal manera que, la ermita no puede rodearse por este lado. la zona Sur, en la que se halla el ábside, también presenta gran escabrosidad, apoyando sus contrafuertes sobre la roca, al borde del precipicio.

Adosado al lado Este, se construyó la vivienda del ermitaño.

La ermita presenta una sola nave de planta rectangular, que finaliza en un ábside recto. La cubierta es a dos aguas de teja curva. A la entrada, a la izquierda, existe una puerta que comunica con la casa del ermitaño.

En cambio, en el lado derecho junto al ábside se hallaba el púlpito

Arquitectónicamente parece presentar dos fases constructivas. Por un lado el ábside, que es de forma cuadrada, de  mayor altura que el resto del edificio, que se eleva un escalón del resto, y que se cubre interiormente por una bóveda de medio punto y por otro la nave, adosada al ábside, de forma alargada, de menor altura, y cubierta por bóvedas de crucería.

La fachada, siguiendo el gusto barroco, es prácticamente triangular, cubre en el lado izquierdo la casa del ermitaño, mientras que en el derecho, su prolongación es ficticia, para mantener la simetría. Posee un perfil superior mixtilíneo en cuyo vértice y sobre el eje de la puerta se sitúa la espadaña, que presenta un remate superior a dos aguas de teja curva. En la actualidad no está la campana. La puerta es de medio punto y se cubre con un alero de teja plana sobre estructura de madera.

El Altar Mayor estaba presidido por un retablo de Santa Bárbara, que fue expoliado en parte en 1931 y que en la actualidad se encuentra en la Iglesia Parroquial.

La ciudad de Xixona es patrona de la ermita y además del edificio posee algunos bancales anexos para alimentar al ermitaño, que tenía la función de guardar y conservar el edificio. Este era un cargo nombrado por el Ayuntamiento. El resto del monte es de propiedad particular.

En la actualidad no está destinada al culto, está siempre cerrada y ha sido objeto de diferentes propuesta de restauración que nunca han sido acometidas.

3.-PROTECCIÓN

Esta inscrita en la Dirección General de Patrimonio Cultural como Bien de Relevancia Local según la disposición adicional de la Ley 5/2007, de 9 de febrero de la Generalitat Valenciana, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio , del Patrimonio Cultural Valenciano (DOCV nº 5.449 de 13-2-2007).

BIBLIOGRAFÍA

 CANDELAS ORGILES, Ramón; Las Ermitas de la provincia de Alicante, Alicante, Diputación Provincial, 2004, pag. 156.

VERDU CANDELA, José H.; Lo retrobament (Sexona, Xixona,Jijona: Recuperación de una villa real aun reconocible en sus monumentos , a través de su Archivo de Protocolos Notariales SXV-XVI), Tesis doctoral defendida el 2-12-1986. Facultad de Bellas Artes de San Carlos, Universidad de Valencia, 1986.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com