Ayer por la tarde, tuvo lugar la presentación del libro
“Línea de Defensa Inmediata en Rafelbunyol”, una investigación sobre
el patrimonio bélico de la Guerra Civil existente al término municipal
pertenecientes a esta línea defensiva construida en 1938.
Desde la concejalía de Patrimonio, se ha promovido la
investigación a partir del hecho que la reforma de la Ley de Patrimonio de la
Comunidad reconoce como Bienes de Relevancia Local los vestigios bélicos y al
hecho que se encargara la redacción del Catálogo Patrimonial que tampoco tenía
el municipio.
El objetivo, según Alicia Piquer es “poner en valor los
elementos constructivos de la Guerra Civil, pero sin olvidar que están en zonas
verdes que necesitan también recuperación”. En los Germanells conviven
restos arqueológicos de la Edad del Bronce con las de la Guerra Civil y es uno
de los pocos parajes locales donde se mantiene la flora característica del
secano autóctono. Supone, añade Piquer, “recuperar el pasado reciente y
lejano, luchar contra la desmemoria y proyectar hacia el futuro un proyecto
histórico y recreativo para el municipio”.
Fruto de la investigación es esta publicación que fue
presentada ayer por sus autores José Aleixandre, Julio Badenes i Esteban
Clemente junto con la concejala de Patrimonio y Cultura, Alicia Piquer y que da
continuidad a la exposición fotográfica que se realizó en 2018 sobre las
fortificaciones que se encuentran en Rafelbunyol: ocho fortines de la Guerra
Civil y otros elementos defensivos complementarios situados a lo largo del
término y a la montañeta de los Germanells.
El libro que ha estado posible editar con la subvención de
la Consellería de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad
Democrática, recoge el trabajo de investigación sobre la Línea Inmediata de
José Aleixandre i Esteban Clemente, complementado con un ensayo sobre el valor
estratégico de los Germanells a lo largo de la historia, redactado por JULIO BADENES (CRONISTA OFICIAL DEL PUIG).
“Los lunes son de la UNED” continúa el lunes a las 19:30
horas en el Museo del Calzado su periplo tras las fiestas navideñas con una conferencia a cargo DEL CRONISTA OFICIAL DE ELDA, GABRIEL SEGURA, quien redescubrirá la
figura de Rodolfo Guarinos Vera, uno de los empresarios eldenses más
destacados. Guarinos es una persona por descubrir pues “es popularmente
conocido como figura pero se desconoce mucho sobre él”, indica Segura.
El CRONISTA DE ELDA
redescubrirá a este empresario que ayudó a principios del siglo XX a hacer
grande la ciudad. De linaje zapatero, llegó a ser el presidente de la Unión
Nacional de Fabricantes de Calzado y de la primera patronal del calzado.
Consiguió que ministros y directores generales llegaran a Elda y fue un
visionario, pues quería eliminar las trabas para exportar al extranjero.
“Más que empresario, fue patrono; se preocupaba por el
bienestar de sus trabajadores, que tuviesen buenas condiciones y que siempre
tuviesen lo que necesitasen”, resalta SEGURA.
Su fábrica fue puntera en la zona, por su tecnología, por las instalaciones y
por la renovación constante; esta fue visitada por el presidente Niceto Alcalá
Zamora cuando pasó por Elda en 1932. Dio trabajo a más de 2.000 personas.
Implicado en la política, se afilió al Partido Republicano
Radical, de derechas, fue edil durante la dictadura de Primo de Rivera y
diputado provincial. Esto y su coqueteo con la masonería le pasó factura
durante la dictadura de Franco, algo que irá desgranando SEGURA en su charla.
L’Alcora celebrará Sant Antoni 2019 el próximo sábado 18 de
enero con la novedad principal que este año será organizada por la
“Agrupación de Amigos Medievales”, con la colaboración del Ayuntamiento
y de la Caixa Rural.
Lucía Branchat en representación de la agrupación manifiesta
que se trata de varias Peñas que participan en el Al-qüra Medieval que se han
juntado para esta iniciativa y que repartirán 6.000 “prims” en la
calle Ferrerets nº 12 junto a la administración de lotería.
Por la mañana se bendecirán los “prims”, por la
tarde será la bendición de animales y el recorrido de la Matxà, terminando con
el reparto de los dulces acompañado de trago de moscatel con barral.
San Antonio es una festividad con gran tradición y notables
singularidades en la localidad. Las hogueras, la matxà, con la ancestral y
genuina Rècua Arriera y el tradicional prim (pequeña coca hecha con harina,
azúcar, aguardiente y aceite de oliva) centran el protagonismo. Todo ello sin
olvidarnos del típico ¡Vítol a Sant Antoni! que envuelve la bendición y el recorrido
de animales y jinetes.
La singularidad más notable del San Antonio en l’Alcora es
la recreación que rememora la ancestral Rècua Arriera, única y autóctona, que
desfila integrada en la Matxà junto con el resto de caballos.
Cabe recordar que la Rècua Arriera se encargó de transportar
en el siglo XVIII las preciadas cerámicas de la Real Fábrica del Conde de
Aranda por toda la geografía española, llegando a ser tan famosa, que incluso
Goya la inmortalizó en un cuadro que se encuentra en el Museo del Prado llamado
“El cacharrero”.
Destacar que la “Recua Arriera” cuenta con monumento en la
villa, y la mantiene el colectivo que lleva su nombre desfilando engalanada por
las calles en la festividad de San Antonio, símbolo de una tradición que se
remonta al s. XVIII durante la época de la Real Fábrica alcorina.
L’Alcora, desde tiempos medievales viene celebrando la
conocida y popular fiesta de Sant Antoni, con la importancia de que a la
popular “matxà” se une de manera singular la “recua arriera” de vital e
histórica relevancia en lo que respecta al comercio de la cerámica y desarrollo
de la villa alcorina.
El ayuntamiento de l’Alcora aprobó en 2015 solicitar para la
Recua el Bien Cultural Inmaterial de Relevancia Local de la Comunitat
Valenciana, y tras aportar toda la documentación con la colaboración del CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA JOSÉ MANUEL
PUCHOL, se está a expensas de la resolución. Con la Recua, se ensalza la
importancia de los animales en l’Alcora, y se simboliza el espíritu comercial
que ha dado lugar a la fama adquirida por los alcorinos de viajantes,
aventureros y emprendedores.
Esta mañana, la historiadora local y presidenta de la
Asociación de Amigos del Museo Dámaso Navarro, Concha Navarro, acompañada por
Antonio Bernabé, representante del Ateneo Cultural Republicano, y el concejal
de Cultura, Fernando Portillo, han presentado el ciclo de conferencias “El
valor de la historia”, ciclo organizado por el Ateneo a propuesta de la propia
Concha Navarro.
Las conferencias, que se inician este viernes 10 de enero a
las 19.00, tendrán lugar el primer viernes de cada mes en la sede del Ateneo
Cultural Republicano (Paseo de la Explanada, número 9). Precisamente Concha
Navarro será la encargada de inaugurar el ciclo con su conferencia “El castillo
de Petrer, una mirada a su historia”. La historiadora local ha explicado que
“cuando los miembros del Ateneo me propusieron dar una conferencia sobre la
historia de Petrer, yo les sugerí realizar un ciclo más amplio de conferencias,
ya que la historia es fundamental para conocer de dónde venimos, dónde estamos
y hacia dónde vamos”.
En febrero, será Francisco Javier Jover Maestre, actualmente
profesor de Prehistoria de la Universidad de Alicante y quien fuera primer
director del Museo Dámaso Navarro, el encargado de hablar sobre la prehistoria.
Ya en marzo, el sajeño VICENTE VÁZQUEZ
(CRONISTA OFICIAL DE SAX), historiador, bibliotecario y profesor
universitario, centrará su conferencia en la heráldica de Petrer. En abril, el
geógrafo Xavi Amat Maestre abordará la importancia histórica del territorio.
Navarro ha indicado que “para los próximos meses ya hemos
hecho contactos con otros investigadores como Juan Carlos Márzquez de Elda; el
propio director del Museo, Fernando Tendero; y el concejal de Cultura, Fernando
Portillo, en su calidad de historiador”. La historiadora local ha avanzado que
la idea es que en el ciclo de conferencias también se hable de personajes de la
historia de Petrer y de las tradiciones, tanto lúdicas como religiosas.
MIGUEL APARICI NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS
Existen poblaciones muy ‘significativas’ en nuestra
Comunidad. En el sentido de su peso histórico, su patrimonio y,
particularmente, la influencia sobre los pueblos de su propia comarca.
Pero a mí me ha llamado la atención, siempre, Chelva.
Ese ‘centro’ de La Serranía, atrancado tras la puerta
natural del viejo Domeño. De pueblos dispersados en el espacio y alejándose
hacia el Bajo Aragón.
Con un picacho de mil metros, que vislumbra el mar. Un
conglomerado de tres religiones, en su triple casco viejo cristiano, judío y
musulmán. Guindado de iglesia monumental, al barroco recubrimiento de Pérez
Castiel; con reloj semanal y mensual.
Hurtado, casi, al rumor del Guadalaviar; que taja cabizbajo
y retranqueado, bien que creando espectaculares parajes como el de Puente Alta
en Calles o de El Alto Turia en Tuéjar, Titaguas y Aras. Ya donde el hormigón
armado da un único salto de gigante sobre sus encorsetadas aguas.
Vigilando, desde la fonda de Esteban, la ruta del bus de La
Chelvana; otrora castigado de ejes en las viejas ‘emes’ que nos traspasaban al
enclave ademucero. Y remontador del alto de la Montalbana, en tantas ocasiones
paso nevado (cuando aún no había crisis climática), previo al dejarse caer en
la hoya vinícola afrutada titaguera. Rondando por la vieja comarcal C-234,
antaño verde de pilones, y hermana pobre de la ‘paralela’ N-234, que la gana en
tiempos por el valle del Palancia.
Con modernista viejo asilo, de nuevo rico dadivoso. Con
calvario franciscano, al que podías llegar y donde quedarte unos días sólo «con
lo que trajeras para compartir». Junto a Hermanos que gozaron de convento e
iglesia a la otra orilla del riachuelo medianero y afluyente, que se disputan
por el nombre chelvanos y tuejanos; allí donde el paraje fresco y arbóreo de
‘Molino Puerto’, de puente pintoresco en piedra tosca y que encamina al
recóndito del Turia, en el impracticable tránsito del otro de ‘Barrequena’.
De buenos embutidos y ollas, a donde escaparse con la
familia; hambrienta de salidas al campo. Dando la oportunidad al riesgo de
equilibrarse sobre la acequia, ya sin pretiles, del invicto acueducto romano
que sigue por una Peña Cortada y tunelada, después. También, con disputa con
Calles por el acceso. No sin antes haber dejado a los chicos corretear por las
gradas de su provinciana y meritoria plaza de toros o acercarse al pie altozano
de La Torrecilla mora. O, previo aún, haber hecho acopio en las cantimploras de
las serranillas aguas en la Fuente de la Gitana. ¡Menuda excursión dominical,
chavales!
Tierra de madereros, como en Ruzafa o en Cofrentes (allí,
por el Cabriel y el Júcar). Tierra de paso trashumante: díganlo en Cuenca o en
Teruel. Tierra de secano y huertecillas primorosas moriscas; pregúntenle, sino,
a la memoria del Señor del señorío de Chelva, lato cabe Sinarcas. Chelva… con
las líneas imprimidas en la ‘Fénix Troyana’, de un cura (quizás ‘mareado’, por
su apellido Marés) que ennobleció la ‘selva’ de los chelvanos hasta llamarla
«lugar donde estuvo el Paraíso Terrenal». En todo caso seguido, el amor propio
a esta tierra, por la centenaria revista que mantiene el nombre del libro en la
memoria.
Con sus Cuatro Esquinas de Benacacira, que nos marcan el
camino de nuestros posibles rumbos.
Hacia el Levante, de regreso, entrando en las callejas de Calles
para rodar un tramo por la inacabada provincial franquista (¡cámara a los
pilotes y alambradas quitamiedos de los años 60!, que ya no quedan como memoria
histórica constructiva), que nos dejará caer -desde una vertiginosa Puente Alta
femenina- sobre el corredor aventurero del Turia; siguiendo viejas zonas de
acampada (de cuando el Icona y su ingeniero zonal Ricardo Aparisi). Apareciendo
a la amplitud por donde el Canal del Generalísimo afloja aguas sobre un borrado
Domeño; al que «se sabía» que nunca alcanzaría -sino sus huertas- la cola del
Loriguilla, con villar también abatido.
Por el Sur, atrevidos a machacar pies, piernas y espalda
siguiendo el sendero de Gran (Largo) Recorrido GR-7; sobre el que los griegos
deberían venir, desde Delfos, hasta las puertas de África, en Gibraltar.
Por el Poniente, Tuéjar primero; con otra cucada de iglesia
recargada de bultos castielanos. Titaguas, bodeguera fresca para marisco caro.
Aras, astronómica futurista; vecina del pasado en las centenarias sabinas,
protegidas, de la ermita-mirador de Santa Catalina y en el entorno de los
casares de La Losilla.
Y por el Norte. Peñas arriba, ¡quien pudiera subir sin el
coche! A refrescar en la fuente de la ladera alta, a rezar a la Virgen por un
Remedio, a completar la ascensión hasta el avistador del pico; nido de
radioaficionados y atalaya que conecta el litoral con la trastienda de La Yesa
y Alpuente.
Rincón, en fin, carlista; con una Yesa que hizo una cruz con
dos ametralladoras, un Alpuente cuyo asedio al collado pintó el famoso
historicista Cusachs y una misma Chelva que fue cuartel adelantado de Morella.
EL CRONISTA DE ELDA,
GABRIEL SEGURA, ofrece la conferencia Eldenses por descubrir, Rodolfo
Guarinos Vera. Una vida marcada por el éxito y la tragedia. Así dará a conocer la
vida de este vecino dentro del programa de la UNED “Los lunes son de la
UNED”.
Lunes 13 de enero, a las 19:30 horas. En el salón de actos
de la UNED. Entrada libre.
Año 1958. Juguetería-Ferretería Berná. El Rey Mago Baltasar de cartón-piedra con su buzón real. Foto cedida por J. V. Berná Atienza – Editor gráfico Jaime Vera
FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA
No hay fechas más mágicas para los niños que las del 5 y 6
de enero, que son las de las Vísperas y fiesta de los Reyes Magos. Es el mejor
colofón para el final de los días navideños, observando a los niños disfrutar
con sus regalos y juguetes, que previamente han pedido por carta, como manda la
tradición. Una mirada hacia atrás nos lleva a comprobar lo que pedían en su
carta los niños y niñas en sus misivas, con sus erratas incluidas. Precisamente
en aquellos años comenzaron a desfilar Torrevieja las cabalgatas de Reyes
Magos, con diferentes recorridos. Por aquellos años, un «rey mago» sentado en
su trono recogía las cartas de los niños y niñas mientras que el fotógrafo y
barbero Girona, «el Guach», en la puerta de su establecimiento, inmortalizaba
aquel regio momento. Entresacamos algunos párrafos:
Pero ¿qué pedían a los Reyes nuestros tatarabuelos y abuelos
cuando eran niños?, a través de las cartas que dejaban en los buzones de las
figuras de cartón piedra. Leyendo algunas de aquellas misivas podemos recordar
que las respetuosas imágenes de Reyes Magos instaladas en lo que fue el «Bazar
Sala»; en la ferretería de Pepe Berná y en la tienda de Manolo Guardiola, ambas
en la calle Fotógrafos Darblade, en la calle Concepción; en la tienda de Manolo
Sala, en la calle Ramón Gallud; portando el «Buzón Real» donde los niños
depositábamos aquellas cartas llenas de ilusiones y anécdotas:
«Queridos Reyes Magos. Como son mu buenos y quieren mucho a
los niños haran el favor de ponernos en casa de mi abuelita Pilar y de mi
abuela Emilia dos cabás y dos costureros para la Conchi y para mí y dos cunas ó
dos muñecas y otra que suene para la Carmencita, pero que esta sea inrompinble
porque es muy mala y las rompe».
«Mi mas estimados relles Menchor, Gaspar y Baltasar: aran
ustedes el favor de mandarme una bicicleta; no quiero na mas que una bicicleta,
ya no quiero más gugetes, los gugetes no me dan de comer y quiero un rollete,
una onza de chocolate, pero la bicicleta que no falte».
«Queridos Reyes Magos quiero que agan el favor de dejarme un
trenbia y un paquete de caramelos».
«Queridos Reyes desearía que me pusieran un tren con cuerda.
Unos zapatos y unos lapiceros de color buenos y si me pusieran algo más me
pondría tan contento. Para mi hermano algo bonito, y a mi hermana unos zapatos,
y un lazo bonito, y si quieren dejar juguetes».
«Mis queridos Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar. No
quiero que este año paseis sin hecharme nada, y aunque soy muy malo les prometo
ser bueno y estudiar mucho. Quiero que me traigan 20 soldados andando, uno con
corneta y los sables en la mano puestos para arriba, otros 20 montados a
caballo, uno con corneta y los demás con los sables para arriba, y que se
puedan bajar del caballo. Si no tienen de esto me traen un castillo».
«Señores Relles Melchor, Gaspar y Baltasar: Les encargo le
traigan a la Teresita una muñeca, un lazo y una Perla del Hogar. También mi
hermano Paquito desea que le traigan un auto lleno de caramelos y un caballo de
cartón. Mi hermano Enriquito desea que le traigan un balón. También desearía me
traigan ustedes a mí una caja de pintura y caramelos».
«Queridos Reyes deseo mecheis un Rompecabezas, un
portalibros, una serie de cuentos y unos caramelitos». «La niña Inma desea le
traigan un libro de Gazapito y Gazapete y una serie de cuentos. Y mi hermana
Ascensión un Rompecabezas y un paquete de bombones». «Queridos Reyes: Deseo me
traigan un libro de Pezuñita y Roenueces y una serie de cuentos pequeños y lo
que más les guste».
Hacia 1966, leemos: «Queridos Reyes Magos pedimos una
lotería de 80 céntimos y un diábolo de goma, dos pesetas y otro diábolo de goma
y dos pesetas. Para mi hermano un fuerte de Rintintin», con indios.
«En el buzón de Bazar Sala /echan las cartas los nenes,
/porque es en Torrevieja, su tienda, /la sucursal de los reyes. /Ya llegan los
reyes Magos /ya llegan con sus camellos /a repartir los juguetes /a los niños
que son buenos, /Este año se han encontrado /con mucha correspondencia /aunque
hay algunas misivas /que no se entiende la letra. /Gaspar, Melchor y Baltasar,
/que no falten ningún año /habrán dejado a los nenes/ bien repletos sus
zapatos. /Yo anoche los ví pasar /por la calle para arriba /iban los tres
repartiendo /hasta que se hizo de día. /Yo mis zapatos también /puse en mi
balcón /y me pusieron los reyes /una novia? de cartón».
Portaos bien y no olvidaos esta noche de poner los zapatos
en el balcón o debajo de la chimenea, con agua para los sedientos Reyes y paja
para sus camellos. Os lo agradecerán con bolitas de anises, cigarrillos de
chocolate y carbón dulce.
Participantes en la ruta en su parada junto a la antigua fábrica Revert.
El Ayuntamiento de Ontinyent ha creado una ruta vinculada a
su antiguo patrimonio industrial ligado al río Clariano. La iniciativa se
enmarca en la campaña Aigua d’Ontinyent, per a beure, per a viure, impulsada
por el consistorio y la empresa Egevasa, con el objetivo de promocionar el
consumo de agua del grifo. Dentro de esta campaña se han llevado a cabo catas
de agua; la exposición Ontinyent, fets d’aigua en la Casa de la Cultura;
reparto de botellas de vidrio; talleres de educación ambiental para alumnos de
Primaria y Secundaria; un concurso de microrrelatos para escolares;
conferencias; y rutas guiadas.
Una de estas rutas, ya realizada y que da paso a otras que
se llevarán a cabo vinculadas al patrimonio del agua y del río Clariano, es la
que organizó la asociación cultural La Nostra Terra meses atrás, con un
recorrido por el tramo urbano del Clariano. Los asistentes «redescubrieron» la
Glorieta, el Pont Nou, el Molí Descals, el Pont Vell, la Barbacana, el
Escorxador, las fábricas de Paduana y Revert, la iglesia y escuelas de Sant
Carles o las murallas, con las explicaciones de miembros de La Nostra Terra,
que detallaron aspectos de la historia de estos elementos patrimoniales
próximos al cauce del río. Las explicaciones corrieron a cargo de Manuel
Requena, de La Nostra Terra; y ALFRED
BERNABEU, CRONISTA OFICIAL DE ONTINYENT, quienes expusieron de manera lúdica
y didáctica la historia de estos elementos. A la visita asistieron los
concejales de Medi Ambient, Sayo Gandia „quien coordina la campaña del agua„, y
el de Joventut, Jordi Vallés.
Rutas por Ontinyent
Esta ruta por el patrimonio del cauce urbano del Clariano a
su paso por Ontinyent dará paso a otras rutas por el antiguo trazado de
abastecimiento del Pou Clar. Ontinyent, además, se está volcando en mostrar su
patrimonio, no solo industrial, también el cultural, paisajístico o de refugios
antiaéreos en una serie de rutas turísticas por la ciudad. Así, en las rutas
culturales destacan los recorridos por el barrio de la Vila (núcleo urbano
originario de la ciudad, en el siglo XI), un barrio declarado Conjunto
Histórico-Artístico. Esta ruta ofrece visitas al Palau de la Vila (que alberga
el Museu Tèxtil Valencià y el Museu dels Gegants i Cabets), a la iglesia de
Santa María y recorridos por las históricas calles características del barrio.
Otra de las rutas culturales es la que ofrece un itinerario por las chimeneas
fabriles de la ciudad: las de la alcoholera Cambra i Mollà en la calle del
Carril; las de las antiguas cerámicas de la Concepció y Sant Rafel; la del
Rajolar de Vicent Mollà; la del Rajolar de Sant Rafel; o la de la antigua
fábrica textil de Tortosa i Delgado, entre otras. Ontinyent también ofrece una
ruta por los refugios antiaéreos de la Guerra Civil, visitando el del Regall y
el de la explanada de Tortosa i Delgado.
La capital de la Vall también cuenta con rutas
paisajísticas, por las sendas de la ciudad (Senda del Barranc dels Tarongers;
Senda dels Enginyers; Senda del Cinquantenari; del Remallar; del Castellar;
Senders Mediambientals de Fuset; Senda de l’Alba;…). Los visitantes y
excursionistas también pueden realizar rutas por el Ontinyent Gastronòmic.
POR: AURELIANO J. LAIRÓN PLA – CRÓNICA Nº 115 LEÍDA POR EL
PROPIO AUTOR
“Alzira, ayer y hoy” es una colección de crónicas publicadas
en su día en el periódico “Las Provincias” en las que Aureliano J. Lairón Pla,
cronista oficial de la ciudad de Alzira y archivero municipal nos acerca a la
gente, raíces, historia y costumbrismo de nuestro pueblo.
Si Lairón no hubiera tenido la inquietud y preocupación por
recuperar ciertas historias y tradiciones, muchas de estas hubieran
desaparecido poco a poco con la tradición oral.
Como bien dijo en su día la artista Elena Negueroles, “Leer,
y en este caso escuchar, a Aureliano Lairón es lo más parecido a una larga y
agradable sobremesa conversando con un amigo”.
Periódicamente, en el diario digital El Seis Doble, el
propio autor irá desgranando esta Alzira de ayer y hoy.
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El baile del fuego y el sonido de las cacerolas golpeando se
instauran como imagen y banda sonora de una noche mágica en Petrer. Les falles
de la nit de reis son una tradición cuyas raíces bien podrían datar de finales
del siglo XIX o principios del siglo XX, siendo anteriores a la ya instaurada
cabalgata. “No se puede conocer con exactitud la fecha en que se
iniciaron, porque no existen documentos escritos que recojan esa información.
Por lo tanto, fijar sus comienzos ahí es como no decir nada”, advierte la
imprecisión del origen Vicent Navarro, petrerense especializado en las
tradiciones de su municipio y empeñado en su conservación. Sin embargo, comenta
que la generación de su bisabuelo ya tenía por costumbre hacer fallas la noche
de reyes, lo que las sitúa, como mínimo, en más de un siglo de antigüedad.
Aunque “los primeros registros en artículos empezaron
en los años 80 del siglo pasado, con HIPÓLITO
NAVARRO VILLAPLANA como PRIMER
CRONISTA OFICIAL DE PETRER“, recuerda el experto, existe un posible
origen para la tradición en el siglo XVII, inmediatamente después a la
expulsión, en 1609, de los moriscos, momento en que “Petrer quedó
totalmente despoblado. En 1611, cuando se llevó a cabo el reparto de las
tierras, 90 familias procedentes de Onil, Castalla, Biar o de la zona de
l’Alacantí, llegaron para repoblar el municipio”, contextualiza. “Mi
hipótesis es que las fallas de Petrer las trae la gente que nos repuebla, que
ya tenía ciertos ritos como este, porque, por ejemplo, en Onil cuentan con una
tradición similar llamada fatxos, pero en lugar de celebrarse el día 5 de
enero, se realiza el 24 de diciembre, Nochebuena”, interpreta Navarro.
El recientemente pasado año 2019, se reclamó que las fallas
se proclamasen Bien Inmaterial de Relevancia Local. Una propuesta que salió
desde el Ayuntamiento de la localidad, presentada en diciembre durante el
último pleno del año y que sigue en pie. Esta particular danza del fuego queda
en manos de las vecinas y vecinos de Petrer que quieren conservar y continuar
con esta tradición que se lleva a cabo al mismo tiempo que el desfile real:
“Nosotros no estamos para nada en contra de la cabalgata, pero la nuestra
es una tradición de participación, mientras que en el desfile solo miramos,
somos actores pasivos. Con la cridà dels reis estamos dándole un tiempo a la
gente de la parte del casco antiguo hasta que lleguen a esa zona los reyes con
la cabalgata”, reconoce.
Con tal de que la participación en las fallas por parte de
los y las habitantes de Petrer no disminuya, el Ayuntamiento ha organizado un
par de talleres (realizados los días 26 y 27 de diciembre y 4 de enero en
colaboración con Planeta Caracol y con la Asociación Cultural Kaskaruja) para
potenciar esta tradición, donde “se enseña a la juventud a elaborar las
fallas y los fallones”, cuenta Navarro. Y, además, insiste en que están
intentando mantener viva la tradición para que no se pierda, porque
“cuando las cabalgatas fueron adquiriendo una mayor fuerza, las fallas se
fueron perdiendo hasta hace unos 40 años, cuando un grupo de gente empezamos a
reavivarlas, también contando con el respaldo del Ayuntamiento”, agradece.
Anterior a la realización de los desfiles reales -“los
cuales llegaron a Petrer en 1945”, apunta el especialista-, los Reyes
Magos “se encontraban únicamente en la imaginación de las personas. Es
decir, no se podían ver; no como ahora con las cabalgatas”, matiza. Por
ello, se llevaba a cabo la cridà, para que las niñas y niños de la localidad
consiguiesen llamar la atención de Sus Majestades de Oriente y que estos no
pasaran de largo y se acordasen de dejar sus regalos en el municipio. Es por
este motivo que para esta llamada empleaban tanto el fuego como el ruido,
“utilizando cacerolas y, en la antigüedad, hasta se tocaban caracolas
marinas”, da a conocer.
La tradición ha ido evolucionando con el paso de los años,
modificando elementos e introduciendo nuevos añadidos. Por ejemplo, la
hipnótica coreografía del fuego mientras rueda comienza, en la actualidad,
desde lo alto, el castillo de Petrer, una novedad que “se incluyó hace
tres años, porque un grupo de amigos convocamos a la gente por nuestra cuenta a
través de las redes sociales para rodar los fallones allí arriba”, explica
el entendido. E informa de que “el primer año se juntaron allí arriba
alrededor de 200 personas, motivo por el cual, al final, desde el Museo
Arqueológico y Etnológico ‘Dámaso Navarro’ y desde el Ayuntamiento se
implicaron. Tanto es así que el año pasado fue el propio Ayuntamiento quien las
convocó”, notifica Navarro.
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