LA REFORMA DEL PUENTE DE ALICANTE A FINALES DEL S XVIII

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Fue el Real Decreto de 29 de marzo de 1783 quien estableció los mecanismos para proveer los corregimientos y alcaldías mayores de los municipios españoles. Tras desempeñar el cargo por seis años o, antes, en caso de ascenso; el corregidor o el alcalde mayor tenía la obligación  de presentar a su sucesor un informe detallado sobre las obras públicas realizadas, el estado de la agricultura, el comercio y la industria y las causas del retraso o estancamiento de la población.

Estas relaciones se hacían por duplicado entregándose una copia al sucesor, quien tras haberla leído debía remitirla al Consejo Real de Castilla, órgano supremo de gobierno y justicia de aquella época.

El corregidor don Juan José Pérez y Pérez tomó posesión el 17 de marzo de 1784. Tras casi un primer trienio fue ascendido al corregimiento de Daroca, por lo que tuvo que abandonar nuestras tierras. Cesó oficialmente el 2 de agosto de 1786.

Como era preceptivo redactó un informe para su sucesor. Entre los proyectos de obras que había comenzado y que se debían concluir se encontraba la reconstrucción del puente de Alicante.

Según este corregidor en 1783 se habían producido unas fuertes lluvias, lo que en la actualidad llamaríamos una gota fría, que había provocado un importante crecimiento del caudal del riachuelo del castillo.

Aunque existía una acequia, que permitía evacuar a la altura del Cabés del Corb las aguas sobrantes hacia la balsa del Safarich y de allí distribuirla por la actual partida de Segorb, la  avenida de aguas fue de tan gran magnitud que la corriente que caía por la peña a la altura el actual Belemet destruyó, al menos parcialmente, el puente.

Para reconstruir el puente, tan necesario al permitir la entrada por el sur a la ciudad de Xixona y ser paso del camino real entre Alicante y Valencia, se emplearon los escasos fondos que sobraban de la partida de  bienes de propios y arbitrios.  A pesar de ser una obra de imperiosa necesidad no había podido concluirse por haber fallecido el maestro de obras. Sólo faltaba terminar el pretil y alguna obra menor, pudiendo transitar los ciudadanos. El corre-gidor indicaba que el consistorio estaba en negociaciones con sus herederos para que finalizaran el puente.

El 18 de octubre de 1786 tomó posesión ante los regidores jijonencos el nuevo corregidor, Roque Marín Domínguez. Su paso fue más bien brevísimo, puesto que en junio de 1787 obtuvo la Alcaldía Mayor de Alicante, un destino mucho más apetecible que la pequeña ciudad de Xixona. Redactó un informe que a los ojos del Consejo de Castilla era incompleto por lo que solicitó información complementaria a los regidores.

El 19 de octubre de 1787 los regidores se reunieron para completar la petición del Consejo de Castilla. Aunque ya habían pasado más de 4 años de la riada aún no se había solucionado. Vicente Picó, regidor decano, comentó que el principal problema es la escasa altura del pretil, que constituye un peligro para los viandantes. Mariano Aracil, regidor segundo, apuntó que el pretil lo que está es arruinado y debería exigirse a los familiares del maestro de obra su conclusión. “mediante los 213 pesos, que parte de ellos aun no se han gastado, del tanto en que se remató la construcción del citado puente y ser de cuenta esta construcción del maestro de obra” .

Desconocemos cuando se produciría la finalización de la reconstrucción del puente de Alicante.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

PRESENTADO EL LIBRO “UN CADÁVER EN LA PLAYA”, DE JOSÉ BAÑULS

En la tarde del pasado jueves 23 de julio, se presentó la última obra del Torrevejense José Bañuls “Un cadáver en la Playa”, escrito durante el periodo de confinamiento.

La presentación del libro se ha realizado en el transcurso de una comida celebrada por los miembros de la Cofradía Gastronómica del Cocido con Pelotas en las instalaciones de Carnicas Rios.

El nombre “Un cadáver en la playa“, no representa la esencia de esta novela que en realidad y como dice la canción es “la historia de un amor, como no hay otro igual“.

La historia comienza con el naufragio del trasatlántico italiano “Sirio” en las Islas Hormigas, frente a Cabo de Palos, en agosto del año 1906.

En ésta tragedia, uno de los cadáveres que se recuperó y se logró identificar en las costas torrevejenses, concretamente en la Playa del Cequión, hoy Acequión, fue el de una de las más importantes cantantes de zarzuela de la época, Dolores Millanes, conocida artísticamente como Lola Millanes, cuyos restos reposan en el cementerio municipal de Torrevieja.

Bañuls, a través de ésta tragedia y con la inestimable colaboración documental del historiador de Torrevieja, FRANCISCO SALA ANIORTE (CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA), ha sabido construir una preciosa historia, llena de imaginación, e hilada con mucho tiento y maestría, que nos puede llevar desde las primeras páginas del libro a querer saber como se va a desarrollar la trama de la novela “Un cadáver en la playa”.

En ella, se entremezclan la tragedia de perderlo todo, con las mejores cosas de la vida: la suerte, la amistad, el buen talante de las gentes de la zona, las casualidades, la inestimable ayuda de las autoridades a los náufragos, la solidaridad de la ciudad de Cartagena con los supervivientes del naufragio, el Consulado de Italia en Cartagena, que, la desbordante imaginación de José Bañuls con ese cóctel ha confeccionado un relato que se desarrolla en poco más de dos semanas y que lleva a una preciosa historia de amor, fruto de una tragedia y sin la cual, ésta novela no hubiera sido posible.

Con lo que le gustan a Bañuls los viajes, no podía faltar en su novela un viaje, aunque fuera tan corto como de Cartagena a Torrevieja en tren.

En ese corto pero importante viaje para la trama del libro, para los que sois de Torrevieja, os traerá los recuerdos de cuando los trenes llegaban a la “estasión” y las tartanas acercaban a los pasajeros al centro del pueblo.

Y para los que no sois de Torrevieja, los detalles de este viaje, os trasladarán a la Torrevieja de antaño, con su olor a brea y sal y de la que estamos orgullosos de haber transformado en la ciudad moderna que ahora todos disfrutamos.

Sorprende muchísimo el desarrollo de cada uno de los capítulos, por la cantidad de detalles y por lo ingenioso de las “soluciones” que se presentaban a los problemas de los náufragos.

José Bañuls, en lugar de hacer “pan” en el confinamiento, ha escrito esta magnífica novela y se la ha dedicado a su nieta María, que aunque aún no sabe leer, es la que de momento, más vueltas le ha dado al libro.

Fuente: https://torrevieja.com

HUI ES PENJARÀ EN FORMAT DIGITAL A LA WEB DE L’AJUNTAMENT D’ALZIRA EL LLIBRE ‘HISTÒRIA D’ALZIRA’

El passat dimecres el Saló Noble de l’Ajuntament d’Alzira va acollir la presentación oficial  del llibre Història d’Alzira. L’acte va estar presentat per l’arxiver municipal, AURELIANO LAIRÓN (CRONISTA OFICIAL D’ALZIRA) i en ell intervingueren l’alcalde d’Alzira Diego Gómez; el vicerector de la Universitat de València el doctor Jorge Hermosilla Pla i l’exdegana de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València  Ester Alba Pagán.

Una vegada feta la presentació, l’alcalde d’Alzira va fer entrega dels volums a l’autor de les portades, José Carrillo; al cronista adjunt de la ciutat Alfonso Rovira; per a la Biblioteca Municipal a Asun Perezpérez; per al MUMA, al seu director Agustí Ferrer  i finalment per a l’Arxiu Municipal.

La història d’Alzira la conformen dos volums. Consta de vora 1.400 pàgines i arreplega, junt a les col·laboracions i estudis de seixanta investigadors, interessant material gràfic (fotografies, gravats, il·lustracions, quadres, mapes, plànols, etc.).

Hui, divendres 24 de juliol, es penjarà en format digital a la web de l’Ajuntament d’Alzira per a que tots els ciutadans d’Alzira puguen descobrir, disfrutar i conéixer la historia de la ciutat.

Fuente: http://www.elseisdoble.com

DESCONCIERTO ESPAÑOL

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Como una detallada radiografía, la epidemia trasparenta lo que el viejo cuerpo de España lleva dentro: recelos regionales, envidias antiguas y un enfrentamiento entre el centro y la periferia, entre las autonomías y el Estado, que se viste de rencores carlistas, de manías descritas por Galdós y los que ahondaron en los defectos de una nación plural que no sabe encontrar su pegamento.

Feijóo vence, y le admiramos, con un discurso en el que solo se propone como meta «Galicia, lo gallego y nada más que Galicia». Pues que quiere que le diga: que me parece poco. Que para esa música no nació el Partido Popular; que en el contexto no se ve un deseo de romper con España, pero en realidad estamos ante un regionalismo que se nos ha hecho nacionalista y se viene instalando en toda suerte de liderazgo provinciano que se obliga a prosperar. ¿El «Galicia nada más» no es el «Valencia y nada más» de Puig, de Oltra y de Bonig? ¿No es la misma cantinela cantonal de García Page y de José Bono con el Tajo y de los sucesivos presidentes aragoneses con el Ebro?

Las autonomías, que no eran nada de eso, se nos han hecho nacionalistas de imitación, cantonalistas de vicio, en un proceso curioso en el que los gobiernos del Estado, en apenas 30 años, han transformado su mentalidad para adaptarla a un regionalismo europeo dividido en zonas. Así las cosas, el ensayo de tener una política española coherente ante la pandemia ha dejado ver que solo la aplicación de las leyes de alarma y alerta han sido útiles, durante tres meses, para lo que apenas reclamaba coordinación y mando unificado de no ser por el descontrol formal de una sanidad desmenuzada por autonomías.

Galicia solamente. La política de islas, el concepto cantonal, el recurso del aislamiento triunfan en las urnas por temor. Pero curiosamente, la prensa, y la opinión, en tierras valencianas, exigen homogeneidad y presionan a Ximo Puig para que imponga la mascarilla como obligatoria; no porque eso sea más higiénico, sino porque, desaparecida la herramienta coercitiva del Estado, no puede haber, dicen, autonomía que sea independiente en sus decisiones. El presidente Torra, así las cosas, no puede restringir la libertad de movimientos de una comarca, y no es de recibo que Ximo Puig quiera demorar una semana una medida que, por otra parte, la gente es reacia a cumplir.

Desconcierto nacional, lío perpetuo. Una multitud que se apretuja para beber, sobarse y charlar en una discoteca… tiene prohibido bailar sin tocarse. En cuanto Puig decrete la obligación de la mascarilla se le criticará por hacerlo.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

ALZIRA REÚNE SU HISTORIA EN DOS VOLÚMENES CON ESTUDIOS DE 60 INVESTIGADORES

Alzira ya cuenta con un libro que recoge su historia. Se trata de dos volúmenes de unas 1.400 páginas que recoge, junto a las colaboraciones y estudios de sesenta investigadores, interesante material gráfico. La edición ha sido codirigida por Ester Alba, exdecana de la Facultad de Geografía e Historia, y AURELIANO LAIRÓN, archivero municipal y CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD y coordinada por profesores de las diferentes áreas de la Facultad de Historia de la Universidad de Valencia.

«La ciudad de Alzira se merecía una obra referente a la historiografía local valenciana y que contribuya a dar a conocer el pasado y el presente y ayude a comprender el futuro de la capital de la Ribera del Júcar. Hoy la clave de nuestra bandera puede lucir con la luz que refleja esta gran Historia de nuestra ciudad», manifestaba el alcalde, Diego Gómez.

Cabe recordar que el proyecto que nace en el año 2015, con la recuperación del convenio marco con la Universidad de Valencia y que se ha llevado a cabo desde el ámbito cultural del Ayuntamiento de Alzira con una visión transversal coordinada desde el archivo municipal.

El libro ‘Historia de Alzira’ se presentaba en el salón Noble del Ayuntamiento, en un acto en el que también estaba presente el vicerrector de la Universidad de Valencia, doctor Jorge Hermosilla Pla, además de los dos directores del proyecto. El alcalde hacía entrega de los volúmenes al autor de las portadas, José Carrilo; el cronista adjunto de la ciudad, Alfonso Rovira; la responsable de la Biblioteca Municipal, Asus Perez Pérez; del MUMA, Agustín Ferrer; y finalmente el del Archivo Municipal, AURELIANO LAIRÓN.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

GUILLÉN EL ALEMÁN, SEÑOR DE ELDA


Documento original de donación del señorío de Elda a Guillén el Alemán, fechado en Murcia el 15 de abril de 1244. Este documento, conservado en el Archivo Histórico Nacional, se convierte en el primer documento medieval en el que aparece citada Elda y por tanto una pieza de excepcional interés para nuestra historia

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Tras la firma del Tratado de Almizra, un 26 de marzo de 1244, entre Jaime I de Aragón y el infante don Alfonso, en nombre y representación de su padre Fernando III de Castilla y León, y una vez delimitada con precisión la frontera entre ambas coronas, el infante castellano inició el viaje hacia Murcia, sometiendo a su autoridad a todas las alquerías o núcleos andalusíes de la comarca del Medio Vinalopó. Una a una, todas fueron pactando el reconocimiento del rey de Castilla como nuevo señor, sometiéndose a su vasallaje. A cambio de conservar sus propiedades, su religión, su lengua, sus leyes y sus costumbres, cedían el castillo o fortaleza existente.

Una vez llegado a Murcia el infante Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, inició el pago a todos los señores, caballeros y militares que integrados en su mesnada le habían acompañado en su periplo por el emirato murciano hasta llegar a las vistas de Almizra. Será en ese momento, cuando por primera vez aparezca el nombre de Elda en un documento medieval y nuestra ciudad inicie una nueva etapa de su historia.

Un 15 de abril de 1244, hoy hace 776 años, el infante don Alfonso dona a Guillén el Alemán … el castiello de Ella con su villa por heredat…con todas sus pertenencias, haciendole el pleito homenaje al rey y prometiendo hacer con él guerra y paz, moneda y que siempre pertenezca al señorío real.

El primer señor feudal de Elda era uno de esos militares, cuyo mote o sobrenombre nos indica su origen germánico, que al igual que otros muchos de origen franco, acudieron a los reinos peninsulares en busca de fortuna y riqueza en los procesos de conquista cristiana sobre las tierras de al-Andalus.

Poco más sabemos de aquel primer señor cristiano de Elda. Su señorío fue breve, apenas nueve años más tarde ya había fallecido, pues vemos a su hijo Enrique vender la villa y castillo de Elda a la poderosa Orden de Santiago. Por medio de aquella transacción, firmada en Ocaña el 20 de enero de 1245, los freires  santiaguistas facilitaron el regreso a tierras germanas de los parientes de Guillén el Alemán entregándoles cuatro caballos, cinco acémilas y 3.000 maravedíes, mientras los Alemán firmaban la correspondiente escritura de renuncia a cualquier derecho que pudiera corresponderles sobre Elda por parte del difunto.

A juzgar por las últimas investigaciones de A. López Serrano, cuando en la documentación de aquella época se cita a “la villa de Elda con todas sus pertenencias” hay que sobreentender que estaban incluidos los núcleos y castillos de Petrer, Monóvar y la torre de Xinosa. Localidades que, al igual que Elda, se habían entregado al infante don Alfonso, entre el 28 de marzo y el 12 de abril, en su viaje de regreso a Murcia tras la firma del Tratado de Almizra y que en el primer momento de la conquista quedaron agrupadas en el señorío de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com

DOS EXPOSICIONES QUE VAN DESDE PICASSO A MARÍA MUÑOZ

HÉCTOR HUGO NAVARRO

Tal vez sea el verano el mejor momento para asistir a propuestas culturales “de interior”. Una de las formas más agradables de completar estas largas tardes, de dar continuidad a la paz de la insustituible siesta, es perderse por pinacotecas y museos; disfrutar la tregua que estos lugares ofrecen al calor y al ruido y, recompuestos por el aire acondicionado o por la nobleza de sus muros, ir al encuentro con la obra de arte como quien va visitar a alguien muy querido.

En este verano de reivindicación de pequeños placeres y viajes interiores (en ambos sentidos: hacia dentro y no muy lejos) el engranaje de las concejalías culturales de los municipios del Alto Palancia deben de echar humo. A los eventos aplazados desde marzo, se suman ahora las nutridas programaciones estivales que cada año entretienen al personal residente y al vacacional, que además deben ajustarse a las medidas establecidas para la prevención de contagios. Será el momento de comprobar si otro verano es posible (y divertido) sin toros ni discotecas móviles. Desde que se produjera el levantamiento del estado de alarma, hemos asistido o asistiremos a presentaciones de libros, conciertos musicales de toda clase, teatro de improvisación, proyecciones cinematográficas; por supuesto, a exposiciones.

Me había propuesto asistir a tres de estas citas a la sombra, una permanente y dos temporales. La primera resultó fallida, pues el Museo Municipal de Arqueología y Etnología de Segorbe, a pesar de lo anunciado semanas atrás permanece cerrado hasta nuevo aviso. No debería ser por falta de personal, ya que el propio consistorio convocó el año pasado oposiciones directas a cubrir varios puestos de trabajo en espacios culturales, a pesar de sus planes de entregar la gestión de los mismos a manos de una empresa privada. Algo que no se acaba de comprender.

La exposición “Picasso. Le tricorne” que se había inaugurado el pasado febrero era en principio la que más expectativas me había generado y aproveché su reapertura para visitarla y pasar un rato higiénico y agradable. A pesar de que la obra del malagueño me deja un poco frío (me emociona el Guernica, pero por otros motivos) la exposición comisariada por Juan Carrete para la Fundación Bancaja ofrece la excepcional oportunidad de contemplar de cerca su trabajo. Por los diferentes pisos de la casa Garcerán se reparte la curiosa colección compuesta por los bocetos que el pintor realizó para el vestuario y escenografía del ballet Le Tricorne, inspirada en la obra teatral “El sombrero de tres picos” de Pedro Antonio de Alarcón. El ballet, que se estrenó en Londres en 1919, contaba con la música del otro genio español del momento, el compositor Manuel de Falla. Las 32 reproducciones que componen el libro con los bocetos que fuera editado en París en 1920 permanecerán colgadas en las paredes de la Casa Garcerán hasta el 30 de agosto. Como cabe esperar, a pesar de traer el nombre-marca Picasso, es un trabajo limitado, un encargo al servicio de otras artes, pero que no impide disfrutar brevemente del sello del pintor.

La otra exposición destacada estos días es “La escuela en blanco y negro” y se exhibe en la sala Manolo Valdés de Altura. En este caso su inauguración, prevista para la pasada primavera, tuvo que demorarse hasta el 10 de julio y cerrará sus puertas también el 30 de agosto. Personalmente conocía el trabajo de recuperación de la memoria colectiva a partir de la fotografía que lleva haciendo el investigador y CRONISTA OFICIAL DE ALTURA JOSÉ MANUEL LÓPEZ BLAY, coordinador junto a Trini Carot de la exposición, pero advierto que lo expuesto es bastante más que un puñado de sugerentes imágenes. Como si en este caso el inevitable hidroalcohol fuera un ungüento mágico, después de pringar manos, el visitante se adentra en un viaje en el tiempo hasta un periodo de la historia del país 1900-1970 complicado y traumático, marcado por la descolonización, el analfabetismo y el atraso, la inestabilidad política, una guerra civil, una posguerra y una dictadura. La verosimilitud del montaje se ha conseguido reuniendo mobiliario y atrezo de las diferentes etapas en las que se ha dividido la exposición, para que los más jóvenes puedan hacerse una fiel idea de una aula de una escuela de provincias: pupitres de diferentes épocas y formatos, mapas temáticos, modelos anatómicos, cartelería propagandística… Los docentes actuales dejarán escapar más de una sonrisa (o una lagrimica) al leer, por ejemplo, el que recoge las normas que debe cumplir en el aula “el niño bien educado”.

Llama la atención también el buen estado que presentan algunos documentos oficiales de las diferentes administraciones, y sobre todo, la escritura pulcra de las niñas y niños alturanos, como la que se exhibe en los cuadernos de rotación, una especie de libro de actas de la clase que servía al inspector del régimen para comprobar el grado de observancia religiosa y patriótica del maestro. Tal vez uno de los hallazgos más sobrecogedores de la colección sea el texto que firma la niña María Muñoz. Es una típica redacción de fin de curso, en la que con cuidadosa letra (y con las tildes en su sitio) se despedía de las clases y volcaba sus planes en unas próximas vacaciones de verano, parte de las cuales consistían en ayudar a su madre en las labores cotidianas. Lo curioso del documento lo encontramos en la fecha, junto a su firma de lazo. María escribe sus inquietudes un 14 de julio de 1936, a solo cuatro días de que estalle la guerra. ¿Estará viva María? ¿Sobrevivió a esos años en blanco y negro? ¿La ha respetado Covid?Las fotografías son el eje de la exposición y no defraudan. Instantes de un acto, el de retratarse, nada habitual entonces, sobre todo en las primeras etapas donde es común el asombro y la rigidez en la pose de los jóvenes estudiantes. Testimonios también del hambre de la guerra y de la posguerra, del pelo al rape en esos niños escuálidos con caras de viejo prematuro y pantalones remendados; la clase social delatándose en el calzado, mucha alpargata de esparto y alguna tara sin remedio. Las niñas, de mejor ver, al menos el pelo crecido, aunque uniforme (siempre el mismo corte de raya al lado y melenita) igual que la maestra, tal vez depurada esta (obligada a demostrar su compromiso con la nueva escuela nacional, tan lejos de la laica republicana). Más tarde, más cerca, asistimos a vivencias cotidianas en la escuela tardofranquista: los maestros se retratan más relajados, con pose existencialista: cigarrillos y botella de coñac en algún claustro festivo. Es la última etapa, con la dictadura rendida ya al turismo y al cambio cosmético.

Para los vecinos de Altura, por supuesto, el viaje en el tiempo tiene el aliciente mayor de la posibilidad del encuentro con uno mismo o con familiares ya ausentes, tal vez con amores fallidos, con compañeras de juegos y maestros que cambiaron destinos. Incluso se ofrece la posibilidad de fotografiarse sentados al pupitre como un alumno o alumna de la época. Más allá de una exposición sobre el siempre interesante y elocuente mundo de la escuela, “La escuela en B/N” es una experiencia que no deben perderse quienes tengan la posibilidad de acercarse a Altura este verano. Para que no haya excusas, el horario: Viernes, sábados y domingos de 19 a 21 horas.

Fuente: https://www.infopalancia.com

UN AUTOR NOVEL GANA EL PREMI DE LITERATURA ERÒTICA DE LA VALL CON «NO PUC VIURE SENSE TU»

AGUSTÍ GARZÓ ONTINYENT

Un autor prácticamente novel, Vicent J. Sanz Guerrero (Montaverner, 1973), se proclamó ayer ganador del XXVI Premi de Narrativa Eròtica de la Vall d’Albaida, único galardón de la especialidad de las letras españolas. El premio le reporta 4.000 euros en metálico y su publicación en la colección L’eclèctica, de la editorial Bromera. Sanz es arquitecto técnico de profesión pero «mantiene un vínculo muy fuerte con la música y la escritura», destacaron ayer desde el jurado. Cuenta con una anterior novela autoeditada, Bagassa primerenca, beata tardana, que le animó a presentarse a este certamen en dos ocasiones; en ambas, llegó a finalista. La obra ganadora se titula No puc viure sense tu y «combina erotismo y humor». Aborda la aventura de una pareja que decide abrir un negocio; «una casa de placer» en la que su «exclusiva clientela» ha de acudir abierta a aventuras sexuales poco convencionales.

En declaraciones a Levante-EMV, Sanz admitía que pese a esa primera obra anterior, se puede hablar de «un debut» con este premio. «Lo de escritor novel no me molesta; para nada. Es totalmente así», admitía. «Aquella primera obra fue, vista desde la distancia, como un capricho por aquello de tener un hijo, plantar un árbol y escribir libro…», bromeaba ayer. «Era una novela más flojita, y yo lo que quería era un reto mayor; plantear una obra más ambiciosa, más seria. El premio de la Vall era lo que podía darme esa medida», explicó.

Sanz admitía ayer que cuando uno todavía no ha publicado tiene muchas dudas, y pese a que hace tres y dos años su obra a concurso en el certamen de la Vall llegó a estar en la criba final, «me faltaba ese empujón, esa cierta seguridad para decidirme a seguir escribiendo o dejarlo. Era como un último tren, y lo he cogido», señalaba ayer.

La 26ª edición del premio de la Vall contaba este año con 35 originales aspirantes, una cifra récord en la trayectoria del concurso literario que este año celebra una edición singular debido a la situación social y sanitaria: sin gala literaria ni, por consiguiente, tampoco el espectáculo de corte erótico que acompaña la entrega del galardón. Así, ayer se reveló el nombre del ganador en rueda de prensa y se presentó la novela vencedora en 2019, L’olor del pensament, obra del albaidense Josep Penadés.

Los miembros del jurado, que por primera vez es de vinculación totalmente valldalbaidina, han sido en la presente edición José Manel Andrés, en representación del Institut d’Estudis de la Vall d’Albaida, IEVA; Emili Casanova, académico y representante de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, AVL; Josep Penadés, ganador de la 25ª edición; Paula Soriano, persona vinculada a la edición literaria y representante de la editorial Bromera, y el investigador e historiador ANTONIO CALZADO (CRONISTA OFICIAL DE LA POBLA DEL DUC), que lo presidía por delegación del presidente de la Mancomunitat de Municipis de la Vall d’Albaida, entidad promotora de este galardón.

Vicent Gomar, presidente de la mancomunidad, destacó ayer el compromiso del organismo que preside con este certamen, creado en 1993. Primero, devolviéndole su periodicidad anual, y el pasado mes de marzo, manteniendo la presente edición pese al estado de alarma por la crisis del coronavirus. el conseller de Cultura, Federico Vidal, remarcó la plena vigencia del certamen, del que, dijo, acrecienta el papel de «referente cultural de esta comarca».

Dos obras del extranjero

Del total de obras presentadas este año, un total de 19 han sido presentadas por hombres y tres por mujeres, además de dos escritas a cuatro manos. En cuanto a su procedencia, 16 son de comarcas valencianas; 16 más proceden de tierras catalanas; una aspirante ha llegado desde las Islas Baleares, una, desde Estados Unidos y otra desde el Reino Unido, según señalan los organizadores.

Fuente: https://www.levante-emv.com

LA BÚSQUEDA DE AGUA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVII

BERNARDO GARRIGÓS, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

Uno de los factores que han condicionado el poblamiento humano ha sido la posibilidad de disponer de agua, especialmente en Xixona donde el clima es mediterráneo con características semiáridas, con una tradicional escasez de precipitaciones y una fuerte evapotranspiración por las elevadas temperaturas veraniegas.

Conocemos que durante la edad media  y la edad moderna la partida de Alecua era una zona en la que se había encontrado agua y estaba dedicada al regadío:

“Arrenda e per titol de arrendament consedix al honorable Pere Serra, llaurador de la dita vila de Sexona y habitador present y al seus un ort ab una casas contigua a daquell ab un safarig de aygua del rech de Alequa y ab dos pases de aygua del rech de la casa dita dels Plans de la Basa” (Protocolo notarial de Felip Picó de 1594 ,transcrito en el libro de  GALIANA CARBONELL, Fernando, (1995).Historia de Jijona ,Jijona, página 297).

Del acta anterior podemos deducir que incluso el propio riego estaría regulado, al indicar que al arrendador le corresponden:” dos pases de aygua del rech”.

Sabemos que a finales del siglo XVI el caudal de agua extraído debería ser bastante importante , pues no sólo abastecía a esta partida sino también a las huertas lindantes con el propio casco urbano de la ciudad:

En la calle llamada del Cap del Raval con un trozo de tierra junto con un bancal de tierra sin agua , y dicho trós de terra, “travessa y passa sequia”, que va del Saffarig de Aletqua a regar los horts de Diego Aracil y March Antoni Aracil, que están en los plans de la bassa a la part davall del camí apellat de la Mare de Deu de Lorito”. Esta parte dels plans era parte de la calle de Loreto y lo que hoy es Avenida de la Constitución…(GALIANA CARBONELL, Fernando, (1995).Historia de Jijona ,Jijona,  página 296.)

Es por ello que a principios del siglo XVII este manantial presentaba signos importantes de agotamiento. Así los principales agricultores de esta partida se vieron en la obligación el de 3 de mayo de 1602 de contratar los servicios de un “ayguader” para que consiguiera aumentar el mermado caudal de la “font de Aletqua” de forma considerable. Es por ello que los regantes decidieron contratar a Pere Miquel, ayguader natural de la ciudad de Mallorca, por cuarenta reales castellanos.

Sin embargo, Pere Miquel, persona bastante inteligente, visitó el lugar y solicitó unos 510 reales castellanos, es decir casi 13 veces más que la cifra ofrecida por los jijonencos, prometiendo que el caudal que saldría sería tres veces mayor que el actual y que manaría como mínimo durante un mes. Se ve que la falta de agua debería ser bastante importante, pues los regantes aceptaron las condiciones de este avispado “ayguader”   La cantidad solicitada y las condiciones pactadas demuestran la seguridad que tenía Pere Miquel en obtener el éxito deseado, si pensamos que en caso de fracasar no obtendría nada.

Pero ¿quienes eran estos regantes de la font de Alecua? Los datos que poseemos son más bien pocos y están relacionados con el desempeño de cargos públicos en el consistorio municipal. De los once regantes seis de ellos (Felip Pico, Abdon Canto, Baltasar Miquel, Frances Miquel, Bertomeu Aracil y Vicent Bernabeu)  desempeñan o desempeñarán cargos de primer orden en el gobierno municipal entre 1601 y 1605. Por lo que podemos indicar que estos regantes son agricultores con un elevado status social.

Probablemente al final pagaron y pudieran disfrutar de un mayor caudal de la font de Alecua, que todavía sigue manando agua.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

UN POCO DE MIEDITIS

Francisco Perez Puche. Foto de Juan J. Monzó

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

Los que hasta el 10 de marzo fueron alumnos presenciales de los cursos para mayores de las dos grandes universidades valencianas, esperan noticias. Pero, cuando escribo, las clases presenciales siguen pospuestas hasta el año venidero y para el otoño lo que se está ofreciendo es un abanico de opciones online voluntarioso pero escaso.

Los padres se preguntan unos a otros: las matrículas se han formalizado pero nadie responde si, a la hora de la verdad, las clases serán presenciales o informáticas, o si habrá una mezcla de estilos y los bachilleres tendrán que pasar en casa dos días por semana y acudir al instituto en días alternos. Más complejo es el problema del alumnado universitario: ¿me quedaré en el pueblo a pie de ordenador, tendré que bajar a Valencia algunos días, cancelo o suscribo el alquiler en la ciudad? La extravagante respuesta de Trump, que quiere quitar la residencia de todo estudiante extranjero que no vaya a clases presenciales, lo emborrona todo mucho más.

Se nota, y no es crítica, que hay una enorme desorientación en el mundo educativo. Se nota que hay incertidumbres, que todos reúnen opiniones y análisis sobre una experiencia telemática de la que dudan; y que, a la hora de la verdad, el mundo educativo que conocimos, desde las guarderías a los másters, son un terreno pantanoso donde nadie sabe por dónde tirar: nada será igual en el futuro, dicen los más sabios, pero nadie describe al detalle ese futuro y mucho menos aplica las recetas necesarias.

Me temo que, con tanto análisis, se esté olvidando, en lo que a los mayores se refiere, que si se matriculaban en un curso de arte barroco alemán, era más por terapia que por aprendizaje; se trata de vencer el muermo y obligarse a salir de casa un par de días a la semana. En cuanto a los jóvenes y los niños, me inquieta que la moda haga olvidar que la relación social con los compañeros, y el contacto con el maestro, son fundamentales.

Si les digo la verdad, creo que hay, sin duda con justificación, un poco de mieditis. Lo del teletrabajo está haciendo mella en buena parte de funcionarios, oficinistas y profesores y creo que no es para bien. Será legítima toda prevención, pero yo la veo usada como excusa cobardona, como moda acomodaticia. Así es que echo en falta rectores que decidan invertir, transformen aulas, adiestren docentes a nuevos modelos de educación y tomen luego la palabra para que la sociedad pierda miedos y acuda de nuevo a las aulas. Por dos razones: porque la mitad de los clientes universitarios están ahora sin temor alguno en playas y botellones, y porque la formación online es bastante dudosa; mostrar no es lo mismo que enseñar. Y que demostrar.

Fuente: https://www.lasprovincias.es