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LA TORREVIEJA OCULTA TRAS EL BOMBARDEO DE 1938

Esta localidad alicantina no es solo la ciudad de las habaneras, playera, pesquera y salinera. Mientras una mayoría veranea allí sin preocuparse de su historia, otros rescatan del olvido selectivo aquello que pocas veces se ha contado. Hoy se cumplen 81 años del bombardeo de la aviación italiana, aliada del bando sublevado, que causó 19 muertos y 45 heridos.

LORETO MÁRMOL

Eran alrededor de las 10 de la mañana de un día soleado propio de verano. En la pescadería del muelle se habían formado largas colas, sobre todo, de mujeres, ancianos y niños que aguardaban ansiosos su ración: medio kilo de sardinas por persona. Los pescadores desembarcaban sus capturas. La lonja se llenaba de un continuo ir y venir de curiosos. Las calles y las playas eran un hervidero de gente. La bahía estaba llena de barcas de vela latina.

La calma antes de la tormenta. En cuestión de segundos, humo, polvo y arena que casi ocultaban el sol. Se levantaban enormes columnas de agua entre los veleros anclados. Tocado y hundido. El muelle como un coladero. Botes hechos astillas. La fuente de una plaza arrancada de cuajo.

Pánico, terror y destrucción. Grava y metralla. La carne talada, que diría el poeta. Gritos desesperados. La onda expansiva reventaba casas. Montones de piedras de sepultura. Las balas plateadas que caían del cielo no eran de agua.

Antonio Mulero, de 13 años, estaba en su casa comiendo una tostada de pan con aceite cuando escuchó el atronador ruido de cinco aviones. Con la incertidumbre con la que el ser humano suele mirar al cielo, en el pueblo se preguntaban: “¿Serán de los nuestros? ¿Irán llenos o vacíos”.

Era 25 de agosto de 1938, y los vecinos de Torrevieja estaban acostumbrados a verlos pasar de largo hacia los grandes objetivos militares de la zona -Cartagena y Alicante-, pero se tenía miedo de que alguna vez descargaran a medio camino. Sobre todo después de que el 25 de mayo en la capital alicantina machacaran la zona del mercado central atestada de gente.

Entre 1937 y 1939 la localidad sufrió siete ataques aéreos de la aviación italiana, cuyo objetivo primordial eran los puertos republicanos. Solían efectuarse con diez aparatos cargados con una tonelada de bombas cada uno, con instrucciones tajantes de atacar los barcos y las instalaciones portuarias.

Aunque las actividades del puerto torrevejense durante la guerra civil se centraron en la carga de sal, “era un punto estratégico y de gran importancia, no tanto por sus instalaciones militares -que no eran relevantes-, sino por servir de refugio ante los ataques habituales que sufrían en el litoral mediterráneo motoveleros, vapores y buques con material de guerra y otras cargas”, sostiene la historiadora Carolina Martínez López en su libro Un pueblo en la retaguardia: la guerra civil en Torrevieja.

Esa mañana pasaban de norte a sur cuando de pronto giraron y enfilaron hacia la bahía. Tenían la misión de lanzar bombas sobre varios puertos pequeños. En este caso llegaron más allá, adentrándose en el núcleo de población.

Los ataques de la aviación italiana en el 38, perpetrados en varios puntos del litoral desde Águilas (Murcia) hasta la frontera francesa, con cientos de muertos y heridos, fueron calificados en informes internacionales como bombardeos deliberados a población civil.

Ese día llama la atención que se preparara el lanzamiento a una cota algo más baja de lo habitual: “Descendieron a 3.200 metros de altura para bombardear a placer una ciudad indefensa”, afirma Miguel Puchol, autor del libro ‘Bombardeos en Torrevieja’, que añade que lo hacen “como si estuvieran a 4.500 metros o más, dejando un reguero largo de explosiones”.

El CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE TORREVIEJA, FRANCISCO SALA, habla de “bombardeo contra la población civil, puesto que Torrevieja no tenía objetivos militares”. Según la tradición popular, una vecina de la localidad, Joaquina ‘La Churra’, dijo haber oído en una de las emisiones radiadas de Queipo de Llano algo sobre un “regalito a recibir”. Ese 25 de agosto una bomba cayó en su casa, sobre la cama. Pero no explotó.

José Montesinos Torregrosa, Pepe ‘El Gato’, y otros muchachos corrían por las calles con el corazón en la boca. Alocados. Cuando pasó por delante de los escombros aún humeantes de una vivienda oyó como un maullido. Era el llanto de una niña de dos años. Carmen, cubierta por completo de sangre, fue la única superviviente de esa casa maldita. Su madre, Ángeles, y sus hermanos Manuel -de 11 meses- y Ángeles -de 10 años- estaban muertos.

Carmen Rojas, que tenía 9 años, era amiga de la pequeña Angelita. “Otros días hubo bombas incendiarias y nos asustaban diciéndonos que venían los moros, pero ese día sabíamos que los que tiraron los artefactos eran italianos”.

Lola Ferrández tenía 7 años pero se acuerda como si fuese ayer. Su tía Francisca Vidal Baños, de 22, se metió debajo de la cama con su padre y su abuela. La alcanzó la metralla. Cuando la llamaron para que saliera vieron que estaba muerta.

En la calle Heraclio, donde murió un niño, aún se puede apreciar cómo la metralla cortaba las rejas de las ventanas. En el paseo un funcionario perdía la vista. Junto a las palmeras, yacían un soldado y su bebé, una pareja joven y su hija, una chica refugiada de guerra…

Puchol explica que “es un tiro muy largo que provoca el desastre en una población llena de refugiados”. Precisamente, al estar desde el principio hasta el fin de la guerra en la retaguardia y alejada de los frentes de batalla, “recibió un gran número de desplazados por el conflicto, en su mayoría niños de corta edad y huérfanos”, indica Martínez López.

En menos de medio minuto la aviación italiana, en apoyo al bando sublevado, arrojó más de una veintena de bombas. Murieron 19 personas, de entre 2 meses de edad y 61 años. Los cuerpos de las víctimas -en su mayoría jóvenes y niños- fueron alineados en las tapias del cementerio, expuestos en una fila macabra y trágica.

Un total de 45 heridos bloqueban el hospital de sangre a media mañana. El testimonio de Mulero sirvió para sacar a la luz el número de víctimas con nombres y apellidos, así como las zonas que se vieron afectadas: “Al no existir aquí defensa antiaérea, los aviones, sin nada que se lo impidiera y volando a no mucha altura, arrojaron su mortífera carga” sobre la bahía, la playa, el puerto, la zona de la pescadería y ocho puntos más.

El olor a pólvora impregnó el ambiente durante horas. El pueblo estaba lleno de metralla. Cuentan que todavía en los años 90 algunos comercios tenían como pisapapeles algunos de aquellos trozos.

El desconcierto y la impotencia llegaron hasta nuestros días. Los recuerdos siguen muy vivos en la memoria silenciada durante mucho tiempo.

Algunos supervivientes tienen cicatrices en la piel y otras más profundas, la de la pena y la desmemoria selectiva. José Manuel Martínez Andreu, hijo de Carmen, la niña que fue rescatada entre los restos de su casa, cree que “quedaron todos marcados por la tragedia. El dolor nunca se acabó; es como una lápida pesada que cubre todos los recuerdos, una pesadilla que nunca acaba y que vuelve a la memoria y atiza el corazón, una y otra vez”.

81 años después Torrevieja mantiene sepultado aquel día, entre los despojos del olvido: “Sigue habiendo reticencias a la hora de contar lo sucedido aquel día, como si aún permanecieran esos escombros humeantes, pero los peores, los más pesados, son los del miedo”, prosigue Martínez Andreu, que confiesa que a veces piensa en el aviador, si supo que había matado a una madre y sus dos hijos; en que “tuvo el refugio del anonimato, pero las víctimas no han tenido el del recuerdo”.

A su juicio, “es incomprensible que todavía estemos así, convirtiéndonos en cómplices del silencio y en víctimas del olvido”. En palabras de SALA ANIORTE, “estos episodios han estado sometidos a un olvido público, haciendo que peligrara la cicatrización del conflicto”.

No consta ese día en el Archivo Histórico Municipal. Dicen que se destruyó todo después de la guerra. Solo queda el rastro de un acta del Consejo Municipal que abordó los hechos 48 horas después, calificando el bombardeo de “criminal atentado contra nuestra inofensiva ciudad”. En un momento de “angustia y dolor que embarga a todos”, expresaron una “enérgica protesta por el hecho tan cobarde contrario a los más elementales principios de humanidad y civilización”.

Desde hace más de una década distintas organizaciones de la comarca, sobre todo memorialistas y de izquierdas, arrojan al mar 19 rosas rojas en recuerdo de las víctimas. Las nombran una a una. Lo hacen al comienzo del paseo marítimo Juan Aparicio, un nombre que recibe en honor al que fuera director general de Prensa y Propaganda en la dictadura -dicho de otra forma: el jefe de la censura-, que pasaba temporadas en Torrevieja. El también autor de aquello de “España una, España grande, España libre”, fundó el semanario municipal ‘Vista Alegre’, que sigue saliendo a la calle con las principales noticias del Consistorio e ideó el certamen anual de habaneras, ahora de alcance internacional, que acaba de cumplir su 65 edición.

El año pasado, en el 80 aniversario, algunos colectivos recorrieron los lugares donde cayeron las bombas. En la plaza de la ermita, una mujer se acercó: —¿Qué están haciendo? —preguntó.

—Rememoramos a las víctimas del bombardeo del 38.

—También muere mucha gente de cáncer.

“¡Viva España!”, gritaban desde un coche, justo en uno de los lugares más devastados por las proyectiles. Allí, en pleno centro, el edificio de la aduana portuaria, que pertenece a Hacienda, mantiene en su fachada principal un escudo franquista, a solo unos metros de la Sociedad Cultural Casino, de donde se retiró no hace mucho una fotografía del caudillo instalada en una discreta sala de juntas. Cerca, el Real Club Náutico, de gestión privada pero propiedad de la Conselleria, tiene una placa en la entrada dedicada a Francisco Franco, “presidente de honor a perpetuidad de estas instalaciones”.

Hay quien dice que no se debe remover el pasado; que es hora de olvidar. Más que concordia, se exige silencio. La historiadora insiste: “No es la apertura de viejas heridas ni propiciar un guerracivilismo gratuito; significa saldar una vieja deuda con los que perdieron su biografía y hasta su vida defendiendo la legalidad establecida. Los vencedores tuvieron 40 años para reivindicar la suya, hasta el punto de hacer de ella la única memoria colectiva que muchos españoles recuerdan”.

 

Se hace necesario rescatar del exilio interior y exterior a sus protagonistas; contar ese capítulo secuestrado, encubierto y a veces manipulado. Sobre todo, porque algunas veces incluso se ha negado que se produjera aquel bombardeo. Lo hizo Pedro Ángel Hernández Mateo, alcalde de Torrevieja durante 24 años que acabó en prisión.“Es Vergonzoso y aterrador”, continúa Martínez Andreu.

 

José Manuel Dolón fue el primer alcalde de Torrevieja en iniciar en 2015 un periodo de reconocimiento oficial a las víctimas: “Con este acto el Gobierno de la ciudad quiere acabar con el silencio y el olvido cómplice al que se ha sometido este hecho desde el propio Ayuntamiento”.

Desde entonces, cada 25 de agosto a las 10 de la mañana se ha colocado un ramo de flores en la entrada del puerto, donde la gente hacía cola en la pescadería. Porque su memoria es como el árbol talado que retoña.

LA GENERALITAT VALENCIANA PODRÍA CONSTRUIR UN MONUMENTO A LAS VÍCTIMAS DEL BOMBARDEO

Víctor Ferrández, de Izquierda Unida, anuncia que la Comunitat Valenciana podría asumir la construcción de un monumento en homenaje a las víctimas del bombardeo del 25 agosto de 1938 en Torrevieja: “Como el puerto es competencia de la Generalitat y Esquerra tiene la Conselleria que se encarga de la memoria histórica hemos hablado con ellos para que sean los que lo gestionen”.

De esta forma, se movería ficha para cumplir con una de las promesas que el Consistorio ha hecho en los últimos cuatro años. Y lo haría una formación que insistió en ello en la anterior legislatura y que en esta se ha quedado fuera del Ayuntamiento.

Durante todo el mandato de José Manuel Dolón (Los Verdes), que incluía a cinco partidos en coalición, se prometió levantarlo: “PP y Ciudadanos, que sumaban 11 concejales -mientras que el equipo de Gobierno 10-, nos lo impidieron. Lo metimos en todos los presupuestos, pero tuvimos que sacrificarlo ante la urgencia y necesidad de sacar adelante las cuentas”, dice el ex alcalde.

Solo en 2018 lograron aprobar el ejercicio presupuestario, y una de las condiciones del partido naranja para darles sus votos fue que se quitara la consignación para el monolito.

Ferrández, entonces edil, recalca que “hubo un primer y único intento en 2016”, cuando se intentó incluir una partida de 18.000 euros en una modificación presupuestaria. Según él, quien negociaba los presupuestos tampoco insistió.

Pablo Samper, de Sueña Torrevieja, lamenta que “la oportunidad que se tuvo en la anterior legislatura quedara en saco roto porque no se trabajó lo suficiente, y desgraciadamente ahora tampoco se va a dar, con la mayoría absoluta del PP y un concejal de Vox”.

Por su parte, el PSOE ha propuesto al Gobierno local que se encargue un monumento para el año que viene y que mañana se guarden cinco minutos de silencio, a lo que podrían sumarse el resto de partidos, excepto Ciudadanos y Vox, que ya han mostrado su rechazo.

EN EL REFUGIO DEL OLVIDO

A esa tradición de borrar el pasado se suman los desmanes inmobiliarios que se realizan en Torrevieja desde los años 60, destrozando gran parte de su patrimonio histórico, cultural y natural. Hace unos meses el Ayuntamiento aprobaba una licencia de obra para construir dos torres con más de 250 apartamentos sobre uno de los últimos tramos del litoral que queda libre de ladrillo. Con la particularidad de que en la parcela privada, urbana desde 1965 -cuando había carta blanca en uno de los planeamientos urbanísticos más antiguos-, hay un refugio de la guerra civil, de 20 metros de longitud, que permanece prácticamente intacto.

A cambio, la empresa constructora tendrá que ponerlo en valor e integrarlo en el proyecto, garantizando el acceso público. Es decir, los cimientos “encapsularán” esta galería subterránea que está a unos seis metros de profundidad. Según la última concejal de Urbanismo, la socialista Fanny Serrano, que se encargó del trámite, “estos restos quedarán integrados en el parking”.

La empresa no solo deberá hacerse cargo del refugio, sino también de la conservación de otros restos arqueológicos que quedan en el terreno aledaño, de titularidad pública. En concreto, un cuartel de carabineros de principios del siglo XIX, uno de los primeros en todo el país, que se levantó con la idea de atajar el abundante contrabando, la única fuente de ingresos para muchas familias torrevejenses; unos aljibes de la época, y una batería antiaérea de 1930.

A la empresa le costará 400.000 euros poner en marcha un museo con todos estos elementos en donde hasta hace poco se había instalado un chiringuito, que usaba estas instalaciones como almacén y terraza.

Fuente: https://www.publico.es

DE SAX A TURQUÍA PARA VISITAR LA TUMBA DEL PATRÓN SAN BLAS

Medio centenar de sajeños “peregrinan” al país otomano en un viaje promovido por la comparsa de Turcos que finalizará el martes en Estambul.

PÉREZ GIL

La comparsa Turcos de Sax ha organizado su segunda expedición a Turquía. El primer viaje se realizó en 2007 y acudieron cinco sajeños. Pero en esta ocasión la cifra ha aumentado hasta los 53, todos ellos movidos por el deseo de visitar la tumba de San Blas, el venerado patrón al que Sax honra tradicionalmente del 1 al 5 de febrero en sus fiestas de Moros y Cristianos.

En la visita a Sivas el teniente alcalde de la ciudad, Ahmet Dogan, recibió a la comitiva sajeña con honores en el Ayuntamiento. Tras ofrecerles té les entregó un regalo al presidente de la Mayordomía de San Blas, José Vicente Vaquer; al CRONISTA OFICIAL VICENTE VÁZQUEZ y al presidente de la comparsa Turcos de Sax, Francisco Sáchez “El Tito”. También el político turco recibió como recuerdo el cómic de la Mayordomía sobre las fiestas de la villa.

A continuación se dirigieron a la tumba de San Blas, donde se realizaron numerosas fotografías, y también visitaron varias mezquitas y un museo.

Este sábado está previsto que el grupo llegue a la capital de Turquía, Ankara, donde le espera una nueva recepción oficial. En esta ocasión por parte del jefe de Relaciones Internacionales, Mehmet Sirri Yener.

Será en Estambul donde finalice el periplo sajeño por tierras otomanas tras la visita al alcalde de la histórica ciudad.

Y todo ello enmarcado en el año del centenario de los Turcos de Sax.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

UNA BOMBA EN EL TEATRO CASTELAR

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

El mes de agosto de 1933 enfilaba su recta final. La vida política nacional se dirigía paulatinamente hacia la radicalización, rompiéndose alianzas y fraguándose poco a poco una política de frentismo político que nada bueno podía deparar a la República.

El panorama político y sindical eldense no le iba a la zaga al panorama nacional. Atentados, actos violentos y huelgas comenzaban a proliferar en nuestra ciudad en un ambiente cada vez más crispado en lo laboral.

Será en este panorama de tensiones sociales, políticas y laborales en el quepa enmarcar un suceso que pudo haber desencadenado una verdadera tragedia en Elda.

Lunes, 21 de agosto de 1933. Tres niños de cuatro, siete y once años jugaban plácidamente en la calle, mientras su madre trabajaba. Eran los hijos de doña Teresa Albert, encargada de la limpieza del Teatro Castelar. Mientras realizaba su trabajo diario, sus pequeños se entretenían en una de las calles colindantes (Cervantes o Lope de Vega) jugando con una bola metálica que les había dado su madre. En uno de los pases de unos a otros, aquella bola impactó contra una de las fachadas de las casas allí existentes, haciendo explosión proyectado gran cantidad de metralla a base de balines y tornillos.

Por el interrogatorio posterior sabemos Teresa Albert encontró, días atrás (jueves, 17), aquella “diabólica pelota de hierro” envuelta en un periódico, en la entrada principal al teatro, tras la celebración de un mitin anarcosindicalista de partidarios de Ángel Pestaña (miércoles, 16 de agosto).

Afortunadamente, a pesar de la explosión no hubo que lamentar víctimas mortales, quedando todo en un inmenso susto para los pequeños y para su madre, así como algunas heridas por los proyectiles y la fachada de la casa con los impactos de la metralla incrustrada.

Elda, en aquella época, no era ajena a este tipo de hechos violentos. Valga como ejemplo el incidente ocurrido durante el mes de mayo de ese mismo año de 1933, cuando al paso del cortejo fúnebre de un conocido comerciante de la ciudad fueron arrojadas varias bombas contra el destacamento de la Guardia Civil, enviada por el Gobierno Civil en prevención de incidentes, suponemos que por el marcado significado político del fenecido. Afortunadamente, tampoco en este caso las bombas alcanzaron su objetivo, haciendo impacto y explotando en medio de la calle, sin llegar a producir víctimas mortales. A los escaso días fueron detenidos cuatro individuos, conocidos por su filiación anarquista, entre ellos… Pero esta es otra historia que, con permiso del lector, dejamos para una próxima “Crónica Eldense”.

Fuente: https://www.valledeelda.com

ESTIVELLA CELEBRA LA FESTA A LA SANTA CREU DEL GARBÍ

LLUÍS MARIA MESA I REIG, CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA

El diumenge 18 d’agost el municipi d’Estivella va celebrar la festa a la Santa Creu del Garbí. El dia va iniciar-se amb un volteig manual de campanes i la missa major presidida pel bisbe Arturo Ros. A la vesprada una dansà va obrir el pas a la processó general. A la nit es van fer balls populars i un castell de focs artificials.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

EMOTIVO HOMENAJE PÓSTUMO EN BORRIOL AL MAESTRO RAFAEL LLORET

El alcalde y EL CRONISTA dedicaron palabras de gratitud al recién fallecido.

  1. B.

Cuatro días después del fallecimiento de Rafael Lloret, tal y como estaba previsto anteriormente, se celebró ayer el acto de entrega de la placa conmemorativa a su familia, después de que su nombramiento como hijo adoptivo de la villa de Borriol se acordara el pasado 25 de julio.

El acto se celebró en el salón del ayuntamiento, que se llenó con la presencia de la numerosa familia del homenajeado y del público; todo ello, presidido por el alcalde de la Villa, Héctor Ramos, acompañado de la corporación. Maestros, compañeros, antiguos alumnos, socios de Nueva Jerusalén y el cura párroco, Pere Saborit, acudieron a la cita.

Palabras para el ‘PROHOM’ // En primer lugar, habló la concejala de fiestas, Priscila Pauner, quien hizo la presentación y dio paso al CRONISTA OFICIAL DE LA VILA DE BORRIOL, HENRI BOUCHÉ, que glosó la figura del fallecido y centró su parlamento en el papel que desempeñó Rafael Lloret en la creación de la pasión borriolense, conocida como Nueva Jerusalén. Además de tener la idea de realizarlo, ostentó la figura de Jesús durante 33 años. Este papel pasó a favor de su hijo Rafael Lloret Porcar, y siguió como presidente de la Asociación.

El drama sacro, representado por primera vez en 1975, contó con el apoyo incondicional y persistente del homenajeado durante estas 45 ediciones, bien arriba como detrás de los escenarios.

EL CRONISTA tuvo palabras de agradecimiento para el homenajeado y su familia: «Te recordaremos siempre, Rafa, con cariño y gratitud, aunque con dolor porque este es el precio del amor que te hemos profesado. Cuanto más oscura es la noche, más brillantes son las estrellas. O, lo que es lo mismo: cuanto más grande es el dolor, más cerca está Dios».

El alcalde cerró el acto y ensalzó la figura del hijo predilecto: «Le tenemos mucha estima en el pueblo por su labor educativa y cultural, pero sobre todo social, ha sido un maestro para todos nosotros», declaró Ramos.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

EL EXCESIVO NÚMERO DE AEROGENERADORES AMENAZA ENCLAVES NATURALES VALENCIANOS COMO EL CAROCHE

En declaraciones a COPE Valencia, el CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS llama la atención sobre esta cuestión y apuesta por la energía fotovoltaica.

 

Un reciente artículo de opinión publicado en Las Provincias llama la atención sobre la excesiva presencia de aerogeneradores en diferentes elevaciones y montañas de la Provincia de Valencia, más concretamente en El Caroche, enclave que se sitúa a caballo entre las comarcas de La Canal de Navarrés, La Ribera Alta y El Valle de Ayora – Cofrentes. Firmada por MIGUEL APARICI, CRONISTA OFICIAL DE LA LOCALIDAD DE CORTES DE PALLÁS, la citada publicación sobre “este asentamiento ibérico de dos milenios y medio” reclama “que no se agobie más a Don Quijote con gigantes”. Y es que la instalación de este tipo de maquinaria provoca un importantísimo impacto medioambiental, tanto en la propia montaña sobre la que se asienta como en los centenares de aves que mueren tras impactar contra estos aerogeneradores.

En declaraciones a COPE Valencia, MIGUEL APARICI, que cuenta además con una amplia trayectoria en diferentes medios de comunicación, sobre todo en las ondas radiofónicas, ahonda en esta misma cuestión con el objetivo de analizar las diferentes alternativas a los aerogeneradores y las reivindicaciones con que cuenta El Caroche. “Creo sinceramente que, estando en España y con el sol que tenemos tan abundante y barato, habría que ir mucho más a las fotovoltaicas. No estropearíamos el paisaje y tendríamos muchos menos riesgos”, analiza el cronista oficial de Cortes de Pallás ante nuestros micrófonos. No obstante, Aparici subraya que no se trata de un problema aislado. En otros emplazamientos de la geografía valenciana, este tipo de aerogeneradores – esenciales para la producción de energía eólica, totalmente renovable – han sido y son instalados igualmente por exceso. “Sin irnos muy lejos de El Caroche, en la zona de Buñol, un claro ejemplo es la Sierra de las Cabrillas”, reflexiona este experto.

El Caroche cuenta, además, con una completa serie de reivindicaciones. “Creo que El Caroche es nuestro rincón abandonado. Es una preciosidad paisajística e históricamente hablando, y tendríamos que saber crear en El Caroche un parque natural para los ciudadanos, para la gente”, añade MIGUEL APARICI en declaraciones a COPE Valencia. Siguiendo esta misma línea, el cronista oficial de Cortes de Pallás realiza un llamamiento a emular la gestión de los espacios naturales que realizan las autoridades inglesas. A su parecer, una mínima infraestructura que permitiese un fácil acceso a este tipo de montañas sería un hecho positivo en aras de aproximar a la ciudadanía sus enclaves naturales más cercanos.

 

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Fuente: https://www.cope.es

NUEVAS ORDENANZAS MUNICIPALES EN ELDA

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Corría el caluroso verano de 1881, la vida política nacional transcurría con normalidad parlamentaria tras la entrada en vigor de la Constitución de 1876 por la que España volvía la tranquilidad política tras el convulso sexenio precedente (1869-1875).

La villa de Elda contaba a la sazón con una población de unos 4.328 habitantes. Pero, sin saberlo, estaba inmersa en un proceso de transformación socioeconómico transcendental para su futuro durante el siguiente siglo y medio. A pesar de la fortaleza y el predominio de la agricultura, otros sectores económicos pujaban por abrirse camino como generadores de riqueza, caso de la manufacturación de esparto, la molinería y la producción de zapatos. Actividades que permitieron que Elda iniciara un tímido crecimiento demográfico que se vio acelerado tras cruzar el umbral del siglo XX.

La corporación municipal eldense estaba presidida por Miguel Amat Tordera, como alcalde y por José Linares, José María Juan, Francisco Rico, Lutgardo Guarinos, José Vera, Gabriel Payá y Roque Sempere, concejales; actuando de secretario, Pablo Guarinos, secretario. En sesión plenaria del miércoles 17 de agosto de 1881, hoy hace 138 años, el ayuntamiento de Elda aprobaba las  Ordenanzas Municipales de la Villa de Elda que entrarían en vigor meses más tarde, en noviembre de 1881, tras la pertinente autorización del gobernador civil de la provincia, Francisco Sarmiento.

Acorde con el pensamiento de la época y para asegurar el “buen compartimiento” de la sociedad, y siguiendo el ejemplo de otras poblaciones, el ayuntamiento eldense consideró la necesidad de dictar unas ordenanzas municipales que regularan el comportamiento de los ciudadanos, en tanto que código sancionador en caso de infracción de lo allí establecido.

Si bien fueron las primeras ordenanzas promulgadas por el ayuntamiento, desde el siglo XVI y hasta el siglo XIX tenemos constancia de diversos bandos municipales en los que se establecían regulaciones, restricciones o prohibiciones en aspectos como el uso de armas blancas o de fuego, el compartimiento y el decoro social exigido en cada momento, etc.

Este código eldense contiene 127 artículos, agrupados en 6 capítulos, que recogen aspectos diversos de la vida diaria de la villa y en los que se establecían unas normas de convivencia de obligado cumplimiento en beneficio de la comunidad. Desde la circulación y tránsito de caballerías y carruajes por las calles de la población hasta aspecto tan actuales como la regulación del consumo de tabaco en los lugares de espectáculos públicos, pasando por la tenencia de perros, los juegos de los más jóvenes, las condiciones para la tenencia de caballería en las viviendas, las sacas de estiércol, la limpieza viaria por parte de los vecinos, las actividades nocivas o molestas que no se pueden realizar en calles y plazas, la conducción de cadáveres al cementerio, la tenencia pólvora en domicilios particulares, la venta de productos inflamables, el uso correcto de las fuentes, la circulación de peatones y uso de las aceras, la celebración de espectáculos públicos o el el toque de campanas para comunicar los peligros a la población, entre otros.

En este último aspecto, las Ordenanzas Municipales asumen la competencia municipal en caso de incendios; se establecen la primera regulación de policía urbana para regular aspectos urbanísticos como la estética de las fachadas de las viviendas y la ejecución de obras en la villa. Pero también se adentran las ordenanzas en las cuestiones sanitarias al respecto del abasto de alimentos, caso de la producción y venta del pan, en tanto que alimento de primera necesidad; se establecen unos iniciales controles sanitarios en el sacrificio de animales para el consumo de los vecinos y se regula la venta de alimentos y otros bienes de consumo en los espacios habilitados para ello.

Del mismo modo, en las Ordenanzas Municipales de 1881 se establece un código de buenas prácticas en el ámbito rural para evitar altercados con perros sueltos, incendio de las mieses, la caza cerca de la población, etc. Y como no podía ser de otra forma, como todo código regulador también aquellas ordenanzas recogían en su último capítulo la parte sancionadora.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LAS BICICLETAS SON PARA EL VERANO

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

Las bicicletas son para el verano’ es el título de una obra escrita por Fernando Fernán Gómez. Su argumento transcurre en el verano de 1936 cuando, tras el estallido de la guerra civil, en la ciudad de Madrid, donde vivía la familia formada por don Luis, su esposa Dolores y sus hijos. Luisito, a pesar de haber sido suspendido, quiere que su padre le compre una bicicleta, pero la situación bélica obliga a postergar la compra.

En Torrevieja, si bien no hay constancia de carreras ciclistas, se efectuaron algunos recorridos cronometrados de ‘cicloturismo’ que merecen que un recuerdo como principio de la práctica de este deporte. El 27 de septiembre de 1894, procedentes de la villa de Torrevieja, llegaron a Orihuela, a las seis y doce minutos de la tarde, los ciclistas José de Madaria y Gregorio Ponzoa, que el día anterior habían salido de la población huertana, deteniéndose breves momentos en Albatera, Catral y Dolores, recorriendo en esta primera expedición nada menos que 46 kilómetros de aquellas vetustas carreteras en tan sólo tres horas.

Como dato curioso de este ‘récord’, hacemos constar que dichos señores, a su salida de Torrevieja, depositaron un telegrama a las cuatro de la tarde, no recibiéndose éste en Orihuela hasta después de media hora de llegar los expedicionarios, demostrando su gran velocidad o quizás el mal servicio de los empleados de telégrafos. La prensa de la época se apresuró a escribir que «si se propagase la naciente afición a este magnífico e higiénico sport veríamos pronto sustituir por cómodas aceras de portlan los desde entonces inútiles postes telegráficos de nuestras mal cuidadas carreteras».

Dos años después, en mayo de 1896, llegaron a San Pedro del Pinatar, procedentes de Torrevieja tres aficionados al «sport ciclopédico», los señores Bru, Marqués y Galiana, haciendo el recorrido de veinte kilómetros en cuarenta y cinco minutos. Todo un nuevo récord.No se vuelve a tener noticias relacionadas con el ciclismo hasta el verano de 1932, el 11 de agosto se disputó una emocionante carrera llamada ‘Copa Torrevieja Atracción’, con el itinerario: Torrevieja, Los Montesinos, La Marquesa, San Miguel de Salinas y meta en Torrevieja.

Luego ya, hasta 1955, no se tienen noticias de nuevas pruebas ciclistas, teniendo lugar el 22 de agosto el ‘Gran Premio Torrevieja de Ciclismo’ en el llamado ‘Circuito de las Torres’, prueba que tuvo diversas ediciones, aunque no continuas, entre 1955 y 1973. Estuvieron organizadas por la Comisión Oficial de Fiestas del Ayuntamiento de Torrevieja, con la colaboración técnica del Club Ciclista ‘Bernardo Ruiz’ de Orihuela, y patrocinadas por el semanario deportivo ‘Marcador’, estando regidas por el reglamento de la ‘Unión Velocípeda Española’. Dándose como valido que si un corredor tenía en su bicicleta una avería, podía recibir la de otra persona ajena a la carrera. La salida neutralizada de la prueba estaba situada frente al Casino, siguiendo por avenida de La Libertad, calle Ramón y Cajal, hasta el quiosco ‘El Tintero’, donde se daba la salida oficial, carretera de la costa hacia el alto de la Torre del Moro (puntuable para el Premio de Montaña), siguiendo un rápido descenso hasta el cruce con la carretera general Alicante-Cartagena, iniciando una fuerte subida al ‘alto de la Casilla’, seguida de una pronunciada bajada que terminaba en la entrada a Torrevieja por la calle Apolo, calle Ramón Gallud, por la travesía de la calle Orihuela al Paseo Vista Alegre, hasta el punto de partida frente al Casino.

La carrera consistía en ocho vueltas al circuito, teniendo un recorrido total de 102 kilómetros y 800 metros. El premio al Primer Clasificado fue en las primeras ediciones de 800 pesetas, habiendo también premios hasta el 5º clasificado; el Premio de Montaña, de 375 pesetas al primero, también premios al 2º y 3º; premios a los tres equipos mejor clasificados; y un premio llamado ‘Farolillo Rojo’ al último clasificado de la general, consistente en 50 pesetas. Vencedores de la ‘Vuelta Ciclista a las Torres’ fueron: Santiago García (1955), Joaquín Martínez Barceló (1956-1957 y 1959), Juan Sánchez García (1961) y José Quesada (1963).

El 22 de septiembre de 1957, tuvo lugar el final de la etapa Alicante-Torrevieja del Campeonato Provincial de Ciclismo, en categoría amateurs, instalándose la meta frente a la iglesia, en la calle Ramón Gallud, alcanzando el triunfo al sprint Manuel Lorca Casanova, de Orihuela, que después resultó vencedor absoluto de la prueba,. Tras media hora de descanso, los corredores emprendieron el regreso a la capital para cubrir la segunda parte del recorrido.

En España las primeras pruebas ciclistas estatales surgirían de un colectivo de fabricantes de bicicletas de Éibar durante la 2ª República. Desde 1932 a 1935 se celebró la Éibar-Madrid-Éibaren 4 etapas, antesala de la Vuelta a España. Si bien anteriormente ya se habían disputado carreras en pequeños clubs, siendo oficialmente los más antiguos la Volta a Cataluña (1911) y la Clásica de Ordizia (1922) debido a la influencia francesa al estar próximo a dicha frontera.

La Vuelta Ciclista a España no tuvo su pasó por Torrevieja hasta el 29 de abril de 1959, en la etapa disputada entre Murcia-Alicante, estando situado en nuestra ciudad el control de avituallamiento; volvió a ser control de aprovisionamiento, el 2 de mayo de 1962 (La Manga-Benidorm), También pasó la serpiente multicolor los años 1966 (La Manga-Benidorm); 1972 (Campoamor-Gandía); 1980 (La Manga-Benidorm), Inolvidable su paso por calles de la población con su precedente caravana publicitaria repartiendo a niños mayores regalos de propaganda, gorras, viseras, bolígrafos, etc. En Torrevieja tuvo lugar la salida de la 9ª etapa de la vuelta el 30 de agosto de 2015, con meta en Benitachell. Y es que ‘Las bicicletas son para el verano’, y el próximo 24 de agosto que, partiendo de las Salinas, llenarán nuestras calles.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

LA MARE DE DÉU D’AGOST DA PASO A LA PUJÀ DE SANT ROC EN ESTIVELLA

Estivella celebró ayer la festividad de la Mare de Déu d’Agost con la tradicional procesión de la virgen a la que acompañaron decenas de feligreses por las calles de la localidad. La jornada comenzaba con el recorrido por el pueblo de la Unión Misical y Cultural de Estivella que anunció la fiesta y después misa solemne y finalizó con risas gracias al espectáculo de humor «News», de la compañía Pot de Plom. Hoy se celebra uno de los días grandes, la festividad de Sant Roc, con la Pujà del santo a Beselga y su posterior procesión por el caserío de la pedanía. La mañana también contempla la visita cultural guiada a cargo del CRONISTA OFICIAL D’ESTIVELLA, LLUÍS MESA. Por la tarde, habrá Pilota Valenciana y por la noche baile de disfraces a partir de las 23.30 horas. Mañana sábado será el turno de La fireta de Arrels y la Baixà de la Creu, para culminar el día con batucada, correfocs y discomóvil para toda la población.

Fuente: https://www.levante-emv.com

OLIVA RECONOCE LA LABOR DEL PÁRROCO FRANCISCO PONS MONCHO PONIENDO SU NOMBRE A UNA CALLE

ROCÍO ESCRIHUELA

El sacerdote Francisco Pons Moncho dará su nombre a una calle de Oliva. Así lo decidió el miércoles por unanimidad el pleno del Consistorio quien de esta manera respalda la iniciativa que surgió del Consell Pastoral de Sant Roc dirigido por el párroco Javier Catalá.

Una acción que rinde homenaje a quien durante 14 años estuvo al frente de la parroquia de Sant Roc, desde 1973 hasta 1987, pero que dejó huella entre los vecinos que a partir de ahora le recordarán aún más y su legado quedará para siempre en la memoria de los ciudadanos que sienten especial cariño hacia el sacerdote. Además, este reconocimiento llega justo cuando se cumple un año de su muerte, ya que el párroco, natural de Gandia, falleció el pasado verano a los 88 años de edad.

Para continuar recordando a quien estuvo al frente de una de las iglesias de Oliva, esta tarde la parroquia de Sant Roc le va a realizar un homenaje a las 20 horas en el templo religioso. Un acontecimiento que también servirá para celebrar el 45 aniversario del Centre Parroquial El Fossar y los juniors, que el mismo fundó, y a quien todavía recuerdan con especial cariño. Después de la eucaristía se celebrará una cena popular en la plaza.

Pero es que el legado de Don Francisco, como le conocen los vecinos, no sólo se ciñe a la vida religiosa, sino que el párroco se involucró en la vida de la Ciudad Condal y sobre todo en la defensa del patrimonio local. Se implicó en la rehabilitación de la Casa Abadia y de la Cambra dels Arcs. Fue autor de ‘Trapig’ donde habló de la producción de azúcar en la comarca de la Safor durante los siglos del XIV al XVIII, obra que fue premiada en els Jocs Florals de Valencia en el año 1977. Su interés por la investigación y la cultura también le llevó a escribir numerosos artículos y recibió en 2009 la distinción honorífica de la Associació Cultural Centelles i Riusech por la defensa y la divulgación del patrimonio cultural.

Paso por Daimús

Abandonó Oliva para trasladarse a su ciudad natal donde estuvo al frente de la parroquia de Crist Rei durante una década antes de trasladarse a la iglesia de San Pedro Apóstol de Daimús, que fue su último destino, donde se jubiló en 2008. En esta localidad continuó publicando trabajos de investigación y se encargó de restaurar el archivo parroquial. Además, compartió su trabajo con el de CRONISTA OFICIAL.

Fuente: https://www.lasprovincias.es