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UNA DONACIÓN DEL CRONISTA NUTRE EL ARCHIVO DE LA POBLA DEL DUC DE DOCUMENTOS DEL S. XVIII AL XX

ANTONIO CALZADO cede al consistorio un conjunto de relevantes escritos recopilados durante sus investigaciones.

 

El CRONISTA OFICIAL DE LA POBLA DEL DUC, ANTONIO CALZADO, va a proceder a la donación de una serie de documentos históricos que se incorporarán al archivo municipal de la localidad. De este modo, y con el objetivo de colaborar y alentar a futuros investigadores, CALZADO pone a disposición de los vecinos materiales recopilados a lo largo de sus investigaciones históricas, además de fondos documentales recientemente divulgados en archivos estatales. El alcalde de la Pobla del Duc, Vicent Gomar, ha agradecido el gran trabajo de investigación y recuperación de la historia local que el desplegando el CRONISTA. «No hemos podido hacer mejor elección con el nombramiento de ANTONIO CALZADO», mantiene el primer edil.

Entre la documentación recopilada por el cronista se encuentra el Libro de Actas del Círculo Católico de Obreros de la Puebla de Rugat y el Libro Diario de Contabilidad (1895-1905). Estos documentos son una donación procedente del archivo de la familia de Juan Bataller y versan sobre una de las primeras asociaciones cooperativistas de la historia de la Pobla del Duc. Entre los materiales recopilados también se incluye un extenso fondo documental sobre la Asociación Agrícola de la Puebla de Rugat, que representa una aportación muy importante para el conocimiento del cooperativismo agrícola de la población.

También destacan varias fichas personales procedentes de la «Base de datos de Muertos y Desaparecidos del Ejército de Tierra de la Segunda República» (1936-1939) confeccionadas por la Pagaduría Secundaria del Ejército de Tierra, en las que se notificaba la defunción, desaparición o declaración de inutilidad de soldados y oficiales del Ejército Popular de la República durante la Guerra Civil española. Por último, la donación incluye documentación centrada en el Convento de San Cosme y San Damián, obtenida durante un proyecto de investigación llevado a cabo por el mismo Antonio Calzado y José Antonio Fayos Bataller. Este expediente se apoya sobre datos generales de población, consultada en distintos archivos como el del Reino de Valencia, el Archivo Histórico Nacional, el de la Diputación Provincial de València y el de la Corona de Aragón. Además, incorpora el «Memorial de Blas Gómez, Síndico Procurador General de la Villa de Pueblafranca de Rugat, testimonio de los expertos labradores (1756)», del Archivo General de Simancas.

La aportación al Archivo Municipal de la Pobla del Duc adquiere de este modo una notable relevancia. «Los documentos son de una gran utilidad para conocer nuestra historia y la configuración de nuestra identidad como pueblo», apostilla el alcalde Gomar.

Fuente: https://www.levante-emv.com

«AVISO A NAVEGANTES»€ «POR EL MAR»

Año 1955. «Trovadores del Palmeral», de Elche, participando en el I Certamen de Habaneras, bajo la dirección de Emilia Pomares. ‘El Español’

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

La acepción coloquial «aviso a navegantes» equivale advertir o a dar un toque de atención a alguien. El origen de esta expresión hace referencia a aquellos boletines periódicos que publicaba la autoridad marítima para actualizar cartas náuticas, lista de faros o radio-ayudas a la navegación, con el objetivo de garantizar una mayor seguridad marítima.

En estos días se oirá cantar habaneras junto al mar y «Por el mar», nombre de esa bonita habanera de Isabel Pareja y Manuel Moreno, y un jurado decidirá los premiados y galardonados en el Certamen Internacional de Habaneras, que este año cumple su 65 edición, el tribunal tendrá que llevar cuidado en su fallo final. En 1955, año de primera edición, Juan Aparicio seleccionó a los que iban a ser los miembros del certamen: Carlos Romero Bergantiño; Manuel Garijo Moreno, profesor de Flauta del Real Conservatorio de Madrid; y José Hódar Talavera, director de la «Masa Coral Schubertiana», todos ellos como vocales; Manuel Berná García, director de la Banda de Infantería de Marina de Cartagena, de secretario. Como director del jurado fue seleccionado J osé Agüera Ruiz, catedrático de piano en el Conservatorio de Murcia.

Por casualidades de la vida han venido a mis manos las anotaciones caligráficas que hizo Agüera durante las veladas corales en el entonces Paseo de José Antonio –hoy de Vista Alegre. A finales de julio, recibió del director de Información y Turismo, Juan Aparicio, una carta comunicándole: «En nombre de la Comisión Organizadora del Primer Certamen Nacional de Habaneras [?] le pongo estas líneas para notificarle que ha sido usted nombrado miembro del Jurado».

El «Orfeón Fernández Caballero», de Murcia, dirigido por el maestro Massotti Littel, obtuvo el Primer Premio de Habaneras para Masa Corales. El fallo consternó e indignó a la enorme afición coral ilicitana, que llegó a insinuar si el fallo había sido injusto. Lo cierto es que los «Trovadores del Palmeral» sólo lograron una Mención Honorífica. La noticia corrió como la pólvora por Elche. Emilia Pomares, su directora, no pudo ocultar su disgusto y las lágrimas asomaron en sus ojos, se llevó la mayor desilusión de su vida. Muchos ilicitanos acudieron repetidas noches a las sesiones del certamen y, a medida que actuaban los restantes coros, habían tenido más confianza en alcanzar el máximo galardón. Tras el fiasco, Pomares llegó a decir que sus cantores no se presentarían a otro certamen; aunque volvieron a tomar parte en el II Certamen de Habaneras, al año siguiente, 1956, bajo la dirección de José Baello Ferrández, no logrando tampoco ningún galardón. A tales afirmaciones de Emilia Pomares, el director de la «Coral Callosina», José Gilabert Roselló, escribió una carta a la directora de ‘Los Trovadores del Palmeral’ en la que decía:

«Comprendo su desengaño, por su torpeza de procedimiento empleado, sobre todo, pero suponiendo el resultado cuando supimos de la actuación del orfeón murciano, y la designación de los que habían que integrar el jurado, ni tuvimos desengaño, ni lágrimas, ni hubo desesperación, ni nada que no fuera lo normal. Todo estaba previsto. Y esto no quiere decir que desde el primer momento no dimos nuestra repulsa al resultado; pero lo hicimos ‘sotto voce’, y a quien debíamos, ya que no nos era posible actuar en público, por no margar más a quien, por quien fuimos al Certamen. Podríamos decir muchas cosas, más de las por usted indicadas, y si ‘nihil obstat’, no se preocupe, que las diremos. En último término, tuvieron ustedes la suerte de que no les exigieran el cumplimiento de la base sexta, como a nosotros [Las Agrupaciones habrán de estar en Torrevieja en la mañana del día que les corresponda actuar, presentándose en el Ayuntamiento el Delegado de la Agrupación para hacer constar que ésta se halla en la localidad, y recibir instrucciones], y el que les hayan otorgado una mención honorífica, seguramente como agradecimiento por las 26 palmeras regaladas por Elche al Ayuntamiento de Torrevieja, que se da el caso sarcástico de que la mitad pertenecían (como la finca de donde salieron) a un hijo de Callosa? Si mira usted atrás, mi querida doña Emilia, verá como el sabio, que cuando el rostro volvió? y consuélese también en que ya cuenta con un admirador más que afmmo. J. GILABERT, Director de la Coral Callosina».

Merecería limpiar la imagen de José Agüera, nacido en Murcia en 1893 y fallecido a comienzos de 1960. Compositor tanto piano y orquesta. Ingresó en 1925 como catedrático de piano en el Conservatorio de Murcia, participando en varias agrupaciones de música de cámara. El músico torrevejense César Cánovas Girada realizó la carrera de piano a las órdenes del prestigioso maestro Agüera, que posteriormente le dedicaría la obra «La Escollera de Torrevieja», pieza que hasta hace poco era obligada en el conservatorio murciano como examen final de octavo curso de piano. A día de hoy, el «Conservatorio Superior de Música» está dedicado a Manuel Massotti Littel, director de aquel orfeón ganador del I Certamen Nacional de Habaneras de Torrevieja; realizando ininterrumpidamente sus alumnos grabaciones musicales en el «Auditorio José Agüera», que desde 1993 lleva el nombre de aquel discutido primer presidente del jurado del Certamen de Habaneras de Torrevieja.

Ahora, la ciudad, que ya lleva 64 años de andadura, comienza su LXV edición de certamen junto al mar – «Aviso a navegantes»- en ese incomparable marco de las Eras de la Sal.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

LA RUTA NEGRA DE CASTELLÓ

La capital de La Plana esconde en sus calles hechos cargados de intriga.

Plaza Mayor de Castelló de la Plana. carme ripollés

JAVIER FRESQUET CASTELLÓ

Castelló de la Plana puede parecer una localidad anodina y en la que nunca pasa nada. Sin embargo oculta en sus calles misterios que alimentarían cualquier intriga digna de una novela de misterio. Desde el siglo XVII hasta hoy, la ciudad ha sido testigo de crímenes, misterios y tragedias; sucesos que permiten recorrer una ruta negra por la ciudad.

En el número 89 de la calle Mayor se ubica la Biblioteca Municipal. En la planta baja de la misma, entre los estantes, se encuentra el libro Crónica de Castellón, escrito por el catedrático y doctor en Historia del Arte y CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE CASTELLÓ, ANTONIO GASCÓ (Associació de Cronistes Oficials del Regne de València). Este tomo, tan denso como ilustrado, sirve de índice y guía para iniciar un camino por las calles de la ciudad a través de la historia y el misterio.

La primera parada de este recorrido urbana podemos hacerla a apenas 300 metros de donde revisamos la obra de Gascó, en la plaza Mayor. La primera piedra del Ayuntamiento de Castelló fue colocada en 1689. Un edificio que, hasta hoy, ha sido reformado en cinco ocasiones, pero ninguna de las reformas ha modificado un pequeño elemento de piedra que se muestra en la fachada y, que oculta un curioso misterio. Si se rodea todo el edificio, se observa que este no posee demasiados elementos barrocos en su faz. Para averiguar lo que el consistorio esconde habrá que levantar un poco la vista al frente y el curioso descubrirá una mano que señala un punto concreto de la plaza. La leyenda, que aún se trasmite entre las personas más longevas de la ciudad, afirma que el detalle señala el lugar exacto en el que dos aristócratas castellonenses se batieron en duelo en la Edad Media.

En mayo de 1655 esta capital de provincia conoció la muerte del asesor de Justicia de la villa, Jaime Giner, tiroteado por el subrogado del Gobierno Matías Vallés. Este hecho es el preludio de uno de los asesinatos más conocidos entre los habitantes de Castelló, la muerte del presbítero Vicente Tort en 1672. El episodio tuvo lugar en la calle Ecce Homo, situada en el extremo sur de la plaza Mayor.

La imagen del Cristo que hoy yace en esta estrecha calle fue realizada por los lugareños después del fatídico hecho. Durante la noche, esta callejuela que conserva un pavimento arcaico cierra el paso al público a consecuencia de sucesivos actos vandálicos. “Además de ser testigo del suceso, esta calle es la más antigua de la ciudad, y eso la convierte ya en parte importante de nuestra historia”, afirma Enrique Martí, vecino desde hace más de treinta años de la calle del Ecce Homo.

A escasos minutos de este punto, atravesando la Avenida del Mar, el curioso alcanza la calle Gobernador. La vía guarda una de las anécdotas históricas más peculiares de la localidad. En este espacio, y hasta 2003, se hallaba la acequia más importante de Castelló. Fue en este lugar donde el prestigioso poeta y posteriormente Gobernador de la ciudad Ramón de Campoamor se batió en duelo contra el entonces Gobernador del municipio, Polo de Bernabé. Los documentos, que aún hoy se conservan, explican que el poeta le perdonó la vida al magistrado local.

El siguiente punto a visitar en este recorrido por la historia de los misterios que encierra la ciudad, se localiza en la zona interurbana de Castelló, próximo a la ermita dedicada a Sant Roc de Canet. En 1648, cuando la peste bubónica acechaba toda la provincia, se empezó a construir la ermita de San Roque del Pla, pero, a causa del gran número de fallecidos, el inmueble acabó convirtiéndose en hospital y, posteriormente, en cementerio.

Para finalizar esta ruta negra por Castelló, el visitante habrá de dirigirse hasta una de las cárceles más severas del franquismo, actualmente reconvertida en centro educativo, ubicada en la plaza de las Islas Columbretes. Después de una ardua investigación, el documentalista Juan Luis Porcar Orihuela descubrió un hecho atroz allí ocurrido. El 25 de abril de 1940 se produjo el fusilamiento, en el patio del centro penitenciario, de 29 reclusos republicanos, a quienes se les atribuyó un supuesto intento de motín. Un acontecimiento olvidado y silenciado, pero que completa un trayecto repleto de misterio, enigma e historia.

Fuente: http://www.levante-emv.com

‘ALZIRA, AYER Y HOY’ PRENSA OBRERA ALZIREÑA

“Alzira, ayer y hoy” es una colección de crónicas publicadas en su día en el periódico “Las Provincias” en las que AURELIANO J. LAIRÓN PLA, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ALZIRA y archivero municipal nos acerca a la gente, raíces, historia y costumbrismo de nuestro pueblo.

Si LAIRÓN no hubiera tenido la inquietud y preocupación por recuperar ciertas historias y tradiciones, muchas de estas hubieran desaparecido poco a poco con la tradición oral.

Como bien dijo en su día la artista Elena Negueroles, “Leer, y en este caso escuchar, a Aureliano Lairón es lo más parecido a una larga y agradable sobremesa conversando con un amigo”.

Periódicamente, en el diario digital El Seis Doble, el propio autor irá desgranando esta Alzira de ayer y hoy.

PARA ESCUCHAR EL AUDIO PULSA EN LA FUENTE DE ESTA NOTICIA

Fuente: http://www.elseisdoble.com

RUTA CÀTARA VALENCIANA

Amb les intervencions de Lluís Fornés, José Luis Soler Foguet, Josep Gisbert i JESÚS HUGUET.

Un moment de l’acte. Fotografia de Dolors Jimeno

No és la primera vegada que Intersindical Cultura programa un acte sobre el moviment càtar. Fa un parell d’anys Jesús Huguet ens va il·lustrar amb una conferència, notícia de la qual podeu trobar en aquest enllaç.

Ahir l’objectiu, a banda de presentar la novel·la, era donar a conèixer el projecte de crear una ruta turística que divulgue aquest aspecte de la nostra història i mostre els camins ramaders que, en l’època medieval, servien de vies de comunicació per a persones, animals i idees. Ho explicà molt bé Josep Gisbert, director d’Estratègia Territorial Turística de l’Agència Valenciana de Turisme. El primer a interveindre va ser Lluís Fornés, doctor en Filologia Catalana, professor de Llengua i Cultura Occitanes per la Universitat Paul Valéry de Montpeller, creador i president de l’Associació Òc-València. Les seues paraules es reproduixen al final d’aquest text.

JESÚS HUGUET (CRONISTA OFICIAL DE LA POBLA LLARGA I PORTELL DE MORELLA), secretari del Consell Valencià de Cultura, ens va situar en el context polític de l’època i explicà com la gent càtara, sempre perseguida pel poder polític i per la Inquisició, va veure’s obligada a dispersar-se per tot el nostre territori a fi de no formar col·lectius nombrosos que pogueren atraure la repressió dels poderosos.

Josep Gisbert explicà com l’AVT s’esforça en crear alternatives al turisme de sol i platja i crea projectes culturals. Com a exemple la ruta càtara, de València a més enllà dels Pirineus. Destacà l’assessorament de les persones que l’acompanyaven a la taula.

Per últim, José Luis Soler, coautor i editor del llibre, amb l’ajut de la projecció de les imatges que havia preparat, ens contà molt bé la vida de Pere Mauri i del seu amic Balibaste, com es narra a la novel·la.

Presentació de la novel.la Pere Mauri, l’últim pastor càtar.

Intersindical cultural.

31/01/2018 Lluís Fornés

L’associació Òc-Valéncia va nàixer amb l’objectiu de reprendre les relacions amb el nostre marc històric i cultural tradicional que, al nostre entendre, s’estén des de Garait, al nord de Llemotges, a Guardamar, al sud d’Alacant. El nostre naixement va tindre lloc el mes de novembre de l’any 1988 a la Universitat de València, en l’organització de la setmana ‘Occitània, present i futur’, on van participar professors de distintes universitats occitanes, catalanes i valencianes. A partir de la nostra acta de naixement hem fet diverses activitats tendents a recuperar els lligams històrics amb tota la nostra àrea cultural natural, les Terres d’Oc, anomenada, des de la ciència lingüística actualment, ‘diasistema occitano-romànic’.  I ho vam fer perque els valencians som fills de la civilització trobadoresca. Com diu Martí de Riquer, “Las dos veces conocidas en que versificó Pere el Gran lo hizo en lengua provenzal, (…) lo cual hace que, con justicia, podamos darle el nombre de trovador y que literariamente debamos estudiarlo como vinculado a la poesía provenzal trovadoresca”

Des d’aquell 1988 a hui, com hem dit, hem organitzat diversos actes encaminats a enfortir aquells lligams transpirinencs: Vingudes a Valéncia dels organitzadors de la Universitat Occitana d’Estiu, de Nimes,  i del CAOC català,  l’organització anual de la Dictada Occitana cada darrer dissabte de gener, l’edició de la revista Paraula d’Oc, etc.

En Paraula d’Oc ja fa uns anys que vam donar notícia de l’existència de càtars en terres valencianes. Va ser al número 4, l’any 2001, treball que és com una mena de denúncia de la manca d’estudis sobre el catarisme en les universitats valencianes. L’Església dels, que ells s’anomenaven, Bons Òmes es va acabar en terres valencianes. Els darrers càtars van viure a la ciutat de Valéncia i sobretot a Sant Mateu i Morella on va residir l’últim perfecte càtar, Guillem Belibaste, que convivia amb la família Mauri: Pèire Mauri, Guilhemeta, Joan i d’altres fidèls de l’Església de l’Amor. A Belibaste, enganyat, se’l van endur a Occitània, on la santa Inquisició el va cremar. I ací s’acabà l’Església de l’Amor i la història del catarisme. En terres castellonenques, sí. Pero, és tan gran l’absència d’estudiosos valencians en els temes càtars que, fins i tot, una de les especialistes més prestigioses del tema, Anne Brenon, ignora que Belibaste va viure els darrers dies de la seua vida en terres valencianes, diu Brenon: “Guilhèm Belibaste anava a ser descobert per un agent doble a Morella, en Aragó (sic) on sobrevivia al si d’una petita comunitat occitana exiliada” BRENON, A. (1997:15-16). Una mostra ben eloqüent de la desídia dels que haurien d’estudiar el tema en les nostres universitats i publicar i participar en fòrums internacionals. I informar adequadament la resta d’especialistes. Pero, malauradament, no tenen ni el més mínim interés, cosa que ajuda, i molt, a engrandir el dèficit identitari que tenim         les valencianes actuals (i quan escric, ben conscientment, ‘valencianes’, vostés ja entenen que l’antecedent és ‘persones’.

Occitans a terres valencianes n’han vingut des de l’època de la reconquesta a pràcticament els nostres dies. I si el segle XIII tenim càtars acompanyant Jaume I, i el XIV, com hem vist, alberguem l’última església càtara en Morella i Sant Mateu, el segle XVII continuen venint occitans a repoblar terres valencianes, després de l’expulsió dels moriscos, com diu Joan Martinis, citant Antoine de Montchrestien: “Després que els moros hagen estat llançats de totes les províncies d’Espanya, ha entrat un gran nombre de gascons, bearnesos, auvernyats, llemosins, delfinesos, llenguadocians i provençals, que s’ocupen del conreu de les terres deixades en abandó. Pero, com n’han eixit més gran nombre de Valéncia i de Múrcia, parellament n’han entrat més”.

I, el segle XVIII,  a conseqüència del Tractat d’Utrech, també hi ha diverses famílies –moltes d’elles benestants i emprenedores- que van haver d’abandonar el nord de la Provença perque el rei de França va donar les seues terres més fèrtils a favor d’Itàlia. I emigren, i se situen a Valéncia ciutat, a la Safor i la Marina Alta, on encara viuen; són els Merle, Chabàs, Bordehore, Forrat, Gay, etc que van impulsar el comerç, sobretot de la pansa. La vinguda d’aquells provençals coincidix amb l’aparició, no només del comerç agrícola, sinó també, dels emblemàtics edificis anomenats –tan estranyament- riuraus, mot, fins ara, d’etimologia incerta, que no és més que l’adjectiu ‘rural’ substantivat i pronunciat a la manera provençal ‘rürau’; en provençau; los provençaus dison ‘rürau’, òc. Així de fàcil. Pero, l’etimologia de la paraula ‘riurau’ ni la de Mont-arroi, ni Mont-caud, ni La Pèira, etc es poden explicar sense tindre la referència lingüística i cultural global, des del nord de Llemotges al sud d’Alacant. Tampoc saben explicar, els nostres departaments de filologia catalana coses tan simples com que el valencianíssim mot ‘melic’ -en català llombrígol i en occità embonilh- és un gasconisme, o siga una paraula valencinogascona; que les formes modernes dels increments incoatius ‘patix’, ‘florix’, mentre el català oriental i el gascó guarda les clàssiques ‘pateix’, ‘floreix’, els valencians les fem com la resta dels occitans, en ‘is’; que, a diferència del valencià general que diu ‘hi havia’, ‘patia’, els castellonencs, d’aquelles comarques on es refugiaren els càtars, diuen ‘hi havie’, ‘patie’, com els gascons. I un etc llarguíssim.

I com la llengua és l’ànima dels pobles, si els que l’han d’explicar no ho fan correctament, és normal que el poble valencià no tinga clara la seua identitat ¿com l’ha de tindre si no li donen les referències exactes de la llengua que parla -estudiada globalment- i de la civilització trobadoresca, que va ser el bressol on va nàixer? “Qui perd els orígens…” no perd La identiat, pero sí que “perd identitat”, una bona part, que dificulta la comprensió social completa.

Pero, no només la cultura d’oc és ignorada en les nostres universitats, la llengua, també, com estem veient. Si acceptem que català i occità són “dues llengües bessones però diferents” -Com diuen alguns filòlegs, que no tots n’estem d’acord perque podem considerar que en el diasistema hi ha una llengua, dos, o sis, depén… Pero donem per bo que en són dos- ¿Com és que tots els filòlegs formats en les universitats valencianes són completament analfabets en la llengua bessona del nord?

Afortunadament, la societat valenciana es mou de forma natural, sense directrius castradores, i, de moment tenim riuraus provençals pel sud i càtars rebels pel nord, plantejant la batalla de la recerca científica combinada amb la cultura i les oportunitats turístiques que el món occitanovalencià oferix. I ara, en gener de 2018 -30 anys després d’aquella setmana ‘Occitània, present i futur’- els treballs que ens ajuden a posar en valor tots aquells referents culturals, i, especialment el món del catarisme, amb els ‘Camins dels Càtars’ de qué parlarà Josep Gisbert, i el pastor Peire Mauri, que centra la cita de hui, i explicaran Wilfried i José Luis,  reconforten immensament tots els components de l’associació Òc-Valéncia, que duiem tres dècades d’orfandat i ens trobem ja amb una gran família.

També és un plaer i un immens honor que el senyor Secretari del Consell Valencià de Cultura compartixca, tan la nostra taula com, les nostres inquietuds. Té la paraula en JESÚS HUGUET. Moltes gràcies.

Fuente:  https://ferransalacasasampere.blogspot.com

SEIS ECLESIÁSTICOS ERUDITOS VALENCIANOS

MIGUEL APARICI NAVARRO CRONISTA OFICIAL DE CORTES DE PALLÁS

Quien piense que lo que está ocurriendo ahora no es Historia, se equivoca. Algunos de los hechos que contemplamos, incluso cerca de nuestras ordinarias vidas, están llamados a ser enseñados en las aulas a los estudiantes en décadas venideras.

Incluso hay personajes cuya trayectoria vital merecerá un reconocimiento ‘a posteriori’ de sus vidas, de sus acciones y de sus elucubraciones. De entre ellos, sobresalen para mí los eruditos; quienes han dedicado su quehacer, más que a obrar, al estudio y la investigación y, posteriormente, a la divulgación pedagógica.

Citaré algunos de ellos: valencianos, eclesiásticos y vivos; es decir, aún actuantes entre nosotros y afrontables, por la calle, en los archivos o en las salas de conferencias, cualquier día de estos.

Vicente Cárcel Ortí. Don Vicente es el eclesiástico valenciano erudito actual que más lejos me queda, y no sólo porque ande tanto por el Vaticano sino porque mi cercanía a él ha sido -hasta el momento- estrictamente textual.

Lo cual no es óbice para el alto respeto en que le tengo, intelectualmente. Que se ha ganado en su voluminosa producción historicista valenciana; en particular la de su historia eclesiástica valentina.

Especialmente grato me ha resultado el estudio que hizo de la posición doctrinal española y valenciana (San Juan de Ribera) en el tema de la expulsión de los moriscos.

Alfonso Esponera Cerdá. De aspecto seráfico, el dominico padre Alfonso Esponera ha sido el paciente observador de muchas de mis explicaciones-guía del ex convento de Santo Domingo de Valencia (actual Capitanía General); al que él acudía con ciertas visitas de compromiso y me invitaba a que fuera mostrando y narrando hitos conventuales y partes constructivas y artísticas.

Con el padre Alfonso he tenido la suerte de mantener un cierto mayor contacto, no ya sólo a través de las lecturas de sus estudios sobre la figura de San Vicente y otros aspectos de la historia del convento, sino por la entrañable relación que a la Orden nos ata a quienes somos miembros del Capítulo de ‘Cavallers Jurats de Sant Vicent Ferrer’.

Miquel Navarro Sorní. En Miquel es, en mi opinión, el sacerdote investigador al que cubre de gloria el mero anuncio de su nombre. Que le viene, tal vez, de haber sido colegial del Real Colegio Seminario del Corpus Christi y de su, muy destacable, investigación acerca de los Borja (en especial, sobre Calixto III); en los archivos vaticanos. Y hoy es, también, capellán de la Orden de Malta en Valencia y, por ende, con vinculación a la Real Maestranza de Caballería. Del que me cupo el honor de presentar obra suya borgiana en una mesa de autores, durante un Congreso de Historia en la Universidad Católica.

Vicente Pons Alós. Conocí a don Vicente en los años 80. Le vi, por primera vez, entre los legajos del archivo parroquial de la arciprestal de Ayora; salvados -milagrosamente- de la destrucción durante nuestra Guerra Civil. Estaba organizando sus fondos (desde el siglo XVI) y de allí salió una pequeña e interesante guía, que un día me regaló.

Luego, ya lo volví a relocalizar en la Facultad de Geografía e Historia, como profesor; experto medievalista y, en particular, en técnicas Historiográficas. Lo hallé de nuevo en el Consell Tècnic d’Heràldica, cuando el Ayuntamiento de Cortes de Pallás me pidió que diseñara y defendiera el nuevo escudo para el municipio.

Finalmente, tras los años en que el Archivo y Biblioteca de la Catedral han estado ‘cerrados por reformas’, con su apertura el Arzobispo García-Gascó tuvo el acierto de nombrarlo director. Por lo que hoy, como Canónigo Archivero, está realizando una encomiable labor; propia y de apoyo a los investigadores.

Andrés de Sales Ferri Chulio. Pese a que su nombre me sonaba mucho, por el ‘de Sales’, no le vi de frente hasta la Asamblea de los Cronistas Oficiales en Orihuela (2006). Como la jornada trataba sobre ‘Los patronazgos marianos en el Reino de Valencia’, él no podía no estar presente.

Posteriormente, me fui enterando de su amplia y laboriosa actividad en pro del Archivo de Religiosidad Popular del Arzobispado; que tanto material tiene recopilado y salvaguardado. Después he ido descubriendo la cantidad de sus estudios monográficos, por pueblos y temáticas, y las recopilaciones hechas sobre el material de imaginería, tallas y cuadros, destruidos en las quemas de las iglesias valencianas.

Jaime Sancho Andreu. A don Jaime puede decirse que lo he tenido siempre a la vista; porque no hay reportaje, escrito o televisivo, en el que no aparezca si se trata de patrimonio religioso valenciano. Con sus amplísimos conocimientos del Arte de nuestra Archidiócesis; de lo que, como Canónigo Conservador, es responsable.

Pero lo que de él me admira es la tutela que ostenta sobre el inapreciable y no suficientemente divulgado, ni aún visitado, Museo Mariano (MUMA); con su excelente colección devocional de la Virgen de los Desamparados.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA POESÍA DE OCTUBRE

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELL0

Me gusta especialmente en estío el agua cebada, que une a su excelente sabor, remembranzas entrañables de luengo calendario, que la convierten en un refresco no solo grato al paladar, sino al instinto y al sentimiento. El miércoles degustaba un vaso en compañía del buen amigo y admirado escritor (ahora también pintor de elogiables recursos y perspicaz magín) Toni Albalat en una horchatería sita frente al carismático instituto Francisco Ribalta, cuando se nos acercó un apreciado compañero en las aulas del centenario centro, que no era otro que Ramón Córdoba, quien nos hizo entrega de un ejemplar, recién editado, del que es autor, sobre los poemas ganadores de los premios Octubre en el último tercio del siglo XX, que como es sabido son de los más prestigiosos que se otorgan en lengua catalana.

La obra me pareció oportuna, interesante y relevante por el tema abordado y sobre todo muy bien concebida, dado el análisis escrupuloso, perspicaz, intuitivo y personal que cuaja de las obras galardonadas. Córdoba lleva a cabo, en los preliminares, un estudio histórico de cuanto supone la lírica en el País Valenciano y del papel de los premios literarios en la potenciación de la literatura vernácula y muy en particular en el significativo papel que aportaron los «Octubre» de Edicions Tres i Quatre en sus modalidades de ensayo, periodismo, narrativa y poesía. Daba la casualidad de que mi contertulio Antoni Albalat había sido uno de los ganadores y ello incrementaba la ilusión y la oportunidad de la entrega. Agua cebada, amistad y la mejor literatura de nuestra tierra. Mejor imposible.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

¡FALLECE PERTEJO!

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Parece que fue ayer cuando se fue un hombre ligado a varias generaciones de eldenses. Un hombre del que quizás los más jóvenes no hayan odio ni hablar, pero que sin duda dejó una huella social muy importante. Se fue de entre nosotros para habitar en el Olimpo de los Eldenses Ilustres. Estas líneas van por usted, don José, para que pueda gozar de la Eternidad, mientras le sigamos recordando.

Hoy hace 28 años nos dejó uno de esos hombres que marcaron profundamente la Elda de las décadas centrales del siglo XX. Su profesionalidad, su humanidad, su carisma hicieron de él todo un icono eldense de la época: don José Pertejo Seseña.

De origen zamorano, médico de vocación y de profesión, se afincó en nuestra ciudad poco después de finalizar la guerra civil, consagrando su vida profesional al servicio de Elda y de los eldenses. Quienes lo conocieron manifiestan su preclara vocación y recta conducta, siempre al servicio de la medicina y de sus pacientes.

De carácter y rostro serio era, según los que le conocieron, de trato sencillo y afable, sabiéndose ganar la simpatía y el cariño de sus pacientes, lo que hacía que su consulta siempre estuviera llena. Su humanidad, su experiencia y sus grandes conocimientos hicieron que fuera uno de los médicos más valorados no solo de Elda, sino de toda la comarca. Gentes de diferentes poblaciones acudían a su consulta en la entonces calle General Moscardó, 29 (actual calle Pi y Margall).

Implicación profesional que fue pareja a su implicación social en la Elda de las décadas centrales del siglo XX, siendo fundador y alma de la Sociedad Médico-Quirúrgica Eldense; así como recordar su implicación con la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Elda y su apoyo constante a diversas actividades culturales.

Falleció a los 81 años en Valencia, un viernes 23 de agosto de 1991. Al día siguiente, su cuerpo fue trasladado a Elda, donde en la iglesia de la Inmaculada le fue oficiada su misa funeral ante una gran multitud de personas que acudieron a dar su último adiós a su médico y a una gran persona, demostrando así el aprecio y consideración que supo ganarse de los eldenses.

Tras la misa, el féretro fue conducido al cementerio de Monóvar, donde recibió sepultura en el panteón familiar junto a su esposa, fallecida algunos años antes.

José Pertejo fue uno de esos tantos eldenses de adopción, cuya labor le hace merecedor ya no de la tan manida calle que perpetúe su nombre entre nosotros, pero sí al menos del reconocimiento, aunque sea a título póstumo, de Hijo Adoptivo de Elda.

Fuente: https://www.valledeelda.com

ACTORES Y AUTORES

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

La semana pasada, con harto dolor, asistí al tanatorio a dar el pésame a los familiares de Rafael Lloret. Era lógico que me encontrase con numerosos amigos comunes que sentimos profundamente la ausencia de un ser bueno, desprendido, afectuoso y siempre risueño. Entre muchas frases que escuché en su homenaje, hubo una que me llamó poderosamente la atención por la filosofía que en ella se encerraba. La pronunció, mientras nos fundíamos en un abrazo, Valeriano Barberá, en referencia a las obras del costumbrismo castellonense de las que su padre fue autor y que tantas veces Rafael había llevado a la escena, con inimitable gracia: «El autor muere cuando mueren sus intérpretes», dijo. «Nuestro Castelló se nos va». Razón tenía. Al día siguiente, en el desarrollo de las exequias fúnebres, coincidí al lado de Joan Prades el Xato, otro de los grandes actores locales que dieron cabal vida a Sento, el protagonista de El meu raval.

Hoy me acuerdo de autores muy grandes como Benavente, Valle, Buero, Pemán, los Quintero… y tal vez el mejor de todos, el único que aún ve representados algunos de sus dramas: Lorca. Murieron aquellos que en la escena dieron vida a sus personajes: Enrique Borrás, Ricardo Calvo, Rafael Rivelles, Mariano Asquerino, Pepe Isbert, Leocadia Alba, Margarita Xirgu, María Guerrero, Rosario Pino… y abandonaron los escenarios las obras que sus autores escribieron y que en su momento tuvieron un éxito de clamor. La ascendente espiral de la evolución es el auténtico poder del designio existencial, nos guste o no. A los viejos ya casi se nos prohíbe ser románticos. Es lo que hay.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

CANÓNIGOS ORIOLANOS

ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Hace unos días nos dejaba un buen amigo de toda la vida. Me refiero al canónigo de la catedral de Orihuela, Antonio Pamies Andreu con el que siempre tuve, al igual que con su hermano Manolo, una entrañable relación, desde aquellos años de la niñez en los veranos de Torrevieja. En los momentos que supe la noticia, me pasó por mi memoria las muchas coincidencias con él y en los lugares que habían sido. Primero en la tierra de la sal; después como seminarista cuando asistíamos a los conciertos que organizaba la Caja de Ahorros de Ntra. Sra. de Monserrate; a continuación en sus destinos como párroco en Pilar de la Horadada, con el que colaboré proyectando la instalación eléctrica de la nueva iglesia, en Santa Pola cuando me desplazaba a impartir cursos; en Orihuela, en muchas ocasiones, desde su nombramiento como canónigo el 10 de julio de 2007, y ostentando la representación del Cabildo Catedral en algunos actos del día de San Antón. Para mí, Antonio fue un buen hombre y un mejor sacerdote.

Al enterarme de su fallecimiento recordé a otros canónigos de aquel Cabildo de los años cincuenta con los que tuve más o menos relación. Y me vino a mi mente, el que era deán entonces, José Sanfelíu Giner, que había sido nombrado en 1952, y que cinco años después desempeñaba entre otros los oficios de canciller secretario de la Curia Diocesana, desde 1947, profesor y rector de Honor del Seminario Mayor. Mi relación con él se redujo a ayudarle alguna misa en la catedral. Recuerdo que vivía en la Corredera y que asistí a su multitudinario entierro.

También fui monaguillo con monseñor Joaquín Espinosa Cayuelas, prelado doméstico de Su Santidad, que había sido nombrado en 1947 y que diez años después, ya jubilado, era visitador general de religiosas. Recuerdo que al terminar la misa, me daban como salario una peseta de las de entonces.

Era frecuente, todas las tardes encontrarnos por las calles de Orihuela dando la vuelta a los puentes o por los Andenes, a Jesús Mª Imaz Urcola y al arcediano Modesto Díaz Zudaire. El primero accedió a la canonjía en 1947 y el segundo, en 1953. Cuatro años después, además de otras obligaciones lo encontramos como fiscal y defensor del vínculo del Tribunal Eclesiástico. A don Jesús lo tuve como profesor de Filosofía en sexto de Bachillerato en el Colegio Santo Domingo. Su presencia por Orihuela en «vespa» era frecuente e insólito. Con los años ocupó el decanato del Cabildo Catedral, y en él siempre vi a un hombre liberal en todos los sentidos. El segundo, don Modesto, en el citado Tribunal, en 1957, era provisor o juez eclesiástico, y lo traté muchos años como hermano mayor de la Cofradía Ecce Homo.

Dentro de la incorporación de canónigos en 1947, también localizamos a Juan Martínez García, vicerrector del Seminario Conciliar, al que saludábamos siempre cuando junto con mi padre y mi madre ascendíamos hasta el Seminario para llevar a cabo la vacunación contra la peste aviar de las dos mil gallinas que había en su granja. Al terminar nos obsequiaban con una limonada y unos rollos salidos de la manos de las carmelitas, al frente de las cuales estaba la madre Micaela.

También de los años cuarenta, concretamente nombrado en 1948, el canónigo oriolano Monserrate Abad Huertas, muy amigo de mi padre. Parece que lo estoy viendo visitando todos los veranos a las familias oriolanas por las calles próximas a la entonces ermita del Sagrado Corazón de Torrevieja. Así como en el Archivo Catedral cuando desempeñó el oficio de canónigo archivero.

Entre estos canónigos, también encontramos al magistral Salvador Ivars Devesa que fue nombrado en 1951, y con la distinción como «canónigo de Honor», el sabio José Andreu Rubio, al que lo tuve como miembro de tribunal de la Reválida de Cuarto de Bachiller en Alicante.

Los de aquella promoción tuvimos la fortuna de que los dos vocales estaban relacionados con Orihuela (el otro fue al catedrático Francisco Morote Chapa, casado con una oriolana). Estoy seguro que debieron echarnos una mano a alguno. A mí, entre ellos.

Quede todo lo anterior como un recuerdo, y en memoria de mi amigo Antonio Pamies Andreu.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com