Mutxamel acoge hoy un acto muy especial sobre el germen de
su vida cultural. Se trata de la conmemoración del 50 aniversario de la
creación del Club d’Amics de la Unesco de Mutxamel, con la que antiguos
integrantes de esta entidad explicarán lo que supuso su fundación para el
municipio y su entorno, y poner así en valor la labor cultural y social que llevó
a cabo entre 1969 y 1973.
El acto tendrá lugar esta tarde a las 19.30 horas en el
Centro Social José Bernabeu Alberola y, según cuenta la CRONISTA OFICIAL DE MUTXAMEL, ASSUMPCIÓ BROTONS, una de las
fundadoras del club, «queremos transmitir la entrega, generosidad e ilusión que
representó su creación». Para ello la comisión organizadora de la
conmemoración, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Mutxamel,
realizará una presentación para explicar lo que fue la entidad, como era en
1969 Mutxamel y lo que pasaba entonces en el mundo.
Han estado trabajando para recuperar grabaciones de
actuaciones que se realizaron entonces y otro material gráfico, e intervendrán
los dos presidentes que quedan vivos de la organización, Guillermo Bernabeu y
Francisco Esteve Antón.
La entidad nació en 1969 como subsede del club de Alicante
de amigos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura, hasta que el Gobierno Civil ordenó el cese de la
actividad para las subsedes en 1973. Para dar a conocer toda aquella labor
también se ha creado una web, www.amicsdelaunescomutxamel.com, en la que se
pretende ir volcando todo lo que se realizó en aquellos cuatro años.
El IX Congreso de Historia Comarcal dedicado a la Población
y despoblación. Apuesta por el paisanaje se ha celebrado del 15 al 17 de
noviembre en Requena, Camporrobles y Jaraguas. Se han tratado puntos muy variados
al respecto y la asistencia de público a sus diferentes sesiones ha sido
masiva.
La primera sesión, realizada en Requena, se ha dedicado a La
ayuda de la historia. La inauguración ha corrido a cargo de Mario Sánchez
González, alcalde-presidente de Requena, y FERMÍN
PARDO PARDO (CRONISTA OFICIAL DE REQUENA), presidente del Centro de
Estudios Requenenses. Andreu Ginés desgranó en Estudio y catalogación de
pueblos abandonados: un proyecto colaborativo un interesante proyecto para
conocer el patrimonio afectado por la despoblación. Ignacio Latorre Zacarés en
Gitanos en Requena: una aproximación histórica nos acercó a las peculiaridades
de unas gentes “muy nuestras”. La comparación para entender los
orígenes de los problemas de despoblación fue tratada por Víctor Manuel Galán
en ¿Predestinadas a la despoblación? Requena-Soria, en una diagonal de la
España vaciada. Juan Carlos Pérez García en Frontera, geografía y despoblación.
Antecedentes históricos de los procesos actuales habló de la importancia del fenómeno
sobre la pérdida de población. Jaime Martínez Ruiz y Carlos Javier Gómez en
Repoblación y despoblación en un espacio de frontera: el caso de Sinarcas
(1304-2019) acercaron a una trayectoria amplia de una localidad y Vicente
Martínez Castillblanques en Los orígenes de las aldeas de Cortes de Pallás a la
de un territorio comarcal más amplio.
La segunda sesión, realizada en Camporrobles, se estructuró en dos sesiones, una de mañana y otra de tarde. Fue inaugurada por María Inmaculada Alemany Latorre, alcaldesa de Camporrobles, Gabriel Mata González, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Camporrobles y presidente de la Mancomunidad Tierra del Vino y FERMÍN PARDO PARDO(Cronista Oficial de Requena) , presidente del CER. La matinal se dedicó a Entender el territorio. Juan Piqueras El impacto del despoblamiento en el paisaje aportó una completa información de datos que nos permiten apreciar la gravedad del problema. Gerardo Gómez Ruiz en La demografía de Camporrobles: de granja (1564) a aldea con aspiraciones de villazgo en el Antiguo Régimen introdujo a los asistentes en los orígenes de la localidad. Francisco Arroyo Martínez en El envejecimiento de la población comarcal al final del siglo XX analizó tan preocupante fenómeno. Rafael Pérez Vigo en Incidencia de la despoblación en la desaparición del folklore resaltó el valor de las tradiciones y la necesidad de ser conservadas y recuperadas. Sobre los problemas de la viticultura y su impacto disertaron María Ángeles Novella y Yolanda Hernández Soriano- La vid, ¿población o despoblación?
La sesión de la tarde se centró en La forma de estructurar
el territorio. Fermín Pardo en Población y despoblación en la partida de
Hortunas desde el siglo XVI desgranó cómo fue apareciendo y desarrollándose tal
localidad. Sobre las implicaciones de la despoblación trató José Rafael Ponce
Iranzo- Reflexión territorial y demográfica de la meseta de Utiel-Requena.
Carlos Javier Gómez en La población diseminada de Utiel: Colonización y
despoblación de un municipio fue elocuente sobre la vitalidad de Utiel, así como
de su riqueza urbana, Vicente García en Evolución de la toponimia de Utiel
según el plano de 1927. Tomás Pedraz llamó la atención sobre el gran valor de
la cultura en El patrimonio cultural como freno a la despoblación.
En la tercera sesión, desarrollada en Jaraguas, se habló de
Políticas para dignificar el territorio. La inauguración corrió a cargo de Luis
Francisco López Yeves, alcalde de Venta del Moro; Noelia Martínez Crespo,
alcaldesa pedánea de Jaraguas y FERMÍN
PARDO PARDO, presidente del CER. Luis Francisco López Yeves en La
preservación de los servicios públicos en nuestro medio ofreció valiosas
propuestas de solución, muy enriquecedoras. Alfonso García Rodríguez en
Migraciones, educación y despoblamiento en el término de Requena (1750-2018) llamó
la atención sobre el valor de la escuela en el mundo rural y sobre su
percepción Diego García Monteagudo en La despoblación en Requena y sus aldeas:
la visión de la población escolar. Jennifer Torres Padilla y Carlos Javier
Gómez en La despoblación como preludio al etnocidio cultural: la Albosa Baja y
sus fiestas trataron sobre el drama de la desaparición del patrimonio cultural.
Carlos Martínez Martínez y FERNANDO MOYA
MUÑOZ (CRONISTA OFICIAL DE FUENTERROBLES) en La ribera del Cabriel y la
dehesa de Fuencaliente se acercaron al fenómeno de la desaparición absoluta que
comportó la inundación de aldeas por el embalse de Contreras. Víctor Hernández
Ochando en Despoblación y comercio: cambios en el tejido terciario de Requena
alertó sobre la pérdida del comercio de proximidad y de la importancia del
patrimonio forestal sobre la población disertó Javier González Segura en El
patrimonio arbóreo requenense: pasado, presente y futuro de nuestros olmos y
olmedas.
En suma, un Congreso muy completo que ha permitido llegar a
importantes conclusiones, que no dejarán indiferentes a nadie y que ya han sido
publicadas y pueden consultarse en ESTE ENLACE.
El pròxim divendres 13 de desenbre a les 19,30 hores de la
vesprada a la Casa de Cultura d’Alzira es presentará el tercer volum de l’obra:
“ALZIRA. AVINGUDES, PLACES I CARRERS ( DE LA R A LA X)” de Rubén Pastor i AURELIANO J. LAIRÓN (CRONISTA OFICIAL
D’ALZIRA)
El pasado domingo los vecinos de mi barrio, el final de la
calle Enmedio, celebraron la fiesta de la Inmaculada Concepción, cuya
advocación nominaba la entrada Norte de esta céntrica vía: «El portal de la
Purísima».
Esta devoción comenzó a manifestarse en Castelló desde el
inicio del Renacimiento. De ello es prueba la imagen relicario que guarece la
diminuta imagen de la Mare de Deu Lledó y que sustituyó al ostensorio de plata,
que la resguardaba, documentado en el siglo XV.
Como decimos, es a mediados de la centuria siguiente cuando
se ubica la minúscula figurita de alabastro en una pequeña hornacina, abierta
en el pecho de una escultura de la Virgen María orante, en una referencia a la
Purísima, tal y como la concibiera por ejemplo Juan de Juanes en sus pinturas.
Esta escultura, atenta a tan precisa iconografía, está documentada en 1546 por
el Dr. Sánchez Gozalbo y por mossén Francés Camús (tal vez en una segunda
pieza) en 1563 y no hace sino observar la prescripción del Papa Sixto IV que,
desde 1483, había extendido la fiesta de la Concepción Inmaculada de María a la
Iglesia de Occidente.
Esta disposición se exteriorizó mucho en la plástica, sobre
todo a partir de los dictámenes del concilio de Trento, y alcanzaría su culmen
en la pintura y escultura del Barroco español y, desde luego, también en la
devoción de nuestros paisanos.
El tercer Congreso de Patrimonio Histórico-Cultural del
Vinalopó se celebra del 15 al 17 de noviembre en el Museo del Calzado de Elda,
dedicado al “Comercio y Comunicaciones en el Corredor del Vinalopó”.
De aquí que este congreso lo abra el comisionado del Gobierno para el Corredor
Mediterráneo, Josep Vicent Boira, experto que hablará del “Proyecto
Corredor del mediterráneo a su paso por Alicante y el Vinalopó”, un asunto
que marcará el futuro de esta provincia, ha destacado el edil de Patrimonio,
Amado Navalón.
Por su parte, el coordinador del congreso, Juan Carlos
Márquez, ha explicado que contarán con expertos de reconocido prestigio, como
Armando Ortuño de la Universidad de Alicante. Se trata de la persona que mejor
conoce el mundo del ferrocarril y por la tarde hablará de la infraestructura de
transporte y desarrollo socioeconómico en el Vinalopó, su pasado y futuro.
También esa tarde habrá tres comunicaciones una del CRONISTA OFICIAL DE ELDA, GABRIEL SEGURA, sobre el ferrocarril,
seguida de la intervención de Olga Grao y Miguel Valero acerca de la
arquitectura de las estaciones de ferrocarril en la zona.
En la jornada del sábado 16, Jaime Molina tratará el
crecimiento económico desde la antigüedad y Juan Francisco Álvarez hará una
aproximación a la arqueológica de una ciudad portuaria, mientras que David
Igual se centrará en los mercados medievales y Leonardo Soler en los procesos
de comercialización del Vinalopó. También se tratará ese día el comercio del
vino y Miguel Ángel Guill se referirá a un personaje como fue Antonio Pérez
Sirvent y la influencia norteamericana en la industria del calzado en España. La
jornada la cerrarán Gonzalo Martínez, Samuel Martínez y Rosario Navarón con la
conferencia titulada “Del mercado medieval a las fiestas del
Medievo”.
El domingo 17 se hará una salida a la estación de
ferrocarril Elda-Petrer, y a la atalaya de la Torreta, con salida desde la
parada de autobús de la FICIA.
La directora de la SUE, Charo Navalón, explicó que la
participación es gratuita a través de la Concejalía de Patrimonio, y para las
personas que quieran obtener una certificación académica el precio será de 15
euros, con inscripciones en la SUE.
Calle del casco antiguo de Xixona, la localidad más pequeña de la provincia con título de ciudad. PILAR CORTÉS
Municipios con honores. El término «ciudad» se asocia de forma habitual a grandes núcleos urbanos, pero hay localidades que tienen esta distinción de manera oficial. La posesión de este título no está ligada a la población actual, sino a su importancia en épocas pasadas o a algún avatar muy concreto de su historia. Catorce municipios de la provincia tienen esta categoría, que supone un motivo de orgullo para sus vecinos.
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua
define la palabra ciudad en primer término como «Conjunto de edificios y
calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica
por lo común a actividades no agrícolas», y en segundo como «Lo urbano, en
oposición a lo rural». Hay, sin embargo, otra definición que puede contradecir
las anteriores: «Título de algunas poblaciones que gozaban de mayores
preeminencias que las villas». Y es que para tener este rango no es necesario
que se haya llegado a una cifra concreta de población, y sí es posible que la
agricultura tenga un peso destacado en la economía local. Hay ciudades que lo
son porque, sencillamente, algún episodio de su historia las hizo ser
distinguidas con tal consideración.
En la provincia de Alicante son 14 los municipios con la
categoría de ciudad. Entre ellas están la capital y localidades importantes
como Elche, Alcoy, Orihuela, Torrevieja, Elda, Dénia, Villena, La Vila Joiosa y
Novelda. Sin embargo, Benidorm y San Vicente del Raspeig son villas, al igual
que la mayor parte de las poblaciones medias. Y, entre éstas, algunas ni
siquiera tienen este rango, sino que son «lugares», como ocurre con El
Campello. Por el contrario, Xixona y Castalla son ciudades pese a estar por
debajo de los 10.000 habitantes, al igual que Monóvar y Callosa de Segura, que
tampoco alcanzan los 20.000.
La concesión del título de ciudad a una población era una
gracia real que reconocía su importancia estratégica o económica, o bien algún
comportamiento por parte de sus habitantes considerado heroico. Con el tiempo
evolucionó más a una cuestión honorífica, y a día de hoy tiene un carácter
plenamente simbólico. Eso sí, el hecho de poder definirse públicamente como
«ciudad» supone en general motivo de orgullo local.
La ciudad más pequeña de la provincia es también una de las
más antiguas. Felipe V concedió esta distinción a Xixona en 1708, en
reconocimiento a su lealtad en la Guerra de Sucesión, al tiempo que abolía los
fueros del Reino de Valencia. Además, tal y como señala el CRONISTA OFICIAL DE XIXONA, BERNARDO GARRIGÓS, le dio los títulos
de Muy Leal y Fidelísima, la erigió como cabeza de corregimiento, le otorgó la
custodia y defensa del castillo de Santa Bárbara de Alicante y dio a sus
vecinos licencia para llevar armas, entre otras prebendas. «Ahora se ha perdido
la importancia que antes implicaba esto, pero entonces debía impresionar
mucho».
Otro de los privilegios concedidos a Xixona fue la donación
del castillo a la población, «pero no se reconstruyó, que era lo que se pedía»,
añade GARRIGÓS. Algo similar a lo
que ocurrió con la reconstrucción de La Torre de les Maçanes, pueblo entonces
bajo su jurisdicción y que había quedado asolado durante la guerra: se dio a
Xixona la facultad para reedificar la población, pero no se ordenó que la
costearan Alcoy y Penàguila como represalia de guerra, como se había demandado.
Con todo, el cronista destaca la relevancia que alcanzó Xixona, un tanto
diluida en la actualidad con la pérdida de población. «A muchos le suena raro
que seamos una ciudad», comenta.
Pujanza y visitas reales
La concesión del título de ciudad a Castalla también
responde a motivos bélicos, aunque con mucho retraso. La población fue
escenario de dos batallas durante la Guerra de la Independencia, en 1812 y
1813, «las únicas que se produjeron en esta zona», señala Juan Francisco Mira,
miembro del Centre d’Estudis Castelluts, grupo de investigación local. Desde
entonces, los prohombres de la villa demandaron alguna compensación, que no llegaría
nada menos que hasta 1890, en la regencia de María Cristina de
Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII. «Debió mediar la influencia de
personas con peso social», señala Mira.
Una placa en el Ayuntamiento recuerda la concesión a
Castalla del título de ciudad, denominación que luce en el escudo local, junto
con los títulos de Muy Noble, Fiel y Leal, otorgados en este caso por Felipe V
también como signo de fidelidad. El hecho de ser ciudad no se utiliza a día de
hoy como reclamo turístico en sí mismo, aunque entre los vecinos de la capital
histórica de la Foia la distinción adquiere mucha relevancia porque denota una
notable importancia en el pasado.
A partir de mediados del siglo XIX, y con la excepción de
este caso de Castalla, la elevación de un municipio a la categoría de ciudad
obedeció siempre a motivos económicos y demográficos. La «Gaceta de Madrid»,
antecesora del Boletín Oficial del Estado (BOE), resaltó por ejemplo las
excelencias industriales y culturales de Alcoy y Elche al publicar la concesión
de sus respectivos títulos, en 1845 y 1871. Ocurrió lo mismo con Monóvar, ya en
1900: el texto, muy breve, justifica la decisión «teniendo en cuenta su aumento
de población e importancia agrícola e industrial». Con 10.000 habitantes, era
entonces la principal localidad de la actual comarca del Vinalopó Medio y
cabecera de partido judicial.
El CRONISTA OFICIAL
MONOVERO, MARCIAL POVEDA, incide en que los albores del siglo XX fueron «un
momento de gran pujanza económica», sobre todo gracias al cultivo de la vid y
la producción vinícola, pero también con el auge de las industrias del calzado
y el mármol, a la que se sumaría poco después la del jabón. Era además un
momento álgido para toda la comarca, puesto que Novelda y Elda también fueron
proclamadas ciudades en 1901 y 1904, respectivamente, por los mismos argumentos
que Monóvar.
Casi 120 años después de adquirir esta máxima categoría,
Monóvar apenas tiene 2.000 habitantes más. Con una cierta desazón aunque sin
perder el sentido del humor, POVEDA
se pregunta «qué ha pasado para que nos hayamos estancado» desde mediados del
siglo XX. El título de ciudad también aparece reseñado en el escudo local; no
obstante, aunque en la población es conocido este rango, el cronista cuenta que
en la vida cotidiana tiende a olvidarse porque «lo habitual es que los de aquí
nos refiramos a ‘el pueblo’, pero somos una ciudad y es muy importante que se
nos reconozca como tal».
Las localidades del Vinalopó Medio no recibieron una visita
real, pero sí fue ése el caso de La Vila Joiosa, a donde acudió Alfonso XIII el
13 de febrero de 1911 para poner la primera piedra de lo que luego sería el
Trenet de la Marina. La localidad preparó de manera concienzuda unos grandes
fastos para este acontecimiento, tal y como explica el archivero municipal,
Albert Alcaraz, en un artículo publicado en 2010: las calles se engalanaron y
se sirvió una comida de lujo para la época. El monarca reconoció el agasajo
apenas dos meses después: en abril, la «Gaceta de Madrid» publicaba la
designación del municipio como ciudad. En 2011 se conmemoró el centenario con
actividades a lo largo de todo un año, como conferencias, exposiciones y la
edición de un libro.
Pero si para La Vila el título de ciudad fue un logro, para
Callosa de Segura puede calificarse de hazaña. No estaba previsto que Alfonso
XIII visitara la localidad el 4 de abril de 1925, pero sabiendo que iba a pasar
por allí camino de Alicante tras una visita al campo de Orihuela -la carretera
general atravesaba el casco urbano-, se preparó un recibimiento que hizo parar
a la comitiva real. El monarca fue obsequiado con unas botas de cáñamo -para
que las utilizara cuando fuera a cazar- e invitado a entrar en la iglesia de
San Martín. Apenas estuvo unos minutos en el municipio y de forma improvisada,
pero siete meses después, el 7 de noviembre de 1925, Callosa fue elevada a
ciudad.
En el texto se reconoce «el gran desarrollo de su
agricultura, industria y comercio, su acendrado patriotismo y constante
adhesión a la Monarquía». El CRONISTA
OFICIAL CALLOSINO (CALLOSA DE SEGURA), MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, señala que
«se quería dar una imagen moderna» en un momento de prosperidad económica, «y
que el título de ciudad la ofrecía». A día de hoy, destaca, es algo «muy
asumido» para la población, que refleja «una época de esplendor» en la que se
edificaron instalaciones como el mercado de abastos o el matadero.
Por: AURELIANO J.
LAIRÓN PLA, CRONISTA OFICIAL D’ALZIRA–
Crónica nº 110 leída por el propio autor
“Alzira, ayer y hoy” es una colección de crónicas publicadas
en su día en el periódico “Las Provincias” en las que Aureliano J. Lairón Pla,
cronista oficial de la ciudad de Alzira y archivero municipal nos acerca a la
gente, raíces, historia y costumbrismo de nuestro pueblo.
Si Lairón no hubiera tenido la inquietud y preocupación por
recuperar ciertas historias y tradiciones, muchas de estas hubieran
desaparecido poco a poco con la tradición oral.
Como bien dijo en su día la artista Elena Negueroles, “Leer,
y en este caso escuchar, a Aureliano Lairón es lo más parecido a una larga y
agradable sobremesa conversando con un amigo”.
Periódicamente, en el diario digital El Seis Doble, el
propio autor irá desgranando esta Alzira de ayer y hoy.
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FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA
Dentro de la historia de Torrevieja apenas se ha prestado
atención a las cofradías o asociaciones religiosas. La importancia de las
mismas, como vehículo para la participación del seglar en el complejo mundo
eclesiástico, merece una mayor profundización en su conocimiento.
La variedad de matices que las acompañan facilitan un mayor
acercamiento al hombre, en su manera de sentir y de vivir en los comienzos de
Torrevieja, como población y como villa, en la que la lucha por el poder
económico y social estaba presente, no dejando de perder privilegios, ni
influencia espiritual, social, económica y cultural, sobre todo a lo largo del
siglo XIX y comienzos del XX, circunstancias en las que el poder civil buscaba
el control y entrar en la fiscalización sobre las propiedades eclesiásticas,
situación que no llegó a darse en la población ya que administrada en sus
primeros años por la Corona propietaria de las salinas, dándose situaciones en
que al clero le preocupaba la exclusividad de las fuentes de ingresos
económicos.
Las cofradías como asociaciones de fieles con fines
religiosos facilitaron la participación de éstos en la Iglesia. Con lo que se
nos pone de manifiesto la posibilidad del estudio de las relaciones entre ellos
y los eclesiásticos, sobre todo con la parroquia de la Inmaculada Concepción,
al no existir en aquella época otros estamentos u órdenes.
Entre sus aspectos en referencia a Torrevieja, enmarcando
este modelo de asociación dentro de la Iglesia, bajo su autoridad y con fines
diversos, predominan fundamentalmente los piadosos, en los que para su
comprensión y evolución recomiendo la lectura del libro «Tres cofradías de
Torrevieja. El Santísimo, el Rosario y Las Ánimas», obra del erudito amante de
todo lo de esta tierra, José Antonio Linage Conde, cronista oficial de Sepúlveda:
la cofradía del Santísimo, que tuvo su existencia en Torrevieja entre los años
1791 y 1919; la Archicofradía del Rosario, entre 1795 y 1933; y la cofradía de
las Benditas Almas, entre 1813 y 1873. Las tres cofradías formadas en los
albores del siglo XVIII y principios del XIX, en Torrevieja, un municipio
enclavado en el sureste español, que en aquellos años trazaba las primeras
líneas de su historia con la construcción de sus primeros hogares, la llegada
de sus primeros vecinos y la fundación de sus primeras sociedades místicas.
Es en la segunda mitad del XIX cuando se forma la cofradía
de la Inmaculada Concepción, fundada en la villa de Torrevieja y aprobada por
Pedro María Cubero López de Padilla, obispo de la diócesis de Orihuela, por
decreto de 15 de marzo de 1864, año en fueron impresas sus cédulas de admisión
en la imprenta oriolana de Antonio Payá; y en la que se lee:
«Los abajo firmantes admitimos en esta cofradía la
Inmaculada Concepción a [?] [?] [?], para ser participantes de todas las gracias,
bienes y ventajas espirituales, en la Madre de Dios concede a sus devotos.
Y para ser participe de las buenas obras de los demás
Cofrades, quiero ser admitido para obsequiaros y transmitir vuestra devoción á
quien pueda; y para ello se omitiré medio en cuanto me sea posible.
En vista de ello aboné la cantidad de ocho reales por
admisión y cuatro por cada año, para poder solemnizar vuestras festividades, según
lo previene el Reglamento.
Torrevieja [?] de [?] de 186[?]
[Lo firman]
El Presidente, Francisco Sarrió, cura
Mayordomo 1º, Mariano Talavera
Secretario, Josef García López»
Le siguen en letra impresa las «Oraciones que han de rezar
los cofrades de la Purísima Concepción de la villa de Torrevieja, según los
estatutos de la Cofradía».
Los rezos consistían en: Una oración para el día en que se
inscribían los cofrades; una súplica diaria; una oración para ofrecer la corona
en los días de las festividades de la Virgen Inmaculada; al igual que unas
jaculatorias en acción de gracias en memoria de las cinco letras que se compone
el Dulce Nombre de María.
A los cofrades de la Inmaculada Concepción le eran
concedidas las siguientes indulgencias: cuarenta días en el día que se
inscribían en la cofradía, si confesados y comulgados rogaban por las
necesidades de la Iglesia; cuarenta días por la oración que se decía en el día
que se inscribían; cuarenta días por cada vez que se rezara la corona en sus
festividades; cuarenta días por cada misa que oyeran los sábados, y otros
cuarenta por cada Jaculatoria; cuarenta días por cada sábado que ayunaran en
honor a la Virgen, como también las vísperas de sus festividades; y cuarenta
días por llevar la corona con la medalla de la virgen.
En el año 1870, se volvía a imprimir, esta vez en la
imprenta de Antonio Molina, en Murcia, otro nuevo libro de oraciones para los
cofrades de la Purísima Concepción de la villa de Torrevieja.
Imagen retrospectiva del colegio de las Carmelitas en Sax HH CC
La presentación se realiza este domingo, a las 18.30 horas, en el Teatro Cervantes y en el índice de la obra destaca la bendición del Papa Francisco.
PÉREZ GIL
El colegio Nuestra Señora del Carmen de Sax presenta este
domingo 8 de diciembre de 2019, a las 18,30 horas, el libro titulado “100
años de presencia Carmelita en Sax”. El acto se realizará en el Teatro
Cervantes de Sax y contará con la presencia de diversas autoridades, tanto
civiles como eclesiásticas. Posteriormente se invitará a todos los asistentes y
amigos, a un vino de honor en la sede social de la comparsa de Turcos, donde
también se pondrán a la venta los ejemplares del libro.
La obra ha sido editada por el colegio sajeño para
conmemorar el centenario de la presencia de las Hermanas Carmelitas en Sax,
acaecida el 17 de septiembre de 1919. Por ello, a lo largo de todo este año se
han ido realizando numerosas actividades para celebrar la efeméride. Como acto
final del Centenario, la comisión formada para la organización del mismo ha
llevado a cabo la edición de este libro.
Desde el Vaticano
La portada, el diseño y la maquetación del libro han sido
obra de Mirian Ponce Pérez, diseñadora gráfica y antigua alumna del colegio. El
libro consta de 222 páginas a todo color y está ideado en formato apaisado. En
cuanto al índice destaca la bendición apostólica del Papa Francisco, enviada
recientemente desde el Vaticano con motivo del Centenario Carmelita de Sax, y
el prólogo ha sido obra de Manuela Barceló Rodríguez, antigua alumna del
colegio.
Trece capítulos
El texto está ordenado en trece capítulos bien diferenciados
cronológicamente y versan sobre toda la historia del colegio en su siglo de
existencia. Contienen multitud de imágenes antiguas, algunas de ellas inéditas,
y documentos históricos del colegio. Los textos han sido redactados por el CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE SAX,
VICENTE VÁZQUEZ HERNÁNDEZ, quién ha realizado una ardua labor investigadora
sobre la presencia de las Carmelitas en Sax, y todo ello aderezado con una
ingente cantidad de documentos originales y fotografías antiguas, tanto de Sax
como de la historia del colegio.
Testimonios de antiguas alumnas
El capítulo Año del Centenario ha sido redactado por Raquel
Gil López, actual directora del colegio, y en el mismo recoge diversos
testimonios personales de antiguas alumnas, ya centenarias, y el detalle de
todos los actos organizados a lo largo de 2019. Junto al libro, se obsequia un
pendrive que contiene un audiovisual sobre toda la historia del colegio y todos
los actos organizados en el año del Centenario. La realización del mismo ha
corrido a cargo de Francisco José Ochoa Gil, que también ha sido alumno del
centro.
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