Arxiu de l'autor: José Martí Coronado

LA CONSTRUCCIÓN DEL LAVADERO DE LA FONT DE GRAU EN 1935

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

El consistorio republicano de Xixona tuvo que hacer frente en 1935 a un acuciante problema, la falta de lavaderos públicos “eran de todos sabidas las inmensas  dificultades  y los muchos padecimientos que  sufren  las  mujeres de  esta población  por  la falta de  lavaderos” y la insalubridad de los existentes. Para solucionar esta cuestión llevó a término la reforma de los lavaderos de la font de Grau, del castillo y de Alecua. Todos ellos situados a escasos metros al NE de la ciudad de Xixona.

Estas medidas no respondieron a un plan trazado previamente sobre el papel, sino más bien fueron algunas circunstancias las que permitieron ejecutar esta reforma integral de los tres principales lavaderos de la ciudad.

1.La font de Grau

La fuente de Grau se halla  junto al río Coscó sobre un altozano, en el paraje de Cotelles y enfrente de la ermita de Sant Antoni. Sus coordenadas son: latitud  38°32’57.08″N y longitud   0°30’27.26″O. Está a un centenar de metros de la font de Cotelles hacia el NE y a otro centenar de metros al Sur de la fuente de Maripasqual.

Tenemos documentada la existencia de esta fuente a principios del siglo XIX. El 5 de mayo de 1800 Antonio Colomer Garrigós vendió a su primo José Colomer Gonsalez un pedazo de tierra situado en la partida de Cotelles: “que será como de una ora de harar, con el derecho de quatro oras de agua en cada tanda de las fuentes de Grau y Maripasqual, lindante con la acequia del mismo riego y con el río de Coscó por tres partes”. Antonio Colomer tenía está parcela procedente de la división y adjudicación de los bienes de sus abuelos Vicente Colomer Bellvis y Mariana Pérez.

En el Nomenclátor de la ciudad de Jijona  de 1887 se produce una confusión al identificar las dos fuentes como una: “La de Grau o María Pascual”.

En relación al nombre de esta fuente nada podemos afirmar categóricamente, aunque es bastante significativo que a principios del siglo XVIII el propietario del terreno sea Roque Grau, quien puso en explotación incluso la ribera del río Coscó: “después de haber cortado muchos álamos desmontó la referida riba y plantó en ella igueras sembró chirivías que se hicieron bien buenas”. Este terreno pasó a manos de su hijo Miguel Grau y su esposa Luisa Blanes. Miguel Grau actuó como tutor de su sobrino José Grau.

Cuando José Grau se hizo mayor denunció ante el corregidor a su tío por la mala administración de sus bienes. Finalmente la justicia dio la razón a José Grau sancionando a su tío al pago de 110 libras. Con la finalidad de regular el pago de esta cantidad se firmó un convenio ante el notario Vicente Miralles Mira el 6 de marzo de 1721 por el que Miguel daba en el acto 10 libras y se comprometía a pagar a su sobrino las otras 100 a lo largo de los siguientes 5 años en anualidades de 20 libras. Debido a las numerosas deudas que acarreaba Miguel Grau no encontró mejor solución que vender sus tierras en Cotelles a Vicente Colomer Bellvis el 2 de septiembre de 1723 por un valor de 100 libras, de las que 40 fueron para su sobrino; pero las otras 60 restantes fueron para Antonio Ripoll de Valencia por el pago de una finca plantada de viñas, que había adquirido con anterioridad.

Las aguas de la font de Grau regaban la zona de Cotelles y la zona nordeste de la ciudad por medio de una acequia que discurría paralela al río Coscó (por su lado derecho mirando hacia el Sur) hasta llegar a la finca La Granja por donde entraba en el casco urbano a través de la travesía de la Granja, dejando sus aguas en una balsa situada delante del convent de la Mare de Déu de l’Orito. Desde esta balsa se distribuía a las huertas de los alrededores del pueblo.

En el Catastro de Rústica y Pecuaria de 1919 la parcela sobre la que en 1935 se edificaría el lavadero aparece como propiedad de Antonio Carbonell Candela, aunque aparece tachado por una raya roja y sobrescrito en la línea inferior del mismo color se halla el nombre de Francisco Miralles García. En este mismo documento la parcela de las dos balsas anexas al lavadero eran propiedad de Francisca Sodar  Blanes.

2.-El alcavor de la font de Grau

Las aguas de la fuente de Grau proceden de una mina o alcavor situado unos metros más arriba del lavadero actual. La mina y el lavadero estaban comunicados por una senda que corría paralela al barranco.

La mina está formada por un tubo de unos 6 m. de profundidad, de una altura de 135 cm. y de una anchura de 59 cm.  Las paredes laterales están construidas en mampostería y son verticales y la pared superior  se cubre con dos piedras en forma de tejado de doble vertiente (V invertida). En el piso existe un canalillo para conducir las aguas al exterior. Estas minas se construyen para alcanzar las vetas de las aguas subterráneas y poseen una pequeña pendiente hacia el exterior para facilitar la extracción del agua por efecto de la gravedad. Tras salir el agua era canalizada por una acequia que la transportaba a una balsa y, cuando se construyó el lavadero, a este.

3.-La construcción del lavadero de la font de Grau en 1935.

La estructura actual del lavadero es de marzo de 1935. El 18 de enero de 1935 el alcalde expuso al pleno de la Corporación que: “eran de todos sabidas las inmensas  dificultades  y los muchos padecimientos que  sufren  las  mujeres de  esta población  por  la falta de  lavaderos, falta  que no puede remediarse por carecer de aguas el Municipio; por lo que puesto de inmemorial se aprovecha para dicho servicio la fuente denominada de Grau y se tiene noticias de que los interesados en la misma tienen propósito de arreglarla (….) “ . El Ayuntamiento acordó acometer estas obras, que pretendían realizar los propios regantes, y contribuir con una generosa subvención al costo de las mismas, aunque en ningún momento la realización de esta empresa suponía la pérdida de derechos de los regantes de la fuente de Grau: “que se informe por el Arquitecto Municipal acerca del importe de la mencionada subvención que en ningún caso constituiría derecho alguno sobre la propiedad de la fuente a que se viene haciendo referencia, ni siquiera causa de servidumbre de ninguna clase, ni siquiera a lo que atañe al servicio de lavadero y reconociendo ser mera tolerancia cuya terminación sólo depende de los regantes  que tiene derecho al agua procedente de la fuente de Grau”.

Las obras comenzaron a finales del mes de enero  y finalizaron a mediados del mes de marzo. En ellas participaron un buen número de trabajadores procedentes del paro obrero, llegando a trabajar en una misma semana, pero en diferentes turnos y días, unos 40 hombres. Con ello se pretendió aliviar las penurias por las que pasaban muchos jijonencos sin ocupación.

A mediados del mes de marzo de 1935 se inauguró el lavadero público de la fuente de Grau con la presencia de las autoridades municipales. El proyecto era original del arquitecto municipal, José Iváñez Baldó. El lavadero fue bautizado con el nombre de Paco el teclo.

Este acontecimiento fue recogido en la prensa provincial al aparecer una pequeña crónica del acto el día 20 de marzo de 1935 en el periódico El Luchador. Una inscripción pintada por Álvaro Jordá nos recuerda este acontecimiento.

El periodista destacaba las comodidades que presentaba el nuevo lavadero y las mejoras sanitarias que suponía: “está dividido en compartimentos a fin que la ropa que pertenece a enfermos sea lavada en lugares aislados de los demás”. Debido a ello aún se conservan algunos carteles indicando la prohibición de lavar ropa de enfermo en el lugar donde entra el agua, señalando la zona para aclarar la ropa en la primera pila junto a la entrada del agua y la zona para lavar la ropa de color en la última pila.

4.-Descripción del lavadero de la Font de Grau.

Los restos aún visibles nos hablan de una estructura de forma rectangular con 5 pilas realizadas con piedra, pudiéndose lavar de pie en su lado derecho (según entramos por la escalera), mientras que en el lado izquierdo sólo se podía hacer en las tres primeras pilas.

La pared de la derecha, que da directo al río, posee un zócalo de mampostería y una especie de tres vanos, posibles ventanales, que se ha cubierto posteriormente con ladrillo, mientras que la izquierda aprovecha el desnivel del terreno para la construcción de un zócalo de mampostería, que servirá de sustento de los pilares sobre los que se apoya el tejado y, en su zona norte, de apoyo del camino que va hacia la zona de la mina.

La techumbre es de fibrocemento a una vertiente y se apoya en diferentes vigas de madera que descargan su peso en unas vigas transversales apoyadas en tres pilares.

El acceso al lavadero desde Xixona se realizaba por la calle San Francisco, antiguo camino que llevaba a la ermita de San Antonio, al llegar al cauce del río Coscó se seguía por él hacia el norte unos 800 m y se alcanzaban las escaleras. Las escaleras de acceso fueron destruidas por la riada del 4 de noviembre de 1987.

Adjunto al lavadero existen dos balsas, que son anteriores a su construcción, y que servían para distribuir el agua entre los regantes.

El lavadero estuvo en funcionamiento hasta principios de la década de 1980.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

LA COFRADÍA DE LOS SANTOS PATRONOS CUMPLE 225 AÑOS

MARTA ORTEGA

La Cofradía de los Santos Patronos de Elda cumple este año 225 años, una fecha importante que van a celebrar durante 2021 y hasta el 18 de septiembre de 2022, tras el novenario de las Fiestas Mayores del próximo año. En 1796 se instituyó oficialmente este órgano de gobierno, la Mayordomía, que organiza las Fiestas Mayores cada año. Esta mañana se ha presentado el logo, creado por Esperanza Olaya, que lo ha definido como “un logo elegante y sencillo con las iniciales de la Cofradía”.

El actual presidente de la Cofradía, Ramón González, destaca que se trata de una celebración especial e importante, que tendrá un año de duración y en la que habrá diferentes actividades culturales como una exposición de todas las imágenes religiosas de Elda creadas por el escultor e imaginero valenciano Pío Mollar, autor de los actuales Santos Patronos, la Virgen de la Salud y el Cristo del Buen Suceso, pues las anteriores fueron destruidas durante la Guerra Civil. Estas son: el Cristo Yacente, la Virgen de la Asunción, la Soledad, San José y San Antón. Contará con imágenes y un erudito sobre la figura de Pio Mollar. Este acto todavía no tiene fecha. También contarán con un cupón de la ONCE.

La celebración comenzará mañana 7 de septiembre, tras la misa de las 20 horas, y antes de la salve, el cronista de Elda y vicepresidente de la Cofradía, GABRIEL SEGURA (CRONISTA OFICIAL DE ELDA), realizará la apertura del año de la Mayordomía con una explicación de su historia. Previamente se presentará el logotipo creado para esta efeméride por Esperanza Olaya, eldense que ya realizó la portada de la revista y que es la responsable del Concurso pictórico-narrativo de la Cofradía, que está conformada ahora por unas 800 personas y la Mayordomía, el órgano de gobierno, cuenta con unas 60 personas que trabajan durante todo el año para que las Fiestas Mayores se celebren. Además, cuenta con diferentes comisiones, como las Camareras, Costaleros, Traca y Globo, Liturgia, Servicios, Patrimonio e historia, Cultura, Asuntos Legales y Revista.

Actualmente está presidida por Ramón González, que cuenta con Teresa Bellod y Gabriel Segura como vicepresidentes, José María Cremades como tesorero, Roberto Miró como secretario, así como Francis Valero y Sergio García como vocales.

Fuente: https://www.valledeelda.com

LA CASA DE LOS VILLAPLANA

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

En Petrer aunque son pocas tenemos algunas casas que destacan por su singularidad. Entre ellas se encuentra la casa de la calle Gabriel Payá n.º 4. Esta calle la inauguró el propio Gabriel Payá en 1900 y en las primeras décadas del siglo XX se convirtió en la entrada al pueblo. A la hora de entrar y salir de las fábricas, se llenaba de obreros de las empresas de Alfonso Chico, Luvi, Villaplana y García Navarro. Tenían sus talleres de calzado en esta calle, entre otros, Juan Bautista Payá, Juan Bautista Navarro y Vicente Cantó. También era conocida popularmente como el carrer del Moro, debido al apodo de Gabriel Payá, en esta vía pública estaba la Cooperativa Agrícola y, sobre ella, había viviendas, en una de las cuales vivió el maestro D. Miguel Payá Tort, enfrente el almacén de vino de Quintín Villaplana Pichilín. También estaba calle el casino de Panets, la entrada al Andaor –situada entre el casino de Panets y la casa dels Conills–, la casa de José Pujol el Català y la de Luis Maestre. En la parte central de la calle estaban las viviendas de Nicolás Muñoz y de Eliseo el Pintat y al final la de la Pichona y el huerto del Roig el Carnisser.

Esta calle se caracteriza también por contar con una de las viviendas más singulares de Petrer. Fue en el año 1928 cuando se construyó una de las casas más emblemáticas a nivel arquitectónico que conserva Petrer. Se trata de una casa de tres alturas en forma de chalet unifamiliar con jardín cerrado en la parte delantera. Desde su construcción, no ha sufrido ninguna reforma y fue levantada sobre un solar adquirido por Luis Villaplana Reig, alcalde de la villa, de forma paralela a la adquisición de los terrenos donde se levantaría la fábrica de Luvi. La vivienda colindante se construyó una vez finalizada la guerra civil.

Su propietario fue Luis Villaplana Reig (1885-1972), fue alcalde de Petrer durante la dictadura de Primo de Rivera y se casó con Isabel Planelles Navarro. Tuvieron por hijos a: Isabel Villaplana Planelles (1919-2009) casó con el médico Antonio Payá Juan (1917-2019), Helios Villaplana Planelles (1917-2014) casó con Eufemia Payá Juan (1921-2010), Luis Villaplana Planelles (1923-2003) casó con Antonia Torres Andreu (n. 1934), Juan Villaplana Planelles (1926-1996) casó con Hortensia García Benito (1927-2010) y Yolanda Villaplana Planelles (n. 1930) casó con Antonio García Payá (1930-1995).

La casa construida en pleno auge del Modernismo la levantó el constructor José Poveda García que también fue el artífice del matadero y de las escuelas de Primo de Rivera. La vivienda hace esquina con la calle José Perseguer y su jardín está delante de la fachada principal.

El jardín de la casa propiedad de la familia Villaplana da un aire fresco y natural al arranque de esta calle y cuando se acerca la fiesta de San Bonifacio y la primavera está en todo su esplendor se engalana y se viste de fiesta. Sus balcones durante las entradas siempre han sido un referente de aplausos y de entusiasmo ante el paso de festeros y festeras. La céntrica ubicación de este singular edificio en pleno casco histórico realza la presencia y el color de este jardín urbano que luce radiante y tienes su punto álgido en mayo. El balcón del primer piso de la que fue casa del alcalde Luis Villaplana y luego pasó a su hijo mayor Helios y su esposa Eufemia Payá, situado muy próximo a la tribuna de autoridades, se convirtió durante muchos años en una explosión de alegría y aplausos

Esta casa cuenta con un grado 2 de protección en el Catálogo de Patrimonio del Plan General de Petrer de 1997 lo que significa que deben respetarse sus fachadas, sus altura y su distribución exterior e interior. En próximas crónicas nos ocuparemos de otra casa singular, la casa del mayorazgo o de los Maestre ubicada en la plaça de Baix. Hasta entonces os invito a disfrutar de la historia y de las magníficas fotografías de la conocida como casa de los Villaplana que da empaque y prestigio a la calle Gabriel Payá y a todo el centro histórico de Petrer.

Fuente: https://www.valledeelda.com

SAX RECUERDA SUS ACCIONES EN FAVOR DE LOS SOLDADOS ESPAÑOLES EN LA GUERRA DE AFRICA


Fachada del centro del ejército en Alicante / VICENTE VAZQUEZ

FRANCISCO TOMÁS

VICENTE VÁZQUEZ, CRONISTA DE SAX, recuerda hechos que sucedieron en estas fechas, hace ahora 100 años. En aquel momento, se iban conociendo los detalles de la tragedia de la guerra de Africa, y las penurias que sufrían los soldados españoles

La solidaridad de los Sajeños con los soldados de Marruecos tras el desastre de Annual

Durante el mes de agosto de 1921 se fue conociendo en la Península la magnitud del desastre de Annual, con sus miles de muertos y heridos, y una corriente de solidaridad con los fallecidos, los heridos y los soldados que seguían en guerra en Marruecos se extendió por toda España, intentando paliar las consecuencias de tal dolorosa y cruenta derrota.

En el caso de Sax, se continuó con la suscripción “en favor de los hijos de Sax que luchan en Marruecos”, alcanzando el 18 de septiembre la cantidad total de 2.838,10 ptas., incluyendo las 676,60 ptas. de la Fiesta celebrada el 11 de septiembre, festividad de la Virgen de los Frutos.

Y en el número 20, de 11 de septiembre, “El Castillo de Sax” informa sobre los acuerdos tomados por el Ayuntamiento el 24 de agosto:

“… Uno de los acuerdos fijados en la sesión del 24 del pasado, fue ofrecer al Excmo. Sr. Gobernador seis camas con destino a heridos de la guerra, que sean hijos de esta provincia, prefiriendo si fuesen hijos de nuestro pueblo, en cuyo caso se ofrecen cuantas camas fuesen necesarias, siendo en ambos casos, completa y gratuita la asistencia…

… haber dado la conformidad todo el Ayuntamiento a la pretensión justísima del señor Gobernador, de que contribuya el pueblo de Sax con la cantidad de 430 pesetas, a la compra de un camión-algibe para el transporte de agua con destino al Regimiento de la Princesa y de un auto pequeño para la sección de ametralladoras del mismo Regimiento, cuya adquisición ahorrará seguramente derramamiento de sangre de alguno de los nuestros, pues que las operaciones de aguadas son cruentas y dolorosas; y por último, tan pronto como tuvo noticias de hallarse herido el soldado hijo de nuestro pueblo D. Francisco Gil Díaz, acordó gestionar rápidamente el traslado a ésta para atender su curación…”.

El Regimiento de la Princesa, acuartelado en Alicante, tiene su origen en el año 1765, y desde 1874 recibe el nombre de “Princesa Nº 4”. Tras del desastre de Annual, pasó a la zona de Melilla, donde participó en la reconquista del territorio. #cronistadesax #desastredeannual #guerrademarruecos

Fuente: https://cadenaser.com

DE CASINOS A BENAGUACIL: LA DULZURA DEL MONASTERIO DEL CISTER

JOSÉ SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

El trabajo manual de las hermanas que habitan en el Monasterio Cisterciense Santa María gratia Dei, nos llevan por caminos de arte, gastronomía y manualidades, todo ello para ofrecer a las monjas la ocasión de participar en la obra divina de la creación y su restauración. Septiembre son sus luces y sombres, con sol y con lluvia marca las fechas en el calendario, y las hermanas cistercienses, no han cesado en sus tareas, y ofrecen un nuevo episodio en el arte culinario.

Así es, hoy las hermanas estaban preparando la degustación de mermeladas que el próximo sábado día cuatro de septiembre tendrá lugar en el monasterio. Los diferentes sabores que ofrecen nuestras protagonistas de este evento gastronómico van envueltos de diferentes sabores y texturas: uvas al aguardiente, limón, gajos de naranja, nectarina, fresa, piña, naranja, tomate, pera, kiwi, higo, ciruela y algún sabor más que escondido entre los limpios y cristalinos tarros, esperan que los amigos y visitantes del monasterio puedan no solo conocer este buen hacer, sino el oasis de paz que supone ocupar estas benditas tierras que entre Benaguacil y Vilamarxant ofrecen una parada llena de vida, oración, contemplación y trabajo.

San Benito Abad es patrón de Europa y Patriarca del monasticismo occidental. La etimología de la palabra Benito significa «bendecido».

San Benito es considerado el Padre del monasticismo occidental. Decidió abandonar Roma y el mundo para evitar la vida licenciosa de dicha ciudad. Vivió como ermitaño por muchos años en una región rocosa y agreste de Italia.

Antes que Patrono, san Benito había sido declarado por Pío XII, Padre de Europa, en reconocimiento de que su institución monástica había contribuido decisivamente a la creación del espacio espiritual y cultural europeo. Los monjes benedictinos fueron los primeros que tuvieron conciencia de la nueva realidad postromana, fueron los que orientaron a la nueva sociedad en su configuración social, política, económica, cultural y religiosa; los que hicieron de la diversidad de esos pueblos una comunidad cohesionada en torno a los mismos valores espirituales, morales y humanistas. Los instrumentos de esa obra fueron la cruz y el arado, la oración y el trabajo, la Biblia y el Derecho romano, el libro y la estética litúrgica, la disciplina y la pax monástica.

De aquel “ora et labora”, hoy muy cerca de nuestros pueblos queda un lugar donde podemos encontrarnos no solo con esa paz interior que transmite una comunidad Cisterciense, sino con el fruto del quehacer cotidiano, después seguir el ritmo de los rezos religiosos del monasterio.

Mermeladas  hechas con todo el amor del mundo, con ingredientes naturales, cocinadas con cariño, paciencia, esmero y dulzura. Con frutas que unas veces proceden de sus campos, y otras las regalan los agricultores, por eso la fabricación no es industrial, es manual, sencilla, pero con todos los componentes que le dan dignidad y calidad al producto…

El sábado degustación, las fallas o el mal tiempo, no impiden poner esa nota dulce que nos brinda de vez en cuando este Monasterio amigo. Hay más secretos que guardan estas paredes y que las hermanas cuidan con esmero… hoy nos quedamos con la próxima visita guiada al Monasterio custodiado por verdes y frondosos pinos y el buen sabor de boca que a partir de las once horas del día cuatro de septiembre nos dejará esta visita y el recorrido del lugar.

Acabo recordando momentos históricos relacionados con ésta orden: El Papa Pablo VI proclamó a San Benito patrón de Europa en 1964 con la carta apostólica «Pacis nuntius». En ella manifiesta que la escribe a la luz del impulso que San Benito dio al consorcio de los pueblos europeos, a la ordenación de la Europa cristiana y a su unidad espiritual.

Hoy es necesario dar una mirada a ese impulso, al consorcio de los pueblos europeos, a aquella ordenación; hoy que todas las miradas son pesimistas; hoy que el silencio envuelve la historia, hoy que las guerras flagelan las televisiones, las redes, las mentes humanas y aunque sean lejanas las sentimos próximas; hoy que el mundo es una caos, hoy más que nunca, ese mundo sufriente, necesita la dulzura, la oración y el trabajo de Monasterios como el de Santa María gratia Dei, que en el centro del Camp de Turia, nos recibe y nos invita con una sonrisa cargada de dulzura y paz.

Fuente: https://www.elperiodicodeaqui.com

EL DÍA QUE DESCARRILÓ EL TREN

ANTONIO L. GALIANO PÉREZ CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA

Hace poco más de veintisiete lustros, concretamente en 1884, quedaban unidas por ferrocarril las ciudades de Murcia y Alicante a través de Orihuela, después de que el 18 de enero de dicho año llegase a esta última “ese dragón de fuego que en sus alas lleva los gérmenes de la civilización y del progreso y que guarda en sus entrañas el porvenir, la gloria, la riqueza de los pueblos”, tal como hacía referencia el periódico ‘La Voz de Orihuela’.

Crónica de Rafael Viravens

El domingo 11 de mayo de aquel año, quedaría marcado por los actos que en Orihuela y Alicante se celebraron con motivo de tal efeméride, en el opúsculo que se publicó en esta última ciudad en la imprenta de Antonio Seva, con el título ‘Memoria de los festejos celebrados con motivo de la inauguración del ferro-carril de Alicante a Murcia’.

El autor fue Rafael Viravens y Pastor que era Cronista y Archivero del Excmo. Ayuntamiento alicantino. De él podemos recordar, a través de Mª Luisa Cabanes Catalá, que nació en Alicante en 1834 y fue nombrado primero como Archivero en enero de 1875 y un mes después como Cronista, siendo autor de la ‘Crónica de la Muy Ilustre y Siempre Fiel Ciudad de Alicante’, publicada en 1876. Tras cesar voluntariamente de sus cargos se dedicó a la política.

Falleció, en 1908, siendo su cuerpo inhumado en una pequeña capilla privada que poseía en su domicilio de la calle Labradores de dicha ciudad, cuyos restos fueron trasladados el 11 de mayo de 1931 al cementerio alicantino.

Llegada de las expediciones

Regresando a la ‘Memoria de los festejos’, Rafael Viravens va informando con todo lujo de detalles, paso a paso, desde la salida en tren a las 7 horas 11 minutos de la expedición de Alicante de dos comitivas, una del Ayuntamiento al frente de la que iba el alcalde José Soler Sánchez y la otra de la Diputación Provincial, con su presidente Rafael Terol Maluenda al frente.

Los expedicionarios arribaban a Orihuela a las 9:30 h, siendo recibidos por el alcalde Matías Rebagliato y Sorzano y por el Obispo de la Diócesis, Victoriano Guisasola y Rodríguez, el cual había sido elegido como Senador del Reino por el Arzobispado de Valencia, el 8 de mayo de 1884.

Una vez que fueron recibidos los expedicionarios alicantinos, llegaba a Orihuela por tren, procedente de Murcia a cuya ciudad había llegado el día anterior, el presidente del Consejo de Ministros, Antonio Cánovas del Castillo, que era descendiente de un oriolano y que el 10 de marzo de dicho año había sido distinguido por el Excmo. Ayuntamiento de Orihuela con el título de Hijo Adoptivo de la Ciudad.

Almuerzo y celebración

Desde la estación las autoridades se desplazaron hasta el Palacio Episcopal, donde el presidente Cánovas cumplimentó a todos los representantes de las instituciones asistentes, para a continuación dirigirse al Colegio Santo Domingo. En el claustro de la Universidad se obsequió con un almuerzo para 350 comensales, ofrecido por la Compañía de Ferrocarriles Andaluces, servido por el fondista alicantino Pedro Bosssío, que tenía su establecimiento en la calle del Duque de Zaragoza; con un menú, en el que, al margen de una paella alicantina, se degustaron platos de cocina francesa como ‘dindonneux trouffés y patés foies gras en belle vue’.

Dicho almuerzo concluyó con los discursos y brindis con ‘champagne’, y tras ello se dirigieron a la estación de ferrocarril para trasladarse a la capital de la provincia, siendo despedidos con el repique de todas las campanas de la ciudad.

Descarrilamiento

Hasta aquí, los actos celebrados en Orihuela, que veía la culminación de las obras que habían durado catorce meses y que se habían iniciado el 4 de marzo de 1883 bajo la dirección del Marqués de Loring.

Una vez emprendida la marcha, en el trayecto se fue dejando atrás las estaciones de Callosa de Segura y Albatera, en la que se tomó el ramal que debía llevarlos hasta Torrevieja. Sin embargo, una vez abandonada Formentera, a las 3 de la tarde, en la curva conocida como de ‘los Montesinos’, el tren descarriló.

Narración del suceso

Viravens, no dio importancia a este accidente, indicando simplemente que ocurrió “sin producir consecuencias desagradables”. Al contrario, la prensa alicantina de distinta afiliación política, concretamente ‘El Graduador’ del día 15 narraba con más detalles el siniestro y como sucedió: “cuando un movimiento brusco y violentísimo nos hizo caer de bruces, y desde luego, y no sin sobresalto, presumimos que algún accidente lamentable venía a entorpecer el, hasta entonces, tranquilo viaje”.

El citado periódico político y de intereses materiales, daba como causa posible la poca consistencia del terraplén, debido a alguna irregularidad en el trazado de la línea, dando lugar a que las ruedas se salieran de los raíles tras romper dos traviesas y quedar enterradas.

El reportero alicantino narraba “fue de ver tanto frac, tanto sombrero de copa alta y uniforme, y bandas y cruces, corriendo de aquí para allá, buscando un modo y manera de hallar término a la desgraciada expedición”. Así mismo, recogía las impresiones de alguno de los viajeros accidentados: “Cómo no descarrilar, decía uno, si llevamos entre nosotros al monstruo mayor de las edades presentes y futuras”, probablemente refiriéndose al presidente del Consejo de Ministros. Otro, apuntaba, “es que el tren se ha desplomado, al peso de tal grandeza”.

Sin daños personales

Lo cierto es que no hubo que lamentar daños personales y tuvo que ir a recogerlos una locomotora desde Torrevieja para acercarlos hasta villa de la sal. Desde allí, se regresó a la línea ferroviaria Alicante-Murcia, y pasando por Crevillente, Elche y Santa Pola se arribó a la ciudad alicantina, en la que el Obispo Guisasola bendijo el ferrocarril.

El susto había pasado y durante muchos años se recordó aquel 11 de mayo de 1884 en que descarriló el tren.

Fuente: https://aquimediosdecomunicacion.com

EL PRIORATO DEL LLEDÓ

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

En 1620 fallece el patricio castellonense Baltasar Peris y manda en su testamento que la mitad de su fortuna se invierta en ayudas al hospital de la villa y en mejorar las construcciones de las iglesias de Fadrell, San Agustín y en particular la ermita del Lledó, dado el fervor creciente que el pueblo tenía por la imagen que ya la tradición había asentado como hallada por Perot de Granyana. Prueba de esa devoción es que en 1626 por primera vez es traída procesionalmente la Virgen a la ciudad para impetrar la lluvia en tiempos de sequía.

El Ayuntamiento era patrono y responsable del templo desde el medievo. Pero, por providencia episcopal de 1605, refrendada por la audiencia de Valencia en 1643 y casi medio siglo más tarde sancionada, de forma definitiva, por fray Severo Tomás Auther, obispo de Tortosa, se reconoce la libertad de la que habían gozado los jurados de la villa de Castelló de elegir prior para el ermitorio. En uso de sus atribuciones, el consistorio acudió al arquitecto Juan Ibáñez, que en 1655 estaba edificando el bello claustro del convento de dominicos, para llevar a cabo trabajos de mejora en el templo. El arquitecto derribó en 1659 la ermita huertana, sustituyendo la crujía por una única nave abovedada de mayor amplitud, rematada por un más amplio crucero, cubierto con una cúpula de 24 palmos, asentada sobre pechinas. El presbiterio, con ábside plano, cerraba la nave y detrás se ubicaba la sacristía, siguiendo el modelo de la iglesia del convento de clarisas. El archivo municipal conserva las capitulaciones y planos de Ibáñez, lo que permite hacernos una idea de las particularidades de la construcción, que desapareció con la ampliación del ermitorio un siglo más tarde.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com