
C.A.D.
L’Alcora celebró ayer su día grande, el Día del Cristo, en una jornada especialmente significativa al cumplirse 325 años de una de las tradiciones más arraigadas y emotivas de la localidad.
Como cada último domingo de agosto, vecinos y vecinas han acompañado al Cristo en una celebración que ha vuelto a reunir devoción, tradición y sentimiento y que se ha transmitido de generación en generación durante más de tres siglos.
La jornada ha comenzado a primera hora de la mañana con el anuncio de la festividad, con disparo de carcasas, volteo general de campanas y la tradicional diana a cargo del dolçainer de la villa.
Ya por la tarde, la iglesia parroquial ha acogido la Eucaristía solemne en honor al Santísimo Cristo del Calvario, amenizada por la Escuela de Música Vicente Serrano Gil.
A continuación, ha tenido lugar la tradicional ofrenda de flores, como antesala de la solemne procesión que ha acompañado la imagen del Cristo desde la iglesia parroquial hasta el ermitorio del Calvario.
UNA TRADICIÓN CON 325 AÑOS DE HISTORIA
Este 2026, la celebración ha adquirido un significado especial. Tal como explica el CRONISTA OFICIAL DE L’ALCORA Y ACADÉMICO DE NÚMERO DE LA ACADEMIA VALENCIANA DE CRONISTAS OFICIALES, JOSÉ MANUEL PUCHOL, los historiadores sitúan en 1701 la primera procesión, motivo por el que en 2001 se conmemoró solemnemente su 300 aniversario y este año se alcanzan los 325 años de aquella histórica cita.
Los orígenes de la devoción al Cristo del Calvario están ligados además a una conocida leyenda alcorina, según la cual, a finales del siglo XVII, dos peregrinos vestidos con el hábito de San Roque llegaron a l’Alcora y pidieron alojamiento en la vivienda de Cristóbal Gascó y Vicenta Paús, situada en la actual Costera de l’Advocat.
Según la tradición, a la mañana siguiente, al comprobar que los huéspedes no salían de la habitación y después de llamar varias veces a la puerta sin obtener respuesta, la propietaria de la vivienda avisó a las autoridades. Al acceder al cuarto, que permanecía cerrado desde el interior, descubrieron que los peregrinos habían desaparecido y que, sobre una mesa, había una talla de Cristo clavado sobre una gran cruz de madera y un pergamino con la inscripción «Vengo a morar con vosotros».
El acontecimiento causó una profunda conmoción entre los vecinos y dio paso a la construcción de un ermitorio en el montículo situado a los pies del monte de San Cristóbal. El relato recogido por el cronista señala que las obras finalizaron en 1698.
El alcalde de l’Alcora, Samuel Falomir, destacó que “este 325 aniversario nos recuerda la fuerza de una tradición que ha pasado de generación en generación y que continúa formando parte de lo que somos como pueblo. El Día del Cristo nos une alrededor de una devoción, una historia y unos sentimientos compartidos que siguen plenamente vivos después de más de tres siglos”.
La procesión recorrió las calles de l’Alcora acompañada por la reina y las damas, autoridades, entidades y numerosos vecinos y vecinas, culminando en el Calvario uno de los momentos más esperados y sentidos de las Fiestas del Cristo.
Como novedad de esta edición destacó la recuperación del tradicional castillo de fuegos artificiales después de más de una década -el último se realizó en el año 2013-, una cita muy ligada al Día del Cristo y especialmente significativa para los alcorinos y alcorinas.
Los actos finalizaron a medianoche con la XXXVIII Serenata al Cristo del Calvario, una velada musical a cargo de la Rondalla l’Alcalatén que volvió a poner el broche a la festividad.
