
FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA
En 1920, el arquitecto Alfredo Baeschlin terminó una hermosa casona, de estilo vasco antiguo, para el empresario Serafín Ajuria. Es Ajuria Enea, la casa-palacio que, desde los años ochenta, sirve de residencia oficial del presidente de los vascos y las vascas. Es lo que tienen las autonomías con pedigrí: que heredan casonas. Como diría Catarella, yo mismo personalmente en persona, he comido en la Casa dels Canonges, un palacio gótico residencia oficial del presidente de la Generalitat de Catalunya. Donde se acepta con orgullo que, además, el president, desde Jordi Pujol, use en verano una finca con casona del XVII que la Diputación de Barcelona tiene en las faldas del amado Montseny.
Pero claro, ¿dónde vas a comparar? A Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de Madrid, los medios informativos no le pasan ni una. ¿Cómo va a ser igual una autonomía que la otra? ¿Cómo se va a dar a los vecinos de Ceuta el mismo nivel de respeto y protección que si, pongo por caso, los invasores sin papeles se hubieran asentado en la explanada del Gugenheim o vagaran ante el Liceo haciendo chabolas con cartones?
Tres días, con sus noches, ha pasado el presidente Illa en la Mareta, la residencia propiedad del Patrimonio del Estado que el presidente Sánchez usa para sus vacaciones. Tres días, de los que se ha informado muy poco, que han transcurrido con placidez mientras Ceuta estaba como está: abandonada de las manos del Estado. Un Estado de todos que, ante la vergonzosa falta de voluntarios, tenía que haber suspendido las vacaciones de cientos de funcionarios, armados y de manguitos y visera, para poner en marcha una máquina de atención urgente ante un estado de calamidad manifiesta.
Pero la autonomía de Madrid no tiene nacionalistas, la pobre sigue sin ganarse el respeto de la igualdad y el presidente Vivas no tiene el halo sacramental de un lendakari. Y así va la ley del Embudo, ancha para unos y estrechita para Isabel, tan molesta para la Moncloa. ¿Sabían que en el palacio del Temple hay una casa oficial para el delegado del Gobierno? También la hay en el edificio de Hacienda abandonado en Guillem de Castro. Y en el banco de España de la calle de las Barcas. Y no pasa nada. Para construir la vivienda oficial del presidente de las Cortes se compró ese solar, 30 años lleno de ruinas y ratas, de la calle del Salvador. Es normal y lógico que un presidente autonómico tenga una casa oficial; y si se hacen números termina siendo un modelo más barato.
Lo que no es tan normal es la paciencia perruna de España con los caprichos de Marruecos, y la babosa permisividad de Europa con el amigo del sur. Es, ahí lo tienen, la prueba más clara de que el mundo viene gobernado por la ley del Embudo.
Fuente: https://www.lasprovincias.es
