Arxiu diari: 31 de juliol de 2026

TORRES

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

A mí ya se me ha pasado la resaca patriótica. De modo que he vuelto a los asuntos de la costumbre, al desnatado y la sandía, a la búsqueda del polo de limón perfecto; un polo con palo, como los de antes. ¿Por qué las cosas ahora vienen mucho más envueltas y emperifolladas que antiguamente? Compras seis sardinas, o unos higaditos de pollo, nada de importancia, y te los tienes que llevar a casa acompañados de unas raciones de plástico, cartón, etiquetado y envoltorios insufribles para el medio ambiente. ¿Han reparado en que la bolsa de los envases de plástico y cartón que bajamos al contenedor ya es cuatro o cinco veces más voluminosa que la de la basura-basura?

He superado la resaca del Mundial y observo que, a Ferran Torres, el muchacho de Foios, le va a cambiar la vida. Si Compromís se está metiendo con él, es señal inequívoca de que ha entrado en la galaxia de los valencianos excelentemente odiados por los envidiosos, como le ocurre a Santiago Calatrava. No es de extrañar, pues, que quiera alejarse, que se de un garbeo por l’Horta Nord, acepte un homenaje popular sincero, pero emprenda viaje lejos de esos valencianos, que los hay, que enferman «del fetge» cuando ver a otro brillar.

Se me ocurre pensar que Peter Lim le llama, le pide perdón, lo seduce y le ofrece un contrato en blanco, para que no se tenga que ir al Madrid de Mbappé y Vinicius, tan antipáticos en las últimas semanas. El de Singapur podría arreglar el sueño de muchos:

– Quédate por aquí y ya arreglaremos lo de la casa y los demás detalles…

Pero no, no creo. Me perdonarán el chiste, pero el amo de Singapur prefiere otra clase de torres. Las ocho o diez que he visto alineadas en la figuración urbanística de los solares del viejo Mestalla y los mamotretos que el Excelentísimo permite embutir en el escaso espacio que queda en el suelo del nuevo Mestalla. Porque hasta ahora hemos estado viendo el Luis Casanova de siempre, inerte en su sitio, y una cáscara vacía de cemento en la otra punta de la ciudad; había un resignado cabreo, pero no pasaba nada. Pero he aquí que, tras el gol de Ferran Torres, tras el heroico Mundial de 2026, lo que se empieza a abrir a nuestro alrededor es un paisaje nuevo, el del Mundial de 2030, donde Valencia quiere estar presente. Y eso solo es posible -en esta nueva y también peligrosa ola de burbuja inmobiliaria- si florecen torres, de muchos pisos, en Algirós y Benicalap.

Es ahí donde hay que ir vacunando a los vecinos: lo que vienen son torres, con minúscula, muchas torres. Que quizá causen decepción e incluso espanto. Pero seamos sinceros: no cabe esperar mucho de este juguete, mientras los que lo juegan son caballeros como Infantino o Peter Lim, maestros en el manejo de sentimientos y ayuntamientos.

Fuente: https://www.lasprovincias.es