
ENRIQUE FORÉS CORTÉS
LOS CRONISTAS DE AZUÉBAR, CHÓVAR, JÉRICA, SEGORBE Y VALL DE ALMONACID figuran entre los 44 firmantes que han avalado la creación del organismo, aprobado hoy por el Consell
En la trastienda de cada pueblo valenciano hay un guardián de su memoria. En la comarca del Alto Palancia, ese rol lo ejercen cinco nombres propios: JOSÉ MARTÍ CORONADO EN AZUÉBAR Y CHÓVAR; ROSA GÓMEZ CASAÑ EN JÉRICA; RAFAEL MARTÍN ARTÍGUEZ EN SEGORBE; Y JOSÉ Mª PÉREZ RODRÍGUEZ EN VALL DE ALMONACID. Hoy, la firma de estos cuatro cronistas –que representan a cinco municipios– ha encontrado su recompensa: el Consell ha aprobado la creación de la Academia Valenciana de Cronistas Oficiales, un organismo largamente demandado para proteger y coordinar la labor de estos «notarios de lo cotidiano». La comarca, un territorio especialmente rico en patrimonio histórico y tradiciones, se convierte así en uno de los pilares fundamentales de esta iniciativa.
La nueva academia nace con la misión de coordinar, apoyar y profesionalizar una figura hasta ahora huérfana de reconocimiento institucional. La petición, rubricada por cronistas de 44 municipios, contó con el respaldo clave del Alto Palancia, una comarca que ha demostrado una especial sensibilidad por la preservación de su identidad. “En territorios como el nuestro, con una historia tan viva desde los tiempos de la dominación musulmana hasta su crucial papel en el Reino de Valencia, el cronista es el eslabón que evita que el pasado caiga en el olvido”, explica Rafael Martín Artíguez, cronista de Segorbe, la capital comarcal.
El organismo no llega por generación espontánea. Es el fruto de un proceso avalado por informes favorables de la Agencia Valenciana d’Avaluació i Prospectiva (AVAP), el Consell Valencia de Cultura y la Dirección General de Cultura. Su creación responde a una necesidad patente: la de evitar que el saber acumulado se pierda y de potenciar proyectos de investigación que trasciendan los límites de un solo municipio. Esta academia nos dará herramientas para investigaciones conjuntas, por ejemplo, sobre la evolución de la industria paperera en el Palancia o las rutas del ganado trashumante.
Para el Alto Palancia, la academia supone un reconocimiento a una labor que ha sido crucial para documentar desde las tradiciones de la Sierra de Espadán hasta el legado medieval de la Cartuja de Vall de Crist. La firma de sus cronistas en la petición fundacional refleja el dinamismo de una tierra celosa de su patrimonio. “Nuestra comarca, a menudo eclipsada por las grandes urbes, demuestra con este impulso que la defensa de la cultura local es una prioridad”, subraya Rosa Gómez Casañ, cronista de Jérica.
El organismo no solo busca poner en valor el trabajo existente, sino también asegurar su continuidad. Uno de sus objetivos primordiales será fomentar el interés entre las nuevas generaciones, creando un marco de profesionalización que motive a los jóvenes a tomar el relevo. “Que un joven de Segorbe o Vall de Almonacid vea en la crónica local una salida profesional es el mejor seguro de vida para nuestro patrimonio”, sentencia José Mª Pérez Rodríguez.
En un mundo globalizado, donde lo local cobra un valor incalculable, la creación de esta academia es más que un acto administrativo. Para el Alto Palancia, es la constatación de que su memoria, tejida pueblo a pueblo y cronista a cronista, por fin tiene la casa común que merece.
Fuente: https://www.infopalancia.com

