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COCHEROS VERSUS TAXISTAS, TAXIS VERSUS VTC

FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA

¿Se imagina alguien a todos los administrativos del mundo en los años 80, cuando se comenzó a fabricar ordenadores e informatizar empresas, todos en huelga? ¿Se imagina alguien a todos los cajeros del mundo en huelga cuando salieron los cajeros automáticos? ¿Se imagina alguien a todos los pequeños empresarios de tiendas de barrio en huelga porque nacieron ‘HiperCor’, ‘Eroski’, ‘Carrefour’, ‘Mercadona’ o ‘Consum’? Los taxistas intentan mantener sus privilegios, pero el progreso se los comerá. Si quieres competir con ‘Uber’ y ‘Cabify’ -vehículos de alquiler con conductor- cuida del coche, sé amable, sé pulcro y viste bien; trata bien al cliente que acude a tu vehículo, a veces escamado por algunas acciones incorrectas.

Un enfrentamiento entre competidores que ha estado a punto de derivar en un problema de orden público por los episodios de violencia que hemos visto, llegando a cortar el tráfico rodado en el centro urbano en manifestaciones no autorizadas.

La palabra «taxi», según el Diccionario de la lengua española, es una forma abreviada de la palabra «taxímetro», que a su vez deriva del griego ?????, «tasa» y ??????, que significa «medida». En la edad media ya existía el arrendamiento de mulas y también los transportistas eran un gremio especializado en la época. Ya el siglo XVII, en Londres y París existían empresarios especializados en la cría de caballos y mulas para el alquiler.

Pertenece a las estampas de la Torrevieja de ayer las «galeras» y a sus hermanas menores, «las tartanas», carruajes que hacían servicio interurbano, cuando el pueblo era mucho más chico que ahora. En la estación de ferrocarril se reunían las tartanas y acarreaban a los viajeros hasta sus domicilios u hospedajes al trote cansino de las caballerías. Estos hechos nos vienen a recordar lo sucedido al cochero José Ortuño en la lejana noche del 6 de mayo de 1884, habiendo salido de su pueblo, Torrevieja, al pasar con su vehículo de tracción animal por el pueblo de La Roda (Cartagena), se le presentó un personaje disfrazado de fraile, al parecer rendido de cansancio, suplicándole que le concediera un puesto en el carro. El dueño accedió al ruego, pero al poco tiempo se le hizo sospechoso por su conversación y la curiosidad de sus preguntas y lo raro de ver a un fraile a altas horas de la noche. Las sospechas le pusieron en cuidado, hasta el extremo de que, al manifestar el religioso deseos de apearse, bajaron ambos a la vez, sin perderle de vista Ortuño.

Sin ser visto por el disfrazado, José Ortuño sacó un puñal que portaba, temiendo una emboscada o por cualquier suceso que pudiera darse. Al poco tiempo se convirtió la sospecha en realidad, pues el religioso sacó sin precaución una cosa de la manga del brazo izquierdo y al llevársela a la boca, Ortuño se tiró sobre él, quitándole un «instrumento» y asentándole tan tremenda puñalada que el enmascarado cayó muerto instantáneamente al suelo. Lo que el fraile extrajo de la manga era una corneta; que el cochero cogió y la tiró al carro junto al cadáver del desconocido.

Continuó viaje, hasta que encontró a dos parejas de guardias civiles, a quienes contó el lance con los pormenores que hemos referido. Los guardias le hicieron volver al sitio del suceso; una vez allí, tocaron la corneta, a cuya señal acudieron ocho bandidos disfrazados también de frailes, que fueron sorprendidos con una descarga de las fuerzas del orden, escondidos dentro del carro, resultando muertos tres de los ladrones y dos heridos. Los tres restantes huyeron. Todos ellos iban provistos de puñales y carabinas. Qué duda cabe que la profesión de cochero era muy arriesgada.

Este suceso aislado no evitaba que, en el verano particularmente, estuvieran muy solicitadas sus «galeras» y «tartanas» cuando llegaban a la estación las «huelgas» de la Vega Baja, cargadas de maletas y cestos rebosantes de frutos de la huerta, dispuestos a disfrutar de los baños en nuestras playas.

En 1914 hacían el servicio de cocheros: Tono ‘el Correo’, ‘El Sordo’, Miguel Samper, Francisco Sánchez ‘Facorro’, Antonio Ortuño ‘el Ortuño’, Juan Samper ‘Juanico’, Antonio Serrano ‘el Serrano’, Gregorio Morales ‘el Curica’, Luis Mirete ‘el Mirete’, Francisco Mirete, ‘el Mirete’, Ángel Bru, y Antonio Cánovas ‘el Botas’.

En la década de los cincuenta trabajaban en Torrevieja, entre otros: Francisco y Pepe Ortuño Sala, en la calle Chacón, número 27; Urbano Ortuño Sala, en la calle Chapaprieta número 47; Enrique Samper Antolinos, en la calle Apolo, número 32; y Antonio Torregrosa Gutiérrez, en la calle Ramón Gallud, número 54. Por nombrar algunos más de los años sesenta y setenta, aunque la lista sea incompleta, hay que citar a Juan y Antonio Guillén Ortuño, Manolo Ballesta López, Rufino Rodríguez Cabrera, Antonio y Urbano Ortuño Dolón, Joaquín Vallejos, Enrique Samper Antoninos, Luis Sánchez Celdrán, Antonio Torregrosa ‘el Perdio’, y Antonio Prieto Tur, entre otros muchos.

La violencia parecía que había sido desterrada de nuestra ciudad desde que ocurrieran hechos tan lejanos en el tiempo como los que he narrado, o menos distantes como aquellas contiendas entre taxistas torrevejenses -aún siendo de la misma familia- en la parada de la que hubo en la plaza de Waldo Calero, y que algunos aún recordarán.

Al día de hoy, en Torrevieja se han ido acoplando las últimas tecnologías. Muchos llevan navegadores, aceptan el pago con tarjeta y las emisoras tienen servicios automáticos para recepción de llamadas por teléfono, SMS o Internet, y los servicios se adjudican mediante las tecnologías de localización GPS y transmisión por telefonía móvil GPRS y APP (aplicaciones informáticas). Algunos taxis disponen de conexión de seguridad con el 112 y se van incorporando paulatinamente cámaras de videovigilancia conectadas con centrales de alarma. En muchas ciudades los taxis son amarillos, negros, blancos y, en Torrevieja, además, muchos están sobrecargados de anuncios publicitarios, frente al riguroso negro, de luto permanente, de los vehículos de ‘Uber’ y ‘Cabify’.

Fuente: https://www.diarioinformacion.com

LOS TOROS, DATADOS EN NULES DESDE 1560

La tradición de las exhibiciones taurinas en la villa de Nules están datadas desde que la población tiene documentación en el Archivo municipal, es decir, desde 1560. Así lo reflejó el CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE NULES, VICENT FELIP SEMPERE (Associació de Cronistes Oficials del Regne de València) en la charla-coloquio que ofreció este miércoles en la sala de exposiciones de la Biblioteca Municipal, bajo el título “historia dels bous a Nules”.

Del mismo modo, de las exhibiciones taurinas en Mascarell se tiene constancia desde que existe documentación y en este caso la más antigua corresponde a la del Archivo parroquial, puesto que en el Ayuntamiento, a diferencia de Nules, no hay libro de actas.

La primera referencia que existe de toros en Mascarell data de 1.777 porque un toro subió al tejado del ayuntamiento y la gente se tuvo que saltar a la plaza. Al final el toro también saltó y no hubo damnificados. Se trata de un hecho que recogió el párroco que atribuyó el suceso a la prolongación de las fiestas de San Agustín, pero también a él le atribuyó el que no hubiera ningún tipo de desfracias por una intersección del patrón.

Estas conferencias forma parte de la XXVI Semana Cultural Taurina organizada por el Club Taurino Nules y se prolongarán hasta el próximo 19 de noviembre.

Fuente: http://www.laplanaaldia.com

ROBAN LAS JOYAS DE LA VIRGEN DE LA SALUD

Talla de la Virgen de la Salud, quemada en 1936.

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Al disputar el alba, la noticia corrió como la pólvora. La Elda fiel a las tradiciones seculares se levantó conmocionada, al albor del martes 20 de septiembre de 1932, cuando se conoció la noticia del robo cometido en la iglesia parroquial de Santa Ana.

Aprovechando la oscuridad de las altas horas nocturnas, se perpetró un robo que muchos tildaron de sacrilegio, pues afectó a la imagen más querida y respetada por todos los eldenses durante los últimos siglos: la Virgen de la Salud.

Hacía escasos días que la novena de las Fiestas Mayores de ese año de 1932 había terminado. La talla de la Virgen había sido devuelta al altar que presidía la capilla de la Virgen, situada en el lado del Evangelio de aquel templo parroquial inaugurado solemnemente un 25 de diciembre de 1799 y ricamente decorado por los desvelos de cura párroco Gonzalo Sempere durante las décadas centrales del siglo XIX.

Desde que en 1648 la talla de la “Mare de Deu”, que se custodiaba desde 1604 en la iglesia parroquial, fuera intitulada “de la Salud” había ido recibiendo donaciones y ofrendas de diversas pequeñas joyas por parte de fieles, conformando un pequeño ajuar con las que se adornaba a la imagen durante las procesiones y en su altar para el culto por sus devotos.

Todo sucedió antes del hora prima (6 horas), cuando se celebraba la primera de las misas del día. El sacerdote que ejercía en ese momento su ministerio como cura párroco de Santa Ana era don Luis Abad Navarro, que desempeñó tal cargo entre 1929 y 1936, cuando fue asesinado en los primeros meses de la Guerra Civil.

A juzgar por las noticias conservadas, en la madrugada del 20 de septiembre unos ladrones entraron a la iglesia y aprovechando la oscuridad y soledad del templo procedieron a despojar a la imagen de la Virgen de la Salud de todas sus joyas y alhajas que en ese momento llevaba puestas.

Poco más se sabe de aquel suceso. Nada sabemos del resultado de las pesquisas de las fuerzas del orden por localizar a los ladrones y las alhajas robadas. Y a falta de inventarios conocidos, ignoramos el botín robado.

Será años más tarde, cuando un 8 de octubre de 1942, Luis Bernabé Reig, joven labrador de Petrer (y todavía vivo), al ir a recoger piedra a un pedregal para arreglar el camino de acceso a la pedanía de Santa Bárbara, erosionado por las intensas lluvias del día anterior, y al grito “¡He trobat un tresor… he trobat un tresor! ” encontró una cadena de oro de la que pendía un Sagrado Corazón de Jesús de gran tamaño y un pulsera de media caña.

Tratándose de joyas religiosas, el padre de Luis, José María Bernabé, decidió entregarlas al cura párroco de San Bartolomé, don Vicente Hernández, por si aparecía el propietario. Pero transcurrieron los meses, e incluso varios años, sin que apareciese nadie que las reclamase. Hasta que fortuitamente, y durante el relevo de párrocos en 1946, estando reunidos don Vicente con don Jesús Zaragoza Giner, párroco entrante, junto con Teresa y Mercedes Soria, conocidas en Petrer, como “les Senyoretes”, una de ellas, al cogerla con sus manos, tocó casualmente un diminuto mecanismo y el Sagrado Corazón se abrió. En su interior encontraron un pequeño papelito con varios nombres. Uno de ellos fue reconocido por una de las hermanas. Se trataba de Eufemia Juan Amat, esposa del médico don Antonio Payá Martínez. Eufemia era de Elda y por los apellidos de las otras personas que figuraban en la inscripción, también eran eldenses. Casi de inmediato se acercaron a ver a la mujer del médico, quien reconoció la cadena y les dijo que la joya había sido donada por un grupo de feligresas de la parroquia de Santa Ana a la Virgen de la Salud y que poco tiempo después había sido robada del camarín de la patrona de la ciudad. Con bastante júbilo le fue comunicado el hallazgo a don José María Amat, cura párroco de la iglesia de Santa Ana, de Elda, quien en el transcurso de la homilía de la Misa Mayor con motivo de la celebración de la Virgen de la Salud, agradeció públicamente el gesto de honradez de la familia de Petrer.

El párroco eldense transmitió a la familia de José Mª Bernabé si tenía alguna petición que hacer. El padre de familia contestó que le gustaría que la “Mare de Deu del Remei” luciera en alguna ocasión las joyas encontradas de la Virgen de la Salud. Y así, en la procesión de la Virgen celebrada en octubre de 1947, la patrona de Petrer posesionó por las calles de Petrer con aquellas alhajas.

Fuente: https://www.valledeelda.com

EL PREMIO DE NARRATIVA EN VALENCIANO FELIPE RAMIS RECIBE 68 OBRAS DE CATALUÑA Y LA COMUNIDAD VALENCIANA

El premio de narrativa en valenciano FELIPE RAMIS se falló ayer tras recibir 68 originales de los cuales 27 han llegado de Cataluña y 41 de la Comunidad Valenciana. La ganadora ha sido la vilera Rosa Zaragoza Llinares con la obra ‘Després del dos va el tres. 23’.

El jurado compuesto por Francisca Nogueroles, Kika Marchán, Marta Soriano, Raquel Ferrer y Vicent Vidal, determinó que había una obra que destacaba entre el resto, y por unanimidad se decidió otorgar el primer premio a esta registrada con el número de orden 66. Además, se decidió que no procedía otorgar a ninguna otra obra el accésit quedando la obra de la escritora vilera como única ganadora del certamen y establecer un único galardón por la cantidad de 2.000 €.

Este premio se creó en memoria de FELIPE RAMIS LLORCA, (la Coruña, 1931; La Vila Joiosa, 1982), una persona muy vinculada a la vida cultural de la localidad. Profesor y político, coordinó certámenes literarios en la Vila Joiosa como lo Concurso de Cuentos Ciudad de Villajoyosa. También fue director la Academia de Enseñanza Media Santa Marta, en la cual multitud de  vileros y vileras iniciaron sus estudios secundarios y superiores, y fue CRONISTA OFICIAL DE LA VILA entre 1964 y 1979.

El acto de entrega del premio tendrá lugar el próximo jueves, 18 de julio, en el Jardín de Doña Concha de la Finca la Barbera de los Aragonés, a las 20.30 horas.

Fuente: https://www.elperiodic.com

VECINOS DE SILLA HACEN 40 TRATOS CON EL GALLET

ADA DASÍ

Desde la puesta en marcha del Gallet a finales del mes de noviembre, la moneda social de Silla, ya se han realizado más de 40 intercambios entre los que destacan armas para la práctica de artes marciales, un retrato artístico, servicios de ayuda para la tercera edad, asesoramiento para la organización de eventos, clases de repaso, una bicicleta o incluso un servicio de montaje de muebles.

La red cuenta ya con más de 220 miembros y con más de 110 ofertas a las cuales los usuarios pueden optar a través del Gallet. Una de estas monedas tiene una equivalencia virtual con un euro, aunque no se pueden convertir en valor de curso legal sino que se utiliza dentro de la plataforma para los intercambios. En la plataforma web, los usuarios pueden proponer ofertas y demandas, tanto de bienes como de servicios, de manera que todas las personas pueden adquirir aquellas en las que estén interesados.

Al registrarse, el usuario cuenta con un perfil personal donde se refleja el intercambio que cada uno puede proponer al resto de miembros de la red. Cada perfil de usuario dispone de un saldo inicial de 300 Gallet para empezar a operar y se puede acumular hasta un máximo de 600.

Para incentivar el uso de la nueva red social entre el vecindario, se han sorteado 60 tarjetas regalo de 50 euros para consumir en los comercios del municipio que también ha servido para fomentar las compras navideñas en los negocios locales. Los agraciados han comenzado a recoger su premio en la Nau Jove y han dejado sus testimonios para contar su experiencia al resto del vecindario.

Por otra parte, y también con el fin de potenciar esta plataforma, destacadas personalidades de Silla han querido apoyar esta iniciativa con vídeos difundidos a través de las redes sociales, como el CRONISTA OFICIAL, JOSÉ ANTICH; el presidente de la escuela municipal de la Danza de los Porrots, Abelardo Hernández, o el cantautor Agus Gamines, entre otros.

La puesta en marcha de esta iniciativa está teniendo una buena acogida, y otros municipios e incluso Valencia capital, ya se han interesado por sumarse a la plataforma de intercambios.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA I EDICIÓN DE ‘SANTAPOLERS IMPORTANTS’ PREMIA LAS TRAYECTORIAS DE IVÁN PASTOR, MARÍA SEMPERE Y VICENTE LUNA

El pasado 28 de julio tuvo lugar la entrega de la I Edición de los premios ‘Santapolers Importants’ que otorga la Asociación Cultural de Santa Pola HobbyArt. El acto, que fue emotivo de principio a fin, comenzó con las palabras de Lola Lillo: “es un honor para mí presentar la Primera Edición de “Santapolers Importants”. Los Premios siempre son motivo de alegría para los que los reciben y también para quienes los otorgan. Enhorabuena. Que una Asociación Cultural cree unos Premios, dice mucho de un pueblo que sabe reconocer la valía de sus hijos, y les da el reconocimiento de “importantes” dentro de su gran diversidad”.

En esta primera edición han querido reconocer la trayectoria de tres emblemas de la villa marinera en tres ámbitos diferentes pero igual de importantes para la población santapolera como son el deporte, la cultura y la música. Lillo fue la encargada de explicar los motivos de la elección del Windsurf, y es que “uno de nuestros hijos santapoleros de renombre, como es Iván Pastor Lafuente, es regatista del Club Náutico de Santa Pola y gran cosechador de medallas internacionales”. Este deporte ha ido creciendo en la localidad en los últimos años, teniendo varios puntos de referencia en los que se puede practicar como son la Escuela de Windsurf Santa Pola, Surf Área y la Escuela de Vela del Club Náutico Santa Pola.

Iván Pastor, Windsurfista, se inició en la Escuela de Playa de Windsurf, de la mano de su padre Salvador Pastor, en Santa Pola. Poco a poco fue remontando su vuelo hasta llegar a lo más alto. Entre sus logros se encuentra que ha representado a España en cuatro Olimpiadas y espera realizarlo por quinta vez, ha ganado 10 campeonatos del mundo, ha sido bronce en el Campeonato de Europa, número uno en el ranking mundial en cinco ocasiones, y su último reto recae en los Juegos Olímpicos de Tokyo de 2020. Como el propio deportista afirma “no elegí el Windsurf como profesión, simplemente luché por conseguir mis sueños”.

Cultura

“La Cultura en Santa Pola siempre ha ido de la mano de la literatura, la pintura y la música principalmente. Pero ha sido a partir de la creación de la Casa de Cultura (y sus tres Bibliotecas Municipales), el Centro Cívico y Social, la oficina de Valencià, el Archivo Municipal y el Complejo Cultural del Castillo cuando se ha canalizado hacia una mayor proliferación de eventos, a lo largo de todo el año: Exposiciones, Ediciones de libros, Cursos, Representaciones teatrales, Museos, Asociaciones, Conciertos, etc. etc. Hoy día nuestro pueblo está bien dotado de una infraestructura a nivel cultural que, para muchos, colma las demandas de la población”, comentaba Óscar Ubassy, “sin tantos recursos a su alcance tuvo que comenzar MARÍA SEMPERE MONTIEL.(Cronista oficial de Santa Pola)  Pero gracias a su empeño en los estudios, a su familia y el ingenio natural que posee, ha creado una extensa obra literaria. Esperamos que algún día salga a la luz”, añadía.

MARÍA estudió en Santa Pola, Alicante, Valencia y Murcia, consiguiendo las Licenciaturas en Filosofía y en Psicología Clínica. Diplomada Superior en Criminología, posee el Título Superior de Valenciano. Ha ejercido seis años como Psicóloga Clínica y veintitrés años como docente de Filosofía, en Institutos de Enseñanza Secundaria. Once han sido los galardones y Premios otorgados a esta gran mujer, entre los más importantes está el Homenaje, en 2016, que le rindieron los CRONISTAS DEL REINO DE VALENCIA como primera mujer Cronista Homenajeada. Había sido nombrada CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE SANTA POLA en 1978, este año se cumplen 40 desde su nombramiento en Valencia. Ha desempeñado diversos cargos a nivel social, el que destacaríamos, porque fue más importante para ella, es el de Secretaria de la Junta del Museo de la Pesca y Acuario en la década de los años ochenta.

Música

El tercer galardón recayó sobre el músico Vicente Luna a quien definían de la siguiente manera: “Él, desde la lejanía, siempre recuerda sus Fiestas Patronales: Las veces que ha salido tocando en la Banda del pueblo. Ese pasacalles, en derroche musical, que se realiza antes del Desfile Multicolor. Las Bandas coloristas de Moros y Cristianos, la Dolçaina y el Tabalet recorriendo las calles… Todo lo llena de emoción”.

Vicente Luna comenzó sus estudios en la Escuela de Música de Santa Pola a los ocho años, a partir de ahí toda su vida ha girado en torno a las notas musicales que lanza con su tuba. En la actualidad es coordinador, director de orquesta y profesor de tuba en el Conservatorio de Música y Danza de Rungis así como en el Conservatorio Maurice Ravel de París, a la vez que es director asistente de Vincent Renaud en l’Orchestre d’Harmonie de Levallois. En paralelo a su actividad como instrumentista realiza estudios de Historia de la Música y Análisis en el Conservatorio Maurice Ravel de Paris con la musicóloga Hélène Cao.

Para la próxima edición realizarán una convocatoria para que se presenten todos los candidatos que crean que pueden optar a este premio, por lo que será un jurado el que decida quién, o quiénes, se lo merece.

Fuente: http://www.periodicosantapola.es

LA UJI, UNA HIJA MUY BRILLANTE

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Leí la semana pasada en las páginas de este diario que la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló ha entrado por primera vez en el selectivo ránking de Times Higher Education (THE) Young University Rankings 2019, que recoge las 350 primeras instituciones de estudios superiores de todo el mundo con menos de 50 años de antigüedad. Sin duda alguna, al firmante de esta columna es una noticia que, como castellonense, le enorgullece y satisface en gran manera y más teniendo en cuenta que hace bastantes más de cuarenta años, se encontraba alimentando con devoción no exenta de afecto, a un recién nacido que iba a convertirse en el germen del hoy vigoroso claustro universitario local.

El entrañable periodo del Colegio Universitario de Castelló marcó estigma en todos quienes ejercimos la docencia en sus aulas y más en los que, como es el caso, ejercimos algún cargo administrativo de responsabilidad en la gestión.

Aquel centro adscrito a la Universidad de Valencia llegó a una provechosa adolescencia que se manifestó en el traslado de su sede desde el Seminario Mater Dei, al primitivo local de la carretera de Borriol, hoy en uso por el CEFIRE. En el segundo de los pabellones vecinos levantados (actualmente sede la Escuela de Idiomas), uno vivió sus últimos años de enseñanza universitaria, que concluyeron a fines de los 80. Pero enquimerando los recuerdos pretéritos, siempre aparece la imagen de aquel retoño de biberón que su desarrollo, ha concedido las más grandes satisfacciones. Es como ver triunfar a una hija muy, muy brillante en todas sus acciones.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

ORIHUELA CONMEMORARÁ EL CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DEL PINTOR JOAQUÍN AGRASOT

Los actos conmemorativos se inician con una exposición de la obra de Agrasot en el Palacio Sorzano de Tejada.

El Ayuntamiento de Orihuela, a través de su Concejalía de Cultura, organiza este año 2019 diversos actos en conmemoración del centenario del fallecimiento del pintor nacido en Orihuela Joaquín Agrasot y Juan (1836-1919).

El acto principal de los programados será la exposición “JOAQUIN AGRASOT, pintor oriolano”, que se abrirá al público el próximo 25 de enero, y que expondrá hasta sesenta y cuatro obras del autor hasta el 30 de abril, además de diversa documentación relacionada con el mismo. La exposición, así como su cartel anunciador y el logo creado para el evento en este año, han sido presentados esta mañana por el primer teniente de alcalde oriolano, Juan Ignacio López-Bas, sustituyendo a la concejala de Cultura y presidenta de la comisión constituida para la organización de los actos conmemorativos, Mar Ezcurra, quien se encuentra a punto de dar a luz y no ha podido por ello asistir a esta presentación pública. Al acto han acudido los comisarios Antonio Párraga Campos y Mª. Carmen Sánchez Mateos, así como Lourdes Martínez de Linares Ruiz, en representación de la entidad Caja Rural Central, que además ha financiado un busto en bronce del artista, realizado por Cristóbal Pérez García, que será parte de la exposición y posteriormente se ubicará definitivamente en una plaza pública de Orihuela. Igualmente forman parte de la comisión Mª. Carmen Martínez Murcia, por la Colección Pedrera Martínez, que cede el espacio del Palacio Sorzano de Tejada como sede de la exposición, y como secretaria Carmen Campillo, funcionaria municipal del área de Cultura.

La muestra cuenta con colaboraciones de primer nivel como Pedro Nuño de la Rosa y Amores, periodista y crítico de arte, o José Mª. Luzón Nogué, quien fue director del Museo del Prado, que han elaborado textos para el catálogo de la exposición. Por su parte, el investigador alicantino José Angel Albert Boronat ha realizado una genealogía del apellido del pintor Agrasot en el folleto del evento.

Entre las obras que se expondrán y que ya se encuentran en Orihuela están las cedidas por entidades como el Museo Carmen Thyssen, de Málaga, el MUBAG, de Alicante, el Museo de Bellas Artes de Valencia, así como obras del propio Ayuntamiento oriolano o procedentes de colecciones privadas como la del Patronato Histórico Artísitico de la Ciudad de Orihuela, la Colección Pedrera Martínez, o las de Javier Emperador Marcos, Manuel Román Ibáñez, Amelia García-Herrera Smerdou, y Carmen y Carlos Agrasot García-Herrera.

Para el edil López-Bas, se trata de “hacer justicia y se reconociese a este insigne pintor oriolano para fomentar los valores artísticos de nuestra ciudad y vincular más si cabe a Agrasot con Orihuela”. Desde el área de Cultura se propondrá para dar mayor realce a esta conmemoración la inclusión del logo del evento en toda la documentación pública administrativa municipal.

Desde el ayuntamiento López-Bas ha querido agradecer el trabajo de la comisión en este último año deseando que la figura de Joaquín Agrasot tenga en el público en general la acogida que se merece.

Por su parte, Antonio Párraga ha comentado que el cartel anunciador es un retrato de Agrasot propiedad de la familia del mismo, y que sirve de base al logo elaborado, siendo de destacar que estamos en todo caso ante una de las exposiciones más amplias que se hayan podido organizar sobre el artista.

Destacará en la exposición material documental referido al pintor en hechos relevantes de su vida, entre ellos su partida de bautismo, cedida por la parroquia de El Salvador, actas municipales o una carta manuscrita del propio pintor, cedida por el CRONISTA DE ORIHUELA LUIS ANTONIO GALIANO PÉREZ.

Fuente: https://www.elperiodic.com

JOAN JOSEP CARDONA, EXCRONISTA OFICIAL DE BENISSA: «ME HA RECOMPENSADO EL RECONOCIMIENTO Y EL CARIÑO DE LA GENTE»

JOSÉ LUIS LURI. Entrevista

Días atrás, Joan Josep Cardona Ivars (Benissa, 1944) presentaba ante el Ayuntamiento de Benissa su renuncia formal como Cronista Oficial de la Villa. Este simple acto administrativo puso punto final —que en sí es un punto y seguido ad libitum del ejecutante— a una larga labor de medio siglo en la digna e impagable tarea de documentar, reseñar y difundir los valores históricos, etnográficos y espirituales de su Benissa de cuna. Impagable e impagada tarea si no se contrapone a ella valor y calor por medio del reconocimiento de las instituciones y de todos los benisseros. Si algo supieron ellos de sus propias raíces humanas, si algo alcanzaron a conocer sobre las señas de identidad de su mismo pueblo, fue gracias al abnegado y dilatado trabajo de su cronista.

En esta extensa entrevista para La Marina Plaza, Joan Josep Cardona ofrece una visión de Benissa en el tiempo y comparte las vicisitudes y rasgos de su propio trabajo divulgador. Más allá de sus anales, el cronista cesante deja un sobresaliente legado documental y bibliográfico que, sin duda, abrirá paso obligado y rutas firmes a los afanes de los estudiosos e investigadores del futuro. De momento y por muchos años, ya cuentan estos con la asistencia presencial del mestre Cardona para las transmisiones inter vivos que se encarten. ¿Razón social?: en ese niu d’ocells (de pardals també) que constituye el pequeño gabinete de don Juan de Pla Molins, en alto y con vistas sobre La Perereta, la carretera y el Penyal. Razón encuentren todavía en ese chiscón de La Costa que sigue siendo un universo íntimo para el diálogo socrático, la tertulia literaria y el conciliábulo colegial. Piamos ahora para el siglo desde aquel nido:

¿Cómo se queda el cuerpo y el alma tras cincuenta años de labor como cronista de tu pueblo?

Mi primera sensación es la de tranquilidad. Te liberas de la responsabilidad del día a día, que es la de recoger todo lo que está ocurriendo en tu pueblo, sobre todo aquellas noticias que no tienen importancia para ser publicadas en prensa. Son cosas insignificantes que siempre tendrán valor para la gente sencilla que ama a Benissa. También cartas, pequeños documentos que pasan inadvertidos, pero que sirven para contextualizar el trabajo del historiador si este lo considera interesante. No son las crónicas de Montaner o de los cronistas antiguos, que dan detalles que a un observador actual le pasarían desapercibidos. Creo que la misión del cronista no morirá. La alegría es el descanso de la obligación; tú puedes seguir siendo cronista hasta que te mueras. Te queda la satisfacción del deber cumplido con honestidad, con amor, con rigor y respeto a la verdad.

¿De qué forma nació esta vocación tan personal?

Desde niño tuve la necesidad de escribir relatos y contar lo que sucedía. Siendo ya estudiante, publiqué un periódico de dos hojas de libreta. La figura de mi padre fue trascendental para mi formación. Además de padre era maestro. Tenía una academia en la que impartía latín, griego y religión, y posteriormente literatura. El rigor de mi padre, para con él y los demás, crea huella. En casa siempre ha habido biblioteca, bien donde vivo, que era la casa de mosén Francisco, en la que había una biblioteca decente pero eclesiástica, y la del pueblo, que era de mi padre, la propia de un docente. Con este cuerpo documental a mano surge pronto el interés y te aficionas a la lectura. Especialmente si tienes acceso a dietarios, algunos en distintas lenguas, entre ellas el hebreo. Posteriormente encontré buenos maestros, como el impagable testimonio de don Vicent Martínez Morellá o de don José Martínez Ortiz, personas que ahormaron mi afición, la canalizaron. Don Vicent venía y reunía a jóvenes de la comarca para que viéramos la universidad desde nuestro pueblo; nos ofrecía clases magistrales y nos introducía en una normativa a la hora de realizar nuestros trabajos. Así nacían los cronistas de pueblo, quienes sumaban a su formación un elemento autodidacta.

Entonces tú eras un joven en aquella España franquista que iniciaba tímidamente su apertura…

Mis primeros trabajos como cronista son pecados de juventud (risas). A veces he sentido la tentación de cambiarlos por cuestión de estilo. No los toquemos. Es lo que tú sentías en aquel momento. Con sus anacronismos e imperfecciones, tienen el encanto del candor juvenil. Su valor histórico está ahí, los datos. Tuve la suerte de encontrar el librito del Padre Manuel Fabregat, con defectos como historiador pero perfecto como cronista en el relato de la Benissa de su tiempo. Descubres un mundo nuevo. También contaba con las gacetillas que confeccionó el primer cronista de la villa, el maestro don Jordi Valor, que se publicaban en periódicos. Estuvo él unos tres o cuatro años en el puesto. Ya en 1968 o 69, los ayuntamientos recibieron una orden gubernativa para la creación de un consejo inter comarcal destinado a dar respuesta a la realidad turística que se avecinaba. Además de la preocupación por temas como el urbanismo o la sanidad, entre otras necesidades e infraestructuras, se buscaba diseñar unas líneas maestras que preparasen a la sociedad anquilosada de aquel tiempo. Este estudio precisaba de unas informaciones de tipo histórico y geográfico de las distintas localidades.

Y aquí entraste tú, supongo, en tus primeros pasos como estudioso local…

En aquel entonces, Joaquín Colomer Escoda, que era concejal de Cultura del ayuntamiento, buscaba a alguien para que se encargara de escribir esas reseñas. Yo, que era muy joven, empezaba a escribir algunas notas en el semanario La Marina o en Información de Alicante, Levante o Las Provincias de València y, por ello, recibí el encargo de confeccionar estos trabajitos sencillos, muy rudimentarios, pero que ilusionaron a todos y tuvieron continuación. De esta forma sustituí, encantado, al anterior cronista: la vanidad de un jovencito desconocido (risas). Entonces no había universitarios en Benissa y la figura del cronista se encontraba muy valorada. Ingresé en la ASOCIACIÓN DE CRONISTAS DEL REINO DE VALÈNCIA, una entidad romántica llena de gente sana y amable. Nos reunimos todavía cada dos años para presentar e intercambiar trabajos.

Algunas de las fuentes documentales de las que bebe un cronista siempre estarán ahí: bibliografía, archivística… pero ¿qué me dices del indispensable trabajo de campo, de la entrevista en la búsqueda del testimonio oral? Tú labor en este aspecto ha resultado ímproba.

Siempre he dicho a los jóvenes universitarios benisseros que el trabajo de campo es muy importante. En mi caso, he llegado a tiempo. El oraculo vivae vocis ofrece muchísima información que sin la entrevista desaparece. Si has tenido que trabajar con un sujeto dialectal que vivía en el campo, este te ha llevado a un yacimiento arqueológico desconocido que ha podido estudiar posteriormente el especialista. De la entrevista puede surgir una documentación que se te facilita, copiada o fotografiada, en papeles íntimos custodiados celosamente por las familias y que el cronista rescata. Este material proporciona un fondo de saber riquísimo que complementa a otras fuentes. Muchos de mis informantes han muerto y con ellos sus testimonios. Este trabajo de campo es laborioso y en ocasiones, además, el entrevistado no desea que su voz permanezca en una grabación porque se siente hurgado en su intimidad. Un trabajo que no podría haber realizado sin testimonios orales es el de la vida en la partida de Pinos. Realicé muchísimas entrevistas y las personas se entusiasmaron mucho. Mi trabajo puso en valor lo que ellas pensaban que no tenía valor ninguno: la realidad social de una gente de gran calidad humana, de una enorme sensibilidad. Pudimos demostrar que, a pesar de dos siglos en aislamiento físico, ellos habían sido benisseros superiores, gente abierta, gente que había viajado por el mundo, gente que había demostrado tener mucho más conocimientos que algunos que se consideraban el non plus ultra del pueblo.

¿Cuáles son las señas de identidad que arrastra Benissa como sociedad? ¿Cuál es su huella histórica a lo largo de los siglos? ¿Cómo son los benisseros?

Tengo una obra sin publicar que trata sobre este tema en profundidad: Temes d’Etnografia benissera. En este trabajo hago una reflexión de cómo es el benissero. No se puede entender nuestro carácter si no se tiene en cuenta el gran componente agrario. Existe todavía en nuestra gente la necesidad de sentirse ligada al terruño, a la caseta de camp, al bancalet. Tendríamos que remontarnos a la partición de nuestro término, ya en tiempos de Jaume I, para empezar a comprender el proceso. Fueron finalmente diez o doce familias las que detentaron todo el poder agrario a través del mayorazgo: tierras indivisibles hasta bien entrado el s. XX. Este terrateniente se siente un poco responsable de la situación social de un pueblo, el suyo, formado por algunos labradores y muchos jornaleros. Por ello, crean escuelas, hacen obras de beneficencia, dan jornales… Sería impensable la realidad urbana de Benissa si no hubiésemos contado con la preponderancia de unas familias que tenían acceso a estudios y formación superior, grupos caritativos de una religiosidad muy marcada. Sin ellos no se podría haber construido la iglesia antigua ni la moderna actual, nuevas calles y plazas; no se podría haber hablado de obras de arte ni de la construcción del convento. Estas familias se adelantaban y el pueblo las seguía. Incluso otras familias más modestas intentaban emularlas, dando educación a los hijos o tratando de adquirir un trozo de tierra para independizarse.

En Benissa ha existido siempre una clase labradora no muy amplia y relativamente acomodada y, posteriormente, una burguesía industrial importante…

Sí. Pero por todo lo explicado subsiste en Benissa un carácter conservador que, maticemos, no significa que sea de derechas, es el seny benissero del hombre trabajador y serio cuya hacienda le ha costado ahorro y esfuerzo. Este carácter permanece. Por ello, no somos emprendedores. Perdimos el tren en los años de la república, cuando nacieron las fábricas de muebles de los pequeños artesanos que habían reconvertido sus antiguos talleres. La guerra truncó una cierta transformación de la Benissa agraria a una pequeña Benissa industrial.

Fábricas entonces de pocos empleados…

Sí. La Ivars podía tener unos 120 o 130 empleados; 30 que tenía Martínez, y unos 10-12 que contaría Sala. Todo esto condicionó la forma de ser del benissero. En aquellos años la banda de música crece, se crean las sociedades de Benissa… Los trabajadores de la industria tienen más tiempo libre que los hombres del campo, tiempo para ilustrarse o para dedicarlo al ocio. La Guerra Civil desbarata todo aquello y volvemos a poner los ojos en la tierra, hasta que llega la debacle de la agricultura en los años 60. Este cambio produce una gran crisis y una fuerte emigración, y da paso a un fenómeno, el del turismo, que nos coge en mantillas y sin preparación. Pero el benissero, siempre, con los ojos puestos en la tierra. Nuestra tradición se mantiene agraria.

Más allá de tu labor como cronista, ¿cuál ha sido tu aportación a la sociedad benissera?

La juventud de mi generación se encontró una Benissa sin infraestructuras. Teníamos un cine de películas comerciales, una sociedad cultural que era un casino con una biblioteca ridícula, un centenar de libros prestados. La banda de música no tenía local estable, ni infraestructuras técnicas ni dirección. La propia Iglesia estaba anquilosada en el pasado y el convento apenas mantenía actividades en la intimidad. Todo estaba por hacer. Aquellas ganas de mi generación por hacer cosas, dentro de una efervescencia católica, se tradujo en una necesidad de «revolucionar el pueblo». Hicimos el campo de fútbol, formamos grupitos de teatro; accedíamos a la compra de libros por correo, revistas, poco a poco abríamos los ojos a una realidad que se nos había mantenido oculta. Sacamos adelante a la banda municipal, cuyos músicos estaban muy desmoralizados, conseguimos un local nuevo y remozamos su archivo. Abrimos la escuela de música con docentes profesionales de Lliria, Cullera o València… Conseguimos una cierta altura técnica para unos 120 alumnos. Hicimos contacto con La Cazuela de Alcoy, pero el tema teatral no prosperó. Creamos la Biblioteca Pública Municipal, que se ha mantenido desde entonces. Luego llegaría mi dedicación como responsable del Archivo Histórico Parroquial y mi apoyo a las actividades culturales locales a través del mecenazgo de la oficina de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, de la cual yo era director. Estoy muy satisfecho de mi generación. Los ayuntamientos de los años 80 y parte de los 90 fueron excelentes ayuntamientos gracias a las ganas de la gente de mi generación.

El Calendari dels Brillants ha sido un hito en tu labor cultural y literaria.

El Calendari cumple treinta y cuatro años con el que viene. Su futuro está garantizado. Con tiempo hice una sucesión anticipada en la persona de Jovi Lozano, que es el abad coadjutor con derecho a sucesión (risas). Jovi está preparadísimo y es quien me ayudará hasta que mis fuerzas físicas o mentales fallen. La dirección está asegurada a través de un grupo de unos veinte colaboradores que forman el cuerpo de redacción, primeras firmas que pueden variar de un año a otro. El nivel es de gran prestigio. Comenzó modestamente, emulando esos almanaques del XIX, y con los años el ejemplar ha ido acumulando novedades. Pepe Ivars, el entrañable Tramuser, se volcó con las primeras viñetas; luego llegaron las aportaciones de Pep Cardona El Persa y Ramón Pérez Carrió con su portada. El Calendari mejora año a año y ha alcanzado un gran reconocimiento. Ofrece una visión de carácter global para un lector localista, dentro de un aroma agrario entrañable y nostálgico. Da noticia de todo lo que está pasando en el mundo, pero vivido desde la esfera comarcal. Publicamos 1.500 ejemplares gracias a la ayuda del MACMA, que es la entidad que lo administra.

¿Tiene sentido la figura de un cronista oficial en el siglo XXI?

Vivimos unos tiempos en que la noticia surge, cae y se entierra. Hace unos años, una noticia caía y se comentaba en el pueblo durante una semana. Corrían seis o siete a la vez y duraban algo más según su trascendencia. Hoy las noticias se multiplican. Hay voces que indican que, aunque caminemos hacia la robotización y la noticia al minuto, terminaremos sucumbiendo al humanismo: al gusto de hablarnos, al gusto de escribirnos. Se escribe hoy en los WhatsApp y en los correos informáticos. El mundo actual presenta nuevas propuestas, pero no olvidemos que estamos ante modas pasajeras. La ecología nos está abriendo los ojos, el contacto con la naturaleza, proveernos de nuestros propios productos. Todo esto son flashes que nos mandan mentes lúcidas y que nos hacen ver que no podemos ir hacia una deshumanización de la sociedad. Creo que caminamos hacia un respeto y cuidado del medio. Hay que ser optimistas y generosos. A las sociedades las mueven las minorías y hay que tener fe en ellas.

Qué importante la educación…

Sin duda. Hoy los universitarios cursan carreras cortas pero gozan de gran preparación. Igual dedican luego su vida profesional a otra cosa. Los conceptos políticos de derecha e izquierda han perdido también su sentido y hay que dar voz a las minorías sobre las grandes mayorías. Debemos acostumbrarnos a convivir en una sociedad plural y multicultural. Hay que perder el miedo a las nacionalidades, que son una herencia de genes culturales. Tengo una gran fe en la educación. En una educación permanente, constante, más allá de la académica que puede durar tres o cinco años.

Vas a seguir trabajando por la Cultura benissera. ¿Qué planes tienes en vista?

Cronista eres hasta que te mueres. Tengo ocho libros inéditos que quiero perfeccionar con lentitud y según apetencias, sin la angustia de la urgencia. Los jóvenes tienen todo el derecho del mundo a ocupar su universo creativo y cuando te pidan una colaboración hay que darla. Sigo esa máxima que dice: «No hay que ser amigo de los viejos ni de los niños; porque los viejos se te mueren y los niños al final te olvidan». Hay que seguir avanzando, piensa que Cervantes escribió El Quijote a los setenta. Aliento a la gente joven para que no caiga en desánimos y luche contra ese desinterés… no sé si ésta es la palabra.

La indiferencia…

Exacto. La indiferencia es un pecado superior al de la envidia. La envidia es creativa, pero la indiferencia frustra. A veces caemos en situaciones de desánimo cuando ves que tu trabajo desinteresado no encuentra el eco que a ti te merece. Se supera, claro. Bueno o malo, uno lo ha hecho todo con amor y con todas sus fuerzas. Gran parte de mi labor se basa en la continuidad y la perseverancia; no trabajando, como decimos aquí en Benissa, a estropaetes. Desde 1964 mantengo un diario donde recojo lo que me sucede día a día. Por ejemplo, esta entrevista. Esto es un ejercicio de perseverancia. He vivido mis trabajos como una obligación moral; como un Noé que iba metiendo los animalitos en su arca; vivencias, sucesos que si tú no los hubieses escrito se habrían perdido para siempre. Por ello recibo un agradecimiento humano en la calle, gente sencilla que se alegra de que seas cronista, de que les tengas en cuenta; de saber cosas suyas porque tú se las dices… Ese reconocimiento lo tengo a diario. Incluso de americanos a quienes documenté sus raíces benisseras y luego acompañé a presentarles a sus actuales familiares en el pueblo. Encuentros emocionantes. Estas cosas te alegran, te reconfortan, te producen una gran satisfacción personal.

Momentos muy especiales. Al final trabajas para la gente.

Desgraciadamente, ante estas cosas no existe el reconocimiento oficial. Aunque los ayuntamientos me han respetado, yo no he visto reflejo en ellos de mi labor. Uno tiene su corazoncito. La indiferencia… Siempre mi trabajo me lo he pagado yo de mi bolsillo. La asistencia a asambleas, págate el viaje, págate el hotel… La mayoría de mis libros me los he pagado yo para no ir mendigando ayudas oficiales como limosnas. Esto es humillante. La corporación municipal es la representante del pueblo. No debe pensar en sus apetencias o en sus gustos, sino en lo que el mismo pueblo demanda o pide. Ese refrendo humano y popular que yo siempre he tenido durante mi vida y ese agradecimiento, esa buena voluntad de la gente: «Si Joan Josep no ho sap, no ho sap ningú», yo no lo he visto en los ayuntamientos de mi pueblo salvo muy raras excepciones. Durante 50 años, esporádicamente. El trámite es mendigar y esto te agota. También he contemplado egos propagandísticos, auto propulsiones, el papanatismo oficial de creerse al final esa misión de vista corta, esa autocomplacencia, esa imagen de marketing que a lo mejor… en este caso sí, en este no… Tú ya me entiendes…

Fuente: https://lamarinaplaza.com

L’ALCORA SUMA CERÁMICA A LA REFOMA DE LA BÁSCULA

Visita. 8 El alcalde y el concejal de Obras comprobaron los primeros trabajos para impulsar la báscula municipal. – NOMDEDEU

JAVIER NOMDEDEU

L’Alcora inicia los trabajos destinados a poner en valor la báscula municipal. El Ayuntamiento invertirá 15.000 euros a este proyecto, llevado a cabo por una empresa local. El alcalde, Samuel Falomir, y el concejal del área, Robert Tena, visitaron ayer las obras y explicaron que en la actualidad están recubriendo toda la fachada con cerámica. Ambos destacaron la importancia de promocionar este material a través de las diferentes iniciativas públicas.

Otra de las intervenciones realizadas ha consistido en la ampliación de los ventanales. De esta manera, desde fuera podrá verse el interior del edificio, en el que desde el año 1973 se encuentra la báscula municipal. Además, podrá contemplarse mobiliario de la época y, según avanzó Tena, está prevista la incorporación de material informativo y fotografías antiguas. También habilitarán un rótulo en la fachada.

Como recuerda el CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD, JOSÉ MANUEL PUCHOL, la báscula municipal ha estado situada en diferentes ubicaciones. La primera fue la plaza del Convento, entre la fachada de la iglesia de San Francisco y el grupo de viviendas de la CAMP. Su espacio ocupaba parte del frontis de los dos edificios. El 30 de noviembre de 1951 aprobaron el contrato con el Grupo Azulejero para la instalación de dicho aparato, de hasta 20 toneladas.

Otro cambio

En abril de 1962, tras la concesión del antiguo convento franciscano a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad para la construcción de viviendas, volvió a cambiarse. Su segunda localización fue el chaflán entre la carretera de Castellón y la de Onda.

En noviembre de ese mismo año autorizaron la adquisición de una nueva, de hasta 40 toneladas de capacidad. Y en enero de 1973 aprobaron la compra de una de hasta 100 toneladas, que es la que se conserva en la actualidad, en la carretera de Onda.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com