
JOSEP CATALUNYA ALBERT, CRONISTA OFICIAL DE ALGAR DE PALÀNCIA
Algar de Palància va a celebrar el próximo día 26 de septiembre la fiesta de su patrona, la Virgen de la Merced, la cual luce en su pecho el escudo de la Orden de la Merced, emblema multisecular de esta institución.
Últimamente (ignoramos las causas o motivos) han surgido algunas dudas y comentarios, no exentos de polémica, respecto del origen y significado de los elementos que componen dicho escudo. Por esta razón, con todo el respeto y humildad, como cronista oficial de Algar, me permito aportar mi pequeño grano de arena en orden a poner un poco de luz y claridad sobre dicha cuestión, todo ello basándome en la información obtenida al respecto.
Como todos saben, en el mes de agosto de 1218, Pere Nolasc funda una nueva orden religiosa, con el nombre de “Orde Reial i Militar de Nostra Senyora de la Mercé de la Redempció de Captius”, en la catedral de Barcelona. El acto, según la tradición, contó con la presencia de, además de Pere Nolasc, del obispo de Barcelona, Berenguer de Palou II, y del propio rey de la Corona de Aragón, Jaume I, con apenas diez años (Jaume I nació el 2 de febrero de 1208). En dicho acto fundacional, el obispo de Barcelona concedió a la creada orden el derecho al uso, en su también creado escudo, de la cruz de la catedral de Barcelona (cruz blanca sobre fondo rojo) y el rey el uso de las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo y la corona real de Aragón. Son, pues, estos tres elementos (cruz blanca sobre fondo rojo, cuatro barras rojas sobre fondo amarillo y la corona real de Aragón) los únicos y no otros los que constituyen históricamente y en puridad el escudo de la Orden de la Merced.
A continuación, nos permitimos aclarar concisamente cada uno de los tres elementos que componen el escudo mercedario.
Las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo. Este elemento constitutivo del escudo de la Orden de la Merced fue una concesión, por parte del rey Jaume I, de sus armas a dicha institución, armas de las cuales formaban parte de manera destacada las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo (algo que se puede apreciar, por ejemplo, en el “Penó de la Conquesta de Jaume I”, que se conserva en el archivo histórico del Ayuntamiento de Valencia o en los múltiples retratos y pinturas de este monarca).
Respecto al significado de las cuatro barras rojas, se ha dicho que son el símbolo de la lanza de los caballeros de la cruz, símbolo que era concedido por un rey o por un príncipe pera premiar actos de valentía o de heroísmo. Hay que observar también que el rey Jaume I fue un entusiasta colaborador de la Orden de la Merced y, al donar sus armas a su escudo, lo hace como expresión de su apoyo a la obra redentora, convirtiéndose en pasaporte real más allá de las fronteras y una muestra de las credenciales de autoridad.
Aunque sea una cuestión bizantina el debatir sobre el antiguo origen de la cuatro barras, hay que decir que son varias las pequeñas historias, o mejor leyendas, en torno a dicho origen, Así, hay una tradición que nos dice que tales barras tienen su origen en el hecho de que el conde Guifré el Pilós cayó gravemente enfermo entre 875 y 877 y, para premiar su valor, el emperador de los franceses Carlos el Calvo mojó los cuatro dedos de su mano derecha en la sangre de la herida y los imprimió sobre el escudo del conde. Otras versiones se refieren a que la primera muestra de las cuatro barras apareció en el sarcófago del conde de Barcelona Berenguer I, en el año 1082, y también a que, a finales del siglo XIV, un fraile de Montsó nos dice que el origen de las mismas deriva de los cuatro palos de la cruz de Cristo. Pero, como se ha dicho, este debate está fuera de lugar al referirnos exclusivamente al escudo mercedario, ya que es un hecho indubitado que las cuatro barras rojas sobre fondo blanco forman parte esencialísima de dicho emblema.
La cruz de la catedral de Barcelona.- El obispo de Barcelona, Berenguer de Palou II, en 1218, además de donar a los mercedarios el hábito blanco les permitió el uso de la cruz blanca de plata sobre fondo rojo en su escudo, como símbolo heráldico de la catedral de Barcelona. La cruz ocupa la parte superior del escudo y es considerada el emblema sacrosanto de Cristo, Rey de Reyes, y, durante la Edad Media, fue el símbolo de los cruzados y de muchas órdenes religiosas, entre ellas la de la Merced.
Hay quien piensa que esta cruz es una copia de la cruz de la Orden del Temple, pero ello no es así ya que la cruz del Temple es una cruz roja sobre fondo blanco, conocida como “cruz paté ”, cruz que simboliza la fe cristiana, la pureza espiritual y el sacrificio de los caballeros en defensa de los Santos Lugares.
Hay también quien considera que, dado que Jaume I fue educado de joven por la Orden del Temple, esta orden ha tenido cierta influencia en la Orden de la Merced. Efectivamente, al morir Pere el Catòlic, padre de Jaume I, en la batalla de Muret, al ser derrotado por su enemigo Simó de Monfort, este se hizo cargo de la educación de Jaume durante su infancia hasta que el Papa forzó a Simó de Monfort a retornar Jaume a sus tierras, encargándose de su educación los caballeros templarios del castillo de Montsó, los cuales, además de enseñar al joven rey a luchar, también le transmitieron el fervor religioso. No obstante, no consta que Jaume I, y por supuesto la Orden de la Merced, tuvieran una relación más estrecha con la Orden del Temple.
Otra cosa es que los caballeros templarios (posiblemente quienes más ayudaron a Jaume I, siendo compensados con numerosos castillos y privilegios) igual que los de otras ordenes militares (San Juan de Jerusalén-Hospitalarios^, Santiago, y Calatrava) participaron en las campañas militares de este rey. Religiosos mercedarios acompañaron también a Jaume I en la conquista de Mallorca (1229) y Valencia (1238).
La corona real abierta de la Corona de Aragón.- Jaume I también permitió a los mercedarios el uso de la corona real abierta en la parte superior del escudo. Esta corona es un símbolo heráldico formado por un cerco de oro decorado con florones que no tiene arcos cerrados. Este tipo de coronas se usaban en la Edad Media antes de que popularizaran las coronas cerradas,
Esta corona simboliza la realeza de armas i es también una insignia de honor. Representa la soberanía de un rey sin el poder imperial de una corona cerrada. Hemos de insistir en que Jaume I era rey y no emperador, por lo que le correspondía usar una corona abierta y no cerrada.
No podemos obviar en este punto el manifestar, con todo el respeto, nuestra disconformidad con toda una serie de aditamentos que se han añadido a la corona del escudo mercedario, pero lo más inexplicable a nuestro juicio es que se ha sustituido en muchas ocasiones la corona abierta de los reyes de la Corona de Aragón, la permitida por el rey Jaume I, por la corona hispánica cerrada de la monarquía borbónica, la cual no tuvo ninguna participación (lógicamente no pudo en absoluto tener lugar) ni en la fundación de la Orden de la Merced ni en su escudo. Estamos esperando una respuesta razonada de los historiadores mercedarios y de los expertos en heráldica sobre esta cuestión.
Conclusión. Nos merece el máximo respeto y consideración cualquier manifestación o criterio sobre los elementos constitutivos del escudo de la Orden de la Merced, pero, por favor, consúltense las verdaderas fuentes históricas sobre este tema-
Como decía al principio, con toda la humildad y con todo el respeto, manifestamos que el escudo de la Orden de la Merced consta en esencia, única y exclusivamente, de los siguientes elementos, elementos que constan en el escudo que porta en su pecho nuestra patrona la Mare de Déu de la Mercé:
1. Las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo.
2. La cruz blanca sobre fondo rojo de la catedral de Barcelona.
3. La corona real abierta de los reyes de la Corona de Aragón.
Como colofón, quisiéramos terminar con las palabras dichas por un experto relativas al escudo mercedario:
“ El escudo mercedario está formado por los colores más nobles de la heráldica y por el color más bonito de los blasones: el oro, que significa bondad y nobleza, y el rojo, que significa amor y castidad “.
