
MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA
En la cara opuesta de la Sierra de Callosa, más allá de la Nacional 340, se encuentra una pequeña pedanía, denominada en el primer tercio del siglo XX como Campo de La Callosilla, con una extensión de 374 hectáreas, siendo entonces un caserío de unos 20 edificios y 84 habitantes, acercándose en la actualidad, según la Diputación Provincial, a los 150 habitantes. Comparte esta barriada callosina servicios y actividades con la pedanía oriolana de la Virgen del Camino, celebrando ambas las fiestas en honor a su patrona este fin de semana, siendo hoy domingo su día grande, el más cercano a su onomástica, el 15 de septiembre.
La Virgen del Camino es la patrona de este barrio y también de la ciudad de León, donde estuvo como obispo Luis Almarcha Hernández desde 1944 a 1970, benefactor de este barrio, cuyo fallecimiento fue en el año 1974. Está enterrado en la capilla de San Andrés, también conocida como la capilla de la Virgen del Camino de la Catedral de León.
Anteriormente se celebraba su fiesta por San Isidro, como patrono de los agricultores y campesinos, cada 15 de mayo, con una romería hacia su ermita en la Casa Colorá, donde todavía se reúnen los vecinos de estas barriadas acompañando al santo madrileño para, tras la romería desde la iglesia, pasar una agradable jornada de convivencia, junto a la imagen bendecida por monseñor Almarcha en el año 1951.
Don Luis Almarcha tenía en esta zona del campo de Callosilla su casa de descanso, junto a unos terrenos de su propiedad que donó para la construcción de la ermita o iglesia de la Virgen del Camino. Fue el 22 de mayo de 1960 cuando fue bendecido este terreno por el obispo de la Diócesis de Orihuela, Pablo Barrachina y Estevan. Previamente, don Luis ya había donado los terrenos para la escuela de La Callosilla (hoy colegio Azahar), instalaciones bendecidas por el obispo de Ciudad Rodrigo, José Bascuñana López, también nacido en Orihuela, como el obispo Almarcha.
El Dr. Almarcha participó activamente en el Concilio Vaticano II, iniciado por San Juan XXIII, y cuyas tesis promovió de cara a acercar a los fieles la liturgia. De hecho, en su escudo episcopal aparece una barca sobre las aguas y el Crismón en la parte superior, mientras que en los cuarteles inferiores se encuentran el escudo de León y el de Orihuela, como homenaje a estas ciudades de tanta relevancia para él, con la frase y lema de su episcopado, DVC IN ALTUM, haciendo referencia al Evangelio de San Lucas, que significa «Rema mar adentro», interpretado como dejar la seguridad de la orilla, confiar en Dios y adentrarse en la fe.
Con estas cualidades teológicas e intelectuales, sembró la semilla en esta parroquia y barriada que, aun siendo más antigua, creció en torno a esta iglesia en ambos términos municipales. La iglesia, de la que desconocemos su arquitecto, finalizó sus obras en 1963, año en el que fue bendecida la obra, financiada por don Luis y con la colaboración de los vecinos. Hay quien atribuye al fraile Francisco Coello de Portugal las trazas, al tener tan buena relación con el obispo benefactor, que ya le encargara unos años antes la construcción del Santuario de la Virgen del Camino de León, aunque no está documentado.
Lo que sí conocemos es que existía una gran relación con el dominico Aniceto Fernández Alonso, general de la Orden de Predicadores, quien regaló a don Luis Almarcha el retablo y las vidrieras realizadas por el también dominico navarro Fr. Domingo Iturgáiz, O.P. Un precioso retablo realizado con la técnica del mosaico, con elementos alusivos a la Pasión de Jesucristo, que enmarcan la imagen de la Virgen del Camino, una escultura de idéntica traza que la patrona leonesa, de la que desconocemos también su autor.
La iglesia, de planta central-circular, es alta, con cubierta en forma de cúpula rebajada. Construida con hormigón armado y ladrillo, está iluminada con las amplias vidrieras que, desde el suelo hasta el techo, marcan una característica especial de este templo.
La familia Almarcha está muy unida a esta pedanía, especialmente por la figura de don Luis Almarcha, procurador en las Cortes a mediados de la década de 1940 y promotor de la obra social católica, especialmente del asociacionismo sindical de obreros y agricultores católicos en la comarca. Nacido muy cerca, en La Murada, era hijo de Manuel Almarcha y Saturnina Hernández. Tuvo cinco hermanos, dos de ellas, María y Visitación, religiosas de Jesús María.
De esta familia llegué a conocer a varias de sus sobrinas y nietos, con un especial recuerdo y cariño hacia María Almarcha Sigüenza, la tercera de los seis hijos de Manuel Almarcha Hernández, hermano de nuestro obispo. María Almarcha, nacida en 1928 y fallecida en el año 2016, acompañó durante años a su tío don Luis, tanto en León como en su casa de verano o descanso de Callosilla.
María contaba con orgullo muchas anécdotas e historias de su tío; cuidaba tanto la iglesia como las escuelas, que con tanto cariño limpiaba y ordenaba. Teniendo su casa en el núcleo construido en los años 50 y 60 del pasado siglo, pasaba gran parte del tiempo en la casa de su tío, manteniendo esta solariega y curiosa construcción abierta, dándole vida. Allí se podía ver su distribución, aquellos muebles de época con el repostero del escudo episcopal del doctor Almarcha, su biblioteca, sirviendo al mismo tiempo de espacio de catequesis, talleres para la confección de ornamentos de las fiestas, reuniones de vecinos e incluso lugar de guarda de enseres de las fiestas del barrio o de la parroquia, como el trono de la Virgen.
Tenía esta casa, hoy propiedad de la Diócesis y rehabilitada por el Obispado para la realización de actividades, una zona de recreo donde las convivencias se hacían muy gratificantes y enriquecedoras, viendo a María Almarcha siempre con una sonrisa en su rostro. Su entrega al barrio, a su iglesia y a sus vecinos la llevó a ser merecedora del reconocimiento de Mujer Callosina en el año 2008 y de que sea rotulado con su nombre, el 12 de septiembre de este mismo año, el centro social regalado por la urbanizadora regentada por su sobrino y alcalde pedáneo en la segunda mitad de los años 90, Emilio Vicente Almarcha.
Esta barriada, junto a su homónima oriolana, mantiene su actividad diaria y festiva como un núcleo unido gracias al fraternal entendimiento de sus vecinos que, a pesar de pertenecer a dos ayuntamientos y contar con dos alcaldes pedáneos, comparten servicios y, por qué no, devociones, como si de un único núcleo rural se tratara.
Así, las escuelas de Callosa de Segura, hoy Colegio Rural Agrupado Azahar, son un aulario que acoge a todos los alumnos de ambos términos. Mientras que el edificio de las antiguas escuelas de Orihuela está establecido como consultorio médico y centro social. Al mismo tiempo, el Centro Social «María Almarcha Sigüenza» no solo acoge actividades o talleres de La Callosilla, especialmente de la asociación de la tercera edad, sino también de los vecinos de Virgen del Camino, mostrando con ello todo un ejemplo de unión y entendimiento.
En este fin de semana festivo y en este domingo de celebración y fervor hacia la Virgen del Camino, quiero mostrar mis deseos de felicidad a los vecinos de estas barriadas situadas entre las sierras de Callosa y Abanilla, con un reconocimiento a quienes trabajan por engrandecer el barrio y sus fiestas, y con un recuerdo y homenaje hacia una mujer extraordinaria, entregada y servicial hacia sus vecinos y barriadas: María Almarcha Sigüenza.
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