Arxiu mensual: febrer de 2026

EL JARDÍN DEL TURIA

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

El jardín que cambió una ciudad

En el principio hubo un río con dos brazos que abrazaban, por el norte y el sur, una ciudad romana asentada sobre una suave colina. En el principio hubo una ciudad en la que los arqueólogos han aprendido a leer, como en los troncos de los árboles, las suaves capas de limo de las avenidas de su río. Hablamos de Valencia. Donde el río, que abraza con amor pero también ahoga, que fecunda y arrasa con la misma intensidad, es quien, siglo tras siglo, ha hecho y deshecho, ha configurado esta ciudad.

Es una ancestral relación de amor y odio. La riada de 1358 causó más de cuatrocientos muertos y destruyó un millar de casas. Tan grave fue el golpe que el rey Pedro el Ceremonioso autorizó la creación de un organismo específico -la Fábrica de Murs i Valls- que durante siglos se encargó de gestionar con impuestos especiales la obra pública local: los fosos, murallas y baluartes de la defensa convencional; pero también los puentes, pretiles y valladares de la lucha cotidiana contra el río y el barro.

Esa lucha dejó una ciudad de imagen insólita: la de un enorme cajero de piedra, de apariencia ciclópea, destinado a conducir un regato de agua sin interés. El Turia histórico, sin embargo, no faltó a su cita: dos, tres, cuatro veces por siglo recordó con daños y víctimas su terrible poder. Hasta que en octubre de 1957 fue víctima propiciatoria de una riada especialmente terrible y sufrió la pena máxima que se reserva a un rio: el destierro.

El desvío del Turia es una de las pocas grandes obras públicas que en Valencia se han hecho casi de un tirón y se han podido concluir como el proyecto ordenaba. Entre 1965 y 1969 se desarrollaron unos trabajos colosales que terminaron mostrando un canal de grandes proporciones sobre las huertas del sur de la ciudad.

«¿Qué destino final tendrá el viejo cauce del Turia?». El 27 de julio de 1970, esta pregunta, en forma de titular, empezó a abrir espacio de reflexión en un tema que muy pronto fue una polémica palpitante. En 1972, cuando LAS PROVINCIAS editó en facsímil el viejo libro de ordenanzas de la Fábrica de Murs i Valls, se empezó a vislumbrar que los caminos de la cultura bien podrían ser la avanzadilla de una transformación. Que llegó en cuanto el ministerio de Obras Públicas decidió construir el by-pass y se hizo patente que el acceso por carretera desde Madrid ya no era preciso que atravesara la ciudad por el viejo cauce del Turia como pretendían algunos visionarios del cemento a toda costa.

La Transición, en la ciudad de Valencia, se hizo sobre el colchón verde de dos campañas que el periódico abanderó abiertamente, para dar fe de su indiscutible liderazgo en el mercado y en la opinión: una se dedicó a frenar los daños de una incipiente urbanización en la Dehesa y la Albufera; la otra puso la intención en lograr que el viejo cauce del Turia se declarara zona verde y fuera donado a la ciudad para su conversión en parque urbano. En diciembre de 1976, durante su primer viaje oficial a Valencia, don Juan Carlos firmó el decreto de cesión a la ciudad, por el Estado, de la propiedad del viejo cauce del Turia. En ese 2026 en que el periódico va a celebrar 160 años, se cumplirá medio siglo de una firma de trascendencia histórica.

Once años más tarde, en 1987, la ciudad, después de no pocas dudas y demoras, inauguró el primer tramo del jardín del Turia, liberado dos años antes de la servidumbre de encauzar aguas residuales. Ricardo Bofill fue el autor de ese primer tramo, el del Palau de la Música, y de un proyecto global, de rasgos academicistas, que nunca pudo realizarse. Las dificultades presupuestarias, la necesidad de dar entrada a arquitectos jóvenes y de la tierra y otros cien factores y coyunturas más, impidieron que el proyecto fuera unitario. Pero la variedad de escenarios del jardín, su continuada polémica, la entrada en sus opciones visuales de la arquitectura de Santiago Calatrava y la llegada de otros profesionales y paisajistas dio como resultado un parque con una sola unanimidad que incluso los políticos respetan: hemos de terminarlo, hemos de hacerlo llegar hasta el mar.

Lo decimos medio siglo después de que la reivindicación, el viejo ensueño, empezara a hacerse posible. Lo decimos pese a que sabemos que las dificultades del tramo final del jardín -sobre todo el enterramiento de las vías férreas- son más serias que las que nunca se han soportado antes. Pero ocurre que en este tema hay, sostenida durante medio siglo, una rara unanimidad: la de transformar en parque un río. El río que construyó la ciudad. El parque que cambió Valencia.

En los años sesenta, como consecuencia de las múltiples riadas acontecidas, se aprueba desviar el camino natural del río hacia zonas menos peligrosas para la capital damnificada. Más tarde, en 1973, de acuerdo con las tendencias desarrollistas de la época, se presenta una propuesta donde una enorme autopista de coches ocuparía el vacío que el río había dejado.

Tras años de movilización y sensibilización ciudadana, utilizando el antiguo cauce como espacio de activismo y celebración y bajo el lema «El llit del Túria és nostre i el volem verd», en 1979 se consigue cambiar el plan urbanístico; el cauce es designado zona verde, haciendo posible el gran parque que es hoy.

Esta ilustración quiere poner en valor aquel momento histórico en que se consiguió una mejora para la vida de los habitantes de la ciudad que afecta y afectará a generaciones. Porque el «llit» no sólo es sólo un inmenso pulmón verde que oxigena la ciudad, sino que está lleno de vida. Es un lugar abierto, integrador, donde cada persona encuentra su lugar para jugar, celebrar, hacer deporte, culturizarse… Un lugar donde nos cruzamos, nos reunimos, nos refugiamos.

Fuente: https://www.lasprovincias.es

LA FALLA PLAÇA MALVA ATORGARÀ DEMÀ EL GUARDÓ D’OR 2026 A ENRIQUE JUAN REDAL

L’Associació Cultural Falla Plaça Malva d’Alzira ha decidit atorgar el Guardó d’Or 2026 a ENRIQUE JUAN REDAL (CRONISTA OFICIAL D’ALAQUÀS), professor i editor, en reconeixement a una trajectòria intel·lectual i professional de gran rellevància en els àmbits de l’educació, l’edició i la divulgació cultural.

Nascut a Alzira, concretament a la plaça Malva, ENRIQUE JUAN REDAL és catedràtic d’Institut i professor del Màster d’Edició de la Universitat Complutense de Madrid. Al llarg de la seua carrera ha ocupat responsabilitats destacades com a Director General i Director Global de Continguts de l’editorial Santillana, així com Director del setmanari El País de los Estudiantes, vinculat al diari El País.

És autor de nombrosos llibres de text i de més de trenta estudis d’Història social. En l’actualitat forma part dels consells assessors de revistes de prestigi com Cuadernos de Pedagogía i Saó, imparteix classes a la Universitat Popular d’Alaquàs i col·labora habitualment amb articles al diari Levante i a la revista Saó. A més, dirigeix les revistes d’investigació Quaderns d’Investigació d’Alaquàs i Memòria Popular i Patrimoni.

Des de l’any 2019 coedita la revista del Devallament de la Creu d’Alzira, contribuint activament a la preservació i difusió del patrimoni cultural i històric de la ciutat. Recentment, ha estat nomenat Fill Adoptiu d’Alaquàs, un reconeixement més a la seua implicació cívica i cultural.

L’acte de lliurament del Guardó d’Or 2026 tindrà lloc el dimecres 4 de febrer, a les 19.30 hores, a la Casa de la Cultura, dins dels actes programats de la XXXIV Setmana Cultural.

Amb aquest guardó, la Falla Malva vol reconéixer no sols una trajectòria professional exemplar, sinó també el vincle profund D’ENRIQUE JUAN REDAL amb Alzira i, de manera especial, amb la plaça Malva, espai que forma part de la seua memòria vital i col·lectiva.

Fuente: https://www.elseisdoble.com

EL TERREMOTO DE MONTESA EN 1748 Y XIXONA

BERNARDO GARRIGÓS SIRVENT, CRONISTA OFICIAL DE XIXONA

El siglo XVIII fue un periódico muy activo sísmicamente en la región Ibero-Mogrebí, la nuestra, ya que se produjeron los terremotos de Montesa del 23 de marzo de 1748, de Lisboa del 1 de noviembre de 1755, el más terrible que ocasionó daños también en la península Ibérica y norte de África y el de Orán del 10 de octubre de 1790.

Eso sí, ninguno de ellos provocó daños en la ciudad de Xixona. En este trabajo nos centraremos en el terremoto de Montesa de 1748.

Fue  el 23 de marzo de 1748 cuando un terremoto sacudió la comarca de la Costera y en especial la población  de Montesa. El historiador Teodoro Lorente narraba así lo sucedido: “Amanecía el día 23 de marzo de 1748. Después de copiosas lluvias, sonreía hermosa la primavera… Los clérigos del Sacro Convento habían rezado en coro las Horas menores, y algunos de ellos estaban celebrando misa. De pronto sintieron temblar la tierra a sus pies, bambolearse las paredes y desplomarse las bóvedas con horrible estrépito. Eran las seis y cuarto de la mañana. La iglesia y todas las construcciones del castillo se venían abajo. Un prolongado trueno salía de aquellas ruinas y una nube de polvo las envolvía. A las dos horas, otra sacudida completó la destrucción. Repitióse el estrépito y la polvareda; caían rodando por la montaña los sillares desprendidos de los muros…”

La magnitud del terremoto se desconoce con exactitud, aunque siguiendo los trabajos de Martínez Solera se podría estimar en 6.1, lo que supone una gran capacidad de destrucción para el territorio valenciano, que no se haya preparado para estos siniestros.

En Montesa destruyó prácticamente el castillo resultando sepultados la mayoría de sus habitantes causando el fallecimiento de 18 personas.  El historiador Josep Teixido lo narra así:

“En el día 23 siendo como las seis y media de la mañana, repentinamente, y sin dejarse advertir aquel rumor previo, que suele preceder a los grandes terremotos, empezó a estremecerse todo el castillo por todas sus partes con tantas y tan violentas conclusiones, que no caben en ninguna exageración…Duraría según la más exacta observación cerca de dos credos todo el estruendo; habiendo hecho una pequeña remisión en su tercera parte de las cuatro que le componían…”

Los frailes de la Orden de Montesa supervivientes fueron trasladados en julio de 1748 a Valencia, a la iglesia del Palacio del Temple, hasta que el rey Fernando VI, a la postre maestro de la orden decretó la construcción de un nuevo convento.

Este terremoto fue seguido de un buen número de réplicas hasta el día 2 de abril donde se produjo prácticamente la destrucción de toda la zona.

Tanto Joseph Teixidó en su obra Relación del terremoto y sus efectos que padeció el Sacro Convento de Montesa en el dia 23 de marzo de 1748 como Esteban Félix Carrasco en su Relación  puntual circunstanciada de las ruinas y extragos causados por los terremotos que se iniciaron en varias partes del Reino de Valencia, los días 23 de marzo y 2 de abril de 1748, ambas obras publicadas ese mismo año, detallan los daños causados. Así Estubeny sus 11 casas y la villa señorial fueron destruidas por lo que sus vecinos se refugiaron en el campo o en otras poblaciones de los alrededores. En Moixent algunas casas tuvieron que ser apuntaladas.

Joseph Teixidó nos cuenta como se apreció el terremoto en Valencia, capital del reino:

“(…)que el citado dia 23 a la hora expreffada, temblaron todos los Edificios  de aquella Capital por efpacio de un minuto: (poco mas) Que la gran Torre de fu iglefia Metropolitana, llamada el Micalete, fin embargo de la efpecial robuftez de fu fábrica, fe conmovió por nueve veces, y otros tantos golpes dio el martillo, feparado de su campana mayor, lo que consternó y pufo con la novedad en turbación a todo el Pueblo”.

Teodoro Lorente también recoge la destrucción en otras poblaciones:

 “En Enguera, Vallada, Canals, Sellent y demás pueblos de la costera, el terremoto registró una gran intensidad, produciendo desastres, derrumbándose casas, iglesias, campanarios, desprendimiento de peñas….abrió grandes grietas en la tierra, llegando a alcanzar una longitud de una legua”.

En Xixona también se percibió el seismo y así lo narró al pleno de corporación municipal celebrado el 29 de marzo, es decir 6 días después de la primera réplica, el regidor Leonardo García: “que el sábado día veintitrés de este, entre las siete de la mañana, se percibió en esta ciudad un terremoto, pero en muchos fue imperceptible, de suerte que apenas se advirtió, pero en los lugares camino de Valencia, se fue aumentando tanto que en el castillo de la Virgen de Montesa, se desplomó la iglesia, refectorio y la mayor parte de la habitación de los frailes de suerte que perecieron en las ruinas según noticias ciertas todos los frailes a excepción de cuatro, y algunos sirvientes y en los lugares convecinos en la ciudad de San Felipe y su huerta y otros lugares más distantes han padecido muchísimo por los estragos que han experimentado, lo que ha causado un lamento general, y supuesto que la divina providencia ha libertado a esta ciudad de semejante contratiempo, parece muy justo y demás que la ciudad le tribute gracias con asistencia de los patronos de la iglesia parroquial y a un mismo tiempo del reverendo clero y demás.

Y en su inteligencia acordaron de una conformidad, se pase recado al reverendo clero para que se sirva celebrar una misa de gracias con asistencia de los patronos de esta ciudad, señor san Bartolomé y el señor san Sebastián, y después concluida se cante el Tedéum y se haga procesión claustral”.

La segunda gran réplica del día 2 de abril hizo incrementar el temor entre los regidores jijonencos por los que en la sesión plenaria del 4 de abril el regidor Vicente Picó propuso a sus compañeros; “(…) hacer una función de gracias acordada en el antecedente Cabildo, pero que la función de Procesión sea por las calles acostumbradas, y no claustral, y también con Señor Sacramentado y los mismos Patronos, que se cante del Te-Deum con sus acciones de gracias”. El regidor propuso que junto con la función religiosa agradeciendo la intervención divina por la que la ciudad no se vio afectada se realice una procesión general por las calles de la ciudad en vez de sólo por el interior del templo parroquial y que junto a las imágenes de los patronos de la ciudad procesione también el Santísimo Sacramento.

Se trató de uno de los terremotos más graves de la historia valenciana debido a la importancia de los daños materiales.

Fuente: https://bgarrigos07.wordpress.com

VAMOS A CALLEJEAR

GABRIEL SEGURA HERRERO, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Con 154 alumnos matriculados de la Uned Abierta en sede de la Uned Elda, más los espontáneos que, a lo largo del curso, puedan saltar al ruedo, hoy empiezo la asignatura sobre historia de Elda que este curso 2025-2026 he titulado “Calles con nombre, nombres sin calle”. 

Durante 12 sesiones entre febrero y mayo recorreremos la historia de las calles de Elda, su toponimia, sus cambios de nombres, las presencias y la ausencias en el nomenclátor eldense. Conoceremos la historia de algunas de las calles más emblemáticas.

Tras la introducción inicial, hablaremos del por qué de los nombres de las calles, su origen y finalidad verdadera, así como la evolución de los rótulos del callero eldense a lo largo de la historia.

Fuente: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=pfbid02sosU2c9oTEYdbAiAg5JAqvbYxxrvKLtGu9bdzRQHnqKuDB7eGSbP2s94ghW7YpoLl&id=100005260934676

ESTIVELLA SE PREPARA PARA CONMEMORAR LOS 300 AÑOS DE LA FESTIVIDAD DE SANT BLAI

MARIÁN ROMERO

Estivella se prepara para celebrar San Blai, el “patrón de invierno”. Una festividad que este año cumple 300 años en la localidad. “Es la devoción más antigua que tenemos en el municipio”, comentaba EL CRONISTA OFICIAL DE ESTIVELLA, LLUIS MESA y también de entre los pueblos de la comarca.

Según MESA, los primeros documentos que hacen referencia a esta datan de 1726, archivos donde ya hay constancia de su celebración, adelantaba a Levante-EMV.

Coquetes

Aunque el día grande es este martes, 3 de febrero, Sant Blai, este lunes muchos de sus vecinos llevaban hasta la iglesia las tradicionales “coquetes” para ser bendecidas. Unas pastas típicas de la zona, con forma de galleta gigante, que desde hace unos días mantienen a los hornos en pleno rendimiento para su producción en masa. Según ha podido saber este diario, se calcula que se cocerán cerca de 30.000 coquetes para conmemorar la festividad.

Unas pastas que esconden una creencia popular sobre sus propiedades curativas. Los más mayores dicen y así se ha transmitido de generación en generación, que estas “coquetes” curaban las dolencias de garganta. Un ritual que se completaba con el dibujo de una cruz en la garganta del enfermo con aceite de oliva bendecido y el disfrute de comerse la pasta. No solos curaba, también protegía la garganta de infecciones e irritaciones.

Programa

Dulces que también serán protagonistas este martes al ser repartidas a cargo de los festeros en la eucaristía, que se celebra a las 11 horas en honor al Santo, una vez bendecidas.

La jornada comenzará con la despertà y el pasacalle con la colla de dolçainers Germans Caballer, después habrá misa solemne para dar paso a la tradicional procesión de Sant Blai por las calles de la localidad. Cuando esta acabe, comenzará el reparto de las calderas, que también serán bendecidas ante el santo, aunque antes está prevista una mascletà en la plaza Rei Jaume I.

Durante toda la mañana se realizarán talleres infantiles en la calle y un mercado solidario en la Plaza de España.

La tarde arrancará con música y baile y finalizará con las “vespres solemnes”.

Fuente: https://www.levante-emv.com

LA CANDELARIA EN CALLOSA DE SEGURA: DEVOCIÓN, HISTORIA Y TRADICIÓN POPULAR

MIGUEL MARTÍNEZ APARICIO, CRONISTA OFICIAL DE CALLOSA DE SEGURA

Mañana, lunes 2 de febrero, se celebra en nuestra ciudad la festividad de la Candelaria, una fecha marcada por la tradición religiosa y gastronómica en el calendario de Callosa de Segura. En este día, la Iglesia conmemora la presentación del Niño Jesús en el templo y la purificación de María, celebración que se materializa en la presentación de los niños ante la Virgen -bien bajo la advocación de la Candelaria o ante otra imagen mariana, como sucede en nuestro caso con la Inmaculada Concepción- portando pequeñas candelas bendecidas que se encienden durante el rito. Este acto es conocido en el Levante español como «la Candeleta».

La jornada se acompaña además de un conocido refrán popular que fusiona castellano y valenciano: «Si la Candelaria plora (llora), el invierno está fora (fuera)», adaptación del original en lengua valenciana «Si la Candelera plora, l’hivern és fora; si la Candelera riu, l’hivern és viu». Y es que el segundo día del segundo mes del año ha sido considerado tradicionalmente como el ecuador del invierno, un punto simbólico de transición en el ciclo anual.

La devoción a la Virgen de la Candelaria en nuestra localidad está documenta a comienzos del siglo XVII, con la existencia de una cofradía establecida en la iglesia de San Martín, dedicada al rescate de cautivos cristianos, con capellanía propia y fiesta el día 2 de febrero. Las sucesivas Visitas Pastorales permiten comprobar cómo los altares de la iglesia parroquial fueron cambiando de titular a lo largo del tiempo. En este sentido, el sacerdote callosino don Francisco de Paula Guilabert, en su trabajo sobre la devoción mariana callosina realizada en 1884, menciona la existencia en la iglesia de un «altar para la Candelaria, con hermoso Niño, con ricos pañales, que el 2 de febrero se saca en procesión».

Aunque Guilabert no precisa el lugar exacto de dicho altar, don Antonio Ballester Ruiz sitúa esta imagen -una preciosa talla de vestir- hasta 1936 en el altar que hoy preside la imagen de San Francisco de Paula, tal y como recoge en sus Notas para la Historia Religiosa de Callosa de Segura.

La llegada a la parroquia de don Filiberto Aguirre Calero en 1912 supuso un punto de inflexión. Durante estos años, la imagen de la Candelaria dejó de procesionar, coincidiendo con el auge de la devoción a la Inmaculada Concepción tras la fundación, el 2 de febrero de 1914, de la Congregación de María Inmaculada y San Luis Gonzaga, popularmente conocida como «Los Luises». A esta iniciativa se sumó, en mayo de 1915, la creación de la Congregación de las Hijas de María, vinculada a la hoy desaparecida Fiesta de las Mozas. Mientras estas últimas tenían como imagen titular la Inmaculada del convento, la Congregación Mariana encargó al escultor Venancio Marco Roig una imagen de la Purísima, que desplazó de su altar a San Francisco de Paula —hoy de San José— y recibió culto hasta 1936.

Desde su fundación, esta Congregación asumió la organización de la celebración de la Candelaria mediante un Solemne Triduo celebrado el fin de semana cercano a su onomástica. Así lo reflejan los programas conservados de la década de 1920. En los años 1927 y 1928, siendo párrocos y directores espirituales don Ricardo Sacho Deusa y don Rafael Mira Barberá, respectivamente, y presidentes don Francisco Amat y don Manuel Serna, los actos se iniciaban con la Salutación, motetes, Salves y la interpretación de la Marcha de los Cruzados. Durante los tres días se sucedían oficios religiosos, el rezo y canto del Trisagio o la Sabatina, a cargo del coro de la congregación dirigido por don Luis Serna Mora, además de solemnes eucaristías con predicaciones de sacerdotes callosinos y oradores invitados.

El Triduo culminaba con una solemne procesión de la Purísima, propiedad de la congregación. En 1928, las fiestas, celebradas del 3 al 5 de febrero, alcanzaron especial esplendor, con una destacada participación de la Schola Cantorum de las Hijas de María. Se interpretaron importantes piezas sacras, como el Ave María de Gounod, el Solemne Oficio del maestro Parvo, el Ave María de P. Roses o la Salve de Calahorra, junto a la Marcha de los Cruzados. Aquel domingo 5 de febrero se celebraron tres misas solemnes desde las siete y media de la mañana; en una de ellas se impusieron las medallas a los nuevos congregantes. Además, se repartieron 300 kilos de pan entre los pobres, se disparó una cuerda de fuegos artificiales a cargo del pirotécnico local don Vicente Navarro y la procesión vespertina contó con la participación de congregaciones de Aspe y Orihuela, bajo la presidencia del Ayuntamiento.

La década de 1930 estuvo marcada por la proclamación de la Segunda República. En 1931, el Triduo se celebró entre el 30 de enero y el 2 de febrero, manteniéndose el esquema de actos religiosos, cánticos y predicaciones, con la participación de párrocos de Cox y Abanilla, así como del coadjutor de San Martín, don Pedro Mora. Se repartieron cien limosnas en metálico a los más necesitados y las celebraciones se prolongaron hasta el lunes 2 de febrero, nuevamente con presencia municipal. Como novedad, se organizó una velada literario-musical en los salones de la Juventud Católica y una rifa de un cuadro de la Inmaculada para sufragar gastos.

En 1932 el programa fue más sencillo y, a diferencia de años anteriores, no hubo procesión por las calles, destacando el 2 de febrero como aniversario de la fundación de la congregación. Las fiestas concluyeron con una solemne misa predicada por el canónigo don Antonio Hidalgo Mateo, imponiéndose las medallas a los nuevos miembros.

Las celebraciones de 1935, ya con don Lorenzo Guardiola Yáñez como párroco, se enriquecieron con un Septenario de misión y conferencias en Acción Católica. La crónica publicada en La Verdad de Murcia el 10 de febrero recoge que el domingo 3 de febrero participaron en la misa y procesión más de 3.000 personas, culminando los actos con el canto de la Salve y la Marcha de los Cruzados.

Tras la Guerra Civil y la destrucción de la venerada imagen de la Inmaculada, hubo que esperar hasta mayo de 1942 para la llegada de la nueva talla, obra del escultor Pío Mollar. Entre el 30 de enero y el 2 de febrero de 1943 se recuperaron las fiestas en honor a la nueva imagen, sufragada por ambas congregaciones y bajo la dirección espiritual de don Hermelando Díaz Juan. El día 2 volvió a procesionar la Purísima por las calles y se celebró un concierto y una gran velada literario-musical en los salones de Acción Católica.

Desde entonces, la festividad de la Candelaria continuó celebrándose por la Congregación, mientras que las Hijas de María trasladaron su fiesta al último fin de semana de mayo, manteniendo viva la tradicional Fiesta de las Mozas desde 1944. Ambas celebraciones confluyeron finalmente en mayo de 1967, con motivo del veinticinco aniversario de la llegada de la imagen de la Purísima, siendo aquella la última vez que los Luises callosinos conmemoraron su aniversario en torno a la Candelaria.

Este día es tradicional disfrutar de la costra, un manjar de nuestra gastronomía que, junto con las deliciosas almojábanas, sigue estando presente en muchos hogares callosinos que mantienen viva esta tradición, al igual que la Congregación de María Inmaculada, que organiza la presentación de los niños con las candelas encendidas ante la Purísima, un gesto sencillo y profundamente simbólico que enlaza la fe, la historia y la memoria colectiva de nuestra ciudad.

Así, cada 2 de febrero, la Candelaria vuelve a recordarnos que las tradiciones no son solo vestigios del pasado, sino expresiones vivas de una identidad compartida. Entre la devoción, la música, la mesa y la luz de las candelas, Callosa de Segura renueva un legado que ha sabido transmitirse de generación en generación, manteniendo encendida la llama de su historia y de su memoria colectiva.

Fuente: https://www.informacion.es

CRÒNICA DE LA INAUGURACIÓ DEL TEATRE «LICEO», DE L’ERMITA DE L’HORT DE L’ERMITA I LA TARONJA

BERNARDO DARÁS MAHIQUES, CRONISTA OFICIAL DE CARCAIXENT

«La Unión Católica», València, 26 de febrer de 1881, any V, núm. 1.144, p. 1. BIBLIOTECA VIRTUAL DE PRENSA HISTÓRICA.

«Carcagente, 25 de febrero 1881.

Señores Redactores de la UNIÓN CATÓLICA.

Mis queridos amigos. Ayer se inauguró en esta población el nuevo teatro que con el título “El Liceo” se ha edificado en una casa de la calle de San Antonio ―hui Sant Francesc d’Assís―, propiedad de D. Matías Girona [1], el cual con una generosidad digna de encomio, la ha cedido á las personas que se han propuesto aliviar las necesidades de este hospital con los beneficios que se alcancen en dicho teatro. Para celebrar la inauguración hubo serenata en la noche del miércoles á la puerta de la casa que habita el señor Girona; el jueves por la tarde ejecutó la música vieja varias piezas en el teatro, y por la noche se estrenó la obra dramática titulada la “Perla de Carcagente ó la Virgen de Aguas Vivas” ―original de Constantí Llombart―, puesta en escena por algunos aficionados de esta villa.

A pesar de las lluvias, el pueblo de Carcagente, entusiasta siempre por su patrona, llenó por completo las localidades del “Liceo”, que aunque pequeño, puede dar cabida á más de 500 personas, quedándose muchísimas más sin poder entrar. Allí se veía todo lo más selecto de la población, el Ayuntamiento y muchos forasteros que habían sido invitados; los palcos estaban lujosamente adornados y el teatro con magníficas iluminaciones; la anchurosa calle de San Antonio estaba cuajada de gente que no podía entrar en el “Liceo”, por estar completamente lleno.

El mismo día 24 se celebró con una paella, á la cual estaban invitadas más de 50 personas, la inauguración de la ermita, edificada por el propietario señor Girona, en una de sus propiedades de la partida de la Serratella (l’Hort de l’Ermita).

La esportación sigue en completa calma, pues aun cuando se paga á más precio que en días anteriores, solo se embarcan pequeñas remesas; en cámbio sigue este fruto desprendiéndose del árbol á causa de las lluvias y de la humedad que se deja sentir.

No sabemos si las gestiones practicadas por la comisión nombrada para los trabajos necesarios con objeto de alcanzar algún resultado favorable en las tarifas de ferro-carriles, habrá dado algún resultado; en esta población estamos todos animados de los mejores deseos y en este concepto puede contarse siempre con nosotros.

Suyo afectísimo S.S.Q.B.S.M., El Corresponsal.»

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[1] Matías Girona Mezquita (València, 1832-1885), fill de Matías Girona Martí i María Mezquita Montoliu, i marit de Filomena Talens Tortosa (1837-1908), descendent de la línia iniciada per Manuela Talens Mezquita, filla del primer Marqués de la Calçada.

Fuente: https://www.facebook.com/bernardo.darasmahiques/posts/carcaixentretallspremsacr%C3%B2nica-de-la-inauguraci%C3%B3-del-teatre-liceo-de-lermita-de-/1659273091708044/