Arxiu mensual: gener de 2026

¿POR QUÉ EN ELDA?

GABRIEL SEGURA, CRONISTA OFICIAL DE ELDA

Un lejano sábado 16 de enero de 1932 tuvo lugar Elda un interesante episodio de la historia no sólo local sino también de España.

El recién elegido presidente de la República, don Niceto Alcalá-Zamora visita en Elda para poner la primera piedra del monumento a Emilio Castelar, que desde aquel año y durante los últimos 94 años, ha presidido, contra viento y marea, la plaza que lleva su nombre.

¿Que trajo al presidente de la República a Elda? ¿Cuál fue el verdadero motivo de la visita oficial del Jefe del Estado a un pueblo de provincias? ¿Que buscaba Alcalá-Zamora en Elda? ¿Por qué Elda?… Todo ello y más, así como las claves para comprender aquella visita, mañana en las Aulas de la Tercera Edad.

¡Están todos invitados!. Acceso libre.

Fuente: https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=pfbid02p19QdfZZYp8S5gX6c4WB5hc6n5HDTfzDuuyZuEMTfkhkAXQ5fkZpDAmGoch9oZr3l&id=100005260934676

AGULLENT DECRETA DOS DÍAS DE LUTO POR LA MUERTE DE RAMON HARO, CRONISTA Y FIGURA CLAVE DE LA VIDA CULTURAL DEL MUNICIPIO

El Ayuntamiento de Agullent ha decretado dos días de luto oficial en memoria del vecino RAMON HARO ESPLUGUES, quien fue estudioso, regidor, maestro y CRONISTA OFICIAL DE AGULLENT, además de una figura clave en la vida cultural, social y cívica del municipio.

Durante el lunes 12 y el martes 13 de enero, las banderas de los edificios municipales ondearán a media asta como muestra de respeto, condol y reconocimiento a su trayectoria y a su legado.

Una vida dedicada a Agullent, la cultura y la lengua

Ramon Haro Esplugues nació en Agullent el 23 de abril de 1946 y estuvo profundamente arraigado a su pueblo. A lo largo de su vida dedicó su esfuerzo al estudio, la docencia, la promoción de la lengua, la investigación histórica y la difusión del patrimonio material e inmaterial de Agullent.

Maestro de profesión, ejerció la docencia en diversos centros educativos y, posteriormente, trabajó como técnico lingüístico y traductor de la Generalitat Valenciana, una labor que desarrolló con reconocida solvencia y cercanía humana.

Cronista oficial y referente cultural del municipio

Como CRONISTA OFICIAL DE LA VILA D’AGULLENT, RAMON HARO fue un investigador incansable de la historia local, las tradiciones, la religiosidad popular y la identidad colectiva del pueblo, dejando una extensa obra escrita y una huella profunda en generaciones de vecinos y vecinas.

Además, fue activista cultural, editor, articulista, pintor e impulsor de numerosas iniciativas cívicas y culturales, siempre con la convicción de que “no se es nada si no se es pueblo”.

Reconocimientos y legado

Su compromiso con Agullent y con la Comunitat Valenciana fue reconocido a lo largo de su vida con distintos homenajes, entre los que destaca el Premi Basset (2020), así como la decisión municipal de dar su nombre a la Biblioteca Pública de Agullent.

El alcalde de Agullent, Pau Muñoz, ha destacado que “Ramon nos ha enseñado a mirar nuestro pueblo con los ojos más abiertos, a quererlo mejor y a sentirnos parte de algo que viene de lejos y que continuará después de nosotros”.

Muñoz ha añadido palabras de agradecimiento: “Gracias por todo lo que nos has dado, Ramón. Gracias por hacernos pueblo”.

Fuente: https://www.elperiodic.com

JESÚS HUGUET: “SIN EL TRABAJO DEL CONSELL VALENCIÀ DE CULTURA, MUCHAS LEYES CULTURALES NO EXISTIRÍAN”

  • Así lo afirma JESÚS HUGUET (CRONISTA OFICIAL DE LA POBLA LLARGA, ALBERIC, PORTELLL DE MORELLA) en una entrevista en la que reivindica el papel asesor del CVC, clave en normas como la de l’Horta o la creación de la Academia Valenciana de la Lengua.

Cuarenta años después de su creación, el Consell Valencià de Cultura continúa trabajando lejos de los focos, pero en el centro de muchas decisiones clave. HABLAMOS CON JESÚS HUGUET, secretario del CVC, que hace balance de estas cuatro décadas, explica por qué el Consell es una institución discreta pero decisiva, defiende su independencia y pone en valor la capacidad de diálogo, rigor y visión de futuro que define su trabajo.

El Consell Valencià de Cultura cumple 40 años. Desde dentro de la institución, ¿cuál diría que ha sido su papel principal a lo largo de estas cuatro décadas?

Yo creo que ha sido un papel muy, muy importante. Lo que ocurre es que no es lo suficientemente conocido, porque el Consell es una institución asesora e informativa, pero no tiene capacidad política ni presupuestaria para ejecutar inversiones. Esto hace que no siempre sea visible.

Pero si miramos los hechos, su papel ha sido clave. Por ejemplo, la Acadèmia Valenciana de la Llengua se crea a partir de un informe del Consell Valencià de Cultura. La Ley de la Huerta de València también nace de informes del Consell. Muchas declaraciones de Bienes de Interés Cultural, restauraciones patrimoniales o reformas importantes existen porque antes ha habido un dictamen del CVC.

La institución política o administrativa es la que después pone el dinero y ejecuta, pero la idea, la reflexión intelectual y el asesoramiento nacen aquí.

¿Cree que la sociedad valenciana conoce lo suficientemente bien la función y el trabajo del Consell? ¿Qué se podría hacer para acercarlo más a la ciudadanía?

Yo creo que no, sinceramente. La labor del Consell, según la ley de creación y el Estatuto de Autonomía, es asesorar e informar a las instituciones públicas valencianas en materia cultural. No hacemos obra física ni actuaciones directas, sino que aportamos ideas, criterios y orientaciones para que después otros las hagan realidad.

Es un trabajo menos visible, pero esencial. La cultura no es solo aquello que se ve; también es el proceso intelectual que hace posible que después se materialice.

Usted ha vivido una parte importante de la trayectoria del Consell. Si compara el Consell de los inicios con el actual, ¿qué etapas destacaría?

Yo distinguiría claramente tres etapas.

La primera es la fundacional, en los años ochenta, con figuras como el cardenal Tarancón, Berlanga o Valdés. En esta etapa el Consell asesora casi exclusivamente a la Generalitat y realiza informes muy importantes, como el de los artistas valencianos presentes en la Exposición Internacional de París de 1937, que sirve incluso al Estado español para recuperar obras.

La segunda etapa llega con Santiago Grisolía como presidente. Es el momento en el que el Consell se abre a ayuntamientos, diputaciones, mancomunidades y entidades culturales. Hay una enorme cantidad de trabajo: informes de BIC, restauraciones de patrimonio, iglesias, castillos, edificios…

La tercera etapa, más reciente, mantiene esa labor pero incorpora temas globales: incendios forestales, salud mental, neurociencia, inteligencia artificial… Temas que tienen una dimensión cultural muy amplia, porque la cultura es, en definitiva, la manera de vivir de una sociedad.

En el acto conmemorativo se ha insistido mucho en la idea de reconciliación cultural. ¿Cree que este objetivo sigue siendo vigente hoy?

Sí, y una de las grandes fortalezas del Consell es precisamente su sistema de elección. Los miembros son designados por una mayoría cualificada de dos tercios de Les Corts Valencianes, con una lista unitaria. Esto hace que sean personas de reconocida solvencia cultural, intelectual y científica.

Cada miembro puede tener su ideología, pero lo que prevalece es el rigor y la capacidad de diálogo. Esto permite que el Consell sea un espacio real de reconciliación cultural.

¿Esta pluralidad ideológica y disciplinaria es una de las fortalezas del Consell?

Es la gran fortaleza. Y también el hecho de que no tenemos dinero para repartir. Nuestro presupuesto es muy limitado y solo sirve para el funcionamiento ordinario. Nadie cobra un sueldo: solo hay dietas cuando hay reuniones oficiales.

Esto elimina cualquier tentación de clientelismo. El Consell no puede ser utilizado con fines políticos, y eso le da una gran credibilidad.

¿Cuál diría que es hoy vuestro principal reto?

El reto es el de siempre: continuar trabajando con profundidad. El Consell no solo responde a propuestas externas, sino que también detecta problemas que existen en la sociedad valenciana y los analiza desde el hecho cultural, aunque sea en un sentido muy amplio. La cultura no es solo patrimonio o artes; es también cómo afrontamos los grandes retos sociales.

¿Qué papel ha tenido el Consell en la defensa del patrimonio lingüístico valenciano?

Un papel fundamental. El dictamen que da lugar a la creación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua es un dictamen del Consell Valencià de Cultura. De hecho, el preámbulo de la ley de creación de la AVL es literalmente el dictamen del Consell. Aquí no se trata solo de asesorar, sino de construir una base intelectual sólida que después se convierte en ley.

¿Hay algún dictamen o decisión del Consell que recuerde especialmente con orgullo?

No hablaría de orgullo personal, porque es nuestro trabajo. Pero sí que hay dictámenes con una proyección enorme: los informes sobre incendios forestales que llegan a la UNESCO y a la ONU; el dictamen de la AVL; la Ley de la Huerta; o los trabajos después de la DANA, donde durante más de un año se trabajó para dar una dimensión cultural y científica a la reconstrucción.

Todo esto está documentado y se puede consultar en la web del Consell.

Para terminar, si tuviera que resumir en una imagen qué representa el Consell Valencià de Cultura para el País Valencià, ¿cuál sería?

Yo diría que el Consell es como la levadura del pan. No se ve, pero es lo que hace posible que el pan suba y sea comestible. Es la levadura cultural y científica que da dimensión a muchas de las acciones que después se ven, pero que sin este trabajo previo no existirían.

Fuente: https://www.valenciaextra.com

LA CASA DELS AMORÓS DEL CARRER LA CARDA

PAU CORDOBA, CRONISTA OFICIAL DE SOLLANA

Es clar, que la majoria de cases tradicionals sollaneres han anat desapareguent , poc a poc,  de la fisonomía viaria del nostre poble, bé perquè han sigut comprades i enderrocades o també restaurades amb un estil modern. Així doncs, la Casa dels Amorós del carrer La Carda, és l’única gran casa intacta que ens queda del passat esplendorós de l’alta burguesía sollanera. Una casa de 1890, una data important per al nostre poble que marca l’inici de la transformació de Sollana  a mans de Vicente Pascual Ibor i l’arquitecte Luis Ferreres a finals del segle XIX. La casa Amorós és l’última oportunitat que tenim de fer-nos amb ella i convertir-la en propietat municipal per crear un  gran museu local sobre la casa tradicional sollanera de classe alta. S’ha posat, recentment a la venda en Idealista.com, i ( si, ja sé que el seu preu és elevat), però és que la casa ho val, ja que té 886 m2, unes 14 habitacions, un pati enorme , 3 plantes, sols hidràulics meravellosos, mobles impressionats i un llarg etc. Es un autèntic Museu Local i si jo estiguera a l’Ajuntament no deixaria perdre l’ocasió de preservar-la, acudint, si fa falta a totes les institucions valencianes i europees per demanar ajudes i col.laboracio econòmica, ja que els nostres recursos són limitats. També podríem pagar-la a plasos i parlar-ho amb els propietaris, tot és qüestió de negociar. Inclús fer subscripcions populars, no sé , qualsevol cosa que pensem és bona. Per favor, escalfem motors o perdrem una casa, un Museu, que per al futur turístic del municipi és força important.

El motiu de fer este post, no és fer publicitat a la plataforma Idealista, sino més bé posar atenció a una oportunitat que el destí i la vida ens presenta, una oportunitat que no tornarà a repetir-se mai més i que sempre lamentarem no haver fet res. Així, des d’ací, m’oferisc a fer els informes que facen falta, a acompanyar als nostres governants a anar a demanar on faca falta amb tal d’evitar la seua desaparició. Sollana no té museus locals, ja perguerem l’oportunitat amb l’antic Molí d’arròs i no ens podem permetre que es torne a repetir.

Fuente: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=122165078354793322&id=61573799679788#

LA SUBVENCIÓN A LA BANDA DE MÚSICA DE SAX EN 1945

VICENTE VÁZQUEZ, CRONISTA OFICIAL DE SAX

Tras la guerra civil, la Unión Musical atravesó momentos muy difíciles. Tan penosos que la banda, dirigida por Pedro Martínez Sánchez, pensó en disolverse, como vemos en el acta de 1 de octubre de 1945, en la que solicita al Ayuntamiento una subvención para poder contratar un director competente:

“Se da cuenta de un escrito que suscriben los vecinos Pedro Martínez y Antonio Barceló, en nombre y representación de la Banda de Música “La Unión” de esta localidad, por el que exponen las dificultades de orden técnico que tropiezan para el buen desenvolvimiento de la expresada banda, todo ello por no disponer de medios económicos para poder sostener un director competente, estando por ello en trance de ser disuelta y suplican que por el Ayuntamiento se les conceda una subvención anual consistente, si es posible, en seis mil pesetas, pagadera por doceavas partes, y a cambio de esta subvención, la banda se obligaría a amenizar, sin percibo alguno, todos los actos, que según costumbre, viene sosteniendo el Ayuntamiento…”.

El pleno, debatido el asunto, “y ante el deseo de que la banda, que tantos triunfos dio a Sax no decaiga en su entusiasmo ni en su valor artístico y conviniendo de que con ello se estimula y alienta el arte musical…”, acuerda que el presupuesto para 1946 “se consigne una cantidad mínima de cinco mil pesetas que se abonarán por doceavas partes a la representación de la Banda de Música “La Unión” de esta localidad, y como subvención a la misma por sus actuaciones musicales en las festividades que el Ayuntamiento viene obligado a pagar en el expresado ejercicio y el número de conciertos estivales nocturnos que se convengan entre la representación de la banda y la Presidencia de la Corporación, estableciéndose un mínimo de dos y un máximo de seis…”.

Otra de las condiciones impuestas por el Ayuntamiento es que se debe “acreditar ante esta Corporación que la Banda de Música “La Unión” ha dotado su cargo de director con persona apta para ello”. El nuevo director fue Juan Villa Badía, con una labor muy positiva en los siguientes años.

Fuente: https://www.facebook.com/100063582006807/posts/1401382811991106/?mibextid=rS40aB7S9Ucbxw6v

CASINOS EN EL AÑO 1912 SE INICIA EL NUEVO CEMENTERIO MUNICIPAL Y SE INAUGURA EL DÍA 26 DE JULIO DE 1914

JOSE SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

En Sesión Plenaria de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Casinos, en la Casa Capitular, reunidos el Sr. Alcalde D. Alberto Pomer Muñoz y los Concejales: D. Juan Bautista Rocher, D. Felipe Usach, D. José Civera y D. Lorenzo Espinosa, el día 21 de diciembre de 1912, se tomó el siguiente acuerdo:

“Designar los nuevos terrenos para emplazar el cementerio: Aprobar el dictamen de la Comisión de fomento por el que se proponen los nuevos terrenos para el emplazamiento del cementerio consistentes estos en un campo de ocho hanegadas de tierra viña propiedad de Don Lamberto Muñoz Latorre, situados en el Camino Viejo de Liria  frente al montículo de San Roque, cuyo precio es de dos mil pesetas ya que dichos terrenos tienen la ventaja de permitir el emplazamiento de la necrópolis con más holgura que los anteriores y dedicar todavía una gran faja de terreno a la construcción del camino en proyecto, que una el viejo de Liria con el de Ferriol, mejora ésta muy sentida ya que facilitaría el acarreo de piedra para el arreglo de las propiedades, y hacer suyo el Ayuntamiento el informe de la Comisión en el que razonan todos los particulares que hacen inmejorables dichos terrenos”.

En Sesión Plenaria del 8 de febrero de 1913 se toma el siguiente acuerdo: “Se aprueba el plano, presupuesto, y condiciones para la construcción del nuevo cementerio:  Dada cuenta por su lectura del proyecto de nuevo cementerio formulado por el Ingeniero D. Rafael Janini, el cual fue puesto sobre la mesa con todos los documentos que lo integran, como son plano, presupuesto, memoria y pliegos de condiciones facultativas y administrativas a que han de sujetarse las obras, después de examinados con detención, tras una laboriosa discusión, se acuerda por unanimidad reconocer la bondad y acierto del proyecto en cuestión, aprobando en todas sus partes y que pase a la Comisión de Hacienda para que formule el proyecto de presupuesto extraordinario para atender a su ejecución”.

El día 22 de febrero del mismo año, en Sesión Plenaria, también se tomó el acuerdo de conocer: “Presupuesto extraordinario para la construcción del Cementerio. Visto y examinado detenidamente  el dictamen de la Comisión de Hacienda en el que se proponen los recursos para la construcción del  Nuevo Cementerio y apertura del camino Travesía de Ferriol, así como el proyecto de presupuesto extraordinario formulado para la ejecución de las mismas, aprobar ambos documentos en todas sus partes, por encontrarlos ajustados a las condiciones de las obras y necesidades de la población y que se fijen al público por quince días, según ordena la Ley Municipal y transcurridos, con diligencia que lo acredite y reclamaciones que se presenten se someta a la discusión y aprobación definitiva de la Junta Municipal”.

El día 17 de mayo de 1913 en Sesión Plenaria se trató el siguiente tema: “Presentación proyecto cementerio: Por último también se acordó facultar al Sr. Alcalde y Secretario de la Corporación para que pasen a la Capital a presentar el proyecto y presupuesto para la construcción del nuevo cementerio”.

El 23 de agosto de 1913, se dio cuenta de que ya habían empezado las obras del nuevo Cementerio. El día 18 de octubre de ese año “Se faculta a la Alcaldía para la adquisición material para las mismas: Como resultado de las gestiones practicadas para la adquisición de material con destino a las obras de construcción del nuevo cementerio, autorizar al Sr. Alcalde para que adquiera de la casa Juan López de Bétera un vagón de cal hidráulica, de la de Vicente Gil Roca de Valencia, 61 tablón de madera y encargue la construcción de las puertas de hierro de ambos cementerios a los talleres de D. Antonio Ocaña de Valencia, en estricta sujeción a los modelos que figuran en el plano”

El muro de cerramiento del cementerio se construyó en diciembre de 1913.En el Pleno del 13 de diciembre se tomaron estos acuerdos: “Aprobar cuenta gastos plano y proyecto cementerio: Dada cuenta por la presidencia de que el Ingeniero D. Rafael Janini renuncia graciosamente a percibir retribución alguna por la dirección en la formación del plano y proyecto de obras del nuevo Cementerio, según le ha manifestado D. Saturnino Muñoz Latorre, por mediación del cual se encargó aquel de dichos trabajos, y presentada por éste la cuenta justificada de los gastos materiales ocurridos en el indicado proyecto y planos, la cual asciende a doscientas setenta y dos pesetas cincuenta céntimos, se acuerda dar las gracias al Sr. Janini por su gracioso desprendimiento, y abonar al segundo el importe de la expresada cuenta, por hallarse conforme, y que se formalice con cargo a las partidas que figuran en el presupuesto de contrata para gastos imprevistos y beneficio industrial, ya que por hacerse las obras por administración es necesaria dicha cantidad.

Designación Director obras Cementerio: Igualmente se acuerda dar principio a la fachada y cuerpo de edificio del nuevo cementerio, por estar terminado el muro de cerramiento, y requiriéndose para la dirección e interpretación del plano  de persona entendida en dichos asuntos, designar para ello al mencionado D. Saturnino Muñoz a quien se le retribuirá con cargo a la partida del 5 % que figura  también en el presupuesto de contrata  para gastos de dirección y administración de las obras.

Pago edicto Boletín Juicio contradictorio para construcción Cementerio: Abonar al contratista del Boletín Oficial de la Provincia un recibo de nueve pesetas veinte y cinco céntimos importe de un edicto abriendo juicio contradictorio para la construcción del nuevo Cementerio y que se formalice con cargo  a las partidas antes citadas.

Se pagaron mil ochocientas treinta y cuatro pesetas como importe del material invertido en la construcción de las fachadas y cuerpo de edificio del nuevo Cementerio.

El 11 de julio de 1914: “Autorizar al Sr. Alcalde para que proceda al arreglo de la plazoleta que da acceso al nuevo cementerio y rellene el camino viejo de Liria al nivel de aquella, construyendo además un banco que la separe del camino Travesía de Ferriol”.

El 18 de julio de ese año: “Aprobar el certificado facultativo del total de obras ejecutadas en la construcción del nuevo cementerio con las modificaciones introducidas en el proyecto y que se proceda a la recepción de las mismas designándose para ello la Comisión de Fomento”.

El 25 de julio de 1914 se toma el acuerdo de: “Inauguración del nuevo cementerio y clausura del viejo. Dada cuenta de haberse recibido la licencia para la Bendición del nuevo cementerio de conformidad a lo propuesto por el Sr. Cura Párroco señalar el día 26 del actual para la celebración de dicha ceremonia, asistiendo a ella el Ayuntamiento en corporación acompañado de la banda de música, e invitándose al acto a las demás autoridades”.

La Corporación que inauguró el Cementerio fue: Alcalde D. Cándido Muñoz Usach. Concejales: D. Felipe Usach, D. Dámaso Soriano, D. Custodio Rocher, D. Salvador Latorre, D. Lorenzo Espinosa, D. Manuel García y D. Lamberto Muñoz, siendo cura párroco D. Gregorio Montón Vanacloig. Para recuerdo y perpetua memoria de aquellos pro-hombres que nos legaron este edificio.

Fuente: https://valencia.elperiodicodeaqui.com

CÁÑAMO Y BALDOSAS

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Castellón acabará el siglo XIX con una escasa incorporación a los sistemas tecnificados de la revolución industrial, de modo que la artesanía y el pequeño taller seguían siendo el sistema de producción habitual, como pudo comprobarse en la exposición de artes e industrias que tuvo lugar el año 1887, organizada por el Casino de Artesanos en el patio del convento de Santa Clara, en el tiempo dedicado a instituto de bachillerato. Esta exposición que documenta el inapreciable libro de tío bisabuelo, Ribelles Comín, es una referencia para conocer los talleres de producción locales, complementado con las guías anuarios de la provincia que publicaba Bellido Rubert.

Los dos primeros tercios del siglo XIX siguen la misma tónica de la centuria anterior, con el cáñamo como único producto fabril al que habría que sumar los de los curtidos. En consecuencia, el salto a la industrialización más desarrollada, habrá que referirlo al final del periodo isabelino y más en particular al de la restauración, en que los negocios, puestos en paralelo con el desarrollo del cultivo del naranjal, permitieron destinar capitales de inversión para cometidos de tipo mecánico.

Manufacturas

Desde 1870, comienzan a introducirse en la ciudad manufacturas de baldosas hidráulicas, como la de la ronda Magdalena que funcionaba desde el año 1887, y también de ladrillos y tejas, en consecuencia, a la intensificación constructora que lleva aparejado el incremento de hábitat.

Fuente: https://www.elperiodicomediterraneo.com

ALZIRA: EN EL 150 ANIVERSARI DEL TÍTOL DE CIUTAT

AURELIANO J. LAIRÓN PLA, CRONISTA OFICIAL D’ALZIRA

L’any 2026 Alzira commemorarà una sèrie d’esdeveniments importants en la seua història: el 750 aniversari de la mort de Jaume I, el 625 de la fundació del monestir de la Murta i el 150 aniversari de la concessió a la localitat del títol de Ciutat.

Junt a eixes celebracions altres que caldrà recordar són el 125é aniversari de l’erecció de la Creu monumental a la Muntanyeta del Salvador, el centenari de la inscripció a favor del poble de l’antic Pont de Sant Bernat, el 75é aniversari de la creació de l’Institut Laboral, de la inauguració del Col·legi Públic García Lorca (l’antic Ramón Laporta), de l’estrena del pasdoble «Radio Alcira», de la Gran Missió General, de la benedicció del pas del Sant Expoli i de la imatge de Jesús Natzaré del temple exconventual de l’Encarnació.

També el 50 aniversari de la creació de l’Orquestra Simfònica que du el nom de la ciutat, de la inauguració del Pavelló Polideportiu de la carretera d’Algemesí, de l’edició del llibre «Alzira al Cor» d’Eduard Soler i Estruch, de la benedicció de la imatge de la Verge del Perdó, del gran recital de Raimon al Gran Teatre, de l’acomiadament dels caputxins i de les festes de l’Àngel de la Guàrda i el 25é aniversari de la beatificació a Roma de quatre alzirenys màrtirs de la Guerra Civil.

D’entre totes eixes commemoracions destaquem la del 150 aniversari de la concessió del títol de Ciutat.

El 12 d’agost de 1876 Alfons XII es dignà expedir un reial decret en el qual es deia que «en consideración a la importancia que por el aumento de población y desarrollo de su industria y comercio ha llegado a alcanzar la villa de Alcira, provincia de Valencia, vengo en concederle el título de Ciudad a que es acreedora».

La Corporació Municipal en fer-se ressò de la distinció va acordar proclamar el títol convocant al veïnat a un acte en la plaça de la Constitució (la de Santa Caterina), expressar la seua gratitud al monarca, agrair-li al diputat a Corts José Emilio de los Santos la seua gestió per l’obtenció de la distinció, donar el nom del rei i del diputat a la plaça de la Constitució i a un carrer prop de la Placeta del Real, i solemmnitzar-ho amb un volteig de campanes i dos serenates per part de la banda de música local que tindrien lloc en la plaça ja d’Alfons XIII i en la de Sant Agustí .

Els «ciutadans» per celebrar-ho enllumenaren les fronteres dels seus domicilis i posaren cobertors en els balcons.

Quan Alzira va rebre el títol de ciutat comptava amb vora 15.000 habitants i era el seu alcalde l’advocat Francisco Just Martí. Llavors a penes una dotzena de poblacions valencianes tenien tal consideració.

La capital de la Ribera havia renunciat el 1689, 187 anys abans, al títol que li volgué atorgar Carles II. I ho feu perquè l’honor anava a comportar unes despeses que el municipi no estava disposat a assumir.

L’any 1976 la ciutat va celebrar el Centenari del títol amb diferents actes. Ara, de segur, que ho farà també dignament.

Fuente: https://www.levante-emv.com

MARGARIDA I JOAN: UN AMOR TRÀGIC ENTRE LES PARETS DEL REAL

VICENT BAYDAL, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

L’havia conegut a la magnificent vila de Morella, en la boda de la seua germana major Joana de Prades, per l’estiu de 1414, quan els dos tenien entorn de 25 anys. Però llavors només havien intercanviat algunes paraules de cortesia, com també ho van fer uns mesos més tard, pel maig de 1415, en les festes nupcials de l’enllaç entre el príncep Alfons, futur Alfons el Magnànim, i la infanta Maria de Castella, celebrades al palau del Real de València i a “l’alberch de mossén Pere de Vilaragut, qui està en la plaça de Sent Jordi”, tio del mencionat Joan. Havien tingut temps, això sí, de comprovar la seua extrema bellesa i la seua personalitat magnètica.

No debades, d’ell deien que “lo magníffich mossén Johan de Vilaragut era u dels pus bells cavallers arreant e galant que fos en la terra, molt amat e desijat per moltes dones”. D’ella, els poetes reunits en les plaents vetlades que celebrava al palau reial menor de Barcelona i la torre de Bellesguard que el seu difunt marit, Martí l’Humà, li havia deixat en 1410, afirmaven que era “reyna d’onor, excelhents Margarita”, “una de les més belles donzelles que hom sabés en lo món” o la “millor de les millors”; i el trobador tirolés Oswald von Wolkenstein, que la conegué en les vistes entre el rei Ferran I, l’emperador romano-germànic Segimon i el papa Benet XIII que tingueren lloc a Perpinyà en 1416, la definí com a “bella i genial” (“schon und zart”), probablement captivat per la seua pell blanquíssima, els seus cabells rossos i els seus ulls clars, sempre acompanyats d’un posat majestàtic.

Del foll amor al matrimoni en secret

Fou més tard, al llarg de 1418, quan Margarida es traslladà novament des de Barcelona fins al palau del Real de València, on s’havia de celebrar el matrimoni de la seua cosina Timbor de Cabrera amb el majordom reial Juan Fernández de Híjar. A finals de maig, el ja rei Alfons el Magnànim ordenà que li’n cediren les claus: “Havem prestat lo Real a la senyora reyna dona Margarita e manam-vos que tota ora que s’i volrà mudar li lliurets les claus; e, axí mateix, com volrà entrar en lo ort, li prestats la clau”. I aquella primavera, aquell estiu i aquella tardor no fou a soles la de Prades qui entrà, isqué i recorregué les estances i els delitosos jardins d’aquell imponent edifici que acabaria rebent el nom del Palau de les 300 claus, pel seu gran nombre d’habitacions, sinó que també el Vilaragut, qui acabava de quedar viudo als 30 anys, freqüentà la cambra de l’antiga reina.

Tant que “lo dit noble mossén Johan de Vilaragut se enamorà de la dita excel·lent dona Margarita e, axí mateix, la dita excel·lent dona Margarita se enamorà del dit magnífich mossén Johan de Vilaragut, e·s volgueren un gran bé el u a l’altre”. La passió desbocada que sentia el cavaller dins del pit el dugué llavors a enfrontar-se perquè sí, simplement per ser un vell enemic de la família, a Pero Maça de Liçana, a qui envià un herald anomenat Catalunya per a desafiar-lo a un combat a tota ultrança, que fou acceptat mitjançant la resposta duta per un altre herald, anomenat València. Mentrimentres, en aquells dies feliços de foc i desig, Margarida apadrinà el dia de Sant Miquel, amb son tio el duc de Gandia Alfons el Jove, la campana de les hores del campanar nou de la catedral, “e per ço li posaren nom Micalet”.

Finalment, a les darreries d’any el seu foll amor els portà a prendre una decisió contra tota raó: “amant-se e volent-se bé, per tal que entre aquells no corregués pecat algú ne vici, deliberaren entre si de contractar matrimoni”, però ho haurien de fer en secret, com llavors permetia el dret canònic, ja que de fer-ho públicament Margarida perdria “lo stat e lo nom de reyna” i, amb això, l’enorme suma anual que rebia de les rendes de la Corona per tal de mantindre el sumptuós estil de vida propi de la reialesa. Així les coses, amb un prevere enviat pel bisbe de València –amic de Margarida– i dos testimonis –un notari i un mercader amics de Joan–, “les dites spossalles se feren en lo Real del senyor rey molt secretament en una cambra a la qual fonch donada entrada per una scala poca de un apartament; e axí és ver”.

El plaer de la còpula carnal més pura

No ho sabem del cert, però és probable que aquella cambra estiguera en l’anomenada Torre de la Reina, en l’ala oest del Real Nou. Tampoc ho sabem del cert, però també és probable que en aquells moments, quan havia decidit obrir de bat a bat les portes del seu inaccessible castell d’amor, Margarida sentira els nervis propis de tornar a compartir el seu cos amb un home. Les imatges del malson viscut amb el difunt rei Martí, un home trenta-un anys major que ella, d’obesitat mòrbida i possible disfunció erèctil, li venien recurrentment al cap, com recordava un bufó de la cort: “Deien alguns que Martí no havia pogut copular de cap de les maneres amb la muller [Margarida], ni despullar la novençana de la virginitat; ni amb l’art dels metges ni emprant els més diversos aparells. Tot això, malgrat que la mare d’ella  i altres dames i donzelles hi estaven presents per a auxiliar la jove. I també alguns hòmens que servien el rei. De tal manera que, havent-lo penjat del sostre pel ventre, com si l’estigueren pesant, contenien amb faixes la turgència penjollosa de la panxa i arrimaven el monarca a poc a poc cap a la flor de la donzella, al temps que el sostenien. Però tot això potser convinga silenciar-ho, per simple vergonya”.

Ara, per fi, amb vora 30 anys, podria sentir el plaer de la còpula carnal més pura, la feta amb l’enamorat. I també és probable que, després de celebrar l’acte i que “com marit e muller se besaren”, anaren a consumar el matrimoni a alguna de les estances de la mateixa Torre de la Reina, potser pavimentades amb els taulells de mates de jonc aflorats en les excavacions d’època contemporània. Ella es desfaria els cabells recollits i els deixaria caure pels seus muscles. Els dos es llevarien les robes fins a quedar-se en camisa de fil de seda. Ell s’acostaria per a agafar-la de la mà i, després que els seus llavis acariciaren en la foscor les galtes de Margarida, ella li diria: “Mon cos vos he donat; prengau-lo, mon marit”. I llavors, arravatats pel desig i l’emoció, començarien a besar-se, a llepar-se, a mossegar-se, a tocar-se i a prendre’s els pits, les natges i les parts. Fins a copular. Fins a sentir els seus sexes bategants, l’un dins de l’altre, mentres sospiraven, pantaixaven i s’agafaven encara més fort. Fins a arribar al clímax del plaer carnal.

La decisió que els dugué la ruïna

Foren, possiblement, els seus dies més feliços, abans de la caiguda provocada per la seua imprudència: “Jatsia les dites spossalles e matrimoni se fessen secretes, emperò encara tantost ne fonch fama que los dits dona Margarita e mossén Johan de Vilaragut eren spossats e marit e muller”. Així, a començaments de 1419 es refugiaren en els palaus de la reina a Barcelona, però, coneguda la notícia, Alfons el Magnànim cancel·là les rendes que rebia i autoritzà la venda d’aquells immobles, que Margarida perdé definitivament en 1421, just quan estava a punt de donar a llum al fruit d’aquell amor, Joan Jeroni de Vilaragut. Llavors, sense casa i completament arruïnats, passaren a residir al monestir de Valldonzella, on era abadessa la tia de Margarida. Però en juny de 1422 ell va morir víctima de la pesta bubònica i ella decidí, a penes sense cap alternativa, professar com a monja, com així va finir huit anys més tard, als 41, en el monestir de Santa Maria de Bonrepòs, al Priorat.

Aquella decisió, doncs, presa a contracorrent per amor, convertí en tragèdia la seua història. Una història que, en part, preserven els fonaments de les parets encofrades de la Torre de la Reina que hui en dia es poden observar als Jardins del Real de València. Unes parets que els veren festejar, testimoniaren el seu matrimoni i els sentiren pantaixar de plaer i felicitat. Quan passeu per allà, al costat del bust de Constantí Llombart, dediqueu-los, a Margarida i Joan, un pensament. No només els arxius, sinó també les parets conserven la nostra història.

Fuente: https://castellonplaza.com

LA JIJONENCA, DE CALLE LAS ERAS A JOSÉ PERSEGUER (VI)

Mª CARMEN RICO NAVARRO, CRONISTA OFICIAL DE PETRER

Junto al estanco de Salud Pérez estuvo la heladería La Jijonenca propiedad de Enrique Bastán Picó (Jijona, 1903 – Petrer, 1976), conocido en el pueblo como Enrique el Xambiter. Enrique llegó primero a Elda desde Jijona, en 1947, animado por su cuñado que vivía en la ciudad vecina, trasladándose junto a su mujer, Teresa López Jérez (Jijona, 1904 – Petrer, 1971) y sus dos hijos Teresa Miquel López (Jijona, 1924 – Petrer, 1995) y Pepe Bastán López. Fue en Elda donde abrió, en la calle San José, la Heladería La Jijonenca.

Eran unos años en los que era habitual ver por las calles los carritos del helado así, su hija, Teresa, se colocaba a la entrada del mercado mientras que el hijo recorría con otro carrito las calles de la vecina población y, además, un par de empleados salían a la calle portando las carretillas del helado. Aunque se asentó en Elda, los granizados y helados de esta familia también se degustaban en Petrer porque Enrique subía cada día con su carretilla, siendo uno de sus clientes habituales Enrique Amat.

Fue el propio Enrique Amat quien lo animó a venirse a Petrer y además le ofreció el alquiler de un local de su propiedad, conocido como el corralet donde guardaba su carro y la mula (hasta no hace mucho tiempo todavía se conservaba en la fachada la anilla para amarrar los animales de tiro), finalmente Enrique Bastán, se trasladó a Petrer y abrió su primera heladería en la calle José Perseguer nº 15, en el año 1950. El jijonenco era valenciano hablante y le gustaba más Petrer porque hablaban su lengua materna, así que decidió fijar aquí su residencia definitiva, tras vender la heladería de Elda a Daniel Sirvent y a su hermano que habían llegado desde Jijona como empleados suyos.

Ese mismo año, 1950, su hija Teresa se casó con Guillermo Ramos Miquel (Jijona, 1918 – Petrer, 1989), maestro turronero de Jijona, y se establecieron en Carmona, municipio sevillano en el que residía una hermana de Guillermo que tenía una heladería-pastelería. Poco después, Enrique abrió una segunda heladería en la calle Gabriel Payá nº 11, esquina con Antonio Torres, enfrente del Teatro Cervantes, en un pequeño local alquilado a Luis Maestre y su esposa Amancia. La tradición heladera a Guillermo le venía por su suegro y dos años más tarde, en concreto, en 1952, ante la decisión del fundador de La Jijonenca de dedicarse a la agricultura, su célebre huerto estaba en lo que hoy es el Parc 9 d´Octubre y se conocía popularmente como el Hort del Xambiter, Guillermo y Teresa, abandonaron Carmona para establecerse en Petrer y tomar las riendas de las dos heladerías de su suegro, la de José Perseguer y la de Gabriel Payá, aunque, con el paso del tiempo, cerraron la de la calle José Perseguer y años después la de Gabriel Payá, levantando finalmente una vivienda con espacio destinado a fabricar y vender helado en la calle Leopoldo Pardines. El matrimonio Ramos Miquel continuó con la tradición de los carritos del heleado y cuando llegaba la temporada de los granizados, cremas y polos era habitual ver a Teresa con su carrito de granizados y mantecado en la plaça del Derrocat, mientras que los empleados de la heladería recorrían las calles con sus carretillas ofreciendo solo granizados. Como curiosidad decir que en homenaje a Enrique el Xambiter, las columnas de las puertas que dan acceso al parque 9 d’Octubre tienen forma de chambi.

En un principio, cuando terminaba la campaña de verano, la familia se trasladaba a Jijona donde Guillermo trabajaba como turronero en una fábrica y cuando finalizaba la temporada del turrón regresaban a Petrer. Finalmente, se establecieron definitivamente en nuestra localidad ya que Guillermo y Teresa combinaron, en el establecimiento de Gabriel Payá, el servicio de heladería con el de cafetería. Muchos petrerenses recordamos ese aroma a café recién molido, esas tostadas con sus rayas bien marcadas o esa agua cebada y esas ensaimadas que nos sabían a gloria; llegaban a hacer hasta 300 tostadas los días en los que en el Teatro Cervantes se proyectaban películas de cine.

En 1956 Guillermo ya tenía establecimientos en José Perseguer nº 15 y Gabriel Payá nº 11. Especialidad en helados al corte. Atrás quedó el paso de los vendedores callejeros de granizados y helados y, con ellos, nombres como Pere el Fayago y Ricardo Pebrella y, más recientemente, Manuel Murcia que vendía el helado de Casildo o Rafael el Chambitero que vendía helado de Guillermo el de La Jijonenca y colocaba su carrito por l mañana en el mercado y por la tarde en la Explanada. Guillermo también contrataba a dos chicos de Jixona que se desplazaban a las cuevas y a las casas de campo vendiendo granizados y para llamar la atención de los vecinos, como reclamo, tocaban con dos tejas a modo de castañuelas.

Fue también en el año 1956, cuando nació el hijo de Teresa y Guillermo, también llamado Guillermo que muy pronto se convirtió en el brazo derecho de su padre y aprendió de él todo lo relacionado con la elaboración artesana del helado. Su corta vida la entregó exclusivamente a la heladería y fue un digno sucesor de la saga familiar que le precedió. Era muy perfeccionista con todo el proceso de fabricación ocupándose desde la materia prima, pasando por la escrupulosa higiene y el acabado de texturas y sabor en los granizados. Este muchacho trabajador, algo introvertido y de gran altura física y humana merece nuestro pequeño reconocimiento.

Cuanto y cuanto recuerdo nos vienen a la memoria, la limpieza extrema, la pulcritud de Teresa y Guillermo, el olor tan especial que desprendían las dos heladerías, el ir a comprar los cortes de mantecado y chocolate o chambis a la calle José Perseguer; y en Gabriel Payá las tostadas, saliendo exprofeso del cine Cervantes, en el intermedio de la película, a comprarlas y a disfrutarlas y ya, cuando nos hicimos más mayores, ir a desayunar una ensaimada y un agua cebada. El olor a café exprés recién molido, los pasteles… Todo estaba buenísimo, insuperable.

A principios de los 80 del pasado siglo, “La Jijonenca” de la calle Gabriel Payá cerró sus puertas para abrirlas en la calle Leopoldo Pardines donde sigue en activo ofreciendo, desde abril a octubre, un amplio abanico de cremas, helados y granizados.

Cuando Guillermo y Teresa fallecieron, primero él y años después ella, fueron sus tres hijos, Teresa, Guillermo y Reme, los que se quedaron con el negocio. Sin embargo, Guillermo hijo primero y más tarde Reme vendieron su parte a Tere que sigue, junto a sus hijos, atendiendo a sus clientes en los dos locales que tiene en Petrer (Leopoldo Pardines y El Campet), los meses que La Jijonenca abre sus puertas cada año, coincidiendo con la temporada del helado, de abril a octubre. No obstante, la jubilación de Tere no ha traído consigo el cierre de la heladería puesto que al frente de la misma se encuentran sus dos hijos, José María y Javier Gil Miquel, que siguen con la tradición heladera de la familia. Unos hermanos que han unido la tradición artesanal con la innovación, creando su propia marca, Heladerías Cassata, convirtiéndola en una franquicia con heladerías por toda España. Una empresa familiar que se convierte en la cuarta generación dedicada desde hace más de 70 años a la elaboración artesanal de helados de gran calidad. Los bisnietos de Enrique el Xambiter tienen además de los dos establecimientos de Petrer, uno en la Gran Avenida de Elda y otro en la Playa de San Juan, fabricando el helado artesanalmente y con productos de primerísima calidad en el polígono de Les Pedreres. Si Enrique Bastán Picó levantara la cabeza, estaría más que orgulloso de sus descendientes porque son ya cuatro generaciones de heladeros y se dice pronto. ¿Quién se lo iba a decir a él? Probablemente, ni se le pasó por la cabeza que algunos de sus bisnietos seguirían con la tradición heladera de la familia.

A continuación de la heladería y antes de la confitería Matamoros, en el nº 15 de la calle, sobre los años 50 estaba el pequeño local de Alfonso donde éste arreglaba aparatos de radio y transistores tan de moda por aquellos años. “Radioelectricidad. Alfonso García Soriano» años más tarde se trasladó al nº 1 de la calle y Guillermo amplió su heladería quedándose también con este espacio. Lo que fue heladería se convirtió años después en la tienda de fotografía propiedad de Isabel Payá Villaplana, Beli, la hija de D. Antoñito, el médico. La tienda se llamó Stereofoto y cuando Beli la dejó la llevaron sus primos Pablo y Yolanda García Villaplana.

En la próxima entrega seguiremos endulzando nuestros recuerdos y nos adentraremos en la célebre confitería Matamoros que, en los años ochenta, se convirtió en la Pastelería Castillo. Seguimos paseando por esta calle volvemos a vemos pronto.

Fuente: https://www.facebook.com/hashtag/cronicaspetrer