
RAFAEL MARTÍN ARTÍGUEZ, CRONISTA OFICIAL DE SEGORBE
Hasta ayer mismo, la televisión valenciana À Punt venía utilizando de forma habitual el topónimo Sogorb para referirse a Segorbe, la capital del Palancia, es decir se estaba utilizando una de las denominaciones medievales entre otras que también se utilizaban por aquellos tiempos: Sogorb, Sogorbe, Segorb, Seborbe, Soborb, Segorp… y que en torno al Renacimiento, con la eclosión de la imprenta, fueron desapareciendo, prevaleciendo el término Segorbe como uso exclusivo en textos castellanos y entre la población que lleva el título, comúnmente aceptado por ciudadanos y autoridades que incluso han rechazado en varias ocasiones otras denominaciones reclamando el nombre oficial de Segorbe en textos oficiales y organismos propios de la administración.
Es evidente que cualquier persona tiene libertad para utilizar el nombre que quiera pero que en À Punt, ‘la televisión de todos los valencianos’, se haya mantenido Sogorb de forma exclusiva es un anacronismo, porque en puridad está refiriéndose a la ciudad de época medieval. Se trata de un tema que ciertamente en algún momento se ha politizado aunque nunca lo tenía que haber hecho porque el respeto a las denominaciones oficiales debería ser algo básico en un medio de comunicación oficial. Lo cierto es que oficialmente Segorbe sólo es Segorbe y nada más y así viene siendo desde algunos siglos atrás. Sencillamente no admite traducción ni doble denominación.
Todo esto viene a cuento porque parece ser que por fin este problema se ha tenido en cuenta en el nuevo Libro de Estilo aprobado por el Consejo de Administración de la Corporación Audiovisual de la Comunidad Valenciana que establece (6.1.1 P.78) el respeto a las denominaciones oficiales de poblaciones de predominio lingüístico castellano como, entre otros, los casos de Orihuela, Pilar de la Horadada, Tuéjar, Torrevieja o SEGORBE. Hay muchas más, pero las citadas constan nominalmente en el Libro.
El cambio es sustancial porque así À Punt se incorpora a la Edad Contemporánea.
Sí, creo que ya era hora.
