CASINOS: ADIÓS A FELI MUÑOZ, LA “MESONERA DEL BAR MARQUÉS”

JOSÉ SALVADOR MURGUI SORIANO, CRONISTA OFICIAL DE CASINOS

Feli Muñoz Segura se fue, como todos nos iremos…  Me viene a la memoria la primera estrofa de una poesía de Juan Ramón Jiménez que dice así: “Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol y con su pozo blanco”.

No hace un año, Feli, su familia, amigos y vecinos despedíamos con tristeza a José María Marqués, su esposo. A Feli, le costó encajar aquel repentino golpe, que nunca se olvida y tarda en superarse. Ella siempre fue animosa, siguió con su día a día y entre todos intentamos poner esa palabra de ánimo que en muchas ocasiones las personas necesitamos oír.

No puedo escribir estas letras sin volver la vista atrás, porque tanto Feli como José María, han dejado la huella de su trabajo en el acontecer diario de Casinos, al decir diario, lo escribo con la propiedad que encierra esa palabra, porque cada día y desde hace muchos años regentaron el Bar Marqués.

La espina dorsal de nuestro pueblo fue la Carretera  Comarcal 234 siendo el mayor escaparate comercial que tuvo Casinos, durante muchas décadas. La que fue casa de la tía Magdalena, con el paso de los año se convirtió  en el “Bar Marqués” uno de los referentes en la década de los años setenta del siglo pasado. Era como ese mesón en el que se citaban las personas para disfrutar de las tapas variadas y del sensacional “conejo al ajillo” acompañados de la refrescante sangría que endulzaba las noches de verano en aquella ruidosa acera por la que el desfile de vehículos era incesante.

El Bar Marqués, fue lugar  de reunión a la hora de salir los amigos a comer la mona, las tardes de Pascua en dirección a Cerveret; o el lugar donde se paraba para retomar fuerzas y seguir la fiesta.  Un Bar, por sí solo no es nada, el Bar, lo hacen las personas que lo regentan y ahí está el mérito de José María y de Feli. Su abnegado trabajo cada día de sol a luna ,las horas en la cocina en horas punta…  la simpatía, el trato humano, la confidencialidad de muchos momentos y la resistencia de otros, hacen que las personas formen parte y se integren en los pueblos.

Después, entrados los años ochenta, vendría el “Pub Boleques” que aún mantiene sus puertas abiertas, son varias generaciones las que hemos crecido entre el Bar y el Pub: “Ambiente joven,  Salón vídeo. Especialidad en Hamburguesas y Tapas variadas”… leer estos anuncios para la gente joven de hoy, puede resultar tan anciano como hacer un viaje a la Luna.  Seguramente el viaje es el de quien esto escribe, recordando al matrimonio, los hijos pequeños, los hermanos de Feli… la decoración del Bar con aquellos vistosos azulejos, la luz indirecta, las sillas de madera o de plástico y por encima de todo lo material, la sonrisa de Feli. Esa sonrisa de trabajo, de alegría, de cansancio y de experiencia que hoy es necesario recordar con mucho cariño.

Acabo como empecé, escribiendo las frases mismo autor: “Se morirán aquellos que me amaron y el pueblo se hará nuevo cada año; y lejos del bullicio distinto, sordo, raro del domingo cerrado, del coche de las cinco, de las barcas del baño, en el rincón oculto de mi huerto encalado, entre la flor, mi espíritu errará callando… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando”.

Feli, llegaste a tu meta: cuando hacemos el balance del alma, nos encontramos con las manos llenas, con la frente serena, con el amor derramado. Esa es la esencia de la vida que en muchas ocasiones no sabemos entender. Cuando hacemos de nuestro trabajo fragancia del amor, estamos silenciosamente conquistando el mundo; personalmente pienso que todas las personas que habéis aportado trabajo a nuestras vidas, sois acreedoras del recuerdo merecido.

Es muy difícil saber cortar en la justa medida, pero mis palabras por si solas pueden decir mucho, o pueden decir nada, lo que si dice es la motivación que cada uno de nosotros ofrecemos por brindar algo a nuestra sociedad, al mundo, porque nuestro mundo los hemos escrito entre todos y vosotros Feli y José María, siempre habéis tenido las puertas para darnos de comer o de cenar.

Recuerdo la cita obligada la noche del dieciséis de agosto con los Quintos y los bocadillos, después de la procesión de San Roque, que con vosotros brindábamos por las fiestas de Casinos.

Pinceladas de viejas historias, vividas con grandes personas. Hoy día veintinueve de mayo, te diremos hasta la eternidad, en la Parroquia Santa Bárbara de Casinos a las diecinueve horas. Descansa en paz, descansa en la verdad y ya tienes tu misión cumplida… tu corazón lo dio todo.

Fuente: https://valencia.elperiodicodeaqui.com