VOLVER A EMPEZAR

FRANCISCO PÉREZ PUCHE, CRONISTA OFICIAL DE VALENCIA

No seré yo quien, a estas alturas, me ponga a comparar una inundación con su precedente en la línea del tiempo. Tampoco tengo demasiadas ganas de averiguar si lo que ha llovido estos días rompe el récord nacional de lluvias en 24 horas que ostentaba Oliva con los 817 litros por metro cuadrado que cayeron el 3 de noviembre de 1987. Porque lo que sí es relevante, o me lo parece a mí, es que un señor llamado Roberto haya sido rescatado de nuevo, treinta y nueve años después, en la misma casa que tiene en la playa de Oliva.

Recuerdo bastante bien los episodios de gota fría de los años 80, en la redacción de LAS PROVINCIAS. Cuando estábamos cerrando la última página, cuando se había encajado la última foto de urgencia y al fin nos podíamos relajar con el cigarrillo número 100, era el momento de escuchar la voz de Vicente Fayos, sarcasmo puro y sin filtros:

-A ver, que no se nos olvide: ¿Ha llamado alguien a ver cómo está la playa de Venecia? A ver, Lladró: pregunta por qué se llama Venecia…

Es un clásico. Desde Las Playetas a la Malvarrosa, desde El Saler hasta la Marineta Casiana, los valencianos hemos construido lo que no está escrito sobre áreas de inundación. Chalés, casas, casitas, chamizos, casoplones, urbanizaciones y rascacielos se alinean sobre la marjalería, viejos espacios inundables. De modo que nos llueve sobre mojado, como es costumbre. El desbordamiento de la zona lacustre de la Marjal Pego-Oliva, que fue declarada parque natural después de arduas batallas, es un clásico de la geología, la hidrología y la geografía valencianas: hay tres sierras imponentes sobre las que se exprimen las tormentas. Y unos ríos desconocidos, llenos de maleza y botellas de plástico, que se encargan, desde hace veinte mil años, de gestionar las cíclicas inundaciones. El Bullent-Vedat y el Molinell-Racons tienen bonitos nombres dobles, pero no pueden hacerse cargo de todo. Por eso existe lo que hace un milenio fue una albufera.

-En la playa de Oliva hay una urbanización que se llama Les Bassetes. ¿Por qué será?

Es algo de manual. Es elemental que hemos construido en exceso donde no debería haber nada. Y ahora, como en 1957, como en 1986 y 1987, como tantas y tantas veces hasta el 29 de octubre de 2024, toca sacar el barro y volver a empezar. Porque si acaso hay alguna novedad será la que ofrece como testimonio el señor Roberto, rescatado dos veces, cuando le dice a Moisés Rodríguez que hace unos años hizo una reforma, puso tres escalones más en su casa y sin embargo ha tenido más inundación que en 1987. Si es así, y no hay que dudarlo, habrá que averiguar las razones; empezando por ese aserto fundamental, con el que nos embriagamos junto al Mediterráneo: es que ha llovido mucho.

Fuente: https://www.lasprovincias.es