CAZADORES PALEOLÍTICOS

ANTONIO GASCÓ, CRONISTA OFICIAL DE CASTELLÓ

Sin duda, el hombre del Paleolítico Inferior, conocido como Homo Erectus, debió pasearse por el término de Castellón, aunque no se han hallado en él restos arqueológicos que nos documenten su presencia. Los yacimientos oropesinos de Cau d’en Borràs y Villa Gallén, en los que sí han aparecido vestigios de utillaje y de fauna de la época, nos permiten deducir que la Plana anduvo poblada por estos tipos humanos presapiens, de hace cerca de 400.000 años, no demasiado atractivos respecto del patrón de nuestros días, aunque ya con una espina dorsal bastante erguida.

El ámbito de nuestra demarcación municipal, en esos lejanos milenios, no tenía la misma fisionomía actual, puesto que el perfil costero se fue fraguando, precisamente, en ese tiempo, prolongándose hasta bien entrado el periodo histórico.

El delta del Millars y las aportaciones de la Rambla de la Viuda, el entonces activo Riu Sec, o los barrancos de Fraga, de l’Algepsar o de la Figuera, entre otros, provocaron un potente aluvionamiento, habida cuenta la inexistencia de playas cuaternarias elevadas.

Albufera

El suelo del pinar del Grau y el área del Serradal eran una antigua restinga litoral que cerraba la amplia albufera del Quadro. El terreno presentaba en aquella época una fauna que no dejaba de ser peligrosa, con panteras, linces, gatos monteses, pequeños osos, jabalís, cabras, toros, conejos de gran tamaño y ciervos.

En cuanto a la flora, eran frecuentes los pinos, encinas, olmos, castaños y alisos.

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